Como habia dicho en mi fic de sirenas, estaba escribiendo la continuacion de hime angel... y aqui esta! XD

pienso dedicarme a escribir shot ichihime y ojala seguir con Love Stage u.u pero eso despues de la U o minimo cuando termine mi practica XD claro que posiblemente ande avanzando un poco en los ratos de aburrimiento que tenga XD pero no aseguro subir nada antes del semestre... solo el capi de sirenas y capis de conan que tengo adelantado, aparte de eso, nada.

Gracias por la comprensión.

Bleach es propiedad de Tite Kubo, el verdadero ichihimista XD (Delirio de sueño XDD)

Capitulo 19: Paseo con la asesina.

Orihime estaba sentada en una silla que tenía su cuarto, contemplando la vista que le enseñaba la ventana, había notado también como algunos demonios caminaban por el jardín del palacio, para cumplir sus obligaciones o simplemente para pasar el rato. Volvió a observar el último presente que obtuvo de Ichigo y lo tomo con su mano derecha al momento que oye como tocan a la puerta.

Sin esperar respuesta (porque sabían que Orihime no hablaría), esta se abre y ella no necesito voltearse para saber que eran Nelliel y Rukia, tampoco era necesario verse para que el cuarto sea invadido por la tensión entre el ángel y el demonio Kuchiki. Sabía que no podía seguir así eternamente, tarde o temprano tendrían que enfrentarse, y más si iban a estar caminando por los mismos lugares. Estaban ahora frente a frente, algo inseguras y manteniendo una distancia prudente, casi parecía que se hablaban de forma kinestésica e ignorando a su alrededor, incluso a Nelliel. La peli-verde sólo observaba en silencio, ella notaba con mucha claridad las reacciones de ambas mujeres de diferentes especies y decidió esperar el momento adecuado para actuar, casi como si quisiera darles su intimidad y ver si iban a dignarse en hablar.

-Orihime-sama. – Al deducir que no iba a ocurrir, decidió hablar al fin al momento que tomaba lo que parecía ser un abrigo y que estaba sobre la enorme cama. – Déjeme ayudarla con el abrigo.

Para el ángel era difícil verla en plan de "soldada leal" cuando hace dos meses, ella y Ulquiorra la atacaron a ella y a Ichigo… si, es verdad que la peli-verde se mantuvo al margen, pero era una enemiga, fiel servidora de Aizen y se sentía rara que la tratara con respeto. Pero como no quería hablarles, lanzó un suspiro y estiro sus brazos para darle acceso a acercarse.

-Hay una carroza esperando. – Continuó Nelliel una vez que acabo. – Si nos sigue. – Le pidió al momento que inclina la cabeza y señalaba la puerta.

Orihime volvió a asentir y cuando las demonios se movieron, ella también. El camino fue en silencio, de vez en cuando se encontraban algunos demonios, que al ver a la peli-naranja, o cuchicheaban en susurros o se inclinaban en respeto porque después de todo, ella era alguien importante para su Rey, tal vez sea la futura Reina.

Una vez afuera, tuvo que parpadear un par de veces para acostumbrarse a la luz y notó que al final de las escaleras, había un hermoso carruaje de color rojo, que sería llevado por cuatro caballos café y sin ojos, tenían una apariencia demoniaca que asusto un poco a Orihime, son totalmente diferente a los hermosos unicornios que habitan en el Cielo. Había unos demonios uniformados frente al carruaje y que les hacía reverencia, esperando pacientemente a que las tres subiesen.

Una vez dentro del carruaje, dos de los demonios se pusieron de pie sobre un pequeño balcón que había detrás del carruaje y otros dos se sentaron adelante para tomar las riendas de los animales. Y partió.

Dentro, se podía ver que Orihime estaba mirando la ventana y nerviosa, se rehusaba girar su rostro para ver a las demonios que estaban sentada frente a ella, especialmente a Rukia, ¿Por qué Aizen le divertía esto? Dice que no quiere lastimarla, pero sentía que estaba metida en uno de sus juegos, al dejarla bajo el cuidado del demonio que le hizo daño psicológico al matar a sus padres y físico al traicionarla. Su cuerpo aún tenía cicatrices de la espada de aquella pequeña pelinegra. Rukia estaba igual, sólo quería que esto acabase porque en verdad no quería estar con ella en el mismo lugar o verla, sólo ocasionaba que su cuerpo reaccionase de forma negativa y culposa mientras los recuerdos la atormentaban como espinas clavadas en su piel.

Esta vez Nelliel no les ponía atención, aprovechaba el viaje para poder pensar en lo que había hecho, en la última hora se había atrevido a ir a los calabozos para ver a Nnoitra, el Espada seguía en penitencia por haber lastimado al ángel de Aizen-sama.

Flash Back.

Nnoitra estaba sentado en su celda, cualquiera diría que estaba cansado o agonizando por todas las heridas profundas y superficiales que le habían hecho y no hay que olvidar que tuvo que sentir el poderoso reiatsu de Aizen, ese poder que dejaba a todos sin aire. Oyó pasos y sin darle importancia, siguió con su mirada en el suelo, ya sabía de quien se trataba, reconocería esa forma de caminar en donde fuese.

-Vete. No necesito tu compasión, Nelliel. – Gruño molesto.

-No vengo a darte compasión, se que no lo necesitas. – Murmuro al momento que se colocaba frente a las rejas y se cruzaba de brazos. – Sino más bien a recordarte que yo tenía razón… como siempre.

-Ya lo hiciste, ahora vete.

Nelliel no le obedeció, ya era natural ir a la contra de ese hiperactivo salvaje con mentalidad machista, y aún así a ella… lanzó un suspiro, era tan complicado. Sus brazos volvieron a estirarse y Nnoitra notó como ella dudaba un poco en el movimiento de su mano derecha hacía las rejas, pero cuando estaba a punto de cruzarlas, se detuvo y se apartó.

-¿Por qué lo mataste? – Preguntó Nelliel tratando de lucir como si nada.

-He matado a muchos idiotas que ya ni recuerdo nombre… se más específica.

-¿Por qué mataste a mi prometido? Aizen-sama no te lo ha ordenado… y él no te ha hecho nada.

Nnoitra hizo un chasquido con la lengua y volvió a gruñir, aparte de eso, no dijo e hizo nada más, esperando que esa fastidiosa se aburriera y se fuese. Pero no era así, ella seguía de pie, esperando una respuesta sin perder el relajo en sus ojos.

-Ya es el tercero.

-¿Y qué te importa? Lo hacen fuera de tu voluntad, deberías estarme agradecida.

-¿Acaso lo haces para que te deba favores? – Preguntó con burla. – Ya deja de hacerlo, ¿Quieres? No puedo seguirme re…

Se interrumpe al sentir una presión en el cuello de su ropa y como la jalaban hacía la reja, chocando sus grandes senos con el metal, tenía sus ojos cerrados y concentro la fuerza en su cabeza para que esta no se golpease en el frío metal. Abrió sus ojos al estar nuevamente inmóvil y sus ojos estaban fijos en los oscuros y fríos de Nnoitra, quien estaba tan cerca, también pegado al metal, era una posición en verdad pecaminosa y quien sabe lo que podría pasar sino fuese por las rejas que los separaba.

-¿Tanto es tu anhelo de casarte? Vamos Nelliel, yo te veía como una mujer más independiente. – Se burlaba con esa sonrisa que asustaba aun niño.

-¿Acaso estas celoso? – Fue su contraataque, devolviéndole la sonrisa, era una pequeña y llena de burla.

Nnoitra volvió a reflejar la ira, no le gustaba para nada que ella se burlase de su persona, él era superior que esa basura que van detrás de Nelliel. Su mano libre la llevo detrás de la nuca de la mujer y antes de que ella pudiera hacer algo, él la atrajo para besarla, sorprendiéndola. Ella no sabía que hacer, por primera vez había sido derrotada por Nnoitra, su cuerpo no podía moverse, parecía que disfrutaba el contacto y eso la estaba aterrando y preocupando, no quería despertar sus sentimientos ocultos, así que antes de que se le ocurriera corresponderle, se aparta con violencia y estira sus manos para atacarlo con bolas de fuego, pero él las esquivo todas con una sonrisa triunfal.

-Eres una maldita bestia. – Murmuro con odio y con unos ojos furiosos mientras se limpiaba los labios con el puño de su uniforme.

Nnoitra le saco la lengua y volvió a reflejar esa mirada de seguridad y superioridad que tanto odiaba la mujer. – Como sino supiera que te gusta, mujer.

-En tus sueños… no te sigas metiendo en mi camino de matrimonio. Es mi responsabilidad como sobreviviente de mi clan. – Le ordeno al momento que se daba la media vuelta y se alejaba.

Una vez oculta en las sombras, se podía ver que se había sonrojado por aquel beso.

-Una bestia. – Susurro.

Fin Flash Back.

Nelliel cerró los ojos, debía borrar aquellos pensamientos de su cabeza, como también, olvidar el calor que le impregnó aquel beso, era tan fogoso, apasionado y posesivo que aún le causaba un cosquilleo en la piel. Maldijo a Nnoitra por haberle hecho sentir así, se sentía como una niña que le acaban de ensuciar la mente.

-¿Nelliel-sama? – La voz de Rukia la trajo a la realidad. – Ya hemos llegado, ¿Se encuentra bien?

-Oh si, lo siento, estaba en las nubes. – Se disculpaba tratando de disimular un poco la vergüenza, pero no podía ocultar el sonrojo en sus mejillas.

A Orihime le pareció enternecedora y divertida la reacción de la peli-verde, pero claro, no iba a decir algo o reírse, así oculto con sus ropas la pequeña sonrisa que luchaba por salir.

Bajaron del carruaje y los demonios le aseguraron que esperarían ahí mismo a su regreso y volvieron a inclinarse por respeto, deseándole un buen día a Orihime. Ella se sintió insegura pero como no era una persona con falta de modales, se atrevió a inclinar su cabeza en agradecimiento y siguió a su escolta. Nelliel le estaba mostrando las mejores tiendas, explicándole que era libre de comprar lo que quisiese, que todo estaría pagado bajo el dinero y poder de Aizen, pero ella no ponía mucha atención, tampoco quería depender económicamente de aquel hombre para comprarse cosas (por muy que era así cuando era pequeña), aunque tenía la oscura intención de dejarlo en bancarrota como venganza, pero quien sabe, de seguro el podía recuperar lo perdido a costa de la vida de otros.

-Este se le vería hermoso Orihime-sama. – Dijo una vendedora con tono el tono de amabilidad de mercancía para tener la suerte de poder ganar dinero.

Orihime observo a la mujer unos momentos, preguntándose si las noticias volaban rápido por el Infierno y todos sabían sobre ella… o a lo mejor la verdad había sido modificada un poco, quien sabe. Ahora miraba el vestido de color azul oscuro, hecho con telas elegantes y carísimas, con unos detalles que de seguro en ella ajustaría las curvas de su cuerpo y la harían resaltar más. Era bonito, pero ella en verdad no andaba con ganas, ella no quería nada, sólo una cosa: Ser libre.

Ella negó con la cabeza con tristeza y camino hacía la puerta, salió y no tardo en ser rodeada por el mar de demonios. Esperando a que las otras salieran, volvió a ver el anillo que colgaba en su dedo, como él le había dicho, ya no se sentía mareada ni nada por estar en el centro del Infierno y rodeada de demonios, podía caminar entre ellos y no sentiría ningún malestar. Sus ojos le revelaron a lo lejos a una pequeña niña demonio, tenía el cabello despeinado y sucio como su cara, lucía muy delgada por falta de alimentos, vestía unos harapos con muchos parches de varios colores y una de sus frágiles manos sostenía una cesta llena de flores realmente raras para el ángel y su otra mano sostenía dos de esas flores. Con unos tristes ojos y con ruego en sus labios, le ofrecía a la gente aquellas flores para poder ganar unas monedas, pero nadie le hacía caso, pasaban de largo y a veces la empujaban, ocasionando que un par de veces casi se caiga al suelo.

El corazón de Orihime se partió en tristeza por ver aquello, incluso en el Infierno había esas injusticias. Ignorando las llamadas de Nelliel y Rukia, corrió hacía el mar de demonios para acercarse a la pequeña. En una escena de cámara lenta, se podía ver como se iba acercando con pasos largos y sus ojos clavados en ella, pero por culpa de su concentración y de todos esos demonios rodeándola, no se dio cuenta que a dos metros a su lado derecho estaba pasando Ichigo y los demás, estaban cerca y ninguno de los dos se percataban, pasando de largo (N/A: El que vio Samurái X el capitulo en que Kaoru y Yachiko llegan a Kioto y persiguen a Aoshi que Kaoru no se dio cuenta de Kenshin, entenderán a lo me refiero con esta explicación para los que no me entendieron).

-Hola. – Saludo a la pequeña con una cálida sonrisa una vez que estaba frente a ella. Notó como ella la miraba entre sorprendida y asustada ya que Orihime no parecía al demonio común que sospecho que era un aliado especial del Rey Aizen. – ¿Podrías decirme como se llaman esas flores? Nunca las había visto.

-S-Se llaman Lust. – Quedo encantada ante la belleza y la amabilidad del ángel. – Son muy raras en el Infierno.

-Son hermosas… ¿Me darías todas? – Preguntó sin borrar su sonrisa, sorprendiéndola.

-Yo… ¿De verdad?

-Claro… ah, pero… ¿Cómo podría pagártelo un ángel? – Rascándose la cabeza dudosa.

-¿Eres un ángel? – Tratando de no alzar la voz. – ¿Cómo Aizen-sama?

-Él dejo de ser un ángel hace tiempo, pero sí, soy un ángel.

-Orihime-sama, no debe estar revelando su identidad. – Le regaño Nelliel al acercarse y miro a la pequeña. – Espero que no ande diciendo nada sino quiere que…

Orihime alzo su mano para callarla y la veía con ojos serios, como un gesto para que entendiera que asustaba a la niña, la mujer lo entendió y lanzo un largo suspiro e inclino su cabeza en señal de disculpa y Orihime finalmente le hablo, sólo para decirle que quería comprarle todas las flores.

-Muchas gracias. – El ángel volvió a hablarle a la pequeña con su sonrisa de siempre. – Las voy a valorar mucho.

-One-chan. – La niña le agarra de las ropas para poder acercarse y susurrarle un secreto. Orihime decide hacerle caso. – Si deja que una sea reflejada por la luna llena mientras duerme, algo bueno le puede pasar. – Le explicaba para luego alejarse y le sonríe con amabilidad. – Es lo que me contaba mi abuela antes de morir.

-Muchas gracias. – Le agradeció para luego irse con Nelliel mientras la niña se despedía con su brazo alzada.

Una vez reunidas las tres, caminaron hacía el carruaje y no tardaron en subirse y Orihime no paraba de aferrarse en las flores, segura de que las palabras de la niña eran ciertas.


Volviendo con Ichigo y los otros, ellos seguían corriendo hacía el palacio, ignorando que en el pueblo tuvieron la oportunidad de llevarse a Orihime. Pero ya era tarde y algo del pasado, ellos habían salido del pueblo y ahora andaban por una especie de desierto oscuro y muerto.

-Siento como si no avanzáramos. – Se quejaba el peli-naranja con la vista al frente, aún sintiendo que Las Noches estaba muy lejos.

-Estoy cansándome de escuchar tus reclamos. – Fueron las palabras de Shinji. – Estoy que te corto la lengua… o mejor aún, la cabeza.

-Quiero ver que lo intentes. – Le reto alzando su puño.

-Ya basta ustedes dos. – Les regaña Yoruichi con un tono de amenaza, dejando bien claro que sufrirán severas consecuencias sino se callaban.

-Parecen animales salvajes. – Murmuro Ishida subiéndose las gafas para recibir de premio la mirada amenazante de Ichigo y Shinji.

-Parece que se llevan bien. – Murmuro Momo con una gran sonrisa de felicidad, tanta que se distrae y se cae al suelo.

-Fíjate por donde vas tonta. – Le regaña Toushirou con una vena en la frente al momento que la ayudaba a ponerse de pie.

-No seas cruel conmigo Shirou-chan. – Murmuraba con una expresión de dolor por las palabras de su amigo capitán.

-Esa no es la forma de tratar a tu novia. – Le regaño de la capitana de piel morena con una diabólica sonrisa, causando que Momo se sonrojase y Hitsugaya se enfureciera.

-¡No es mi novia, mujer gato!

Volvieron con su carrera contra el tiempo en silencio, no hablaron hasta que llegaron finalmente a Las Noches. Estaban ante un gran mural sin puertas ni ventanas que le impedía poder acceder al castillo, sino había una puerta… ¿Cómo lo hacían para entrar y salir?

-¿Alguna idea de cómo entrar? – Ichigo bufo lanzando esa pregunta y tocaba la pared. Era esto genial, acababa de llegar y ya le dan el primer obstáculo.

-Recuerden que vienen conmigo. – Yoruichi reflejaba aquella sonrisa gatuna llena de confianza que la caracterizaba, estaba más que claro que ella sabía varias cosas.

Estuvieron ahora caminando, rodeando la muralla mientras esperaban una señal de Yoruichi, quien sólo estaba deslizando su mano derecha por la pared, esperando sentir algo diferente. De golpe se detiene y los otros hicieron lo mismo, notando que ella seguía con su brazo estirado.

-Es aquí. Puedo sentir reiatsu protegiendo este lugar… ellos cubren la puerta con un hechizo, como la puerta cambia de dirección cada día, hay que estarlo buscando con el tacto. – Les explicaba mientras una repentina brisa la invadía.

-Con que así funciona… es interesante. – Murmuraba Ishida frotando su barbilla, noto entonces como la brisa rodeaba a la mujer gatuna. – ¿Qué piensas hacer?

-Voy a abrir la puerta. – Explico como lo más natural del mundo.

-Para mí que va a romperlo. – Murmuro Hitsugaya con el ceño fruncido.

-¿Qué mas da? Lo importante es que entremos. – Comento Shinji molesto y de brazos cruzados, apoyando la idea de hacer una demolición como regalo.

De golpe, el poder espiritual de Yoruichi exploto, siendo rodeada por un aura de color dorado, la cinta que amarraba su cabello se hizo pedazos y termino con su pelo suelo y meciéndose por los aires por la gran cantidad de energía. Hizo presión de la pared con más fuerza con unos ojos serios, parecía estar en una batalla ahora mismo, una pelea de concentración.

-Lo siento. – Susurra la mujer al momento que refleja una sonrisa de burla. – Pero seas quien seas el que mantiene el reiatsu… ¡No podrás conmigo! – Grita al momento que vuelve a ocurrir otra explosión de poder y un campo de energía se deja ver y luego este desaparece haciéndose añicos, revelando una gran puerta de madera.

-Capitana Yoruichi, en verdad que eres genial. – Elogiaba Hinamori con una gran sonrisa de emoción y ojos que brillaban de admiración.

-¿A qué si? – Sonriendo orgullosa.

-Ojala sea igual que usted algún día.

-No digas esas cosas o le subirás el ego. – Le advertía Toushirou un poco sonrojado al dejarse llevar por la imaginación, pensando en Hinamori más alta, vestida más atrevidamente y con más delantera.

La puerta parece que también fue afectada por el reiatsu de Yoruichi, ya que este, de un momento a otro, se hizo añicos antes de que alguien tuviese la oportunidad de rozarlo siquiera, siendo recibidos al otro lado por absoluta oscuridad. En estado de alerta, se van adentrando y descubren algo que los asombra: no estaban frente al castillo, al contrario, estaban en otro desierto, a diferencia del anterior, no se veía tan deprimente y si había un sol que brillaba tan alegre como el de la tierra.

-¿Qué significa esto? – Preguntó Ichigo asombrado y confundido.

-Esto es otro hechizo. – Murmuro Hitsugaya viendo a su alrededor con una mano tocando la empuñadura, listo para el ataque. – Uno en caso de que destruyan el primero.

-Debe haber un guardián encargado de la seguridad del palacio y lo ha llenado de hechizos trampa. – Comentaba Ishida viendo el sol, era curioso que este Sol no te dañaba los ojos, eso era prueba de que era artificial.

-Entonces… ¿No sirvió de nada la destrucción? ¿Tenemos que destruir más cosas? – Preguntaba Shinji aburrido y con las manos en los bolsillos.

-A veces me pregunto como es que te convertiste en capitán. – Murmuro el peli-blanco con una vena en la frente por el comportamiento vago del ex capitán.

-¿Tienes algún problema con eso chibi? – Shinji ataco con el ceño fruncido y una sonrisa de burla, sabiendo que él odiaba ser llamado así.

La vena de Toushirou se agrando al oír la palabra prohibida, Shinji era un profesional en esa área, después de todo, a Hiyori también le molestaba mucho ser atacada por su altura y por lo poco femenina que era, claro que siempre terminaba hecho una mierda, pero si que valía la pena, quitarse el aburrimiento con esa pequeña… y como dice el refrán: La práctica hace al maestro. Y la práctica le estaba ayudando en hacer enojar de verdad al pequeño capitán.

Antes de que se armase una discusión, algo estaba cayendo desde el cielo y se estrella en la arena, ocasionando una ola enorme. Los intrusos no se inmutaron, permanecieron con expresiones serias o relajadas (aunque Momo se puso un poco nerviosa al preguntarse que tipo de cosa había caído) y notaron que el culpable era un hombre gigantesco, moreno y de grandes proporciones musculares que se preguntaban si el era capaz de respirar con esa altura y grasa. Pero él clavo sus ojos en Yoruichi e ignoro a los demás, se veía en real molesto.

-Oh, con que tú te encargas de la protección de Las Noches. – Comenta Yoruichi totalmente despreocupada.

-Mi nombre es Yammy Riyalgo. Espada… ¡Y no pienso permitir que te salgas con la tuya, zorra! – Le grita al momento que la ataca con su espada con una velocidad impresionante a pesar de su musculatura.

-¡Yoruichi-san! – Gritaron Ichigo e Ishida, pero Shinji y Toushirou les impidieron acercarse con expresiones relajadas.

La espada causo una explosión, Yammy sonreía por su asegurada victoria, pero su sonrisa desaparece al notar que su espada no había tocado jamás el suelo, que ese impacto sólo fue a causa del choque entre su arma y la mano desnuda de la morena. Así es, Yoruichi detuvo el ataque con su desnuda mano derecha y sus ojos seguían tranquilos e indiferentes ante la presencia del demonio.

-No se preocupen…. – Dijo y su mano hizo presión, rompiendo la espada de su adversario, dejándolo más sorprendido. – Voy a acabar con esto en un golpe.

La furia crecía en Yammy, se notaba que era más temperamental que Grimmjow, él no iba a perder ante una escoria como esa mujer, no le importaba las advertencias que le había dado Ulquiorra sobre esa mujer (cuyo nombre jamás le dijo… o él no le presto atención), él la mataría de seguro.

-Yoruichi Shihouin. – La mujer desaparece a la velocidad de la luz y vuelve a aparecer detrás de él y volando por los aires, antes de que hubiese una nueva respiración, el Espada estaba inconsciente en el suelo y ella de pie buscando otro moño para su cabello. – No olvides el nombre de la mujer que te noqueo.

-Q-Q-… Que miedo. – Murmuraron Ichigo y el cazador con los ojos en blanco y un poco azules por la descomunal fuerza de la mujer.

Ante ellos apareció mágicamente una puerta negra. Ellos se acercaron y la abren, notando que había un largo pasillo sin fin, entraron y la puerta desaparece en el desierto. Habían podido ingresar al palacio y ahora sólo faltaba buscar a la princesa.


Orihime y su "escolta" habían llegado a Las Noches antes que ellos (obvio si consideramos que ella estaba en carruaje y los otros tenían que andar de a pie XD) y después de haber dejado al ángel en su cuarto, Rukia era libre nuevamente y ahora podía irse a su mansión y poder encerrarse en su cuarto. Necesitaba sumergirse en la soledad para que nadie notase su extraño comportamiento, no quería oír comentarios hirientes o de burlas, la única persona que le quedaba era Renji, pero como no quería preocuparlo, hasta a él le ocultaba su dolor, siendo sólo Kon el testigo de su soledad, tristeza y pesadillas.

Pero sus pasos se detuvieron al ser rodeaba por un extraño reiatsu y una imagen invade su mente, podía ver al dueño de ese poder, corriendo desesperado con sus amigos, con un objetivo y con unos ojos serios por la decisión de salvar a la prisionera. Se abrazo a si misma y se apoya en la pared con los ojos cerrados.

-Ichigo. – Susurro con tristeza y dolor, sintiéndose con un dolor de estomago profundo, de nuevo ese malestar, ese sentimiento llamado arrepentimiento. – No…. – Sus ojos cambiaron de color, estaba sacando su lado demoniaco. – No voy a verme patética, ellos no me harán esto… soy Kuchiki Rukia, la princesa legitima al trono.


La cabeza de Orihime estaba oculta en las almohadas, por lo que nadie podía notar que sus ojos estaban muertos a causa de tanto dolor en el pecho porque no paraba de estar pensando en Ichigo. No podía evitarlo, él invadía cada rincón de su mente, de sus sueños y de sus oídos, al recordar ese tono de voz cada vez que la llamaba o le decía "tonta". Sonrió con nostalgia por lo último y se gira para mirar el techo, recordando el día que fue a su casa y estuvo cerca de…

Se sonroja y cierra sus ojos.

-Ichigo-kun. – Susurra despacio y cansada de tanto dolor y confusión. Lentamente se fue sentando en la cama, apoyando sus manos en el colchón para que sostenga su cuerpo y sus ojos miraron a través de las ventanas la luna llena, resplandeciendo como nunca. Gira su rostro y ve ahora las flores que descansaban en el florero, recordando las palabras de la pequeña niña. – Yo quisiera poder verlo y poder… – Deseo agachando la mirada mientras se interrumpía y volvía a tenderse.

Siguió pensando en ese deseo y en Ichigo hasta que no pudo más y cayó dormida… dormida sin darse cuenta que una de las flores comenzaba a brillar.