Los personajes que aparecen en esta historia pertencen a Stephanie Meyer.

Capítulo 8. Jacob, soy dueña de mi vida.

Seth conducía mientras yo le daba pequeñas indicaciones, estaba serio, concentrado y quizás hasta decepcionado pero yo me había limitado a seguir un impulso al no decirles nada, no quería que se sintiesen en la obligación de cuidarme de nuevo. Jacob nos seguía en su moto. Agradecía el silencio de mi amigo me daba espacio para pensar.

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Esto no tiene sentido ¿verdad?

Miré a Jacob ¿qué podía decirle?, había actuado como una auténtica egoísta aferrándome a él. Estábamos sentados viendo el atardecer en la playa de La Push, era mi último día en Forks antes de empezar la universidad, debía acudir unos días antes para organizar el apartamento donde viviría y Charlie había insistido en acompañarme a pesar de mi negativa.

No sabes cuanto tiempo he…

Eso no cambia el hecho de que te he amado. Bella —sus palabras demostraban que ya no lo hacía o al menos no con la misma intensidad que al principio.

Lo sé pero Edward siempre ha estado entre nosotros, lo hemos intentado al menos.

Durante los últimos meses, cuando logré superar mis alucinaciones sobre la vuelta de los Cullen y mis pesadillas habían reemplazado a los sueños que me acercaban a Edward, Jacob me había convencido para que saliese con él, una citas, unos besos pero mi alma seguía anclada al que me la había robado y era tan injusto que usase a Jacob de aquella manera, que llevaba días buscando la manera de darle sus alas para que pudiese volver a ser quien era y no mi sombra.

He conocido a alguien —me miró temeroso de mi reacción pero yo sonreí.

¿Megan? —les había visto hablar, era la prima de Seth y Leah y era bastante bonita aunque tenía un fuerte carácter.

Sí. Es tan hermosa y divertida, tan transparente.

Asentí, le entendía, yo no era una buena compañía y esa muchacha había logrado que Jake volviese a ser el chico que había conocido cuando llegué a Forks

Me alegro muchísimo —volvió su rostro hacía mí, sus ojos estaban cargados de remordimientos— no pasa nada, he sido yo la injusta en todo esto, no quería estar sola, me daba tanto miedo volver a ser esclava de mis invenciones que me aferré a la posibilidad de amarte. Sabes que te quiero Jake.

Y yo a ti. Siempre voy a estar cuando me necesites.

¿Te has imprimado?

No y no creo que nos pase a todos, ya me conoces.

Tampoco creías en las leyendas y eres todo un hombre lobo.

Mi amigo rió, hubiese sido tan fácil sí Edward no hubiese aparecido pero ahora asumía mis decisiones, mi enfermedad y mis delirios habían cambiado mi forma de ver la vida. Sabía que aunque el dolor se apoderase de mí debía seguir viviendo, seguir adelante por todas las personas que me querían, debía fortalecerme y luchar a cada momento por continuar aunque mi vida se fuese en el intento. Debía cumplir con los propósitos que me había marcado al salir del hospital tras la operación y lo haría con todas mis fuerzas.

Irónico.

Y surrealista, creo qué nadie podía pensar que unas viejas historias se convertirían en realidad —nos reímos imaginando la cara de la gente sí se enterase de lo que había tan cerca de ellos.

Megan es especial —señaló volviendo sobre el tema, pienso en ella a todas horas, espero sus llamadas y sus mensajes. Y sé que voy a llevar mal no verla durante el curso escolar.

La joven todavía tenía dieciséis años y volvería a Port Angels en pocos días para empezar el curso, la distancia que los separaría no era muy grande pero el tiempo es un mal aliado en el amar.

Conseguirás ser feliz, estoy segura.

¿Un último beso?

Miré hacia atrás, cerca de nosotros estaba Megan y negué con la cabeza, él siguió mi mirada y al observar a la joven su rostro se iluminó.

Ve con ella —no estaba convencido y le di un pequeño empujón.

¿Estarás bien?

Por supuesto, tienes poco tiempo así que aprovéchalo.

Me quedé allí, escuchando las lejanas voces de las familias que se marchaban a casa, viendo el sol fundirse con el mar, mientras las olas traían hacía mí el recuerdo del último beso que Edward me había dado, de sus palabras mientras veíamos Romeo y Julieta el día de mi cumpleaños. Ahora entendía que todo fue mentira, nunca moriría por mí, aunque yo, por supuesto, jamás se lo hubiese permitido.

Él había tejido su tela de araña, envolviéndome, haciéndome sentir importante para él pero cómo podía pensar que su interés no decaería con el paso del tiempo, mi universo era demasiado pequeño para él. Al fin comprendía aquella frase de Calderón de la Barca que nos habían explicado en clase de literatura: "que toda la vida es sueño y los sueños, sueños son".

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Llegamos al apartamento, estaba en estado de shock, ahora mi mente jugaba con lo que había pasado, volver a ver a Edward frente a mí, era tan cruel e innecesario, sí hubiese estado sola hubiese gritado desahogando mi frustración.

Recordaba el trabajo al que se había referido el profesor Williams, durante los tres años de universidad había apartado de mi cabeza, en todo lo posible, el dolor y cuando ya estaba por finalizar el último curso y mi regreso a Forks era inevitable mi herida se había abierto y mi calvario había empezado de nuevo golpeándome con fuerza. Había volcado todo sobre un papel y había descubierto el poder de esa terapia, tenía varios cuadernos completos con todo lo que había sufrido pero los guardaba para mí.

Jacob se paseaba nervioso frente al sofá donde estaba sentada, el apartamento parecías más pequeño con ellos dos allí, respiré serenándome y les miré intentando sonreírles.

— Estoy bien, Jake no voy a volver a caer.

— Tú nevera está prácticamente vacía —me acusó.

— Lo sé.

— Durante estos días nos lo has ocultado a todos. Estan aquí y Edward ¿qué pensaba?, ¿volver a engañarte?, ¿ilusionarte? Y tú pensabas dejarle, te conozco lo suficiente.

— ¿Cómo puedes creer eso? —pregunté cortando su argumentación— no pienso volver a lo mismo, él esta fuera de mi vida, es un hecho.

— Y piensas que puedo creer esa mentira, lo he visto en tus ojos día tras días, esperándole, consumiéndote —estaba defraudado conmigo.

— Jake, nunca te he mentido y no lo haré ahora, es cierto que su presencia aquí me tiene totalmente descontrolada, no sé qué hacer, en un momento pienso en lanzarme en sus brazos y en otros en pegarle una patada donde más duele. No hay un motivo válido que me haga volver con él, no hay nada que pueda decirme que me convenza de sus palabras.

No me creía, cerré mis ojos evitando mirar el dolor que reflejaban los de él, una parte de mí aún entendía lo que conscientemente no quería saber, Jacob estaba herido por mi rechazo y a pesar de que su relación con Megan iba bien su conexión conmigo no estaba rota definitivamente.

— Quizás sería bueno…

— No, recoge tus cosas, nos vamos hoy mismo, no dejaré que se acerque de nuevo a ti.

Me levanté del sofá y me puse frente a él, plantada con el gesto más severo que pude. De nuevo decidía por mí, sin contemplaciones, como sí fuese una muñequita de trapo.

— No pienso irme —sí hubiese gritado no le habría causado tanta impresión, quiso replicar pero no le deje— es mi decisión, te debo mucho Jake, sí no hubiese sido por ti no estaría viva, y también sabes que te quiero, eres mi mejor amigo pero eso no cambia el echo de que puedas hacer y deshacer a tu antojo mi vida. Soy dueña de ella y no me marcho.

— Bella, es por tu bien —esta vez fue Seth quien intervino.

— Lo entiendo aunque creáis que no es así y por eso os propongo algo.

— ¿Qué? —preguntaron casi al unísono.

— Quédense unos días conmigo.

Jacob se acerco a mí, su rostro no admitía discusión.

— Sí me quedo, no abra visitas de vampiros —no supe sí era una afirmación o una advertencia.

— Lo sé y quiero que entiendas que no quiero ninguna reunión ni nada parecido con ellos, no sabía que estaban aquí pero no puedo perder mi trabajo.

— Esta bien, tenemos nueva aventura —bromeó Seth intentando quitar importancia a lo que pasaba aunque sabía que él tendría mucho que decirme cuando estuviésemos a solas—, llamaré a Charlie para contarle.

Yo sólo asentí y me apresuré a la cocina mientras ellos llamaban por teléfono, no sabía que podía darles de cenar teniendo en cuenta todo lo que comían. No pude evitar suspirar aliviada cuando mis amigos se relajaron un poco.


Estaba tan nerviosa, el altar frente a mí, un precioso arco con rosas blancas que impregnaba el aire con su limpio aroma. Mi padre me miraba con adoración, sólo pude susurrarle que no me dejase caer, el sonrió y me aseguró que jamás dejaría de sostenerme. La marcha nupcial empezó a sonar y afiance mis pies, estaba frente al pasillo que me llevaría hacia la felicidad.

Cuando terminé el pasillo y la música se detuvo, levanté los ojos hacía donde estaba Edward, expectante, deseosa de saber su reacción ante el magistral trabajo de Alice pero no estaba, sólo encontré la nada más absoluta.

Me desperté sobresaltada, estaba empapada en sudor y sentía un nudo en la garganta que me impedía respirar con normalidad.

No recordaba haber gritado pero Seth apareció en el vano de la puerta. Desde que Charlie y Sue habían formalizado la relación tanto Seth como su hermana pasaban muchos días en casa, aunque esta última prefería La Push.

Se acercó a mi cama y se sentó a mi lado, silenciosas lágrimas corrían por mis mejillas y me abrazó con fuerza.

— Tranquila —no recordaba la cantidad de veces que me había susurrado esa palabra mientras me consolaba— ¿Cuál fue esta vez?

— La no boda —dije contra su pecho avergonzada por mis reacciones— ¿cómo voy a poder con esto?

— Es tan innecesario que sigas aquí, que sufras de esta manera —me aseguró acariciando mi espalda mientras mis sollozos cesaban.

— ¿Por qué he tenido que verle de nuevo? —me aparté de su abrazo—, pero debo seguir, esto no tiene que poder conmigo.

— En el momento en que te vea flaquear nos iremos. Bella sé que no quieres y lo entiendo más de lo que piensas pero no vas a recaer de nuevo.

— Te aseguro Seth que sí no soy capaz de sopórtalo no me opondré a tu decisión, para eso eres mi hermano —le obsequié con una de mis pocas sonrisas reales— y yo misma haré mis maletas.

Seth me devolvió la sonrisa sabiendo que cumpliría con mi palabra, agradecía cada segundo que él me había dedicado, era el mejor amigo que podía tener y, sobre todo, no tenía que luchar contra ninguna clase de sentimiento más allá del cariño fraternal que nos teníamos.


Otro eterno día que tocaba a su fin, el decano me había llamado para comprobar mis avances, parecía ansioso por conseguir resultados y le había mostrado la clasificación de los textos analizados hasta el momento. Un par de ellos eran burdas copias y no se podía garantizar su veracidad, el resto hasta ahora eran reales.

— Tienes una suerte —suspiró Leslie, me había alcanzado cuando volvía a la biblioteca —rodeada de todos esos guapos amigos tuyos pero eres mala —hizo un puchero y tuve que aguantarme las ganas de reír— no me presentas a ninguno, ese Jasper está cañón, ¿de verdad está con esa tipa?

— Sí —contesté, me dolía sobremanera pensar en Alice, no sabía como arreglarlo o sí debía hacerlo pero en mi fuero interno la echaba de menos.

— Pero no llevarán mucho tiempo, tengo que hacerme la encontradiza con él, estoy segura de que puede ser mío.

No podía entender la mente de Leslie, le importaba bien poco que Jasper tuviese novia pero estaba segura de que sí alguno de los demás la hacía caso su fascinación cambiaría hacía esa persona igual que sí se pusiese unos calcetines limpios.

La despedí antes de entrar en la biblioteca, tan sólo tenía que apagar el ordenador y volver a casa. Pero nada podía haberme preparado para lo que me encontré allí, Jacob y Edward enfrentados.


No podía dejar la historia así y decidí actualizar hoy, darles las gracias a todos los que leísteis el capítulo de ayer, la bienvenida a las personas que os habéis sumado a la historia.

Sé que a veces da pereza pero cada comentario que dejáis es muy importante (gracias Chiarat y a todas las que comentaron con anterioridad), en este caso Rose Cullen Manson, tú comentario me hizo replanearme la actitud de Jacob en esta historia, creo que ya sufrió bastante dentro de la saga y no le quería tener como un alma en pena por la historia, no por eso va a preocuparse menos por su amiga pero por lo menos veremos otra faceta de su carácter.

En cuanto a las actualizaciones Issa, deciros que yo misma me he desesperado al encontrar una historia a medias y esperar, y esperar un nuevo capítulo que no llega, soy impaciente por naturaleza por eso normalmente actualizo cada dos días, aunque yo misma me salto esa norma para hacerlo antes.

Quisiera saber vuestra opinión acerca de Leslie y sí teneís alguna conjetura acerca de lo que va a pasar.

Como siempre espero vuestras opiniones, alguna crítica sí algo no os gusta, lo que queráis (siento este mensaje tan largo pero aún no sé sí debo contestar personalmente a cada comentario o no). Besos.