Los personajes de esta historia pertenecen a Stephanie Meyer y un pequeño fragmento también, seguro que le reconocéis.
Capítulo 6. Vuelvo a verte.
Durante días mis hermanos me habían esquivado, incluso Esme estaba extraña y Carlisle hacía turnos dobles en el hospital, intenté escuchar sus pensamientos pero eran ideas inconexas nada importante, Alice estaba devorando cada libro que caía en sus manos y Emmett parecía tan interesado en el béisbol que lo veía a todas horas.
Aquella noche estaba echado en mi cama contemplando las fotos que Bella nos había sacado durante su cumpleaños, eran recuerdos tan valiosos y minúsculos cuando el pensamiento de Alice llegó hasta mí "Bella ¿por qué fuiste tan dura conmigo?, salté de la cama y seguí escuchando, no podía creer que mi hermanita hubiese incumplido lo que le pedí, pero su mente me mostraba a Bella tal y como la había visto en el mismo campus donde yo impartía clases de medicina.
Me levanté con rapidez y recorrí el corto camino hacía su dormitorio, me situé frente a Alice que me miró sorprendida, sabía lo que había visto, siempre nos habíamos entendido a la perfección, compartíamos una conexión más allá del cariño fraternal, ella había sido la que después de dos años lejos de la familia me había hecho volver y ahora me sentía traicionado.
— Ed, no sabía que estabas en casa —intuía lo que había visto y su culpabilidad se reflejaba en sus ojos.
— Dime qué no es cierto lo que he visto.
— No sé a qué te refieres —llenó su cabeza de palabras del libro que tenía en las manos.
— Asegúrame qué no me habéis ocultado que Bella esta aquí —quería creer que todo había sido fruto de mi imaginación, de mi deseo por estar con ella, por verla de nuevo.
— Edward nosotros…
— No puedo creerlo, tú, la última persona que hubiese esperado que me hiciese esto.
Jasper apareció en el vano de la puerta con los brazos cruzados sobre el pecho, no permitiré que la hables así, ya ha tenido suficiente su voz mental era clara y yo asentí aunque no podía controlar mi furia, su poder empezó a calmarme.
— Hay un motivo por el que no te hemos contado esto —me mostró lo que les había dicho Bella, como había tratado a Alice y aquello me sorprendió, mi Bella era una persona que siempre se preocupaba por los demás, que no les hacía daño.
Me acerqué a Alice y la pedí que me mirase, sus pensamientos eran un mar de dudas, no entendía la reacción de su amiga.
— Edward, sabes que hace muchísimo que soy incapaz de ver el futuro de Bella —sólo asentí, me había insistido muchas veces para que fuésemos a visitarla pero nunca se lo había permitido— ahora eso no ha cambiado, algo le pasa y sus ojos son tan inexpresivos, no quiero que pienses mal de ella, ha intentado que no interviniésemos en su vida y nuestra insistencia ha hecho que nos trate con dureza, pero queríamos prepararla para cuando tú llegases. Sabíamos que querrías verla, ha pasado tanto tiempo y os habéis herido tanto estando separados, te lo conté las pocas veces que pude verla.
— La mente humana es como un colador, ella ya debería haberme olvidado.
— Y convertirse en la princesa de hielo —miré a Jasper con ira ante su comentario— no pude sentir nada, ni rabia, ni dolor, ni alegría, ni pena… está vacía.
— Eso no puede ser, Bella no es así.
— La Bella que conocimos no, pero la que está aquí es como el clima, fría y calculadora, midiendo cada palabra y —le interrumpí.
— No toleraré que sigas hablando así de ella, se que Alice no se merecía lo que Bella le dijo porque el único culpable de esta situación soy yo.
— ¿Qué vas a hacer?
— Necesito verla, pero no sé qué decirle —miré a mi hermana en busca de ayuda.
— Quizás podías empezar por contarle la verdad de una vez por todas, ya basta de todo esto, tú la necesitas y ella a ti.
— Pero los peligros seguirán ahí, ¿cuántas veces tendré que exponerla por estar juntos?
— Crees que durante el tiempo que ha estado sola no ha habido nada amenazante en su vida, yo imagino que muchas, tantas que por eso mi visión falla de esta manera.
Entendía lo que mi hermana decía y mi frágil decisión de abandonarla se había roto en mil fragmentos, necesitaba verla, comprobar lo que Jasper me había dicho pero sobre todo mi oscuridad volvía a inundarse con su luz ahora que la tenía cerca.
Después de una larga y agotadora jornada de trabajo, abrí mi correo electrónico, entre los innumerables mensajes de mi madre estaba uno del Doctor Kinsley, le abrí, me pedía que volviese a su consulta, había encontrado algo importante en mis últimos análisis y necesitaba informarme de ello. Como siempre me insistía para que retomase el tratamiento advirtiéndome de las consecuencias de no hacerlo. Le escribí un escueto mensaje explicándole que no estaba en Forks y apagué mi ordenador.
Me recosté sobre el respaldo de mi silla y cogí la nota de Leslie, ¿quién había preguntado por mí?, quizás Carlisle venía a reclamarme por haber tratado mal a su familia, estaría en todo su derecho, empezaba a comportarme como una bruja pero ninguno de ellos me había preguntado como estaba, que has estado haciendo… para ser sincera a ninguno le había dado la oportunidad de llegar a esa parte de la conversación.
Las diez de la noche, otro día quemado a mis espaldas, sentía que la vida se escapaba entre mis dedos sin hacer nada importante. Cogí mi bolso y cerré la biblioteca. Muchos estudiantes se dirigían hacía sus coches, me ajusté un poco la bufanda, el tiempo allí era helador y sólo estábamos a últimos de septiembre. Estaba distraída cuando aquella voz que se me había aparecido ante mí tantas veces me saludó.
— Hola Bella —el corazón se me detuvo ante la visión de Edward frente a mí, era algo inevitable pero había esperado que no llegase ese momento, que no incumpliese su última promesa: "te garantizo que no volverás a verme. No regresaré ni volveré a hacerte pasar por todo esto. Podrás retomar tu vida sin que yo interfiera para nada. Será como si nunca hubiese existido".
Sus palabras, podía recitar cada una de ellas, estaban tan nítidas en mi cabeza, mis recuerdos me las habían devuelto una y otra vez, clavándose como estacas en mi alma.
Rememoré cada vez que había pensado en volverlo a ver, mes tras mes mis esperanzas se habían desvanecido, mi mundo era un invierno constante, una oscuridad eterna, y la idea de perdonarle había volado dejando sólo el resentimiento más profundo que jamás podría haber soñado que albergaría mi corazón.
— Edward —mi silencio le había puesto incómodo y se pasó la mano por su pelo en uno de sus gestos más característico.
— Estas preciosa, Bella —por una extraña razón, teniendo en cuenta que nunca me fijaba en lo que me ponía, aquella mañana había decidido vestirme con mi traje más favorecedor y hasta me había visto guapa en el espejo.
— Ya nadie me llama así, ni siquiera Charlie, he crecido y he dejado en el olvido mis ideales infantiles—quería decirle que también él formaba parte de las cosas que había dejado atrás pero mi propio rostro me delataría, él sabía leerme tan bien.
Edward se acercó con pasos inseguros, de nuevo se paso la mano por su pelo y no pude dejar de mirarle y perderme en sus dorados ojos, que fácil sería caer y que duro despertar, pero por un momento el tiempo parecía que nunca había pasado y volvíamos a ser tan sólo dos adolescentes que se amaban con locura irrefrenable.
— ¿Cómo te llaman? —su voz me acarició y una parte del frío que tenía en mi interior se derritió.
— Isabella —logré articular mientras intentaba recuperar algo de mi compostura perdida.
Nuestras miradas se encontraron y mi respiración se aceleró, le había extrañado tanto pero no volvería a caer en aquella trampa, no dejaría que volviese a usarme para distraerse.
— Me gusta Bella, tengo tantas cosas que contarte —intentó sujetarme pero di un paso hacia atrás.
— ¿Hablaste con Emmett? —él negó con la cabeza— no quiero veros, he sido muy clara con respecto a vosotros y a vuestras molestas visitas, no quiero saber nada de los Cullen, especialmente de ti, cumple tu promesa, lo has hecho durante seis años de una forma excepcional.
— Debemos hablar —su tono no admitía discusión y esta vez me sujetó por el brazo.
— En realidad no —añadí desafiante— la última vez que nos vimos lo dejaste todo muy claro, fuiste muy convincente en tus argumentos y sí te perturba verme simplemente no te cruces en mi camino, este sitio es lo suficientemente amplio para los dos.
.
Estaba tan hermosa pero sus palabras eran mordaces, podía ver la frialdad en sus ojos, aparentemente era la misma pero algo había cambiado en ella, su sonrisa no se reflejaba en sus pupilas achocolatadas.
— Aquello fue…— ¿qué podía decirle?, había odiado cada palabra que le había soltado aquel día y lo peor es que había resultado tan fácil, ella me había creído.
— Lo mejor —la solté, no podía creer lo que mis oídos escuchaban de sus labios—, sí hubiese sabido que estabais aquí no habría aceptado el trabajo. Adiós Edward. Estoy segura que pronto encontrarás algo con lo que llenar tu aburrida existencia pero yo no soy la muñeca de nadie.
Se giró para marcharse y de nuevo la sujeté por el brazo haciéndola que se girase hacía mí, nuestros labios podían llegar a rozarse y tuve que hacer el mayor esfuerzo posible para no besarle su olor era intenso, inundaba mis pulmones, pero el monstruo de mi interior estaba aplacado como sí él también amase a mi Bella.
Podría quedarme toda la noche sosteniéndola en mis brazos, sus ojos echaban chispas de indignación pero sí debía obligarla a escucharme lo haría, aunque fuese contra todos mis principios. Se removió en mis brazos pero no estaba dispuesto a soltarla aún no, sí mi corazón pudiese mis latidos eclipsarían cualquier sonido de nuestro alrededor.
— Me escucharás porque todo tiene la más lógica explicación.
— Quizás para ti la tenga, pero para mí sólo eres un mal recuerdo en el que no pienso demasiado —aflojé mi abrazo, ¿quién era esa mujer que me miraba con desdén y qué había hecho con mi Bella?
Esta vez quería ser egoísta, la amaba como el primer día que había comprendido mis sentimientos, acaso su mente me había borrado, quería creer que no, necesitaba convencerme de ello. La solté al notar su tensión.
— Busquemos un lugar para seguir esta conversación.
— ¡No! —no había gritado pero sí lo hubiese hecho no me habría impactado tanto su limpio rechazo— te voy a pedir un favor, el último, aléjate de mí.
— No puedo Bella.
Esa simple afirmación hizo que el dolor se reflejase en su rostro durante unos segundos, después cualquier expresión desapareció de su cara mostrándose distante.
— Me prometiste que no volverías a abandonarme y lo hiciste —lo soltó como el que enumera la lista de la compra.
— Bella.
— Esto puede llegar a hacerme daño y hacértelo a ti, no soy quien tú crees, mi pasado está lleno de cosas que no puedo ni quiero contarte.
El ruido de una moto detuvo las palabras de Bella, pero no estaba preparado para observar como Jacob y otro de sus amigos desmontaban de ella. "Maldito Chupasangres, apártate de ella" me dijo Jake desde su mente.
.
Jacob y Seth aparecieron ante nosotros y en un segundo les tenía a mi lado.
— Hola princesa —Jacob se acercó a mí y me abrazó, estaba totalmente perpleja de verlos allí.
— ¿Qué hacéis aquí? —pregunté devolviéndole el abrazo y sonriendo a Seth, este último se había convertido en un hermano para mí y su apoyo era totalmente incondicional.
— Ángela me contó lo que pasaba —estaba molesto conmigo y la tensión entre mi amigo y Edward era palpable. Seth estaba entre ambos dispuesto a controlar cualquier impulso de alguno de los dos.
Edward tenía los puños apretados, dispuesto a cargar contra Jake y cuando se fijó en su mano que sostenía la mía, su rostro se volvió aterrador.
— Estábamos hablando Jacob —a pesar de todo su voz estaba controlada, pero el límite era una delgada línea fácil de traspasar.
— No hay nada que decir, márchate, desaparece, apártate de ella. —Jake empezó a temblar, no podía entrar en fase en ese momento así que le apreté la mano para que se tranquilizase, el sólo asintió a mi gesto.
— Debería ser Bella quien decida eso.
Alice y Jasper aparecieron en el momento adecuado y se pusieron uno a cada lado de Edward, la tensión empezó a relajarse y no pude menos que sonreír a Jasper por ello.
— Bella no quiere saber nada de ti, he imagino que a estas alturas ya te lo habrá contado.
— No hay nada más que hablar —tendría que recordar a Jacob que no debía hablar por mí, no era necesario que se tomase esa libertad.
Edward dio un paso hacia nosotros y Seth le sujetó por el brazo.
— Te sugiero que no hagas eso —pero mi amigo no le soltó, haciendo que la situación se tornase aún más inestable.
No podía esperar para actualizar, mi tiempo estos días va ser escaso, los exámenes me reclaman, espero que hayáis disfrutado este capítulo tanto como yo, y merecer algún comentario. Como siempre gracias a los que me seguís y comentáis. Besos.
