Bueno, aqui les traigo otra conti
mañana es 11, lo que supuestamente iba a subir con de H2O, el problema es...que mi notebook paso a mejor vida(Tiene un virus) y ni siquiera se si mis archivos de los fics se salvaran T-T.... POR QUE???!!!
Bueno, ya me calmo ufff
Muchas gracias por los review. Solo tengo que decir que Tite Kubo es el verdadero dueño de Bleach.
Capitulo 14: Condena.
Era de noche. Y tanto en la Tierra como en el Cielo, todos dormían, a excepción de una joven que estaba encerrada nada menos que en una celda. Tenía unas esposas de oro macizo en sus muñecas y un collar, también de oro, que bloqueaba sus poderes.
Era Orihime.
Lanzó un suspiro, viendo las nubes y las estrellas cuando de repente su moño en forma de tigre, que adornaba sus piernas, empieza a brillar con intensidad, para luego trasformarse en 6 pequeños seres que volaban.
Esos seis pequeños eran nada menos que sus familiares, conocidos en el mundo de los ángeles y demonios como "Shun Shun Rikka". Eran un tema de que hablar, por el hecho de que un ángel solamente puede tener un familiar, no puede tener otro al menos que el primero haya muerto cumpliendo el deber de proteger a su amo, pero con ella hubo una excepción, cuando invocó a su familiar, apareció con cinco pequeños cascabeles que colgaban de su pie como una pulsera que se puso en la muñeca y a través de los años y entrenamiento, esos cinco cascabeles se convirtieron en cinco familiares más, que iban apareciendo uno a uno. Claro que lo malo es que en cada misión, solo se le permitía usar uno al menos que la situación la obligase a invocar a todos, por eso, solo hemos visto a Tsubaki solamente hasta ahora.
-Chicos – Susurro al verlos, con una leve sonrisa.
-¿Cómo te sientes Orihime-chan? – Pregunto una de sus familiares cuyo nombre era Lily. Lucía triste y preocupada.
-Me siento bien – Les aseguro con una sonrisa – En serio, no estoy triste.
-¿En verdad estas bien Orihime? – Pregunto Ayame – No tienes que fingir ante nosotros.
-¡Exacto! ¡Somos tus amigos! – Le grito uno que parecía ser muy delgaducho.
-Hinagiku tiene razón Orihime-chan, además, nos preocupamos más por ti cuando nos quieres ocultar cosas – Hablo una pequeñita de dos coletas que por sus alas, parecía una chinita.
-Shun'ou – Susurro conmovida, pero luego lanza un grito cuando le jalan el cabello – ¡Eso duele Tsubaki-kun!
-¡Deja entonces de actuar como una tonta!
-Ah, Tsubaki de nuevo esta mostrando su preocupación de la forma equivocada – Murmuro Ayame, la capitana del Shun Shun Rikka.
-Es su forma de mostrar sus sentimientos – Dijo divertido uno que era gordo, pero muy alegre.
-Tienes razón Baigon – Exclamo la capitana, con una amplia sonrisa de alegría.
-¡Cierren la boca ustedes dos! – Exclamo un sonrojado Tsubaki.
Orihime rió divertida ante su comportamiento, contagiando a los demás, obviamente, Tsubaki fue el único que no rió. La chica siguió riendo hasta que oyó un ruido proveniente de su muñeca izquierda, echó un vistazo, descubriendo que no eran los brazaletes, sino una simple pulsera que rogó para conservarlo. Lo quedo observando con una leve sonrisa mientras la imagen de Ichigo invadía sus pensamientos, lo acerco a sus labios para besar al pequeño osito que colgaba cuando las puertas se abrieron.
Era una mujer ángel de cabello hasta la cintura, ondulado y de color rubio. Tenía unas curvas envidiables, sus pechos eran más grandes que los de Orihime y tenía un escote profundo para mostrarlo y un atractivo lunar debajo de sus labios y un simple collar de cadenas de plata que se perdía entre sus pechos.
-¡Rangiku-san! – Exclamo Orihime en el momento que sus familiares volvían a ser un moño de peluche, no le gustaba estar presente ante la demás gente.
-Traigo tu cena – Fue su saludo, mostrándole la bandeja que sostenía con sus manos. Se acerco para dejárselo y sentarse después a su lado – ¿Cómo estás?
-Muy bien, claro, he tenido mis mejores momentos, pero… - Pesca un plato – Estoy de maravilla.
-No esperaba que nos veríamos de nuevo en estas circunstancias – Acariciándole los cabellos – Como siempre, de nuevo caes en la tristeza…Primero tus padres y hermano, luego Aizen y ahora esto – Suspiro – Yo tenía razón al decir que eres un imán que atrae peligros.
Orihime soltó una risita, como extraña la compañía y palabras de su amiga Matsumoto Rangiku, una amante del sake y teniente de Hitsugaya Toushirou.
-No quiero que te sientas así Rangiku-san.
-¿Cómo no quieres que me sienta así? Estas enamorada de un humano… ¡Te darán una condena de lo más duro! ¡Podrían incluso matarte!
-Los ángeles son perdonados siempre, si muero, renaceré nuevamente en un huevo – Cierra sus ojos – Lo importante es que no estoy arrepentida y no hay alboroto en mi corazón, estoy en paz y eso me basta.
-Orihime… - La rubia mujer le acarició las mejillas, esta noticia era muy importante – Tu hermano ha despertado.
En la mansión Kuchiki, Rukia se encontraba entrenando en el jardín, mientras Kon, vestido de mesero, preparaba en una mesa de jardín el té y las galletas. En verdad odiaba que ella lo vistiese de mesero por venganza porque se veía ridículo.
-¿Hasta cuando me vas a quitar la penitencia? ¡Llevo meses sin tener sexo maldita sea!
-El mundo no solo gira en el sexo tarado y no me desconcentres.
-¡Seré tu esclavo, pero soy un demonio con necesidades también!
-Exageras, verás que sin tener sexo será como purificarte el alma.
-Esto es injusto, no podía tener sexo en el mundo humano porque mi apariencia estaba bloqueada y ahora que finalmente estoy libre…me lo prohíbe por actuar como niña caprichosa – Murmuro fastidiado cuando en eso siente una presencia – Oh Rukia, tenemos un invitado.
Curiosa, Rukia se detuvo y volteo para descubrir que el invitado era un muchacho de buena musculatura, de piel bronceada y tatuado. Su cabello era largo, recogido en una cola de caballo y de color rojo intenso, su frente era cubierta por un pañuelo blanco y sus ojos eran negros.
-¿Renji?
-Yo Rukia, tanto tiempo…Veo que el mundo humano te ha quitado algo de fuerza.
-¡Atrévete a repetirlo animal! – Golpeándolo.
Aquí vamos de nuevo…vaya forma de demostrar amor. Pensó Kon, viéndolos con una gotita deslizándose por su frente.
Ambos se sentaron en la mesa, comiendo un par de galletas mientras el esclavo les servía té. Una vez listo, Rukia le ordeno a que se fuese y que hiciese lo que quisiese, cosa que alegro a su esclavo, porque finalmente le habían quitado el castigo, así que su próxima misión era buscarse alguien a quien llevar a la cama.
-En verdad ha pasado mucho tiempo Renji.
-Estaba muy preocupado por ti mientras estabas en el mundo humano.
-No tenías, se cuidarme bien.
-Oh si…mira que relacionarte con humanos.
-¡No lo vuelvas a repetir! – Exclamo golpeando la mesa, Renji tuvo que hacer malabares para que no cayese su tasa – ¡No tengo nada que ver con ellos!
-Entonces… - Poniéndose serio – ¿Por qué estas sufriendo?
Rukia se paralizo por su expresión y por la pregunta, las imágenes de sus amigos en la Tierra y de Orihime invadieron su mente, pero todo eso desapareció cuando ahora su hermano y Aizen invadían su mente. Cerró los ojos y se tapo la cara con sus manos. Renji la conocía muy bien y lo odiaba por eso… ¿Por qué no podía olvidarlos? Era una demonio y ellos simple basura humana. El pelirrojo quería abrazarla para aliviarla de su dolor, pero se contuvo, tendría problemas con su hermano…ambos tendrían problemas, así que solo pudo apartarle las manos y acariciárselas. Ella agradeció interiormente su apoyo, pero lo reflejo de forma interna, de forma externa, solo soltó unas frías palabras:
-¿Por qué has venido?
-Aizen-sama quiere que nos preparemos para ir a la "Línea sin Tiempo".
-¿Por qué?
-Para traer a esa chica que quiere nuestro Rey.
-¿Orihime?-Sorprendida.
Era un nuevo día, por lo cual, hagamos una subida hacía la tierra, para ver a Ichigo en el mundo subterráneo de Urahara, entrenando sus poderes con la ayuda de Rose. Tal como Orihime lo deseo, él estaba tranquilo, sin saber la verdad y por supuesto, ellos tampoco le dijeron, no querían romper su palabra, por muy que Shinji desease darle un par de golpea al pelinaranja y culparlo de todo.
-¿Cómo estará ahora mi pobre Hime-chan?
-Tranquilo Hirako, ya veras que todo sale pan comido-Le animaba Urahara, moviendo su abanico con una amplia sonrisa de felicidad.
-¡Imbesil! ¡¿Cómo puedes estar tan tranquilo cuando mi adorada princesa esta a punto de ser condenada a muerte?!-Le grito, agarrándolo del cuello de su kimono y con lágrimas en los ojos.
-Vamos, vamos, no pongas esa cara de desesperación, te saldrán canas antes de edad.
-¡No deberás decirme eso cuando tengo más de mil años!
-Hirako-su mirada misteriosa y lúgubre fueron suficiente para calmar al rubio dienton, conocía muy bien esa mirada, algo ocurría y solo él...y Aizen sabían-No matarán a Orihime, de eso estoy seguro...Lo que me preocupa es "otra cosa".
-¿Otra cosa? ¿De que estas hablando Kisuke?-Vio como el rubio abrió su boca, listo para responder, pero...
-Me acaba de llegar información de Yoruichi-dono-Hacchi se hizo presente, arruinando el ambiente. Lucía sereno, pero a la vez preocupado, el sudor era la prueba.
-¿Qué te dice mi adorada Yoruichi-san de mí?-Pregunto un emocionado Urahara, moviendo su abanico.
-Que mas te vale que te hayas bañado y que no hayas hecho estupideces-Al responderle, Urahara se fue de inmediato a ponerse depresivo al lado de una roca, moviendo su dedo en la arena, haciendo circulitos.
-¿Que ha dicho respecto a Orihime?-Pregunto Shinji nervioso.
-Que esta noche será su juicio para decidir su castigo.
-¿De qué juicio están hablando?-Se tensan un poco al ver que era Ichigo, acaba de terminar su entrenamiento y el sudor recorría su cuerpo.
-No es nada importante para la gentuza como tú-Fue la directa y desinteresada respuesta de Shinji.
-Ve arriba a comer y descansar Kurosaki-san, Tessai ya tiene la comida lista-Le sugirió Urahara, tratando de que el muchacho dejase la curiosidad por saber.
-Me están ocultando algo-Sentenció Ichigo, alzando una ceja molesto.
-Vamos Ichigo a comer-Animo Rose-no hay nada importante que debas saber, recuerda, eres solo un humano.
-Esta bien, por ahora ganan-Yéndose resignado, pero decidido a saber la verdad.
Finalmente cayó la noche en el infierno, en la tierra y en el cielo. En este último, se podía ver un gran edificio entre las nubes, cuyo nombre era "Seireitei", y aquí, se veía nada menos que a Orihime, siendo llevaba por tres guardias por unas especies de cadenas que estaban conectadas a sus esposas y collar.
Lanzó un suspiro cuando se detuvo frente a una gran puerta. Vio como aquellos guardias separaron las cadenas de sus ataduras, para luego caminar hacía aquella puerta y abrirla con solo un roce, se oía como rechinaba, como una voz de anciano, dándole la pasada a su destino.
Agradeció a los guardias y camino a paso lento y firme hacía el interior. El cuarto estaba completamente oscuro, pero no se altero, siguió caminando y cuando se detuvo, la puerta se cerro y el cuarto se ilumino, mostrándole aquellos trece tronos que estaban sobre esos enormes pedestales. Notó que aún habían tres asientos vacíos, cosa que le llamo la atención ya que en realidad debían ser dos vacíos si era cierto lo que le digo Rangiku.
-Lamento llegar tarde.
El cuerpo de la joven condenada se tensó al oír esas palabras, sin mas se giro para ver al dueño de esa voz, que entraba por la misma puerta que ella. Era un hombre más alto que ella, se cabello corto, liso y café oscuro, como sus ojos que lucían indiferente a la presencia de la chica, incluso paso de lado, sin dirigirle ni una palabra y con ayuda de sus alas, voló hacía uno de los asientos vacíos y se sentó, cerrando sus ojos. Orihime agacho su cabeza con una leve sonrisa de comprensión, conteniendo sus lágrimas de felicidad, estaba aliviada de verlo de nuevo despierto.
-Niisan-susurro feliz.
-Quinta teniente, Orihime-El que tomo la palabra fue nada menos que Yammamoto-¿Sabes el por qué estas aquí?
-Si lo se Yammamoto-sama.
-Entonces también ya debes saber las consecuencias.
Orihime cerró sus ojos unos momentos y cuando los abrió, sonrió dulcemente-No me arrepiento de nada...Estoy muy feliz de haber conocido a Ichigo...como también de amarlo, si me matarán por eso, no me importa, mi consciencia esta limpia.
-Ese comentario es muy valiente-Dijo la morena de Yoruichi, con una de sus características sonrisas.
-Métete en la fuente Orihime-Pidió un hombre de larga cabellera blanca-Para decidir tu castigo.
-A la orden Ukitake-san-Orihime se inclino.
No tardo en obedecer, sus pasos la guiaron hacía aquella fuente mágica y desde sus piernas hasta las rodillas se humedecieron por el agua de la fuente, al mismo nivel que sus ropas. El agua estaba extremadamente helada, incluso le rodeaba un escalofrió por todo su cuerpo, pero se contuvo a la necesidad de darse calor frotando sus brazos o lanzándole su aliento a sus manos.
Esperó unos minutos y para sorpresa de todo, incluso para Orihime, el agua de la fuente, poco a poco, comenzaba a brillar de un intenso dorado. Mientras brillaba, el agua iba elevándose, hasta quedar a nivel de Orihime y la rodeaba, como delgadas líneas, parecía un escudo que la protegía.
-Que decepción-murmuro Mayuri, viendo como el agua volvía al estado "pacífico".
-Jamás me lo esperé...no de esta mocosa-Murmuro Soi Fong.
-De seguro tú lo sabías...-Hablo Retsu-¿No Sora?-Observándolo. Él no dijo nada.
-¿Qué clase de castigo le daremos entonces?-Pregunto Hitsugaya-No podemos darle el tonto castigo de enfrentar a un Dragón sin poderes, es algo tonto.
-A mí no me pregunten, incluso saben que este tipo de cosas me desagradan-Fue el comentario de Kaien.
-Yo tengo una propuesta-Hablo Mayuri, juntando las yemas de sus dedos-Propongo que la encerremos en la "Línea sin tiempo". Si se queda ahí un siglo, se podrá olvidar del humano para siempre...y lo mejor de todo, para aquel entonces, aquel humano ya estará muerto...por edad o por la guerra, lo que venga primero.
-Me parece bien-Alentó Komamura, un enorme perro...si, leyeron bien, aquel capitán era nada menos que un perro gigante-Así no causará problemas en la batalla.
-Sino hay otra opción...-Murmuro Shunsui, tomando de su botella de sake.
-Es algo cruel-Murmuro Kaien.
-Pero no hay otro remedio-Hablo Soi Fong, Yoruichi lanzo un suspiro.
-Que así sea-Hablo Yammamoto-La teniente Orihime, quedas condenada a un siglo en la "Línea sin Tiempo"
-Hai, lo que usted ordene.
Agacho la cabeza, sintiendo como sus guardias regresaron para volver a esposarla. Una vez que se la llevaban de nuevo, aprovecho para girar su rostro y buscar a Sora, pero él ya no estaba.
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Bien, aqui tienen otro capitulo del fic.
Vaya, tengo suerte de que las ideas las tenia en un cuaderno...o que no las haya escrito como love stage.... T-T
Mi notebook! Lo extraño! pero lo que mas me preocupa son mis fics...Se salvaran?
