Bueno, damas y caballeros, aqui poseen la continuacion de este fic
Solo puedo decirles de este capitulo que tendran que agarrarse de algo, que se enteraran de un secreto que los dejara "WTF" y de seguro alguien se preguntara "Con que se drogo la autora?" xDDDD Y aprovecho para aclarar que no me drogo...ni fumo...ni tomo, bueno, una a las mil pruebo una bebida, pero no llego ni a la mita de un vaso pequeño xDDD
Les doy mis mas sinceros agradecimientos por su paciencia y por los reviews, se los agradezco de corazon.
DISCLAIMER: Bleach es propiedad de Tite Kubo.
Capitulo 24: La familia no se elige.
Sus ojos le mostraban como Rukia era atendida por las enfermeras demoniacas, ellas luchaban por mantenerla viva porque si algo le pasaba a la princesa, lo pagarían con su vida, era la promesa indiscreta de la mirada de Renji y la ley no escrita de Byakuya. A pesar de estar sedada, Rukia se quejaba de dolor entre sueños, aquella técnica que había usado Ichigo era en verdad peligrosa, si él no hubiese disminuido el ataque a propósito, de seguro habría estado muerta incluso antes de que Nnoitra apareciera a molestar.
-Lo siento.— Entre gritos y gemidos de dolor, Rukia fue capaz de hablar.—Ichigo, lo siento de verdad.
Eso fue un detonante para Renji, la ira que sentía por el humano y a el Espada, que había mantenido controlada, se libero en su reiatsu, deteniendo a las enfermeras por un segundos a cauda del miedo, pero para sus alivios, él se había marchado. El pelirrojo necesitaba con urgencia golpear algo... o más bien a alguien, preferiría pegarle a un ser que se mueve.
Pensó en Ichigo derrotado en el suelo por el ataque de espaldas de Nnoitra, él era la causa de todo lo que le estaba pasando a Rukia… se iba a vengar en nombre de su amiga.
-Kurosaki, date por muerto.
La Zanpakutoh cae al suelo, como su portadora, que a pesar de la vista nublosa, seguía enfocándose en que Gin sea lo último en ver, si la mataban inconsciente, por lo menos estaría satisfecha.
El traidor de mirada zorruna envainó su espada sin dejar de verla, su cabello ondulado revuelto en el suelo como un riachuelo, con sus ojos azules cerrados, polvo y cortes superficiales en su cuerpo y con sus grandes pechos subiendo y bajando. Lentamente llegó hacía ella, seguía observándola con una expresión neutral, él sabía muy bien como ocultar lo que pensaba, se aseguraba que su lenguaje corporal no revelara nada.
-Lo siento, Rangiku.
Se agachó para poder recogerla, el cabello platinado le tapaba el rostro, y al levantarla entre sus brazos, se podía ver que había abierto los parpados, revelando lo preocupado que estaba en dos pares de azules cian. La cabeza de la rubia descansaba en el pecho de Gin, así que para él, fue fácil besar la frente de ella, transmitiéndole en un beso discreto y fantasmal lo que estaba sintiendo en aquellos momentos.
Da la media vuelta y comienza a alejarse, perdiéndose en la oscuridad del bosque con el ángel rubio en brazos.
A pesar de estar cien por ciento ileso, Orihime le estuvo insistiendo como diez minutos a que siguiera reposando, que debía recuperar energías, pero Ichigo le aseguraba que no había problemas y que debían reunirse cuando antes con los demás para escapar del Infierno, ya que el deber primordial del grupo era rescatar al ángel.
Así que ahora andaban por Las Noches con mucho cuidado para no ser vistos ya que aún había soldados tras la búsqueda del tesoro de Aizen que se escapó de su habitación. Escondiéndose de un pequeño grupo que había pasado, Orihime se aventuró a salir de la oscuridad del escondite para observar el pasillo con cautela, suspirando aliviada de no ver o sentir a ningún demonio, dándole ánimos a Ichigo de salir con ella también.
Al pasar por unas puertas dobles, estás se abrieron por sí mismas, invitándolos a entrar. Ichigo no le parecía buena idea, pero al oír pasos, ambos no tuvieron opción y entraron, las puertas se encerraron de inmediato. La habitación estaba por completo vacía y era en verdad enorme, era como todo el primer piso de una casa sin las paredes interiores que dividían el terreno en diversos cuartos. Sin más opciones, porque de seguro la puerta no iba a dejarlos salir, recorren la habitación, esperando encontrar otra puerta en algún lugar.
Caminaban sin dejar de mirar su alrededor, buscando una salida, Ichigo se encargaba del lado izquierdo y Orihime del derecho. El ángel se detiene de pronto, al captar que Ichigo llevaba cinco segundos sin seguirla, con la vista clavada en algo que lo había dejado asombrado y confundido. Desconcertada, se acercó a él, preguntándose lo que le ocurría, y al ver lo mismo, no pudo evitar sentirse igual que el humano.
-Masaki-san.—Dijo Orihime por ambos, sabiendo que Ichigo aun no lo podía creer.
Frente a ellos, colgando en la pared, estaba un cuadro enorme de Masaki, el marco era grueso y de madera, con líneas grabadas como si fuesen las ramas de un árbol. La imagen era una obra pintada de seguro por algún demonio con gran talento artístico porque en verdad parecía una fotografía, estaba la señora Kurosaki pintada, sentada en una silla con porte de nobleza y vistiendo un vestido negro que le llegaba por arriba de los tobillos. A pesar que lucía años más joven que la Masaki de los recuerdos de su hijo, ella seguía igual de sonriente como siempre, parecía más un ángel que un demonio de raza pura.
-¿Por qué Aizen tendría una pintura de mi madre aquí?
Un paso los alertó, ángel y humano dan la media vuelta, descubriendo al demonio Ulquiorra. Inmediatamente, Ichigo se puso delante de Orihime con intenciones de protegerla del pelinegro. El demonio seguía inexpresivo, tranquilo, pero su mirada no estaba dirigida a ellos, sino al... cuadro.
-Ustedes dos han terminado en mis habitaciones.—Confesó Ulquiorra, dando otros pasos más.
-¿Tú habitación?—Preguntó Orihime, confundida ante la situación.—Entonces, ¿Por qué tienes este cuadro de Masaki-san?
-¿Qué les importa?
-¡A mí me importa, hijo de perra!—Gritó Ichigo, se había cabreado demasiado por la actitud de Ulquiorra.— ¡Ella es mi madre!
-Sé quién es, por eso lo digo. —Ulquiorra había clavado su mirada en Ichigo de una forma tan tenebrosa que asustó a sus oyentes.—Tú jamás debiste de haber nacido, Kurosaki... Masaki no debió de haberse metido con tu padre humano.
-¿Y a ti que te importa lo que haya hecho mi madre?
-Porque Kurosaki Masaki es en realidad mi hermana.
Cirucci se reía y atacaba sin parar con su Zanpakutoh, que tenía la forma de un Yo-Yo, complacida de ver a la teniente Hinamori en problemas, esquivando sus ataques y contraatacando con Kidoh, que no le daba buenos resultados, y se escondía en pilares que no duraban mucho porque la mujer demonio los destruía.
-¡Es inútil que continúes con esta tontería!—Grito Cirucci luego de que Momo volviese a esconderse.— ¡No importa lo que hagas, el resultado es el mismo!
El ángel no dijo nada, escondida en un mástil, veía con discreción a la demonio de pie en la cima de otro pilar a unos metros a su derecha. Sus manos sostenían firmemente a Tobiume, que a pesar de estar en su forma de Shikai, ella aun no lo usaba.
-Sólo un poco más.—Se dijo. No tardó en volver a ser atacada por Golondrina, la Zanpakutoh de Cirucci que ni siquiera parecía una katana, era más bien un Yo-Yo siendo manipulado por un látigo.—Sólo un poco más.—Repitió mientras corría.
Lo que encontró Yoruichi fue una jungla tropical. Maravillada y confundida de cómo pudo entrar un río profundo de corrientes rápidas en el interior de un palacio, buscaba atentamente un lugar por donde salir y seguir con su misión de patear traseros y encontrar a los demás.
Sus instintos le advirtieron de que el peligro se acercaba, salvándose justo a tiempo de una daga que se dirigía a ella, la había tomado sin problemas del filo y la lanzo por ahí, desinteresada y con la vista en un truco.
-Tienes buena muñeca para lanzarme esa daga con buena velocidad… ¿Por qué no te dejas ver?—Dijo la morena mujer, sonriendo de forma burlona, aumentando sus gestos que le hacían parecer una felina.
Del árbol se apareció una mujer de piel oscura como la del ángel, su cabello voluminoso y rizado, lo tenía de color chocolate, sus ojos eran de color verde claro y aparte de buenas curvas, también era musculosa, marcándose bien el abdomen.
-Y tú tienes buenos reflejos, invasora.—Le felicitó el demonio.
-Bueno, soy reconocida como "La Diosa de la velocidad"—Se elogió Yoruichi a sí misma con mucho orgullo
-Entonces usted debe ser Shihouin Yoruichi.—Dijo una tercera voz.
Detrás de Yoruichi se apareció otra mujer. Era de larga cabellera verde que le llegaba por la mitad de la espalda y de ojos violetas, con tres puntos rosas pintadas en la mejilla derecha. Era muy discreta en su vestimenta y usaba las mangas largas para taparse los labios.
A su lado estaba otra mujer demonio, una con el cabello cortó y azul oscuro, un poco más baja que sus compañeras y con un ojo de color celeste y el otro era naranjo.
-Es un honor que me conozcan... pero yo no las conozco a ustedes, jovencitas.—Dijo el ángel.
-Francesca Mila Rose.—Se presentó la mujer de piel negra.
-Emmylou Apache.—Dijo la demonio de cabello azul.
-Cyan Sung-Sun.- Dijo la peliverde al final.
-Parece que va a ser un tres contra uno.- Murmuró Yoruichi mientras veía a sus adversarias. De golpe, su sonrisa aumentó.- Espero que sea muy divertido.
Él había terminado en una especie de laboratorio.
Habían demasiados tubos de ensayo, mesas, especímenes muertos y vivos, entre otras cosas. Tratando de que su estómago no lo haga vomitar, Ishida aceleró el paso, queriendo salir lo más pronto posible. Al encontrar al fin una salida, lo que se encontró fue un cuarto casi vacío.
Unos diez metros lejos de él, estaba un hombre que caminaba hacía él de una forma algo torpe por estar sosteniendo una pila de papeles y carpetas, estaba tratando de mantener el equilibrio. A pesar de su apariencia, el Quincy no bajo la guardia, no había que confiarse con las portadas, lo letal era las páginas.
El misterioso demonio, tal parece que tropezó con algo, ya que soltó un grito y cayó al suelo, con todos los papeles volando por el cielo unos segundos, cayendo al suelo al otro. Él se levanta mientras se quejaba de su mala suerte, murmurando que deberá pasar otras horas trabajando. Al fin notó la presencia de Ishida y el peliazul aumentó su guardia. El demonio le llegaba su cabello a las mejillas, de un color rosa chicle, su piel estaba muy blanca y era de cuerpo delgado, con pocos músculos. Sus ojos eran anaranjados, protegidos por unas gafas blancas y de forma rectangular como las de Uryuu.
-¿Un invitado?—Dijo el demonio, notando a continuación el arco de Ishida. —Oh, eres un Quincy.—Y sonrió maquiavélicamente.—Qué buena suerte tengo, un nuevo espécimen.
-¿Crees que ya has dado por asegurada tu victoria?—Dijo Ishida con voz seria, manteniéndose en posición superior.
-Creo que no hemos hecho las apropiadas presentaciones. —Dijo el demonio, cambiando radicalmente de conversación como diciendo "sí, voy a ganarte y tengo todo el tiempo del mundo".—Mi nombre es Szayel Aporro Granz, soy parte de los Espada.
-Ishida Uryuu.—Y lanzo una de sus flechas.
Cuando entró a una habitación, fue recibido por una técnica de agua, que con mucha suerte, logro esquivar, cayendo al suelo en derrape. De inmediato dirige su vista a su atacante, viendo a una mujer de piel morena, con un cuerpo provocativo, vistiendo con una chaqueta que le tapaba desde la boca hasta por debajo de sus pezones. El color de su cabello era rubio, como sus cejas y pestañas, lo llevaba despeinado y corto, a excepción de tres mechones que los tenía recogidos en coletas y sus ojos eran de azul turquesa.
A pesar que esa mujer mantenía una mirada indiferente, el capitán Hitsugaya Toushirou podía apostar que estaba enojada... de algo le servía haber crecido siglos con Momo, pero nunca entenderá del por qué se enojaba con él (y eso era en GRAN parte) cuando él no había hecho "algo" para que anduviese así. Y aunque no quería admitirlo… las mujeres daban miedo cuando se enojaban. Así que sus posibilidades de derrotarlas eran casi cero.
-Has tenido mala suerte de haber terminado en mi territorio.—Dijo la mujer mientras lo señalaba con su espada, que curiosamente, estaba hueca, había un agujero en el centro de la Zanpakutoh.
-Si pudiera, me gustaría evitar esta pelea, sólo vengo a salvar a mi compañera.—Refiriéndose a Orihime, sabiendo por si mismo que quería llegar primero donde Hinamori, había sentido su reiatsu, estaba peleando contra alguien.
-Lo siento, pero es mi deber encargarme de los intrusos… y en mi defensa, estas en mi habitación, ¿no te enseñaron que es de mala educación entrar a las propiedades privadas de una mujer sin permiso? No te garantizo buena seguridad.
-Lo sé, tengo una amiga de la infancia que se comporta igual.—Dijo el capitán Hitsugaya para luego desenvainar su espada.—Pero dudo que por mí es que estás por destruir medio palacio.
La rubia demonio no iba a admitir que él tenía razón, estaba echando chispas desde que se enteró por Apache que Stark se había llevado a Nelliel a su habitación, encerrados con hechizos y prohibiendo hasta a la propia Lillinete el paso hasta nuevo aviso. Apretó más fuerte la empuñadura de la Zanpakutoh. Ese hombre era un maldito vago pervertido.
Aquel intruso sería todo un tratamiento para desahogarse y quitarse todo el enojo.
-No me he presentado.—Dijo tratando de despegar de su mente de los planes homicidas o de imaginar mil formas de acabar con la vida de Stark.—Mi nombre es Tier Halibel.
-Hitsugaya Toushirou, parte del ejército de los capitanes.
Hermana.
Esto era demasiada información para un pobre adolescente humano de 15 años: Primero descubre que existen ángeles y demonios, segundo que tiene poderes y que es el descendiente del salvador Itori, tercero que se avecina una guerra, cuarto que su padre es descendiente de ángeles, quinto que su madre era una demonio pura y que murio por casarse con un "ángel"…
Y sexto… ¿ULQUIORRA ES SU TÍO?
Orihime volvió a mirar el cuadro, seguía incrédula por la noticia, sabía que Masaki era una demonio, pero, ¿la hermana del serio y frío Ulquiorra? ¡Era de locos! Se dio cuenta que había algo escrito sobre la parte inferior del marco, sobre una placa de oro puro, dio unos pasos y se agachó para poder leer mejor.
-¡No permitiré que me mientas para hacerme dudar, Ulquiorra!—Grito Ichigo, estaba en verdad enojado por el reciente descubrimiento, como también en negación.
-No planeo nada de lo que dices, a mí no me importa que estemos relacionados con la sangre, lo que te digo es verdad, pero no voy a detenerme y matarte, Kurosaki Ichigo. —Le aseguró Ulquiorra, sin perder la compostura como de costumbre.
-Espera, Ichigo-kun.—La suave y preocupante voz de Orihime, logró llamar la atención del humano, consiguiendo como extra que se le fuera parte del enojo.—Ulquiorra dice la verdad.
Por desgracia, no le dijo buenas noticias, incapaz de decir algo más, sólo señaló la placa. Ichigo mira de nuevo el cuadro, perdiéndose por unos segundos ante la cariñosa sonrisa de su madre, luego ve la placa, leyendo la grabación...
Masaki Shiffer.
¡No puede ser! Pensó con los ojos clavados en el nombre de soltera de su progenitora. Incrédulo y confundido, dirige su vista al Espada Ulquiorra.
-Tú ya sabes que Masaki era una demonio.—Dijo Ulquiorra, volviendo a ver la imagen de su hermana. Mantuvo la mirada en ella.—Ella iba a hacer algo grande, pero cayó en las mentiras y en las trampas de aquel asqueroso humano descendiente de ángel.- Esquivó la mirada de Masaki, observando ahora a su sobrino.—No podía perdonar a Masaki… no podía permitir que condené su vida al estar con él, sabiendo que sería juzgada a muerte por nuestra especie... pero ella... ella me dijo que no le importaba morir si iba a ser feliz con su persona amada.
Orihime estaba preocupada por Ichigo, de seguro estaba sufriendo mucho por descubrir otro secreto familiar, otro secreto de la misteriosa vida de su madre... porque Masaki nunca le ha dicho a sus hijos algo sobre su vida antes de conocer a Isshin. El ángel recapacito, estaba en estado de shock por el cuadro de Masaki y que estaba relacionada con Ulquiorra, que se había olvidado de algo muy importante.
-¿Dónde está Grimmjow? ¿Está bien?—Preguntó clavando su mirada serena en el Espada, pero tanto él como Ichigo, vieron sus manos temblorosas.
-Grimmjow está muerto.—Dijo simplemente Ulquiorra, como siempre, restándole importancia al asunto.
Orihime se congelo, quedó inmóvil mientras la imagen del peliazul invadió su mente. No… él estaba mintiendo… Grimmjow no estaba muerto… se mordió el labio… ¡No está muerto! ¡Él se lo había prometido! Movió la cabeza en negación, tapándose los oídos. Estaba mintiendo… estaba mintiendo… estaba… mintiendo…
-¡Grimmjow no está muerto!—Ella estaba dispuesta en darle un golpe en la quijada, pero Ichigo le impidió moverse con sólo tomarla de los hombros.
Ambos se vieron en silencio, olvidándose por unos momentos del mundo entero. Ichigo le estaba sonriendo de forma leve, pero muy dulcemente (a la vista de ella), tranquilizando el corazón de Orihime. Ulquiorra se los quedó mirando… ese contacto visual ya lo había visto antes… en su hermana con el bastardo de Isshin.
-No te preocupes Orihime, yo pelearé contra él, después de todo, tengo preguntas que hacerle.—Sus facciones se volvieron serias una vez dirige su atención en Ulquiorra.—Y estoy seguro que sólo las conseguiré peleando.
-No te has equivocado.—Le dijo Ulquiorra con mucha seguridad. Ichigo fue caminando hacía el unos pasos.—Se nota que eres sobrino mío.
Los Shiffer eran un clan de demonios de buena clase como los Kuchiki, leales a las reglas y a su señor del infierno. Kyle Shiffer, el actual líder del clan, se había convertido en padre por segunda vez. Su esposa trajo al Infierno a una hermosa bebé que era la réplica exacta de su madre con el cabello castaño y piel crema, siendo los ojos la excepción, había heredado los característicos ojos verdes esmeraldas del clan.
Ahora la recién nacida dormía en su cuna grande (era del tamaño de dos cunas juntas) mientras sonaba una música suave y hermosa. El pequeño Ulquiorra (que era un pequeño muy curioso, soñador y alegre) se apareció en la habitación, caminando hacía la cuna sin prestarle atención a los miles de peluches y juguetes. Como pudo, se colocó de puntillas y se afirmó en el barandal de la cuna para no perder el equilibrio y caer, conociendo por primera vez a su hermana menor, protegida por sedosas y lujosas sabanas. Sus manitas cerradas en puños, se movieron por un segundo, fue algo instantáneo, y Ulquiorra reaccionó en acariciarle con un dedo una de las pequeñas palmitas como ayudándola a proteger sus sueños.
-Prometo que voy a cuidarte siempre, Masaki.- Le dijo con una sonrisa, viendo muy animado y contento a la bebé que estaría bajo su cuidado como el hermano mayor.
El próximo capitulo se seguira el pasado de Masaki, Ulquiorra y con Isshin
Gracias por leer
esperen a la proxima continuacion e idea descabellada que tenga xDDD
