Los personajes que aparecen en esta historia pertenecen a Stephanie Meyer.
Capítulo 5. Apártala de tu mente.
Alice permanecía en silencio, estaba muy afectada por nuestro encuentro con Bella y cuando llegamos a casa corrió a nuestra habitación. No pude evitar seguirla y la encontré en su vestidor tirando parte de su armario, con rabia incontenida, estaba herida, sufría y se descargaba contra ella misma.
Me acerqué a ella y la sujeté por la espalda, abrazándola contra mí. Sí pudiese llorar lo haría, Bella la había echo daño, demasiado para mi gusto y sí esa iba a ser su actitud me encargaría de que Alice no volviese a verla.
— ¿Por qué? —susurró y yo simplemente la estreché más fuerte no tenía una explicación lógica a la actitud de la joven.
Tardó dos horas en recuperarse, y cuando Emmett entró en la habitación miró el desastre que Alice había formado y sonrió, ya estaba preparando su próxima broma.
— Llamó Edward, no vendrá hasta mañana, al parecer Tanya no le suelta —tan sólo le miramos y al ver que no nos reíamos su rostro se ensombreció.
— No es el mejor momento, Em.
— Vale, ¿qué esta pasando aquí?, ¿piensas hacer una reestructuración de tu vestuario?—Alice simplemente negó con la cabeza.
— Vamos soltadlo ya.
— Bella esta en Alaska —su rostro se transformó, se tornó completamente serio.
Tras aquella simple afirmación nos reunimos con Carlisle, Esme y Rose y les contamos lo que había pasado aunque Alice no podía hablar apenas, su dolor me abrumaba y no podía evitar sentir que Bella había sido muy injusta con nosotros.
Había ido a visitar a los Denali en medio de uno de mis ataques de nostalgia. Eleazar era un gran apoyo y poseía una objetividad sobre el asunto que me devolvía a la realidad cuando mis impulsos por volver con Bella eran demasiado grandes, él entendía mi decisión.
El único punto en contra era que no conseguía que Tanya dejase de intervenir.
— ¿Cuándo vas a salir a la superficie?
— Ahora no es el momento, Tanya —le pedí mientras recogía mis cosas pausadamente.
— Acaso crees que ella aún te está esperando —apreté los puños y intenté contener mi impulso, no podía mantenerse al margen.
— No es asunto tuyo, ¿no crees? —había sido un poco brusco pero acaso yo me metía en sus relaciones.
— El tiempo pasa y más para esa chica, estará enamorada, quién sabe sí con planes de boda y tú piensas pasarte la eternidad penando por ella.
Me volví, estaba a un paso de sucumbir a mis instintos.
— Crees que no lo sé, que no me atormenta la idea, que cuándo pienso en otra persona tocándola no me atacan los celos.
— Ese es un sentimiento demasiado humano —me miró con cierto desdén.
— Igual que el amor y no puedo dejar de sentirlo.
— ¿Qué clase de amor es ese en el que tú te marchas aún sabiendo que ella te ama?
— Lo hice por su bien.
— Entonces apártala de tu mente —se acercó a mi desplegando sus encantos —déjame demostrarte que hay algo más allá de ella, no puedes vivir en tus recuerdos.
Puso sus manos sobre mis brazos y no quise desairarla, había cierta esperanza en sus ojos pero yo no podía corresponderla.
— Tanya eres una mujer muy hermosa —me aparté ligeramente, lo suficiente para que ella se soltase.
— Edward, soy lo que necesitas, aún no hay amor pero la compañía puede ser tan gratificante—el doble sentido de sus palabras estaba muy claro.
— Encontrarás a alguien Tanya, estoy seguro —cogí la pequeña maleta y me dispuse a marcharme —recuerda que Rose tiene ganas de verte.
Ella sólo asintió y me marché de allí, tenía que incorporarme a mi trabajo y enfrentar un nuevo año sin Bella.
.
El coche de Edward desapareció en el horizonte mientras Tanya miraba por la ventana e Irina observaba a su hermana.
— ¿Irá a buscarla? —preguntó Irina.
— No, pero tampoco soy parte de su vida, sigue rechazándome.
— Lo extraño es que sigas insistiendo, él no te merece.
— Dime hermana ¿por qué siempre que viene me preguntas sí Edward volverá con Bella?
— Tengo mis razones —tras esto Irina se marchó dejando a Tanya confusa ante su intenso interés.
Me obligué a moverme para dejar pasar a mi visitante pero mi voz no salía de mi garganta, le pedí que se sentase y de nuevo llamaron a la puerta, esta vez me detuve a mirar por la mirilla pero era el repartidor del restaurante. El silencio era incómodo pero como empezar algo sí no sabía que decir. Coloqué la comida sobre la mesa y la miré.
— No sabes cuánto me alegro de verte, hija —Esme se levantó y me abrazó, no podía contar las veces que la había extrañado.
— ¿Qué haces aquí? —mis palabras sonaron un poco duras e intenté suavizarlo con una sonrisa forzada.
— Alice me contó que estabas aquí, vuestra conversación —a pesar de que sabía lo que habíamos hablado me miraba con gesto maternal.
— Yo, lo siento —no podía mirarla a la cara y Esme puso su mano sobre la mía.
— No vengo a que te disculpes y sé que Alice y tú seréis capaces de hablar y solucionar el problema.
Me senté frente a ella y cogí el arroz tres delicias, era lo único que iba a poder digerir tras esta visita.
— Y entonces ¿por qué has venido? —de nuevo estaba demasiado arisca y aunque Esme estaba sorprendida por mi actitud no me dijo nada.
— Edward pronto sabrá que estas aquí, es cuestión de muy poco tiempo —siempre que hablaba de su hijo su rostro se iluminaba y una punzada de dolor atravesó mi corazón.
— Eso poco puede importar ahora, Edward fue muy claro cuando me dejó, él no me ama, ¿por qué tendría que afectarle que yo esté aquí? No tiene necesidad de verme de nuevo.
— Deberías hablar con él, escúchale, el tuvo sus motivos.
— Sí, en eso tienes toda la razón, su interés por mí duró un breve suspiro —sí hubiese sido posible su rostro hubiese empalidecido ante mis palabras —lo siento.
Ella asintió. No podía dejarme llevar por mis maltrechas emociones.
— Al menos considéralo, ha sufrido mucho durante el tiempo que estuvisteis separado, ahora contáis con una nueva oportunidad para estar juntos. Bella estuvo lejos de casa durante dos años, no sabíamos donde andaba, sí estaba bien, sí sufría o sí decidía hacer una locura, nos costó mucho recuperarle.
— Lo entiendo —dije pero las cosas que quería contarle se quedaron atrapadas en mi garganta.
— Edward está tan ausente y no sé qué hacer, sé que tú podrías ayudarle.
Me levanté de la mesa con la cena intacta y la llevé al fregadero, un minuto más escuchando a Esme hablar sobre su niño y mi consideración hacía todos ellos se acabaría. Fingí un sonoro bostezo y Esme sonrió.
— Vaya, es tarde y te levantas muy pronto, ¿podrías venir algún día a casa? —sonreí lo mejor que pude y me volví hacía ella.
— Tengo mucho trabajo pero sí quieres déjame la dirección y buscaré un hueco —Esme tomó un pedazo de papel y anotó la dirección de su casa y del trabajo de Carlisle.
— Estamos para lo que necesites.
.
Un minuto después de que se marchara abrí la botella de vino, cogí el pedazo de tarta y le puse una fina vela de cumpleaños encendiéndola, la alarma que había programado en mi móvil sonó, era el momento exacto en el que había comprendido que mi corazón me había abandonado del pecho.
— Feliz aniversario, esta es la última vez que lo celebro —me dije en voz alta— y la última vez que pienso en ti Edward Cullen, perdiste tu oportunidad.
Esperaba cumplir mi propia promesa y lucharía contra cualquier sentimiento que se amarrase a mi alma.
Me dolía la cabeza, me había tomado la mitad de la botella de vino la noche anterior y, por supuesto, mi falta de costumbre se traducía en una penetrante tortura. Leslie me había atosigado durante toda una hora con pregunta sobre Jasper, estaba fascinada y aunque la recordaba que él tenía novia parecía importarle poco, lo que no me gustó nada. Menuda manera de ser tan retorcida.
Llamaron a la puerta de mi despacho y me levanté a abrirla, no podía creer que él hubiese venido a verme también.
— ¡Bella! —avanzó hacia mí y me envolvió en sus brazos con esa fuerza que exhibía.
— Emmett —no pude evitar sonreírle contra su pecho.
— No podía creerlo cuando Jasper y Alice nos lo contaron y mírate estas hermosa.
No pude evitar ruborizarme ante su escrutinio, llevaba puesto mi único traje gris, y él estaba encantado ante mi reacción.
— Gracias Emmett —había conseguido sacarme la primera sonrisa sincera en esos últimos días, era mi "gran hermano oso"— ¿Qué tal está Rose?
— Igual que siempre —su rostro se volvió más serio, no, tú no, por favor pensé mientras me preparaba para su discurso.
— Edward lo paso muy mal, Bella —llevaba dos días escuchando aquella canción y empezaba a molestarme pero me había propuesto a mi misma no contarles mi propio calvario.
— Estoy segura de ello, pero él tomo la decisión unilateralmente, decidió tener otras distracciones y yo lo respeto —dije escogiendo con cuidado cada palabra.
—Sería bueno que él te contase lo que pasó —suspiré.
— Puedo pedirte una cosa —él asintió— anoche no quise decírselo a Esme pero sé que puedo contar contigo para mandar un mensaje a tu familia.
— Claro, lo que sea.
— No quiero relacionarme con vosotros —me miró incrédulo y no pude evitar recriminarme por tratarle así pero no podía seguir aguantando aquello— lo siento Emmett pero sé lo que quiero y lo que no en mi vida. Me ha alegrado verte.
.
Leslie apareció como salida del cielo y tuvo la misma actitud que había tenido con Jasper, acaso esta no diferencia pensé, pero me sirvió para despedir a Emmett que me observaba contrariado.
Llamé a Ángela y se lo conté todo sin poder evitar proyectar mi angustia hacía ella, no sabía qué hacer y mi amiga insistía en que dejase el trabajo, empezaba a preocuparse seriamente por mí.
Soñé con Edward, volvía, me abrazaba y me decía que todo había sido una mentira, me desperté asqueada con mi mente que jugaba conmigo y me le traía hacía mí, estaba próximo mi encuentro con él y mis ansias de lanzarme a sus brazos me abrumaban.
Durante los días siguientes los Cullen no aparecieron pero sólo era cuestión de tiempo que todo estallase en mi cara, suspiré mientras releía la nota que me había dejado Leslie
"Vino un chico guapísimo preguntando por ti, que suerte tienes ".
Gracias por vuestros mensajes, cada uno de ellos me hace escribir con más ganas, espero que este capítulo os resulte interesante y el siguiente está basado en la canción de Pablo Alborán y Malú: Vuelvo a verte", el título lo dice todo, os animo a escucharla quien no la conozca y a las que sí repasad la letra. Besos.
