Disfruten la conti, cuales será sus reacciones del final? muajaja XD
Capitulo 10: Demonio Pantera.
Aizen estaba sentado en su trono, dejando que su mano izquierda sostuviese su rostro mientras la derecha movía la copa, viendo como daba vueltas el líquido como si fuese un remolino.
-Aizen-sama-El rey del Infierno alzo su cabeza despreocupado, cruzando su mirada con Lolly-Onegai, déjeme ir por ella, le prometo que se la traeré.
-No es necesario, aquí viene el que me ayudara.
-¡Pero Aizen-sama….!
-¿Acaso…estas contradiciéndome…-Lolly quedo de piedra, asustada-…Lolly?
-M-Mis más sinceras disculpas, Aizen-sama.
-Tsk, ya estas causando problemas aizen.
-Ya has llegado…Grimmjow.
-¿Eh?-Exclamo Lolly, viendo a un demonio de corta cabellera azulada.
-Interrumpes mi camino-Cruzando su fría mirada con la mujer-Muévete-La mando a volar de una patada, haciendo que la mujer demonio se golpease en la pared.
-Fuiste muy rudo con ella, Grimmjow.
-Como si me importase… ¿y bien?-Poniendo sus manos en los bolsillos-¿Qué quieres?
-Te doy permiso para ir al mundo humano…y divertirte-Sonríe-Causa los escándalos que quieras, derrama la sangre que quieras-Alza su copa-Disfrútalo-Y bebe.
Grimmjow lo miro sorprendido, ¿Hablaba en serio? ¿Por qué? ¿Desde cuando él deja que cause la destrucción que le encantaba? Después de analizar, lanzo un bufido para luego reír con ganas, como si su jefe se hubiese vuelto loco.
Aizen no se altero, veía tranquilo el ataque de risa de su subordinado…Y sonrió con cinismo, faltaba poco.
En otra parte del Infierno, en una mansión enorme, majestuosa, una que emanaba superioridad y poder, esa mansión era de la familia Kuchiki…
La casa de Rukia y Byakuya.
La joven de cabello negro y ojos violetas caminaba por el interior, por los pasillos del tercer piso hasta que se detiene al llegar a un par de puertas gigantes.
Las puertas que daban a su dormitorio.
Las abrió, notó que todo estaba igual a como lo había dejado, con la excepción de que había un apuesto chico de cabello café oscuro, liso y corto con unas lindas orejas de gato, sus ojos eran de color miel y su piel era un poco bronceada.
Vestía una simple camisa blanca, de mangas dobladas y desabrochado, pantalones negros y zapatos del mismo color. Tenía una radiante sonrisa.
-No sabes lo feliz que estoy por volver con mi verdadero cuerpo-Se levanta mientras estiraba sus brazos-No hay como estar en casa.
-No armes escándalo y te he dicho que no te sientes en mi cama…Kon-Se cruza de brazos-Eres mi mascota, compórtate como tal.
-Si, si…Lo que digas Rukia-Hime-Viendo como la pequeña pelinegra caminaba por el amplio cuarto, deteniéndose una vez que estaba frente a su espejo-¿Te afecta el que hayas lastimado al ángel y al humano?
-No digas estupideces-Sus violáceos ojos cambiaron nuevamente de color-Un demonio no piensa en tonterías.
-…-Lanzo un suspiro-Lo que digas hime…Bueno, eso fue un buen espectáculo, todos debieron quedar sorprendidos…me hubiese gustado verlo, te hubiese ayudado.
-No, ya sabes lo que opino.
-Bueno… ¿Puedes bañarte ya? El aroma a ángel ya esta impregnando el lugar-Tapándose la nariz-No querrás que tu hermano te reclame después, ¿No?
Rukia sabía que él no se equivocaba, tanto su ropa como cuerpo impregnaba a ángel, a Orihime, especialmente por las manchas de sangre que la cubrían. Sin importarle que un hombre estuviese ahí, se fue desvistiendo despreocupadamente y quedo completamente desnuda.
-¿Qué esperas? Prepárame el baño.
-¿Qué no te gustaba hacerlo todo por ti misma cuando estabas en la tierra?
-¡Kon! ¡Eres mi esclavo y yo una princesa, obedece!
-Sí, sí…Ojala fueras un poco más "desarrollada", así valdría la pena.
-Eso te lo oí-Cruzándose de brazos molesta-Te quedas sin cenar.
Una vez que tenía el baño listo, se inclino para esperar a que Rukia le dijese que no lo necesitaba más. Desnuda, camino hacía la bañera y se fue introduciendo en ella, dejando que el agua mojase cada vez más su cuerpo a medida que se iba sentando.
-Ve a dejar mi ropa contaminada abajo para que la laven, después has lo que quieras-Lo vio ponerse de pie-pobre que te ligues a alguien o comas a escondidas o te castigare.
-Tengo una vida, ¿Sabes?
-Tu vida me pertenece, ¿Sabes?-Sonriendo triunfal.
Derrotado, Kon salió del baño, recogió la ropa que estaba en el piso y salio del dormitorio-Pone un pie en el infierno y ya la invade su aura de "Yo soy la princesa y todos deben mimarme"-Suspiro.
Rukia, en la bañera, disfrutaba la delicia de sentir el agua caliente con espuma en su cuerpo, quitándole toda la suciedad…
Todos sus "Contactos" con las personas de la tierra.
Sacudió su cabeza para luego hundirse en las profundidades de su tina.
Flash Back.
Estaba quieta, viendo a sus victimas con frialdad e inmóvil, como si fuese un zombi, o como si estuviese bajo el embrujo de alguien.
Su espada estaba en su mano derecha y como ella, estaba manchada de sangre, se deslizaba para luego caer en pequeñas gotas por la punta de la hoja.
¿Qué era lo que veía? tres cadáveres, tres ángeles, dos hombres y una mujer. Sus alas ya no tenían vidas, estaban inmóviles sobre ellos, rozando también el suelo.
Era una familia, padres y un hijo.
Pero eso no fue un obstáculo para ella, sin dudar, a sangre fría, con su orgullo en juego, los mato a todos sin piedad, sin remordimiento, viendo como se retorcían mientras caían al suelo, viendo como la sangre se salpicaba por todos lados, incluso en su pálido rostro.
Como adoraba matar a los ángeles, más que adoración, era su trabajo…su modo de darle orgullo a su raza de demonio y a su clan. Ver como juraban o aseguraban su victoria como los tontos que eran, para luego suplicarles la vida encubiertos de su sangre y temor, pero ella no los escuchaba, como si estuviese sorda y los mataba.
Se dio la media vuelta, caminando entre el charco de sangre, iba a envainar su espada e irse cuando oyó una voz débil, quejándose de dolor, tratando de sobrevivir, luchando contra la muerta.
Era el hijo.
Estaba vivo.
Debía matarlo.
No tardo en rozarle el cuello con su espada. Vio la sorpresa que reflejaba por su rapidez.
-No es nada personal, pero debes morir.
-¿Por qué…? ¿Sabes el daño que has causado?
-Todo sea por los deseos de nuestro Rey, quien nos llevara finalmente a la grandeza.
-¿Esta es su grandeza? ¿Matanza? ¿Un mundo en que no tendrán a nadie para gobernar? Porque eso conseguirán matando ángeles y humanos.
Fin Flash Back.
¡Basta!
Fue su grito interno mientras salía a la superficie. Respiraba agitada para recuperar el aire mientras la rabia crecía en ella.
Debe dejar de pensar así…
Y rápido.
Orihime estaba en el techo de su hogar, eran las tres de la mañana, había pasado ya solo un día desde el incidente.
-Orihime, sino entras, te resfriarás, que con esa falsa forma, eres una humana más, débil ante el frío.
-Shinji…mira-Indicando el cielo-Esta lleno de nuestras mariposas celestiales.
-Deben estar buscando a los ángeles que están en la Tierra-Suspiro-Yamamoto debe estar poniendo alerta por la aparición de Aizen.
-Esta viniendo una hacía aquí-Dijo Hiyori, apareciendo de golpe, por lo que había sorprendido a ambos.
-¡Hiyori, deja de dar esos sustos!-Alego el rubio, ganándose un golpe en la cara por parte de la pequeña-Eres una jodida de mierda.
Pero ella no se equivoco, una de las miles de aquellas mariposas los estuvieron rodeando, Orihime alzo su mano y aquella criatura se posó en su dedo índice. La joven no tardo en poner un semblante de preocupación.
-Yamamoto-sama ha ordenado que todos los ángeles regresemos al cielo y yo debo asistir a una reunión de último minuto.
-¿Estas preocupada por el pelado?-Pregunto la chica-No te preocupes, nosotros lo cuidáremos.
-Hm, yo no se que le viste-Murmuro Shinji celoso-Te enamoras siempre de los equivocados Orihime-chan.
-Lo se-Sonriendo levemente-Por favor, cuento con ustedes.
Sus alas se desplegaron con majestuosidad, la cubrieron por completo y después de una intensa luz blanca, estas se despliegan, mostrando a la chica con su verdadera forma, con sus ropas de ángel y descalza.
Las alas hicieron un movimiento y ya estaba en los aires, volando hacía las nubes, sintiendo el viento en su rostro, debía admitir que extrañaba aquella sensación de que el viento rodee su cuerpo.
Siguió derecho hacía las nubes, sin mirar ningún momento hacía abajo, finalmente… Las atravesó y cuando llego al otro lado, no solo sintió como si estuviese saliendo de un mar de algodón, con algunas nubes sobre ella, sino también el potente sol, iluminándola como si quisiese sacarle un brillo como a un diamante.
Solo pasaron cinco segundos y se vio rodeada de cuatro ángeles que portaban armaduras como el mismo oro puro en estado sólido, desenvainaron sus espadas y de un momento a otro, la usaron para señalarla, aún así, Orihime no se inmuto, la tranquilidad seguía en su rostro.
-Identifícate-Ordenaron los 4 a la vez y Orihime se vio rodeada por un campo dorado.
-Orihime, teniente del quinto escuadrón de la tropa de Yamamoto-sama.
El campo que la rodeada, cambio de color a uno verde apenas termino de hablar. Al ver esto, los ángeles volvieron a guardar su espada para luego inclinarse ante ella.
-¿Es la nueva seguridad?
-Sí, hasta que no resolvamos el estado de emergencia, Yamamoto-sama ha ordenado una seguridad extrema, Orihime-sama.
-Entiendo. Onegai, ábranme la puerta.
-¡Hai!-Dijeron a la vez. De un momento a otro, el una fila, le dieron la espalda-Los guardianes de la puerta ordenamos en nombre del ángel Orihime-dono a que se abra.
De la nada, como producto de magia, frente a ellos no tardo en salir una enorme puerta, al parecer, también era de oro y tenía la forma de un ángel femenina, con una encantadora sonrisa y a sus las tenía incrustado diamantes blancos.
-Arigatou.
Era un nuevo día en la tierra y el salón de Ichigo iría a un parque de atracciones que se inauguró. A Ichigo ya le había sido informado por Rose, que Orihime se había ido al Cielo a cumplir misiones, ya llevaba una semana fuera.
Y en esa semana…paso de todo.
Primero, para sorpresa de él, nadie en la escuela recordaba el hecho de que Kuchiki Rukia había sido su compañera de clases. Ishida le explico que todos los que tenían contacto con un ángel o demonio, desaparecía de sus recuerdos cuando este se volvía a su hogar, excepto los de poderes mágicos.
Segundo, el entrenamiento de Ichigo seguía sin descanso, incluso hubo una ocasión en que se tuvo que quedar a dormir porque por sus heridas, ni un músculo pudo mover.
Tercero y último: Accidentes. No han dejado de haber noticias de explosiones en la ciudad, incluso las clínicas, incluyendo la de su padre, estaban llenas de heridos, pero no solo hubieron heridos graves o leves, también muertos, incluyendo abuelos, mujeres y niños como uno de 4 años o un bebé de solo 2 meses.
-Estos accidentes ya tienen histéricos a todo el mundo-Murmuro Ishida.
-Incluso Chad se vio afectado-Gruño Ichigo, preocupado por su amigo, quien era por lo menos atendido por su padre y hermanas.
-Irónico que vengamos a este lugar en una situación así.
-Orihime ya lleva una semana afuera.
-¿Por qué te preocupas?-Interesado-Ella esta en su hogar, esta a salvo…pareciese que no quieres que regrese a su hogar, que se quede aquí.
-¡¿Qué estas insinuando?!-Molesto y con un rubor en sus mejillas.
-Nada, por eso te pregunto-Encarándolo con la mirada.
-Pues deja de decir tonterías, a mí no me molesta para nada, ella puede quedarse allí el tiempo que quiera, después de todo, ese es su hogar.
Lucía seguro por fuera…inseguro por dentro, una parte de él no le gusta esas palabras que él mismo libero, no quería aceptarlas, pero es verdad, ella no vive en Karakura…ni siquiera es humana, es un ángel que vive en el cielo y que pronto tendrá que volver a definitivamente a su mundo y será cuando su misión termine.
-¡Heey Ichigo!-El mencionado viro su rostro para ver a Tatsuki-Vamos a la montaña Rusa-Indicándola.
-No tengo ganas de oír a Keigo gritar como niña-Gruño-Mejor voy a la casa de los espejos, es más silenciosa.
-Yo te sigo-Apoyo el Cazador.
Ambos entraron a dicho lugar, pasaron el rato viendo las diferentes formas que los espejos reflejaban de ellos.
Pero lo que sucedió a continuación fue de golpe, por todo el parque hubo explosiones, la gente gritaba, corría o tomaba a sus hijos en brazos para huir con ellos o para protegerlos del impacto.
-¡jajajajaj, esto es muy divertido!-Gritaba Grimmjow, flotando en al aire y lanzando rayos rojos desde sus manos, disfrutando el derrumbe, llanto, grito, lágrimas, sangre, heridos, etc.
Sus ojos se abrieron al sentir un ataque tras su espalda y lo esquivo girando, quedando cabeza boca abajo (N/A: ¡No copies a Shinji!). Movió su cabeza por todos lados y sus facciones se pusieron serias al ver que el causante era Ishida y a su lado estaba Ichigo.
-Con que tú eres el que causa destrucción en Karakura-Fueron las palabras del cazador, subiéndose los lentes.
-¿Algún problema con eso?-Poniéndose nuevamente como estaba antes, con la cabeza arriba-Si no me equivoco, tú eres un Cazador de demonios…y tú eres el idiota que no puede hacer nada sin esa puta de ángel.
-Maldito…
-No pierdas la concentración tan fácilmente Kurosaki.
-Que importa, de todos modos… ¡Ambos morirán!-Saca su espada-¡Kishire…PANTERA!
Un repentino huracán de viento lo rodeaba como también una luz. Ellos tuvieron que cubrir sus ojos para que no les entrase la arena y cuando pudieron ver, se sorprendieron: Sus ropas habían desaparecido y estaba cubierto por una especie de armadura blanca, tenía unas largas orejas, garras en vez de manos y su cabellera había crecido.
-¿Qué…significa esto?-Pregunto Ichigo.
-Es una Liberación-Explico Ishida, demostrando lo mucho que sabía sobre los demonios por el hecho de ser cazador-Solo hay pocos demonios que pueden hacerlo: Los más poderoso, los que conocemos como Espada.
-¿Espada?-Sorprendido-¿Estas diciendo que los 4 demonios que vimos antes también pueden hacer eso?-Pensando en Ulquiorra, Neliel, Nnoitra y Tesla.
-Solo 3, el que acompañaba a Nnoitra, no era una Espada.
-¿Terminaron la charla? Ahora que lo pienso, no me he presentado-Se preparada-Mi nombre es Grimmjow, malditos gilipollas.
Y se dirige hacía ellos a gran velocidad, era tanta que los muchachos no pudieron reaccionar a tiempo.
Pero para la sorpresa de todos, unas repentinas cadenas aparecieron para rodearlo y capturarlo, como a un simple animal salvaje.
-Debes estar desesperado o asustado…para que querer liberarte ante ellos.
Todos miraron hacía donde provenía la voz: Orihime. Sus ojos lucían serios, sus labios adornaban una sonrisa divertida mezclada con ironía, sus alas resplandecían y sus manos sostenían firmemente aquellas cadenas de oro.
-Vaya, pero si eres tú…zorra.
-Vaya, ¿Ese es el saludo que le das a una vieja amiga? Que modales Grimmjow.
