Los personajes que aparecen en esta historia pertenecen a Stephanie Meyer.
Capítulo 43. Ira, dolor y decepción.
Alice comenzó a temblar ante la fuerza de la visión que estaba presenciando, no hicieron falta explicaciones porque Edward emprendió la marcha y toda la familia le siguió sin plantearse otra cosa que no fuera salvar a Bella.
Mientras avanzaban por aquel bosque el cielo se iba oscureciendo cada vez más, la tormenta era intensa, tanto que empañaría su visión de nos ser por su condición de vampiros. Eleazar, Carmen y Kate se unieron a ellos, todos luchando por llegar a tiempo.
Edward repasaba en su mente lo que estaba por suceder, Irina pretendía matar a Bella, gruñó de nuevo y adelantó a toda su familia mientras recorría el largo camino que le separaba de su Bella. Iba a matar a esa mujer, no habría nadie que pudiera pararle ni impedírselo, era el más veloz y actuaría con decisión.
Aunque aquello iba en contra de todo lo que era él, aunque volviese a sentirse como un monstruo, acabaría con la vida de aquella mujer.
Alice le seguía, forzándose a mantener el ritmo que su hermano marcaba, rogando por llegar a tiempo, la visión había sido confusa, apenas había podido vislumbrar a Irina durante unos segundos frente a Bella, después solo había hallado vacío, intentaba forzar una nueva percepción pero no lo conseguía.
En momentos como aquel odiaba su don tan imperfecto, quería saber lo que podía pasar, evitarlo, necesitaba llegar hasta su amiga y verla con vida. Sí pudiera llorar lo haría, la desesperación anidaba en su pecho consumiéndola, a pesar de que Jasper, que corría a su lado, conseguía sujetar su dolor.
Recorrieron la vasta extensión del parque natural de Denali hasta que Edward se detuvo en seco, se giró hacía Jasper desesperado, no encontraba el rastro de Bella, no conseguía percibir la mente de nadie porque la suya era un completo caos que le impedía centrarse en nada que no fuese lo que estaba notando.
Edward estaba a punto de caer, de perderse en la inconsciencia, de olvidarse de todo y sumirse profundamente en su lástima.
Emmett se adelantó y le agarró por el brazo mientras Jasper y los demás se dividían buscando el rastro de Bella.
Edward sólo podía pensar en cómo despedazaría a Irina, recreándose en el proceso, no escuchaba las palabras tranquilizadoras que su madre repetía, estaba ciego y dispuesto a todo.
Jasper frenó la marcha, recibía todas las emociones de quienes le rodeaban y estaba cerca de perder la razón, no podía soportar el dolor que destrozaba a su familia, incluso los Denali estaban preocupados por la suerte de Irina en cuanto la encontrase Edward. Su tormento se intensificó al pasar cerca de su hermano, lo entendía pero era demasiado penetrante incluso para él.
Empezó a correr lejos de allí, buscando el rastro de Bella que tan bien conocía y apartándose de su familia para poder concentrarse. Apreciaba su don pero en ese instante deseo poder deshacerse de él.
Cuando minutos después percibió que iban remitiendo los sentimientos que captaba pudo al fin situarse en lo importante. Edward no era un buen rastreador y les había guiado hasta allí llevado por la rabia, sin pararse a sopesar las probabilidades ni el camino adecuado.
Había vuelto sobre sus pasos y empezó su búsqueda, sabía bien lo que tenía que encontrar y lo haría, estaba seguro de su capacidad de rastreo.
Nadie percibió la marcha de Jasper, ni siquiera Alice concentrada en sus propios fantasmas, no podía admitir que su don no era siempre preciso, buscó en su mente de nuevo su visión, escudriñando cada escena para obtener algo que pudiera indicarle dónde estaba su amiga pero el proceso fue infructuoso de nuevo.
Edward observó a su alrededor, era un cobarde por dejarse llevar por sus heridas sin sopesar las circunstancias. Enterró su autocompasión en lo más hondo de su alma, cerró los ojos y empezó a descartar uno a uno los pensamientos que recibía de sus hermanos, presionandose para alcanzar lo que necesitaba.
Su Bella no podía estar lejos se repetía mientras bloqueaba a los que le acompañaban, respiró sin necesidad sabiendo que de estar vivo aquello le relajaría.
Al mismo tiempo en que Jasper alzó la voz para indicar que había conseguido encontrar el rastro, Edward percibió a su amada, les separaban todavía bastantes kilómetros pero la conexión que mantenía con Bella era más fuerte de lo que jamás había pensado, se había girado inconscientemente hacia el punto donde se hallaba y había podido visualizar a través de la mente de Irina la escena que se estaba desarrollando.
— Vamos —murmuró reuniéndose con Jasper. No era el momento para dar las gracias pero valoraba que su hermano fuese tan eficiente como rastreador.
La tormenta se intensificó sorprendiéndome mientras observaba a Irina, después de su amenaza me había mirado durante unos minutos, el incómodo silencio estaba cargado de incertidumbre y pena. Aparentemente dudaba de lo que pensaba hacer pero no se había separado de mí ni un centímetro usándome como escudo ante mis amigos.
— Le asesinaron —repitió en un murmullo tratando de convencerse de lo que iba a hacer. Odiaba a mis amigos y estos estaban preparados para abatirla.
— Sé que es difícil creer algo malo de la persona que amas —comencé a decir atrayendo su atención hacía mí—, pero ellos jamás hicieron daño a ningún Cullen, tienen un tratado y ambos lo cumplen. Pero Laurent
— ¡No! —susurró reprimiendo un sollozo.
— Encabezaba la marcha de los neófitos de Victoria.
— ¡Mientes! —su ira creció pero debía hacerla comprender la verdad.
— Fue el primero en atacar cuando Victoria dio la orden —informé intentando mostrarme lo más objetiva posible.
— ¡Maldita bruja! —chilló con voz aguda y se separó de mí.
— Irina, no hubo otra opción.
— ¡Cállate! —su grito me detuvo y respiré profundo intentando calmar mi acelerado corazón—, él era como yo, como tu querido Edward.
Negué con la cabeza, quizás lo había intentado pero yo había visto sus ojos y no eran dorados, seguramente Laurent se había dejado embaucar por Victoria pero eso no le eximía de la responsabilidad de sus actos.
— Estás equivocada, puede que tú consiguieses enseñarle algo
— Él me amaba —sollozó—, me adoraba y yo estaba loca por él. Cuando me dijo que tenía que marcharse con Victoria aseguró que volvería pero ellos —apretó los puños sin terminar la explicación que estaba realizando.
— Tuvieron que salvarme, Victoria estaba loca y arrastró a muchos detrás de ella —debía comprenderlo, no quería que aquella situación acabase mal.
Escuché como Jacob gruñía, moviéndose con impaciencia, Seth permaneció quieto junto a mí. Estaba completamente empapada, pegué un respingo al escuchar un trueno demasiado cerca de donde estábamos.
— Irina nunca quise que esto afectase a nadie —murmuré pero sabía que ella me había oído, parecía ausente, perdida en algún recuerdo que la atormentaba.
— Has hecho mucho más daño de lo que piensas —me miró, sus pupilas estaban casi negras—, te crees demasiado importante, con tu verdad como bandera pero eres incapaz de sopesar la consecuencia de tus actos. No mereces ser feliz con nadie.
Tragué saliva y mis lágrimas se mezclaron con la lluvia que caía.
— Lo tienes todo y lo desprecias creyéndote un simple embuste —agregó, yo le daba asco y no lo ocultaba.
— ¿Qué? —murmuré al ver que no seguía hablando.
— Edward nunca podría estar con Tanya ni con nadie, cuando un vampiro se enamora es para siempre, pase el tiempo que pase —al fin comprendía que en aquel tema había actuado como una adolescente celosa, en lugar de ir a ver a Edward y preguntarle le había abandonado—, pero tienes un complejo de superioridad tan grande que no te deja ver más allá de tu propio ego.
— Hiciste muy bien tu trabajo —añadí con firmeza, ella era la que me había sometido a aquello.
— Eres muy sencilla, muy tonta, muy estúpida —había ido avanzando hacía mí mientras me insultaba.
— Puedes llamarme crédula pero no soy imbécil.
— No mereces nada —afirmó separando cada sílaba.
— ¿Por qué me engañaste de esta forma? —pregunté apretando los dientes para evitar insultarla.
— Ves, no comprendo que mi primo pierda el tiempo en alguien tan insignificante como tú.
Se echó a reír y sin pensarlo la sujeté del brazo con fuerza, esperando que al menos sintiese un poco de furia en aquel gesto.
— Mala idea —señaló y su sonrisa se ensanchó.
Apoyó su mano sobre mi muñeca y comprobé en mi propia carne su fuerza, frente a ella yo no era más que un molesto insecto al que aplastar.
Me zarandeó sin esfuerzo y antes de que Jacob pudiese saltar sobre ella la escena se difuminó entre rápidos borrones.
Al final los tenía frente a mí y al ver que sujetaba a Bella por la muñeca no lo pensé, esquivé los estirados brazos de Emmett y transpasé los últimos metros que me separaba de ella.
En cuanto notó mi esencia vi como se estremecía, soltó a Bella y me rogó en su mente que la escuchase pero no tenía nada que pudiera ofrecerme, había oído todo lo que habían hablado mientras avanzaba hacía donde se encontraban.
Irina había mentido a la persona que amaba más que a mí mismo, arremetí contra ella, la alcé y la lancé lejos aunque no demasiado, antes de que Alice pudiese contarles lo que me proponía hacer.
Repasé a Bella en un segundo y corrí hacía donde estaba Irina que se había golpeado contra uno de los altos árboles sacándole de la tierra, en el instante en el que se levantaba sacudiéndose la ropa la alcancé y la agarré por el cuello.
— Edward, sólo quería venganza —sollozó mientras la hacía arrodillarse frente a mí.
Mi familia ya estaba a mi lado, rogándome que la liberase pero no pensaba hacerlo. Carlisle me lo ordenó pero le ignoré, la ponzoña empezó a correr con fuerza por mis venas.
Emmett intentó acercarse pero al ver que apretaba aún más el cuello de la mujer se detuvo.
— Me importa muy poco lo que pueda pasarle a esos chuchos —dije entre dientes, estaba completamente alterado por la escena que había visto ante mí.
— Edward —me llamó a media voz.
— Mentiste a Bella —constaté colocando mi otra mano sobre su cabello.
— Sólo lo hice para protegerla —rugí ante sus palabras y recogí su rubia melena entre mis dedos—, sabía que ellos vendrían aquí, le dije eso para que ella fuese a verte o se quedase en su casa llorando. Sabía que lo arreglarías.
— Es una burda excusa —susurré con un atisbo de duda en cada letra.
— Es la verdad, sólo quería justicia
— Eso es lo que yo quiero ahora —la alcé y noté como su carne se iba desgarrando poco a poco.
Emmett intento alcanzarme de nuevo pero se detuvo y en su mente leí el motivo por el que lo había hecho.
Me quedé paralizado sin poder girarme para mirar a la dueña de mi alma pero Emmett no dejaba de hacerlo y lo que vi gracias a él fue suficiente para que soltara a Irina. Cerré los ojos, conteniéndome a duras penas mientras mi prima se retorcía, había estado a punto de separar la cabeza de su cuerpo.
El silencio se instaló entre los presentes, era incapaz de mirar a los ojos a la mujer que amaba, acababa de mostrarme como el monstruo que era y sentí como el remordimiento más atroz se apoderaba de mí.
Bloqueé todas las mentes y me concentré en intentar leer la de Bella aunque sabía que era imposible, daría mi alma si no la hubiese perdido ya por conocer sus pensamientos en ese preciso instante.
Oía como tiritaba detrás de mí pero temía su rechazo, su repugnancia tenía que estar presente en su rostro.
— Ni lo sueñes —murmuró Alice detrás de mí. Acababa de ver mi decisión, me marcharía en menos de un segundo, no podía seguir fingiendo que era alguien bueno después de mi actuación de aquel día.
— Hijo —mi padre me llamó pero negué con la cabeza.
Emmett avanzó unos pasos hacia mí, él era más fuerte que yo pero nadie podía compararse conmigo en cuanto a velocidad. Jasper intentaba calmarme pero nada podía hacerlo.
— Edward —Bella me llamó con voz trémula y estuve a punto de derrumbarme.
Escuché como caminaba hacía mí, nadie la detuvo, acaso eran unos inconscientes incapaces de ver que la estaban exponiendo a mí.
Se situó delante de mí y me rogó que la mirase pero no podía, no quería ver a mi amor odiándome por ser lo que era.
Me alejé un paso de ella y percibí como su corazón se aceleraba, contuvo la respiración.
— No te atrevas a hacerlo —dijo más alto de lo necesario—, te juro que sí sales corriendo ahora mismo me rebanaré el cuello.
Me quedé parado ante la amenaza, quería mirarla pero no podía.
— Llevas meses asegurándome que me amabas y pretendes volver a dejarme —estaba llorando y yo deseaba estrecharla contra mí pero tan sólo apreté los puños contra mi costado—, no estoy bromeando, Edward.
El tiempo se detuvo mientras buscaba en mi mente las palabras para liberarla de mi presencia, para que entendiera que lo hacía por su bien.
— Ahora miénteme —me pidió entre sollozos, había leído a la perfección mi rostro—, dame un motivo para acabar con mi dolor.
— Bella —Alice la llamó y observé en su mente la imagen de mi Bella completamente destrozada ante mi decisión.
— No, estoy extenuada, no puedo luchar más sí él se marcha, lo he intentado y ya no lo haré más —su ansiedad se clavó en mi corazón—, me rindo —murmuró—. Ya ni siquiera soy capaz de atraer tu mirada, lo acepto.
Mi madre intentó acercarse a ella pero Bella la rechazó y se giró hacía Irina que estaba con Eleazar.
— ¿Quién te contó lo que había pasado? —preguntó ignorándome. Levanté la mirada y sólo pude ver su espalda curvada hacía adelante y el brazo derecho que sujetaba con fuerza el izquierdo contra su cuerpo.
Ese gesto le había visto antes, el día en que Jacob nos había aclarado todo lo que había sufrido Bella.
— Victoria vino a verme —mi prima estaba conmocionada y no podía culparla por ello.
— Lo lamento muchísimo, pero no fue una muerte gratuita —susurró—. Lo siento y te entiendo pero ellos sólo estaban protegiéndome.
— Lo sé pero desde que supe que estaban aquí
— Quisiste vengarte —concluyó Bella—, comprendo cómo te sientes pero acabar con ellos no te devolverá a Laurent, no sanará tus heridas.
"Eres un estúpido" me insultó Rosalie en su mente.
— Lo sé —dije sin soltar ni un mínimo sonido.
Estaba literalmente rodeado por toda mi familia, no dejarían que me marchase.
"No puedes hacerle esto de nuevo a esa chica, la vas a acabar condenado a la tumba" volvió a recriminarme Rose y sabía que tenía razón aunque me costase admitirlo.
"Dame un motivo, Eddie" me pidió en su mente Jacob, el chucho estaba deseando atacarme.
"No le hagas esto, por favor, no lo soportará" me rogó Seth situándose a mi lado.
— Bella yo —me concentré en la conversación que tenía Bella.
— No te disculpes —observé como temblaba su labio inferior mientras contenía su llanto—, nadie puede juzgarte, cualquiera de los aquí presentes saben lo que es el amor y pueden ponerse en tu lugar.
— Victoria me contó que les habían sorprendido cuando pasaban cerca del territorio —negó con la cabeza.
— Yo estuve en medio de ese prado —los inapreciables murmullos de Alice y Jasper se detuvieron—, me situé allí y la esperé, te aseguro que los lobos no salieron hasta que todos los neófitos corrieron hacía mí, Laurent iba con ellos mientras Victoria miraba desde lejos.
— ¿Te enfrentaste tú sola a ellos? —cuestionó Tanya—, ni siquiera podías estar segura de que ellos saliesen a ayudarte.
— Por un momento sopesé la posibilidad pero sólo cuando ya les tenía muy cerca de mí, con mi muerte se acababa el problema —explicó sin emoción ninguna en su voz—, Victoria me quería a mí pero mis amigos no me defraudaron.
— Pudiste morir —Alice estaba escandalizaba.
— ¿Y qué otro camino me queda? —preguntó encogiéndose de hombros.
Nadie respondió a su pregunta, se giró hacía mí y nuestras pupilas se encontraron, sólo hallé vacío en su mirada, estaba rota de nuevo y yo era el culpable.
Pasó a mi lado sin decirme nada y salió del círculo que formaba el resto de mi familia, rechazó la mano de Alice y empezó a caminar apartándose de todos nosotros seguida por sus amigos.
Alejándose, echándome de su vida.
Las vueltas que da esta historia, esta escena era totalmente distinta a como al final la he escrito, pero no me encajaba lo que había previsto al principio con todo lo que había pasado hasta el momento, eso sumado a que no sé dónde puse el folio donde escribí la escena pues nos ha llevado a esta.
Gracias a mis chicas: Chiarat, Darksoul, Cerezo, Maleja, Rosh, Yesiita, Soledad, Eddie, Tini, Alexandra, Lyzz, AnaMa, Darky, Hildiux, Chicasagacrep, Lis, Emma y Dublies.
Espero ansiosa vuestras opiniones, gracias por seguir leyendo. Besos.
