Holaaaaa chicas/os cuantos dias pasaron desde el ultimo update? 2? 3? Bn aqui esta el sig cap...lo que queria decirles es que puede que pronto se de una pequeña revelacion pero no dire mas que eso...Gracias a los que comentaron el Extra: Ceremonia de Sucecion parte I!

Victoria Chacin618: Pronto sabras lo que sucedio :3 y la razon de tanta ¨calma¨aunque es mas seguro que solo este hasta una segunda parte

Yamii Nara:Lo que si te puedo aseguras es, primero, nadie quiere a Levi A Than jajajaja, segundo, Levi practicamente le reza a Xanxus, y tercero pero no menos importante en el siguiente extra de ley que van a aparecer un sin numero de balazos~

Sin mas disfruten el cap!

Khr no me pertenece... pero si los mellizos Morte! Ja!


Cap14: Vuelve

Reborn no abandono la habitación desde que Tsuna se había encerrado en el iglú cubierto de llamas de los distintos tipos de llamas, no quería perderse ningún tipo de cambio que pudiese tener así que espero sentado en el otomano, los postres y el café le ayudaron a mantenerse despierto; había llamado a Shamal, sin comentarle sobre el incidente, para que diagnosticara el accionar de Tsuna y sus llamas pero al no tener el cuerpo físico era imposible, y el doctor no poder ingresar a la habitación sin que le asaltase una ilusión por las llamas de la niebla, una descarga o golpe de las llamas de la tormenta o la misma fuerza de las llamas avasalladora de la nube dejando al doctor fuera de combate cada que trataba de ingresar a la habitacion, por lo que se quedaría hasta que tuviesen alguna noticia del moreno y pudiese revisarle; ni los guardianes, en un arranque de desesperación por noticias de Tsuna, podían tocar el campo de llamas que el joven capo creo alrededor de su habitación ya que les lanzaba al otro lado del pasillo en el mejor de los casos, cuando Mukuro intento ingresar se desmayo y cuando despertó lo hizo con el cuerpo tenso mirando con dolor la habitación del joven capo aun así no dijo nada de lo que vio a ninguno de los guardianes, Hibari también trato con el mismo resultado después de eso nadie mas intento ingresar, para su suerte o mala suerte Reborn no salió de la habitación o quien sabe que les hubiese hecho, aunque no sabían lo que pasaba con su amigo y jefe, ninguno de los guardianes pudo usar sus llamas cerca de la habitación como si se imposibilitaran, la primera vez que los guardianes usaron sus llamas fueron absorbidas hasta desmayar a Gokudera y dejar al resto totalmente sin fuerzas, casi drenados, todos se sentían culpables mas no tenían conocimiento sobre las otras llamas que salieron del cuerpo de Tsuna, ya que Reborn no se lo dijo a nadie aparte de Shamal y el doctor no diría nada a menos de que quisiese un agujero adornando su frente, por lo que los guardianes no entendían la aparición de las llamas así que se imaginaron que era obra de Reborn; nadie podía hacer nada, al menos hasta que Reborn saliera de la habitación del joven capo.

Ya era bien entrada la tarde del miércoles cuando las llamas empezaron a dejar de titilar con la misma frecuencia con la que iniciaron; Reborn permaneció expectante cerca de dos horas desde que vio la primera llama desaparecer, desaparecieron desde la llama de la nube a la llama del sol, una a una, lentamente, al desaparecer las llamas no desapareció el extraño escudo de las llamas de la niebla, de la nube y de la tormenta que envolvían la habitacion, al final solo quedo la llama del cielo que titilo un par de veces mas antes de desaparecer deshaciendo el hielo poco a poco hasta que este desapareció completamente dejando ver a un Tsuna durmiente con la respiración acompasada.

El pelinegro reviso lentamente con la mirada en busca de algún cambio en el moreno, no parecía haber ningún cambio físico, su cabello seguía cortado de forma desigual y tenia el mismo pijama de raso azul que Reborn le había colocado, las heridas las había curado el hitman con sus llamas así que no había rastros de ningún corte, moratón y/o chupetón, lo único que parecía haber cambia era su aura, esa calma fácilmente cambiante que atraía a quien supiese verla con cuidado ya no estaba, en cambio tenia el aura extraña, una solitaria y deprimente que parecía estar combinada con el estado mas puro del terror, era un aura que generalmente se vía en las personas que habían sido victimas de un fuerte abuso ya sea mental o físico, Reborn apretó la mandíbula molesto por no haber estado en ese momento para el pequeño moreno, el cual parecía dormir apaciblemente; luego de unas horas vigilando su sueño noto el inicio de unos ligeros temblores, como estaba encima de la cama y sin cubrirse en la frialdad de la habitación cogió una de las cobijas que se encontraban en el baúl que estaba a los pies de la cama, al cubrirle los temblores del menor cesaron volviendo a estar quieto pero el aura que le rodeaba creció agregándosele lo que parecía desesperación, luego de unos segundos los temblores del moreno se empezaron a incrementar, al parecer ya había iniciado.

Pesadillas.

Reborn trato de despertar al joven Capo pero este se empezó a mover violentamente, le sujeto los brazos inmovilizándole.

-Tsuna

Todo el movimiento se detuvo, eso le animo.

-Tsuna, estoy aquí. Despierta.

No quiso sonar autoritario como lo estaba haciendo y mas en la situación en la que se encontraba su piccolo hijo pero en momentos como este era donde el menor necesitaba no solo a alguien a su lado que le consolase sino a alguien para que le trajese de vuelta, para que fuese su pilar, su roca, y como el infierno que lo seria, así tuviese que cederle todas sus llamas del sol, eso seria para el castaño.

Luego de que el moreno se hubiese detenido no se volvió a mover, solo respiro de manera acompasada; no podía seguir durmiendo, lo mas seguro era que el menor trataba de escapar de la realidad y eso era algo que no le permitiría, seria como dejarlo derrumbarse.

Sacudió despacio uno de los hombros del menor sin resultado.

Lo volvió a sacudir.

Otra vez.

-Tsuna, despierta, Tsuna.

Siguió sacudiendo los hombros del menor hasta que este mostro mas que una reacción, le aparto poniendo su fría mano en su brazo mientras se sentaba sin abrir los ojos.

-Tsuna?

Para el momento en el que el menor abrió los ojos, Reborn sintió que el menor había caído.

Tsuna había tocado fondo.

Tsuna estaba perdido.

Tsuna tenia la mirada vacía, esa misma mirada que llego a la base/mansión, esa mirada sin el brillo no era lo que caracterizaba esos ojos caramelo brillantes que parecían envolverte, esos que parecían ser como un libro abierto pero no lo eran, esos ojos vibrantes llenos de vida ahora totalmente vacios como si le hubiesen empañado los ojos… Tsuna tenia esa misma mirada que le mando un escalofrió por su espalda, esa mirada que odio con cada célula de su ser, la volvía a tener; Para el hitman existían muy pocas cosas que le causaban escalofríos, eran tan pocas que se podían contar con los dedos de la mano, y por lo que ahora sabia a esa reducida lista tendría que agregar la mirada vacía que le estaba dirigiendo su piccolo bambino.

Tsuna le observo con ese vacío en sus ojos ahora carentes de cualquier brillo.

Por primera vez en mucho tiempo Reborn no supo que hacer, siempre hasta en el ultimo momento en el cual Tsuna estuvo perdido mantuvo sus pensamientos corriendo a mil por segundo con los mejores planes y las soluciones aun cuando llego en el estado deplorable en que lo hizo supo lo que debía hacer pero ahora no tenia ni la mas mínima idea de que era lo que podía hacer. Estaba en blanco consumido por ese escalofriante vacío en la mirada de su piccolo.

Qué era lo que debía hace?

El castaño sin apartar la mirada, solto un balbuceo rápido inentendible; Reborn le observo sin comprender los balbuceos que soltó, no podía entenderle pero aun así espero a que repitiese lo que hubiese dicho.

-Por que…te quedaste?

El joven capo repitió su pregunta, al igual que sus ojos su voz tenia esa misma entonación hueca, rota, carente de cualquier emoción, era un total y absoluto tono plano; al igual que pocas cosa le hacían tener escalofríos, por no decir casi ninguna, pocas cosas hacían a Reborn sentirse culpable como se estaba sintiendo ahora, la mirada siempre brillante y firme de Tsuna ahora estaba opaca, sin ningún brillo, tan vacía como un pozo y tan oscura como la brea; si hubiese estado vigilante como siempre con él nada hubiese pasado, pero como bien sabia el hubiera no existe.

Salió de sus pensamientos para responder.

Sabia que el menor no se refería a la razón por la que se encontraba con él en este momento la pregunta estaba hecha para un tiempo mas largo que eso pero no menos importante.

-A que te refieres?

Tsuna sin apartar la mirada de la del hitman respondió con su voz monótona y carente de cualquier emoción al igual que su mirada.

-Cuando te conocí tenia 8 y me dijiste que cumplidos mis 14 años me dejarías y no te volvería a ver por que no querías cuidar de un crio patoso bueno para nada…

Si, recordaba las palabras que le dijo al menor en su primer encuentro y no fueron las mejores.

-… entonces, por que no me dejaste? Por que te quedaste? Por que sigues aqui? Por que no te vas?

Reborn se planteo las mismas preguntas antes y la misma respuesta obtuvo para todas ellas aun cuando era renuente a responderla en voz alta pero ya era el momento de decírselo, por mas que el no fuera la persona mas elocuente con sus emociones sabia que ahora Tsuna lo necesitaba mas que nunca no solo como su tutor sino como su padre.

Soltó el aire que no sabia que contenía.

-Recuerdas el día en que me llamaste papa por primera vez?...

Tsuna dio un asentimiento escueto, lentamente poso una mano en su cabello castaño peinándolo hacia atrás, ya no se sentía ni la hinchazón ni ningún tipo de herida, la única evidencia del incidente eran los cortos cabellos que aun mantenían su suavidad.

-…Cuando te conocí, me pregunte las razones del Nono para enviarme a un lugar tan lejano a entrenar físicamente a un mocoso que a duras penas se mantenía en pie por si solo, alguien carente de habilidad, un pequeño inútil que no era bueno ni física ni académicamente, un estorbo de la sociedad y un completo fracasado que solo robaba oxigeno a la población humana…

Tsuna torció el gesto cuando recordó el primer día que conoció a su espartano tutor, un bebe que llego a querer mas que a su propio padre biológico.

Al ver la expresión facial del moreno, las esperanzas de Reborn se elevaron; siguió peinando los cabellos castaños con parsimonia.

-…todos mis alumnos eran inútiles pero tenían habilidades sin descubrir, eran diamantes en bruto, tenían potencial en otras palabras, en ti no vi nada de eso, ni siquiera la habilidad normal de una persona común y corriente; el Noveno tenia otros hijos muy capases que pude haber hecho grandes capos en meses, hasta tenia a Xanxus que fácilmente pude enderezarlo en menos de lo que me llevo enderezar a Dino, pero me pidió cuidar de ti, no se si fue su intuición o solo el cariño que te tuvo cuando te conoció…

Reborn estaba diciéndole la verdad de la manera mas fácil para que pudiese comprenderle, si Tsuna no reaccionaba lo haría reaccionar aun él mismo le tuviera que dar tratamiento psicológico, suavizo lo mejor que pudo sus palabras pero a la vez le decía lo que verdaderamente pensaba.

-…no tenias ni un solo amigo, siempre llegabas solo pero ese no era mi problema, solo me pidieron que te entrenara físicamente hasta los catorce y luego podía decidir si quedarme contigo o no, con sinceridad no supe por que el Nono me daba esa opción cuando fácilmente conocía mi respuesta ya que en mas de una ocasión se la manifesté aun así insistió aunque me pusieron una sola regla en cuanto salieras y no me dijeras que vaya contigo no podía salir de la casa sin una orden del mismo Noveno si es que no habías pedido de mi compañía, eso era hasta que cumplieses los 14 años…

Tsuna solo lo miro con esos ojos vacíos sin siquiera moverse, pero aun así el pelinegro veía como su piccolo hijo absorbía cada palabra que le decía, su esbelta figura se veía algo decaída pero aun se mantenía en su misma posición.

-…desde el primer día que te conocí y dijiste que porque un bebé tenia que tutorarte no me gustaste, aun así eras cauteloso como si supieras que no debías hacerme enfadar, no supe la razón hasta que tuviste catorce y ni aun así me imagine que eras un descendiente de Giotto; te di el entrenamiento físico mas suave para tu edad, aunque en mas de una ocasión me divertí a tus expensas no se en que momento te empecé a consentir, si bien no soy la persona mas suave para hacerlo o te dieras cuanta, busque el modo en que mantuvieras el precario equilibrio que tenias, cuide tus puntos malos para que los pudieras fortalecer, después de un año podías caminar mas de una cuadra sin tropezar con tus propios pies o perder el equilibrio, pero no era suficiente…

La mano del hitman acaricio los cabellos castaños suavemente y con una parsimonia, desconocida para muchos, siguió peinando los cabellos del castaño, se detuvo un momento pero continuo cuando Tsuna inclino la cabeza en busca de mas caricias, aun mantenía las esperanzas altas.

-…te entrene para que fueses mas rápido al escapar de tus acosadores diarios, sabia que te llamaban Dame-Tsuna y diariamente te agredían, por mas que se lo trataste de ocultar a Mamma no lo pudiste ocultar de mi, así que trabaje en tu velocidad, si bien era difícil y una evolución lenta al final me sentí orgulloso cuando me demostraste los resultados, llegabas a casa sin la cantidad de vendas que solías llevar…

Ante la palabra ¨orgulloso¨ la vacía mirada que el castaño le dirigía se agrando, le recuperaría así sea lo ultimo que hiciese, por mas que mostrase signos de estar ahí aun era alguien muy inalcanzable.

-…del mismo modo que no se cuando empecé a mimarte, me empezó a molestar que llegases con el autoestima por el piso por las constantes molestias que te daban diariamente los brabucones, hubo un momento en que me fastidio tanto que casi rompo mi promesa con el Nono y voy a cortarle la lengua a cada motello que te había molestado, al siguiente año hice que trajeran a Hayato Gokudera, un niño un cuatro japonés, como estudiante de intercambio por un año diciéndole que tu seria el Decimo Vongola y si te mataba el podía ser el siguiente en la línea, quería captar su interés para que se quedase una temporada en Nami-chuu, confiaba en que no te agarraría con la guardia baja por el entrenamento que te estaba dando, , no se como por que no estuve presente lo salvaste de sus propias bombas, te juro lealtad pero tu le ofreciste tu amistad, tuviste tu primer amigo ese día llegaste muy contento y fuiste directo hacia mi para contármelo, ya no volvías solo de la escuela, sino que Hayato te acompañaba en las idas y venidas e incluso en mas de una ocasión se quedaba en casa a enseñarte algunos de tus deberes o a repasar para tus exámenes, si bien estuviste muy triste cuando se marcho solo buscaste consuelo en mi, no querías que mamma se preocupase por ti en ningún momento ya que no te gustaba verla triste, me sentí por primera vez culpable de solo traerlo momentáneamente, quería ver esa sonrisa que tuviste todo el año así que ordene que tuviese otro par de años escolares en Japón…

Reborn aun acariciando con parsimonia la cabeza de Tsuna, se sentó a su lado en la cama, continuo con las caricias viendo directamente a los ojos de su piccolo hijo, que ya no parecía tan muerto, la mirada que tenia seguía igual pero su labio inferior estaba tembloroso y empezó a temblar tan imperceptiblemente que sino lo estuviese tocando no se hubiera percatado de ello.

-…seguí tu entrenamiento físico paso a paso…

Una pequeña sonrisa bailo en los labios del hitman.

-…lo mas pesado era levantarte tenias el sueño pesado pero aun así cuide que no tuvieses ninguna falta o tardanza como antes de mi llegada, cuando te encerrabas a ti mismo luego de que los motellos te hubiesen jodido demasiado; el día que trajiste tu primera nota de citatorio y me la diste fue cuando tenias once, me extraño ya que ningún profesor tenia la decencia de preocuparse por ti ni los abusos diarios que recibías aun cuando los veian pero cuando se trababa de otros ahí si que estaban mas que pendientes, en el momento que me dijiste la razón no solo sentía la ira hervir en mi cuerpo infantil sino que la razón de todo fuese por ese estigma que tienes con tu padre biológico aun así olvide todo cuando me pediste llamarme papa, no lo demostré, use todo mi autocontrol para no hacerlo pero fue uno de los momentos mas felices de mi vida, me sentí extraño, sabes?…

En ese momento a Tsuna se le empezaron a cristalizar los ojos pero estos seguían vacíos, continuo con las caricias a la cabellera castaña.

-…en mi vida como hitman he aprendido a valorar los momentos que vivo como si fueran los últimos, no tenia familia ningún lazo al que volver, nada por lo que llorar ni nadie quien me llore hasta ese momento, no lo supe pero desde hace poco ya te consideraba un hijo, no eras de mi sangre pero el lazo que tuve contigo fue tan fuerte que era como si lo fueras, te considere mi hijo y aun lo hago; no esta demás decir que amenace al director para que no te molestase mas por tonterías como esa si es que no ve tus acosos, aunque a la semana se jubilo y entro otro…

El hitman sonrió sádicamente la tortura psicológica que le dio a ese hombre bajito era algo que no olvidaría mas aun cuando un pequeño Tsuna empezó a mostrar resquicios de cómo era realmente al entender las bromas casi personales que hacia al director sin que este se diese cuenta, aun mas cuando el director de la primaria trato reprender a Tsuna por reírse sin razón aparente, y se dice trato por que con la mirada que le dio el hitman le callo de inmediato. Siguió con las caricias notando que una minúscula chispa de reconocimiento aparecía en los hasta ahora vacíos ojos de su hijo.

-…seguí tu entrenamiento hasta que tuviste los doce y llegaste muy contento diciendo que tenias otro amigo, claro que Hayato fue él que me ilustro que el friki del baseball fue salvado heroicamente por su Jefe del suicidio, al los pocos meses ya no tenia que despertarte por que podías hacerlo por ti mismo, era divertido despertarte aunque tanto martillazo, bombas y demás no eran tan divertidos para ti,ya no ibas y venias de la escuela solo con Hayato sino también con Takeshi, desde la primera vez que vi al mocoso lo supe, tenia mirada de hitman y te cuidaría cuando no te viera; al final del año tuviste por primera vez una fiesta de Navidad con tus amigos, aunque para el final la casa estaba casi completamente destrozada, tu madre estaba contenta y yo ni que decirlo aunque claro eso no lo sabrías al menos no en ese momento; un dia llegaste muy contento diciendo que una niña muy bonita estará en tu salón, la primera vez que hablaste con ella llegaste con una sonrisa boba hasta que me contaste que ella quería presentarte a su hermano que era parte del club de box, me preocupe por ti y esta será la única vez que escuches esto de mi, a los meses al igual que con Hayato y Takeshi me lo contaste apenas llegaste a casa, el hermano de tu amiga Kyoko te pidió unirte al club de boxeo pero tu lo rechazaste aunque si tuviste una pelea con él en el ring, la cual me alegro saber que ganaste aunque le quise cortar los puños al motello cuando llegaste con los moretones en las mejillas; a los días trasladaron a un chico italiano a tu colegio, Lambo, me dijiste que era tu kohai y se te presento sin mas diciendo que quería que fueses su amigo, llegaste diciendo que tenias un nuevo amigo, estabas extasiado saltabas por todos lados para decírmelo pero también me contaste sobre un perfecto demoniaco que como en otras ocasiones Hayato me dijo que era un adicto a las peleas y la disciplina, formaste una extraña amistad con él, una clase de te-conozco-se-que-soy-tu-amigo-pero-no-te-lo-diré y como con los otros me lo contaste con detalle, esta feliz por ti, estaba, estoy tan orgulloso de todo lo que hiciste…

Los ojos de Tsuna empezaron a derramar unas pocas lagrimas que el hitman se encargo de quitar con sus pulgares, si bien su mirada seguía con esa atroz oscuridad, ese vacio sofocante, sus lagrimas decían como es que recordaba cada uno de los amigos que hizo.

Tsuna aun en el mar de autocompasión, soledad, vacío y caos que era su mente recordó lo que una vez le dijo el pelinegro ¨… de nada vale que tengas un millón de personas a tu alrededor que dicen ser tus amigos o decir que les importas cuando no es cierto, es preferible tener a pocas persona que verdaderamente le importes y esas personas no llegan de un momento a otro se toman su tiempo.¨

Ajeno a los pensamientos del castaño, Reborn le siguió peinando los cabellos con su mano mientras que a Tsuna parecía habérsele abierto una cascada en los ojos, sus lagrimas no paraban de correr libre por su rostro.

-…seguí tu entrenamiento con mas ahínco que antes, en vista de que ya podías con el nivel que quería que tuvieses, tus sentidos se agudizaron y tu equilibro mejoro drásticamente, ese año trabaje con tu defensa personal, el único que se entero de ello fue el perfecto demoniaco como lo conocían en Nami-chuu y eso fue por que usábamos el pequeño bosque cerca al templo por el cual Kyôya tomaba su siesta, exigió pelear conmigo en mas de una ocasión pero cuando vio tu entrenamiento te pidió una pelea a ti, no querías te negaste rotundamente ahí fue que quise medir tu habilidad, provoque a Kyôya Hibari para que peleasen lo cual no me tomo mucho, lo derrotaste sin darte cuenta cuando el perfecto casi ataca a Hayato que venia a recogerte con Takeshi, fue uno de los momentos en los que me divertí mas que nunca, quería reír hasta hartarme pero lo deje y aun tengo la grabacion, habías progresado tanto; al mes que faltaba para tu cumpleaños, que curiosamente es el mismo día que el mío, parecías un alma en pena, por mas amenazas, golpes y demás que te di no me lo contaste pero lo supe cuando el Noveno me llamo un día antes de tu cumpleaños…

Reborn se detuvo para tomar aire, recordaba el momento perfectamente como si lo estuviese viviendo otra vez, continuo acariciando la cabeza de Tsuna que no paraba de soltar lagrimas, sus ojos empezaron a dejaran de tener ese vacío inquietante pero aun seguían inexpresivos, carentes de cualquier emoción, si había una emoción no la veía.

Se aclaro la garganta y continuo.

-…el Nono me pregunto para que hora quería la salida de mi vuelo hacia Italia, esas palabras bastaron para que perdiera el Norte, me quede estático hasta que el Nono me pregunto si quería el vuelo o seguir entrenándote, elegí lo segundo sin dudarlo, y nunca me he arrepentido de mi decisión, fue ahí cuando él me conto todo de tu ascendencia y sobre tus llamas, quien diría que la mentira que le dije a Gokudera años atrás tenían algo de verdad?...

Reborn soltó un suspiro quedo.

-….¿Sabes porque decidí quedarme y no volver a mi hogar en Italia?…

Tsuna ya estaba con los ojos infamados de soltar tantas lagrimas que parecían no tener fin, hacia rato que Reborn se rindió de tratar de limpiarlas, por primera vez en lo que le parecieron años los ojos de su piccolo hijo y alumno mostraron una emoción.

Anhelo.

Reborn sabia que sus palabras eran lo que salvaría o hundiría definitivamente a Tsuna en el mar negro en el que se encontraba, un mar con el cual el castaño estaba en estos momentos peleando.

-…te he considerado mi hijo desde la primera vez que me llamaste papá, incluso un poco antes, estuve ahí para ti cada vez que caíste, y cada vez que te levante, en muchas ocasiones fui el que te levanto de una pata y te enseñe a levantarte por ti mismo, si bien mis métodos no fueron los mas agradables fueron los mas efectivos; te termine de criar y, escuhame bien si Iemitsu te dejo yo no lo hare, nunca, eres mi hijo, mi única familia, mi hogar, Italia dejo de ser mi hogar hace mucho y tu eres la única persona que permitiré estar en mi camino sin molestarme, me entiende?...

Tsuna observo los profundos ojos negros de su papa, esos ojos que en estos momentos se veían algo desesperados. Al conocerle esos ojos le dieron un miedo aterrador pero ahora era todo lo contrario.

-…si al principio no quise aceptar que estabas cavando un hueco en mi ahora lo hago, eres la persona mas importante en mi vida, no seré tu padre biológico pero te amo como si fueses mi propio hijo…

A Reborn por primera vez en muchos, muchos años se le quebró la voz.

-….Tsuna, no caigas ahora, levántate como siempre lo haz hecho, me haz demostrado tu fuerza en mas de una ocasión que esta no sea diferente, por favor… no te rindas, vuelve, porfavor.

Reborn incoó un rodilla al frente de la cama y detuvo cualquier caricia que estuvo dándole apoyando sus manos en los hombros de Tsuna; en su vida solo suplico dos veces, la primera fue para que su madre le comprase un juguete cuando tenia 5 años y la segunda fue cuando tuvo 9 años para que sus padres no muriesen, después de muchos años volvía a hacerlo, no podía ver a su hijo hundirse, no así. El Tsunayoshi Sawada que crio era alguien fuerte, con un sentido del humor tan retorció como el suyo que no mostraba su verdadera personalidad a nadie aparte de los capos de la mafia, él o en casos especiales, quería a su hijo de vuelta no al cascaron vacío que había visto desde que desaparecieron las llamas que lo rodeaban.

Tsuna estiro su menudo cuerpo para quedar sentado cerca de Reborn, lo rodeo con sus brazos cayendo de rodillas junto a la persona que era para él su padre y nadie podía decir lo contrario, enterró el rostro en el hueco del cuello de su papá y sin soltarle lleno sus pulmones con ese aroma que lo tranquilizaba desde que tenia 8 años, ese olor a colonia y pólvora le resultaba de lo mas relajante y esta vez no fue la excepción.

Reborn se sorprendió por el abrazo pero no dudo ni un segundo en estrecharlo en sus brazos, el frágil cuerpo que seso con los temblores pero al parecer las lagrimas seguían cayendo humedeciendo así su camisa.

-Estoy de vuelta, papa.

Como única respuesta Reborn lo estrecho mas fuerte sin atreverse a soltarlo, luego de unos minutos se separaron y Reborn confirmo sus palabras antes dichas

El castaño ya no tenia la misma luz en su mirada, no, por supuesto que no, la luz que antes tenia era solo una sombra de lo que era esta nueva luz que ahora proyectaba en su mirada; esta era mas fuerte, mas decidida, ya no era un cielo que aguantaba toda voluntad a su alrededor, ya no seria un cielo que aguantase todo a su alrededor sino un cielo que consumiría e impondría su propia voluntad, lo veía en sus ojos ya no se escondería, ni él ni su verdadera personalidad.


Piccolo bambino: niño pequeño.

Pregunta: por que creen que no esta Mukuro por aqui? es facil, algo facil creo.

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