La luna brillaba en todo su esplendor, la cual unos ojos dorados como el oro fundido la deleitaba sin pizca de algún sentimiento, sus ojos viraron a uno de sus costados viendo ver a un pequeño youkai verde quien corría a su dirección.
— ¡Amo Sesshomaru!, ¡Amo Sesshomaru! — gritaba aquella bestia con un deje de molestia en su voz con solo escucharle me irritaba — la he encontrado— dijo ya estando a unos cuantos pasos de mí.
Di media vuelta para encararlo, lo mire fijamente con frialdad para caminar a su dirección, maldita sea mi padre el poderoso Inu Youkai quien ha dejado dos espadas para heredar, sin embargo mi irritación crecía al no encontrar la segunda espada, Tessaiga, pues aquella espada era capaz de matar a más de 100 demonios de una sola estocada, sin embargo mi padre me dejo una inútil e inservible espada que solo revivía a los vivos. Lo que no toleraba era que esa espada fue dada y heredara al inútil y débil de mi medio hermano… Inuyasha, una mitad bestia quien fue fruto de un amorío clandestino con aquella humana de nombre Izayoi.
No obstante después de derrotar a la basura de Naraku otro mitad bestia que solo interfería en mis asuntos la espada de mi padre paso a ser un segundo término, no obstante aprendí a superar lo que era antes mi obsesión y claro que ahora había cumplido mi meta de superar el poder de mi padre, había obtenido mi propia espada de nombre Bakusaiga. Pero ahora había algo más poderoso que sus tres espadas juntas y era otro mucho más poderoso que está bajo la custodia de un guardián o así me lo dio a demostrar aquel pergamino que habían encontrado uno de mis subordinados en el palacio de la Luna.
Algo que me irritaba en sobre masía era el no saber lo que pasaba y ciertamente mi padre era el causante de mis irritaciones de nuevo. Mis pasos se detuvieron sobre un lago el cual parecía calmado, la luna daba reflejo en el causando la luminosidad del lugar, mis ojos viraban de un lado a otro con lentitud buscando alguna anomalía, algo de lo que pudiera estar alerta.
— ¿Espero que este sea el lugar? —dije sin más para ver como el báculo de mi subordinado temblaba para escucharle ahogar un gemido de susto lo cual me agrado, pues me gustaba que me temieran, me gustaba sentirme poderoso.
—Sin duda alguna Amo bonito, este es el lugar— dijo sin más para caminar hacia la orilla mientras dejaba que aquel báculo de dos cabezas levitara al centro de aquel tranquilo lago, mientras el grito de la mujer y las llamas del hombre formaran un tornado de fuego que hizo brillar el agua con una luz cegadora.
Mi mirada se cerró por segundos mientras con una de mis manos tomaba el mango de mí espada y abría mis ojos dorados mirando la silueta de un hombre frente a nosotros, incado estaba sobre el agua mirando hacia sus pies, lentamente alzo su rostro dejando ver unas cuencas grisaseas y verdosas con un sentimiento repugnante de paz, el frio y el calor hicieron contacto para verle alzar mostrando su altura, un hombre como mi apariencia sin embargo su cabello era de un color marrón oscuro, su pálida tez y el signo de la luna invertida a la mía en su frente.
—¿Qué hace el hijo de nuestro General Inu no Taisho en un lugar como este? —cuestiono con una voz pasible y profunda mientras se acercaba a mi presencia — ¿Qué es lo que busca? — cuestiono nuevamente como leyéndome la mente a lo cual mi sorpresa se mostró con un gruñido de mi parte, sin embargo Jacken simplemente guardaba silencio algo raro en él.
—Eso no te incumbe…—dije sin más para verle pisar tierra y verle dar una reverencia, mi mirada lo veía con detenimiento… sentía conocerle de antes pero no podía saber de dónde y eso me frustraba causando mi irritación— ¿Quién eres? — cuestione como orden.
—Mi nombre es Yue… protector de las puertas del tiempo— dijo sin más para darme cuenta de una gran puerta en el centro de aquel lago— mi misión es cuidar las puertas del tiempo a petición de nuestra Lady Irasue, la cual protege las puertas del inframundo. — explico.
Mi mente procesaba la información con rapidez, así que mi madre tenía que ver con esto…más tarde iría a sacarle la verdad, mis ojos se clavaron en esa puerta donde podía sentir la presencia de alguien muy familiar, sin embargo no podía reconocerla y no sabía el por qué. Di media vuelta para ver a Jacken mi subordinado quien alzaba su mano y volvía aquel artefacto.
—Busca la espada Ame-No-Wakahiko, mejor conocida para la espada del caos y la muerte— dijo sin más llamando mi atención sin girar a verle— una espada hecha por la sangre de un dios, quien fue sacrificado por los demonios aquí en la tierra, sin embargo solo puede ser custodiada por el corazón más puro—escuche atentamente para escucharle reír levemente.
—Amo… bonito…— dijo Jacken quien se posó a mi lado— no le haga caso, simplemente está jugando con usted—decía muy decidido con sus dudas, le mire de reojo para seguir caminando.
—Andando— dije sin más para caminar unos cuantos pasos y saltar con elegancia y transformarme en un gran perro demonio y subir a los cielos donde mi madre tendría que responder a mis preguntas, dejando atrás a aquel hombre quien su presencia desapareció al tanto en un lugar donde las barreras del tiempo, pasan todo, donde la lejanía de dos almas son separadas sin saber el por que..
Mientras tanto en un lugar donde las barreras del tiempo, pasan todo, donde la lejanía de dos almas son separadas sin saber el por que..
El día era tranquilo, soleado y nuestras risas eran causas de anécdotas pasadas, mi padre no pudo estar aquí mientras la tia Naoko, el abuelo, Souta y Kagome vinieron de visita pues el aún estaba en el extranjero, sin embargo pasábamos por una triste perdida mi hermano mayor, de nombre Raisuke murió hace un par de meses, así que las cosas eran un poco tensas pues yo me culpaba por su muerte, el de alguna manera se lamentaba con solo verme y bueno eso habia causado mi repentina opción de regresar a Japón.
—¿Así que… es por eso que regresaste? —cuestiono Kagome quien estaba sentada en las escaleras de concreto para sentir su mirada azulada en mi cuerpo, mi mirada fija en el horizonte viro a donde Kagome.
—Si… Raisuke, era como un hijo para mi más que para un hermano… alguien a quien yo consideraba importante para proteger— dije con tranquilidad para peinar uno de mis largos mechones oscuros detrás de mí oreja y sonreí pues siempre al ver a Raisuke me hacía recordar a alguien que conocía pero a la vez no podía recordar su rostro.
—Ya veo… sin embargo Raisuke era muy obstinado— dijo riendo levemente Kagome como recordando algo— estoy segura que dio todo de sí en aquella pelea callejera— suspiro y por alguna razón yo le seguí con un suspiro profundo y largo que salió de mis labios.
Raisuke era un chico frío y distante, ese comportamiento lo opto desde la muerte de su madre Sakura, un chico que a pesar de no mostrar sentimientos, podía expresarlo con sus gestos y palabras duras pues muy en el fondo era una persona que se preocupada por los demás, con el tiempo optaba por entrar a las peleas de vándalos, lo retaban por ser uno de los más temidos, muchas cosas más que mi padre quiso detener en su tiempo. Yo siempre estaba para él y curar sus heridas, confortarle con palabras maternas y sanarlo con el tiempo, sin embargo tuve que partir por trabajo de una de las compañías de mi padre, tuve un sueño donde veía morir a una persona cercana a mí, sin embargo pensé que había sido parte de aquel sueño al cual siempre venía a mi… equivocada estaba cuando me hablaron a los días y me dieron la fatídica noticia sobre mi pequeño hermano.
—Dime Kagome, ¿Aun sales con ese chico que comento mi tía? —cuestione cambiando el tema para sonreírle y tomar asiento a su lado.
—Bueno… yo… Inu... Yo—decía sonrojada causándome gracia y mostrando una sonrisa posible y contagiosa— Sí… sin embargo hace poco comenzamos una relación formal— me dijo mirando al cielo.
—Ya veo… me alegro por ti, Kagome— dije para alzar mi vista al cielo sintiendo algo que jamas había sentido, una sensación de anhelo, de curiosidad… una presencia que de alguna manera me hacía sentirme rara de muchos aspectos— uhm… ¿Qué es esto?... — murmure tocando mi pecho mientras mis cuencas grisáceas miraban aquel lago en nuestro jardín.
— ¿Pasa algo? —Cuestiona Kagome curiosa mientras mira a mi direccion— ¿te vez un poco confundida? — me dijo tomando mi brazo llamando mi atención.
—uhm... no, no es nada— dije sin más para sonreírle y verle fijamente— deberíamos salir a algún lado y me presentarías a ese novio tuyo— dije causándole sonrojo a Kagome quien solo asintió apenada.
—Claro, solo dime cuando— escuche que dijo para reír nerviosa, me levante de aquel escalón para mirar hacia la gran casa y ver a Vincent y Anjo quienes veían hacia el lago.
— ¿Qué te parece mañana o dentro de dos días? — cuestione para bajar mi mirada a verle— será mejor ir a dentro.. Pronto lloverá— dije para subir con tranquilidad los escalones mientras una ventisca de aire hacia danzar mis cabellos.
