Como ya habia dicho, estaba trabajando en Hime angel y aqui lo tienen, me hubiese gustado terminarlo antes y asi escribir el corto de SV pero ni modo, este sera el regalo mientras pienso cuando escribire el corto ya que ahora quiero trabajar en la conti de Ritual.

Agradezco sinceramente a las personas que se toman el tiempo de leer y el doble de agradecimiento para las personas que me dejan review...es lo justo XD

sin mas que decir... Disfruten

Bleach es propiedad de Tite Kubo.

Capitulo 20: El Libro con la Verdad.

Él la estaba besando, le había robado un beso sin sentir una pisca de pudor y no se sentía incómoda, ni siquiera molesta, le fascinaba sentir tanta suavidad y posesión en aquel beso, como sus manos se apoderaban de sus caderas y se las acariciaba con sutileza. Ella lo rodeaba con sus brazos, correspondiéndole aquella muestra de amor.

El tiempo estaba detenido para ellos, lo único que les importaba era ese momento íntimo, disfrutar cada caricia y saborear cada beso.

Susurro su nombre en un gemido, acariciando su cabellera naranja.

La imagen desapareció a causa de una gran mancha roja.

Sangre.

Había sangre por todos lados y un cuerpo cayó al suelo sin vida, estaba muy pálida y sus ropas blancas estaban en verdad manchadas de sangre, incluso un hilo se deslizaba por sus labios y una espada estaba atravesada en su pecho.

Orihime despierta de golpe a causa de su pesadilla. El sudor recorría su cuerpo y su pecho subía y bajaba a causa de su acelerada respiración. Paso una mano por su frente y luego a su cabello, enredando sus dedos en las hebras naranjas, sin poder creer aún su sueño, primero estaba besando a Ichigo, aun cuando era producto de su imaginación, el beso se sentía casi real (por eso su sonrojo) y luego…

Su cuerpo tiembla, esa escena sangrienta no salía de su cabeza.

Decide levantarse de la cama, caminar un rato en la habitación le ayudaría a calmar los nervios, aunque dudaba que pudiese volver a dormir, ese sueño le perturbaba demasiado. Corre más las cortinas y abre la ventana con el balcón para dejar que entre el aire fresco, se pone un grueso pollerón que vio entre los cajones y se quedo sentada afuera para ver el paisaje.

Afuera de los terrenos de Las Noches, el lugar era un desierto tal como ella mismo vio esa tarde con Nelliel y Rukia, pero allí adentro era diferente, Aizen había decorado los jardines con los árboles más grandes y los césped más verdes que hubieran, incluso habían bellas flores, tanto de la tierra como de su hogar en el cielo. Debía confesar que siempre pensó que Sousuke tenía un gusto refinado en decoración.

Ya estaba sintiendo muchos escalofríos, señal de que su cuerpo estaba muy helado, así que vuelve al interior de la habitación y abre sus ojos al descubrir algo: dos de las flores Lust se habían marchitado. Curiosa, se va acercando para poder tocar los pétalos ya muertos, pero una fuerza interna se lo prohibió.

Alzo la cabeza para ver la puerta con determinación, si nadie le iba a responder sus preguntas, ella lo buscaría sola. Con esa idea en la cabeza sale de la habitación con destino a la biblioteca segura de que no habría nadie allí que la vigilase, pero deberá apurarse ya que tarde o temprano alguien entraría en el cuarto para asegurarse de que estuviese allí y cuando descubran que no, habrá un sequito buscándola porque no iban a arriesgarse a morir ante las manos de su emperador.


Ichigo y compañía seguían con su recorrido sin permiso por aquellos pasillos oscuros que parecían un laberinto abandonado. Su carrera los llevo hacía una habitación que los recibía con seis pasillos más, querían divertirse con ellos, disfrutar de su tortura por preguntarse cual camino era el correcto.

-¿Cuál deberíamos tomar? – Se preguntaba el pelinaranja observando cada entrada.

-Todos los pasillos me dan mala espina. – Murmuro Hinamori con desconfianza.

-Dudo que podamos decidir con una moneda. – Ironizó Shinji lanzando un suspiro.

-Al parecer, sólo tenemos una opción. – Murmuro Ishida con seriedad.

-Separarnos. – Termino Yoruichi, contando lo que pensaban todos los presentes.

-No hay otro camino. – Murmuro el peliblanco preocupado por la seguridad de Hinamori, por eso giro su rostro para verla.

Momo sintió sus ojos y lo ve fijamente para luego sonreír.

-Estaré bien, ya no soy una niña Shirou-chan. – Le prometió con una sonrisa.

-Te he dicho que no me llames así… y sabes por qué me preocupo.

-No soy débil, estaré bien… lo que haces es un insulto hacía mí como guerrera. – Agregó con un tono de seriedad que sorprendió a Hitsugaya, ella nunca se veía de aquella forma, siempre frágil y dulce, alguien incapaz de lastimar a alguien pero estaba en lo cierto, estaban en un campo de batalla y aquellos sentimientos no deben estar entre las líneas.

-Ah, eres un caso perdido, haz lo que quieras. – Dándole la espalda.

-Pase lo que pase… – Dijo Yoruichi. Todos se daban la espalda y formaban un círculo. – Hay que reunirnos con vida.

Y los seis se separan.

Ichigo corría por la puerta que había elegido y con cada paso, los pasillos se iban desvaneciendo a causa de aparecer los recuerdos a su mente.

Flash back.

-Se demora alrededor de 12 horas en abrirse. Usaremos el tiempo para entrenar y para llamar a refuerzos.

-¿Qué? No hay tiempo para eso Urahara-san, ¿no puedes abrir la puerta más rápido?

El hombre del abanico no perdió la tranquilidad, aún ocultando su rostro con el abanico se pone de pie y camina hacía la puerta que los llevaría a su lugar de entrenamiento.

-No es posible. – Dijo con un tono de seriedad que helo la sangre de Ichigo. – Además, aprovecha el tiempo para entrenar un poco más que no estas listo para sobrevivir en otras dimensiones con ese nivel tan bajo.

-¡Pero cada minuto cuenta! ¡¿Qué cosas le pueden hacer a Orihime en doce horas? – Con cada frase, se iba acercando a Urahara para hacerlo entrar en razón. – ¡Hay que ir ya mismo a rescatarla!

Y de un movimiento rápido, Ichigo estaba arrinconado en la pared siendo señalado por el bastón de Urahara, quien tenía su mano libre sobre su sombrero y así usarlo para ocultar sus ojos. El humano estaba asustado y también nervioso por culpa de ese bastón, emprendía un aura amenazadora como si fuese una espada, por eso el sudor en su frente.

-¿Crees que puedas vencerlo si te enfrentas a ellos ahora? – Nunca antes la voz de Kisuke le parecía tan aterrador, Ichigo podía hasta jurar que se le estaba colocando los pelos de punta. – Con tu habilidad actual… ¡No tienes ni una oportunidad frente a los guerreros del cielo o del infierno!

Eso fue un golpe bajo para el orgullo y la realidad de Ichigo.

-Eres un débil, un debilucho en territorio enemigo es suicidio. ¿"Para rescatar a Orihime"? no pienses como un niño. – Revela su rostro por completo y su rostro se veía lúgubre como un asesino. – No uses a los demás de excusa para intentar matarte.

Fin Flash Back.

No se me complica para nada respirar aquí… debe ser el entrenamiento que me dio Urahara. Debo confesar que si no fuese por eso, tampoco hubiese logrado controlar el poder de Zangetsu y hacer la "evolución."

A lo lejos pudo distinguir algo, un pequeño punto negro.

Al irse acercando, iba descubriendo que ese pequeño punto era una silueta, un adversario lo estaba esperando, pero no podía ver claramente como era porque la oscuridad le estorbaba la vista.

Sus pasos se detienen de golpe al descubrir quien era, él conocía a ese misterioso, por eso tenía sus ojos abiertos de la sorpresa.

Rukia estaba frente a él.

Ambos se miraron en silencio como dos conocidos que no se vieron por largo tiempo. Mientras se observaban, los recuerdos aparecieron en sus pupilas y se revivían frente a ellos como hologramas, habían pasado muchas cosas juntos en poco tiempo y ahora eran enemigos que debían enfrentarse.

-Tanto tiempo Rukia. – Ichigo rompe el silencio regalándole una leve sonrisa.

La reacciona de Rukia no fue para nada relajante, al oírlo hablar no pudo evitar sentir molestia hasta él y son furia desenvaina su espada y lo ataca, pero su estocada fue detenido por el humano con Zangetsu. Ella no se detiene y lo sigue atacando por todos los ángulos posibles, pero Ichigo los detenía sin problema y no se confiaba, sabía que la pelinegra no estaba usando toda su fuerza.

De nuevo sus espadas chocan y se quedan mirando mientras sus armas hacían presión.

-Maldito idiota. – Maldijo Rukia sin perder su frustración por culpa de esa mirada tan tranquila en él. – ¡No deberías estar aquí! ¡Deberías estar en Karakura metiéndote en problemas con brabucones! ¡Deberías estar en tu casa golpeando a tu padre y cuidando de tus hermanas! ¡Deberías estar en la escuela aguantando a tu profesora y golpear a Keigo o discutir con Arisawa!

Mientras le regañaba y le contaba miles de lugares en donde debería estar en vez del Infierno peleando con los demonios para salvar a Orihime, Ichigo pudo notar tristeza en los ojos de Rukia y comprendió, de un cierto modo, que esos regaños eran porque ella quería que cerrase el libro, que buscase otro y continuase con su vida antes de conocer al demonio y al ángel.

-Perdóname Rukia, pero no voy a abandonar a Orihime y dejarla a su suerte en el infierno… ni a ti tampoco.

Rukia no pudo evitar la sorpresa por lo último que había dicho. Sus manos dudaron en derrotarlo por una fracción de segundo y casi ocasiona que su rival la derrotase lanzando su espada lejos. Vuelve a ejercer presión en la empuñadura y de un movimiento termina con el choque de espadas y retrocede gracias a un gran salto.

-Mae… ¡Sode no Shiraiyuki! – Grita y de golpe un reiatsu blanco la rodea al mismo tiempo que su espada cambiaba de color y forma.

Estaba completamente en blanco y un lazo del mismo color colgaba en la empuñadura. Rukia era rodeada por copos de nieve y seguía liberando un poderoso reiatsu. Ichigo no pudo evitar sorprenderse ante tal poder y por la forma de su arma, debía confesar que su espada liberada era hermosa.

-Si quieres pasar y buscar a tu princesita…. – Sus ojos estaban serios y la muchacha seguía determinada con la decisión que tomo. – ¡Tendrás que acabar conmigo!


En la mansión Kuchiki, Renji había ido para ver a Rukia, pero Kon le había dicho que partió a Las Noches por orden de Aizen para ser la "niñera" del ángel que capturaron, así que decidió esperar junto al esclavo en la habitación de la enana.

Esperaban tranquilamente hasta que algo les llamo la atención.

El reiatsu de Rukia.

-Ha liberado su espada. – Exclamo Kon notablemente sorprendido, debe estar en pleno combate o algo parecido.

Renji no dijo nada, estaba analizando los sentimientos que liberaba Rukia en su poder: Tristeza y Confusión. En el fondo, ella estaba sufriendo y eso le molestaba mucho, culpando de todo esto al humano de cabello naranja, ese tal Ichigo es el culpable de todo.

-¡Rukia! – Exclamo comenzando a correr hacía la salida.

Debía ir por ella, algo dentro de él se lo decía o ella se metería en más problemas.


Había terminado en una cueva.

Ishida miraba el lugar en el que había terminado, todo cubierto de rocas y olía a ropa mojada. Para ser una cueva, era enorme y había muchas pilas de piedra, por lo que le era difícil encontrar una salida.

-Esto es peor que el laberinto de arbusto que posee mi madre en su jardín. – Murmuro malhumorado al recordar como hace mucho tiempo, la señora Ishida le exigió a su esposo tener un laberinto en el jardín para que sea el más original del pueblo.

Mundo de ricos.

Sus pasos se detienen al contemplar algo que llamo su atención: en la cima de una pila había un demonio, un demonio masculino, grande y moreno. Tenía unos ojos oscuros y estaba calvo. Por la postura, Ishida podía apostar que estaba meditando y fue afirmativa su sospecha en el momento que lo oye soltar un sinfín de M.

-Con que tú eres uno de los Ryoka que viene por la mujer de Aizen-sama.

-¿Hay un problema con eso? – Preguntó el Quincy subiéndose las gafas.

-Que falta de modales, deberías presentarte cuando apareces en la casa de alguien más. – A pesar que dialogaban, sus ojos aún no se cruzaban porque el demonio seguía viendo al frente como parte de su meditación.

-Ishida Uryuu… soy un Quincy.

-¿Un Quincy? – Agachando su cabeza para verlo y en ese momento el pilar en el que estuvo se destruyo en miles de pedazos a causa de su poder.

Aquella explosión era en verdad muy poderosa que Ishida tenía que protegerse de la intensa luz con su brazo derecho e invoco un escudo para no salir lastimado por las rocas. Una vez que todo acabo, el Quincy baja su brazo y ve al demonio moreno de pie y sin ninguna señal de salir lastimado.

-Hace 16 años me ataco un Quincy en mi brazo derecho cuando fui a la Tierra por órdenes de Aizen-sama. Y por casualidades de la vida, ese Quincy también se llamaba Ishida.

Ishida observa su brazo derecho y parecía algo extraño en él, lo mira con mayor detenimiento y descubre que ese brazo era diferente por los dedos que estaban más delgados que los de la izquierda y se podían ver marcas de hilos. Debió coserse el brazo de otro demonio (que ya haya muerto) o algo parecido. Le llamo la atención que ese demonio haya mencionado su apellido, a lo mejor se refería a su abuelo cuando aún estaba vivo.

-Ese Quincy…. Ishida Ryuuken impidió que cumpliese mi deber.

Uryuu abre sus ojos de la sorpresa al mismo tiempo que la imagen del mencionado aparece en su mente, ¿Su padre? Es imposible, él odia todo lo relacionado a los Quincy. ¿Algo ocurrió antes de que naciera?

-¿Cuál era tu deber en ese entonces? – Exigió la respuesta apretando sus manos en forma de puños.

-Matar a su esposa con su hijo adentro para impedir que la criatura se haga el Quincy más poderoso del mundo.

Odio a los demonios y odio a los Quincy, jamás te aseguraran nada bueno Uryuu.


Un libro cae al suelo.

A Orihime se le cayó accidentalmente por sentir de forma inesperada un reiatsu muy fuerte, trataba de descifrar de quien era, pero con el collar en su cuello y el anillo que la protegía de desmayarse del ambiente del infierno, se lo impedían. Eso si, ella podía sentir otro reiatsu a su lado, uno vagamente familiar para ella y podía sentir la nobleza en él. Ambos reiatsu peleaban entre si.

-Si no me equivoco, el primer reiatsu que presiento es el de Rukia-chan… se parece mucho al que sentí aquella vez que nos traiciono. Pero… ¿De quien es este otro? Es oscuro, pero muy cálido… si de algo estoy segura es que no es el reiatsu de un demonio. ¿Con quien estará peleando, Rukia?

De golpe mueve su cabeza en señal de negación, no había tiempo que perder, debe encontrar la respuesta a sus dudas. Recoge el libro que se le había caído e iba a abrirlo cuando su sexto sentido la detiene, susurrándole en el oído que en ese libro no encontraría nada. Deposita el libro sobre una de las mesas y escuchando la voz de su cabeza, se deja guiar hacía lo más alejado, terminando en la sección prohibida.

Tuvo miedo de entrar, con sólo leer la palabra prohibida, podía sentir el aura maligna oculta tras esos libros que de seguro poseían almas en su interior como una forma de proteger sus secretos. Retrocedió un par de pasos asustada pero se detiene y traga saliva, no podía retroceder, esa voz le aseguraba que estaba cerca de saber lo que necesitaba. Ignorando los susurros malignos que le rogaban que abriese los libros, ella caminaba lentamente y mirando hacía todos lados como si alguien aparecerá en cualquier momento para atacarla. Sólo la voz la tranquilizaba con sus promesas de que todo saldrá bien y que ya faltaba poco.

Gira a su derecha en el último rincón y si no fuese por el anillo, ya estaría muerta. Nunca antes había sentido tanta presión demoniaca que la estaba dejando sin oxígeno. Ahora caminaba con dificultad y temiendo tropezar, la vista se le estaba nublando y se tapa la boca para no gritar cada vez que las brisas oscuras le golpeaba en la cara.

De pronto, todo malestar desapareció de su cuerpo.

Se mira el cuerpo sorprendida y preguntándose lo que había ocurrido. De nuevo le hablo la voz, diciéndole que mire a su izquierda y sus ojos quedan en blanco.

Escondido entre tantos libros con malas intenciones, había uno que tuvo piedad del ángel y la protegió. El lomo era dorado con finas líneas azul oscuro. Sin poderlo creer, toma ese libro para sacarlo y no se había equivocado, todo el libro era dorado y en la portada se podía ver más líneas azules que tomaban la forma de alas de ángel.

-Este es el libro… este es el libro que se robo Sousuke-san el mismo día que revelo su traición. – Acariciaba la portada suavemente mientras caía de rodillas. – ¿Por qué ocultaría algo muy valioso aquí?

Abre el libro sin dudar, sabiendo que esto era lo que necesitaba, que era el libro que le mencionaba su sexto sentido. Encontró el índice y lo acaricia con los dedos intentando encontrar su objetivo, pero apenas lo rozo, una brisa cálida sale del mismo libro. Ella miraba asombrada mientras el viento movía sus ropas y su cabello, no podía creer que el libro fuese más maravilloso de lo que se imaginaba. Y de golpe, las páginas se movieron por voluntad propia, deteniéndose con un titulo que tenía escrito en grande y muy elegante: El ángel de la Salvación o de la Destrucción.

Leía la unidad con mucho interés, las palabras estaban escritas con dorado, como también los dibujos que ocupaban una página completa, en ese libro había más cosas que le contaron en la academia de ángeles o el mismo Sousuke.

Al terminar, cierra el libro atónica y con sus ojos humedecidos.

Ahora sabía toda la verdad.

Sus lágrimas ya estaban corriendo por su rostro a causa del dolor que estaba experimentando, por eso se lleva su brazo a los ojos, queriendo limpiarse con la manga de sus ropas.

Da un sobresalto al oír a lo lejos como la puerta de la biblioteca estaba rechinando, de seguro eran soldados o Nelliel buscándola. Decide dejar el libro donde estaba para protegerlo de manos equivocadas y le agradece en silencio su colaboración y le ruega que la ayude a poder cruzar esa zona peligrosa sin la sensación de desmayo o vómitos. Parece que el libro la escucho, ya que el viaje de salida era menos tenso y pudo salir sin problemas, lanza un suspiro de alivio y camina apresuradamente hacía la puerta del establecimiento para reunirse con esos demonios antes de que la vean cerca de esa zona.

-Lamento haberlos… - Se calla.

Los demonios que se habían aparecido eran dos mujeres, una muchacha de cabello negro recogido en dos coletas y una rubia de pelo corto. Según le dijo Rukia, sus nombres son Loly y Menoly. No pudo evitar sentir escalofríos al ver sus ojos, se veían el odio puro que le tenía, estaba claro que no le agradaba a ningún demonio, pero ellas eran diferentes, su clase de odio se combinaba con intenciones asesinas y venganza, pero según ella recordaba, no les había hecho nada malo.

Sus pies no pudieron evitar retroceder por el miedo al verlas sonreír de forma maligna.

-Vamos a jugar Orihime-chan. – Cantó Loly con una fingida inocencia.