Como si el capi anterior ya hubieron suficientes penas...es porque no me conocen bien

AMO ESTE CAPITULO!!

ya sabran por que XD

bleach es de tite kubo

Capitulo 13: Sayonara.

Era el atardecer, Orihime e Ichigo salían del parque con intenciones de regresar a sus respectivas casas. El camino fue silencioso, pero no porque se había arruinado, al contrario, lo pasaron bien y rodeados de diversión, pero ambos salían que una vez que se despidiesen…no volverían a verse más.

Ichigo hizo que la caminata se detuviese cuando pasaron por aquel río…aquel río en que fue la última vez que vio a su madre con vida. Orihime se detuvo a unos metros y miro fijamente el lugar, haciendo puños con sus manos, recordando que aquí se reuniría con Kaien.

-Aquí…fue cuando perdí a mi madre…-Murmuro el muchacho, sacándola de sus pensamientos.

-Lo se-Confeso, sorprendiéndolo-Cuando me dieron la misión de cuidarte, me hablaron de toda tu familia…finalmente has sacado el tema, para así poder decirte…Que tu madre esta muy triste…porque ve…que te estas echando la culpa.

-¿Cómo sabes como se siente ella?

-Es un secreto entre ángeles, no puedo decírtelo, pero…es tan triste para ella saber que su hijo se echa la culpa.

-Es que si yo no hubiese…

-Ichigo-kun-Interrumpiéndolo-¿Sabes cual es el deber de una madre?

-¿El deber de una madre?

-Si: Su deber es cuidar y velar por sus hijos… ¿Sería una buena madre si te hubiese dejado morir sin hacer algo? ¿Crees que cargaría con esa culpa?

-Orihime…

-Por favor…dime que dejaras de cargar con esa culpa…para que tu madre pueda descansar en paz.

-¿Acaso mi madre…no puede descansar en paz?

-No, esta muy intranquila y triste…no es tu culpa, por favor…

-No te puedo asegurar de que no dejare de recordar aquel día…pero por ella, por ti y por mí…ya no me culparé más…tratare de no hacerlo más.

Con una sonrisa de emoción, Orihime lo abrazo desde el cuello, sorprendiéndolo nuevamente-Podré regresar al cielo tranquila-Le susurro. Ichigo salió de su sorpresa y le correspondió el abrazo, agradecido.

El ángel abrió sus ojos, aún en ese abrazo y los abrió al máximo al ver una silueta trasparente flotando sobre las aguas, dedicándole una cálida sonrisa llena de agradecimiento, vestía un vestido blanco y tenía unas alas en su espalda.

Gracias…creó en un futuro mejor…Aún no esta decidido. Oyó de aquella silueta, para luego desaparecer por completo y un par de plumas blancas y pequeñas, caían a las aguas cristalinas.

Orihime se despidió de Ichigo una vez que estuvieron frente a sus casas, trataba de parecer lo más normal posible, sonriéndole a cada momento, como siempre.

-Adiós Ichigo-kun, me alegro de haberte conocido-Le dedico la última sonrisa, se dio la media vuelta, lista para irse-No me arrepiento de nada, mi consciencia esta en paz.

-Espera Orihime-Deteniéndola con tomarla del brazo derecho, haciendo que voltease-Yo…-Se sonrojo, al parecer, diría algo que consideraba vergonzoso.

-¿Qué ocurre?

-También…me alegra el haberte conocido…espero que nos veamos de nuevo…

-Ichigo-kun…-Murmuro sorprendida y conmovida.

-Si no nos encontramos a en esta guerra, ojala nos veamos después…pero que te quede algo claro…nunca te olvidare, es imposible hacerlo.

Esas fueron las palaras claves para destruir la muralla que el ángel había construido durante estos tres días, no lo pudo contener más y se largo al llanto, las lágrimas se deslizaban por sus mejillas, su boca temblaba como en una lucha de decir o no la verdad, no quería que él la viese así, pero lo único que atino hacer fue agachar su cabeza y taparse el rostro con sus manos.

En verdad, tenía unas ganas de decirle la verdad sobre sus sentimientos, por lo menos poder irse sabiendo que el conocía el amor que ella le tenía, pero que nunca le podrá dar. Pero no podía, era lo mejor…y ni hablar de su partida, podría incluso encerrarla para que no fuese así, ganándose un combate contra los suyos o echarse la culpa si supiese que sería condenada a muerte por amarlo…

Su silencio sería la salvación de aquella persona…y su deseo es que siga adelante, tenga una vida normal y sea feliz.

La sorpresa la invade cuando siente algo firme y cálido rodeándola.

Era un abrazo.

Un abrazo que le estaba obsequiando Ichigo.

Un abrazo cálido, lleno de consuelo y apoyo, incluso sentía como le acariciaba los cabellos.

Quería que el tiempo se detuviese ahora mismo, pero no sería así, ella no tenía ese poder, el poder del Dios Cronos.

Resignada ante aquella idea…se aparto lentamente, olfateando su aroma, guardándose en su mente las sensaciones que la invadieron en aquel abrazo, recordar el tacto de aquella piel sobre la suya y volviendo a sentir el frío de la soledad, deseando otro abrazo.

-Lo siento…me pongo muy sentimental en las despedidas-Sonriendo entre las lágrimas.

-Creo que hasta eso extrañaré.

-Adiós Ichigo-kun…-Se fue corriendo.

No miro atrás o no sabría lo que pasaría, con los ojos cerrados corrió hacía su casa, abrió la puerta y la cerró de un portazo, para luego apoyarse en la pared con su espalda, deslizándose hasta que cayo al suelo.

Estaba en esa enorme casa con su única compañía que era Tsubaki, quien se le acerco una vez que llego y le acariciaba los cabellos.

-No voy a abandonarte…y dejar que vayas al Cielo con toda esa carga…Así que llora de una vez…

Y Orihime se sumergió en un llanto silencioso, con su fiel familiar a su lado.


Ichigo estaba inquieto desde que vio como Orihime se encerró en su hogar, sentía que algo iba mal, que algo que le ocultaba, sabía que era la última vez, pero sentía que era la última vez que ella brillaría…como si…

Como si fuese a morir.

-Estoy pensando en tonterías-Dándose la media vuelta para quedar boca abajo en su cama.

-Ichi-nii, es hora de comer.

-No tengo hambre…ya he comido mucho Yuzu.

-Pero…hice tu favorito.

-Lo siento, pero en serio, no tengo hambre.

-Esta bien, te dejare un poco para tu almuerzo de mañana.

-Gracias.

El tiempo pasaba, siendo cada más de noche y siendo ya la hora de dormirse, así que con una toalla y pijama en la mano, camino hacía el baño para darse una ducha.

Ya en el baño, estuvo desvistiéndose hasta quedar completamente desnudo, se introdujo en la tina, cerro las cortinas y abrió la llave para que el agua se liberase y mojase su cuerpo, primero paso por sus revoltosos cabello, luego por su rostro, marcando sus facciones serias, paso después por su cuello y por su amplio pecho, acariciando lo que cualquier chica deseaba tocar y siguió el recorrido hasta llegar a sus pies.

Después de un buen baño, seco su cuerpo para colocarse el pijama y salió del baño, caminando con una pequeña toalla sobre su cabeza y así secar su húmedo cabello. Dio las buenas noches a sus hermanas, que iban pasando por su camino, y se encerró en su cuarto. Se sentó en la silla, apoyándose en su escritorio gracias a su mano derecha, mirando fijamente por la ventana las estrellas y la reluciente luna menguante, lanzó un suspiro, se puso de pie y cayó de golpe sobre su cama, mirando fijamente el techo.

-Bien tarde te das cuenta de tus sentimientos, Ichigo-Bufó con una sonrisa de ironía mezclado con burla.

Tenía razón, tarde se dio cuenta de que estaba enamorado.

Y no de una chica normal, sino de un bello ángel.

¿Pero de que sirve si ella se iba para siempre?

Sabía que ella deseaba su felicidad, así que eso debía hacer…seguir adelante.

Entonces…

¿Qué es ese incómodo sentimiento?


Tic-tac, tic-tac, el segundero avanzaba en todos los relojes de la ciudad, anunciando que era la medianoche.

Faltaba una hora para que cambiase el rumbo de aquellas "víctimas" de los hilos de las diosas del Pasado, Presente y Futuro.

¿Pero sería solo para mal?

¿Hay una posibilidad de que este destino cruel cambie a un final feliz?

En la residencia Kurosaki, todos dormían pacíficos, entregados a los sueños que Morfeo les regalaba, alejándolos de toda realidad, alejándolos de saber que estaban a punto de tener una visita.

En el cuarto de Ichigo, el dormía tranquilo, pero destapado, no se había molestado en cubrirse con las sábanas y de repente…la ventana se abrió.

Se fue deslizando con lentitud y suavidad, luego entro al cuarto una leve brisa y lentamente, unos pies descalzos y blancos tocaban el suelo.

Era Orihime y con su vestimenta de ángel.

-Gomen ne Ichigo-kun, la hora se acerca y bueno…no podía evitar…verte de nuevo…-Pasando una mano por detrás de su cabeza-Vaya, no te has tapado.

Con un movimiento de sus manos, finalmente las sábanas pudieron hacer su trabajo, cubrir al muchacho, protegerlo de sus sueños. Orihime se lo quedo observando, se veía realmente apuesto dormido, no pudo evitar sonreír.

-Mucho mejor-Satisfecha consigo misma, pero luego un semblante de tristeza invadió su rostro-Bueno…como te dije…vine a verte una vez más…antes de irme.

Se quedo con ese semblante, hasta que analizo la situación y abrió sus ojos, viendo el cuarto-Es cierto…Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuve aquí-Observando la habitación-Realmente…huele como él…

Con sus mejillas sonrojadas, de nuevo giro para verlo dormido, tan pacífico, sin darse cuenta que estaba siendo observado, acompañado de ella.

La mano del muchacho sintió el tacto de la mano de Orihime, un tacto gentil y suave. La luna era el único testigo, el único que veía aquella visita secreta, aquella acción, aquel intento de ella por besarlo…

Si, besarlo…poco a poco se iba acercando a él con sus mejillas sonrojadas, sus ojos brillaban ansiosos por probar aquellos labios y su mano apretaba un poco más.

La presión de manos iba creciendo…

Como también la cercanía de los labios.

Los recuerdos invadían su mente, todos sus momentos con él, sus expresiones, su sonrisa… lo más importante, aquella determinación por protegerla, la promesa que le hizo a ella de protegerla.

Lágrimas.

Gotas de lágrimas cayeron sobre el hemisferio derecho del muchacho, quien ni siquiera lo altero ya que seguía dormido.

-No puedo…-Murmuro Orihime con la voz entrecortada a causa de sus lágrimas-No puedo hacerlo…No esta bien que esto sea lo último que haga-Murmuraba con esa voz un poco ronca, limpiándose las lágrimas.

Se pone nuevamente derecha y se apoya en el marco de la ventana con la cabeza gacha.

-En verdad me he divertido mucho en tu mundo, hay tantas cosas que quise hacer…aún faltaban muchos lugares donde ir…Es triste que todo acabe así…-Sonriendo levemente-Me hubiese gustado tener más de una vida… ¡Cinco vidas!-Exclamo emocionada-Así hubiese ido a cinco países diferentes, probar sus comidas hasta llenarme cinco veces, conocer las cinco diferentes culturas y…

Nuevamente observo a Ichigo, con una sonrisa llena de agradecimiento.

-Enamorarme de la misma persona…cinco veces…

Cerro sus ojos y dio la media vuelta-Arigatou Ichigo-kun…

De nuevo el viento entro a la habitación.

Sobre el marco de la ventana, había una pluma blanca.

Sayonara.


Sere sincera, cuando escribi este capi(en el campu)me puse realmente sentimental, incluso llore T-T XD

Matta Ne!