Bueno, aqui esta la continuacion del fic

y es el inicio del sufrimiento y del cambio radical de la historia.

Bleach es de Tite Kubo-sensei, publicado en manga por los increibles de Shonnen Jump y en anime por los imbesiles &%/$%/&(· de Pierrot

Capitulo 12: Ruego.

Orihime abrió sus ojos al mismo tiempo que se cubría la boca.

Había sido engañada.

Todo fue una trampa.

La verdad de todo esto era esto, la confesión.

Ahora…Estaba acabada.

-Jamás creí que serías tan estúpida, pero veo que me equivoque-Se ríe-Deberías ver tu expresión.

Cayó de rodillas, incrédula, oyendo aquella molesta risa mientras se tocaba las mejillas, ¿Cómo pudo ser tan tonta? Dejándose llevar por sus sentimientos.

-Ahora si me disculpas, debo regresar-Y con su sonrisa de victoria, desapareció.

Orihime cayo en las lágrimas de ira, incluso exclamo un grito.

Marco su destino.

Le esperaba la muerte.

-¡Orihime!-Shinji se estaba acercando con Love, Lisa, Hiyori y Mashiro-Orihime-La rodeo con sus brazos mientras los demás atendían al cazador y humano.

-Shinji soy una tonta…una estúpida…voy a morir.

-¿De qué estas hablando?-Preocupado.

-¡He gritado a los cuatro vientos mis sentimientos por Ichigo!-Aferrándose a él, escondiendo su rostro en su pecho, humedeciéndolo con ayuda de sus lágrimas.

Los Vizard se sorprendieron al oírla, querían decir algo cuando una presencia los puso en alerta. Ante ellos, se apareció un hombre de cabello corto, alborotado y de un color negro azulado, su piel era un tono bronceado muy claro, casi pálido y sus ojos, eran un claro e intenso azul como la playa en verano. Vestía de blanco y tenía unas alas en su espalda…Un ángel.

-He venido para llevarme a Orihime-san por romper el código y enamorarse de un humano… que más encima, ese humano era su "misión".

-Eres tú…Shiba Kaien-Exclamo una molesta Hiyori, ella y los otros, estaban de escudos, protegiendo a Orihime, quien era aferrada por Shinji, como una forma de mantenerla a su lado.

-Tanto tiempo sin verlos-Confeso con una sonrisa-Jamás me he olvidado de todos.

-¿Piensan darle penitencia de muerte?-Pregunto Lisa.

-No lo se-Confeso-El viejo solo me dio la orden de no regresar sin ella…Odio hacer estas cosas, ustedes saben…así que por favor, no pongan resistencia.

-Kaien-sama…-Todos miraron a Orihime, quien luchaba por seguir despierta un poco más-Pienso entregarme sin oponer resistencia, pero solo hay una cosa que pido…

-¿Qué cosa Orihime-san?

-Dame tres días…para despedirme de todos…es lo único que pido…te lo ruego…

Kaien se la quedo observando, luego vio a los que estaban inconscientes y finalizo en los Vizard. Lanzo un suspiro y se llevo una mano en la cabeza, rascándose los cabellos.

-Yamamoto no especificó, solo dijo "Ve por ella, y no regreses sin ella" por lo que puedo tomarlo como que no dijo el día ni nada…así que, no le veo el problema.

-Gracias…Kaien-sama…

-Recuerda, tres días, cuando pasen los tres días completos, vendré por ti-Y desaparece.

-Orihime…-Murmuro Mashiro preocupada.

-No te preocupes…Se que es lo correcto.


Todo estaba oscuro, esforzó a sus parpados a abrirse, pero la repentina luz lo cegó que volvió a cerrarlo…lo intento de nuevo y ahora veía borroso…la tercera era la vencida, así que los abrió nuevamente y esta vez veía claro.

Estaba confundido, no entendía en donde estaba, giro su cabeza a su derecha y vio al cazador de demonios durmiendo en un futón que estaba al lado suyo y cubierto de vendas, como él.

Miro a su izquierda y vio a Orihime en otro futón aparte, pero ella no estaba dormida, estaba despierta, con vendas y sentada, miraba las sabanas con tristeza, aquel semblante altero su pecho, no entendía el por qué, pero verla así, quiso hacer algo para que no este así nunca más.

-¿Orihime?-Al murmurar aquel nombre, la mencionada dio un brinco y lo miro con una sonrisa, tratando de ocultar su tristeza.

-¿Cómo te sientes Ichigo-kun?

-¿Qué te ocurre?

-No me pasa nada, estoy perfecta-Ampliando su sonrisa.

-No mientas, se que algo te preocupa.

-No, es solo que en verdad me acostumbre a vivir esta vida.

-¿Qué quieres decir?

Orihime lanzo un profundo suspiro, había ensayado una y otra vez para sonar convincente, no podía decirle que estaba condenada a una pena de muerte por amarlo.

-Es solo que…regresaré al cielo-Sonriendo levemente-Mi misión ya acabo, Sou…no, Aizen ya no ira tras de ti, así que los de Seireitei quieren que regrese al cielo y prepararme para la batalla.

-Ya veo…-Susurro, no sabía el por qué, pero esa respuesta lo incomodo, se sentía mal y molesto, molesto con esos ángeles porque la apartarían de su lado, apretó sus manos inconscientemente, haciéndolos puños y también la quijada.

-Finalmente podrás tener de nuevo una vida normal, ya no será necesario que sigas entrenando para dominar a Zangetsu.

-No dejare de entrenar…voy a pelear en contra de los demonios que se aparezcan…para proteger a mis amigos.

Orihime se sorprendió ante sus palabras, tuvo que girar su cabeza para que no notase sus lágrimas y su leve sonrisa o sino, sospecharía de que algo malo ocurría.

-Ichigo-kun…mañana, Urahara nos podrá dejar salir de aquí… ¿Te gustaría…que en mi último día…pasemos el día…en el parque de diversiones?

-¿Tú y yo? ¿En el parque? ¿Juntos?

-S-Se que…tienes escuela…pero…bueno…de seguro te parecerá muy aburrido…e incómodo andar con una chica a solas…

-D-Descuida…n-no me molesta-También giro hacía otro lado, para ocultar el sonrojo que lo invadía, con solo imaginarse a ambos solos y andando por aquel parque.

-¿En serio?-La emoción invadió su rostro, vio como asentía con la cabeza-¡Gracias!-Exclamo, atreviéndose a dar un brinco para abrazarlo.

Fue tan repentino, que Ichigo se sonrojo más por aquella cercanía, incluso oía como su corazón latía con velocidad, su cuerpo temblaba por los nervios y sus manos sudaban. Quería decir algo para apartarla, pero las palabras no salían, como si su cuerpo estuviese en su contra y así poder seguir sintiendo el aroma y calor de la chica.


De vuelta en el infierno, Grimmjow caminaba por lo pasillos del palacio. Había sido atendido por una de las sanadoras y ahora se dirigía donde Aizen para dar su reporte, cosa que creía una perdida de tiempo, ya que estaba seguro que él estaba observando todo en sus aposentos.

Sus ojos se abrieron un poco más, como también su sádica sonrisa al ver a Rukia caminando en sentido contrario y con la cabeza gacha, de seguro se iría a regresar a la comodidad de su lujosa mansión…no era mala idea jugar un poco más.

-Vaya, ya me estaba preguntando que era ese horrendo olor-Deteniéndose-Y era el olor de una vil traidora.

Rukia se detuvo, pero por su semblante serio y calmado, parecía que no se inmutaba ante sus palabras, es más, lo encaro, cruzando sus ojos con los de él.

-¿Estas seguro que no estas oliendo tu asqueroso aroma de bestia retrasada? Te hace falta en verdad un baño…Y un diccionario, a ver si aprendes palabras nuevas.

Grimmjow se molesto ante sus palabras, deseaba golpearla y matarla ahí mismo, sin siquiera dejarla agonizar o divertirse con su cuerpo, no lo valía, pero claro, no se echaría atrás, inició este pleito y lo seguiría hasta ganar.

-¿Te divertiste observar mi pelea con la zorra?

-Si…me parecía muy gracioso ver como te hacía pedazos.

-Pero de seguro no tanto como cuando le diste la espalda a esos idiotas-Bingo, sonrió victorioso al ver como sus palabras fueron como una bofetada para la pequeña demonio-La traición es parte de ti, primero a nosotros y después los traicionas a ellos…No se me olvida el rostro de todos-Se ríe.

-Entonces ten cuidado o cuando menos te lo esperes, te separare tu cabeza de tu cuerpo, bestia-Y siguió andando.

-¡Ja! ¡Aquella zorra te dejo muy marcada!-Dijo de burla, para luego alejarse, dejando a una consternada y furiosa Rukia.

¡NO TENGO NADA QUE VER CON ELLA! ¡Y CON NADIE!


Era viernes, día de clases.

Pero el último día de Orihime.

Y ella lo pasaría al lado de Ichigo.

Luego…la despedida.

Y después…su muerte.

Estaba en la entrada del parque, vistiendo una falda larga hasta las rodillas, de color café y con estampados de flores, una blusa azul bien claro, con mangas largas, un chal café que le rozaba la cintura y un par de botas negras que le rebasaba la rodilla.

Su mirada estaba clavada en los niños que reían emocionados, en compañía de sus padres y ansiosos por un día lleno de diversión, Orihime sonrió levemente, recordando su feliz infancia en compañía de sus padres y hermano.

Oyó su nombre, ocasionando que mirase a su derecha y su corazón acelero al ver a Ichigo corriendo hacía ella. Vestía unos pantalones de tela de color negro, con una cadena colgando en el lado izquierdo, zapatillas blancas, una pollera ajustada de color blanco y una chaqueta de color morado oscuro.

-Lamento haberte hecho esperar.

-Descuida, no hace mucho que llegue-Sonríe y para sorpresa del muchacho, ella se había apoderado de su mano-Estoy feliz de que pasemos este tiempo juntos-Confeso-Intentemos disfrutarlo…olvidando el hecho de que me iré.

-Por supuesto-Le aseguro con una sonrisa leve.

Orihime perdió la vergüenza aquel día, quería estar bien cerca de él, hacer lo que no se atrevía, como tomarlo de la mano, abrazarlo del brazo y apoyar ahí mismo su rostro, sentirse querida y correspondida…Aunque sea por un día.

Hubo sonrisas y risas, sorpresa y miedo (Por parte de Orihime al entrar a la casa de terror), y muchas cosas más, también llenaron sus estómagos de toda variedad de comida chatarra.

Se detuvieron en uno de aquellos juegos de tiro al blanco, Ichigo probó suerte y se gano una pulsera que terminaba colgando con un pequeño osito. Orihime lo recibió con mucho gusto, dándole las gracias y poniéndoselo en su muñeca izquierda.

-De nuevo gracias, lo voy a cuidar mucho.

-No te preocupes-Vio como veía emocionada una tienda de Hot Dog-¿No lo has comido?

-No, ¿Son deliciosos?

-Ya verás tú, te traeré uno. Tú espera aquí.

-Claro-Le dedico una sonrisa. Veía como se iba alejando para ir por la comida y agacho la cabeza con un poco de tristeza, viendo aquel obsequio-Hola Kaien-sama.

-Lamento interrumpirte en tu cita-Se apareció de golpe detrás de ella, ambas espaldas se miraban a una distancia de un metro ya que los ojos no se querían ver.

-¿Acaso ha dicho algo Yamamoto-sama?

-No, descuida, no es por eso…Solo quería decirte que te espero en aquel lugar en donde el humano perdió a su madre…a la una de la madrugada.

-¿Eh?-Sorprendida por esas palabras, se volteo pero Kaien ya no estaba-¿Por qué quiere que nos veamos ahí?-Confundida.

-¿Orihime?-La muchacha volteo sobresaltada, encontrándose con la mirada de Ichigo-¿Te sientes mal?

-¡Para nada!-Exclamo con una sonrisa-¿Cuál es el mío?

-Este-Dándole el completo que estaba en su mano derecha.

-Gracias-Recibiéndolo con gusto y le dio una mordisca-¡Delicioso! ¡El mundo humano tiene comidas exquisitas!-Exclamo con una sonrisa.

-Sí, pero…-No pudo evitar contener una leve risa-…tienes un bigote de mayonesa.

-¿Eh?-Exclamo, tocándose y descubriendo que era verdad-Lo siento-Sonrojada.

-A ver…-Saco su pañuelo del bolsillo y lo uso para limpiarle el rostro, ocasionando que las mejillas de la chica se incendiasen.

-G-G-G-Gracias…-Susurro roja y con la cabeza gacha.

-¿Sigamos?

-¡Claro!-Y de nuevo lo tomo de la mano.

-¿Eh?-Nuevamente se sorprende.

-Quiero sentir que estas conmigo…y que no es ningún sueño-Susurro, acercan su rostro al pecho del muchacho-Jamás me había sentido tan feliz.

Siguieron comiendo, subiéndose a juegos y sonriendo divertidos.

Pero desgraciadamente…todo tiene un final, incluso la felicidad.

Es hora de que este cuento acabe…con un final triste.