Aqui tienen el capi 5!!!
el capi 6 ya lo tengo pensado y me encanta...solo puedo decirles que habra ahí ichihime(of course)
De nuevo...muchas, muchas, muchas gracias por sus comentarios ^^
Ahora dedo decir lok mas me carga...Bleach no es mío, sino de Tite, solo uso sus personajes para cumplir ms sueños XD
Ah si! y pasen a ver mi new fic que hice con Josefo llamado "Codiciando a la rosa de la libertad"
Capitulo 5: El tesoro que paso por generaciones.
-Te ves muy fatal, Orihime-chan.
-¿Quién eres?-Pregunto Ulquiorra al imprudente.
-Mi nombre es Hirako Shinji…el prometido de Orihime-chan-Sonriendo.
-¡¿QUE?!-Exclamaron Ishida e Ichigo, Tsubaki lanzo un suspiro de resignación y Orihime estaba más roja que un tomate.
-E-E-… ¡Eso no es cierto! ¡Te lo estas inventando, Shinji-kun!
-Bueno…-Pasando una mano por detrás de su cabeza-De acuerdo, mentí, pero lo hice por una buena causa.
-¡Ni que causa ni que nada! ¡Eso fue vergonzoso!-Avergonzada.
-Gomen…-Hecha un vistazo a Rukia-Con que ella es Kuchiki Rukia.
-Yo te conozco-Dijo Neliel-Aizen-sama hablo de ti, eres un Vizard.
-Oh…me siento alagado de que una dama sepa de mí…Y me sorprende que Aizen hable de mí…cuando él me hizo lo que soy.
-Vámonos-Dijo Ulquiorra.
-Eso ya lo se-Dijo Neliel lanzando un suspiro.
-¿No se quedaran a jugar?
-Nuestras órdenes son matar a Kurosaki Ichigo, a nadie más y no involucrar al ángel. Sino nos vamos ahora, Aizen-sama se molestará.
Mientras su compañero abría un portal, ella se quedo viendo a Orihime, cubierta de su propia sangre y protegiendo a Ichigo. Finalmente ambos se fueron.
-Y que estaba tan motivado-Y camino hacía Rukia-La famosa Kuchiki Rukia… ¿Qué fue lo que te hizo cambiar de ideología?-Para sorpresa de todos, la apuñalo con su espada-Debería matarte y vengar a los 200 ángeles que asesinaste a sangre fría.
-¡Matte, Shinji-kun!-Grito Orihime intentando ponerse de pie, pero el dolor que sentía por los ataques de Ulquiorra se lo impidieron.
-Será mejor que primero vayamos donde Urahara-Notando como el objetivo de los demonios tomó a Orihime entre sus brazos para cargarla, cosa que hizo sonrojar al ángel
Flach Back.
Una niña ángel, de aparentemente 5 años, lloraba desconsoladamente porque había perdido a sus padres, habían sido asesinados por un demonio no identificado y ese mismo demonio casi mato a su hermano, pero sobrevivió apenas, aunque estaba en un estado de coma…
Estaba sola…O eso creía.
-No llores, Orihime-chan-Le dijo una voz pasiva.
La niña abrió sus ojos y vio a un hombre. Notó como se arrodillo para estar a su nivel y le acarició la cabeza con su mano derecha sin dejarle de sonreír.
-Seré tu tutor hasta que tu hermano despierte. También te entrenaré y te enseñare lo fabuloso de ser un Ángel.
-¿Mi…tutor?-El mencionado ríe levemente.
-No puedo reemplazar a un padre, pero espero que llevemos una buena relación como un padre a una hija.
-Arigatou…simplemente por ofrecerse a cuidarme.
-No hay de que, anda, ahora sonríe…Quiero conocer tu sonrisa.
-Hai-Obedece.
Fin Flach Back.
Orihime despertó con algo de dolor de cabeza. Todo estaba oscuro y borroso para su vista. Se le aclaro y notó que estaba en su cuarto y que a su lado derecho estaba Hirako leyendo un libro y apoyado en la pared.
-Shinji-kun.
-Konbawa, Orihime-chan-Sonríe.
-¿Ichigo-kun?
-Descuida, esta bien. Lo dejamos en su casa y le dijimos a su padre que se metió en una pelea porque unos maleantes intentaban aprovecharse de ti.
-Ya veo…-La preocupación y tristeza invadió su rostro.
-¿Ocurre algo?
-Yo…no hice bien mi trabajo…Ichigo-kun esta lastimado por mis descuidos.
-Vamos, sino te hubieras usado de escudo, ahora mismo si que estaría muerto… ¿Acaso hay algo más que te preocupa?-Pregunto al verla de pie.
-Quiero ver a Ichigo-kun.
-Si vas a ir a verlo, lo mejor es que esperes mañana que aún debes recuperarte.
-Demo…
-Pero nada, a la cama.
Ichigo estaba en su cama, tendido de espaldas, cubierto de vendas y solo con su bóxer. Lucía pensativo, serio y algo enrabiado…pero consigo mismo. Se giro y con rabia, golpeo el colchón con el puño tras recordar lo ocurrido, los Espada, los ataques, su inutilidad y lo más le emputecía: Orihime de escudo.
Verla abrazándola, usándose para recibir los ataques, cubierta de su sangre y él ni poder hacer nada…le dolía y enfurecía… ¿Por qué no puede hacer algo? ¿Por qué tenía que ser precisamente ELLA quien tenga que recibir todos los golpes?
Si quieres matar a Ichigo-kun…tendrás que matarme a mí primero.
Descuida Ichigo-kun…Yo te voy a proteger…Aunque me cueste la vida.
-¡Mierda!-Volvió a golpear el colchón-Mierda… ¿Por qué? ¿Por qué soy tan…débil? Ni siquiera pude proteger a una persona…
-¡Ichigo!-Su padre golpeo la puerta de una patada, provocando que saliese volando-¡Tu cena!
-Joder, mira que eres imbesil… ¿Cómo se te ocurre mandar a volar mi puerta?
-Se más considerado-Dejándole la comida-Pero aún así, estoy orgulloso de ti…me enorgulleces, Ichigo-Decía apoyando su mano izquierda sobre el hombro de su hijo mientras que su brazo derecho lo uso para taparse los ojos y corría un mar de lágrimas.
-¿A que vino ese cambio de humor?
-Se que te metiste en un pleito con 40 hombres y solo para defender a la damisela de nuestra vecina…No sabes lo feliz que has hecho a tu otosan.
Ichigo no pudo evitar que una gotita se le deslizará por la nuca o que él se pudiese solo con 40 hombres…eso es algo que de seguro solo Chad podría hacer… ¿Quién habrá inventado aquella exagerada historia?
-Cuando vayamos a ver a tu okasan le contaremos tu maravillosa hazaña-Aún con las lágrimas de la emoción-Cierto-Estas desaparece al recordar algo-Olvidarte darte algo.
-¿Qué es eso?
Su padre saco del bolsillo una especie de pulsera, la forma lo daban unas pequeñas bolitas del tamaño de una canica y todas eran de color negro.
-A pertenecido a nuestra familia por generaciones…Ahora es tu turno de tenerlo.
-Ah…Gracias viejo-Recibiéndolo.
En un lugar realmente lejano…pero lejano bajo tierra…se encontraba el infra mundo, o mejor conocido como el Infierno. En un enorme palacio oscuro, en una de las miles de habitaciones, había una que estaba vació, solo tenía unas escaleras al otro lado y al final se encontraba lo que parecía un trono.
Hay sentado, estaba un hombre de mirada llena de superioridad mezclada con despreocupación. Su cabello castaño lo tenía para atrás, con un mechón sobre su frente. A su lado derecho, hacía un hombre de cabello plateado y una minara peligros y a su izquierda había un moreno trenzado que al parecer, era ciego.
-Bienvenidos Neliel y Ulquiorra-Fue lo que dijo el castaño con una amplia sonrisa.
-Aizen-sama-Dijeron los mencionados mientras hacían una reverencia.
-Deben estar cansados por su largo viaje.
-Aizen-sama, la culpa es toda mía-Hablo Neliel-Estoy dispuesta a sufrir un castigo.
-Descuida Neliel, no estoy molesto…Ya pronto obtendremos lo que queremos.
-En verdad se lo agradezco mucho-Haciendo una reverencia.
-Esta tonta de Neliel es demasiado blanda con sus enemigos-Hablo un sujeto que era tanto alto como delgado, con un parche en el ojo y una peculiar guadaña en su mano derecha-Yo no habría dejado a ninguno vivo con tal de cumplir la misión.
-Eres una bestia, las misiones deben cumplirse a pie de la letra y nunca hacer algo que no haya sido ordenado.
-Esos son cosas sin importancias.
-¿Habrías matado también al ángel?
-A cualquiera que se interponga en mi camino.
-Nnoitra-Aizen le hablo con un tono suave, que significase que diese un paso al frente y el mencionado obedece-Puedes ir y mata a Kurosaki y tráeme a Orihime, s es necesario que la lastimes un poco, de acuerdo, pero…si la matas…sufrirás el mismo destino.
-Como desee Aizen-sama-Arrodillándose, aunque fue también para ocultar el pánico que reflejaban sus ojos al sentir el poderoso reiatsu de su amo.
Neliel no esta convencida ante la decisión de Aizen, pero no podía objetar, después de todo, ella fracaso en su misión.
-Hay más-Hablo Ulquiorra-Con ellos estaba Rukia Kuchiki.
-¿Rukia-chan?-Hablo Gin sin saber si lucía asombrado ya que era sonrisa y tono siempre lo acompañaban-¿Ahora se junta con humanos?
-Así parece…Pidió que no lastime al humano…y al parecer, se hizo amiga de ese ángel.
Al decir eso, todos los demonios que estaban presentes rieron divertidos ante ese comentario por el simple hecho de la amistad ángel/demonio. Era lo más ridículo que había oído en años. Aizen, Gin y Tousen fueron los únicos que no lo hicieron, veían el serio rostro de Ulquiorra.
-¿Un demonio y ángel amigos?
-¿Rukia Kuchiki, miembro de la nobleza amiga del ángel?
-Pobre Byakuya, será toda una deshonra jajaja
-Silencio-Ordeno Aizen calmado pero aún así, todos obedecieron de inmediato-Esa noticia es muy interesante…y ridícula-Sonriendo ampliamente-Ulquiorra, ¿Serías amable en contarle a Byakuya sobre la desgracia?
-Si Aizen-sama-Y desaparece.
Pasaron un par de días, lo suficiente para que Ichigo se recuperase. Era domingo, por lo que no había clases, así que se quedó toda la mañana en el interior de su hogar. Ya aburrido, decidió dar una vuelta por la ciudad, pero sus pies se detuvieron para poder ver la casa de su vecina.
Agacho la cabeza molesto mientras sus manos tomaron la forma de puños y estas temblaban pero de rabia. Decidido, corrió hacía la casa de al lado y tocó la puerta, esta se abrió e Ichigo se vio cara a cara con Shinji, quien al verlo, mostró sorpresa, pero luego curiosidad.
-Buenas tardes, Kurosaki.
-Tú eres Hirako, ¿No? Vine a ver a Orihime.
-Adelante-Dejándole el paso-Segundo piso, tercera puerta a tu derecha. Aún esta en cama, después de todo, ella fue la más atacada.
-Gracias-Acercándose a las escaleras.
Las subió en silencio, notando que la casa, a diferencia de las otras, no tenía ningún decorativo. Doblo a su derecha hasta detenerse en la tercera puerta, tocó y abrió.
El cuarto tenía pintadas las paredes con hermosos paisajes de campo, con toda clase de animales de tierra, agua y aire. Había muchos peluches y cosas monas que Ichigo nunca había visto que flotaban, que pensó que eran cosas del cielo. Frente a él y a la puerta estaba la cama de Orihime, una enorme cama de dos plazas, con las sabanas y mantas de color blanco, como las cortinas del dosel que rodeaba la cama.
Estaban abiertas, por lo que podía ver que allí estaba la joven ángel, quien estaba sentada en la cama, cubierta por las sabanas y estaba leyendo un libro, pero cuando su puerta se abrió se sorprendió al ver que era el joven humano.
-¡Ichigo-kun!-Exclamo emocionada, aliviada de verlo de pie-Estaba muy preocupada por ti, al parecer te has recuperado rápido.
-Sí, no fue mucho lo que me hicieron.
-Estoy aliviada…aunque igual lo lamento, terminaste herido por mi culpa, por no haberte protegido mejor.
El chico no le respondió, solo se fue acercando hasta sentarse en una silla que estaba cerca. Orihime notó como sus facciones se pusieron tensas…parecía furioso.
-Haré mi mejor esfuerzo la próxima vez-Sonriendo levemente, tratando de calmarlo, sin saber que eso lo hizo enfurecer más.
-¡Basta!-Exclamo, asustando a la joven-¡¿Por qué Orihime?! ¡¿Por qué tienes que hablar de esas cosas con una sonrisa?! ¡Mírate, estas herida! ¡Quedaste peor que yo, Rukia e Ishida! ¡¿Por qué…te empeñas tanto?!
-Porque yo…-Se interrumpe, no podía decir "Mi misión es protegerte" porque sería cruel y porque una parte le decía que era una mentira, cosa que no entendía-Porque quiero…quiero protegerte…como te dije, te protegeré aunque deba dar mi vida.
Eran sinceras sus palabras, pero no entendía esa extraña necesidad de hacerlo, al principio era por misión, pero desde lo de Ulquiorra…y por el tiempo que paso con el joven…hizo que le tuviera un cariño, la necesidad de protegerlo… ¿Pero qué era ese cariño?
Ichigo trataba de contener su ira, después de todo, la estaba descargando con la persona equivocada, con quien realmente estaba molesto era consigo mismo, por ser un simple humano, por no poder hacer algo para ayudar, para…proteger aquel ángel.
-Te prometo…que buscaré la forma de entrenar y hacerme fuerte…y la próxima vez… Definitivamente te protegeré.
Orihime lo miro asombrada y para su sorpresa…Su corazón dio un vuelto. Oía como latía a gran velocidad y como sus mejillas se teñían un rojo carmesí, una parte de ella deseaba que cumpliese su promesa, lanzarse a abrazarlo y… ¿besarlo? Sacudió su cabeza, ¿En que estaba pensando? No podía sentir aquello por un humano.
-A-…Arigatou…Ichigo-kun-Sonriendo.
No se dieron cuenta que Shinji y Tsubaki miraban la escena con mala cara…Las cosas no estaban bien para Orihime ya que el chico se estaba acercando demasiado a ella y eso era peligroso porque ella podría…morir.
Rukia terminaba de limpiar su departamento como todos los domingos. Lanzo un suspiro de alivio al ver todo limpio y dejo que todo su peso cayese sobre un sofá negro para luego sonreír ampliamente por el buen trabajo.
-Que tan bajo ha caído la princesa de la dinastía Kuchiki…Que ahora tiene que hacer los deberes de los empleados.
-Cierra la boca-Dando la media vuelta para ver a un peculiar león en miniatura, con orejas puntiagudas, cuernos y de color negro.
-Pero si es cierto, no estaríamos pasando por esto si no se te apareciese esas cursilerías por la cabeza… ¿Tanto te afecto aquel ángel que mataste?
-Ya cállate Kon-Golpeándolo con una pantufla-Además, ni siquiera esta muerto.
-Aún…No es tarde para arrepentirse, pídele perdón a Aizen.
-Yo…no lo se…
-¿No me digas que le tomaste cariño a esos humanos y a esa ángel?
-No es eso…-Pensando en los mencionados-No es eso…De seguro Ulquiorra-sama ya le dijo lo que hice y que me junto con ellos, así que dudo que me perdonen.
-Es verdad…eso te pasa por ser tonta-Su comentario hizo que recibiese un golpe por parte de la pequeña.
