Los personajes que aparecen en esta historia pertenecen a Stephanie Meyer. Una canción para terminar y que refleja toda la historia Y sigo preguntándome de Malú.
Capítulo 48. Funeral.
El tiempo se me antojaba extraño mientras observaba por la ventana su transcurso incesante. Entre mis manos la prueba de que no había sido una gran amiga para Bella, no la había comprendido, no la había escuchado, todo era un inmenso no que me hacia odiarme por mi incompetencia.
Había releído sus palabras cientos de veces mientras Jasper procuraba sujetar las emociones que me embargaban. Me sentía impotente e incapaz de seguir adelante.
Bajé mis ojos de nuevo hacía la pila de cartas que tenía sobre mi falda pero ya no necesitaba leerlas para saber lo que ponían, las últimas palabras de Bella se repetían en mi memoria sin descanso.
.
Mi querida Alice:
Cuando leas esta carta ya no estaré, es complicado explicar mi decisión, sé que estoy siendo injusta e irreflexiva pero no soy más que una carga para todos vosotros. Aún así no hay justificación posible, tan sólo creo que es lo mejor para que podáis avanzar.
Muy pronto mi paso por vuestra vida tan sólo será un mínimo recuerdo relegado al olvido, conseguiréis superarlo. Entiendo que ahora estarás rabiosa conmigo pero no debes preocuparte por mi suerte, nunca encajé ni en mi mundo ni en el tuyo y lo acepto, después de tanto tiempo considero mi soledad la única compañía de viaje posible.
Te quiero muchísimo y lamento que en nuestro primer encuentro, después de estar tanto tiempo separadas, me comportase como una auténtica bruja, me dolía tanto saber que no era suficiente para vosotros, que no era importante cuando para mí eráis mi familia que no quería volver a caer en los mismos errores.
Más lo hice, me ilusioné de nuevo a pesar de la frialdad que os he mostrado, creí equivocadamente que la oportunidad estaba frente a mí, pero pronto comprendí que todo fue fruto de mi prodigiosa imaginación.
Dile a Emmett que siempre fue un hermano para mí, que durante seis años añoré la manera en que me hacia sonrojar con sus bromas, que siga adelante y vuelva a ser ese hombre, que no deje que el dolor se adueñe de sus días porque sólo perderá el tiempo. Asegúrate de que está bien por mí.
Rosalie me sorprendió, jamás entendí porque no le caía bien sin haberle hecho nada, hoy quiero creer que lo hacía para protegerme y debí escucharla antes pero me enamoré irremediablemente, me agarré a algo que no me correspondía y no quise oír las voces contrarias a todo ello. Pídele de mi parte que no se separe de Emmett, que no deje que un deseo la aparte de lo que realmente ama, ella es fuerte y es hora de que siga adelante por todos vosotros. Tiene una familia que la adora a pesar de las rencillas y tiene que disfrutar de ello.
Jasper, en estos últimos meses se postuló como ese amigo que sabe escuchar, me agradó poder contar con él y descubrir todo lo que ha avanzado. No debe sentirse culpable por nada, se lo repetido muchas veces pero espero que al fin comprenda que él no tuvo la culpa.
Esme y Carlisle se convirtieron en los padres que me hubiese gustado tener, no me malinterpretes, no reniego de los míos pero me acogieron con un cariño que fue capaz de llenar ligeramente el vacío que me acompañaba. Espero que Carlisle pueda perdonarme algún día, jugué al despiste con él para proteger mi enfermedad sin pensar en cómo podía sentirse más adelante. Tenía que haber sido más fuerte pero no fui capaz de alejarme de vuestro camino antes de haceros daño.
Y Edward, no puedo pensar en él sin romper a llorar. No tengo explicación lógica posible, no sé cómo ayudarte a que le sostengas, sólo espero no haberme equivocado, que mi idea de que él no me ama tanto como cree sea cierta. No le dejes que viaje a Volterra, no se lo permitas, te lo suplico, Alice.
Entre todos podéis detenerle y conseguir que entre en razón, ahora lo verá todo oscuro, pensará que no hay nada por lo que luchar pero él tiene que lograr ser feliz por los dos. Él ha sido mi ángel, mi mundo, él único que ha ocupado mi corazón y que se llevo mi alma. Solicítale que la cuide por mí y que se permita volver a amar.
Le libero de cualquier compromiso que considere que tiene conmigo, espero que pueda amar de nuevo, estoy segura de que encontrará a alguien que le otorgue todo lo que se merece. Tenía que haberle dejado marchar antes, pero ya no hay vuelta atrás, el pasado no se puede tachar.
Para ti, mi adorada amiga, sólo darte las gracias por cada segundo que me dedicaste durante el tiempo que pasamos juntas, incluso hoy una sesión de Barbie Bella sería mejor que el destino al que me dirijo. Eres estupenda, Alice.
Me hubiese gustado tener más tiempo para estar contigo, para aprender a ver la vida con tu vitalidad y tu alegría contagiosa, para aprender a ser un poco más optimista, intenta ver el lado bueno de todo esto. Ya no tendrás que preocuparte de mi desastroso armario nunca más. Ni ver mis caras de hastío cuando tratabas de convertirme en una linda chica de pasarela.
Podría decirte mil cosas más, cariño pero el vuelo está a punto de aterrizar.
París, la ciudad del amor, parece una ironía venir a aquí a morir pero es el ciclo natural de la vida humana.
Gracias amiga por ser como eres, por tenderme tu mano cuando nos conocimos, por arrástrame detrás de ti a esas compras interminables y a esas sesiones de belleza que me ponían los pelos de punta.
Quiero confesarte un último secreto, hubiese dejado que montases mi boda como te hubiese dado la gana. Durante meses, después de marcharos soñé que la preparabas y llego a gustarme la idea, ahora puedes preparar mi funeral, no, tan sólo una fiesta, celebra el tiempo que estuvimos juntas y no te preocupes estaré bien.
Hasta siempre, Alice. Se feliz.
.
Jasper me observó desde el sofá en el que estaba sentado, en un segundo se posicionó junto a mí y me abrazó.
— Déjalo ya, cariño —me pidió en un susurro.
— ¿Por qué? —no podía hablar, las palabras se me atragantaban con las lágrimas sin derramar, aborrecía no poder dar rienda suelta a mi dolor.
— Era su decisión.
— Errónea y equivocada —afirmé con una chispa de convicción en mis palabras.
— Ya no hay vuelta atrás y debemos marcharnos.
Me había vestido sin preocuparme por lo que me ponía, dos días llevaba encerrada en aquella habitación y ahora debía enfrentarme a lo que estaba por venir, la despedida.
Me levanté como una autómata sujetándome del brazo de Jasper, conteniendo el temor que sentía por habernos equivocado tanto durante aquel tiempo. Me recosté sobre Jasper y dejé que me guiase.
Edward estaba nervioso, se retorcía las manos golpeándose mentalmente por lo que había pasado, furioso consigo mismo, deseando viajar a Volterra en el momento en que tuviera oportunidad.
Se paseaba de un lado a otro sin comprender que eso no cambiaría las cosas, el mal estaba hecho y él había formado parte de la decisión, ignorando cualquier otra cosa que pudiera ir en contra.
— Edward —le llamó su padre y por primera vez el cobrizo se percató de su presencia en aquella habitación gris.
— Y sí
— No titubees más, tú labor será ardua y complicada pero conseguirás enfrentarte a ella —Carlisle apoyó su mano en el brazo de su hijo en señal de apoyo.
— No lo creo.
— Ten fe, confía en ti mismo y en ella —Edward asintió a su pesar y se sentó en el suelo con la espalda pegada a la pared.
Cerró los ojos concentrándose en la visión de Bella en aquella aséptica sala de hospital, no había vacilación posible, el tiempo era escaso y agradecía que Kate se hubiese ofrecido a monitorizar los últimos segundos de su vida para saber el momento exacto en el que actuar.
Todo fue rápido, en menos de unos segundos su ponzoña corría por las venas de la joven, destruyendo la vida, despertando su cuerpo a un nuevo mundo y en cuanto lo hizo, las dudas volvieron.
¿Ella le odiaría por hacerle aquello?, ¿podría seguir amándole tras su engaño?, ¿querría casarse con él a pesar de que no era más que un monstruo?, ¿le perdonaría por no respetar su voluntad?
Su mente trabajaba en mil excusas con las que obsequiarla pero sólo había una válida, él la amaba más que a su propia vida, con una fuerza que le impedía quedarse impasible ante su muerte. Aceptaría con resignación que le rechazara, que se alejase de él con tal de que siguiera en ese mundo.
Era egoísta pero no podía permitir que se muriese.
Abrió los ojos, había estado tan concentrado que no se había percatado de la presencia del resto de su familia. Estaban en una casona de la Bretaña francesa, apartado de todo rastro de humanidad, esperando que ella despertase.
Podía leer el nerviosismo que reflejaban los rostros de su familia, temían la explosión del carácter de Bella en cuanto despertase pero sólo él se enfrentaría a ello.
— Ella te ama —murmuró Alice sentándose junto a él y cogiendo su mano.
— Cuando era humana pero ahora
— Eso no cambia nada —aseguró Jasper y Edward se encogió de hombros—, lo que sentís es más fuerte de lo que piensas, compréndela de una vez hermano —estaba muy molesto con la actitud del cobrizo.
— No tuve dudas cuando yo desperté —afirmó Emmett mirando con devoción a su rubia—, a pesar de que no nos habíamos visto nunca supe que ella era la indicada. Tú juegas con ventaja —aseguró con una gran sonrisa que hacía tiempo que no exhibía—, ella decidió mucho tiempo atrás.
— Es una Cullen —añadió Rosalie para sorpresa de la mayoría que aún no comprendía el cambio experimentado por ella—, me deprimes —dijo con hastío mientras se giraba a contemplar el amanecer del tercer día.
El silencio cubrió la estancia mientras todos intentaban escuchar los sonidos provenientes de la habitación en la que se encontraba la joven, no había habido gritos, ni espasmos que delataran la transformación que estaba sufriendo Bella.
Edward le había rogado a Carlisle que le suministrase morfina para que ella no sintiese el dolor de aquel proceso pero la calma que la envolvía ponía más nervioso aún al hombre.
Sin poder soportarlo más Edward se encaminó hacia la habitación en la que estaba Bella. Carlisle buscaba los signos que indicasen la transformación.
— No va a despertar —susurró arrodillándose frente a ella.
— Edward, tranquilo.
— Llegamos tarde, Carlisle. No hay ni un signo de cambio en ella —murmuró abatido.
Edward no observó el ligero movimiento que produjo Bella, no notó la mano que rozó la suya, se perdió el segundo en el que Bella abrió los ojos asombrada por la precisión de su mirada. Había sentido un dolor que tenía que haber sido desgarrador pero, comparado con todo lo que había sufrido hasta el momento, había sido un leve paseo hacía la felicidad.
Los espasmos la habían hecho comprender lo que pasaba, la muerte era el fin pero ella estaba renaciendo. Todo era nuevo, intenso y abrumador pero al mirar a su ángel apoyado en la camilla con los ojos cerrados, padeciendo por ella sólo pudo pensar en lo que sentía por él.
Nada importaba porque Edward estaba a su lado, había sido el valiente de los dos, había luchado contra su último demonio y había salido vencedor. Eso sólo podía significar una cosa, que la amaba tanto como ella a él.
El amor se apoderó de cada fibra de su ser y sonrió como la primera vez que él se había fijado en ella, el futuro sería eterno junto a él.
— Te amo —susurró y disfrutó de la perplejidad que recorrió el cuerpo de Edward mientras levantaba poco a poco la cabeza hacía ella.
Fin.
Lo siento pero tenía que acabar, ha sido un largo camino lleno de emociones inconfesables. Por un momento pensé en un final trágico para esta historia, soy dada al drama que le voy a hacer pero creo que hubiese sido injusto para vosotras, mis queridas lectoras que habéis sufrido conmigo y con ellos.
Gracias a mis lindas chicas por esos últimos comentarios tan acertados, ya me vais conociendo con perfección aplastante, sería difícil nombrar a cada una de vosotras pero habéis sido participes de esta historia y me habéis sostenido cuando las dudas de seguirla me atenazaban.
No deseo nombrar a nadie en especial para que otras no se sientan mal, todas sois importantes, desde la que dejó sólo un mensaje hasta la que lo hizo durante todos los capítulos.
Sólo contaros que hay otra historia en mi cabeza que se llama Tratado de Sangre y de la cual pensaba subir hoy el primer capítulo pero tendrá que esperar a mañana. Espero que queráis seguir acompañándome en mis locuras.
Mil gracias y cientos de Besos.
