Holaaaaaa! Chicas/os que leen esto! me tarde en publicar por dos razones, la primera es que estuve noqueada por las medicinas de la extraccion de la muela del juicio y todo, los que hayan experimentado aquello me entenderán u.u y lo segundo es porque mi compu se tardo en atualizar el nuevo IOS y.y.
Gracias a los que comentaron el cap anterior!
Victoria Chacin: Aun falta bastante para el final de todo esto pero de que todo se resolvera poco a poco pero habrán cosas que es mejor mantener en secreto, es una pista lol
Lily jackson 1313: Mukuro tiene debilidades como cualquier persona pero aun pese a estas piensa en Tsuna antes que el, al menos en este fic... me alegra que te llegase a gustar el cap... como digo y siempre dire, Tsuna es alguien inseguro y quiere comprobar quienes le son de fiar y quienes; no se si necesitaras pañuelos extras en los siguientes capítulos pero lo que si te aseguro es que yo si llorare al escribirlos TT-TT
Psdta.Mukuro es sexy!
Khr no me pertenece... hubiese hecho que Mukuro nunca hubiese ido a Vindice!
Extra: El Arte de la Seducción por Luss parte III
-Estas mas loco de lo que creía si es que acaso crees que usare esto, la respuesta sigue siendo no por si es que no entendiste.
Tsuna lanzo la gran caja blanca para luego cruzarse de brazos; las palabras del castaño sonaban de lo mas molestas lo cual desentonaba de manera titánica con el fuerte sonrojo que le cubría todo el rostro.
Oh! Dulce juventud. No, él también era joven así que dulce adolescencia!.
-Nee~ Nee~ Tsuna-chan…
Lussuria volvió a recoger por decima octava vez la casi sacrosanta caja con el ¨atuendo nocturno¨ del menor, solo tenia que convencerle de usarlo y su trabajo estaría casi completo.
Solo imaginarlo ya sentía ganas de gritar de emoción.
Aguanta las ganas de gritar de emoción, aguanta las ganas de gritar de emoción, aguanta las ganas de gritar de emoción… aguanta las ganas de gritar de emoción!
-…solo será por esta noche…
El Varia sabia que si no encontraba una buena forma de convencer al adorable mafioso todo el esfuerzo que venia haciendo hasta ahora habría sido en vano lo cual sinceramente seria un total desperdicio si se consideraba todos los buenos atributos que tenia Tsuna-chan, además de descubrir por quien era que accedía a todo aquello.
-…será una manera de que pierdas cualquier tipo de vergüenza, para muchos casos el arte de la seducción se basa principalmente en la desinhibición, habrá casos en los que podrás usar tu ¨inocencia¨ natural pero en su mayoría tienes que perder cualquier tipo de vergüenza si es que verdaderamente quieres atrapar a alguien…
El guardián del Sol de Varia se emociono y hizo un baile de la victoria de manera interna al ver el brillo curioso en la mirada del menor.
La curiosidad mato al gato pero beneficio al ratón.
Lussuria volvió a extender la caja blanca en la cual que encontraban todo lo que el castaño necesitaba para ese momento.
Tsuna tomo la caja de manera vacilante pero aun así la sostuvo contra si.
-…y la mejor forma de hacerlo es seguir el plan que te mencione antes…
El guardián sostuvo la caja antes de que esta cállese al suelo, las acciones de Tsuna-chan eran de lo mas entretenidas pero no podía seguir con esto por siempre, ver tirar para luego recoger no era lo suyo después de todo.
-… este es el ultimo paso y lo único que te falta para hacerlo bien, Tsuna-chan~ solo esto, no importa la ¨presa¨ que escojas, siempre caerá, solo has que te obedezca…
A la ultima palabra el rostro del menor cambio drásticamente a una sonrisa brillante de lo mas inocente, la mascara de Tsuna-chan estaba ahí lo cual significaba que lo tenia en donde quería.
¿Con que celebraría este acontecimiento?
¿Un buen whisky de la colección privada de Xanxus? No, ni el era tan suicida.
¿Champagne? Muy formal.
¿Vino añejo? No le apetecía por el momento.
¿Un simple coctel? Podría ser.
Ya decidiría luego, por ahora disfrutaría de la futura vista que tendría de todos los acontecimientos.
-…tienes que divertirte como sabes hacerlo, al igual que ayer…
El día anterior había sentido que estaba creando un pequeño mounstro, un adorable y tierno incubo, pero aun le faltaba algo y eso era desinhibición total, la clase de desinhibición que solo se ganaba de una forma especial.
-…y si haces lo que te propuse tendrás aun mas diversión.
Lussuria borro cualquier indicio de tranquilidad en su ser cuando sintió que el terror le invadía en el momento en el cual Tsuna-chan hizo un movimiento rápido quitándole la caja de las manos para colocarla suavemente en su cama de dosel rosa para luego mirarle con esos implacables ojos anaranjados.
Oh-Oh.
-Luss~…
El mencionado trago grueso.
Tal vez, solo tal vez, no debió de presionar tanto a Tsuna-chan.
-…me caes muy bien, incluso hasta te podría llegar a decir Luss-nee pero no creas que no se lo que tratas de hace con todo esto….
El menor hizo un movimiento circular con la mano refiriéndose a todo lo que hasta ahora había pasado, sus palabras eran como los cuchillas de obsidiana, frías y con corte preciso.
Merda.
Había sido descubierto y podría ser que presiono demasiado a Tsuna-chan.
-…no tientes mucho mi paciencia ya que no soy ningún juguete ni tampoco trates de divertirte a costa mia ¿capisci?
Puede que se sintiese algo intimidado por los ojos naranjas del menor pero aun así, Lussuria, sonrió palmeando los suaves cabellos castaño ya que por cosas como estas era que le caía tan bien el menor, prefería millones de veces a este pequeña y tierna versión de Reborn al conejillo que se asustaba hasta de su propia sombra.
-No te preocupes, Tsuna-chan solo quiero divertirme tanto como tu.
El brillo naranja se atenuó considerablemente pero la sonrisa del menor cambio a una un tanto avergonzada cuando volvió a mirar la caja en la cama.
-¿Me ayudas con el atuendo, Luss-nee?
Luss-nee.
Le encantaba como sonaba aquello aunque estaba mas que seguro de que esa forma en la que Tsuna-chan le llamo solo seria para ocasiones volvió a palmear los suaves cabellos castaños antes de retorcerse sobre si mismo con una firme determinacion.
-Hare que Tsuna-chan luzca divino para la función~…
En esta ocasión el castaño no se ruborizo ni nada por el estilo sino que empezó a quitarse el traje que llevaba sin ningún tipo de vergüenza, lo que le hacia preguntarse una cosa que rondaba su mente durante ya bastante tiempo.
-…¿Tsuna-chan, eres naturalmente lampiño o te depilas?
La verdad sea dicha, la piernas del castaño siempre lucían tan perfectas, sin ningún ápice de bello por lo que daba que pensar a la vez que generaba cierta punzada de envidia ¿y como no estarlo si es que esas piernas por si solas parecían atraer hombre como abejas a la miel?
El Varia espero ser reprendido o tan siquiera escuchar ese gritillo indignado del menor pero este solo murmuro de manera resentida algo de su herencia materna mientras se terminaba de quitarse los pantalones y la camisa camisa para ir por la caja con el atuendo.
La iluminación golpeo a Lussuria.
Bendito sean los tacones, los tintes de cabello, los delineadores, el rizador, la base en crema y el maquillaje mundial.
Había dado con el santo grial, las puertas del Valhala, una de las piezas de arte perdidas en la historia y todas y cada unas de las reliquias inimaginables.
Había encontrado al uke de ukes.
La música inundaba el lugar, por unos segundos creyó reconocer el soundtrack de una de las películas que le hizo ver Luss pero prefirió ignorarlo ya que no quería revivir aquellos recuerdos.
Tsuna se estremecio.
¿Cómo había llegado a esto? Se suponía que debía de haber esperado tranquilamente a su papa y a Xanxus-nii en el sillón del castillo de Varia, jugar a las cartas con cualquiera de los sirvientes o de los subordinados, llamar a Hayato o a cualquiera de sus guardianes pero no, tuvo que tener curiosidad por las palabras de Luss.
Seducción.
Tsuna se sintió como sus mejillas se calentaba ligeramente.
Estúpido Mukuro.
Estúpidas películas.
Estúpido Mukuro.
Estúpido beso, estúpidas manos descaradas, estúpida lengua, estupid…
Las mejillas del castaño se calentaron aun mas.
Estúpido Mukuro.
Si no hubiese sido por su curiosidad en esos momentos no tendría porque estar en un club de estrípers.
¿Por qué Luss asigno una club de estrípers como punto de reunión para los nuevos reclutas? Ni idea ¿tal vez un regalo antes de que vean el infierno en el que se habían metido? No importaba.
-Leeré los expedientes de Luss cuando todo esto acabe.
Por supuesto que lo haría. Si es que antes tenia dudas sobre Luss en su posible trabajo de proxeneta ahora esas dudas habían aumentado considerablemente.
Lo único medianamente bueno de todo aquello era que había acordado algunos puntos con Luss.
Primero, no desnudarse completamente.
Tsuna sintió como su rostro enrojecía al recordar como exigió al guardián un segundo disfraz debajo del que ya tenia, al final de aquello lo lamento.
Segundo, usar un pequeño antifaz como la noche anterior.
En eso batallo un poco con el guardián ya que este había querido darle un maquillaje completo en vez de solo ayudarle a ponerse todo el disfraz, gano al decirle que podía tomarle una foto sin el antifaz y SIN maquillaje… esa foto le perseguiría hasta quien sabe cuando.
Tercero, elegir una ¨presa¨ cualquiera ya sea de los nuevos reclutas o del publico.
La verdad era que su ¨presa¨, como se empeñaba en llamarlo Luss, no le importaba en demasía ya que con cualquiera estaría bien, solo tenia que desinhibirse ¿cierto?
Cuarto, no irse con nadie aparte de Luss.
Esa había sido unánime.
Quinto y ultimo, divertirse.
Tsuna soltó una bufido al recordar como Luss le dejo diciéndole aquello
¿Divertirse? Vaya broma.
¿Cómo podría divertirse con algo tan vergonzoso como aquello? Tendría suerte si es que no se caia en el escenario.
Hasta el momento solo había visto a las bailarinas salir vestidas y entrar con una bata y algunos billetes en las manos; ninguna le dio mas que una segunda mirada fastidiada a lo que él ni le vino importando. El castaño se levanto escuchando el tintineo de los adornos que tenia en el cabello y cuidando que su traje no se deshiciera ya que luego no tendría a nadie quien le ayudase a colocárselo nuevamente y no quería solo quedarse en el segundo disfraz que tenia debajo del primero; con un cuidado maestro y una elegancia inculcada a balazos camino hasta llegar a las gruesas cortinas de separaban el escenario del publico, le daba curiosidad saber quienes eran los reclutas y el publico que habría, según le había dicho Luss, ese era el único club al que no asistían mafiosos por lo que era perfecto para cualquier punto de reunión, lo cua le sonó bastante a mentira.
El joven Capo empujo ligeramente la gruesa cortina dejando ver una pequeña rendija para luego dar una mirada algo aburrida pero curiosa por el lugar.
Por las fotos que le dio el guardián del Sol de Varia ubico fácilmente a los reclutas pero solo un peli negro de ojos azules le llamo la atención y eso porque tenia los rasgos bastante parecidos a los de su guardián de la Niebla salvo porque el nuevo subordinado parecía tener una cara demasiado seria y Mukuro nunca llevaba esa cara, tampoco llevaba guantes de cuero además de que el subordinado no tenia los ojos heterocromáticos como tampoco tenia ese peinado de piña que le había empezado a llamar la atención.
El castaño sintió como sus mejillas volvían a calentarse.
¡Concentrate!
Tsuna dio un par de sacudidas a su cabeza cuidando que ninguno de los adornos se desprendiesen para luego dar un segundo vistazo al lugar a lo que no pudo evitar sonreír, es mas quería reír.
¿No que los mafiosos no llegaban a ese club? Entonces ¿que hacia ¨ese¨ mafioso ahí?
Volvió a mirar a esa esquina en la que bebía tranquilamente aquel hombre al que había visto en su ultima visita a la Mansión Central de Vongola; el castaño se relamió los labios de manera casi inconsciente al darse cuenta de que puede que si se divirtiese.
Regla numero #4 de Papa: Piensa como un asesino.
No solo quería reír sino que se había dado cuenta que lo que fuese ha hace le beneficiaria grandemente en un futuro cercano, puede que incluso tenga un espía nuevo.
Regla numero #2 del Arte de la Seducción de Luss: Identifica a tu presa.
Cualquier rastro de vergüenza que tuviese hasta el momento fue desapareciendo hasta no quedar nada, quería a ese hombre en sus manos, lo quería como su nuevo espía, un espía que tendría cada que llegase a Italia y que no sabría que era un espía.
Mi presa.
Tsuna sonrió, dos bailarinas mas y le tocaría salir.
Ninguno de los nuevos miembros de Varia sabían porque les habrían citado en un club de stripers de todos los lugares en los cuales les pudieron haber citado, lo único que todos creían era que era alguna especie de prueba a lo que les estaban sometiendo por lo que se mantenían lo mas alerta y serios posible, no dejarían que nada los tomara desprevenidos; llevaban en el lugar mas de dos horas, ya se habían presentado entre si por lo que no tendrían problemas en reconocerse si es que surgía algún inconveniente así como también habían tomado algunos turnos para vigilar la entrada del club por el que esperaban a Lussuria, uno de los altos mandos en Varia así como uno de los Guardianes de Xanxus Di Vongola, su nuevo Jefe.
Todos los nuevos miembros de Varia habían visto desfilar a una que otra bailarina mas atrevida que la anterior al igual que todas y cada una de ellas fueron mas voluptuosas que las anteriores pero ninguna hizo que la atención de los nuevos miembros de Varia temblase ni un segundo, eran de Elite después de todo pero sobre todo tenían que mantener una voluntad de acero, misma voluntad que había llevado a cada uno de ellos a donde se encontraban; cada una de las bailarinas había entrado al escenario con algún tipo de conjunto para al final despedirse del escenario sin el y con algunos montones de billetes.
Burnelo no sabia que era mas estresante, esperar a su superior sin poder concentrarse en la agradable vista que tenia delante de si hasta que llegase el turno de alguien mas en vigilar la puerta o tener que soportar el parloteo incesante de uno de sus nuevos compañeros.
-Hey, es tu turno.
El pelinegro simplemente asintió a las palabras del hombre sentado a su costado.
Recordaba el nombre de cada uno de ellos como también podía apostar que cada uno de los hombres en su mesa recordaban el suyo pero habían acordado no decirlos en voz alta para mantener sus identidades como un medio de prevención.
Al menos podre disfrutar de la vista.
Las luces se apagaron y los nuevos miembros de Varia no tardaron en ponerse alertas con manos en sus cinturas a punto de sacar cuchillos, pistolas o cualquier arma que tuviesen consigo. Tanto los asesinos españoles como los asesinos italianos intercambiaron miradas antes de tan siquiera hacer algún movimiento brusco, si es que atacaban seria al ver el movimiento de sus atacantes; esperaron unos segundos solo para oír un fondo instrumental bastante suave para que luego el proyector del club hiciese la alusión de algunos pétalos de flores cayendo alrededor de las gruesas cortinas de terciopelo rojo que con la oscuridad parecía de un color negro dando un contraste delicado a las proyecciones; los asesinos solo se relajaron cuando se dieron cuenta que todo aquello era parte de la función al ver como las luces se enfocaron en el centro de las cortinas.
¿El especial de la noche?
Burnelo no soltó sus cuchillos aunque si presto mayor atención al escenario al igual que cada hombre en la habitación incluso los que debían de vigilar las puertas pero no presto atención, tenían curiosidad de ver por quien harían todo ese numero introductorio.
El movimiento suave de las cortinas hizo que cada hombre en la habitación mirase expectante quien aparecería por lo que no fue sorpresa que cuando apareció un mujer con una sombrilla, un antifaz blanco y un kimono largo de color rojo la mayoría diera un chasqueo con la lengua aunque Burnelo y el resto de las personas en su mesa contuvieron el aliento, por el mismo hecho de ser asesinos tenían la vista mejor entrenada que la mayoría por lo que también podían apreciar mejor pese a la oscuridad del club.
El kimono rojo de delicado bordado floreado así como un manto de color gris que se pegaba delicadamente al cuerpo del la mujer en el escenario que si bien no tenia esos voluptuosos atributos que habían presenciado con anterioridad en las otras bailarinas tenia otros que llamaban la atención de por si y solo fueron perfectamente visibles cuando la chica bajo la sombrilla para luego cerrarla; la atención de toda la población masculina nuevamente cayo en la figura del el escenario.
Los cortos y suaves, a la vista, cabellos castaños arreglados delicadamente con adornos que lucían de lo mas finos y costosos para ese club además de unas largar orejas de conejo que se veían de lo mas reales; las delicadas facciones que se podían apreciar fuera del antifaz como también esos grandes y vivaces ojos anaranjados que parecían prometer cosas por las que darías tu vida, esa mirada que haría hacer cualquier cosa por esa persona que se encontraba tranquilamente en el escenario conecto con la de cada hombre en la habitación deteniéndose momentáneamente en algún hombre de una de las esquinas para luego pasearse por la mesa en la que se encontraban los nuevos miembros de Varia deteniéndose unos segundos mas en Brunelo para luego seguir.
La sombrilla quedo olvidada en algún lugar del escenario así como también el manto gris que cubría el kimono fue quitado suavemente.
Nadie supo cuando la música cambio a una mas provocativa así como tampoco importo.
El castaño camino lentamente con un ligero balanceo en sus caderas hasta el centro del escenario dando una sonrisa coqueta al publico al igual que daba una que otra mirada a algún afortunado.
Brunelo juraba que se estaba perdiendo algo pero ese pequeño ser divino en el escenario le hacia olvidarse hasta de su propio nombre, esa mirada y esa sonrisa debían de ser ilegales.
Tsuna deslizo las getas que traía lanzándolas fuera del escenario a la vez que daba un suspiro de alivio, esas cosas eran peor que los tacones que Lussuria le hizo probarse.
El compas de la canción se volvió mas lentos por unos segundo haciendo que el menor en el escenario sonriese de manera gatuna, mas de un hombre en la habitación estaba mas que listo para tirar sus billeteras, chequeras, cuentas de banco y tarjetas de crédito si es que con eso podían seguir viendo mas de esas expresiones.
Al cambio de canción, las manos de la castaña volaron hacia el cinto que traía en la cintura pero, para desesperación de muchos, simplemente lo recorrió con sus dedos.
-¡Quítatelo, muñeca!
Por la oscuridad no se podría decir de donde salieron las palabras pero lo que si podían decir era que aquel comentario divirtió a la castaña ya que rio ante el, el sonido era igual de agradable que la presencia de la chica, podría decirse que solo la risa de la muchacha embobo a mas de un hombre.
Burnelo estaba mas que dispuesto a averiguar el nombre, numero, dirección y de ser posible todos los datos habidos y por haber de la chica para cuando tuviese su primer día libre en del Castillo de Varia, seguramente mas de uno los querría así que tenia que ser rápido si es que los querría.
La música se volvía mas y mas provocativa a cada segundo en el que la castaña jugaba con el cordón de su cinto así como también subía la desesperación en cada hombre de la habitación hasta que la castaña por fin pareció compadecerse de ellos aunque dándoles una pequeña pero deliciosa tortura, desato lentamente el cordón que mantenía el cinto atado a la cintura. El cordón dorado cayo al suelo pero pese a que todo el mundo creía que el cinto de la cintura se iba a caer no lo hizo por lo que se escucho un gemido de frustración colectivo.
Tsuna se divertido de lo lindo cuando vio a su ¨presa¨ tragar duro en el momento en el que alejo las manos de su cinto para luego pasarlas lentamente por su cuello para luego bajar nuevamente al cinto desenvolviéndolo.
Cuando el cinto cayo al suelo, llovió.
Los billetes empezaron a caer en el escenario.
Tsuna soltó una pequeña risa, puede que el publico pensase que era por le agrado de recibir el dinero pero era por ver la clara desaprobación en la mirada de su presa; ya había cumplido la mayoría de las reglas de Luss pero aun le faltaba.
Burnelo había visto con fascinación como la castaña se había quitado el cinto solo para que luego se riese, era un sonido de lo mas encantador; el pelinegro observo atentamente como la castaña se volteo dando la espalda al publico.
Nadie supo en que momento la música volvió a cambiar a una un poco mas conocida, una canción que era un clásico en los clubs de stripers y al parecer la favorita de muchos ya que los murmullos no tardaron en escucharse así como los gritos emocionados.
You can leave your hat on.
La castaña se empezó a mover al ritmo de la música dando un balanceo en el cual se agitaron las orejas de conejo, con ambas manos separo la parte derecha del kimono rojo para luego coger la parte izquierda, en ningún momento voltio pero los gritos al igual que la música aumentaron.
-¡Quítate todo, Nena!
En el club se escucharon los ecos a aquel comentario al igual que se escucho el mismo comentario en la mesa de los nuevos miembros de Varia.
La castaña separo el kimono rojo del heneri blanco dejándolo caer para luego volver a hacer los mismos movimientos que hizo con el kimono rojo aunque esta vez se detuvo balanceando el heneri.
-¡Te doy mi tarjeta de crédito si te lo quitas!
-¡Y yo la del banco!
-¡Me caso si te lo quitas!
-¡Me divorcio por ti, bombón!
Incluso en la mesa de los nuevos miembros de Varia podían escucharse la misma clase de comentarios; Burnelo cayo en cuenta de lo que se le había pasado por alto, aquello gris que vio en un primer momento no era un manto sino un haori y si es que sus conocimientos de la sociedad japonesa no le fallaban, solo lo utilizaban los hombres.
Merda.
El era..es heterosexual.
El castaño voltio el rostro, aun sin deshacerse de la ultima prenda que traía, dando una sonrisa picara a lo que todos los comentarios pararon en el acto, es mas casi nadie respiraba tratando de ver algo antes de que el chico soltase la ultima prenda.
¿Por qué no disfrutar la vista de momento?
El pelinegro se relajo antes de que el castaño en el escenario dejase caer la ultima prenda…
El gemido exasperado fue colectivo pero aun así se vio como lanzaron los billetes, una que otra tarjeta de crédito al igual que ¿eso era un cheque? Y aquello ¿una alianza de oro? Y por todo lo bendito ¿eso que estaba en el escenario era un calzoncillo con un número de telefono?
Ahora todos entendían el porque de las orejas blancas de conejo.
Si el castaño con el kimono se veía increíble, con esos short bombachos con la pequeña cola de algodón y ese top que dejaba el abdomen al descubierto se veía de vicio, y eso que solo estaba de espaldas.
Ese blanco invitaba a mancharlo.
Tsuna observo detenidamente la esquina en donde estaba el hombre que era su ¨presa¨ solo para guiñarle un ojo, se divertía de lo lindo con sus expresiones de supuesto aburrimiento ya que si no fuese por su papa no sabría distinguir los ligeros cambios entre uno y otro.
Te tengo.
El menor voltio al ritmo de la música dando un balanceo suave a sus caderas a lo que recibió bitores y alguna que otra propuesta subida de tono, a ellos hace un buen rato que los tenia comiendo de su mano al igual que a los nuevos miembros de Varia.
Burnelo estaba que no se lo creía, esperaba aunque sea una exclamación disgustada pero al parecer a nadie le importaba si el que creyeron mujer fuese hombre con tal de que se quitase ese atuendo de conejo, es mas seguían lanzando mas billetes al escenario.
Merda. El ya había lanzado algunos billetes al igual que sus compañeros.
El menor dio un ultimo balanceo a sus caderas antes de quitarse las orejas de conejo y lanzarlas a una de las esquinas del club, suertudo quien las atrapo, solo para que después lanzase un guiño y una sonrisa coquetas.
-Chaos.. es todo por hoy, caballeros~
Burnelo sabia que esa muletilla le pareció conocida y era importante pero la voz del menor era tan sedosa que le distrajo totalmente, es mas nadie se dio cuenta que el castaño se despedía hasta que desapareció tras las cortinas de terciopelo sin recoger ni un solo billete del escenario; algunas personas reclamaron que volviese a salir pero solo mandaron a otras bailarinas aunque después del menor casi nadie les presto atención reviviendo cada segundo en el que vieron esa piel acanelada.
Luego de un rato Burnelo se paro señalando la barra a lo que el resto simplemente asintió, necesitaba algo bien frio, de preferencia hielo en sus pantalones.
El pelinegro iba tan centrado en sus pensamientos que no noto cuando choco contra un adolecente con una sudadera blanca con naranja con el numero ¨27¨, por la fuerza del choque la capucha que cubría la cabeza del muchacho cayo reverendo unos suaves cabellos castaños, mismos que ya había visto en el escenario.
La diosa de la fortuna debía de tenerle en su gloria ya que si primero le dejaba entrar a Varia para que estos le mandasen a ese club solo para que viese a ese pequeño ángel castaño y que ahora chocase con él debía de ser una señal o alguna clase de conspiración universal.
¡Muévete!
Burnelo obligo a su cuerpo a extender una mano al castaño que seguía en el suelo con una copa de helado encima de su sudadera.
-Te ensuciaste…
Ayudo al menor a terminar de levantarse para luego señalar la barra vacía a unos pocos metros.
Si, la diosa de la suerte lo debía de querer mucho.
-…vamos, hay algunos paños en la barra.
El menor dejo ver unos enormes ojos castaños antes de mirar a todos lados para luego asentir y colocarse la capucha nuevamente, el menor no había dicho nada, simplemente se dejo arrastrar hasta uno de los bancos vacíos.
¿No había tenido los ojos anaranjados? Seguramente eran lentillas.
El pelinegro paso inútilmente los paños sobre la sudadera del menor hasta que la mano de este le detuvo.
-No saldrá, lo siento.
La suave voz del castaño no era solo hipnotizarte sino que también era como un ronroneo suave, tan suave que le invitaba a acercársele.
-No te preocupes, fue mi culpa.
El menor negó.
-Tu también te ensuciaste, lo siento.
Burnelo temía ver su taje pero aun así lo hizo solo para maldecir interiormente.
¡¿Qué clase de nuevo miembro de Varia se presentaba con mancha de helado en su traje?!
Puede que interiormente gritase y corriese en círculos pero al ver los apenados ojos del castaño se le paso en un instante.
-Son cosas que pasan.
Aquello pareció animar al castaño ya que le dio una pequeña sonrisa algo apenada pero feliz.
-Suelo ser algo torpe.
¿Era enserio? La elegancia que tuvo en el escenario era algo que se lograba con mucha practica o era simplemente natural.
-En el escenario no lo parecías.
El castaño se ruborizo a la vez que cogía algunos paños y se empezaba a tratar de quitar parte del helado de chocolate de su sudadera aunque mas parecía que era porque sus manos tuviesen algo que hacer.
-Es algo tan rutinario que ya ni me tropiezo.
¿Rutinario?
El menor se veía bastante joven, demasiado hasta podría decir que ni siquiera llegaba a la mayoría de edad.
-¿Desde cuando trabajas aquí?
El castaño dejo su inútil tarea de limpieza para mirarle a los ojos, esos ojos parecían caramelo liquido.
-Hace un año ¿por qué?
Burnelo se acerco algo mas al castaño llegando oler algo del olor de la canela que le rodeaba, le gusto.
-Te ves bastante joven ¿qué edad tienes?
-19.
El pelinegro observo a detalle la expresión facial del menor en busca de cualquier signo de mentira pero no encontró ninguna.
-No los aparentas.
El menor se alejo ligeramente a la vez que se encogía de hombros a la vez que miraba de manera desinteresada.
-Eso me suelen decir.
Burnelo se acerco al menor quien miro a otro lado por algunos segundos antes de volver a mirarle y darle una sonrisa tranquila.
-¿Cómo te llamas?
-Sora.
El pelinegro sonrió, al menos ya tenia su nombre, ahora tendría que ir por su numero.
-Burnelo…
El asesino extendió la mano a lo cual el castaño la tomo estrechándola ligeramente antes de soltarla.
¿Timido? Le gustaba.
-…eres lindo, Sora…
Y no mentía, hasta podría reconsiderar su opción sexual si es que tenia a Sora debajo de él.
-…¿quieres a tomar algo de aire?.
El castaño se veía de lo mas inocente al negar, le daban ganas de corromper esa inocencia.
-Estoy bien aquí, gracias.
El pelinegro se volvió a acercar aun mas al menor a lo que este se alejo de manera discreta, Burnelo le iba a tratar de convencer nuevamente de salir por unos momentos pero sintió mano colocarse de manera brusca en su hombro.
-¿Les importaría si me uno?
Burnelo volteo de manera fastidiada a ver quien demonios interrumpía su preciado tiempo con la persona que podría ser el amor de su vida; el hombre de cabellos bicolores parado a su costado parecía bastante molesto, es mas lucia de lo mas cabreado, al sostenerle el hombro con una de sus manos mientras que en la otra tenia unas orejas de conejo.
¿Qué carajos quería ese imbécil de cabello bicolor?
-Hola, cariño~…
¡¿Cariño?!
Mierda.
Burnelo volteo en cámara lenta hacia el castaño solo para ver como este se lanzaba a colgarse del cuello del imbécil de cabello bicolor.
-…te tardaste…
El tono del menor sonaba a reproche aunque este no soltaba el cuello del hombre de cabellos bicolores; la mano en el hombro del pelinegro se desplazo a la cintura del menor.
-…Ganauche, te presento a Burnelo, es una persona bastante agradable y por error le manche el traje.
El tal Ganauche simplemente asintió estrechando aun mas el cuerpo del menor.
-Gracias por entretenerle mientras no estaba presente pero es bastante tarde y tengo que llevarle a casa.
El pelinegro no pudo mas que asentir.
-Oh, creo que ya llego alguien a quien esperabas, nos vemos en otra ocasión, Burnelo Cantoni~
El castaño señalo con la barbilla a la entrada por el cual entraba un peliverde con lentes de marco rojo y una boa de plumas rosa; Burnelo solo pudo quedarse viendo como Sora se iba con el tal Ganauche mientras se paraba de su asiento, quería reír mientras se dirigía a donde se encontraba uno de los altos mandos de Varia, que iluso al pensar que alguien tan lindo no tendría a nadie ya, hasta había estado a punto de cerciorarse de su opción sexual por una oportunidad con el castaño.
Burnelo frunció el ceño.
¿En que momento le había dicho a Sora que esperaba a alguien?¿y en que momento le dijo su apellido?
Tanto el joven Capo como el Guardián de la Novena Generación apenas salieron del club se dirigieron a un callejón en el cual Tsuna desenredo los brazos del cuello del hombre.
-¿Es esto lo que suele hacer cuando no tiene a nadie quien le supervise, Decimo?
La voz del Guardián de la Novena Generación sonaba de molesta, sorprendida, decepcionada y sobre todo extrañamente frustrada a lo que el joven Capo no vatio ni una pestaña.
-No, esta es la primera vez que lo hago.
Ganauche se cruzo de brazos de lo mas frustrado.
¿Es que el menor no entendía su posición?
-Pues debería dejar de hacerlo, es el Decimo Vongola, un Capo, un mafioso, no una bailarina cualquiera.
Ante las palabras del Guardián los ojos del menor brillaron con ese tinte anaranjado del que solía hacer uso en las reuniones y demás actos que requiriesen la debida seriedad aunque eso no lo sabia el guardián.
El castaño se acerco hasta el hombre de cabellos bicolores descruzándole los brazos suavemente para luego enredar sus brazos en el cuello del Guardián.
-Puedo hacer lo que se me de la gana cuando quiera y como quiera, soy el Decimo Vongola ¿no es así?
Por un momento Ganauche se sintió hipnotizado por los ojos y la voz del menor pero la realidad le dio una cachetada por lo que desenredo los brazos que rodeaban su cuello obteniendo un adorable puchero del joven Capo.
-Le llevare a donde se este hospedando, Decimo.
El mencionado sonrió a lo que el guardián de la Novena Generación simplemente pensó que se veía de lo mas inocente.
-Esta bien pero me estoy quedando con Varia.
¿Con Varia?
¿No que se llevaban peor que perros y gatos?
-¿Desde cuando?
Tsuna se encogió de hombros, ya tenia al hombre donde lo quería.
-¿Por qué debería importarte?
A Ganauche se le ocurrían un millón de razones por las que no debería de importarle pero no se le ocurría ninguna por la cual debería de importarle.
Rayos.
-No es seguro que se quede con ellos.
La razón era patética si se consideraba el hecho de que Tsuna había derrotado a Xanxus ya en una ocasión además de que este ya le había jurado lealtad pero era la única que se le ocurría a Ganauche.
-¿Enserio?¿y eso por qué?
El Decimo parecía estarse divirtiendo con su frustración por lo que preferido abstenerse a contestar aquello además de que tampoco se le ocurría nada bueno con lo que responder aparte de que Varia eran una tira de asesinos lo cual seria bastante hipócrita de su parte ya que el también era un asesino.
-Le llevare a un hotel en el que me hospedo para que descanse.
Tsuna arqueo una ceja de manera sugestiva a lo que el guardián de la Novena Generación cayo en cuenta de lo mal interpretables que habían sonado sus palabras.
-¿Es una invitación lo que oigo, Ganauche?
¿Qué le había pasado al ¨-san¨ que el menor siempre agregaba a su nombre? Que importaba, estaban en Italia después de todo.
-No es lo que cree.
El castaño parecía algo decepcionado, a Ganauche no le gusto ver así al joven Capo.
-¿Enserio? Que mal.
Antes de que Ganauche tan siquiera procesara lo que pasaba el menor ya le había jalado nuevamente solo para rodearle con los brazos dándole un abrazo en el que pegaba todo su cuerpo al del mayor; por primera vez en mucho tiempo Ganauche se sintió acorralado y ruborizado.
-¿Qué dem..?-
Tsuna interrumpió lo que el guardián fuese a decir dándole un sonoro beso en ambas mejillas para luego sonreírle de manera coqueta.
-Es una lastima que no te pueda acompañar al hotel, Ganauche~
Tsuna desenredo los brazos del cuello del Guardián.
-¿Eh?
El joven Capo coloco una mano en la mejilla del guardián.
Ya lo tenia.
-Nos vemos en la próxima reunión, cariño~
Ganauche observo al menor salir del callejón solo para que un pensamiento empezase a ocupar toda su mente, haría lo que fuese para ser el representante del Nono en las próximas reuniones venideras, de preferencia en todas en las que estuviese el menor.
Vio a Tsuna-chan con esa sonrisa divertida y esos ojos naranja brillantes, alguien había sufrido o el menor se había divertido, o ambos.
-¿Te divertiste, Tsuna-chan?...
El menor asintió mientras bostezaba, se veía bastante cansado.
-…¿te encuentras bien?
Lussuria se acerco al menor tocándole la frente, para su suerte no tenia fiebre ni parecía tener ningún resfriado.
-Solo algo cansa..-
El guardián del Sol cargo al menor al ver que este se desmayaba, era de lo mas entendible si contaba con todo el estrés al que le había sometido.
Caminar con tacones no era cosa fácil, y con getas aun menos.
-Duerme un poco en el auto, Tsuna-chan.
El menor se lo tenia ganado además que en el camino al Castillo de Varia le daria algo de energía con algunas llamas del Sol.
-Signore Lussuria.
Lussuria ni presto atención a los reclutas quienes le habian esperado pacientemente a los costados de la camioneta y miraban de lo mas curiosos al pequeño cuerpo de Tsuna-chan.
Seria mejor poner las cosas claras desde ahora.
-Nee~ Nee~ Creo que algunos ya han visto a este adorable joven en las instalaciones en las que se encontraron ¿no es asi?...
Todos los hombres asintieron sin despegar la mirada del menor.
-…ahora tienen que olviden cualquier cosa que hayan visto en el club si es que quieren seguir vivo.
Ante sus palabras obtuvo la atención de todos los nuevos miembros de Varia.
Perfecto, al menos no eran tan idiotas.
-…este adorable bambino es su Jefe, mejor dicho es el jefe de Xanxus Di Vongola, su jefe.
Los nuevos reclutas fruncieron el ceño.
Tal vez eran mas estúpidos de lo que creía, no durarían mucho.
-¿El jefe no era el Decimo Vong..?-
Bingo.
Incredulidad en la mirada, listo.
Negación a la verdad, listo.
Aceptación, listo.
Caras pálidas, listo.
-Veo que comprendieron y si es que no quieren un lindo y sexy par de huecos adornando sus cuerpos mas les vale olvidarlo…
Un pelinegro de ojos azules parecía algo reticente a la idea.
¿Es que acaso cree que tiene una oportunidad con Tsuna-chan? Le rompería sus ilusiones.
-… ni a Xanxus ni a Reborn, el ex-arcobaleno del Sol, les gustara que miren con malos ojos a su consentido favorito…
Si antes los nuevos miembros estaban pálidos ahora parecían que de un momento a otro pasarían a la otra vida.
-…ahora suban o los dejare tira de pervertidos.
Nadie necesito mas para subirse a la camioneta.
Con cuidado acomodo al castaño en el asiento del copiloto para luego subirse en el asiento del conductor antes de dar una mirada divertida a las caras decepcionadas y algo pálidas de los nuevos reclutas, idiotas.
Su celular sonó a la vez que le recorría un pequeño escalofrió, tenia un mal presentimiento.
¨De: (Numero desconocido)/ Asunto: Estoy en el Castillo.
Chaos, Lussuria.
Ya me entere de todo.
No te matare por la sencilla razón de que me fuiste de utilidad al darle esa clase faltante a Dame-Tsuna pero olvídate de tu colección de Primavera, Verano, Otoño e Invierno… y tu segunda amada boa de plumas rosa.
Atte. El sexy tutor de Dame-Tsuna¨
Estaba jodido y quería llorar pero había valido totalmente la pena.
Lussuria dio un vistazo al asiento del copiloto al igual que pensó en las fotos que tenia.
Valió la pena.
Por si se lo preguntas, si.. Tsuna le mintio a ese miembro de Varia con respecto a su edad.
Gracias por leer!
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