Los personajes utilizados en esta historia son propiedad de Stephanie Meyer.

La música está conectada a nuestras vidas, cuando uno es feliz tan sólo la escucha pero cuando todo son problemas que afrontar entiendes la letra. La canción Corre de Jesse & Joy ha inspirado parte de los próximos capítulos.

Capítulo 3. Corre.

Respiré hondo, había conseguido llegar a la desierta parada del autobús y la figura seguía allí, era imposible que no me hubiese visto, mantuve mis emociones al mínimo, dio un paso hacía mí, mi corazón latía con una intensidad alarmante pero era lo único que no podía controlar.

— Jasper —murmuré sabiendo que podía oírme. Parecía más afectado que yo.

Estábamos solos y correr estaba totalmente descartado sólo esperaba que el autobús acabase de llegar, miré hacia atrás intentando vislumbrar sí ya se estaba acercando pero no pude ver nada, cuando me giré le tenía frente a mí. Contuve la respiración, no era miedo por lo que pudiera hacerme sino por lo que significaba que el estuviese allí. Sabía lo que eso implicaba dado que estaba segura de que Jasper jamás dejaría a Alice.

Se acercó a mí mirándome con incredulidad y escepticismo.

— ¡Bella!, ¿Qué haces aquí? — estaba realmente impactado por mi presencia, como sí para mí fuese fácil pensé mientras escogía las palabras adecuadas.

— Hola Jasper, me alegro de verte —oí mi voz extraña pero, a pesar de todo, sonreí infundiéndome valor.

Escuché el autobús que se aproximaba, cerca estaba mi salida.

— Debo irme, espero que estéis todos bien —Jasper no reaccionaba y el autobús paró frente a nosotros.

— Espera, Bella estoy esperando a… — no pudo terminar porque me apresuré al interior del autobús. Podía detenerme pero no sin armar un escándalo, a pesar de lo tarde que era había gente en el autobús.

Me despedí y la puerta del bus se cerró, mientras recorría el pasillo para encontrar un sitio donde sentarme vi a Jasper contemplándome. Podía intuir lo que iba a pasar, en lo que estaba pensando, me senté, tenía los nudillos blancos por la fuerza con la que agarraba el bolso y aunque intenté soltarlo no pude.

Llegué a mi apartamento y cerré la puerta echando la llave aunque de poco valdría para ellos. Mi respiración estaba agitada, no conseguía hacer una inspiración profunda, estaba a un paso de un ataque de ansiedad, cogí una bolsa de papel, me la puse en la boca y empecé a hacer cortas inhalaciones de aire, poco a poco fui recuperando la compostura.

Me senté en el sofá, ¿Y ahora qué?, me preguntaba una y otra vez pero las respuestas se me escapaban. Recogí el bolso del suelo y busqué mi móvil, necesitaba consejo, Ángela me contestó preocupada, no me había dado cuenta de lo tarde que era.

— ¿Qué te ocurre? — me preguntó percibiendo mi malestar.

— Ángela están aquí — una solitaria lágrima rodó por mi mejilla.

— ¿Quién?, me estás asustando Bella, explícate —me pidió con urgencia.

— Los Cullen están aquí —susurré sin poder creerlo, todo parecía sacado de una de mis pesadillas.

Ángela no podía articular palabra, ella sabía todo lo que le había podido contar sin desvelar el secreto de la familia, me había acompañado en la oscuridad y había sido una de las personas que más me habían ayudado a aceptar mi suerte.

— ¿Qué hago? —aunque casi podía adivinar su respuesta.

— Vuelve — dijo al fin — vente a casa ahora mismo, habla con el Decano y renuncia a tu trabajo enseguida, yo misma te busco un vuelo lo más pronto posible — mi mente era un torbellino de ideas pero entre ellas no estaba irme de Alaska — .Allí no tienes a nadie en quien apoyarte, Bella puedes volver a caer en el abismo.

— Estoy tan confusa —mis lágrimas caían con fuerza mojándome el rostro.

— Escúchame Bella, no es seguro ni bueno para ti que permanezcas en ese sitio.

— Yo he cambiado Ángela —mi determinación era más férrea —y me enfrentaré a esto cara a cara, quizás Jasper no diga nada —ni yo misma me creía esa mentira, se lo diría a Alice y Edward lo vería en su mente pero que podía importarle a él —el trabajo me ocupa todo el tiempo y no creo que sea un problema.

Me despedí de Ángela, no quería que ella siguiese insistiendo en que me marchase, me esperaba una noche eterna y no pensaba dormir, preparé mi cafetera y cogí uno de mis libros, debía alejarme de mis pesadillas si quería seguir adelante con mi decisión.


Estábamos en casa y no podía guardar por más tiempo en secreto lo que sabía. Edward no llegaba hasta mañana, estaba con los Denali, Rose y Emmett estaban cazando, Carlisle en su despacho y Esme en la sala con nosotros, me disculpé con ella y pedí a Alice que me acompañase al exterior de la casa. Era una situación en extremo complicada y no quería que nadie se enterase por el momento.

Alice me miró sorprendida, adoraba su rostro cuando algo la pillaba por sorpresa, era tan difícil con ese don suyo. Cuando estuvimos lo suficientemente lejos de la casa, me detuve. Aún me sentía tan culpable por lo que había pasado, cada día luchaba contra mis propias emociones para ayudar a la familia a superarlo, habíamos tardado años en conseguir que Edward aprendiese a vivir con su decisión y todos habíamos sufrido con el distanciamiento de nuestro hermano, no era el mismo y no lo sería nunca. Sólo de pensar en separarme de Alice se me desgarraba el corazón así que le entendía.

— ¿Qué ocurre Jasper? —Alice me miró con gesto serio.

— Alice, cariño, hoy he visto a Bella —su rostro se transformó en un momento, casi podría empezar a saltar y me apresuré a negar con la cabeza.

— ¿Qué? —añoraba a su amiga, a su hermana y cuando Edward no estaba en casa se derrumbaba contra mi hombro y sufría por estar lejos de ella.

— Sí, estaba en el Campus.

— Debemos decírselo a Edward, a todos, esto es fabuloso —lo que más daño la había hecho es no poder ver el futuro de la joven, después de un tiempo distanciados y por razones que desconocíamos cada vez que intentaba mirar a Bella no podía, aquello había aumentado su angustia y nos había llevado a discutir porque yo le insistía en que respetase la voluntad de nuestro hermano.

— No es tan sencillo, Bella ha cambiado, no parece la joven que conocimos.

— Quizás la partida de Edward la afectó, recuerdo las pocas veces que pude verla, parecía destrozada pero nuestro hermano también lo ha pasado mal —no podía negarle nada cuando me miraba con aquellos ojos llenos de ansiedad, sí pudiese llorar lo haría, pero intuía que Bella no nos iba a recibir bien.

— Hay que hacer las cosas bien.

— Voy a llamar a Edward —dijo cogiendo su móvil pero se lo quité.

— Primero vayamos a hablar con ella, Edward no se merece volver a sufrir.

Alice asintió y no pude evitar abrazarla, aquello no iba a ser fácil para nadie.


Había llegado más temprano de lo habitual a la biblioteca, necesitaba salir a la hora de la comida a recoger mi coche que había llegado desde Forks. Mi viejo Chevy hacía tiempo que había quedado para ser pieza de museo, no había sido capaz de deshacerme de él y descansaba en la Push, en el taller de Jacob y cuando había tomado la decisión de remplazarlo había cogido un camino que me había llevado a la primera discusión fuerte que tuve con mi amigo.

Me había comprado un Volvo negro de segunda mano, era el mismo modelo que el que tenía Edward. Había caído en una pequeña debilidad que me recordaba mi pérdida pero también se había convertido en una forma de terapia, una manera de enfrentarme a mis fantasmas.

Jacob me había gritado que estaba loca, era la primera vez que lo hacía pero la impresión de ver aquel coche había podido con él, no podía culparle pero me había herido y durante los siguientes meses había rehusado hablar con él, después Seth intervino y habíamos llegado a un acuerdo él no volvería a criticar mis decisiones y yo pasaría buena parte de mi tiempo en la Push cuando estuviera en Forks. Por supuesto, acepté y recuperé a mi amigo.

Leslie entró en mi despacho, al menos intentó llamar a la puerta.

— Isabella, ya me marchó, no puedo con la carga de trabajo, voy a volverme loca, y eso que sólo tengo cinco asignaturas, pero es que es mucho mucho —era un huracán de palabras.

— Bien, no te preocupes, cierro yo. Queda alguien en la sala de estudio.

— No, había dos estudiantes pero ya salieron —antes de que pudiera continuar la interrumpí.

— Nos vemos mañana, Leslie.

Cerró la puerta tras ella, no sabía cuánto más podría soportarla era demasiado activa para mi tranquila existencia.

Las dos horas siguientes pasaron con rapidez, eran las diez y media de la noche, el campus estaría completamente vacío y cualquier encuentro fortuito estaba descartado así que coloque el texto que estaba analizando y decidí que era el momento de marcharme a casa.

Mi coche era el único que estaba estacionado en el parking y me apresuré a acercarme a él pero no estaba preparada para encontrarme frente a las dos personas que surgieron de la oscuridad, no me habían dado ni un poquito de tiempo para prepararme y poder enfrentarme a ello.