-¿Qué…Qué haces aquí?-Bella echó una mirada hacia atrás, nerviosa.

-¿Hija? ¿Quién es?

-Oh, nadie, mamá. Alguien haciendo una broma.-Respondió, mirando a Edward todavía más nerviosa.-Saldré afuera a tomar algo de aire.

-Bien… ¡Abrígate!

Bella rodó los ojos, saliendo de la casa, y se plantó frente a Edward.

-¿Y bien?-Preguntó, cruzándose de brazos.

Edward inspiró hondo, igual o todavía más nervioso que Isabella.

-Lo siento.

Ambos se miraron durante largos segundos, hasta que Bella arqueó una ceja.

-Ah.

Edward espiró, frustrado. Levantó ambas manos al aire, en un gesto de rendición.

-Bella, nena, por favor, yo… No estoy acostumbrado a esto, ¿Sí? No… No sé cómo hacerlo. No soy bueno en esto, porque es la primera vez que me pasa, y tengo tanto miedo, Bells, tanto miedo, y yo-

-Espera, espera-Bella alzó ambas manos al aire, frunciendo el ceño.-No entendí nada de lo que dijiste.

Edward volvió a suspirar.

-Del amor. Hablo del amor, Isabella.

La castaña abrió los ojos como platos, mientras repasaba las palabras del cobrizo una y otra vez en su cabeza.

¿Amor? ¿Había dicho 'amor'? ¿Edward la amaba? El corazón le saltó de felicidad ante la idea, pero se mantuvo quiera en su lugar, mirándolo con sorpresa.

-¿A-amor?

-Amor.

-¿Cómo?

-¿Cómo?-Edward se encogió de hombros.-Así de simple. Me enamoré de ti. Y no me hagas esa cara, sí, lo hice.

-Me echaste de tu casa.-Le acusó, volviendo a cruzar los brazos.

-Estaba enfadado, pensé que-Edward, impaciente, se pasó ambas manos por el cabello.-Pensé que me estabas dejando, que sólo me habías usado, yo…Lo siento. Me sentí tan mal cuando te fuiste, Bella… Lo siento.

-Estaba furiosa contigo. Todavía lo estoy.

Edward asintió, desviando la mirada.

-Lo sé, y tienes toda la razón en estarlo. Yo…Fui un imbécil. Me quedé toda la noche pensando en ti, y en lo que sentía, y recién en ese momento tomé conciencia de la idiotez que había hecho. Me di cuenta de cuánto te amaba. Cuánto te amo.

-Edward, yo…-Bella gruñó.

Tenía ganas de arrancarse los pelos, pegarle Edward en la cabeza y besarlo también. Todo al mismo tiempo.

Edward estaba desesperado.

¿Y si Bella le decía que no? ¿Que no lo amaba? No lo había considerado como una opción al viajar hasta allí.

Sí, había sabido que sería difícil hacer que lo perdonase, pero… ¿Y si ella lo rechazaba?

Una oleada de incertidumbre lo invadió, y volvió a intentarlo.

No, el no se iría de allí sin su castaña. Ella lo perdonaría, así tuviera que quedarse toda la noche rogándole en la puerta de aquella casita.

-Y hoy…Hoy pensé que iba a morir, Bella. Llegué a la oficina y tú ya no estabas, sólo estaba esa maldita carta en tu lugar, la cual hice trizas-Bella le frunció el ceño, pero Edward no dejó de parlotear.- Y luego averigüé la dirección de Alice, y fui a su casa, y tuve que amenazarla con despedirla si no me decía dónde estabas-

-¡Edward!-Bella abrió los ojos como platos. Dios, este hombre era terrible.

-¡Lo sé! ¡Sé que eso también está mal! Y no sé para qué mierda lo dije, si sólo lograré enfadarte aún más-Sacudió la cabeza, enfadado consigo mismo.-Como sea, cuando por fin me lo dijo, estuve manejando por horas para llegar aquí, y me perdí, ¡Tres puñeteras veces!

Bella no pudo evitar soltar una risita, y Edward frunció los labios para no sonreír.

-No es tan difícil llegar.

-No lo es cuando vienes en avión. Créeme, nena, esos caminos son horriblemente complicados.-Edward suspiró.-Vine todo el camino hecho un desastre, preguntándome si me perdonarías o no, si me amarías o no…

Las palabras quedaron flotando en el aire, y ambos se miraron a los ojos durante lo que pareció una eternidad.

-Sí, te amo.-Respondió Bella, sintiendo pena de su cobrizo. Él se mostró visiblemente relajado, como si de repente le hubieran quitado un enorme peso de encima.-Pero eso no quiere decir que te haya perdonado.

Edward sonrió, travieso, y se acercó unos pasos a ella.

-Eso es más fácil de solucionar-Respondió, tomándola por la cintura con rapidez.

Bella pegó un gritito, divertida.

-¡No me toques!-Gritó en chiste.-Cuando estoy enojada contigo no puedes tocarme.

-Oh... ¿Entonces cómo se supone que tendremos sexo de reconciliación?-Preguntó con el tono más inocente que pudo, y Bella soltó una carcajada antes de rodar los ojos.

-No lo sé.-Susurró, mientras tomaba las solapas del traje de Edward entre sus dedos-Edward…-Lo miró fijamente.-Debes prometerme que la próxima vez no serás tan impulsivo.

-Lo prometo.-Respondió el cobrizo, pero Bella no había terminado allí.

-Me dijiste cosas muy feas, sólo por sacar conclusiones apresuradas. Promete que si volvemos a pelear, lo que muy probablemente suceda, me dejarás hablar, explicarte cómo me siento y lo que pienso, y yo te escucharé a ti.

-Lo prometo.

-Y que no pensarás siempre lo peor de todos. En cuanto dije que me iba, pensaste que te había usado, y no sé cuántas cosas más.

-Lo prometo.-Edward se inclinó sobre ella, asintiendo con solemnidad. Claramente, ya había dejado de escucharla.

-Y también promete que dejarás de-

-Lo prometo, lo prometo, lo prometo-Susurró Edward, dejando pequeños besos sobre los labios de su castaña.-Prometo hacer todo lo que quieras, pero ahora nena, sólo cállate y bésame.

Bella le pegó un manotazo en el pecho, pero soltó una risita, y se puso de puntillas para unir sus labios con los de Edward.

-Eres incorregible.

-Me amas de todas formas.

Bella rodó le rodó los ojos a su egocéntrico cobrizo.

-Sí, lo hago.-Susurró, volviendo a besarlo.

-Y ahora que eres mi novia-

-Espera, espera, ¿Novia?

-Sí, eres mi novia.-Respondió Edward, mirándola fijamente.

-¿Sabes? No recuerdo el que me hayas pedido ser mi novia. Y tampoco recuerdo haberte dicho que sí.

Edward frunció el ceño.

-Bella…

-No, Edward, debes pedírmelo, sino-Edward la cortó, levantando la cabeza al cielo y lanzando un gruñido de divertida exasperación.

Bella soltó una risita cuando Edward se arrodilló frente a ella, y juntó sus manos debajo de su barbilla.

-Bells, mi nena, mi amor, sé mi novia, ¿Sí? Por favor…-Bella fingió pensárselo, mientras contemplaba la adorable imagen de Edward, a sus pies, mirándola con esos enormes ojos verdes y rogándole que fuera su novia.-Bells… Por favor.-Como frutilla del postre, Edward hizo un pequeño mohín que terminó por derribar todas las barreras de la castaña.

Soltando una risita, se dejó caer junto a él, y tomó el rostro de su cobrizo entre sus manos.

-Sí, Edward, seré tu novia.

Edward soltó una exclamación de victoria que la hizo volver a carcajearse, y estampó los labios contra los de su ahora novia.

-¡Oh, Charlie! ¡Ven rápido! ¡Acaban de proponerle matrimonio a nuestra Bellita!-Ambos jóvenes se separaron, girando la cabeza hacia la entrada de la casa, en dónde la madre de Bella los miraba, con lágrimas en las mejillas.

-Mamá, no-

-¡Oh, hija, estoy tan feliz por ti!

-¡¿Quién es ese hombre?!-El grito de Charlie provenía desde dentro de la estancia, y Bella dejó caer la cabeza sobre el pecho de su novio.

-Dios mío.

Edward soltó una risita.

-Creo que me las tendré que ver con tu padre.

-Oh, ten cuidado con el jefe Swan. Es temible. Podría dispararte.

-Lo tendré en cuenta.

-Quizás quieras salir corriendo.

Edward se alejó unos centímetros para mirarla a la cara.

-No. Definitivamente, usted vale la pena, señorita.

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¡Oh, bien! Y ahora todo lo que nos queda es el Epilogo, ya está :') ¿Les gustó? A mí, personalmente, me gustó. Cómo amo a Edward, cielosss. En fin, millones y millones de gracias por los reviews, son adorables. Espero que les haya gustado la historia, y bueno…

Un beso gigante para todas. Emma.