Holaaaa!Chicas/os espero que el extra de hoy les guste, aunque es mas para los que gusten del 1827...ahhhh, los extras pueden ser de cualquier tiempo.

Lily jackson 1313:Si, lo siento el suspenso seguira hasta que logre colgar todos y cada uno de los caps que siguen, pero me encanta que te encante, este extra de hoy es mas algo para las que gustan del 1827 aunque sea poco ^.^...ahora con respecto al fic bn al cap anterior entre Tsu y Mukuro siempre habra tension de todo tipo lol como tamb pronto oiras de Hayato, me encanta ese personaje. a mi tamb me parecen sospechos, lo guantes blancos claro pero ese es el punto de todo, lo saque de Mickey mouse o.o demasiadas caricaturas infantiles jajaja. Psdt. Mukuro es sexy!

Irara:Gracias! me agrada que te guste mi manera de escribir...respecto al fic puede que en un principio sea raro pero ya poco a poco se iran viendo las cosas...lo seguido que actualizo es mas porque intento practicar mi digitacion con esto y bn soy muy aniosa jajaja xD

Victoria Chacin618:Sorry por dejarte con esas w^.^w pero actualizare lo mas rapidos que mis dedos den en todo esto :3 mas bien espero que te guste el extra que hice :3

Psdt. Mukuro es sexy!

Khr no me pertenece...pero si los derechos de la famiglia Petro ;) aunque solo sean dos.


Extra: No puedo dormir

Rodo su adolorido cuerpo sobre su derecha cerrando los ojos fuertemente pero al sentir un hincón en las costillas rodeo sobre su izquierda pero la incomodidad de su brazo vendado no le dejaba encontrar una buena posición, volvió a rodar su pequeño cuerpo hasta quedar boca arriba.

Maldijo a Enzo.

Las luces estaban apagadas.

La habitación del hospital tenia la temperatura correcta.

Hibari-san no roncaba ni se movía por lo que no había ni un solo ruido en la habitación.

¿Entonces porque no podía dormir?

El menudo castaño no pudo mas que suspirar al obtener la respuesta que buscaba en sus pensamientos, la imagen de un bebé pelinegro de fedorra había llegado a sus pensamientos nada mas hacerse la pregunta, si tan solo su papá se hubiese quedado podría dormir pero no tenia caso pensar en eso; su Oka-san se había llevado a su papá junto con Fuuta, Bianchi además Lambo e I-pin.

Puede que si alguien alguna vez le escuchase diciéndole papá a un bebé le tomara por loco pero menos no le podía importar. Si solo no se hubiese acostumbrado a dormir mirando el suave movimiento de la hamaca, la burbuja que salía de la nariz de papá o sus oscuros ojos negros que no se cerraban por mas que estuviese dormido…Ugh, tenia un complejo…pero tampoco era como si pudiese quitarse esa costumbre, eran años los que llevaba con ello y no podía desligarse así como así.

Soltó un suave suspiro mirando el blanco techo de la habitación del hospital.

No tenia caso ya había intentado de todo para poder dormir, había contado ovejas, había tratado de resolver problemas matemáticos aunque solo le llego a exasperarle, había contado hasta el cansancio y no había podido dormir, llevaba haciendo de todo desde las 9 pm y ya era casi la una de la madrugada.

Aparto las mantas para poder sentarse.

Envidiaba el sueño de Hibari-san, la mayor parte del tiempo desde que botaron a las visitas el prefecto se la había pasado leyendo el reglamento de Nami-chuu o contestando una que otra llamada con las que daba algunas ordenes y por como terminaban eran del consejo diciplinario. Cuidadosamente dio una mirada en dirección a la cama del prefecto para encontrarle apoyado sobre los codos mirándole con esa intimidante mirada grisácea.

Se cubrió la boca con las manos antes de que el grito saliese y llegase alguna enfermera.

No, no, no!

Había despertado a Hibari-san, y lo mas seguro era que le mordiese hasta la muerte.

Empezó a temblar descontroladamente aun cubriéndose la boca.

Tsuna observo como el prefecto se terminaba de sentar sin apartar su mirada de la de él lo cual provoco que el castaño temblase aun mas aunque algo le dijese que estaría bien no podía confiarse de ese algo.

-Herbívoro, duérmete...

Por mas que Hibari-san estuviese con un resfriado no dejaba de tener esa mirada fuerte y esa voz que le hacia temblar, mas aun ahora por lo ronca que se encontraba del resfriado.

-…o te morderé hasta la muerte.

Tal vez lo mejor era salir de ahí.

Aun con el cuerpo tembloroso negó con la cabeza pero sin apartar la mirada de esos grises ojos rasgados.

Se aparto lentamente las manos que cubrían su boca.

-No..oo pue..edo d..dorm..mir, Hiba..ri-san.

En menos de un segundo el prefecto ya tenia sus tonfas desplegadas pese a que no había quitado aun las mantas de si ni se hubiese parado

-Hervivoro por perturbar mi sue…-

Piensa Tsuna, piensa!Rápido!

Rayos. No se le venia ninguna idea a la cabeza.

No, si tenia una idea.

-Me ire!

Apenas la palabras fueron pronunciadas el castaño supo que fue la mejor opción ya que Hibari-san había detenido todos sus movimientos, el menudo castaño, aun temblando, cogió las muletas que se encontraban al lado de la cama en la que había tratado de dormir por poco mas de cuatro horas. Con dificultades, y algo de molestia por la escayola, se levanto de la cama sin mirar al pelinegro por mas que sintiese su mirada sobre si mismo.

Dio dos pasos probando su equilibrio.

-Herbívoro…

El menudo castaño tembló con mas fuerza mientras volteaba la mirada hacia la cama del prefecto quien había encendido su lámpara de noche.

-…¿porque no puedes dormir?

La pregunta le tomo por sorpresa, Hibari-san nunca mostraba interés en casi nada ni nadie.

El castaño miro la cara del prefecto encontrándole con los ojos algo desenfocados y las mejillas lo suficientemente rojas como para que estuviese con fiebre.

Ahhh eso lo explicaba todo.

No es que Hibari-san se estuviese preocupando ni nada sino que hablaba la fiebre y lo mas seguro era que no recordase nada de lo que conversasen o de cómo actuase frente a él.

Los temblores de su cuerpo poco a poco fueron amainando.

-Siempre duermo mirando a mi papá, me es imposible dormir sin el de momento, Hibari-san.

Hasta su tartamudez se le fue.

El prefecto guardo sus tonfas dando un asentimiento algo escueto sin decir ni una sola palabra mas.

En vista de que el prefecto no diría nada mas, el menudo castaño decidió dar una pequeña caminata para despejar su mente, tal vez si caminaba luego podría dormir. Era una esperanza burda pero no le quedaba de otra.

Cogió las muletas con dificultad pero al avanzar tres pasos hacia la puerta su torpeza hizo acto de presencia, se preparo para el dolor del golpe cerrando los ojos.

El dolor nunca llego.

El menudo castaño abrió lentamente los ojos mirando el brazo que le había cogido antes de que cayese, el pijama negro delataba quien era su propietario pero aun así la mirada acaramelada fue subiendo hasta llegar a los ojos grisáceos algo desenfocados por la fiebre, debía de ser bastante alta.

En ningún momento le había escuchado a Hibari-san acercársele como tampoco en ningún momento aparto la mirada de esos ojos grises por mas que el pelinegro le quito las muletas con una mano para que con la otra le llevase cargando hasta su cama.

Se le quedo mirando, al menos a la parte trasera de su cabeza

Hibari-san le había metido a su cama, dejado a un lado sus muletas para luego meterse él también debajo de las mantas y darle la espalda.

-Duérmete, Herbívoro.

Solo soltó un pequeño gritillo de sus típicos ¨HIEEE¨ ante la orden pero aun así no se movió, pasaron solo unos momentos para que se volviese a escuchar la respiración acompasada del mayor pero ni aun así se durmió, estuvo observando por unos cuantos momentos la nuca del prefecto para encontrar ciertas similitudes.

Su papá era pelinegro, Hibari-san también lo era.

Su papá era un sádico despiadado, Hibari-san también lo era.

Su papá todo el tiempo usaba traje salvo para dormir, Hibari-san solo usaba su gakuran ya sea en el colegio o en sus patrullas y ahora que le veía también se cambiaba su traje usual por una pijama para dormir.

Su papá generalmente olía a colonia y pólvora pero en ocasiones llegaba a oler a sangre aunque el olor fuese tenue, Hibari-san en esos momentos olía ligeramente a menta y sangre. No muy parecido pero se le acercaba, al menos la parte de la sangre.

Su papá era intimidante, Hibari-san también lo era.

Su papá tenia una mirada fría en muchas ocasiones, Hibari-san también la tenia.

Tsuna se acomodo mejor entre las mantas. Para una sola persona la cama era grande pero para dos, aunque el fuese pequeño, la cama se volvía algo estrecha por lo que se acomodo lo mejor que pudo, poco a peco fue llenando sus pulmones con ese olor de Hibari-san y aunque no fuese el mismo que tenia el bebe de fedorra se le acercaba bastante por lo que pasados unos minutos pudo ir cerrando lentamente los ojos hasta que se quedo profundamente dormido.


Kyôya Hibari tenia una rutina diaria que había sido interrumpida por su resfriado pero aun así se seguía levantando apenas sentía los rayos del sol aparecer, y esa mañana no fue la excepción salvo por algo, mejor dicho un herbívoro que se encontraba abrazando su espalda y con las piernas enredadas con las suyas. Su primer pensamiento fue morder hasta la muerte al herbívoro suicida pero cuando se sentó, aun siendo abrazado por el herbívoro suicida, se dio cuenta de quien era.

Tsunayoshi Sawada.

No era que nunca hubiese tenido dificultades para morderle hasta la muerte pero en esta ocasión en la que lo veía lleno de curitas desplegadas por la cara, misma cara que ahora restregaba por su estomago sin ningún tipo de instinto de supervivencia, solo le hacia parecer un tierno conejito.

Se sacudió la cabeza, el resfriado le debía estar afectando.

No podía maldecir a su madre por la debilidad heredada que tenia pero si podía maldecir a sus antecesores.

En la casa Hibari había una debilidad que compartían todos sus miembros y esa era el gustar por los animalitos tiernos y pequeños, y eso era lo que parecía el herbívoro de Tsunayoshi Sawada en esos momentos, un pequeño y adorable conejito.

Chasqueo la lengua.

Desenredo los brazos, los que en un principio no parecían tener un agarre fuerte resultaron ser de lo mas difícil de quitar, luego siguió el desenredar de sus piernas para que al final cargase al herbívoro, quien se acurruco en su pecho, hacia su propia cama; por parecer tan indefenso lo trato con cuidado como si no quisiera quebrarlo, al momento de depositarlo en la cama que se encontraba a pocos pasos de la suya, el herbívoro le sujeto de la manga del pijama con su pequeña mano.

-Papá

Hibari no se explico la molestia que eso le dio pero no le dio importancia al quitar la pequeña mano de su manga.

Decidió que si el herbívoro volvía a pasarse a su cama lo mordería hasta la muerte.

Nunca sabría que le movió a hacer sus siguientes acciones pero tampoco es como si fuese a indagar demasiado en ello.

Revolvió los suaves cabellos castaños antes de volver a su propia cama.

Kyôya Hibari se quedo 4 días mas en el hospital, y todas las mañanas apartir de esa mañana había encontrado al herbívoro durmiendo en su cama de la misma manera que la primera vez pero no le mordió hasta la muerte en ningún momento sino que, como la primera vez, lo pasaba a la otra cama antes de revolverle los cabellos.


Gracias por leer!

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