Hola!
Bueno, de seguro se estuvieron preguntando por que no daba señales en mis fics de Bleach...pues la verdad, me estaba tomando unas vacaciones de escritora XDDD see, cuando termine el semestre y comenzaron mis vacas de invierno, me setia muy aburrida y floja pa meterme al compu y en escribir, así que me dije "me tomo un descanzo" y eso hice... pues despues del descanzo, me digne en escribir al fin un capi y decidi que fuese este XDDDD
Disfruten del capitulo
Ya saben que Bleach y sus personajes no me pertenecen, es propiedad de Tite Kubo, solo es mio la TRAMA de este fic
Capitulo 22: Favor y Compasión.
-¡Grimmjow! – Menolly no comprendía que hacía el Espada más impaciente y rebelde en ese lugar.
El demonio no se digno en hablarles, sólo camino a su puro estilo de pandillero hacía las chicas y se quedo frente a Orihime, viéndola con el ceño fruncido y con desagrado, el ángel no había hecho nada, sólo se lo quedo mirando con confusión, ¿Iba a matarla?
-¿Desde cuándo eres tan patética Orihime? – Tomándola bruscamente del brazo. – Tú jamás permitirías que unas zorras debiluchas te pateen de esa forma el trasero.
Orihime se sorprendió, como las diablillas de Menolly y Lolly.
-¡¿Cómo osas venir e insultarnos de esa manera Grimmjow? – Atacó verbalmente Lolly, indignada.
-Y ustedes… ¿Se atreven a ir en contra de los deseos de Aizen? Que yo recuerde, él dejo bien claro que no perdonaría a NADIE que lastime a su angelito. – Disfruta el verlas asustadas ante la idea de un Aizen molesto. – Voy a ahorrarle el trabajo.
-¡Espera Grimmjow! – Orihime trata de pararlo, pero el demonio la empuja.
-Tú ya eres un desastre, así que quédate tranquila.
Menolly se preocupó del asunto, así que retrocedió un par de pasos, pero su hermana Lolly no iba a dejarse intimidar, así que saco una corta espada entre sus ropas y atacó al Espada, dándole un corte en su mejilla derecha, ante tal logro, sonrió confiada.
-Voy a matarte Grimmjow y Aizen-sama me agradecerá de haberme deshecho de alguien tan problemático.
-¿Antes o después de que te castiguen por tocar al ángel? – Y sonríe a su estilo grotesco.
El Espada, a rápida velocidad, quedó detrás de Menolly y antes de que ella pudiera reaccionar, la tomó de la cabeza y sin ninguna dificultad, la separó del cuerpo, disfrutando la cantidad de sangre y rostros llenos de horror por parte de Lolly y Orihime. El ángel cerró sus ojos para no ver más, así que no supo que Grimmjow tomó a Lolly del seno derecho y con ayuda de un potente Cero, hizo que de ambas sólo quedarán las cenizas.
Orihime abre sus ojos al oír pasos, se quejó al volver a sentir presión en su brazo, Grimmjow la obligó a levantarse y le arrancó el collar que le dieron los ángeles y aprisionaba sus poderes.
-¿Grimmjow? – Incrédula.
Pero su cuerpo se paralizó, ahora que ese collar ya no adornaba su cuello, no sólo sus poderes estaban al completo, ahora podía sentir las presencias de todos los que vinieron al infierno a sacarla: Rangiku, Hinamori, el capitán Hitsugaya, Shinji, Ishida, la capitana Yoruichi y… sus ojos se abre.
Ichigo estaba también aquí.
-¿Por qué? – Susurró conteniendo las ganas de llorar.
-Han venido a salvarte. – Le declaró el Espada con su indiferencia de siempre.
-Pero yo… - Muerde su labio inferior.
-Voy a llevarte con ese cabeza de zanahorias.
-¿Qué? – Asombrada. – ¿Por qué? ¿Y por qué me has salvado? No es lo tuyo ser el perro faldero de Aizen…a Ulquiorra le va mucho mejor.
-Te debo dos favores, ¿Recuerdas? Ya te pague una al salvarte el trasero.
El demonio peliazul no paraba de maldecir, su cuerpo estaba completamente herido, incluso le faltaba su brazo derecho, por lo que sostenía su espada con la izquierda.
Estaba siendo rodeado por varios aliados suyos, lo sabía no sólo por ser demonios, por los uniformes que lo declaraban como sirvientes de Aizen… de seguro eran los soldados del hijo de puta de Nnoitra.
-Te estamos haciendo un favor Grimmjow. – Uno de ellos los veía con una sonrisa llena de arrogancia. – No querrás volver derrotado a Las Noches.
-¿Por eso se aparecieron una vez que mi batalla acabo y me cortaron el brazo? – A pesar de la situación, Grimmjow había sonreído con arrogancia, cabreando a sus atacantes porque a pesar de estar cerca de la muerte, él seguía pensando que era superior.
Dos de ellos atacaron al Espada por la espalda, liberando más sangre y de seguro quedarían cicatrices y tres lo atacaron por delante, incluso atacaron sus ojos, quedando ciego en el suelo.
-Este es tu fin, Grimmjow.
-Vaya, es increíble lo unidos que son los demonios.
Grimmjow sólo veía oscuridad, pero supo de quien se trataba la voz. Segundos después, los aliados de Nnoitra habían gritado de dolor.
-¿Qué hace aquí un ángel?
-Estás hecho mierda, Grimmjow. – Por el sonido, el Espada intuía que el ángel estaba caminando hacía él.
-No me toques. – Le amenazó al sentir las manos del ángel rozar su hombro.
-Quiero ayudarte. – Tratando de tocarlo de nuevo para levantarlo, ignorando sus quejas y sus empujones, pero finalmente logró tomarlo de su único brazo y lo obligó a ponerse de pie y que la usara de sostenedor. – Pesas mucho, así que ayuda un poco. – Se quejaba tratando de mantener el equilibrio.
-¿Por qué un ángel quiere ayudar a un demonio?
-Los siglos serían aburridos si no te tengo para patearte el trasero.
-Maldita de ti, Orihime… no creas que siempre vas a ganar. – Intuyendo que su rival había sonreído.
Después de varios minutos de caminata, Orihime había llevado a Grimmjow al interior de una cueva, donde los esperaba una fogata ya lista, tal parece que el ángel se estaba quedando allí por unos días, de seguro por una misión. Con cuidado lo sentó y activo sus poderes, rodeando al demonio con un campo anaranjado. Primero se curaron todas sus heridas, tanto leves como profundas, luego su brazo faltante comenzó a regenerarse y por último, la vista estaba como nueva, Grimmjow podía ver de nuevo.
-Ahora estás obligado a deberme dos favores. – Sonriendo con superioridad.
-Cierra la boca.
Orihime soltó una exclamación de asombró al estar ahora en el hombro derecho de Grimmjow. Sus ojos estaban clavados en la espalda del demonio mientras esté le sujetaba la cintura con firmeza para evitar que se caiga.
-Pero… ¿Qué se supone que estas haciendo? – Le reprochó en un grito y golpeando su espalda mientras el demonio se la llevaba corriendo con gran agilidad.
-Eres muy lenta, así llegaremos más rápido.
-¿Más rápido? ¿De qué estás hablando? – No recibió respuesta a sus demandas. – ¡No me ignores Grimmjow!
-No me hagas perder el tiempo y distraerme, recuerda que se han dado cuenta que no estás en tu habitación y tengo que evitar encontrarnos con Ulquiorra.
-¿No me digas que ahora te la das de bueno y me vas a ayudar? – Incrédula.
-¡Ya te dije que te lo debo! – Le reprochó mirando en sentido contrario de ella, pero el ángel pudo ver que se había sonrojado levemente. – Voy a llevarte con ese idiota.
-¿Idiota? – Sus ojos se abren de asombro y sus mejillas se sonrojaron para la molestia de Grimmjow. – ¿Te refieres a Ichigo-kun?
-Una vez que te lleve con él, estaremos a mano.
Orihime no dijo nada después de aquello, avergonzada y feliz ante la idea de ver de nuevo al humano que amaba, dispuesta a condenarse por mucho tiempo si con eso la dejaban amar en silencio, sabiendo que sería un amor no correspondido. Una presencia detiene sus pensamientos, como también los pasos de Grimmjow.
-¡Ulquiorra! – Al oír ese nombre, Orihime trata de verlo a pesar de la posición incómoda… ¿Por qué el demonio idiota no la bajaba ante esta situación?
Aquel demonio que en el pasado fue a la Tierra con Nelliel y había dañado a Ichigo y a Rukia, estaba frente a ellos y lucía igual de inexpresivo, esa mirada penetrante y verdosa la ponía muy nerviosa, no de forma romántica, si no misteriosa, como si leyera a través de ellos su alma sin siquiera darse cuenta… y si es que tenía un alma.
-¿Qué es lo que estás haciendo Grimmjow? – Tal como su mirada, su tono de hablar también era inexpresivo.
-¿Qué crees que hago? – Sonriéndole con burla. Orihime bufó ante su actitud de chulo.
-Esa es la mujer de Aizen-sama… no debe salir de sus aposentos.
-¡No soy un objeto que definen de quien soy! – Le grita el ángel notablemente ofendida.
Pero ambos demonios la ignoraron, por lo que vuelve a bufar. Hombres.
-Bájala ahora mismo, yo me la llevaré a su habitación.
-¿Quieres que la suelte? – Su sonrisa aumenta. – Oblígame. – Retó.
Y con su mano libre, detiene la estocada de la Zanpakutoh de Ulquiorra. Tal impacto ocasionó que una brisa violenta los rodeara, ondeando los cabellos con fuerza. De una patada, mandó a volar al pelinegro y aprovechó esos segundos para bajar a Orihime, volviendo al ataque, ignorando los gritos del ángel.
-¡Grimmjow! – Exclamó preocupada al ver como Ulquiorra le hizo un corte en un brazo.
-¡Tú sólo vete! – Le ordenó, viendo su sorpresa. – ¡Vete, ya tienes tus poderes de regreso, patéales el trasero a todos los que se te acerquen y vete con el humano!
-¡Pero… no puedo dejarte a tu suerte!
-¡No es momento de actuar como un ángel estúpido! – Le reprochó viéndola con mucho enfado. – ¡Sólo serás un estorbo, vete y yo me encargó!
Orihime se lo quedo mirando sin creer ni una palabra de lo que dijo, sabía que se le dificultaría pelear con Ulquiorra y que ella no era para nada un estorbo, él se estaba sacrificando… él, un demonio, y por un ángel más encima… quiso llorar, pero respiró hondo varias veces y se frotó los ojos para ser firme. Con una mirada serena, posó sus dedos índices en las esquinas de los labios y lo llamó en un grito.
-¡Ni se te ocurra morir, recuerda que los siglos serían aburridos si no te tengo para patearte el trasero! – Le ordenó con esa misma mirada para luego sonreír.
-Maldita. – Se burló con fastidio. Su mirada ahora estaba concentrada en Ulquiorra.
-Hazte a un lado y déjame ir por el ángel, Grimmjow.
-¿Qué es lo que te ocurre Ulquiorra? – Prepara su mano derecha. – ¡Hoy estás hablando mucho! ¿No te parece? – Y se dirige hacía el demonio de ojos verdes a gran velocidad.
Sorprendido por la velocidad inesperada, Ulquiorra detiene a tiempo la estocada con una mano desnuda mientras la otra todavía sostenía su espada. La sonrisa grotesca de Grimmjow seguía en aumento, estaba disfrutando esto.
-Puedo notarlo Ulquiorra… ¡Tienes miedo de pelear contra mí y de que nos destrocemos el uno al otro! – Y aun con su mano golpeando la de Ulquiorra, lanzó un gran cero.
-¿Quién soy?
Susurró Ichigo ante la pregunta de Rukia y con su vista en su Zanpakutoh completamente pintada de negro, recordando aquel extraño suceso en su entrenamiento con Urahara.
¡Hola King! Recordar aquella fastidiosa voz de nuevo le alteraba los nervios.
¿Tan molesto soy?
Ichigo gruño despacio al volver a oírlo, no en un recuerdo esta vez.
Vete.
Oh vamos, ambos sabemos que yo siempre estaré aquí para ti… porque somos uno.
No somos nada… sólo me das dolores de cabeza.
Sabes que no puedes escapar de la realidad… de lo que soy, de lo que tú eres.
¡Cierra la boca!
E Ichigo ve a Rukia con culpa, llamando su curiosidad.
-Lo siento, Rukia… pero ya sabes que no puedo seguir perdiendo el tiempo.
Y un gran poder negro sale de su espada, invadiendo toda la habitación y oscureciendo la visión de Rukia, quien estaba cada vez más inmóvil por la sorpresa, no podía creer que aquel humano tuviese aquel poder tan… tan…
Demoniaco.
-¡Getsuga Tenshou! – Toda la oscuridad se había concentrado en la espada negra y después del gritó, atacó con todo a Rukia, sucumbiéndola en la oscuridad.
Derrotada, la joven demonio cae al suelo de rodillas, muy cansada, su acelerada respiración era la prueba. El poder oscuro estaba desapareciendo e Ichigo caminaba hacía la chica con preocupación en sus ojos, algo que ella notó y le enfermó, no quería la compasión de nadie, ni mucho menos del humano que traicionó. La ira crecía con cada paso que daba el vencedor, incluso sus uñas se estaban incrustando en la piel, liberando más sangre.
Una vez frente a frente, Rukia reúne todas sus fuerzas y se pone de pie, tomando al humano de sus ropas, sacudiéndolo mientras le gritaba.
-¿Por qué debilitaste la técnica? ¡Idiota! – Encarándolo aún llena de rabia. – ¿Por qué lo desviaste?
-Lo siento. – Posa sus manos en las de ella. – Pero si voy a salvarte a ti también, debes estar viva, Rukia.
Los ojos de Rukia se abrieron por la sorpresa y volvió a sentir una rabia enorme por su testarudez, por su compasión, por… seguir viéndola como una amiga.
-Eres un completo idiota. Yo ya no tengo nada que ver con ustedes.
-Sigues siendo parte de nosotros a pesar de todo, nuestra Nakama.
Le estaba cosiendo los ojos, señal de que iba a llorar, pero no iba a caer tan bajo como para ser vista como una debilucha llorona… ni mucho menos delante de él, tenía orgullo y dignidad.
Ambos sintieron una presencia inesperada por detrás de Ichigo, que sin dudarlo, empujó a Rukia para salvarla y él recibió por completo el ataque del intruso, quejándose de dolor mientras la sangre se escurría de su boca y su espalda, gira su rostro para luego sorprenderse al descubrir su atacante, lo había visto ya, una vez en la tierra y recordaba su nombre a pesar de todo.
-Nnoitra. – Sorprendido.
-Ohh. – Su sonrisa se vuelve grotesca. – Recuerdas mi nombre a pesar que he olvidado el tuyo, humano… debo admitir que tienes interesantes poderes, superas a tu antepasado Itori. – Saca su lengua. – Te mataré luego de limpiar la basura.
Y antes de que se diese cuenta, Nnoitra lo había golpeado del otro extremo de su gran guadaña, dejándolo sin aire y mandándolo a volar varios metros, terminando inconsciente en el suelo. Divertido por su logro, gira su alto y delgado cuerpo para ver a Rukia con desagrado, notando como ella se esforzaba por estar de pie y apuntar con su espada, digna hasta el final.
Esa mirada seria que lo penetraba sin miedo, no hacía más que hacerle recordar a la basura de Nelliel.
Cuánto odiaba a las mujeres.
-Voy a matarte princesita… así aprenderás en tu próxima vida que tu labor no es estar en las filas de batalla.
-Machista. – Y le escupe en los zapatos. – Por eso no te mereces a Nelliel-san y estás condenado a verla en los brazos de otro.
Cabreado por su insolencia, alza su Zanpakutoh lo más alto que puede y lo desciende a gran velocidad, con destino: el cuello de Rukia.
El sonido metálico es prueba de que alguien había detenido sus intenciones homicidas, asombrada quedó Rukia al descubrir su salvador, esa altura y cabello largo y rojo no era difícil de reconocer…
-¡Renji!
-¡Maldito debilucho desgraciado!
Sin decir nada y manteniendo la serenidad, Renji lo hace retroceder con ayuda de su Zanpakutoh y sin siquiera liberarlo, comienza una pelea contra Nnoitra, claro que tenía consciencia de que su rival era un Espada y que se le dificultaba mantenerle el ritmo, pero no permitirá que la bestia ataque a su amiga de la infancia. Sus frutos tuvieron resultado en el momento que logró hacerle un corte en el pecho.
-¡Hijo de puta…!
-¡No voy a permitir que dañes a Rukia, malnacido!
Ante tal declaración, las mejillas de la susodicha se calentaron, cosa que ella notó y niega con su cabeza con energía, sintiéndose estúpida por tales pensamientos. Renji logró darle otro eficiente ataque y decidió aprovechar ese momento de distracción para tomar a Rukia y huir, sería estúpido seguir peleando contra un Espada mientras tenía que estar a cada instante preocupándose de la seguridad de su ser importante sin bajar la guardia, era un suicidio.
-¡No, Renji, no podemos dejar a Nnoitra con el humano! – Le gritaba mientras él sólo se la llevaba lejos.
-¡¿Y qué importa? ¡Es un intruso, recibirá lo que se merece!
Preocupada, ve por arriba del hombro del pelirrojo a Ichigo, todavía inconsciente e indefenso ante la presencia de Nnoitra. Recordó las promesas del pelinaranja, insistentes en que él la salvaría también y que daría su fuerza para que todo sea igual que antes. De nuevo ese deseo de llorar, pero esta vez no las contuvo, derramaba lágrimas impotente por no hacer nada.
-¡ICHIGO!
Molesto por permitir que escapen, Nnoitra destruye una pared sin dejar de maldecir. Recordando que no estaba solo, ve a Ichigo con su destino a la disposición del Espada y pensó en desahogar su enojo matándolos y que luego iría detrás de ese par… dos pájaros de un tiro.
-Es hora de que mueras caballero de armadura.
De nuevo alza su guadaña en señal de muerte, pero…
-¡Koten Zanshun!
Una intensa luz naranja atacó al Espada por detrás y atravesando su pecho, dejándole un hueco en dicha zona. Como podía, va girando su cabeza para ver nada menos que a Orihime con una mirada seria, cargada en rabia por la osadía del demonio.
-Con eso aprenderás a no meterte con Ichigo.
Y Nnoitra cae al suelo derrotado, gritando de impotencia.
