Este es uno de mis capitulos favoritos muajaja XD por el final, digo XD
pues agradesco los comentarios ^^
etto...no me queda nada mas que decir, solo que bleach es de tite kubo
Capitulo 16: Emboscada.
Era de noche, por lo que Ichigo estaba tendido en su cama y durmiendo. Había estado horas tendido en el suelo del bosque, sin poder moverse y maldiciendo a Ishida una y otra vez… Si que estaba cansado. Por lo que al llegar a casa, no tardo en darse una ducha e irse a dormir sin la necesidad de comer, no tenía mucho apetito.
O sabía en que momento sucedió, pero cuando tomó conciencia, noto que ya no estaba en su cama, ni siquiera estaba en su cuarto, estaba durmiendo sobre lo que parecía ser un rascacielos. Se sobresalto, pensando que pronto se caería y moriría, pero no fue así, era como si esa pared de edificio fuese el suelo. Miro fijamente su alrededor, estaba confundido.
-¿Este no es… el mundo de Zangetsu?
-Es triste que vayan a apagar nuestro sol.
Ichigo se gira de inmediato al reconocer esa voz. Ahí estaba Zangetsu, con su interminable capa meciéndose gracias al viento, como también su cabello. Como siempre, su vista estaba clavada en Ichigo, a quien consideraba como su alumno en este mundo de ángeles y demonios.
-¿De qué hablas Zangetsu?
-Ichigo, tu sol se ira de tu lado por enamorarse de ti… Caerá en las manos de la maldad.
-No entiendo Zangetsu… ¿De quien estas hablando?
-De Orihime.
-¡¿Orihime?! ¡¿Qué le hicieron?!
-Orihime ha cometido algo que en el cielo es imperdonable: Enamorarse de un humano. Pero en vez de matarla, la enviarán a su perdición. Escucha Ichigo…
Ichigo se despierta de golpe, sobresaltado. No espero ni dos segundos para ponerse de pie, se vistió con lo primero que encontraba, no podía perder tiempo. Ni siquiera se preocupo en hacer silencio para que su familia no lo sienta, corrió por la casa, bajo apresuradamente las escaleras y abre la puerta de golpe, cerró y salió pitando. No le importaba la hora, solo sabía que tenía que ser rápido, que tenía que llegar cuanto antes donde Urahara.
Para su suerte, estaba Tessai afuera, sacando la basura, así que no tuvo problemas en entrar, sin siquiera saludarlo. Pilló a Urahara moviendo su abanico pensativo, viendo la televisión, o eso intentaba, ya que su mente estaba en otro lado. Alzo su cabeza al sentir a alguien más, sorprendiéndose al ver a Ichigo.
-¿Kurosaki-san? ¿Qué haces aquí tan tarde? Los niños de tu edad deberían estar durmiendo – Suspiro.
-No tenemos tiempo para idioteces, Urahara-san, ¿Puedes hacer que entre a la Línea sin Tiempo?
Urahara se sorprendió, ¿Cómo es posible que ese humano tuviese conocimiento de ese lugar? – Bueno, si, pero… ¿Por qué?
-¡Sino actuamos rápido, Aizen se la llevará! – Al decir esto, Urahara mostró un semblante serio.
-Entiendo… Tessai-san, comienza los preparativos para abrir la puerta – Viendo al alto hombre de piel oscura.
-En seguida Urahara-san – Yéndose hacía la entrada que lo llevaría al gigantesco "sótano" con arena y cielo.
-Kurosaki-san, se demora alrededor de 12 horas en abrirse. Usaremos el tiempo para entrenar y para llamar a refuerzos.
Con las mismas ropas que Orihime uso para ir a la cascada, Orihime era llevada por sus carceleros hasta su destino. Contaba con cuidado sus pasos, los latidos de su corazón y su respiración. Faltaba poco, faltaba poco para caer en un largo sueño, en un sueño que duraría 100 años… Se entristeció un poco.
Para aquel entonces, Ichigo estaría muerto.
Llegaron a su destino: El templo principal. Era enorme, allí se llevaba a cabo muchos rituales, pero en esta ocasión, se abriría una puerta, una puerta que estaba prohibida y que los llevaría a la famosa Línea sin Tiempo.
En donde estaba la puerta, ya estaban los capitanes y tenientes esperando. Apenas le quitaron las esposas, sintió unos brazos rodeándola. Sonrió al sentir que era Rangiku, agradecida estaba por su amistad y por su preocupación.
-Nos vemos en cien años Rangiku-san, así que asegúrate de sobrevivir.
-Orihime, te voy a echar de menos.
Orihime se despidió de todos los tenientes que se acercaron a ella, recibió también abrazados, de parte de Hinamori, Kira, Hisagi, Isane, etc. También algunos capitanes la despidieron, pero fueron solo Ukitake, Unohana, Yoruichi, Kaien, Shunsui y Komamura.
Faltaba poco para que la puerta se abriese. Vio fijamente a su hermano, se había mantenido al margen, pero no desistió, se atrevió a acercarse a él, solo unos pasos, ya que sus carceleros no tardaron en ponerse en posición.
-Está bien – Aseguro Sora, viendo a su hermana menor.
-Sora-niisan… espero que cuando regrese… no solo estés vivo…sino que me hayas perdonado y me recibas en un dulce abrazo, como cuando era niña – Sonríe. Unas lágrimas se deslizaron por su mejillas, pero ella no tardo en limpiarse – Lamento haberte echo enojar… Sayonara.
-Orihime, la puerta esta abierta – Fueron las palabras de Yamamoto.
-Hai… gracias a todos y por favor, cuídense.
Caminaba hacía la puerta, con la frente en alto, sus pasos eran seguros y los ojos clavados en su destino. Sentía nervios, estaba asustada, pero se repetía una y otra vez que estaba bien, que todo saldría bien y que cuando regresaría, los demás habrían ganado la guerra y estarían todos, como si nada hubiese pasado.
Estaba a solo tres pasos de cruzar la puerta cuando sus ojos se ampliaron por la sorpresa y se agacho, salvándose justo a tiempo de una especie de luz rojiza, causada por lo que parecía ser, una serpiente con pelos rojos y hecho de madera. Sea lo que sea esa cosa, doblo su curso para acercarse a Orihime y la atrapo con su hocico, haciéndola entrar.
Gritaba asustada, no podía usar sus poderes por culpa del collar que colgaba por su cuello, por lo que no tenía otra opción que ser llevada por esa cosa, ingresando cada vez más. Cuando se detuvo, miro debajo y se sorprendió. Ahí estaba nada menos que Renji, con una sonrisa de victoria por tener al ángel. Pero no era él la causa de su sorpresa, sino el demonio que lo acompañaba.
-¿Rukia-chan? – Murmuro con su vista clavada en ella.
-¡Orihime! – Rangiku estaba decidida en entrar y ayudarla, peor Hitsugaya se lo impide.
-Un teniente no esta apto para esto – Fue todo lo que dijo al momento de entrar.
Hitsugaya se adentro a la Línea sin Tiempo, descubriendo a los demonios y a una sorprendida Orihime, sin dejar de observar a Rukia. No tarda en sacar su zanpakutoh e invocarla, apareciéndola unas alas de hielo.
-¡Ustedes demonios, dejen a la teniente Orihime y váyanse por donde entraron!
-¿Eh? – Renji lo miro con desagrado – Este lugar no es su territorio, tampoco el nuestro. Es un lugar neutro, así que no tenemos por qué escucharte.
-Eso deja de tener importancia en el momento que toman a una víctima. – Y ataca.
Lanzo de su espada una gran cantidad de hielo, con dirección hacía él pelirrojo, peor Rukia se puso entre ambos y esquivo esa técnica de hielo con su técnica de nieve, peor con dificultad, después de todo, la diferencia de niveles era enorme, con Hitsugaya a favor.
-No te apresures Rukia, solo vinimos por ella.
-¡¿Y qué esperas?! ¡Llévatela ya!
-¡Bájame, bájame! – Gritaba Orihime, pataleando como una niña, exigiendo ser liberada de aquella cosa grotesca.
-Si que eres escandalosa – Se quejaba Renji mientras trataba de abrir el portal.
De repente, una luz se hizo presente, cegando a todos. Los capitanes Yoruichi, Shunsui, Ukitake y Sora habían llegado para ver ese espectáculo. Cuando la luz desapareció, tanto Rukia como Orihime se sorprendieron.
-¿Ichigo… kun? – Murmuro el ángel al verlo con Zangetsu en la mano. No venía solo, venía con Ishida y Shinji.
-¿Ichigo? – Rukia estaba anonadada por la fuerza que el humano impregnaba.
-Al parecer, llegamos justo a tiempo – El cazador de demonios se subió las gafas, viendo al par de demonios son frialdad, listo para "cazarlos".
-¡BAKA! – Orihime se sobresalta por el grito de Ichigo – ¡¿Cómo pudiste ocultarme la verdad?!
-¡IDIOTA! – Fue la respuesta de Orihime, tenía los ojos humedecidos, era una mezcla de felicidad y tristeza, felicidad por volver a ver esos hermosos ojos marrones y tristeza por verlo en estas circunstancias, por verlo nuevamente en el campo de batalla, con su vida en peligro… por ella – ¡Deberías estar en tu casa! ¡A salvo!
-¡¿Y dejarte a tu suerte?! ¡Yo te prometí protegerte!
-¡Oye tú! – Shinji apunto a Renji con su espada, tenía una cara de los mil demonios – Mas te vale que liberes a mi Hime o te dejare más que calvo, ¿Oíste chango?
-Yo, tanto tiempo Hirako – Fue el saludo de Shunsui, alegre como si nada – Oye amigo, que gran look.
-Gracias Shunsui, a ver si luego nos tomamos un par de copas.
-Como en los viejos tiempos.
-Me alegra también verte Hirako, pero no son momentos, muchachos – Susurro Ukitake, una gota de sudor se deslizaba por su frente al ver que este dúo no cambiaba.
-¡Suelta a Orihime! – Fue el grito de Ichigo, en el momento que una oscura fuente de poder salía e su espada.
-¿Qué es eso? – Susurro Renji sorprendido.
-¡Cuidado Renji, va a atacar tu Zabimaru! – Grito Rukia.
-¡Getsuga Tenshou!
Renji se sorprendió por la gran cantidad de poder, pero logro reaccionar a tiempo, moviendo su gran criatura creada por la espada para que soltase a Hime y terminase en sus brazos. La cargo como un costal de papas en su hombro derecho, ignorando sus golpes y quejas mientras su babuino de madera se hacía pedazos.
-No puede ser… ¿En verdad Ichigo logro dominar a Zangetsu? – Susurro Rukia – ¿En tan poco tiempo?
-Ya no tienes nada con que defenderte – Aseguro Ichigo confiado, viendo a Renji con una sonrisa de triunfo que ocasiono que no solo Hime dejase de pelear, sino que se sonrojase. Ver esa sonrisa, se sentía segura, sabría que todo estaría bien… ¿Verdad?
-Iluso, ¿Crees que Zabimaru es derrotado tan fácilmente? – Y para la sorpresa del muchacho, su criatura volvió a armarse – Simplemente tenía que asegurarme que el ángel no terminase en sus manos.
-Mas te vale rendirte – Aconsejo Yoruichi – ¿O acaso crees que dos simples demonios de nivel uno pueden contra cinco capitanes, un ex capitán, un cazador y un humano de nivel espiritual 1?
-Entrega a Orihime pacíficamente y nos aseguraremos que sus condenas no sean tan duras – Fue la negociación de Sora.
-Están locos si creen que nos rendiremos ante la basura – Fue la respuesta de Renji.
-Moriremos con honor, como dignos soldados de Aizen-sama – Finalizo Rukia, en pose de ataque.
-Han sentenciado su muerte – Susurro Hitsugaya con los ojos cerrados.
-En verdad odio ser tan violento. – Shunsui se frotaba el cuello.
-Yo no – Dijo Yoruichi con una sonrisa llena de diversión, incluso se relamió los labios – Tienen honor y eso lo admiro… ¿Están listos demonios?
-Si creen que vamos a dejar que nuestros camaradas mueran, están equivocados.
Todos abrieron sus ojos sorprendidos, vieron en la misma dirección, descubriendo que un portal se había abierto y de ahí salían nada menos que cinco demonios. La que había hablado era nada menos que la peliverde espada Neliel. Estaba acompañada por un demonio que estaba completamente calvo, otro con cabello azul y un extraño accesorio en uno de sus pestañas, otro era un hombre temible y alto, con un parche en uno de sus ojos y una sonrisa tan tenebrosa que era como una sentencia de muerte, y finalmente una pequeña de cabello rosa que estaba sobre el hombro de ese grandullón.
-¡Neliel-sama! – Exclamaron Renji y Rukia.
-Aizen-sama estaba preocupado por ustedes, así que nos envió a Kenpachi y a mí – Hablo la mujer sin perder sus calmadas facciones – Aizen-sama es tan generoso.
-Nosotros nos encargaremos de esto – Dijo el peliazul, moviendo su cabello con su mano derecha, tenía una confiada sonrisa en sus labios.
-Yumichika tiene razón – Hablo el calvo – Ustedes regresen con Aizen-sama y entréguenle a ese ángel.
-Bola de boliche esta siendo muy cursi – Dijo la pequeña con una gran sonrisa de felicidad en su boca.
-Cierra la boca Yachiru. No entiendo el por que el Espada Kenpachi-sama te trajo.
-Yo no la traje, esta se vino sola – Fue su defensa, ante la risa de la pequeña – Ikkaku, recuerda que estamos en campo de guerra – Su sonrisa se amplia – Veamos… ¡¿Quién es el más fuerte?! – Y su poder espiritual aumento de golpe.
Neliel lanzo un suspiro, como siempre, Kenpachi no conocía la paciencia – Apresúrense – Viendo a Renji y Rukia – Estaremos bien.
-¡Ya lo tengo, pelearé con todos a la vez! – Y se lanza.
-¡Wii! – Yachiru se aferraba feliz en la manga, tratando de no caer por la velocidad – ¡Ken-chan esta feliz, Ken-chan lo esta disfrutando!
-¡Eso no se vale capitán, no nos dejara con nada! – Fue la queja de Ikkaku.
Neliel observaba fijamente, ella se encargaría de todo aquel que escape del Espada violento y se acerco a Renji y Rukia. Como el portal se cerro, Rukia abría otro, ante los gritos de preocupación de Orihime. Ella podía sentir ese poderoso reiatsu negativo, estaba segura que Ichigo no lo lograría, al menos saldría, pero con una gran herida. No quería verlo herido, las lágrimas salían por sus ojos, sus manos, en forma de puños, golpeaban el pecho de Renji, mientras sus pies pataleaban su espalda, tenía que liberarse y salvarlo.
-¡Ya basta, me aburrí de ser golpeado! – El pelirrojo poso su mano en la cabeza de Orihime y los ojos de la chica se abrieron como platos. Algo paso, sea lo que sea que le hizo, ocasiono que cayese dormida.
-Ya logre abrirlo – Dijo Rukia satisfecha. Pero se sorprende al ver lo que había en el otro lado.
Al otro lado del portal, estaba nada menos que Aizen, con su confiada sonrisa de siempre. Sus ojos no estaban centrados en aquel dúo, o en Neliel, o en la batalla que estaba a unos metros detrás, sus ojos estaba clavado en Orihime, en SU ángel, suya, finalmente estaba a su lado de nuevo, no se la entregaría a nadie, especialmente al humano Kurosaki Ichigo.
-¡AIZEN-SAMA! – El grito de ambos alerto a los demás.
-¡¿Aizen?! – Exclamo Ichigo sorprendido. Al ver que ese hombre alzo sus brazos para recibir a Orihime, apretó la quijada con rabia. Se disponía a ir, pero Yumichika se lo impidió.
-Estás en una pelea, no es bueno interrumpir por cosas pequeñas.
-¡Quítate de mi camino o te parto tus pestañas falsas travestí!
-¡¿T-T-T-Tra-…travesti?! – Exclamó furioso, con cuatro venas en la cara - ¡Maldito hijo de…!
-Cuanta razón tiene el pibe Yumichika – Ikkaku no pudo evitar retorcerse de la risa, esquivando los ataques de Ishida.
-De nuevo estamos juntos Orihime – Aizen la tenía en sus brazos. En el momento que acerco su rostro para besar su frente, él, y todos los demonios, desaparecieron.
-¡Maldición! – fue la exclamación de Ishida.
-Orihime… no puede ser – Susurro Sora.
-Maldito Aizen – Exclamo Ichigo – ¡ORIHIME!
En el infierno, Aizen estaba sentado en un largo sofá que tenía su dormitorio, con una copa de vino en su mano derecha y la izquierda estaba apoyada en las hebras naranjas del ángel Orihime, quien dormía pacíficamente, con su cabeza sobre las piernas de ese hombre.
-Finalmente el sol esta a mi lado.
