Holaaaaa! ya se fue un tiempo largoooo y se que me quieren ahorcar... escusas: me robaron la laptop y me cai dislocandome(otra vez), estoy en pleno proceso de traslado de univ.y etc ...ahora al fic, quiero que sepan que bajo ningún motivo dejare esto en hiatus ni nada que se le paresca, tampoco prometere fechas que no vaya a cumplir y si habra segunda temporada... hay una sorpresilla en este cap.

Emyi: Awww gracias! estuve bastante frenetica con todo y los tramites de traslado que no pude actualizar, este cap lo tengo desde hace un par de dias pero pasaron tantas cosas que me fue casi fatidico y.y lo que si espero que nadie se preocupe ya que aunque sea de a poco seguire actualizando este fic!

Yamii Nara: La verdad que cuando pienso en collonelo y lal solo me imagino latigos y esposas..ok muy pervert pero maso que es asi lol... la verdad es que me gusta leer las teorias que me ponen porque como que en ocaciones le atinan un poco..poco..poco ahh bn la cosa es que al menos ya tienes un plano de como va todo, y casi casi terminamos esta temporada, y si bien aun todo esta super enredado, tiene mas sentido que al comienzo!... bn no se si este cap te guste o no pero es lo que salio u.u

Lily jackson 1313: Wow! me encanta te te llegase a gustar de ese modo. Hayato y Tsuna son mi shippbro favoritas, el simple hecho de que ambos esten el uno junto al otro durante tanto tiempo y el modo en el que Tsuna calma a Gokudera me recuerda a un hermano tratando de calmar al otro...bn no puedo explicarme bien pero es masomenos asi como lo veo, no podria tener un 5927 ya que como que INCESTO en mi cabeza lol... lo de los científicos y verde es algo especial, algo asi como un, errr, te dare una pista... tendra que ver con las llamas del Cielo y anillos nuevos...

Hay un detalle que nadie se ha fijado y aparece casi al final de este cap.

Psdt. Mukuro is sexy as hell!

Khr no me pertenece... hubiese dejado a Nono con al menos un hijo, el viejito esta muy solo TT^TT.


Cap. 29: Hablemos parte VI

Se sentía débil, se sentía como un débil herbívoro y lo odiaba con todo su ser.

Hace casi una semana había caído en ese pozo autocompasivo y en esa impotencia que le hacia reconocer la falta que le hizo a su palabra, nunca había sentido tan fuerte su propia debilidad. Quería morderse hasta la muerte por ello.

Había tenido la postura totalmente tensa, el apetito se le había ido por sus pensamientos, esos en los que las sensaciones le perseguían apenas cerraba los ojos, todo solo era sensaciones desde que toco aquellas llamas que cubrían la habitación del omnívoro; tener conocimiento de lo que había llegado a pasar cuando vio y sintió todo por esas llamas que le transmitieron aquellas esas imágenes, esas sensaciones, aquel dolor cuando toco la extraña barrera, era como ser un espectador amarrado y amordazado ya que no podía hacer ni decir nada… nunca se lo perdonaría como también sabia que el herbívoro de piña nunca lo haría ya que este también toco la barrera alrededor del cuarto del omnívoro y tuvo la misma expresión que él llego a tener y solo lo supo por ver el reflejo de su tonfa.

Le falle.

No protegió lo que se juro proteger, rompió su promesa, su palabra para con el omnívoro y eso era algo que nunca se perdonaría a si mismo; en el día de la Ceremonia de Sucesión le había prometido ser su arma y protegerle, fallo. Por mas que deseo proteger ese pequeño cuerpo, no lo logro. Aun era débil, aun no era lo suficientemente fuerte y sus culpas no solo fueron suyas sino también del resto de la manada de herbívoros guardianes ya todos sentían el mismo dolor pero menos no le pudo importar, siempre odio las manadas de herbívoros y aquellos herbívoros guardianes eran eso, una manada a la que sin darse cuenta le habían atado. Tsunayoshi Sawada lo ato a esa manada sin que se diese cuenta y lo odiaba.

Su sangre hervía por una pelea y no podía tenerla, al menos no con el oponente que quería. El día que supiera donde estaba aquel que ataco al omnívoro, ese día considerarían muerto a ese herbívoro. Le mostraría el infierno.

El omnívoro…

Si pensaba en el omnívoro, pensaba en su falla y si pensaba en su falla pensaba en lo débil que aun era y lo odiaba.

Merda.

Había estado totalmente metido en sus cavilaciones hasta la llegada de Varia solo para luego ver al ex-bebe totalmente desarreglado, nadie le había visto desde la penosa llegada del castaño, y por la mirada que traía el ex-bebe que parecía saber algo que ellos desconocían y se regodeaba en ello con su típico humor negro, lo cual demostró cuando volvió a bajar totalmente vestido y compuesto como siempre solo para decir ¨Xanxus esta hablando con él¨, su mirada reflejaba una burla oscura hacia ellos, hacia él, pero por extraño que fuese no tenia ganas de pelear, al menos no con él ya que su presa era otro.

Nadie había podido entrar a la habitación del omnívoro por esa barrera aparte del ex-bebe entonces ¿por qué el Varia si podía? ¿por qué? ¿qué era diferente?

Tsunayoshi Sawada.

Desde la primera vez que el ex-bebe y ese castaño asustadizo que siempre veía llegar con la hora justa a Nami-chuu, le interrumpieron su siesta solo para enseñarte ese gran potencial que el menor escondía, sabia que seria un carnívoro, un verdadero carnívoro con las garras, los colmillos, la fuerza y la decisión sin culpas para ello, si bien el castaño actuaba totalmente como un herbívoro frente a todos esos herbívoros inútiles de Nami-chuu que solo robaban oxigeno a la sociedad así como también frente a esos guardianes herbívoros gritones, y aun mas, frente a esa piña herbívora, él tuvo un vistazo de lo que el menor seria y podía decir sin temor a error que si el ex-bebe era un carnívoro que sobrepasaba a los mas fuertes, Tsunayoshi Sawada era como un cachorro de la misma especie; si bien podía hacerse miles de preguntas como ¿por qué Tsunayoshi Sawada actuaba? O ¿para que lo hacia? No le interesaba ninguna de ellas ya que con el tiempo vería como se caía la mascara del menor, nada era para siempre y cuando sucediese lo vería, se aseguraría de estar ahí para verlo.

¿Entonces que es lo que era Tsunayoshi Sawada si no mostraba sus colmillos? ¿Un omnívoro o un cachorro carnívoro? Ambos, podía tener la fuerza de un carnívoro en crecimiento pero seguía actuando como un débil herbívoro, lo cual de por si ya le daban ganas de morderlo hasta la muerte; siempre le vio como un omnívoro ya que aun no era un carnívoro como ese ex-bebe pero tampoco era un simple y débil herbívoro como el resto de las personas sino era el cachorro de un carnívoro a la espera de que terminase su crecimiento, camuflándose en esa manda de herbívoros hasta que llegase el momento.

Tsunayoshi Sawada era la viva imagen de la frase ¨un lobo con la piel de un cordero¨

Puede que no le aceptase abiertamente pero conocer a Sawada Tsunayoshi le fascino no solo por el gusto que le tenia al menor sino que obtuvo las peleas con personas poderosa que tanto quería y buscaba, obtuvo el medio para zacear su sed de sangre, y no solo eso sino que cada fin de mes que peleaba con el omnívoro en la sala de entrenamientos especiales de la mansión, una parte resguardada única y exclusivamente para peleas y entrenamientos de la magnitud que tenían sus peleas con el omnívoro, peleas reales en las que el menor no se contenía en lo mas mínimo como se lo había exigido; el tabique, la mandíbula, el pómulo, una pierna, un brazo, algunos pares de costillas o cualquier hueso roto siempre eran curados por el guardián del Sol o Shamal, todas aquellas peleas supervisadas por el ex-bebe le habían dado la razón, Tsunayoshi Sawada era alguien que sacaba a relucir sus colmillos y peleaba con la fuerza de un verdadero carnívoro cuando le venia en gana, mas aun cuando se presentaba un enemigo que le doblaba la fuerza o hacia que todo estuviese con todas las posibilidades en su contra.

Tsunayoshi Sawada era un carnívoro vestido con la piel de un débil herbívoro, piel de la que no se había desprendido, hasta ahora.

Si bien sus ganas de pelear habían estado siendo únicamente dirigidas a Paolo Tabarroni, su sangre se volvió a calentar con deseos de una pelea al ver a ese par de carnívoros idénticos y mas aun al ver al Varia volver con algo que pensó no vería hasta dentro de unos años.

A Tsunayoshi Sawada sin esa piel de herbívoro.

Había tenido ante él lo que había esperado desde el momento en el que vio a

Sawada entrenar con el ex-bebe pero algo no cuadraba y lo supo cuando esa llama del cielo fue encendida; aunque no lo pareciese si le importo que atacasen a la herbívora de piña y mas aun que le quitasen el anillo de la Niebla, esa herbívora era parte de la manada de herbívoros guardianes a la que estaba ligado y no le gustaba en lo mas mínimo que atacasen lo que se había vuelto parte de él pero lo que le caldeo totalmente la sangre fue el hecho de que trataran de engañarle con una ilusión.

Ese no era Tsunayoshi Sawada.

No se lo pensó dos veces antes de atacar con sus tonfas las cuales fueron fácilmente detenidas por las sais cubiertas de llamas de la Nube de uno de los carnívoros, la sensación con aquellas llamas le pareció familiar pero al oír las palabras del herbívoro ilusionista no pudo evitar mira a la copia ilusoria que dejo desprender la ilusión para mostrar a otro chico igual al que tenia reteniéndolo. El Jefe de Varia se reía y el descubrió el porque cuando sintió como le empujaron con la suficiente fuerza como para mandar al otro lado de la habitación a alguien normal solo para que luego el otro pelinegro con las sais recubiertas de llamas de la niebla intercambiase lugares con la otra copia y llegase a querer golpearle, lo mordería hasta la muerte.

Tenia un buen oponente ante él pero le exasperaba que sus golpes fuesen fácilmente esquivados y mas aun el haber recibido ese puñetazo que por lo menos le habría roto una o dos costillas.

Su sangre se había estado calentando cada vez mas a cada segundo ante la perspectiva de la buena pelea que tendría hasta que lo vio. La copia del pelinegro de las sais había disminuido su tamaño, oscurecido su piel a un tono acanelado, cambiado el color de sus ojos dorados aleonados a unos naranja acaramelado brillante que parecían atravesar el alma y someterla, los cabellos negros habían cambiado mostrándose unos cortos cabellos castaños que iban en múltiples direcciones, las facciones se habían vuelto finas pero elegantes. Había logrado escuchar como ambos chicos habían hablado al unísono pero menos no le podía importar viendo a la persona que se encontraba detrás de estos quienes se posicionaron rápidamente a los lados del castaño. Se sintió aliviado de verle bien pero también sintió una opresión al ver las expresiones falsas que tenia.

Puede que Hibari nunca lo fuese a decir pero su corazón se agito al ver otra clase de mascara a la que el menor acostumbraba, una mas ¨inocentemente calculadora¨ que la herbívora mascara que solía utilizar y una fluidez de movimientos que gritaban peligro.

Mierda.

¿En que momento el castaño había quitado los anillos al resto de los herbívoros guardianes?

¿En que momento le habían quitado el anillo a ÉL que ni lo sintió?

¿Quiénes eran esos dos?¿y porque el que hasta ahora fue un omnívoro les llamaba con el sufijo ¨-nii¨?

Habían pocas, escasas ocasiones en las que esperaba y esta fue una de ellas; mirar las llamas encendidas de los anillos fue algo que ya ni le sorprendió, con todo lo que había pasado bien podría entrar Vindice bailando la macarena por la puerta y no batiría ni una pestaña; espero a que el omnívoro sacase a todos en la habitación aunque antes de que ese par idéntico de carnívoros abandonase la habitación dijeron algo que golpeo aun mas en su orgullo.

¨¿Qué hubiese sucedido si hubiésemos sido una amenaza real?¿nos hubiesen podido derrotar en su estado actual? No, por supuesto que no, solo hubiesen sido una carga.¨

Por mas que se cerro la puerta dándoles privacidad necesaria, nadie hablo.

Paso un minuto y nadie lo hacia.

-¿No van a decir nada?

Quería decir de todo y a la vez nada.

¿Cómo decir todo lo que quería y sacarse ese hueco que llevaba dentro de si mismo desde que le vio llegar como lo hizo? Tener esa clase de sentimientos herbívoros le recordaba el porque odiaba las manadas, le creaban una dependencia grupal.

Salió de sus pensamientos al ver a el castaño caminaba a una velocidad increíble en dirección su dirección hasta pararse en frente suyo; sentía que su cuerpo se oprimía de un sentimiento que pocas veces le había azotado, desasosiego, pero aun así no dejo que ningún sentimiento se le viese.

-Lo siento, Kyôya.

El mencionado ni lo había visto venir ni tampoco tuvo el tiempo para reaccionar cuando la mano cubierta con llamas de la Niebla del castaño se posiciono en su cabeza haciendo que todos los ocupantes de la habitación desapareciesen dejándolos solos, por un milisegundo antes de que la ilusión le afectase vio por primera vez una verdadera lucha de voluntades en los ojos naranja acaramelados, era como si no quisiese hacer algo y a la vez quisiese hacerlo.

La sala de la base/mansión no había cambiado en nada salvo que no veía a nadie mas que a Tsunayoshi Sawada, recién en ese momento podía ver completamente todos esos cambios que el castaño había tenido y no se refería a los físicos; si el día que el menor había llegado a la base mansión cargado por el ex-bebe tenia un aura que decía ¨obedeces o sufres¨ ahora no solo tenia aquello sino que también parecía que podía doblegar tu voluntad con una simple mirada y disfrutar de cada segundo en el que viese como te quebrabas así como también tenia esa aura de quien ha tenido que ver mas de lo que quisiese de la vida y cargado mas de lo que pudiese.

En los ojos naranja acaramelados ya no había una lucha de voluntades sino pura decisión.

Kyôya no pudo evitar tener ese deseo de probar sus habilidades con la persona que tenia delante de si, quería tener una pelea con este carnívoro.

Tsuna alzo una ceja ante la falta de palabras del pelinegro aunque su expresión facial no vario.

Hibari podía decir sin temor a error que esa sonrisa inocente era una simple mascara que algunos depredadores usaban para despistar a sus presas y en ese momento se sentía como la presa de Tsunayoshi Sawada. En definitiva, este adolecente ya no era el conejo asustado al que se había acostumbrado a ver ya que el que él conocía se hubiese puesto a temblar, a tartamudear o a buscar cualquier salida con la mirada con tan solo tenerle en frente en cambio el Tsunayoshi Sawada que tenia en frente tenia un brillo peligroso, un peligro que también se dejaba transgiversar en su voz y en su postura activando aun mas sus sentidos.

-Wow. te desprendiste completamente de tu piel de herbívoro.

El castaño chasqueo la lengua en signo de irritación pero no vario su expresión facial.

-Ni se te ocurra llamarme carnívoro que no respondo…

Hibari sintió una molesta punzada en el pecho a la vez que sentía su sangre empezar a calentarse en anticipación a una pelea.

-… y no peleare contigo en ese débil estado que te encuentras…

Y aunque Kyôya no lo quisiese admitir el joven Capo tenia razón, se encontraba débil lo cual era un golpe fuerte hacia su orgullo ya que nunca se llegaba a descuidar por mas peligroso que fuese el momento, no solo había fallado una vez sino dos.

-… además que ya sabes, puedes llamarme Tsuna o Tsunayoshi como se te venga en gana a excepción de Tsu o Yoshi, esos ya estan reservados…

Hibari frunció el ceño ante las ultimas palabras del castaño ya que había escuchado al jefe de Varia en alguna extraña ocasión haber llamado ¨Yoshi¨ al menor y ese par de desconocidos le habían llamado ¨Tsu¨.

-…aunque…

El Decimo, por un momento, tuvo una mirada dolida que desaparecerlo casi al instante.

-…ni siquiera deberías de volver a considerar esto porque ya no serás mi guardián.

Hibari apretó sus tonfas de manera inconsciente haciendo aparecer llamas de la Nube sobre estas.

Tsunayoshi pudo haber engañado a todo el mundo con su acto herbívoro.

Tsunayoshi podía haber sufrido un asalto enemigo.

Tsunayoshi podía haber llegado a la base/mansión como un cascaron vacío.

Tsunayoshi podía haberse estado encerrando en su habitación con el ex-bebe.

Tsunayoshi podía haberse vuelto mas poderoso.

Tsunayoshi podía aparentar no tener sentimientos escondiéndose dentro de esa mascara.

Tsunayoshi podía haberle quitado su anillo a los herbívoros Guardianes y a él.

Tsunayoshi podía haber traído extraños con él.

Tsunayoshi podía haber hecho todo aquello pero no podía quitarle algo que ya le pertenecía. NO. PODÍA.

El pelinegro ni siquiera se lo pensó cuando ya se había lanzado a atacar al castaño.

Tsuna esquivo con excesiva facilidad las tonfas cubiertas con llamas de la Nube que se habían dirigido a sus puntos vitales; como había esperado el prefecto, Tsunayoshi no tenia ni una sola abertura y sus movimientos eran igual de gráciles que los de un felino, un león, un carnívoro. El pelinegro se sentía dividido, por un lado su instinto le obligaba a seguir y por otro lado, su mente le obligaba a subyugarse y escuchar lo que Tsunayoshi fuese a decir. Siguió su instinto.

Tsuna detuvo una tonfa dirigida a su abdomen; para él era fácil prever y detener esta clase de ataques físicos, su papa le había estado entrenando para ello, le había hecho conocer el infierno en la tierra para que aprendiese a detener y devolver golpes de la precisión y poder que tenían los golpes de Kyôya y mas, ahora incluso podía asegurar que podía devolver los golpes del mismo hitman mas poderoso del mundo.

Kyôya lanzo un segundo tonfazo que también fue detenido fácilmente por el castaño, sabia que no ganaría pero no era ganar lo que buscaba; dejo que sus llamas fluyeran por sus tonfas, descontroladas, agresivas, fuertes e imparables.

Tsuna sabia lo que Kyôya hacia y aun así le dejo ya que si había algo que Hibari tenia en exceso eso eran llamas de la Nube y orgullo, puede que no hubiese estado cuidando de si mismo como debería pero el pelinegro no era conocido como el mas fuerte de Namimori y de los Guardianes de la Decima Generación por nada.

¨-¿Por qué razón peleas?

-Todos tienen un orgullo el cual no pueden dejar de lado y mi orgullo es luchar, solo puedo explicar las cosas luchando¨

Las llamas de la Nube abrazaron violentamente las manos del joven Capo por unos meros segundos para luego ser consumidas por unas casi traslucidas llamas de la lluvia dando una tranquilidad involuntaria. Kyôya se alejo antes de que las llamas le tocasen pero aun así sintió un efecto calmante en su ser. Si había algo que Hibari odiaba era ser manipulado con llamas de la Niebla pero también aborrecía que lo manipulasen con llamas de la Lluvia.

Tsuna no dejo su mascara en ningún momento.

Kyôya volvió a atacar.

El viento silbaba a cada golpe que el castaño esquivaba. Tsuna lo sabia, sabia que Hibari siempre seria una persona violenta pero aun así no podía evitar pensar en lo libre que debía de ser para poder hacer lo que mas deseaba sin ningún tipo de opresión, admiraba aquello.

Hibari tenia deseos de ver que tan lejos podía ir contra el Tsunayoshi Sawada sin la mascara que le refrenara.

Ambos chicos eran consientes de tres hechos irrefutables; el primero, cada tonfazo no solo estaba cargado de llamas de la Nube sino de las diferentes emociones que Kyôya había experimentado pero nunca hablado y es que el prefecto no era alguien de muchas palabras pero si de acciones, todas y cada de las emociones eran reflejadas en las llamas, desde la mas cálida a la mas tempestiva de todas; lo segundo, Kyôya se estaba cansando lo que no era sorpresa por lo poco que había descansado; lo tercero, el Decimo Capo de Vongola no devolvía ni un ataque, solo esquivaba y detenía ya que esta era la manera en la que el prefecto se comunicaba.

Ni Tsuna ni Kyôya sabia el tiempo que había paso entre los golpes y las esquivadas pero si sabían que aunque la habitación fuese una ilusión estaba totalmente destrozada.

Tsuna decidió que era suficiente.

Las llamas de la Lluvia fluyeron en la habitación una vez mas. Kyôya se calmo de manera involuntaria pero no por ello su cuerpo se relajo, su posición era la misma que usaba para atacar, sus músculos aun seguían tensos y listos para una pelea en cualquier segundo, la mandíbula seguía presionada con la suficiente fuerza para que se lastimase a si mismo y los fieros ojos plateados no descuidaban ningún movimiento del castaño quien se encontraba parado de lo mas relajado y sin ningún rasguño pero no por ello tenia alguna apretura en la cual atacar.

Tsuna dejo fluir aun mas llamas de la Lluvia con una intensidad mayor.

Hibari relajo la mandíbula, no completamente pero lo suficiente como para hablar aunque sus ojos seguían mostrando esa fiereza con la que solía mirar en una pelea.

-Prometiste que pelearías conmigo, que no te dejarías vencer por nadie y te dejaste vencer por un herbívoro cualquiera.

La mascara que Tsuna traía pareció balancearse por unas milésimas de segundos al igual que su cuerpo se tensaba pero paso tan rápido que si el pelinegro no le estuviese mirando con la intensidad con la que le miraba de seguro no se hubiese percatado de ello.

Tsuna recordaba claramente como había prometido al prefecto nunca dejarse vencer por nadie ni por nadie; esa promesa la había hecho solos unas horas antes de la Ceremonia Sucesión después de que Kyôya había prometido ser su arma, hacerla fue demasiado presuntuoso de su parte.

Los ojos de ambos chicos se encontraron, se fundieron y por un segundo Tsuna pudo ver emociones que nunca se veían en el prefecto. Incertidumbre. Dolor. Ansiedad. Inquietud. Todas las emociones del prefecto se volvieron a ocultar como si nunca hubiesen estado ahí en ningún momento.

-¿Kyôya, recuerdas lo que Dino dijo una vez?...

Una tonfa fue lanzada en dirección a un punto vital del abdomen del Capo pero fue detenido fácilmente, casi como si el Capo jugase, posiblemente lo hacia.

Tsuna desapareció la tonfa con su Niebla para después darle a Kyôya una mirada de estate-quieto-por-un-jodido-segundo, al parecer el prefecto entendió el mensaje ya que guardo la tonfa que aun tenia.

-…¨sucedió la única cosa que podría haber sucedido¨…

Kyôya gruño a lo que Tsuna arreglo nuevamente la habitación sin desaparecer en ningún segundo su mascara.

Kyôya había escuchado esa frase del Caballo y la situación no era la mejor en aquel tiempo, es mas siempre considero que esa frase era solo usada por herbívoros para justificar hechos con resultados inútiles. Se equivoco.

-… nada, absolutamente nada de lo que sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera, todas y cada una de las situaciones que suceden son perfectas de esa manera imperfecta en la que sucedieron, es para nuestro crecimiento y yo crecí con lo que me paso, así como tu creciste con ello...

La presión en la habitación creció.

Tsunayoshi borro su sonrisa a la vez que se acerco en un parpadeo hasta Kyôya para luego jalarle de la camisa pegando sus rostros, los ojos del Capo ya no lucían como el atardecer sino como si de las mismas brasas se tratasen, como si el mismo sol quemase en sus pupilas.

-…¿te sentiste impotente por no protegerme?¿sentiste tu debilidad?¿sentiste mi dolor?...

Kyôya apretó la mandíbula.

El pelinegro conocía esos sentimientos de los que Tsunayoshi hablaba, había dado cara a su impotencia, a su debilidad y había empatizado con el dolor de Tsunayoshi pero por mas que hubiese conocido todos aquellos sentimientos no podía dejar de recordarse su falta de poder.

La profunda mirada del Capo no rompió en ningún segundo la del prefecto.

-…supéralo…

El agarre en la camisa del prefecto fue mas firme.

-… supéralo pero no lo olvides; recuerda tu impotencia, tu debilidad, el dolor y como te sentiste a cada maldito segundo porque ello servirá para que te vuelvas mas fuerte, Kyôya.

Pasaron algunos segundos antes de que el pelinegro asintiese, Tsuna sabia que esa pequeña acción le había costado casi media vida al prefecto ya que este era una persona demasiado orgullosa como para aceptar el hecho de que alguien le señalase su debilidad.

Tsuna soltó la camisa del prefecto pero en ningún momento dejo de mirarle con esa profundidad intimidante.

A Kyôya le gustaba este Tsunayoshi pero no le gusto como es que le obligaron a convertirse en este carnívoro de la manera en la que lo hicieron. Tenia su resolución.

-Paolo Tabarroni morirá por tocar lo que me pertenece.

El joven Capo se paraliso por milésimas de segundo pero volvió a su mascara en menos de un parpadeo solo para soltar unas risillas casi infantiles.

-Amor y deseo son dos cosas diferente, Kyôya~ no todo lo que se desea se ama…

El prefecto frunció el ceño pero no dijo ni una sola palabra al ver como el Capo se relamió los labios y un brillo travieso apareció en sus ojos naranjas acaramelados. Kyôya no supo en que momento Tsunayoshi le rodeo el cuello con esos brazos engañosamente delgados como tampoco supo en que momento Tsunayoshi le jalo pegando sus rostros, lo único que supo fue que el aliento del castaño cosquilleaba en su rostro.

-…y tu solo me deseas~

Tsuna elimino la corta distancia que había entre él y el sorprendido prefecto.

Kyôya siguió su instinto al atacar la boca del menor.

El beso fue desenfrenado desde el primer momento;ambas bocas colisionaron contrarias, feroces, implacables como si en cada segundo se extinguiese sus vidas con los movimientos que hacían. El prefecto dejo que una de sus manos en la espalda baja del castaño haciendo presión para que sus cuerpos se pegasen aun mas de lo que ya lo hacían mientras que su otra mano fue hacia la nuca del Capo entreverándose con los cortos pero suaves mechones castaños dando aun mas firmeza a su agarre y sin dejar libre en ningún momento la dulce boca del menor quien estrecho aun mas los brazos que tenia alrededor del pelinegro.

El fuego quemaba atreves de ambos cuerpos, como si encada momento en el que no se moviesen contra el otro alguno de los dos fuese a desaparecer.

Tsunayoshi dejaba que sus gemidos saliesen sin ningún tipo de pudor pero todos aquellos gemidos morían antes de tan siquiera escucharse debidamente.

Kyôya dejo su lengua pelear para luego danzar con la del Capo que contrario a lo que alguna vez el prefecto pudo creer tenia mas experiencia de la que parecía. Kyôya gruño en la boca del menor aumentando los movimientos obligando a que tanto él como Tsunayoshi respirasen por la nariz para no separarse. El prefecto arraso con la dulce boca de Tsunayoshi haciendo que una eléctrica sensación placentera le recorriese, quería mas de aquello.

Tsuna jalo el labio inferior del prefecto con algo de fuerza a lo que este gruño satisfecho antes de volver a devorar la boca del Capo. Kyôya podía probar su sangre y con las mordidas que daba también podía probar la de Tsunayoshi.

El prefecto era un carnívoro, alguien tan adicto a las sensaciones y a los placeres como a los pequeños cambios; sentir el pulso acelerado de Tsunayoshi, su respiración agitada, sus estremecimientos, las subidas y bajadas del pecho del Capo cuando gemía, el roce de la pequeña lengua, el perfume embriagador de su cuerpo dejándose llevar por los feroces roces, la sensación de adrenalina. Los jadeos de pasión eran iniciados y apagados en los movimientos labiales, ninguno de los dos adolecentes se dejaba dominar dando una batalla implacable en la que no había ganador.

Solo cuando Kyôya quiso aun mas por fin lo entendió, entendió lo que Tsunayoshi quería decirle con ese beso. Tsunayoshi le besaba, participaba ferozmente en el beso con el mismo deseo que él mostraba pero solo había eso. Deseo.

Tsuna sonrió con la misma mascara que había tenido desde un principio a la vez que respiraba de manera agitada tratando de recuperar su aliento cuando sintió como era separado bruscamente del cuerpo del prefecto por este.

Ese seria el primer y ultimo beso que compartirían.

-Suficiente.

Kyôya se sentía molesto, muy molesto consigo mismo por no haberse dado cuenta antes.

Tsuna se separo algunos pasos del prefecto dándole su espacio.

-El amor es un sentimiento contra natura que condena a dos personas a una dependencia y lastimosamente yo ya soy dependiente de alguien…

Por supuesto que el prefecto sabia a quien se refería el Capo con aquellas palabras pero aun así presto toda su atención a la cara del Capo y por un segundo vio tambalear esa mascara que traía para luego volver al mismo lugar como si nunca se hubiese movido de su lugar.

-…aun soy un herbívoro ¿no es así, Kyôya?

El mencionado bufo, al parecer el Tsunayoshi Sawada que conocía no había desaparecido del todo. Bien, era momento de dejar las cosas en claro.

-Escúchame bien que solo lo repetiré una vez, Tsunayoshi…

Tsuna alzo una ceja de manera interrogante pero no dijo nada.

-…aborrezco a esas personas que tienen una vida llena de arrepentimientos, esos que son tan débiles que no pueden hace nada ni siquiera su propia voluntad, aquellos que arrastran a otras personas a sus vidas para que los ayuden; odio a esas personas que son tan débiles con sus sentimientos y sus emociones que no se pueden controlar a si mismas, esas personas tienen un nombre y ese es sabandijas herbívoras. Y tu Sawada Tsunayoshi no eres ninguna sabandija herbívora.

Kyôya empezaba a tener aun mas deseos de morder hasta la muerte a Tsunayoshi por no dejar de sonreír de esa manera.

-Me gusto el tiempo que compartimos pero ya no te volveré a ver como mi guardián, Kyôya.

Kyôya gruño pero no se lanzo a atacar al castaño, tenia que controlarse.

-Eso es algo que tu no decides

El Capo alzo una ceja para luego quitar totalmente esa mascara que tenia sobre él, dejo su sonrisilla y su mirada inocente convirtiéndolas en un rostro serio.

-Kyôya, una vez dijiste que no estabas del lado de nadie, hacías lo que querías y cuando querías.

El mencionado asintió.

-Lo hice y lo sigo haciendo.

El menor negó.

-No mientas, ya no haces lo que quieres.

Kyôya quería negar aquello pero era cierto, ya no hacia completamente lo que quería, ya no era un solitario como en un principio sino que ahora era parte de una manada.

-¿Cual es tu punto, Tsunayoshi?

Los ojos anaranjados acaramelados volvieron a lucir como si el mismo sol quemase en sus pupilas, como si estuviesen en brasas vivas; por un segundo el prefecto se sintió como que si con menos de una palabra de Tsunayoshi pudiese someterle.

-Hace mucho dejaste de hacer lo que se te pega en gana, no completamente pero lo hiciste..

Tsuna conto siete pasos que lo separaban del prefecto demonio de Nami-chuu, se acerco un paso.

-…dejaste tu soledad…

Era cierto, aquello había sido reconocido hasta por el mismo Kyôya aunque solo de manera interna.

-…me obedeces.

El castaño se acerco otro paso en dirección al pelinegro que seguía en su mismo lugar aunque esta vez si hablo.

-Te equivocas, Tsunayoshi. Si te obedezco no siempre es por que te ayude o tenga tus ideales, es simplemente que aun no soy lo suficientemente fuerte para morderte hasta la muerte.

Tsuna chasqueo la lengua a la vez que fruncía el ceño.

-Te dije que no mientas…

El castaño miro a los fieros ojos plateados del prefecto hasta que este desvió esa fiera mirada que tal vez una vez lo pudo cautivar pero no lo retuvo lo suficiente.

Tsuna se acerco otro paso.

-…te uniste a mi famiglia y me juraste lealtad

Se acerco un paso mas.

-…te volviste mas fuerte protegiendo a la Decima generación…

Se acerco otro paso mas.

-…Kyôya ¿qué es lo que realmente deseas?

El mencionado volvió a ver esos abrasadores ojos y no tuvo ninguna duda en decirle lo que realmente deseaba.

-Pelear, deseo pelear contra cualquiera que sea mas fuerte que yo, deseo pelear contra ti, Tsunayoshi Sawada pero por sobre todo deseo protegerte.

Contradictorio pero cierto. Tsuna creía totalmente en lo que decía el prefecto, puede que Kyôya fuese una persona orgullosa pero sabia lo que quería. El Capo se termino de acercar nuevamente al prefecto aunque ya no para besarle sino para posar una mano enguantada en la mejilla del pelinegro.

Tsuna lo sabia. Sabia lo que tenia que hacer. El Capo desde un principio había sabido que tratar de convencer a Kyôya seria en vano.

-¿Te quedaras o te iras?

En las palabras de Tsunayoshi no solo había curiosidad, era mas profundo que aquello, con una sola respuesta de él todo podía cambiar si es que se quedaba estaba mas que seguro que Tsunayoshi nunca le dejaría ir, pero si su respuesta era irse no lo retendría, lo desecharía y alejaría de su vida como un simple juguete roto sin importarle mas. Kyôya lo sabia, en su decisión marcaria lo que seria su destino de ahora en adelante y no tenia un atisbo de duda en su mente, como tampoco lo tuvo en el día de la Ceremonia de Sucesión.

-Te jure ser tu arma, sin importarme nada mas, ni siquiera los sentimientos que pudiese tener por ti cambiarían eso.

Tsuna dejo caer su mano y dejo que en su mirada apareciese la curiosidad que le inundaba.

-¿No te importara que te ate a mi?¿que no tengas voluntad?¿que solo tengas que decirme si?¿que me tengas que obedecer en cada ínfimo capricho?¿que te tenga en lugares aglomerados de gente?¿que no puedas salir de mi mundo una vez que entres en el? No hay vuelta atrás si aceptas.

Tsuna sabia lo que mas odiaba que le quitasen al prefecto era su libertad y eso era precisamente lo que tomaría si es que decidía quedarse, porque decirle que si a un Capo era como vender tu alama al Diablo, pero lo que Tsuna también sabia es que había un intercambio por lo que el prefecto mas anhelaba y eso era enfrentarse a oponentes fuertes aunque eso tuviese un costo tan grande como lo era su libertad.

Soy un tramposo.

-Me haz atado desde antes, Tsunayoshi. Ya estoy atado…

Kyôya dejo que una diminuta sonrisa apareciese en su rostro.

-…después de todo es el Cielo quien permite a la Nube moverse pero un día incluso venceré al mismo cielo y tú eres ese Cielo, Tsunayoshi Sawada.

Tsuna extendió una mano enguantada cubierta con la llama del Cielo en dirección al prefecto.

-¿Kyôya, deseas continuar siendo mi Guardián de la Nube?

Hibari no dudo ni un segundo en tomar la mano que Tsunayoshi le extendía, las llamas no le quemaron porque el castaño así lo deseaba. El pelinegro cubrió sus manos con llamas de la Nube a la vez que coloco su mano libre cerca de su corazón en son de juramento mientras que miraba directamente al castaño con una fuerte resolución.

-…como tu Guardián de la Nube mi deber es proteger la familia desde un lugar independiente teniendo un diferente punto de vista siendo alguien quien nadie pueda atrapar, convirtiéndose así en la distante nube solitaria arrastrada por el viento que sigue su propio camino pero que aun así estará siempre a disposición del Cielo y sus deseos.

El pelinegro ya había reconocido antes a Tsunayoshi como un igual pero en ese momento le estaba reconociendo como su Jefe y líder, él solo seguiría a Tsunayoshi Sawada y solo a él.

-Ya decidiste Kyôya así que harás mi voluntad así no lo desees, me perteneces.

El prefecto dejo que una pequeña sonrisa se asomase en su rostro, era raro sonreír tanto después de aquella semana pero no lo podía evitar. Había encontrado su manada aunque nunca lo dijese en voz alta.

-Seré tu arma así que dime a quienes morderé hasta la muerte.

La mirada del prefecto pedía venganza, Tsuna lo había esperado.

El Capo hizo desaparecer sus llamas del Cielo pero hizo aparecer las de la Nube.

-Pronto empezaremos pero por ahora.. espero que no te duela, demasiado.

Antes de que el pelinegro procesase las palabras de si Jefe este ya le había golpeado en el mismo punto que había golpeado a Lambo, Hayato, Takeshi y Ryohei cuando los mando a sus ilusiones.


-¿Y bien?

El rubio saco otra paleta de su bolsillo para que solo segundos después se la lanzase al ex-arcobaleno del Rayo quien la atrapo casi con aburrimiento.

Spanner escribió un par de códigos alternativos en su computadora antes de cerrarla y tener una mirada satisfecha.

-El código ya esta terminado y los gráficos finales también.

El rubio retiro la pequeña memoria negra y tirársela a Verde de la misma forma en la que le tiro la paleta.

-Nunca pensé que el Decimo adelantase tanto nuestro proyecto.

-Ya sabes como es.

Verde si que sabia como podía ser el pequeño Vongola, aun recordaba esa dulce amenaza que le dio en Francia si es que no cooperaba y lo caprichoso que había sido. ¿Por qué de todos los tutores de mafiosos lo tuvo que entrenar Reborn?


Si se lo preguntan: Tsuna solo esta bien con el contacto de su famiglia, los mas cercanos. Tsuna no engaño a Mukuro porque no estan saliendo, aun. Hibari si es un sadico, un sadico jodidamente sexy!

Importante: El Extra que seguira es casi de obligatoria lectura ya que se mencionara en el cap 30 y bn no quisiera que se perdiesen ni nada cuando lo mensione (^.^)/... PUBLICO EL EXTRA MAÑANA(23 de Jun)EN LA NOCHE

Gracias por leer!

¿Review?