Holaaaaa! Chicas/os que leen esto, primero que porfin me consegui una hitman que me ayudara a desaparecer a mi profe muajajajaj...ok al fic, me tarde algo con todo pero espero les guste este cap, ya que tiene info especial aunque esta algo escondida pero a la vez a la vistaaaaaa!.. voy avisando denme todas las preguntas que tengan...TODAS... las que sean del fic para que sean resueltas con lo del cap que vendra pronto.

Gracias a los que comentaron en cap anterior!

Lily jackson: yo tambien estoy a favor del castigo de asesino de malvaviscos pero aun falta alguillo para ello ademas que en el cap de hoy hay una informacion especial, me avisas si sabes cual es ;)

Victoria Chacin618: mujer amo a Byakuran, ese hombre no solo es sexy sino que tambien tiene la personalidad de un niño. Todo a su tiempo~ bn ya falta poquillo para eso.

Yamii Nara: siempre me gustara la catarsis que Byakuran proboca, es tannnn ajdkalksdk como no se inventan una maquina que saque a los personajes de los mangas? no se si en el especial de Luss parte dos tengas un derrame nasal por párrafo pero ya lo publicare en un rato.

Psdt. Mukuro es sexy!

Khr no me pertenece... y llorar en una esquina tampoco hara que me pertenesca T-T ¿Porque no pondran una conti?


Cap.25: Llegadas esperadas parte III

Sentia como algo de sangre se abría paso de su cien hasta su barbilla para terminar en el suelo en el cual se encontraba aun apoyado, con algo de dificultad se levanto para luego revisar todo a su alrededor, el humo y el olor a quemado inundaba el lugar, no sabia cuantas de las camionetas de su Famiglia estaban volcadas pero si sabia que sus hombres se encontraban heridos, al menos mas de lo que él se encontraba; los misiles habían sido dirigidos aunque no sabia por quien pero de algo estaba mas que seguro, ese infeliz tendría mil veces el dolor que de seguro estan teniendo sus subordinados. Por poco y no la cuenta si es que no hubiese visto los misiles, había acelerado y mandado a sus subordinados la orden de saltar de los autos unos pocos segundos antes del impacto.

¿Qué era lo que estaba pasando? Todo era bastante raro.

Dino soltó un suspiro exasperado a la vez que buscaba a Romario con la mirada hasta encontrarle levantándose del suelo no muy lejos de él.

-¿Romario, te encuentras bien?

El nombrado le miro asintiendo a la ves que se limpiaba los restos de grava del traje.

-Si, señor.

Esas palabras le dieron algo de alivio, su mano derecha se encontraba bien pero un duda le surgió.

-¿Enma?¿Adelheid?¿Irie?¿Spanner?¿los chicos?

Sabia que los primeros dos y los últimos se podían cuidar mas que bien por si mismos pero con los científicos no era el caso, además que si Byakura se enteraba que algo le había pasado a Irie pediría su cabeza para rellenarla de malvaviscos, mejor no pensar en ello.

Romario apretó el intercomunicador que tenia en el oído para luego preguntar el estado de todos los miembros de la Famiglia Cavallone.

-También se encuentran bien, el Simmon fue quien desvió la trayectoria de algunos de los misiles que llegaban y su guardiana del glacial fue la que protegió a los científicos además de a quienes estuvieron a su alcance, uno de nuestros hombres encontró a un sujeto de cabeza afeitada tratando de disparar a Adelheid, al parecer tenia planeado secuestrar a ambos científicos.

Dino dio un asentimiento seco.

Quien fuese el sujeto que los ataco buscaba a ambos científicos pero ¿para que?¿porque? tal vez Reborn o Tsuna tuviesen las respuestas a esas preguntas aunque de algo estaba mas que seguro, haría pagar al sujeto por cada raspón que sus subordinados tuviesen.

-¿Ya le inmovilizaron?

Romario asintió.

-Si, Señor, aunque ha perdido el conocimiento.

Dino sabia que ninguno de sus subordinados pondría una mano en el sujeto ya que sabían que él querría encargarse de ello personalmente aunque antes tenia que hacer una de las preguntas que menos le gustaban.

-¿Algún caído?

Romario negó y el Capo pudo soltar un suspiro aliviado que no sabia que contenía.

-Solo heridos pero nada de gravedad.

El rubio se hizo un recordatorio mental de agradar a Enma y a Adelheid luego.

-Si mal no recuerdo, solo son 10 kilómetros para que lleguemos a la base/mansión de Tsuna ¿cuántos autos se pueden usar?

Romario volvía a hablar por el intercomunicador en su oreja preguntado sobre los autos disponibles hasta que volvió a dirigirse a Dino quien se limpiaba lo mejor que podía los rastros de sangre en su cien y la graba de sus ropas.

-Siete, Señor.

Solo siete.

Rayos.

Había traído varios autos como para hacer un desfile sin problemas.

-En uno iremos Emna, Irie, Spaner, tu y yo además del imbécil que intento desaparecenos, que los chicos se queden con el resto de los autos ayudando a los heridos a ir al hospital, los que tienen llamas del sol ayuden en lo posible y llama a la limpieza de Cavallone.

El hombre mayor asintió sacando un cigarro de su bolsillo.

-Si, señor.

Pasaron algunos minutos para que se pudieran organizar, tanto Enma como Adelheid parecían de lo mas normales mientras que Spanner e Irie estaban con las ropas algo mojadas por lo que suponía era por haber sido protegidos por la Simmon. Se subió a una de las camionetas teniendo a Romario como copiloto y al resto en la parte de atrás del vehículo y en la maletera al sujeto que les había atacado, algo cliché pero común en la mafia; había dejado ya las ordenes a sus subordinados por lo que suponía no habría problemas.

-Jo, nunca creí estar feliz de que Reborn me enseñase a conducir.

Romario simplemente se estremeció mientras que los ocupantes en la parte trasera del auto le miraban con curiosidad salvo por Enma y Adelheid que parecían suprimir un estremecimiento al escuchar el nombre del hitman aunque en los ojos rojos de ambos Simmon se podía ver algo de miedo, por lo que había escuchado Reborn también había dado dos clases a la Famiglia Simmon a petición de su hermanito, por extraño que fuese el sádico espartano había aceptado.

Reborn.

Dino suprimió un estremecimiento, aun tenia pesadillas del tiempo en el que el sádico, ese maldito bebe hitman, fue su maestro aunque tenia bastantes lagunas mentales en sus memorias.

De esa tortura que el sádico y espartano osaba llamar clases de manejo solo recordaba algunas, dolorosas, partes pero tenia buenos reflejos al conducir además que hacia casi todo por inconciencia, era bastante natural tomar una curva pronunciada a una velocidad de piloto de carreras como también esquivar autos y transeúntes y aunque no tenia muchos recuerdos sabia que el entrenamiento del sádico había sido un infierno, felizmente no recordaba mucho pero Romario si aunque este nunca le quiso decir nada de lo ocurrido en esos dos meses de clases de manejo.

El camino paso en silencio, no uno incomodo pero si expectante a posibles ataques, hasta que llegaron a la entrada de la base/mansión de la Decima Generación de Vongola en la cual los esperaba una pelinegra mas que conocida.

Esa mujer.

La pelinegra hizo una corta reverencia.

-Señores es un placer volver a verlos por favor sígame.

La mayoría asintió.

-Por supuesto, Ceci.

Todos siguieron a la sirvienta.

Dino siempre tuvo curiosidad por esa era la mujer, Ceci quien siempre estaba cerca de su hermanito, mas aun cuando había alguien extraño, era sigilosa y astuta cuando aparentaba ser una simple sirvienta mas pero no solo era eso ya que en mas de una ocasión había sido testigo de cómo su hermanito le tocaba la cara el cabello o la mejilla con bastante cariño, no parecía ser en un aspecto romántico pero sabia que la pelinegra era mas que una simple sirvienta o al menos era tratada de manera diferente al resto, además de que cuando Ceci estaba cerca, Tsuna siempre mostraba algo de si mismo, esa personalidad tan parecida a la de Reborn que solo mostraba en las reuniones de Capos, ese hecho era todavía de lo mas extraño aunque los que parecían saber algo de lo que pasaba con la pelinegra y su hermanito eran Reborn, Uni, Byakuran y los Varia pero nadie mas, pero no era idiota para ponerse a curiosear aun respetaba su vida.

-¿Desean esperar con la Señorita Uni y el Joven Byakuran, con los Varia o desea estar en una habitación aparte?

Dino frunció el ceño a la vez que por el rabillo del ojo podía ver como los demás también parecían confundidos, sabían que Uni y Byakuran estarían presentes pero no sabia que Varia también lo estaría, lo dejaría pasar por el momento al igua que el resto también parecía hacerlo.

-¿Que dicen Enma?¿Irie?¿Spanner?

Enma intercambio una mirada con su guardiana del Glaciar para luego mirar a Dino.

- Adelheid y yo esperaremos en una habitación aparte, queremos descansar.

Ceci delante de ellos simplemente asintió ante las palabras del Simmon a la vez que Spanner sacaba el chupetín que traía en la boca dando una mirada de lo mas aburrida.

-Shoichi ira con su novio.

El mencionado enrojeció hasta las orejas mientras se cogía el estomago al ser señalado por el rubio científico.

-Spanner!

El científico se encogió de hombros mirando de lo mas aburrido a su pelirrojo amigo.

-¿Lo harás o no?...

Soichi desvió la mirada lo que parecía definir totalmente su respuesta.

Dino, Romario, Enma y Adelheid compadecían al pelirrojo, tener como novio a alguien como Byakuran era desesperante.

El Cavallone entendió porque Enma había decidido esperar aparte.

-…entonces ni loco voy con ustedes, suficiente porno tuve la ultima vez.

Si antes el científico estaba rojo ahora parecía que se iba a desmayar de lo rojo que estaba, la verdad sea dicha cuando Byakuran veía a Soichi Irie las personas a su alrededor se alejaba lo mas discretamente, rápidamente y eficazmente posible ya que el peliblanco no era nada penoso con lo que hacia o decía a diferencia del pelirrojo.

-Spanner!

Por mas que Irie gritase o reprendiera al otro científico era conocido a voz populi que Byakuran tenia una boca que debería de ser lavada con jabón, lejía y una buena esponja de lija o al menos tener algo de sentido común con lo que decía que haría con el pelirrojo.

Spanner suspiro encogiéndose de hombros.

-No quiero presenciar arrumacos innecesarios así que me iré a una habitación separada ¿esta disponible el laboratorio?

Ceci asintió aun caminando por el pasillo.

-Si, Joven Spanner.

A Irie se le olvido su sonrojo.

-¿Trabajaras en ¨eso¨?¿Te acompaño?

Los presentes miraron curiosos entre ambos científicos.

¿Qué era ¨eso¨?

Spanner negó con la cabeza.

-No aun, necesitamos lo de Tsuna, por ahora solo corregiré de lo que te platique

El rubio científico se adelanto a todos sin decir nada mas, ya conocía el camino al laboratorio así que no necesitaba ninguna guía, total fueron ambos científicos quienes diseñaron la base/mansión.

-Entonces creo que Romario y yo nos iremos con Irie a ver a Uni y a Byakuran.

Ceci asintió a la vez que llegaban a los pies de las escalera que daban a la planta superior.

-Si, Joven Dino.

Enma y Adelheid avanzaron siguiedo a Ceci aunque ya habían notado la presencia de dos extraños apoyados en las puertas de la entrada a la sala de la base/mansión al igual que Dino y Romario pero solo el Capo de Cavallone se había quedado mirando a ambos chicos pelinegros de mirada aleonada quienes le miraban burlones.

-¿Se te perdió algo, Cavallone?

Dino se tenso a la vez que escucho como el resto se detenía.

-¿Dino-san no vas a subir?

El mencionado no presto atención a las palabras de Enma sino que movió la mano de manera, inconsciente, hacia su látigo.

-Emilio-sama, Aldo-sama ¿Desean algo de beber o comer?

Las palabras de Ceci fueron lo que rompieron la tensión que se estaba formando. Dino sentía algo de hostilidad hacia su persona, ese par de pelinegros despedían una hostilidad única y exclusivamente hacia él y no parecían querer ocultarla, a los pocos segundos pudo procesar las palabras de Ceci a la vez que se sorprendía, por los únicos que siempre preguntaba si deseaba algo era por su hermanito y Reborn aunque también su guardianes, solo si Tsuna estaba presente de lo contrario ni se detenía.

-Tiramisú y te a tu elección, por favor.

Dino no aparto los ojos de ninguno de los dos pelinegros.

-En un momento se los traigo, Emilio-sama, Aldo-sama.

El Cavallone sentía la inquietud de Romario pero aun así quería saber quienes eran esos dos, puede que no tuviese la famosa intuición Vongola pero algo le decía que era importante saber quienes eran esos dos que hablaban al unísono.

-Gracias, Ceci~

Sabia que la pelinegra así como el resto no se había movido esperándoles por lo que lo mejor seria apurarse con sus preguntas, además que también tenia que cuestionar a Byakuran.

-¿Quiénes son ustedes?

Ambos chicos ancharon aun mas sus sonrisas burlonas antes de hablar al unísono.

-No es de tu incumbencia por el momento, Dino Cavallone.

Dino apretó su látigo, esto no le estaba gustando y menos aun con el reto en los ojos dorados de ese par, por alguna razón parecían molestos con él.

-Lo es si es que estan en la base/mansión de mi hermanito.

Si antes Dino creyó sentir algo de hostilidad hacia él ahora podía asegurar que ese par le tenia la muerte jurada mas aun cuando ambos chicos volvieron a hablar al unísono pero aun con esa sonrisa y mirada burlona.

-Lo mejor será que esperes a que Tsu termine la conversación que tiene con sus guardianes, al menos claro si es que quieres esperar.

Era mas que claro el reto a una pelea.

El ambiente volvía a estar tenso.

Dino tenia fuertemente agarrado el látigo, podía asegurar que ese par no era débil pero aun así no quería desperdiciar el hecho de poder pelear con ellos para quitar toda la frustración de no haber podido defender a sus subordinados en su momento.

-Señor, no creo que al Decimo le guste encontrarle peleando.

La mano en su hombre lo devolvió a la realidad dando media vuelta.

-De acuerdo, Romario.

Tanto Romario como Dino empezaron a subir las escaleras siguiendo al pequeño grupo que les había estado esperando, en ningún momento dieron otra mirada a Aldo o a Emilio quienes se mantenían con su mascara burlona aunque estaban bastante molestos por haber escuchado como el Cavallone llamaba ¨hermanito¨, a SU Tsu.


Solo 30 minutos mas y tomaría un vuelo a Namimori, vería a su amada esposa y a su amado hijo.

Gesú. Se moría de los nervios.

Iemitsu se paso una mano por sus rubios cabellos, siempre que iba a Namimori sentía que todos sus fallos se le venían en cara, mas aun cuando soltaba esas bizarras mentiras a su amada esposa, oh su esposa, ese lindo ángel, como la quería y porque la quería había batallado con cielo, tierra y toda la mafia italiana porque nadie supiese de ella, si bien no era un secreto que estaba casado, nadie, absolutamente nadie que no fuese de las personas que tenían contacto con su hijo sabían de la existencia de Nana, temía que si la visitase mucho alguien pudiese saber de ella y se la arrebatasen aunque en el fondo sabia que solo era una escusa ya que si cuidaba sus pasos podría haberla ido a visitar mas seguido y no solo a ella sino también a su lindo hijo, el Nono se lo recalco en muchas ocasiones aunque tenia miedo de que sus fallos le fuese echados en cara.

Tsuna, su hijo.

El Jefe de CEDEF soltó un pesado suspiro, cada que veía a su único hijo este le evitaba peor que la plaga y por las peripecias que hacia lucia como si realmente estuviese bastante ocupado aunque no era idiota para no darse cuenta de ello como en las reuniones en común que tenían los asuntos terminaban con una solución fácil y hasta demasiado practica junto a un folder con todos los datos necesarios de por medio o sino su tutor le llamaba para iniciar otra de sus sádicas lecciones a las que su hijo parecía ir ¡feliz!. Veinte minutos era el record de una reunión a solas con su hijo y no se sentía muy orgulloso de ello, si solo hubiese estado mas presente en su infancia probablemente las cosas serian diferentes pero los deseos quedaban en ello, deseos.

Miro los reportes en su escritorio, estaban listos para ser entregados al Nono aunque este los vería hasta que volviese.

Chasqueo la lengua cuando alguien toco la puerta para luego abrirla tras recibir un ¨adelante¨ dejando ver a una de las personas de su máxima confianza.

-Orégano.

La mujer asintió su dirección.

-Lo siento, Jefe.

Ugh. Problemas tras problemas.

-¿No los han encontrado?

La ojimorado negó.

-Los hemos buscado por toda la mansión, llamado a sus celulares, mandado correos a sus localizadores pero nada, señor.

Merda.

Primero el sistema y ahora esto.

-Lal no se iría sin decir nada y Colonello tampoco lo haría a no ser que sea algo relacionado al resto de los ex-arcobalenos.

No había visto a ninguno de los dos desde ayer en la noche pero cuando salían o no estarían disponibles ambos ex-arcobalenos se lo decían, no desaparecían así como así.

Oregano negó a la vez que se reacomodaba los lentes.

-Ya intente contactar con ellos pero ni Verde, Fon, Uni o Reborn han respondido así como los científicos Soichi e Spanner tampoco lo hicieron.

Iemitsu lo medito.

Cuando surgió el problema de la caída del sistema y habían llamado a Gianini para que luego este se quedara varado en Atlanta por lo que no les quedo otra que llamar a ambos adolecentes solo para que estos no respondiesen a su llamado, era mas que obvio que todo esto tenia una conexión pero ¿cual?.

-Entiendo...

Puede que no entendiera todo completamente pero al menos con la información que le acaba de dar Oregano tenia un panorama mas claro del que tuvo antes.

-...¿Donde esta Basil?

Era raro que no estuviese con Orégano, cuando su discípulo no estaba con él estaba con la ojimorada.

-Se encuentra informando a Varia sobre el viaje del Nono, sus guardianes y de usted a Japón, Jefe.

Era malo que tanto el Nono como el Jefe de CEDEF viajasen dejando a Vongola sola por lo que tendrían que avisar de sus movimientos a Varia, les gustase o no aunque eso debía hacerlo uno de los guardianes ellos se encontraban tratando igual de duro que el resto de recuperar sus archivos en la caída del sistema.

-Ya veo, Entonces nos ve...-

Iemitsu no pudo terminar de despedir a Oregano ya que Basil entro estampando la puerta y por como respiraba se podía decir que había corrido bastante.

-Maestro!

Incluso aunque sonase agitado lucia nervioso.

¡¿Mas problemas?! ¿Era tan siquiera posible?

-¿Basil?¿que sucede?

El adolecente recupero su compostura mirando seriamente a ambos adultos en la habitación.

-Xanxus y sus guardianes no se encuentran en Italia...

¡Merda!

Ahora no solo el Nono, los guardianes y él se irían de Italia sino que Xanxus volvía a hacer lo que le venia en gana dejando todo como le placía.

Merda.

¿Qué faltaba?¿Que estuviesen en Namimori?¿Que Lussuria fuese la onee-san de su hijo?

Merda.

Rogaba que no fuese el caso o eso significaría que las cosas eran peores de las que creía.

-...están en Namimori, Maestro.

Iemitsu maldigo su suerte.

-¿Desde cuando?

El adolescente lucio avergonzado.

-No lo se, es todo lo que me dijeron.

Y era cierto, Varia se encontraba en el mismo caos en el que se encontraba Vongola ya que no solo parecían haberse ido el Jefe de Varia y sus guardianes sino que se fueron sin terminar sus misiones y dejando ordenes de cumplir con el entrenamiento ¨Chaos versión gusanos inútiles¨ por lo que cuando el adolescente llamo solo le dijeron eso antes de que cortaran no sin antes oírse gritos del dolor y llantos.

-Oregano, Basil, creo que ya se donde se encuentran Lal, Colonello y los científicos.

Ambos mencionados asintieron, pero fue Orégano la que hablo.

-Namimori.

El rubio asintió levantándose para luego dirigirse a la puerta a paso firme, ya era hora de irse con el Nono.

-Maestro...

Iemitsu se detuvo cerca de Basil.

-...¿le sucedió algo a Tsuna-dono?

El Jefe de CEDEF apretó la mandíbula y sus puños al igual que afilaba su mirada.

-No lo se pero lo averiguare, nos vemos a mi vuelta.

Oregano y Basil vieron como su Jefe, maestro y amigo se iba sin decir mas pero de algo estaban mas que seguros, cuando volviese no seria él mismo.


-¿Se encuentra bien Nono?

El mencionado levanto la vista de los últimos papeles que firmaba antes de coger su vuelo solo para encontrarse con la mirada preocupada de su mano derecha.

-Coyote…

El Guardián de la Tormenta podía ver la aflicción, el cariño y el profundó dolor reflejados en los ojos del Nono, hace un par de horas había calmado parte de ese dolor conocido brindando una mano comprensiva no solo como su mano derecha sino como su amigo pero esa clase de dolor que su Jefe y amigo cargaba era algo que el no podría calmar, era algo que nadie podría hacer.

-…voy a ver a los sobrinos de mi fratello.

Coyote casi se atraganta con su propia saliva, se habían tardado pero lo mas seguro era que ya hubiesen formado el ¨Lazo¨ entre el Decimo y los Morte.

-¿Eso.. eso es lo que sucede, Nono?¿Por eso vamos a Namimori, Japón?

El Nono sonrió con pesadez y cierta fragilidad le empezó a rodear para que al final negase con la cabeza.

-No, Coyote, aun ahora sigue siendo una sorpresa, aunque no se si sea una buena o una mala.

Coyote frunció el ceño, generalmente el Nono sabia cuando algo bueno o algo malo llegaría a pasar pero ¿y ahora?¿porque no podía hacerlo?

-¿Su intuición?

La pregunta había sonado dubitativa pero aun así el Nono no cambio de expresión.

-No me dice nada o al menos no por ahora, lo que si tengo por seguro es que veré a sus sobrinos quienes vendrían a ser como los míos además de que hace poco algo grande a pasado, es algo difícil de describir pero tengo por seguro que tiene que ver con mi nieto y es puro poder.

Ver ese dolor y saber que era algo que no podría ayudar a sobrellevar mas que nada porque se sentía que había fallado en ese tiempo le recordó su debilidad y la falta de fuerza de su juventud.

-Nono.

El mencionado noto la preocupación de su mano derecha aunque no podía hacer nada por calmarle.

-No tienes que preocuparte, preocuparas al resto.

Coyote apretó los puños de su brazo artificial y de su brazo real.

-Lamento lo de hace años, si solo hubiese sido lo suficientemente fuerte…-

Él aun estaría aquí.

Al parecer las palabras del Guardián de la tormenta solo hicieron que el dolor y la aflicción en los ojos del Nono aumentasen

-Es..s algo que pude haber evitado si hubiese hecho caso a Manolo pero quise creer que todo se podía solucionar con diplomacia…

El Nono recordó ese día, ese horrible día de su juventud en la que le acompaño no solo su guardián de la Tormenta sino también su fratello, su amigo, su confidente, la mitad de su alma, la persona que sentía lo que él sentia; sus ojos se aguaron pero de ellos no cayo ni una lagrima.

-…si solo le hubiese hecho caso…

Manolo, ese joven orgulloso de cabellos azabaches y de fieros ojos dorados quien en mas de una ocasión le advirtió sobre las consecuencias que podrían acarrear si es que obedecían los términos de esa Famiglia e ir sin ningún tipo de arma. El dolor del recuerdo ardía no solo en su memoria y en su corazón sino también en el ahora tatuaje traslucido que llevaba en el pecho, uno en el que solo había una de las serpientes a plena vista mientras que la otra se encontraba decolorada.

-…si solo no le hubiese dicho que podía con ellos…

Esa confianza en su diplomacia, esa confianza que siempre cargaba en su propia fuerza le cegó y no hizo caso a las advertencias de su fratello hasta que la emboscada llego, hasta que el Capo de esa Famiglia corto el brazo de Coyote cuando este intento protegerle cuando ya habían rechazado su alianza, ese había sido el inicio.

-…si..si solo hubiese visto venir esa espada …

La cicatriz de ese momento aun se sentía tan fresca como la primera vez, ese dolor como si aun viese como todos esos mafiosos se abalanzaron sobre ellos, como había usado sus puños para alejar a la persona que había tratado de darle un tiro de gracia a su mano derecha quien era curado con desespero por Manolo pero en su desesperación por salvar a su mano derecha y no dejar que dañasen a su fratello no había visto al Capo de esa Famiglia ir contra él para darle un tajo limpio en el cuello.

-…si solo él no se hubiese atravesado…

En ese momento nunca creyó sentir un shock mas grande que el que sintió en aquel entonces, tanto dolor, tanta desesperación, tanta rabia, tanta ira al ver a su fratello, a su amigo, a su confidente ser degollado, esa imagen, ese dolor que sintió nunca se iría, seria una herida que estaría mas que feliz de cargar ya que era un recordatorio de su debilidad y de su error.

No sabia cuando había empezado a soltar lagrimas pero estas caían libres por sus mejillas, eran lagrimas dolorosas.

-…si solo él me hubiese dejado morir a mi…

El Nono apretó sus puños, hubiese preferido mil veces morir él a que muriese su fratello, ese día no solo aprendió el dolor de perder a su mitad sino ç también que podía no tener ni un atisbo de culpa al aniquilar a toda una Famiglia y disfrutarlo aunque el dolor en su corazón nunca se iría.

-…pero hay cosas que no pueden cambiar, el pasado no se puede cambiar pero si se puede aprender de el.

Coyote también recordaba ese día, pero para él era el recordatorio de su debilidad del sacrificio que hizo el Morte en prueba de la unión que tenia con el Nono, ese tiempo que siguió nunca lo olvidaría, la depresión del Nono fue un golpe para todos.

-Lo lamento, Nono no debí mencionar algo que es demasiado doloroso para usted.

Como lo hacia, esos recuerdos deberían de seguir en eso recuerdos ya que el Nono siempre era el mas afectado con ello. Coyote paso su pañuelo a su Jefe quien lo acepto con una sonrisa melancólica para luego empezar a limpiarse las mejillas surcadas en lagrimas.

-No, es algo con lo que tengo que lidiar…

Coyote prefirió mantener su silencio ante ello ya que sabia que el Nono, su amigo y Jefe, había estado lidiando con ello como en el primer día que mancho sus manos de sangre al borrar del mapa a la Famiglia Tabarroni.

-…¿Ya estan todos?

El guardián de la Tormenta asintió.

-Solo faltamos usted y yo, Iemitisu y Visconti decidieron dar una ultima revisión al jet por si las dudas así que no estamos retrasando nada.

Timoteo se levanto de su asiento para luego coger su bastón.

-Entonces vámonos.

Coyote asintió.

-Si, Nono.


¿Dudas?

Gracias por leer!

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