Holaaaa! Chicas/os hoy era dia de Updates ;)... Dudas y cuestiones(sinonimos lol) diganmelas xfavor... ah y perdonen si me voy por las ramas en ocaciones al escribir
Gracias a los que comentaron el Extra: No puedo dormir!
Victoria Chacin618: Awww siii esos dos son tiernos de manera casi natural, pero me sigue gustando mas Tsu con Mukuro, en realidad me gusta con Hibari o con Mukuro soy versatil en ese sentido pero para escribirlo como que Nukuro se me presta mas, al menos en mi cabeza ^w^
Lily jackson 1313: Enrealidad me viene rondando la mente que si te das cuenta en Khr todos los sadicos son pelinegros lol...aunque Byakura es peliblanco
Destiny Mercedes: Wow me encanta que te hubiese gustadooooo, yo tamb quiero un Hibari ¿Nos lo daran a 2x1 o es soñar demaciado?
Psdt. Mukuro es sexy!
Khr no me pertenece...ya enserio cuantos años de trabajos forzados me costaria?
Cap.22: Hablemos parte II
Agudizo sus sentidos apenas estuvo consiente.
Mierda. No tenia sus espadas consigo.
Takeshi chasqueo la lengua a la vez que afilaba su mirada, esa misma mirada que usaba apenas se encontraba en alguna misión o cuando jugaba al baseball.
Aun se encontraba parado en su misma posición aunque se sentía algo desorientado por lo que rápidamente reviso su entorno; seguía en la sala de la base/mansión pero no veía a ni a su novio ni a ninguno de los otros guardianes, los Varia, Tsuna o cualquiera de los dos pelinegros que habían atacado a Chrome; ahora que lo recordaba, luego de que el pelinegro de las sais atacase a Chrome siguió con Hayato sin darle oportunidad de reaccionar para luego seguir con él, con el mismo penoso resultado.
Apreto fuertemente la mandibua.
Nuevamente había fallado.
Fallo en uno de los principales consejos como hitman que le dieron tanto Reborn como su pseudo maestro Squalo, descuido su cuerpo; la principal norma que siempre le dieron al momento de los entrenamientos era que no descuidase su cuerpo por mas trágica que sea la situación en la que se encontraba ya que se podía poner peor.
Maldita Ley de Murphy.
Inhalo y exhalo un par de veces tratando de calmar el ritmo acelerado de su corazón, luego de repetir el ejercicio por un par de veces mas hasta que por fin logro calmarse. Ahora, no podía meter la pata aun mas de lo que había hecho desde que dejo a Tsuna sin protección alguna, no podía fallar con el resto de las reglas que le dieron tanto el pelinegro de fedorra como el peliblanco. Dejo fluir sus llamas de la lluvia a la espera de que apareciesen kojirou y kirou para que se transformasen es sus usuales espadas y tener alguna forma en la que defenderse pero al no sentir el ligero peso en su dedo se dio cuenta de que era una tarea inútil; maldijo su suerte, aunque aun tuviese un arma oculta no le serviría de mucho.
Se puso a analizar la situación, puede que no fuese un genio como Hayato, el cual rogaba por que se encontrase bien, pero sabia como actuar en una batalla y mas aun como analizarla desde un angulo neutro cuando era en solitario.
Lo principal, el pelinegro de las sais tenia dos tipos de llamas y había atacado a Chrome, pero no le había lastimado aunque si había usado llamas de la niebla en ella desmayándola al colocar su mano en la frente de la guardiana para luego quitarle el añillo. Luego Mukuro había tratado de atacarle pero el otro pelinegro con la lanza de dos puntas recubierta de llamas de la Niebla le había interceptado, en milisegundos el pelinegro de las sais había aparecido frente a Hayato cogiéndole la cabeza de la misma forma que había hecho con Chrome para luego quitarle el anillo y volver a hacer lo mismo que hizo con los otros con él, todo en menos de dos segundos.
Esa era toda la información que necesitaba.
Esos tipos eran fuerte, eran rápidos, les habían atacado pero no los querían muertos, de lo contrario lo hubiesen hecho cuando tenían oportunidad de ello.
Por lo que suponía, el pelinegro de las sais que ataco a Chrome y a Hayato le había quitado el anillo de Guardián de la Lluvia del mismo modo que lo había hecho con el resto además de todo eso al parecer le habían metido en una ilusión pero no había nadie aquí.
La única pregunta que atormentaba su mente era…¿Qué hacia Tsuna con esos chicos y cuando estos habían entrado a la mansión sin accionar ninguna de las múltiples alarmas?...lo sopesaría después.
Si bien ahora Tsuna se veía diferente por fuera tenia que estar loco para tan siquiera pensar que dejaría de ser su guardián, por mas que se lo mereciera, estaba bastante equivocado si creía que le dejaría tan fácilmente, primero que le clave un puñal a eso, no dejaría a Tsuna por mas doloroso que fuese el camino ya que el le apoyo en el momento mas difícil de su corta vida y le dio mas de lo que alguna vez creyó además de la confianza en si mismo.
Agito su cabeza tenia que estar atento a todo, esto era una ilusión que podía hacer cualquier estrago con él si no estaba alerta.
-Takeshi…
No había notado a la personas detrás de si.
Un segundo.
Esa voz…
Esa voz fue un suave repiqueo y no fue muy difícil de reconocer ya que la había escuchado cuando Reborn trajo a Tsuna unos días antes de la tragedia, giro a la velocidad que acostumbraba en los entrenamientos periódicos con Squalo solo para encontrarse con la mirada anaranjada acaramelada de su castaño Jefe quien sonreía cual niño travieso, se veía igual que cuando entro con los pelinegros pero a la vez se veía mas como el mismo.
Ese cabello corto fue un recordatorio de su falla.
-…te vez fatal.
Un recordatorio de su segundo fallo.
No habría un tercer fallo.
Hizo una ligera mueca.
Se acerco rápidamente a donde se encontraba Tsuna pero al estar a cuatro pasos de este se detuvo porque el castaño había retrocedido dando un paso hacia atrás sin dejar que su expresión facial cambiase ni un ápice, el espacio que les separaba se sintió inmenso aunque solo fuesen cuatro pasos.
Le dolio, y mucho.
-Lo siento, Tsuna.
Apretó los puños fuertemente sintiendo salir parte del peso que había estado cargando, Reborn tenia razón, la culpa era la peor compañera; miro al castaño quien simplemente suspiro mirándole directamente a los ojos.
-¿Porque lo sientes? No es como si algo de lo que hubiese pasado lo hubiese provocado ni es tu culpa.
No, él no lo había provocado pero tampoco había hecho absolutamente nada al dejar a su amigo a su suerte por una negligencia, y si bien Tsuna había dicho que no era su culpa no lo podía aceptar.
-Es mi culpa, si hubiese estado conti..-
El castaño chasque la lengua.
-Si hubieses estado ahí te hubiesen matado…
Ni la expresión facial ni la voz de su amigo habían cambiado en nada cuando dijo esas palabras que sonaron como una verdad absoluta a sus oídos lo que le hacia pensar en que era lo que había podido pasar en un antes y después de que le viese llegar como lo hizo ¿que tan doloroso?¿que marca le pudo haber dejado? podía tener mil ideas en la cabeza pero puede que ninguna se acercase a la verdad de lo sucedido, se sentía miserable.
-…Takeshi…
El pelinegro le dio toda su atención.
Se sentía preocupado por la repentina actitud que Tsuna estaba tomando, feliz de que Tsuna estuviese físicamente bien, nervioso de no saber lo que pasaba, asustado de lo que pudiese pasar, curiosidad de las personas que llegaron con el castaño, ansioso …tenia muchas otras emociones que se aglomeraban en su interior por lo que no sabia como sentirse con respecto a todo.
-…si solo eres mi guardián porque crees que me debes tu vida o algo así considéralo saldado, no estés aquí si solo es por obligación y no vayas a pensar de que porque sea una ilusión no estoy consintiendo esto o no sea real, todo lo que diga aquí es la verdad y soy yo quien tiene el control de esto.
Lo que dijo el castaño fue como un balde de agua fría que le hizo olvidarse completamente de todas sus emociones pasadas, no era su guardián simplemente por una obligación, era mas que eso y si esto era tan real como se sentía y el castaño afirmaba se lo dejaría bien en claro.
-Tsuna recuerdas lo que te dije una vez.
El mencionado asintió a sabiendas del momento a que se refería el pelinegro, en mas de una ocasión había pensado en ese hecho pero no de una manera profunda, el inicio de su amistad.
Flash back
Un castaño, un pelinegro escayolado y un peliplateado respiraban de manera agitada tumbados en el suelo del techo de la escuela mirando al cielo sin saber como era que aun se encontraban vivos, si es que el peli plata no hubiese llegado un segundo tarde no hubiese cogido al pequeño Tsuna de las piernas y lo mas probable era que el intento de suicidio de Takeshi Yamamoto hubiese cobrado mas que solo su vida.
Solo se podía escuchar el respirar agitado de los chicos, mas aun el de Gokudera quien era el que había tenido que sujetarle las piernas ya que había perdido el equilibrio cuando al final hizo entrar en razón a Takeshi-san, se alegraba de que su peliplateado amigo no tuviese la energía para sacar su dinamita y volar todo en pedazos o ya lo hubiese hecho.
El pequeño castaño fue el primero en recuperarse mas que acostumbrado a esas lecciones espartanas que llevaban su cuerpo al limite aunque su corazón aun no podía dejar de latir de esa manera tan desesperada, con algo de dificultad logro sentarse para poder mirar los ojos algo acuosos del pelinegro.
-¿Te en..cuen..trra..aass bi..ien, Yamm...amot..to-san?
El pelinegro volteo a verle, su mirada ya no se encontraba ese vacío que le había asustado al principio por lo que suspiro aliviado a sabiendas de la respuesta.
-Te lo debo…
Eso le descuadro totalmente, no entendió bien lo que dijo.
¿Le debía?¿Que cosa?
El pelinegro al ver la confusión en los castaños ojos se sentó como pudo dándole una ligera mirada al peliplata quien aun se encontraba algo jadeante.
-…mi vida, te la debo.
El pequeño castaño negó fervientemente con su cabeza.
-No…
Recordó las palabras de su madre.
¨Si quieres hacer amigos solo dilo¨
El menor se ruborizo furiosamente antes de poder hablar.
-…sea..amos ami…g..gos.
Puede que esperase una negativa pero el pelinegro sonrió alegremente como si lo que había acontecido momentos antes no hubiese pasado nunca.
-Claro, seamos amigos! pero aun te lo debo!
El menor asintió feliz sin prestar demasiada atención al resto de las palabras del pelinegro pero aun así guardándolo en su memoria.
Poco después de que ambos chicos se hubiesen presentado Hayato Gokudera se había recuperado y casi comete homicidio de primer grado si no hubiese sido por Tsuna, quien aprendió a actuar de mediador.
Fin del Flash back
Claro que el castaño lo recordaba, si el fue quien le dijo para que fuesen amigos.
-Lo recuerdo pero aun así no puedo dejar que por algo que te sientas comprometido te quedes como mi guardián.
Takeshi asintió a la vez que saco de su manga uno de los cuchillos que aun conservaba del entrenamiento de puntería de Reborn; el cuchillo era del mismo diseño de los que Belphegor usaba con la única diferencia que este era de obsidiana, puede que no tuviese su anillo o su caja arma pero si tenia este cuchillo el cual se lo extendió al castaño quien por fin había borrado esa diversión de sus ojos al ver como el pelinegro le extendía el cuchillo.
-Soy tu amigo antes que tu guardián pero…
Se acerco dos de los cuatro pasos que le separaban de su amigo.
-… si ya no me quieres como tu guardián, mátame.
Tsuna tomo el cuchillo sin apartar su mirada de la del pelinegro.
-¿Sabes que todo lo que suceda aquí le pasa a tu cuerpo, cierto?
El castaño midió el peso del cuchillo moviéndolo con la misma maestría con la que lo solía mover el pelinegro en sus entrenamientos.
-Lo sé.
Sabia que se encontraba dentro de una ilusión pero no podía romperla.
Se sentía algo pesada pero cómoda, estaba cerca de algo cálido, conocía la sensación.
Alguien le peinaba cuidadosamente sus cabellos hacia atrás, era una sensación familiar mas aun cuando sintió el suave cuero de un guante quitar algunos mechones de su cara, sentía aun algo de pesadez para poder abrir su ojo, aun recordaba a Verde-san ofrecerle el tener su ojo derecho de vuelta pero quería conservar el recuerdo de su accidente, del momento en el cual Mukuro-sama le salvo y le dio la oportunidad de pertenecer a esta Famiglia; pasaron unos minutos en los que siguió sintiendo la suave caricia sobre su cabeza, estaba mas que segura de que no era Mukuro-sama es mas el peli índigo nunca le peinaba los cabellos pero tampoco era alguien desconocido como tampoco sentía peligro.
Poco a poco fue sintiendo su alrededor, se encontraba echada y alguien sostenía su cabeza, no recordaba haberse echado en ningún momento, pero si recordaba haber sido puesta en la inconsciencia. La pesadez de su cuerpo finalmente se fue deshaciendo provocando que pudiese abrir el ojo revelando quien era la persona que le peinaba los cabellos de manera tan delicada como si no quisiera lastimarla.
-Boss
El castaño le miraba con una sonrisa tranquila pero aun así diferente a las que solía tener, se miraba algo distante pero a la vez cercano incluso algo triste. Chrome se sonrojo ligeramente por haber estado apoyada en el castaño pero este solo le ayudo a sentarse en el sofá, seguían en la sala de la base/mansión aunque no había nadie alrededor, era una ilusión de lo mas real.
-Lo sabias ¿cierto?
La ilusionista asintió, reconocía una ilusión cuando la veía aunque la que le habían puesto encima al castaño era bastante fuerte como para que hubiese podido reconocerla a la primera, lo logro al observar mejor.
-Desde que la otra persona encendió sus llamas y vi las de Boss.
El castaño le palmeo la cabeza de manera cariñosa.
-Haz mejorado bastante, Chrome.
Se alegro por el elogio, puede que no supiese como es que el castaño tenia esas llamas de la niebla o las llamas de la nube que había mostrado antes pero si podía decir que eran propias y puras.
-Nagi, puede llamarme Nagi.
La ilusionista miro los ojos anaranjada acaramelados antes de que el castaño negase.
-No creo que eso sea lo mejor…
¿Porque? ¿Era porque le había fallado? ¿Era por no haber estado ahí en ese momento?
Chrome observo como el castaño suspiraba a la vez que se levantaba del sofá colocándose frente a ella.
-…tu eres la única quien fue metida en este circo sin que siquiera tuviese una opción, por lo mismo deseo que tengas la opción de vivir una vida normal…
La ilusionista sintió por un momento como el tiempo se detenía.
-…se que es egoísta de mi parte pedírtelo luego de todo lo que haz pasado por Vongola pero no puedo permitir que te quedes sin opción de elegir si verdaderamente quieres seguir con todo esto o volver a tener algo seguro, algo normal.
Chrome se paro de golpe mordiéndose fuertemente el labio inferior suprimiendo las ganas de llorar.
-Boss si esto es por lo que paso, lo siento mucho…
El castaño negó a la vez que se alejo el paso que dio la ilusionista en su dirección, aun así Chrome no se detuvo y dio otro paso.
-…si no hubiese ido con Verde-san, Mukuro-sama no le habría dejado solo, si solo hubiera..-
El castaño negó y alzo una mano en son de que se detuviese.
-Sabes que los hubiera no existen, aun si.. Mukuro hubiese estado a mi lado puede que nada hubiese cambiando…
Lagrimas traicioneras fueron cayendo del rostro de la ilusionista; Mukuro-sama ya le había dicho lo que había pasado, al menos lo que todos creían que había pasado a la vez que le describió el estado en el que había llegado Boss esa noche.
-…no llores, Chrome.. será lo mejor, mandare a preparar un lugar en el que te encuentres comod…-
Chrome negó varias veces antes de coger las solapas del traje del castaño interrumpiendo cualquier cosa que fuese a decir, puede que su actitud fuese infantil y se sintiese como tal, mas aun, cuando el castaño le empezó a palmear la espalda suavemente dejando que pasasen los minutos, minutos en los cuales la ilusionista rememoro todos los buenos y malos momentos que vivió al lado de Mukuro-sama, Boss, el resto de los guardianes, Kyoko-chan, Haru-chan, todos. Puede que pasasen solo unos cuantos minutos o que fuese una hora, no lo sabia pero sus lagrimas dejaron de caer después de un tiempo.
-No…
La palabra fue amortiguada pero entendible y aun así la ilusionista se separo del castaño sin soltarle de las solapas del traje pero mirándole directamente a los ojos, le dio la mirada mas decidida que había en su vida
-…no, no, no, no, no.
Chrome observo como el castaño colocaba sus manos sobre las de ella negando con la cabeza, en todo momento había estado con una sonrisa tranquila, una que le daba paz pero eso no haría que dejara de negarse.
-Entiendo que te sientas frustrada, te estoy sacando de tu zona de confort pero quiero que vivas algo normal como lo que ahora tienen Haru-chan y Kyoko-chan.
La ilusionista volvió a negar, ella desidia ser útil, hacerse fuerte para poder proteger a Mukuro-sama y al castaño junto con esa famiglia que le habían dado.
-Boss, me dijiste que podía elegir y elijo quedarme.
La decidida mirada violeta choco con la anaranjada acaramelada sin que ninguna de los dos cediese.
-¿Sabes tan siquiera a lo que estas renunciando?
Asintió.
Lo sabia y lo aceptaba.
-Mukuro-sama me salvo la vida porque necesitaba un cuerpo en el cual poder estar presente..-
Tsuna coloco una mano sobre el hombro de la ilusionista negando con la cabeza.
-Sabes que significas mas para él que solo eso.
Una pequeña sonrisa apareció en la cara de la mujer.
-Me salvo y quiso que estuviese en el puesto de guardiana de la Niebla mientras él no se encontraba presente, me hablo de ti, Boss….
Era curioso como esas simples palabras hacían que el castaño desviase ligeramente la mirada.
La ilusionista agrando ligeramente su sonrisa; sus palabras eran ciertas, después de que Mukuro-sama le salvase le hablo tanto del castaño que era como si ya le conociese cuando en ese tiempo aun no lo había hecho.
-…el quería cuidarte ¿sabe porque?...
El castaño no se movió ni hizo ningún ademan aunque si la miraba esperando sus palabras.
Ella se había dado cuenta antes de que el mismo Mukuro-sama lo hubiese hecho.
-…Mukuro-sama le quiere mucho aunque no lo diga abiertamente.
Contrario a lo que creía, Boss no se había ruborizado sino que simplemente le dio una sonrisa, no una tranquila, no una inocente como la que había mostrado la persona que le suplanto sino una mas real, pequeña pero real.
-Lo sé.
Chrome coloco una mano en la mejilla del castaño.
-Boss, no soy alguien que no tuvo elección; cuando me encontraba al lado de mis padres nunca sentí el mas mínimo afecto que sentí como cuando conocí a Mukuro-sama o cuando le conocí; me dio, sin tan siquiera preguntar, un lugar al cual pertenecer y gracias a Boss conocí a muchas personas maravillosas…
El castaño parecía que iba a replicar pero ella negó a lo que él se detuvo respetando sus palabras.
-…pase por muchas batallas no por que me sintiese obligada, se me ordenase o por gratitud hacia Mukuro-sama sino porque quería proteger a esta hermosa famiglia en la que me permitiste pertenecer, no me importa si te ves diferente, si tienes otro carácter o si decidiese cambiar… Boss es Boss y eso nadie lo puede cambiar, si quieres que me vaya dímelo directamente pero mírame a los ojos cuando lo hagas.
Esta vez la sonrisa y la mirada del castaño tuvieron ese brillo que siempre tenían cuando estaba con todos los guardianes, puede que él no lo hubiese notado, puede que ni siquiera uno de los guardianes lo notase como puede que si lo hicieran pero cuando Boss estaba con ellos tenia un aura diferente que los unía de manera inconsciente, natural, su mirada cambiaba y su sonrisa se hacia mas radiante de lo que era; no importaba que su cabello estuviese algo diferente o que tuviese otra personalidad Boss era Boss y eso nadie lo iba a cambiar.
El castaño coloco ambas manos en los delicados hombros de la ilusionista.
-Nagi, te voy a hacer esta pregunta solo una vez y quiero que lo pienses aunque sea un segundo y quiero que pienses que es lo que verdaderamente deseas…
Era la primera vez que el castaño le llamaba por su nombre lo cual le hizo muy feliz.
Asintio.
Boss quito suavemente la mano que ella había puesto en su mejilla y cogiendo la otra que aun seguía en la solapa de su saco.
-…¿quieres continuar siendo mi guardiana de la Niebla?
Hizo lo que el castaño le pidió.
Lo pensó.
Lo analizo.
Y lo volvió a pensar.
Sabia lo que quería, lo que deseaba.
Recordó cada momento bueno y cada momento malo que tuvo en Vongola, mas específicamente en Namimori y aun así nunca tuvo duda de su respuesta.
-Pretender que algo existe cuando no existe y viceversa haciendo eso confunden al enemigo y no le permiten capturar la verdadera forma de la familia, convirtiéndose en la niebla no puede ser atrapada, sin poder ser atrapado por nada ni nadie ser la engañosa niebla en la cual te refugias, ese es mi deber como tu Guardiana de la Niebla, uno que cumpliré, valorare y respetare. Acepto seguir siendo tu guardiana, Boss.
El castaño sonrió colocando una mano sobre la cabeza de su guardiana de la Niebla.
-Me alegro.
Emilio sabia de la incomodidad de su mellizo por mas que este no hubiese cambiado su expresión ya que ambos tenían la misma incomodidad en ese momento.
Dejaron a Tsu con esa piña depravada y el resto de los guardianes.
Soltó un suspiro pesado.
Al menos Varia no haría ningún destrozo, de momento.
-¿Qué pasa si la piña acepta?
Volteo a mirar a su mellizo que al igual que él se encontraba apoyado en la puerta de entrada de la sala de la cual hace mas de media hora habían salido.
Ugh las posibilidades eran infinitas.
-Tsu estará feliz.
Ambos mellizos suspiraron pesadamente.
La prioridad de ambos era Tsu, su adorable hermanito, pero a la vez lo era su bienestar no solo físico sino que también emocional y aunque les doliese en el alma, y les doliese mucho, aceptarían como también si es que el corrompedor-de-almas-puras declinaba tenían que velar por el bien se su hermanito sanando el dolor de perder a un guardián, por supuesto que a esa declinación le seguía dolor, mucho dolor a ese sujeto, aunque también tuviesen que pensar en los otros guardianes.
Ambos pelinegros volvieron a suspirar.
Al menos aun tenían la esperanza de que la piña pervertida declinara y así tener carta verde darle la tortura china.
Ambos hermanos se miraron llegando a un mudo acuerdo.
Las decisiones de los guardianes aun era incierta, bien podían decir que aceptaban como también podían negarse eran mucho los factores y demasiadas las variables, claro que como si es que ellos aceptaban como si no lo hacían igualmente les restregarían su incompetencia en la cara, y vaya que lo harían.
Tanto Aldo como Emilio soltaron una risa cómplice de esas que solían usar para esconder un cadáver sin que nadie lo notase.
-Quien se ríe solo de sus maldades se acuerda.
Ambos pelinegro ya se habían percatado de su presencia como también tenían conocimiento de que ya se había desestresado y que el grupo de limpieza de Vongola ya debía de estarse movilizando.
-Tío Reborn no te habían dicho que es de mala educación dejar solos a las visitas.
Para algunas personas podía llegar a ser irritante el hecho de que hablasen al unísono en ocasiones pero no lo podían evitar, era una costumbre nacida para fastidiar al prójimo que lastimosamente se había quedado con ellos.
-¿Cuánto tiempo estará adentro?
Al parecer no había mucho humor en estos momentos, no eran suicidas…no demasiado al menos.
Ambos mellizos se encogieron de hombros.
-Saldrá poco después de que lleguen Uni y Byakura, creemos.
El pelinegro de fedorra volteo sin decir ni una sola palabra mas caminando hasta llegar al final del pasillo y desaparecer por una de las puertas.
-Le gusta el drama…
Emilio miro mal a su hermano quien simplemente se encogió de hombros.
-…admítelo, es un sádico dramático.
Soltó una pequeña risa burlona, su mellizo tenia razón en ello, en muchas ocasiones el hitman demostró tener una vena dramática.
De los dos puede el que tuviese mas tendencia suicida fuese Al pero la verdad era que ambos podían ser igual de imprudentes solo se tenían que cambiar el contexto.
-Si te oye se rompe otro par de costilla.
Aldo se encogió de hombros a la vez que hacia aparecer en sus manos su llama del Sol y su llama de la Niebla.
-Me habré dado el gusto a diferencia tuya.
Su mellizo junto ambas llamas tratando de volverla una sola.
-Touche…
Las llamas de Al siempre le parecieron interesantes mas aun cuando trataba de mezclar sus llama del Sol y de la Niebla, una tarea inútil si no se encontraba presente su tercera llama, la del Cielo, pero lo suficientemente distractora como para no pensar en los problemas que tenían detrás de la puerta; tanto él como su hermano estaban preocupados pero cuando alguno de los dos intentaba mezclar sus llamas en un intento distractivo era porque no sabían como debían actuar ante la situación, él mismo estaba por hacer lo mismo pero ver a su mellizo era lo suficientemente distractorío.
-…todo saldrá bien.
Aldo dejo de intentar juntar sus llamas dándole una mirada de soslayo a su mellizo antes de suspirar hondamente.
-No llames la calamidad.
Ambos se quedaron en silencio sabiendo la verdad de todo y a la vez de nada, si los guardianes ya sea uno o todos aceptaban seguir siendo los guardianes de Tsu ellos les restregarían en la cara su incompetencia y tal vez estuviesen molestos por un rato pero si los guardianes no aceptaban, Tsu lo aceptaría aunque le dolería en el alma y seria una herida difícil de curar, por mas que se alegrasen de despedirse de cierto pervertido y cierto prefecto seria lo mejor que aceptasen de lo contrario seria el sufrimiento de su hermanito, preferían mil veces sufrir ellos a que sufriera su hermanito, no querían que volviese a sufrir…no mas.
Ambos mellizos volvieron a suspirar en quien sabe cuanta vez, solo les quedaba esperar.
Gracias por leer!
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