Los personajes de esta historia pertenecen a Stephanie Meyer.

Capítulo 7. Mentiras de mi mente.

No podía dejar que la situación se descontrolase en público, menudo espectáculo podíamos montar, así que me solté de la mano de Jacob y me acerqué a Seth. Siempre que le miraba volvía a vivir los tiempos en los que me había tenido que apoyar en él, me acompañó tras la operación cuando Jacob estaba demasiado abatido para hacerlo, me sostuvo, me cuidó durante mis pesadillas y poco a poco se convirtió en el hermano que necesitaba a mi lado. Podía contarle todo y él nunca me juzgaba, sólo estaba ahí siempre, como un ángel de la guarda. Entonces me asaltó uno de mis ecos del pasado.

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Va a venir, Seth, debo estar lista, mañana nos casamos.

Él se acercó a mí, estaba acurrucada en la esquina de aquella oscura y acolchada habitación del hospital, se sentó frente a mí con gesto desolado, ¿por qué estaba triste por mí?, iba a cumplir mi sueño, Edward y yo estarías juntos para toda la eternidad.

Bella nunca regresó —negué violentamente con la cabeza mientras las lágrimas corrían por mis mejillas— Edward no está en Forks.

Tú no puedes decirme esto, no lo hagas Seth —le pedí furiosa, no entendía por qué todos me decían lo mismo— ha estado aquí y luego vendrá, le he visto, me contó que todo fue una mentira para poder perseguir a Victoria lejos de mí, me dio este anilla —extendí mi mano vacía, pero para mí el anillo estaba ahí— Alice está preparando la boda y después de la luna de miel me transformará.

¡Bella! —me agarró por la barbilla para que no pudiese apartar mi vista de la suya.

Pídeles a esos médicos que me dejen salir, no puedo perderme mi propia boda Seth.

Edward no ha vuelto, llevas meses atrapada en tus fantasías por eso estas aquí encerrada, tememos que te hagas daño.

Seth yo fui a Volterra con Alice y salvé a Edward. Los Vulturis vendrán a por mí y debo ser una de ellos antes de nos visiten, me juró que sólo se iría sí yo se lo pedía y no lo he hecho, no lo haré nunca, es el dueño de mi alma.

Me balanceé sobre mi cuerpo agarrando mis piernas contra mí. Seth me sujetó por los hombros.

Sácame de aquí, esos médicos no dejan de hacerme pruebas y preguntas, no lo soporto más. Llévame a casa de los Cullen, ellos sabrán que hacer, quiero ver a Edward, quiero ver a Carlisle, a todos y quiero ver mi vestido de boda. Debo practicar con esos zapatos infernales que me ha comprado Alice, crees qué Rose me ayudará con mi peinado.

Te llevaré —no pude evitar sonreír de satisfacción aunque el permanecía muy serio.

El camino hacia la casa de los Cullen le hicimos en silencio, estaba tan emocionada, llevaba tantos días pidiéndoles que me dejasen salir de aquel lugar tan horrible, no podía creer que al fin hubiesen entrado en razón.

La puerta estaba abierta, les llamé pero nadie contestó, ¿qué extraño? pensé y empecé a recorrer la casa, estancia a estancia, pero ninguno estaba allí

"El vestido" pensé yendo a la habitación de Alice un escalofrío atravesó mi espalda, abrí con prisa el extenso vestidor que Alice tenía pero allí sólo había algunos de sus conjuntos, los moví una y otra vez frenética, recordaba perfectamente el momento en el que Alice me le había enseñado, acaso no había pasado ayer. Pero no estaba ahí, ¿cómo era posible? me pregunté mientras mi corazón se aceleraba.

Algo estaba mal, lo sabía, lo sentía en mis huesos. Salí del vestidor y, entonces, la realidad me golpeó con fuerza, la habitación de Alice estaba cubierta con sábanas blancas, fui comprobándolo una a una, todas mantenían la misma imagen, allí no vivía nadie, estaba todo tapado.

Seth me esperaba al final de las escaleras. Le miré sin enfocar mi visión con silenciosas lágrimas inundando mis mejillas.

¿Qué he vivido, Seth?

¿Qué es lo último que recuerdas de una manera clara?

Cerré los ojos mientras buscaba la respuesta en mi interior, la imagen de Emily acudió a mi mente.

Victoria volvió, entró en La Push y atacó a Emily —vio el horror en mi rostro.

Emily está bien, no la pasó nada —se acercó a mí y me sostuvo.

Todos estos días —no pude continuar.

Ha sido la manera de enfrentarte a su abandono, lo que pasó en La Push, el medio que sentiste al ver de nuevo a Victoria, lo desató. Aquella noche tuviste tu primer sueño y desde entonces has pensado que era real, que lo que vivías estaba sucediendo.

No sabía que decir estaba en estado de shock, recordaba cada nuevo minuto con Edward, cuando habíamos estado en el prado, la votación para ser uno de ellos, la graduación y su fiesta, el enfrentamiento entre Edward y Jacob cuando el primero había regresado…todo era una vil mentira de mi cabeza.

Por eso me ingresaron, Charlie pensó qué había enloquecido.

Pero no lo has hecho, sé que es duro, que no te mereces esto pero también es lo mejor, Edward demostró que no te merece.

Y ahora ¿qué?, ¿qué debo hacer?, no puedo vivir una vida sin él.

Aprenderás a vivir con ello, yo no te pido que abandones tus recuerdos tan sólo que cada día des un paso más en tu camino, no dejes que todo lo que ha pasado arruine tu vida.

Y me abrazó como el hermano que siempre había necesitado y nunca había echado en falta, permanecimos durante horas en el suelo del salón de los Cullen, mientras asumía mi realidad.

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— Estas jugando con juego, muchacho —la dureza de la voz de Edward me devolvió al presente y tuve que intervenir.

— Seth —su rostro sólo reflejaba una enorme determinación, era tan transparente— todo está bien, Edward y yo estábamos despidiéndonos.

— Lo sé, sabes que no dejaré que nadie vuelva a hacerte daño —sus palabras estaban claramente dirigidas a Edward.

Seth le soltó y me dio la mano.

— Eso no está en discusión— Jake se adelantó y el espacio que nos separaba cada vez era menor— olvídate de que existe Cullen.

— ¡No! —una simple afirmación fue suficiente para que Jacob de nuevo empezase a temblar.

Sabía que mi amigo tenía un gran autocontrol pero la situación se estaba complicando a cada minuto que transcurría, notaba el poder de Jasper actuando pero no conseguía frenar la ira de Edward y Jacob.

— ¡Isabella Swan! —gritaron haciendo que todos nos volviéramos a mirar quién me había llamado.

Estaba tan cerca de nosotros que bien podía haber escuchado parte de la conversación que habíamos mantenido, me adelanté y miré completamente atónita al que fuera mi profesor de escritura de los últimos dos años en la Universidad. ¿Qué hacía allí? pensé mientras se aproximaba. Era tan alto como Edward, llevaba gafas, un vaquero negro y un jersey con coderas marrón y tendría unos treinta años.

— Profesor Williams.

— Por favor, Isabella, ya dejamos de ser profesor y alumna —se acercó a mí y me dio dos besos, sentía la mirada de los demás clavada en mi espalda, no perdían detalle de aquel encuentro —tenía tantas ganas de verte, eres como un soplo de aíre en el calor del verano.

Nunca antes había notado la fascinación que sentía aquella persona hacía mi, agaché la mirada mientras ordenaba mis pensamientos.

— ¿Por qué está aquí?

— Seguí tus pasos —no pude evitar hacer una ligera mueca ante su comentario— el consejo que me diste a través de tu último trabajo de clase y aquí estoy, cambiando mi destino.

Estaba ligeramente sonrojada ante sus palabras, su adoración era evidente y oí a Jacob resoplar detrás de mí.

— Fueron tan reveladoras tus palabras:

"Un paso más. Me convenzo cada mañana, tras recordarte en mis sueños y sentir en mi espalda tu presencia. Un sendero que me aleja de ti, mientras tu voz me susurra sin aliento y mi corazón se vuelve de piedra.

Y ante mí, un cruce de caminos que me hiere y me aleja de ti, y me acerca a la realidad irrevocable de mi existencia, la muerte será mi destino y mi descanso y… a pesar de todo, sigo caminando".

No podía creer que hubiese recitado el párrafo más revelador de mi trabajo de fin de curso, había hecho cada pausa y se había deleitado al hacerlo. Sabía que todos habían escuchado cada palabra, aquel trabajo había sido una manera de soltar lastre, de cerrar un poco mi herida pero explicaba a la perfección como me sentía.

— Profesor —conseguí decir al fin sin apenas aliento.

— Me hicieron plantearme lo efímero de nuestra esencia y lo importante de tomar las decisiones adecuadas. Por eso estoy aquí, frente a ti mi hermosa Isabella, me ofrecieron un puesto de trabajo y decidí arriesgar.

— Me alegro —murmuré, aún sentía el eco de mis palabras en su boca.

— Cuando supe que estabas aquí pensé que podríamos hacernos compañía —miró a mi espalda y apretó la mandíbula— pero te veo mejor que nunca.

— Son amigos que hace un tiempo que no veía, profesor… —él me interrumpió.

—Llámame Peter —casi puedo jurar que me guiño un ojo de manera imperceptible.

— Debo irme —me costaba pronunciar las palabras, el dolor en mi pecho era desgarrador, todos mis esfuerzos de esos días habían sido hechos trizas, cómo rechazar ahora a Edward sí sabía mi más profundo anhelo.

Seth acudió a mi rescate, siempre sabía cuando le necesitaba, apenas podía respirar.

— Lo siento, profesor pero debemos marcharnos, me encantaría acudir a alguna de sus clases como oyente —le tendió la mano mientras se presentaba sin embargo Peter la ignoró.

— Nos veremos pronto, muy pronto —Seth se apresuró a sujetarme por la cintura.

Me sentía completamente expuesta, vulnerable, con el corazón sangrante al descubierto y la piel de gallina, no tenía valor para volverme a mirar a los Cullen, sí lo hacía caería a los pies de Edward como una tonta, como rechazarle.

— Tranquila pequeña —Seth me sentía temblar junto a él.

— Sácame de aquí.

Seth asintió y llamó a Jacob que se interponía en el camino de Edward. Me llevó hasta el coche quitándome las llaves pero ninguno de los Cullen hizo ademán de detenernos.


Vi como su Volvo giraba en la rotonda y desaparecía, encontraría el modo de hablar con ella mañana mismo. ¿Por qué esos dos se tomaban tantas libertades con ella?, ¿en qué estaba pensando?, ¿en qué problemas se había metido durante estos años? y sobre todo ¿por qué negaba la evidencia?, pensaba quizás que podía engañarme.

Mis hermanos me observaban preocupados.

— ¿Qué has notado, Jasper? —podía haber detenido a Bella aunque me hubiese tenido que enfrentar a esos dos chiquillos pero la alarma en los pensamientos de Seth me había frenado, estaba demasiado preocupado como sí a Bella le pasase algo grave.

— Todo era una fachada, el vacío del que te hablé está ahí pero las palabras de ese profesor la han despertado.

— No me gusta como la observa, ni lo que piensa de ella —Alice me preguntó en su mente que había visto— la mira como si fuera un trofeo, como si esperase el instante preciso para cazarla.

— Habrá que vigilarle —añadió Jasper.

Alice estaba inusualmente callada "sí ese fue su trabajo de fin de curso, todavía ama a Edward", moví afirmativamente la cabeza, yo mismo había pensado eso.

El remordimiento de Jasper me asaltó "no sabes cuánto siento todo, lo que pasó, ¿cómo lo vas a hacer ahora?".

— No lo sé —murmuré— siempre estará esta barrera que me impide estar con ella.

— Entonces no la busques más —Alice me miraba, odiaba que sus ojos reflejasen tanto dolor y tanta pena— déjala que continúe sin ti, pero sí quieres acercarte a ella hazlo con todas las consecuencias.

— ¿Has podido ver algo?

— No, creo que tiene algo que ver con sus amigos.

— ¿Qué problema hay con ellos? Simples humanos que se creen con derecho a retarme. Pero ese tal Jacob me llamó Chupasangres —estaba confuso.

— ¿De verdad no sabes lo que son? —esta vez fue Jasper quién me sorprendió con la intensidad de su pregunta.

— ¡No!, ¿debería? —Alice suspiró sin saber cómo decirme lo que conocían. Al final fue Jasper quien intervino.

— Pertenecen a La Push, ¿no has reconocido a Jacob Black?, bailó con Bella en la fiesta de fin de curso —al fin fui entendiendo lo que me decían pero mi mente se negaba a creerlo.

— Edward —me llamó Alice— son licántropos.

A pesar de mi condición de vampiro mí mente no lograba procesar la información que acababan de darme, no podía creer que Bella fuese tan inconsciente para juntarse con aquellos seres volubles.


Este es mi regalo de lunes que bastante nos cuesta empezar la semana. Me asalta la duda de si os está interesando o no la historia, a veces me planteo si al finalizar un capítulo he logrado engancharos para el siguiente. Espero vuestros comentarios para saberlo. Gracias como siempre a todos los que la leéis, comentáis y seguís. Besos.