¡Hola! Como siempre me atraso al momento de actualizar... Luego me excuso, sin más les dejo la continuación. Espero les guste.

Disclaimer: Los personajes de Resident Evil no me pertenecen, son propiedad de Capcom. Escribo esta historia con el único fin de entretener.


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Capítulo 3: "Es Complicado..."

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"Sus piernas comenzaban a doler debido al cansancio, hace unos minutos se había quedado sin munición, así que no le quedaba de otra más que correr al menos para intentar perder al licker que la perseguía insistentemente. Sabía que no tenía muchas opciones, sólo le quedaba el cuchillo de su hermano que una de sus manos apretaba con fuerza.

Se acabó; no podía más, esa cosa pronto la alcanzaría, y a diferencia de ésta, ella ya estaba exhausta; debía acortar distancia entre ambos si quería acabar con ese monstruo, dejaría que él se acerque, según había notado hace unos momentos, esas cosas eran ciegas… pero era obvio que su respiración y sus fuertes latidos la delataban; usaría la pared como escudo hasta que pueda lanzarse a su cuerpo y atacar.

Escuchó disparos del otro lado, y dudó por un momento en salir, los agentes de Umbrella estaba por toda la ciudad y tenía miedo de siquiera asomar la cabeza y que esto fuera suficiente para volársela.

- ¡Claire! – Abrió sus ojos con sorpresa, y sin pensarlo dos veces corrió hacia la persona que la llamaba del otro lado, abrazándola con alivio.- Me diste un gran susto.- Dijo el contrario correspondiendo el abrazo.

Podía escuchar su corazón latiendo con fuerza, ¿podría ser cierto? Aunque estaba casi segura que éstos se debían a la carrera que seguramente dio mientras la seguía. Luego de que los lickers la rodearon debido a un descuido, no tuvo más que correr, dejando atrás a su compañero.

- ¿Estas bien? – Se separó de ella ahora mirándola al rostro sujetándolo con ambas manos. Ella asintió sonriente.

- No te preocupes.

- ¿Te deshiciste de todos tú sola? – Aún recordaba los cuerpos inertes de aquellas criaturas regadas por la calle, lo que le hizo llegar hasta ahí utilizándolos como rastro.

De nuevo Leon le salvaba la vida, y como lo había estado haciendo hasta ahora, volvieron a cubrirse las espaldas mutuamente, hasta que ella apareció. Ada Wong, una hermosa asiática de cabello azabache, elegante y sensual, el rojo le favorecía y ella parecía saberlo. Notó la expresión de Leon en cuanto la vio, hubo muchas ocasiones, en las que le tocó correr tras el rubio quien a su vez corría tras la asiática sin importarle lo que dejaba atrás. Claire, intentando como siempre, cubrirle las espaldas mientras descuidaba las propias; parecía no importarle más al policía, mientras mantuviera a Ada a la vista.

Luego observó ese beso… nada volvió a ser igual desde entonces."


Había tomado una ducha; según el relato de la Redfield estaba hospedada en el hotel Dakota Edinburgh, afortunadamente no quedaba tan lejos de su hotel.

Se vistió con un traje Massimo Dutti color negro a juego, portaba una camisa azul marino de la cual había dejado el primer botón sin abrochar, se colocó igualmente zapatos negros. Se vio nuevamente al espejo antes de sonreírse a sí mismo. ¿Hace cuánto que no tenía una cita? Una cita entre dos amigos que llevaban tiempo sin verse, claro está.

Al llegar al país había alquilado un auto, un moderno Volkswagen de color gris, tardó aproximadamente 15 minutos en llegar al hotel en cuestión; ingresó sin problemas, guiándose con los letreros del edificio.

Entró al salón, sorprendiéndose con la elegancia del sitio, era increíblemente acogedor, los licores tras el barman brillaban como si contuvieran en su interior algún líquido fosforescente; frente a la barra habían varias mesas de color oscuro junto a cómodos sofás de color crema, sobre las mesas descansaban pequeñas velas blancas.

Muchas personas bebían tanto en la barra como estando acomodados en los sofás; mientras él pasaba de la barra al no encontrar a la pelirroja. Sacó su móvil y comenzó a buscar su número entre su lista de contactos, o al menos lo intentó, unas manos taparon sus ojos con delicadeza, a su nariz vino claramente el dulce y suave aroma que caracterizaba a la Redfield, sí, conocía perfectamente esa fragancia.

Sonrió mientras tomó entre sus manos las contrarias, quitándolas de sus párpados volteándose.

- Leon, se supone que debes adivinar.- Reprochó la pelirroja cruzándose de brazos, sin embargo, no recibió una respuesta inmediata.

La observó de pies a cabeza, notando así su vestido color azul marino, que casualmente coincidía con su vestimenta propia, la prenda se le ajustaba a los pechos y a la cintura dejándolo caer libremente bajo ésta, llegando hasta sus rodillas, tenía un escote bastante discreto en forma de V. Llevaba zapatos de tacón negros, su cabello suelto y un leve maquillaje oscuro, dejando sus labios rosados.

- Aunque sea invítame un trago antes de eso.- Comentó la Redfield, sonrojándose un poco al notar la penetrante mirada que el rubio tenía sobre su cuerpo entero.

Leon no pudo evitar reír ante aquel comentario.

- Lo siento, Claire. Te ves hermosa.- Se sinceró para mirarla con una sonrisa ladina.

- Gracias, tú también luces muy bien.- Devolvió el halago.

- Muchas gracias, señorita Redfield ¿desea acompañarme entonces? – Ofreció su mano a lo que la pelirroja aceptó sin dudar, siguiendo ahora al agente.

Llevaban un par de horas charlando amenamente, poniéndose al día en esos 9 años aproximadamente de no verse, y tal parecía que entre ellos no habían secretos. Siempre le encantó el largo cabello rojizo que poseía Claire, pero debía admitir que ese corte a los hombros le resultaba realmente atractivo, le daba un toque de madurez y elegancia que de alguna forma llamaba con creces su atención.

Le agradaba escuchar que luego del incidente de hace 3 años en aquella isla todo volvía a la normalidad para ella; pero, había notado un tono de voz bastante extraño cuando mencionaba a cierto dirigente de Terra-Save en aquel entonces, el ya fallecido Neil Fisher, prefería omitir aquello por ahora.

- Ahora que lo recuerdo…- Comentó mirando por unos segundos el techo, en ese momento Leon notó la nariz y las mejillas sonrosadas de la chica.- ¿Has vuelto a ver a Ada Wong?

Maldición, había estado evitando hablar de ella, era un tema algo incómodo para él, algo que le resultaba extraño, ya que le había parecido que hasta hace unos minutos era capaz de hablar de todo y nada con la Redfield.

- ¿Te encuentras bien? – Preguntó cambiando el tema, aunque realmente se encontraba preocupado por el estado de la pelirroja, le parecía que comenzaba a tambalearse estando sentada sobre el sofá.

- ¿Acaso estás evadiendo el tema, Leon? – Lo miró fijamente mientras sonreía con picardía. – A decir verdad, creo que no podrías aguantar sin verla por los últimos 15 años luego de Raccoon City ¿la has buscado al menos? – Apoyó sus brazos en el sofá acercando lo suficiente su rostro como para que el agente retrocediera unos centímetros, comenzaba a ponerlo nervioso. – Tu cara me lo dice todo.

Claire volvió a su postura normal, quedándose pensativa un momento.

- Me pregunto cuánto tiempo más debes esperar…- Susurró para sí misma; sin embargo, Leon escuchó perfectamente, ahora dejándolo a él pensativo.- Creo que se acerca mi hora de dormir.- Dijo poniéndose de pie, un tambaleo le hizo volver al asiento.

El rubio suspiró para luego observar a la pelirroja con ternura, se habría tomado unos tres vasos de distintos caipirinhas y ya se había emborrachado, realmente Claire no toleraba el alcohol.

- Te ayudaré a subir a tu habitación.- Se puso de pie ofreciéndole la mano. Ella se mantuvo en silencio, apretando la tela de su vestido con sus manos sobre sus piernas.- ¿Claire?

Luego de unos segundos tomó la mano del rubio para así ponerse de pie y encaminarse hacia el elevador. Una vez entraron a éste, Claire oprimió el nivel para apoyarse en la pared del elevador sin soltar la mano de Leon.

- Pobre Muller, ahora sé que se siente no poder mantenerte en pie por ti mismo.- Si bien ella se tambaleaba, no estaba tan ebria como para desmayarse en medio del pasillo. Ahora le resultó cómica la escena, riendo con suavidad.

Ese era otro detalle que no había mencionado, la importancia de Jake Muller para la seguridad mundial, tal parece que no había sido exactamente equitativa la conversación. Pero pensaba que no era necesario meter a Claire en todo eso.

Sintió un agarre más fuerte de parte de la pelirroja, Leon la miró confundido, ella correspondió sonriente.

- ¿En qué piensas, Leon? – Claire mantenía su mirada fija en él, los cuales brillaban de una forma inusual, quizás era por los efectos del alcohol, pero comenzaba a ponerlo nervioso.

Las puertas del ascensor abrieron sus puertas, dando vista a un amplio pasillo que se extendía en ambas direcciones. Claire salió de éste halando así a su acompañante aunque no tardó en trastabillar para ser sostenida nuevamente por Leon.

Llegaron frente a la puerta de la habitación, sacó la llave del pequeño bolso negro que portaba intentando abrir la puerta obteniendo varios intentos fallidos. Leon se ofreció a ayudarle abriéndola sin problemas.

- Aquí estamos.- Dijo sacando la llave del seguro.- Pasar estas horas contigo resultaron…- Se volteó para quedarse mudo.

Claire lo había empujado dentro de la habitación, manteniendo la mirada en sus ojos, cerrándolos ahora para estirarse un poco más y alcanzar sus labios. A Leon lo había tomado por sorpresa quedándose inmóvil por un momento, ese dulce beso que ahora le daba Claire le trajo nuevamente nostalgia, esos suaves labios se mantenían iguales de placenteros correspondiendo ahora aquel gesto.

Alguna vez, en Raccoon City, mientras los días pasaban las cosas se dieron, esos besos tan dulces y reconfortantes; sentirse querido fue una de las razones por la cual se mantuvo cuerdo ante tal catástrofe, por eso adoraba a Claire, estaba seguro que sin ella, habría muerto. Pero… ya no eran los mismos jóvenes que se tenían únicamente el uno al otro, ella era una amiga invaluable y no quería perderla por alguna estupidez. Con un poco de dificultad, debido a que no estaba del todo seguro si era lo que quería, se separó lentamente del beso y dejando cierta distancia entre ambos, manteniendo la mirada en sus ojos celestes.

- Claire… sabes que esto ya no nos conviene…- Susurró a milímetros de los labios contrarios.

- Lo sé. – Igualmente susurró apartándose de Leon.- Sólo quería comprobar algo, no volverá a pasar.

Por alguna razón, escuchar la última frase no le agradó del todo "no volverá a pasar" ¿era en serio? Claire se volteó manteniendo la mirada baja, ignorando así la expresión de extrañeza que había dejado en el agente. Intentó caminar a la cama llegando sin terminar en el suelo, sentándose sobre ésta.

- Fue lindo verte, Leon.- Comentó ella, no pasó desapercibida para Leon la sonrisa falsa que ella le brindaba.- Agradezco que compartieras tu tiempo conmigo.

Él asintió, no sabía realmente qué hacer en ese momento.

- Gracias a ti, Claire.- Contestó mecánicamente, mientras avanzó hasta la puerta.- Buenas noches.

- Buenas noches.- Contestó ella, y seguido de esto, el rubio cerró la puerta tras de sí.

No lo contuvo más, se tiró sobre la cama abrazando la almohada y lloró silenciosamente. No sabía muy bien que le pasaba, pero de algo estaba segura, Leon ya no sentía nada por ella.

Una vez que Steve Burnside y Neil Fisher habían muerto, supo que el agente era la única persona viva que aparentaba sentir algo especial por ella; con Steve, el destino quiso que así terminase todo; mientras que Neil parecía que sólo había jugado con ella, ignoraba si realmente la quiso en algún momento.

Sabía que sería una terca si continuaba pensando en el rubio de esa forma, se dio la vuelta observando el techo; todo había cambiado cuando Ada apareció en sus vidas. Se suponía que las cosas entre Leon y ella habían acabado desde ese entonces, no necesitaba las palabras del rubio como para entender que él ya había encontrado esa persona especial para él, y desgraciadamente, no era ella. Frunció el ceño, nunca tuvo intensiones de aferrarse a aquel afecto que sintió en Raccoon City por parte del policía novato; simplemente parecía que el destino tenía otros planes para ella, arrebatándole todo lo que le importaba, exceptuando al más importante de todos… Chris.

No estaba dispuesta que la siguieran lastimando, se olvidaría de Leon y sería lo que él siempre quiso que fueran, buenos amigos. Después de todo, él tenía razón "no le convenía" en nada mantener aquellos sentimientos.


Ya entrada la noche, tocó la puerta de la habitación.

- ¿Sherry?- Unos segundos después, el rostro del hijo de Albert Wesker apareció frente a él, mirándolo sin expresión aparente.- ¿Dónde está Sherry?

- Se fue a dormir a la habitación.- Contestó con simplicidad.

- ¿En esta habitación? – Lo miró ahora con recelo. Jake se encogió de hombros.

- Le pediste que me cuidara, estaba cansada así que cayó rendida en mi cama.- A Leon no le agradó cómo se oía aquella frase.- En cambio tú, me parece que has tenido una cita, héroe.- Comentó mirándolo de pies a cabeza.

- Me llevaré a Sherry.- Pasó adelante, ignorando por completo las palabras del contrario.

Se dirigió directamente a la habitación, abriendo la puerta observó a la rubia con los labios entreabiertos, boca arriba, con sus incómodos jeans y la camisa rosada de botones que llevaba desde la mañana, sólo faltaban sus zapatos, los cuales descansaban a los pies de la cama, parecía dormir plácidamente a pesar de que no parecía haber planeado dormirse en ese lugar.

- ¿La vas a despertar? – Preguntó Jake a su espalda.- Parece exhausta.

Leon se volteó mirándole receloso.

- No pienses mal, héroe. Ya estaba conciliando el sueño en el sofá.- Dijo conteniendo la risa, la cara del agente le causaba cierta gracia.

- Vuelve al sofá entonces.- Caminó de nuevo a la puerta de salida.- Buenas noches.- dijo antes de salir y cerrar la puerta tras de sí.

Una vez dentro de su habitación se quitó el saco, había algo que le incomodaba con el desenlace de su cita y estaba seguro que no era el beso. Es más, se sentía extraño, había olvidado aquel sentimiento extraño que siempre lo inundó alrededor de la Redfield, hace mucho tiempo pensaba que era simpatía y una gran atracción, ahora no estaba muy seguro, luego de pasar ese rato juntos y sobre todo ese beso… no sabía que pensar, únicamente había intentado actuar correctamente. Mantenía que lo último que deseaba era hacer algo mal y arruinar la relación que tenía con Claire y ahora que lo pensaba parecía que era esa la razón de su incomodidad.

No había visto a Ada desde que desapareció en medio de aquel caos del edificio en llamas en Tatchi. Debía admitir que anhelaba verla nuevamente, pero ahora parecía que lo que más deseaba era respuestas a todas las dudas que había planteado en él. Ese vídeo que había visto en Tall Oaks... ¿Ada era una B.O.W.?

Terminó de quitarse la ropa quedándose únicamente en boxers, se tiró a la cama quedándose boca abajo. No tenía idea de qué le pasaba con Claire y Ada.

- Mujeres… - Susurró.


Su café había perdido el lindo diseño hecho artísticamente con la cremora untada sobre éste, ahora era simplemente un remolino color marrón y crema. Lo observaba como si fuese lo más interesante del mundo, mientras continuaba agitándolo con suavidad. Ese remolino era lo más parecido a su corazón en ese momento.

- ¡Claire! – Miró al frente para encontrarse con un par de ojos celestes que la miraban con enfado.

- Perdona, ¿qué decías? – Mencionó aún perdida.

- Olvídalo.- Se acomodó nuevamente en la silla mientras suspiraba.- Mejor háblame sobre qué pasó contigo anoche.

La pelirroja desvió la mirada, no quería hablar de eso. Pero sabía que no podía evadir a Jill tan fácilmente.

- Bebí un par de copas con Leon, eso fue todo.- Dio otro sorbo a su café.

- ¿Y los detalles? – Ahora sí que había captado su atención.

- Charlamos, me contó sobre sus misiones recientes, yo le conté lo que sucedió en la isla. Eso fue todo.- Concluyó mientras insistía en no verla a los ojos.

- Trabajo…- Valentine suspiró.- ¿Esa fue la gran charla luego de años de no verse? – Negó con la cabeza decepcionada, había algo que le estaba ocultando.- Sabes que puedes confiar en mí.- Era obvio que algo ocurría con Claire, toda la mañana había estado ausente.

- Sólo no te preocupes, debo admitir que no resultó del todo bien para mí pero creo que ya no tiene sentido darle vueltas al asunto.- Se apoyó en su mano mientras acababa con su café.- ¿A dónde fueron Chris y tú ayer?

Silencio, esa fue la respuesta que obtuvo de parte de la rubia. Claire levantó la mirada para encontrarse con Valentine apoyando su rostro sobre su mano, sus dedos tapaban parcialmente sus labios y sus ojos parecían absortos en la nada, ahora parecía ser ella la que no estaba escuchando.

- ¿Jill?

- Te oí.- Contestó, manteniendo la postura, a Claire le pareció ver un pequeño rubor resaltar ahora en sus mejillas, la piel de Jill ahora era tan blanca que era fácil notar cómo se expandía hasta sus orejas.- El jardín botánico es hermoso, fuimos de visita antes de que anocheciera. Aún hay muchos lugares que seguimos sin visitar. Podrías ir con Leon en alguna ocasión.- Estaba desviando el tema.- Quizá arreglen las cosas si vuelven a verse.

- Es curioso que Chris no se haya levantado aún, pronto serán las 11 am.- Le seguirían el juego a Jill, nada de temas incómodos para ambas. Pero, a decir verdad, desde que era pequeña no recordaba alguna vez en la que su hermano durmiera más de las 10 am.

- Sí, tienes razón.- Apoyó Jill intentando seguirle la corriente.


Estaba sentado en el borde de la cama, simplemente observando la alfombra negra bajo sus pies descalzos. No sabía cuánto tiempo llevaba en esa posición, sus pensamientos seguían volando en los acontecimientos del día anterior.

"Su hermana había decidido no acompañarlos esta vez diciendo querer relajarse en la piscina del hotel. El estar con Valentine a solas siempre resultaba agradable para él. Al llegar al jardín ella insistió en tomar múltiples fotos, sobre todo de ambos junto al bello paisaje de fondo, algo verdaderamente extraño en Jill, siempre pensó que su compañera era más del tipo tímido si de fotos se trataba; había accedido a tomarse algunas durante este viaje, casi siempre era ella quien tomaba las fotos de ambos hermanos, ya que evitaba salir en ellas; pero ahora que estaban solos ella parecía haber contraído una labor obligatoria reemplazando a Claire en sugerir tantas fotos.

Dejando eso de lado, la excesiva cercanía entre ambos le provocaba algo extraño en el pecho, casi taquicardia, y en ocasiones incluso le costaba respirar con normalidad al verse atraído por el perfume que estaba usando la rubia sin ser demasiado evidente las ganas constantes de inhalarlo con ahínco. Ya habían tenido esa cercanía muchas veces y había sentido algo parecido; sin embargo, en medio de misiones sería muy irresponsable de su parte distraerse de esa forma, ahora inconscientemente caía ante aquella irresistible tentación.

Jill había decidido sentarse en una banca, mientras él se quedaba de pie desviando la mirada hacia la vegetación que se alzaba frente a él.

- Chris…- Llamó la rubia uniendo su mano con la suya, automáticamente llamó la atención del contrario, el cual se giró para verla.- Necesito que me prometas algo.

- ¿Dime? – Intentó no evidenciar su sorpresa, ella mantenía sus manos juntas.

- Prométeme que no volveremos a separarnos nunca.- Le dio una dulce sonrisa.

Sabía que ella hablaba del accidente ocurrido en la mansión Spencer, un golpe duro para ambos. Definitivamente era algo que deseaba; en cada misión, cada vez que se separaban, sabía que no se concentraba del todo al pensar constantemente en la seguridad de su compañera. Lo peor de todo fue sentimiento de haberla perdido al luchar contra Wesker en aquella lúgubre mansión; estuvo deprimido durante mucho tiempo, reponiéndose no completamente para su próxima misión en África.

Se tomó muy enserio el papel de cuidar a sus hombres, he ahí el dolor al perder a Finn y a los demás, sin mencionar a su mejor soldado… Estaba seguro que con Jill no pasaría, no de nuevo.

- Eso tenlo por seguro.- susurró más para él que para ella, pareciendo así una promesa a sí mismo.

Aquella seguridad asombró a Jill, no esperaba tal reacción del agente, sonrió de nuevo. Volvió a ponerse de pie abrazando aquel torso musculoso, recostando su cabeza sobre sus pectorales, Chris correspondió aquel gesto. Transcurrieron unos minutos en los que permanecieron completamente en silencio, simplemente sincronizando sus respiraciones y Jill escuchando los fuertes latidos del contrario. Levantó el rostro, sintiéndose dominar por su subconsciente, no podía pensar en nada más que centrarse en aquellos ojos azules.

Por su parte, Chris notaba el brillo inusual en los ojos de Jill, brillaban haciendo resaltar aún más su belleza, lo interpretó fácilmente como "felicidad", bajó la vista hacia aquellos labios carnosos que de igual forma brillaban con un tono natural, pero percibía el olor a las cerezas del lipstick que en combinación con aquel perfume lo incitaban a acercarse más a su sonrosada sonrisa. Sintió aquella suavidad rozar con los suyos propios y como lo suponía también sabían a cerezas."

Luego del beso, Jill se separó de él diciendo que volvería sola al hotel. Dudó en seguirla o no, pero… él también necesitaba pensar en lo que acababa de suceder.

Ahora no tenía ni idea de cómo actuar frente a la rubia, estaba acostumbrado a matar B.O.W.s, comandaba equipos en guerra, hacía el rol de estratega en medio de la batalla, y ahora, le estaba dando vueltas a los acontecimientos pasados con su amada y eterna compañera. Ese era el detalle, parecía que… la amaba. Claire probablemente podría aconsejarle; sin embargo, resultaba muy bochornoso contarle a su hermana lo que había pasado entre ambos y además, sus sentimientos.

Al diablo todo esto, se daría un baño y por primera vez no quería tener un plan de respaldo, intentaría actuar espontáneamente con Jill, como siempre lo había hecho hasta ahora.


El agente más importante de la D.S.O., se hallaba ahora mirando confundido su teléfono móvil, mientras éste le mostraba un cuadro con una notificación en medio: "No hay Mensajes Nuevos". Claire parecía ignorarlo, estaba un poco preocupado luego de lo que pasó la noche anterior; sobre todo sus palabras "Sólo quería comprobar algo…" ¿a qué se refería?.

- ¡Leon! – Elevó el rostro para observar a Sherry frente al carrito de helados.- ¿Quieres uno?

Levantó la mano agitandola para acompañarla de una mueca, clara señal de negación. Ahora volvía a su móvil pensando en oprimir o no el botón de llamada bajo el nombre de la Redfield.

- ¿Problemas en el nido de amor? – Jake apareció detrás de él sorprendiéndolo, muy pocas veces le pasaba eso y esta había sido la más ridícula.

Muller era un poco más alto que Leon, con lo que bastaba ladear brevemente la cabeza para tener total visibilidad de la pantalla del aparato.

Bloqueó el móvil guardándolo en su bolsillo, caminó hacia Sherry.

- No digas tonterías.- Comentó antes de alejarse del todo.

Jake se encogió de hombros, sonriendo ladinamente. Caminó igualmente hacia Sherry quien ya los esperaba con un par de helados, uno en cada mano.

Caminaban los tres junto al río perteneciente a aquel parque, Sherry y Jake hablaban a su lado mientras comían sus helados; él se mantenía ajeno a aquella conversación observando el agua correr a su lado.

- ¡Eh! Héroe, podrás hablar con ella después de todo.- Llamó Jake en un tono de voz más alto, haciendo que éste se volteara hacia adelante.

En efecto, Claire caminaba hacia ellos junto con otras dos personas, su hermano, y según recordaba, había leído en algunos informes sobre la chica rubia junto a ellos, Jill Valentine.

Claire dudó en volverse, aún no quería ver a Leon luego de su decisión de olvidarlo, era muy pronto. Pero no quería ser tan evidente, ni para él, ni para Chris y Jill.

- Hola, que bueno verlos.- Sherry fue la primera en saludar con una sonrisa.

- Ya comenzaba a extrañarte nuevamente, Sherry.- Contestó la pelirroja sonriente.- Por cierto, Jill, ellos son Leon, Sherry y Jake.

- Jill Valentine, es un placer conocerlos aunque ya había oído hablar mucho de ustedes.- Ciertamente, de Jake únicamente leyendo algunos expedientes de la B.S.A.A.

- Chris.

- Leon.- Se saludaron ambos.- Jake…- Dijo esta vez un poco más serio.

El aludido se limitó a mirarle con irritación. Chris tan sólo esperaba no tener que lidiar con ese mocoso en lo que restaba del viaje.

- ¿Qué los trae por aquí? – Preguntó Jill al notar la tensión que se había formado de repente.

- Nos tomábamos un descanso luego de estar encerrados por un par de días, necesitábamos un poco de sol.- Bromeó la otra rubia aunque había cierta verdad en sus palabras.

- Buena elección del lugar, este parque es precioso.- Claire tomó la palabra.

Leon había notado que en todo momento la Redfield había estado evitando su mirada, incluso cuando lo presentó con Valentine, necesitaba saber qué diablos le pasaba.

- Creo que existe una pequeña catarata más adelante, íbamos para allá ahora mismo no sé si desean acompañarnos.- Observó a Sherry esperando su aprobación; sin embargo, ésta interpretaba su mirada de otra forma, sabía cuáles eran las intenciones reales de Leon; conocía muy bien a sus héroes, algo pasaba entre ellos.

- De hecho, yo paso, deseaba descansar un rato.-Respondió Chris, mantenía su postura de evitar cualquier confrontamiento con Jake por ahora.

Jill miraba al rubio fijamente, éste no dejaba de ver a Claire de una forma intimidante ¿qué se creía? No sabía que había pasado entre ellos en aquella cita, pero estaba dispuesta a darle un golpe en su bello rostro si continuaba así.

- ¿Claire? – Jill miró ahora a la pelirroja sin saber qué hacer.

Luego de la invitación de Leon, ella había bajado el rostro pensativa, sabía lo que intentaba… los mensajes que había recibido. Era obvio que deseaba hablar con ella y temía que el tema fuera sus acciones de aquella noche. No quería; sin embargo, se evidenciaría sus sentimientos a la larga, Leon no debía darse cuenta de éstos.

- Si quieres, quédate con Chris… - Redfield levantó el rostro sonriéndole a Jill, las palabras de Claire parecían más una petición que una sugerencia.- Quiero conocer esa catarata.

- Está bien.- Ahora que lo pensaba, no sabía qué pasaría con Chris si se quedaban a solas, pero estaba segura que deseaba aclararlo.

- Jake y yo daremos primero una vuelta más frente al castillo.- Tomó al pelirrojo de uno de sus brazos. Intentaría darle a Leon el tiempo que necesitaba.- Quiero tener al menos una foto ahí. Luego los alcanzamos.

Sherry haló a su compañero, quien se mantuvo ajeno a todo más que a los movimientos del asesino de su padre, al final cedió a los intentos de Birkin por moverlo.

Claire se volteó para comenzar a caminar; sin esperar más, Leon caminó rápidamente hasta alcanzarla y quedar a su lado. No estaba seguro qué era exactamente lo que lo movía a insistir en poder hablar con ella, pero de una cosa estaba seguro, Claire no se le escaparía de las manos, no como Ada, se aseguraría de mantenerla a su lado... como su mejor amiga...

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Continuará...

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Ahora permítanme excusarme... Este período en la universidad ha sido un poco atareado con los exámenes constantes y cuando tenía tiempo no conseguía inspirarme. Este capítulo lo hice desde mi celular, en mis tiempos libres que me surgía alguna idea.

En serio mis disculpas, leí por ahí que parece que "ya abandoné" esta historia, no, no pienso hacerlo... sólo ténganme paciencia. Y muchas gracias por el apoyo.

Espero que les haya gustado el capítulo. Me despido, besos.

Shizu-Jyo.