Holaaaa! Chicas/os que leen esto, esta vez el extra tardara un poco en ser publicado pero no pasa del domingo!

Gracias a los que comentaron el cap anterior.

Lily jackson 1313: Sorry por esa larga espera, me desapareci por mucho, eh?..aun la reacion de los mellizos sera una sorpresa asi como tambien sera una sorpresa de porque son mellizos y no gemelos si es que on tan iguales como les pongo... la verdad Hayato se lleva el estelar en muchas cosa ^-^, Yamamoto suertudo.

Victoria Chacin618: Me encanta que te encantase!(y que no me odies lol) ya sabes, Tsuna es algo asi como un nervio sensible ya se explicara todo con mayor detalle cuando esten todas las reus.

Emyi: Awwwwww! gracias! enserio de verdad lo apresio, se que aunme falta harto por mejorar pero doy lo mejor para que el fic este lo mas entendible posible! ... para que se termine la temporada falta poco pero para que se termine todo ufff falta harto, la segunda y la posible tercera temporada aun estan en mi cabeza pero hay para rato en esto, en mis vacaciones tratare de ponerme al corriente con todo esto.

Yamii Nara: Hey! me encanta que te llegase a gustar el cap, aun faltan 3 mas pero paciencia!.. en el futuro extra habra una pequeña sorpresa que explicara ciertas cosas que tienen que ver con alguien que hasta ahora aparecio muy poco y es uno de los juguetes de Tsu.

Psdt. Mukuro es sexy!

Khr no me pertenece... pero si la Famiglia Petro, seran importantes ;)


Cap. 27: Lealtades y dolores

Observo el panorama a su alrededor solo para contar los cuerpos inconscientes en el suelo.

Sin importar cuantas veces contase habían tres.

Solo tres inutiles.

Solo mandaron a tres hombres a por ellos.

¿Cómo era tan siquiera posible?

Esos bastardos los estaban subestimando en grande y no había nada que la sacase mas de quicio que aquello.

-¿Lal, estas bien?¿no te lastimaron?,kora.

Tal vez Colonello.

Se voltio con el ceño fruncido solo para ver la cara de profunda preocupación del rubio mientras se sacudía la mano con la que había dado el ultimo golpe a uno de los intentos de asesinos, el hombre había tenido una placa de metal en la cabeza o era de cráneo duro porque sino no explicaba como le había podido llegar a doler.

-No seas imbécil, estoy perfectamente bien ¿o es que no tienes ojos?

El cambio en Colonello fue instantáneo, de lo que había mantenido una mirada de lo mas preocupada acompañada de un ceño ligeramente fruncido paso a tener ese rostro bobo y sonriente que siempre tenia a su alrededor.

La peli azul sintió su rostro calentarse ligeramente cuando Colonello se abalanzo sobre ella para abrazarla.

-Por un segundo me preocupaste, kora.

El aliento que Colonello cosquillo suavemente en su cuello.

Lal nunca admitiría que eso le pareció tierno, exasperante considerando su habilidad pero tierno a fin de cuentas; astimosamente el momento tenia que llegar a su fin, tenían una reunión por delante y tres cuerpos por cargar; ambos se separaron a regañadientes pero tenían el consuelo de que luego de la reunión compensarían el tiempo perdido.

-¿Lo notaste?

El rubio con la banda militar con el numero ¨1¨ asintió.

-Si, tienen las mismas características, Kora.

Eso era lo que se temía, eran bastante similares al resto de los cadáveres que ya tenían en Italia.

Joder.

La peli azul chasqueo la lengua mientras se dirigía a la posición de uno de los hombres trajeados.

-Yo cogeré al grandote, súbete a los otros dos.

Puede que Lal Mirch no mirase a sus espaldas pero sabia que Colonello había asentido para luego cargar a los dos hombres trajeados sobrantes quienes al igual que el hombre que ella cargo terminaron siendo tirados en la parte trasera del auto, benditas fuesen las lunas polarizadas y sacrosanto fuese el momento en el que las carreteras estaban vacías.

Colonello esta mas que dispuesto a irse de aquel lugar, ya que entre mas rápido saliesen de ahí mas rápido llegarían, entre mas rápido llegasen mas rápido terminarían con la reunión de ultimo minuto que había programado el Decimo y entre mas rápido terminasen con la reunión mas tiempo tendrían para destrozar cualquiera de las camas de invitados de la base/mansión aunque también podían usar otros lugares, la sala de armamento por ejemplo.

-¿Nos vamos?, kora.

Lal asintió pero antes de que tan siquiera mencionase una palabra sintió un vibrar de su celular en su cintura lo cual le extraño mas aun cuando vio el numero desconocido, solo habían tres personas tenían el numero de ese celular y entre ellas figuraba el rubio a quien le daba la espalda, Reborn y el Decimo, y quien sea que tuviese su numero lo debía de haber conseguido de ese duo demoniaco tutor-alumno.

-¿Quién carajos eres?

Ante todo los buenos modales.

La peliazul gruño al contestar pero coloco su celular en altavoz.

-Por tu tono me imagino que ya tienen a sus especímenes.

Lo que le faltaba.

Les daría el grito del siglo a ese duo demoniaco por dar su numero a su lunático menos favorito.

-¿Qué es lo que quieres, Verde? Y ¿Quién de los dos te dio mi número?

No hacia falta decir a quienes se refería.

-Tengo uno vivo y uno muerto conmigo, hable con Viper y tiene otros dos de ellos, vivos aunque con un pase directo al psiquiátrico; Skull otros dos especímenes vivos y Fon recién llego a Japón con su aprendiz, tienen tres de ellos, bastante golpeados pero vivos…

Ese desgraciado.

Podía sentir la burla del científico en cada palabra con las que ignoraba sus dos preguntas aunque de un momento a otro la voz de Verde se volvió de lo mas seria.

-… y si es que hay algo que quieras compartir este es un buen momento para hacerlo, Lal.. y tu también Colonello, apreciaría la cooperación de ambos.. claro que tendrán mas información de la que den.

La mencionada chasqueo la lengua a la vez que escuchaba una serie de maldiciones por lo bajo a sus espaldas.

Ambos tenían ordenes, ordenes del adolecente que les había convocado.

-¿Qué fue lo que te dijo el Decimo?

Sabia que Verde no le diría nada pero jugar un poco de su juego no estaría nada mal.

-Lo mismo que te dijo a ti.

Retiraba su anterior pensamiento.

Colonello soltó un bufido aunque se mantuvo en silencio.

-No estoy para tus juegos, Verde. Habla.

Se escucho algo de movimiento por la línea antes de que se obtuviese la respuesta del científico.

-Estoy arriesgando mi preciosa e invaluable vida en esto así que si tienes algo aparte de lo que yo tengo me seria de mucha ayuda, si quieres puedes sacrificar tu vida en esto y de seguro Colonello te acompañara con gusto en ello, no me importa pero dame lo que necesito antes de que seas carne de cañón.

Si algo era mas que claro entre los ex-arcobalenos era que tanto Reborn como Verde tenían complejo de Dios, eran de lo mas narcisistas y eran pésimos con el tacto. Lal se recordó respirar y que el asesinato telefónico aun no era posible ya que si lo fuese hace años que habría matado a Verde; apretó el celular haciendo que la pantalla titilase ligeramente.

-No se la clase de información que tengas pero perdiste, no tengo nada.

Se estaba aburriendo del juguito del científico por lo que sopeso colgar la llamada pero las llamadas de Verde nunca eran una perdida de tiempo, al menos no del todo.

-Mal, muy mal…

Odiaba ese tono de ¨se algo que tu no¨ que siempre se cargaba el científico.

-…¿entonces no atacaron la mansión central de Vongola?...

Ese bastardo.

Lal apretó el celular a la vez que maldecía mentalmente mientras escuchaba como Colonello maldecía en un tono demasiado bajo para ser escuchado por alguien aparte de ella.

¿Tan fácilmente era filtrada la información de Vongola?

La peli azul se dio una cachetada mental, si se trataba de información Verde podía tener acceso a ella con solo mover un poco sus manos sobre su teclado.

¿Acaso él…?

-…¿No hackearon el sistema? y no creas que fui yo, no va conmigo además de que tengo un trato con el Decimo…

¿Qué trato?

Lal apretó aun mas el celular, si seguía así rompería el aparato.

-…¿no robaron antecedentes médicos?...

¿Cómo carajos Verde podía saber de aquello?

Maldito genio.

-…¿y no se in..?-

La peli azul escucho claramente como Colonello sacaba un arma, debía ser algún otro imbécil con el ego demasiado inflado para creer que podía con ellos dos, dejaría que el rubio se encargase.

-Suficiente.

Sintió una mano mas que conocida palmearle la espalda en busca de su atención pero aun así no se voltio ya que de momento prefería fulminar a su celular con la mirada, no lo rompía porque era su único medio de comunicación con el Decimo.

-Lal, cálmate.

La mencionada soltó un gruñido antes de tan siquiera responder.

-Cállate, Colonello.

Cuenta hasta diez, no, hasta cien, mejor aun hasta mil.

-¿Ya estas cooperativa?

Al carajo contar.

Lal dejo de apretar el celular.

-No tengo porque revelarte nada, solo sigo ordenes de Tsunayoshi Sawada y explícitamente ni Colonello ni yo tenemos por que revelarte nada, si es que aun quieres alguna respuesta puedes pedírselas a al mismo Decimo cuando le veas.

Decirle lo que sabia a Verde seria lo mismo que traicionar las ordenes que Tsunayoshi Sawada le dio y eso era algo que no haría aunque sabia que si le decía a Verde lo que sabia tendría un mejor panorama de todo lo que estaba sucediendo pero no traicionaría al Decimo, sabia perfectamente donde estaban sus lealtades.

Se escucho mas movimiento por la línea.

-No creo que sea lo mismo con Colonello.

Lal ni volteo para escuchar la respuesta de su prometido.

-Ni muerto, kora

La peli azul no pudo evitar sonreír.

Habría premio para Colonello esa noche.

-Interesante…

El movimiento a sus espaldas se volvió a reanudar aunque esta vez sintió a Colonello mas relajado, mierda.

-…voltea, Lal.

La llamada se corto pero eso no la tenia en lo mas mínimo molesta sino que la tenia iracunda y al voltear toda la ira solo hizo mas que aumentar al ver a Verde parado a un par de metros lejos de ellos mas fresco que una lechuga sosteniendo una pequeña caja arma verde pero lo que colmo el vaso de su sacrosanta paciencia fue la sonrisa de burla que traía en su cara.

-Figlio di putana.

El insulto fue con eco ya que tanto Colonello como Lal lo dijeron al mismo tiempo así como también tenían el mismo pensamiento asesino en sus mentes aunque se estaban conteniendo bastante, algo tenia que decir el científico para exponerse así.

-También es un gusto verlos…

No, mejor lo mataban de una vez.

Lal preparo su Nuvola Guatelete, el arma que tenia enredado en el brazo, mientras que Colonello hizo tronar sus nudillos, no matarían a Verde pero si le dejarían bastante golpeado.

-…y antes de que me vayan a atacar quería felicitarles por pasar la prueba del Decimo Vongola.

Decir que aquello les dejo sin el pensamiento seria una mentira, se sentía frios.

-¿Qué prueba?

Nuevamente la peli azul y el rubio hablaron al mismo tiempo a lo que Verde meneo la cabeza con una falsa expresión de pesar.

-Lo esperaba de Colonello pero de ti, Lal, me decepcionas.

Lal se sintió idiota hasta un poco aturdida cuando la verdad la golpeo.

-Explícate, kora.

Colonello fulmino con la mirada a Verde, quería respuesta ya que no sabia para que ponerles una prueba si Tsuna ya tenia sus lealtades.

¿o era que no confiaba en ellos?

¿Tan poco fiables eran?

Vio como Verde balanceo la caja arma que tenia en sus manos.

¿O es que acaso..?

-No hace falta.

El rubio voltio a ver a su prometida quien miraba de lo mas tensa al científico.

-Veo que entendiste la situación en la que se encuentran.

Colonello frunció el ceño, puede que Lal entendiese sin necesidad de palabras pero el no entendía nada.

-¿Lal?.. merda.

Oh, si… merda.

Tanto Lal como él trabajaban con el Nono e Iemitsu las 24 horas los 7 días de la semana, bajo sus ordenes y con información clasificada, era normal que Tsuna desconfiase de ambos aunque ya le hubiesen jurado lealtad en la Ceremonia de Sucesión pero no solo era aquello sino que parecía que el Decimo estaba comprobando lealtades porque estaban seguros de no ser los únicos en ser probados de ese modo y si consideraban todas las implicaciones, el ofrecimiento de traición por información que les había ofrecido Verde era tal vez la prueba mas grande que hubiesen tenido y el seguro de la confianza que Tsuna les depositase de ahí en adelante; tanto Lal como él habían visto de lo que era capaz de hacer el aparentemente inocente chiquillo a quienes le traicionaban.

Bendito sea el momento en el cual Lal no colgó o rompió el celular.

-Bien, pasamos, ahora ¿por qué estas aquí? No se supone que tendrías que estar ya en la base/mansión informando o algo.

Verde se en congio de hombros para la exasperación de la peli azul.

-Me tienen que llevar.

Colonello alzo una ceja divertido.

-Y tu movilidad, kora.

Verde simplemente miro con fastidio la caja arma en sus manos.

-Los idiotas que me emboscaron no eran tan idiotas.

Eso explicaría el hecho de que hubiese matado a uno.

-¿Y son invisibles? O ¿qué?, kora.

La mirada de Verde cuando quería mostrar uno de sus experimentos nunca habían sido del agrado de ninguno de los dos ex-arcobalenos, ambas Lluvias observaron como Verde apuntaba con la caja arma a la aun abierta puerta trasera del auto solo para que en segundos apareciese un rayo verde haciendo desaparecer los tres cuerpos trajeados de las personas que los atacaron.

-Es un contenedor de materia viva, bastante útil para ser franco aunque aun sigue en un proceso de mejora.

Escalofriantemente útil, quien sabe lo que Verde podría llegar a hacer con un contenedor de materia y no uno cualquiera sino una de materia viva.

Humanos.

Lal no lo admitiría nunca pero en ocasiones el científico le causaba escalofríos.

-Sube, ya se acerca la hora de la reunión.


Pesadilla, eso era como podía describirlo todo.

En su vida, nunca, podría olvidar esos ojos caramelo que tanto le gustaba ver estar llenos de ese vacío escalofriante como lo habían estado cuando Tsunayoshi-kun llego a la base/mansión aquella noche; aquellos ojos vacíos, aquellos ojos le perseguirían como le perseguían sus pesadillas de los Estraneo o de su tiempo en Vindice.

Los ojos que había tenido Tsunayoshi-kun en aquel momento habían gritado ya no tener nada por lo que vivir, nada por lo que luchar, nada por lo que existir.

Aquella mirada había sido grabada a fuego en su memoria.

Aquellos ojos carentes de cualquier indicio de vida nunca los olvidaría.

Aquellos ojos que delataban lo que le había pasado y de lo que no le pudo proteger.

Hasta un ciego hubiese visto lo que le había pasado a Tsunayoshi-kun lo cual, por como le había visto, no solo lo había dañado físicamente sino que le había quebrado, le había roto.

Impotencia. Se sentía impotente ante lo sucedido

Aquello había sido algo que pudo evitar si es que no guardase ese estigma que tenia con la mafia, nunca acepto nada que viniese de la mafia al menos no desde que había dejado de ser un experimento mas de los Estraneo pero todo, absolutamente todo, lo que tuviese que ver con Tsunayoshi-kun le importaba.

Esa carta.

Si solo no le hubiese restado importancia, si la hubiese abierto en su momento y no cuando ya era tarde ¿abría cambiado algo? No lo sabia y el hubiera era una broma cruel y una ilusión traicionera que no podría volverse realidad por mas que la recrease miles de veces, nada cambiaria aquel momento en que vio el estado deprimente en el que llego el castaño.

Las ropas hechas un desastre.

El cabello cortado de manera dispareja.

Las heridas.

La sangre y suciedad mezcladas.

La mirada sin vida.

Esa voz hueca.

El cojeo y tambaleo.

La ira y la impotencia que sintió al no poder moverse de la impresión.

El dolor que sintió al no poder seguir a Tsunayoshi-kun.

El no poder hacer nada para cambiar aquello.

Aquello… aquello… ¨eso¨ que le había pasado a su Tsunayoshi-kun nunca se lo perdonaría, no podía, no quería perdonárselo, prefería que esa herida psicológica autoimpuesta siguiese abierta como un recordatorio constante de su negligencia, otra herida emocional sumada a las múltiples que tenia, solo que esta era diferente a cualquier otra, esta era una en la que recordase una y otra vez el momento en el que vio aquella mirada.

Le dolió verle así.

Cada segundo, cada minuto, cada hora de los días que pasaron fue un suplicio sin fin, su pequeño infierno personal.

En los días seguidos a aquella llegada solo había estado en la sala de la base/mansión ya que después de que había tratado de entrar a la habitación del castaño sin ninguna clase de éxito debido extraño campo de llamas que no dejaba entrar a nada ni a nadie aparte del ex-arcobaleno; cuando toco aquellas llamas… esa oscuridad, esos sonidos, esas sensaciones, ese miedo, esas nauseas, ese dolor lacerante no solo le hizo entender lo traumante que todo aquello pudo haber sido todo para Tunayoshi-kun sino que se había llenado de unas ansias casi incontrolables de enterrar su tridente cada miembro del cuerpo de quien le hubiese osado haber tocado un solo cabello a su Tsunayoshi-kun.

Quería un culpable y un cadáver pero si había algo de lo que estaba completamente seguro era del hecho de que mataría tan lentamente a ese malnacido que deseara no haberse cruzado nunca con su Tsunayoshi-kun es mas le hará desear le hará desear nunca haber tenido tan siquiera el pensamiento de haberse metido con su tierno y adorable Jefe. Los siete infiernos serian un día de campo de flores comparado a lo que le haría padecer a ese malnacido sin contar con que disfrutaría cada jodido segundo de aquello.

Cada jodido segundo.

Desde un principio supo lo que le había pasado a Tsunayoshi-kun así como también sabia que, obviando a Ave-kun, el resto de los guardianes no lo supieron al momento sino poco después que unieron lentamente las piezas de todo aquello.

¿Qué sentido hubiese tenido decirles a los guardianes que él sabia desde un inicio lo que le había pasado a Tsunayoshi-kun? Ninguno.

¿Para que decirles?¿Para que tuviesen lastima de lo que le paso a Tsunayoshi-kun? A su tierno y adorable castaño no gustaba de la lastima, eso lo tenia mas que claro; puede que Tsunayoshi-kun no lo aparentase pero era una persona bastante orgullosa aunque bastante inseguro con ese disfraz de conejo bien puesto.

¿Qué sintiesen pena por su adorable y tierno Jefe? A Tsunayoshi-kun no le gustaría ese sentimiento menos aun luego de lo que le paso y él nunca sentiría ni lastima ni pena por alguien como el castaño, nunca, así como nunca le trataría de manera diferente por aquello.

¿Qué sentido tenia comentar algo que solo dañaría aun mas a Tsunayoshi-kun si es que por alguna razón hubiese salido de su habitación? Puede que se sintiese culpable así como también puede que en muchas ocasiones le hubiese gustado tener una lengua bípeda con la cual sembrase algo de caos en la vida del castaño pero nunca diría nada que verdaderamente dañase al su tierno y adorable Jefe, es mas nunca había dicho algo verdaderamente hiriente al menor.

Las horas que siguieron perdieron su significado.

Solo espero noticias del estado del castaño.

Solo esperaba noticias sentado en el sillón favorito de Tsunayoshi-kun.

Solo esperaba noticias de Tsunayoshi-kun, y aunque le doliese esperaba tanto malas como buenas noticias aunque mas esperaba por saber de las malas, no tenia muchas esperanzas con las buenas ¿para que llenarse de ellas cuando habian minúsculas posibilidades de escucharlas?

Solo quería que siguiese consiente, tan consiente como para que aun quedasen esperanzas de sacarle del poso en el cual debía de estarse ahogando.

Esos momentos en los que se mantuvo a la espera de noticias fueron los momentos mas torturosos de toda su corta vida, aun mas de lo que fue haber estado encerrado con los Estraneo a la espera de volver a ser el siguiente en los experimentos y aun mas de haber estado flotando en el tanque de Vindice, aquellos momentos de espera fueron su purgatorio porque su infierno era recordar esa mirada, esos ojos vacíos carentes de cualquier emoción.

Solo quer… ¿disparos?

Xanxus.

Varia.

¿Tenían que hacer una de sus inesperadas visitas AHORA?

¿Qué querían? ¿Matarles? Ya estaban casi muertos, tal vez darles el tiro de gracia aunque no les dejaría, tenia que seguir consiente para recibir noticias de Tsunayoshi-kun y sacarle del estado en el que debía de estar.

Mando a Nagi a su habitación como muchas de las tantas veces que llevaba haciendo desde que esta desperto.

Varia exigió respuestas a sus preguntas por lo que decidió decirles algunas cuantas palabras aunque no hubiese dicho casi nada en el tiempo que llevaba en la sala de la base/mansión pero al final dejo que el perro faldero hablase o al menos eso fue hasta que apareció el ex-arcobaleno; nunca le había visto en peor estado pero nadie se encontraba mucho mejor de cómo se veía el hitman, nadie había comido bien, nadie había dormido sin despertarse a los pocos minutos, nadie se había movido mucho.

Los oscuros ojos del hitman le acusaban, los acusaban. No podia reprochárselo ni hacer burla de ello ya que era solo culpa de ellos, suya.

Xanxus y el ex-arcobaleno se fueron, bien.

¿Por qué Varia no se largaba de una buena vez? No quería que nadie supiese lo que le había sucedido a Tsunayoshi-kun, era su privacidad y apostaba una vuelta por los seis infiernos a que su Jefe no quería que lo que le paso se hiciese publico o al…

Espera.

¿Había escuchado bien?

¿Squalo había dicho que Tsunayoshi-kun había llamado a Varia?

¿Por qué ellos? O mejor ¿para que?

¿Cuando?

Había estado a segundos de preguntar y posiblemente absolver sus dudas cuando volvió a aparecer el ex-arcobaleno y traía nuevamente esa pulcritud con la que siempre andaba aunque Xanxus ya no estaba con él.

¿Por qué Xanxus si podía estar con Tsunayoshi-kun?

¿Por qué?

No valía la pena ni preguntar nada ya que Reborn no le diría ni una sola palabra de lo que le pasaba a Tsunayoshi-kun es mas podía apostar que el hitman quería disparar a quien se atreviese a tan siquiera sacarle ligeramente de sus casillas y el aun quería seguir con vida para destripar a quien toco al castaño, decidió que de momento tampoco preguntaría a Varia.

No se fijo en nadie, no se fijo en los Varias, no se fijo en el penoso estado en el que se encontraban el resto de los guardianes, ni siquiera se fijo en su propio estado lo cual debía de resultar cómico debido a la bacterofobia que tenia pero por esta vez no le importaba tener la misma ropa o no haberse bañado con la regularidad que acostumbraba, ni siquiera importaba no haberse cambiando de guantes solo quería seguir con ese castigo mental auto impuesto hasta que pudiese ver a Tsunayoshi-kun porque puede que no tuviese esa intuición de los Vongola pero presentía que pronto vería al castaño solo que no sabia cuando.

Dejo escapar mas tiempo en su espera, tiempo en el cual revivió esos ojos una y otra vez sin importar que tan doloroso fuese así como también maquino una y mil veces lo que haría para destruir a esa cucaracha que toco a Tsunayoshi-kun, sabia que estaba siendo algo introspectivo y hasta se encontraba descuidando su cuerpo en caso de cualquier emergencia pero no podía dejar de revivir el momento en el que vio a Tsunayoshi-kun llegar como llego.

Un dolor punzante atravesaba su ser cada ve que pensaba en todo lo que debieron haberle hecho a su Tsunayoshi-kun, todo lo que debieron haberle hecho en el estado débil en el que se debió de encontrar, todo lo que debieron haberle hecho en contra de su voluntad, todo lo que debió de haber sufrido, todo lo que le debió de haber marcado.

Sabia que Nagi había vuelto mas repuesta pero seguía igual de destrozada que todos aunque ella lo exteriorizase mejor que cualquiera.

No sabia si fueron segundo, minutos u horas las que se sumió en sus pensamientos, solo sabia que tenia preguntas de las cuales dos destacaban.

¿Por qué Tsunayoshi-kun?

¿Por qué siempre el que salía herido tenia que ser él?

Se repitió esas dos preguntas un par de veces hasta que las puertas de la sala de la base/mansión fueron estampadas.

En segundos todos reaccionaron, las armas las tenían mas que listas y las llamas mas que activadas pero nadie ataco, de momento.

Nadie hizo un movimiento al ver a los ingresantes, si bien no podía reconocer a los dos pelinegros idénticos si podía reconocer a Xanxus… y a Tsunayoshi-kun por mas cambiado que estuviese, algo andaba mal y lo supo cuando la llama del castaño fue encendida.

Ese no era su Tsunayoshi-kun.

¿Y ese impostor quería su anillo?¿el anillo que le ataba a Tsunayoshi-kun? Que se joda.

Merda, Nagi.

El pelinegro con las sais la había dejado inconsciente y quitado la mitad del anillo de la Niebla a su querida Nagi con suma facilidad, correría sangre.

Ataco.

¿Ahora el pelinegro de la lanza?

¿Por qué carajos le decían Tsu a su Tsunayoshi-kun?

No quería juegos, se había cansado de ellos por el momento.

-¿Por qué no muestras tu verdadera cara? No me engañas, no eres Tsunayoshi-kun.

Al parecer aquellas palabras fueron lo que desencadeno todo ya que donde en un momento estuvo la imagen de Tsunayoshi-kun se encontró el pelinegro de las sais… en aquel momento su corazón se detuvo pero a latir cuando vio como las llamas de la niebla se desprendían del cuerpo de la persona que había atacado a Nagi.

¿Cómo era posible que no se hubiese percatado al momento?

¿Cómo era posible que Tsunayoshi-kun tuviese esas llamas? Si había algo de lo que estaba cien por ciento seguro era de que aquellas llamas eran de Tsunayoshi-kun, debió de darse cuenta cuando vio la rara pureza que tenían, una pureza que solo tenían las llamas de Tsunayoshi-kun.

No se sorprendió, aunque si le fastidio, cuando le vio con los anillos de los guardianes de la Tormenta, de la Lluvia, del Rayo, del Sol, ambas mitades del anillo de la Niebla y el anillo de la Nube aunque si se sorprendió del hecho de cómo llamo a esos dos desconocidos.

¿Al-nii?¿Milo-nii?

¿Quiénes eran?

Nunca les había visto ni había visto a Tsunayoshi-kun actuar con esa familiaridad, esa confianza absoluta que se podía escuchar en su voz y ver en su mirada.

Presto atención a cada palabra que decía Tsunayoshi-kun.

Si hubiesen estado en otra situación, se hubiese reído del hecho de que Tsunayoshi-kun llamo ¨papa¨ al hitman aunque parecía que casi nadie se dio cuenta de este hecho, era la primera vez que escuchaba decir aquello a Tsunayoshi-kun, al menos de manera consiente, pero no tenia ningún animo de reír ni en hacer alguna burla.

Se quedo observando todo, desde como Tsunayoshi-kun despedía a todos en la habitación hasta esos dos extraños dijeron algo que se sumaria a otro de sus pesares mentales antes de ser despedidos por el castaño.

¨…-¿Qué hubiese sucedido si hubiésemos sido una amenaza real?¿nos hubiesen podido derrotar en su estado actual? No, por supuesto que no, solo hubiesen sido una carga en su estado actual…¨

No podía debatir aquello y al parecer Ave-kun tampoco podía ya que no había dicho absolutamente nada ¿Y que podrían decir? Nada ya que de haber sido una amenaza real de seguro hubiesen salido mas que heridos.

-Lo siento, Kyôya.

El hecho de que su adorable Jefe metiese a Ave-kun en una ilusión pudo ser predecible pero indetenible ya que no dio ni tiempo reaccionar.

No podía mas.

-¿Desde cuando tienes esas llamas? Y no me digas que recién han aparecido por que no me lo voy a creer.

Usualmente en ocasiones como esta usaba un tono burlón pero desde aquel día no podía usarlo, simplemente no podia.

-¿Qué paso Mukuro? A donde fueros tus modales ¿Ni un ¨como estas¨ me vas a dar?

Desapareció su tridente.

Se sentía preocupado, culpable, dolido, cansado, tan fuera de si que casi ni se reconocía.

-¿Me vas hacer lo mismo que a Ave-kun y el resto?

¿Por qué Tsunayoshi-kun se veía como si nada le hubiese pasado, como si todo fuese normal? No ¿Por qué se veía como si aparentase que nada malo pasase?

Este Tsunayoshi-kun era falso, llevaba una mascara burlona y no le gustaba.

-No…

El castaño avanzo hasta que solo le separaban dos pasos de él

-…quiero hablar cara a cara contigo.

¿Hablar?¿era enserio?

El solo quería el nombre del malnacido que le había atacado pero si Tsunayoshi-kun quería hablar, hablarían.

Cambio el numero de su ojo rojo al numero uno en japonés.

La habitación a su alrededor fue cambiando hasta convertirse en un prado sin fin, al alrededor de ellos no había nadie salvo por ellos dos; si es que alguien llegaba a entrar a la sala donde habían estado no les verían ni a él ni al castaño pero si verían al resto de los guardianes que seguían ahí en las ilusiones en las que el castaño les puso.

-Hablemos, Tsunayoshi-kun

Un prado sin fin rodeado de los diferentes tipos de flores desde las mas comunes a las mas raras que se pudiesen encontrar; la increíble variedad de aromas mezclados en aquel lugar era de lo mas relajante, incluso podía llegar a decir que era de lo mas pacifico; esta era una de sus ilusiones favoritas, su refugio, su fortaleza, su equilibrio y su escape del mundo; en aquel prado solo había estado Nagi y él, ese prado solo había sido creado por él y para él aunque algunas veces dejo entrar a su querida Nagi como cuando le conto todos los hechos sucedidos en su inconciencia, al menos lo que le conto su ilusión, esas ocasiones habían sido bastante pocas y nunca dejo que nadie mas pusiese siquiera un pensamiento en aquel prado, no dejo que nadie nunca supiese de la existencia de aquel lugar, al menos no hasta ahora.

-Impresionante, Mukuro…

El ilusionista observo a detalle todos los cambios que tenia el joven Capo desde su físico a la voz pero aun con esa mascara burlona siguió viendo a ese chico que vio aquella vez en Kokuyo, aquel chico inseguro, nervioso, de corazón excesivamente noble que llegaba a la exasperación y al igual que la primera vez, le gusto mirarle aunque ahora se sintiese doloroso.

-…si no fuese porque te vi hacerlo casi podría decir que este lugar existe.

¿Y ahora que?


¿Dudas?¿alguna? levanten la manito!

Gracias por leer!

¿Review?