Los personajes de esta historia pertenecen a Stephanie Meyer.
Capítulo 14. Vacía.
— Eres la luz que me ilumina, he estado tan ciego, tan perdido sin ti, no habrá un día en que no te compense por lo que has sufrido.
Me atrajo hacia él sin que pudiera remediarlo y buscó mis labios con los suyos, no recordaba que su contacto fuese tan electrizante pero lo era y alteraba cada uno de mis sentidos. Tenía tantas ganas de besarle que no lo dude y atraje su cabeza hacia mí.
Edward susurré antes de que nuestras bocas se fundiesen en un beso arrebatador.
.
Me desperté sobresaltada, me había quedado dormida en el sofá mientras esperaba junto a Seth a Jacob.
— ¿Una pesadilla?
— Tan sólo un sueño imposible, mi mente vuelve a jugar conmigo Seth.
Mi amigo me abrazó y a pesar de que no podía verle la cara sentí comprensión en sus palabras.
— Pongamos en duda todo lo que te dijo Edward aquel día en el bosque, sólo por un instante. Tú sabes mejor que nadie que él te amaba antes de eso.
— Y lanzarme sin red al vacío, sin saber sí él estará para recogerme. No quiero pensar en que haya una posibilidad.
— Pero yo creo que la hay —me incorporé para mirarle a los ojos.
— Aunque todo esto fuese real, ¿en qué posición me sitúa?, sí vuelvo con Edward tendré muy pocos años de felicidad con él.
— No lo entiendo.
— Él nunca me transformará y dentro de cuarenta años se fijará en mí y pensará que esta perdiendo su tiempo con una anciana, ¿dónde me dejará eso?
— Este tiempo que habéis estado separados también habrá echo que él reflexione.
— Esto es una conversación absurda, jamás cederá. Luego esta lo de "mi mundo es muy peligroso para ti", ¿cuántas veces me abandonará para protegerme? Diez, veinte y luego vuelta a empezar, nos vemos, te amo, lo intentamos, todo ello sólo nos conduce una y otra vez al mismo punto de partida.
— ¡Y te rendiste! —exclamó a pesar de mi ceño fruncido—, dónde has dejado a la Bella luchadora que superó toda su enfermedad.
"Sí tú supieras" pensé mientras me levantaba para preparar más café, no quería dormir ni soñar más cosas sin sentido.
— Sólo quiero que seas feliz —se levantó y se sentó en uno de los taburetes de la cocina.
— Lo sé hermanito —sonreí, había aprendido a mostrarles aquello que querían ver sin preocuparme por lo que yo pudiera sentir.
— Piénsalo —me pidió pero mi cabeza estaba en otras cosas más importantes.
— Seth no sé como reaccionaré cuando vuelva Jacob —estaba confusa y asustada—, espero que no les diga nada de mi pasado. Durante semanas he intentado apartar de mí a Edward pero sí ahora vuelve ¿cómo lo haré?
No podía creer lo que aquel chucho decía, le solté pero en su cabeza sólo podía volver a observar las notas que ese desgraciado la había mandando desde "te espero a las diez para ir al cine" hasta "me perteneces". No permitiría que nadie la tocase ni un pelo aunque para ello tuviese que convertirme en su sombra, no la perdería.
Jacob parecía molesto con mi reacción y eso que no escuchaba la de mi familia, todos estaban alterados por lo que nos había contado, Alice no podía dejar de recriminarse el haberse apartado de ella y Jasper empezaba a entender los motivos de Bella.
— Espero que hayas comprendido al fin la gravedad de todo esto. Seth y yo nos ocuparemos.
— Sí piensas que voy a dejar a Bella en tus manos —me interrumpió.
— Lleva en ellas seis años y nunca la hice daño, jamás, eso te lo reservo a ti.
Apreté los puños intentando controlarme, sé que Esme no aprobaría que me enfrentase a él y menos en su salón, pero me estaba costando un esfuerzo enorme no acabar con aquel ser tan ignorante, yo podía proteger a Bella mejor que cualquier miembro de su manada.
— Vuelve a Forks, nosotros nos ocupamos —tuvo la desfachatez de echarse a reír.
— Que iluso Eddie, no hay sitio para vosotros en todo esto. No quiero vuestra ayuda ni vuestra intervención en nada, no lo necesito y sobre todo, Bella te dejó claro que no eres parte de su vida.
— Eso está por verse —mi comentario le enfureció y dio un paso hacia mí.
— No te atrevas a seguir con esto.
— ¿Quién me lo impide? Tú —Jacob se adelantó aún más salvando la distancia que nos separaba y Emmett se apresuró a sujetarlo, a pesar de que yo le pedí que no lo hiciese, estaba harto de ese engreído y dispuesto a acabar con él en ese mismo segundo pero Jasper de nuevo me calmó contra mis deseos.
— Es fácil cuando tienes quien te defienda, cobarde —dijo retándome con la mirada e intentando soltarse del fuerte agarre de mi hermano.
— Para esto no les necesito, aquí me tienes y haber quién gana, suéltalo Emmett.
Pero mi hermano negó con la cabeza, "sé razonable Edward, es el amigo de Bella, de verdad quieres herirla de nuevo" su razonamiento me hizo reflexionar pero mi monstruo interno clamaba por una satisfacción.
Carlisle me pedía paciencia, recordándome que lo importante era Bella y su seguridad, me rendí ante mi padre e hice un ligero movimiento de cabeza que no les pasó desapercibido.
— ¿Te retiras? Que galante, debemos proponer que te den un premio por ello —señaló sarcástico.
— Juegas con fuego cachorro —intervino Emmett soltándole— y yo no tengo reparos que me detengan.
Jacob sopesó sus opciones, creía que Emmett era un adversario menos adecuado que yo, no estaba tan seguro de poder contra él y se encogió de hombros.
— No sé de que me preocupo, Bella jamás aceptará otra vez a este parásito en su vida, así que da igual.
— ¿Desde cuándo recibe esas cartas? —preguntó mi padre sacándonos de aquella conversación incoherente.
— Desde que Bella y él se vieron por primera vez —tenía cierto respeto por Carlisle y se notaba en su manera de contestarle— ella nunca pensó que él fuese el culpable pero yo no quería ver más allá.
— ¿Algún signo de que pertenezcan a un vampiro?
— Ninguno, no hay ni un rastro que no sea de su familia —me sorprendía porque estaba siendo objetivo por primera vez en toda la conversación.
— ¿Alguien se ha acercado a ella más de lo habitual?
— No que yo sepa. ¿No puedes ver algo? —cuestionó dirigiéndose a Alice.
— No, desde que Bella se relaciona con vosotros no he vuelto a verla y ahora por más que lo intentó no hay nada, como sí no tuviese futuro. Ayudaría que os marchaseis —mi hermana estaba muy angustiada a pesar de los intentos de Jasper de calmar a todos.
— Eso es imposible.
Empezaba a preocuparse por la reacción de Bella, había hablado de más en su intento infructuoso de protegerla pero a mí me había explicado al fin todo lo que necesitaba saber.
Después de varias horas en las que no conseguimos ponernos de acuerdo sobre como proteger a Bella, Jacob se marchó. Él estaba totalmente en contra de nuestra intervención pero por mi parte me importaba bien poco lo que quisiese aquel chucho, sí durante todo este tiempo no había sido capaz de alejar a Bella del peligro no lo conseguiría ahora.
Carlisle y Alice me impidieron que fuese a buscarla considerando lo tarde que era, pero mi mente estaba en plena ebullición. Era extraño haber creído sus palabras, pensar en la mujer que decía que era, sentir una rabia inmensa por la pérdida de la mujer que amaba y de repente, descubrir que todo había sido un engaño, una mentira pero, a pesar de ello, la entendía.
Estaba confusa, herida y desconfiaba de mí, había realizado un gran trabajo, era un buen mentiroso y no me lo perdonaría nunca. Me necesitó a su lado tantas veces y yo estaba lejos, protegiéndola, ahora entendía la ironía de mi decisión. Había creído que ella se olvidaría de mí pero ¿cuándo había actuado mi Bella como una persona normal y corriente?
Me senté frente al negro piano que Esme había insistido en comprarme aunque no había vuelto a tocarlo desde que me separé de ella, deslicé mis dedos sobre las teclas sin presionarlas mientras rememoraba las imágenes que Jacob me había regalado sin evitar ningún detalle, se me clavaban como agujas en mi callado corazón. Seguía impactándome su despertar del coma, su fe ciega en mi regreso, quería decirla que me casaría con ella mañana mismo sí accediese a ello pero me sentía un cobarde. No sabía qué podía explicarla o cómo compensarla por cada segundo que la había dejado sola.
Esme se sentó a mi lado y me cogió la mano mirándome como sólo una madre puede hacerlo, transmitiéndome un mensaje claro, creía que Bella me perdonaría.
— No podrá hacerlo.
— Vuelves a prejuzgarla, a pensar por ella sin escucharla. Ha sufrido más de lo que podemos entender y el pasado no se puede cambiar pero siempre hay una manera de arreglar las cosas.
— ¿Cómo podría convertirla en esto? —afirmé con asco hacía mi condición.
— Es hora de que aceptes lo que eres, lo que todos somos, sé que no es fácil pero estamos aquí, seguimos adelante. El amor es lo que nos mueve, al menos a nosotros, primero el amor a nuestra familia y después a nuestra alma gemela. Ella es la tuya. Durante estos años no has estado Edward, te convertiste en un espectro que simplemente subsistía sin motivaciones ni sentimientos.
— Soy un monstruo.
— Crees que un humano no tiene la capacidad de hacer lo mejor o lo peor según lo decida. Cualquier persona se enfrenta cada día a situaciones que cuestionan su integridad, su moral y sus valores; son las decisiones que toman las que le diferencian del resto, las que le hacen ser bueno o malo. Nosotros también estamos sujetos a ello, optamos por una vida distinta y nos esforzamos por cumplirla.
Me mantuve en silencio mientras sus palabras calaban en mi interior, había una posibilidad, podía ser bueno para ella y, a fin de cuentas, Bella lo había dispuesto por si misma.
— No querrá escucharme.
— Háblala con el corazón, ahora conoces la verdad y ella ya no tendrá necesidad de mentirte. Sé que puedes hacerlo —me abrazó y después se levantó— espero que al menos lo intentes, piénsalo.
Me quedé mudo sin decirla que sus palabras me habían devuelto a la realidad, el hecho de que Bella estuviese siendo acosada era la prueba de que ni mi mundo ni el suyo eran seguros y me aferré con fuerza a la posibilidad de que ella me diese otra oportunidad.
Jacob llegó a casa pasadas las cuatro de la mañana y no pudo evitar sorprenderse al encontrarme despierta, durante las últimas horas había empezado a enfadarme más de lo que recordaba. Seth se incorporó aunque le había pedido que se mantuviese al margen se levantó y se acercó a mí.
Jake parecía algo satisfecho pero algo que vio en mi expresión le hizo empalidecer.
— Edward no es el de las flores —tragó saliva, no podía creer lo que había echo, le conocía lo suficiente para saberlo sin que él me lo confirmase.
— Y has tenido que traicionarme para llegar a la misma conclusión que yo sabía.
— Bella —interrumpí su explicación.
— Esta noche me han seguido Jake, no era un vampiro sino alguien de carne y hueso, pero lo peor que llego a casa en un estado lamentable y me encuentro que no estás.
— Pero estas bien, no ha pasado nada.
— Estoy de una pieza, al menos por fuera. ¿Qué les has contado? —"no me falles, tú no Jake" pensé mientras le miraba pero su rostro no dejaba lugar a dudas.
— Bueno yo —titubeo y no necesité más confirmación.
— ¡Les has contado todo! —le conocía mejor que a mi misma.
— Debía hacerle entender porque tiene que dejar de estar en tu vida.
— ¿Les dijiste lo de la anorexia? —Jake sólo asintió.
El nudo de mi garganta amenazó con estrangularme, las lágrimas se empezaban a formar en mis ojos y tuve que aferrarme a la mesa de la cocina para no caer. Ante mí el rostro de cada uno de los Cullen apareció como sí yo misma se lo hubiese contado, me balanceé sobre mis pies intentando frenar la lengua.
Mi corazón brincaba desacompasado y sentí aquel conocido dolor que amenazaba con arrastrarme hasta una noche sin luna.
— ¡Bella! —me llamó Seth alarmado por mi reacción— deberíamos seguir hablando en otro momento, estás muy cansada.
Intentó sujetarme pero le separé sin ningún tipo de contemplación y me enfrenté a Jacob.
— Tarde o temprano se iban a enterar —añadió Jacob, mi instinto agresivo se intensificó. No había dado valor a lo que le había pedido y ahora me situaba en la peor posición posible.
— No pensaba decirles nada —añadí intentando mantener la compostura— a ninguno de ellos, durante todo este tiempo, día a día, he evitado hablar de mi pasado y ahora lo saben todo gracias a mi mejor amigo.
— Acabarías por soltarlo —se creía en posesión de la verdad, a pesar de que podía ver en sus ojos cierto arrepentimiento.
— Y sí hubiese sido así ¿qué?, qué derecho tienes para decidir qué debo o no contarles —mi autocontrol me abandonó.
— Todo el tiempo que he estado ahí, sosteniéndote, levantándote, consiguiendo que vivieras pese a todo.
Le miré, acaso me lo echaba en cara pero no, tan sólo estaba preocupado.
— Vuelve a Forks —me dolía el pecho y me sujeté el brazo izquierdo como sí eso pudiese detener la herida. No estaba preparada para dar explicaciones, para enfrentarme a mis sentimientos.
El dolor se reflejaba en su mirada pero el mío era más grande qué el que él pudiera sentir, ¿cómo enfrentaría el día que empezaba?, ¿qué les diría a los Cullen?, ¿cómo me mostraría fría ante ellos cuando hacía tiempo les había entregado mi vida en una bandeja? Pero sobre todo ¿cómo me controlaría para no lanzarme en los brazos de Edward?
— Eso no es una opción, entiendo que estés enfadada pero no me marcho.
— En ese caso, búscate un lugar donde quedarte porque no te quiero en mi casa.
Golpeé con furia el espejo que tenía frente a mí descargando la frustración que sentía, la sangre empezó a manar por la herida pero no me importó, estaba absorto en mi propio fracaso, lo arreglaría, lo conseguiría. Había estado tan cerca y se me había escapado como agua entre los dedos, serás mía Bella, nadie podrá salvarte, nadie, ni siquiera esos chiquillos que te acompañan. Disfruta de tu libertad momentánea porque luego sólo estaré yo en tu vida.
Debía ser más cauteloso, ahora estaría más alerta a todo, no sería tan fácil acercarse pero no pensaba desistir, cerré los ojos mientras mojaba el corte de mi mano, dejando que el agua se llevase mi espesa sangre. Pero estaba seguro de que conseguiría mi objetivo.
La sensación era satisfactoria mientras imaginaba a Bella atada en mis dominios para mi propio deleite. Cerré el grifo y cogí la blanca toalla que tenía a mi lado poniéndola sobre la herida. Falta muy poco murmuré al reflejo que recibía del roto espejo. El rostro de un cazador consumado, nunca una pieza se había escapado tanto de mi control, pero eso sólo lo hacía más emocionante.
Bueno, aquí tenéis nuevo capítulo y como siempre, mañana no habrá actualización, eso da un poquito de tiempo para pensar y elucubrar nuevas teorías que espero que compartáis conmigo.
Muchísimas gracias a Chiarat, Rosh, Eddie, Maleja y Adri (bienvenida a ff. ya vi que te animaste a inscribirte) ya me acostumbré a vuestros mensajes y espero que este capítulo os guste y me deis vuestra sincera opinión (y sí no os gusta también).
Gracias a Hildiux yRenesmee, espero que también tengáis un minutillo para dedicarme vuestras palabras. Y a Mherary, Nathalia y Helena lo mismo, espero vuestras preguntas, dudas y todo lo que se os pase por la cabeza. Besos.
