DISCLAIMER: Bleach y sus personajes son propiedad de Tite Kubo.
Capítulo 26: Tabú: Prohibido.
Dos años después.
Masaki suspira de ahogamiento, sin importarle que deba mantener el rol de buena mujer al ser la anfitriona.
Hoy se lleva a cabo una fiesta para hacer al fin oficial el compromiso de Masaki Shiffer y Coyote Stark. Eso significa que la boda será al final de mes.
Y estaría mucho más radiante de felicidad si no estuviera tan cansada.
Llegó a casa hace cuatro horas y su hermano la recibió con la orden de arreglarse para la fiesta. ¡Y ella sólo quiere dormir! Si hubiera sabido de todo esto, habría acampado en el bosque de Karakura antes de regresar. Pero se tuvo que volver por no aguantar más al odioso de Kurosaki Isshin. ¡Cómo le desespera! Le arruina los planes y, lo más humillante, le gana en todos los pleitos que han tenido. Y el muy canalla la deja con vida, le suelta otro de sus estúpidos discursos de hippie que busca la paz y el amor y sigue dejándola vivir a pesar que lo manda a la mierda. Ya está bastante segura que es más estúpido de lo que creía.
Lleva su copa a los labios para disimular el bostezo. Que sueño…
—Dormilona.
—¡No lo soy! — Ve a Stark con ojos asesinos. — Solo estoy cansada.
—No te voy a negar que fue un juego sucio por parte de Ulquiorra… pero los dos sabemos que puedes dormir como un oso en invernación.
—Mooooo. — Le da un empujón. Sonríe a pesar que anda medio molesta. — ¿Crees que puedas ayudarme a escapar?
—Será más fácil después del discurso.
Se toman de la mano. Masaki, a pesar de todos, es feliz con su futuro al lado de Stark. Respeta sus decisiones y su deseo de independencia. Sabe que tiene mucha suerte a comparación de las otras nobles.
—Te amo Coyote Stark.
—Yo a ti Masaki Shiffer.
El tintineo de una copa llama la atención de todos. El invitado de honor y rey, Aizen Sousuke, va a hablar. Todos se emocionaron y mantienen el silencio para escucharlo hablar.
—Gracias a Ulquiorra por invitarme a este gran evento y gracias también por concederme el honor de dar el discurso en tu lugar.
El mencionado responde con un movimiento de cabeza.
—Apuesto a que se lo pidió para no perder su reputación de mudo. — Murmura Stark.
Masaki hace un esfuerzo para no reír y le da un golpecito en el abdomen.
—El anterior cabeza de la familia Shiffer me comentó que planeaba esta unión y yo, por supuesto, le alenté. Stark siempre ha sido un prodigio y de una familia importante… tu padre fue un hombre inteligente, Masaki. Y hoy, después de muchos años conociéndolos personalmente, puedo decir que Masaki Shiffer se encuentra en las mejores manos.
Los aplausos no tardan en llegar. La sonrisa de la anfitriona no se puede controlar, resplandece de tanta felicidad que se le olvida mantener las apariencias de una Shiffer. Aizen-sama reconoce sus fortalezas, es una de las pocas nobles femeninas que ha llegado tan lejos y dentro de poco será la esposa de Stark.
Nada puede arruinarle la vida.
—Estamos cada vez más cerca de conseguir nuestro deseo.
¿Eh?
—Gracias a todos nuestros Recolectores, hemos juntado todos las almas necesarias para el Hougyoku… todo lo que nos falta es Zangetsu.
¿Zangetsu? Pero eso quiere decir…
—Necesitamos el alma del descendiente de Itori: Kurosaki Isshin… y confiamos que lo conseguirás Masaki.
Algo dentro de ella se quiebra ante la idea de Isshin muerto pero decide creer que es el cansancio más los nervios de tener a todos observándola entre curiosos, incrédulos (por ser ella la elegida de tal honor) y emocionados de lo que ella hará. Ya siente la presión. No puede fallar. No mientras Aizen confía en ella. No ahora que ha llegado tan lejos.
Una mirada de Ulquiorra bastó para recordarse que no está bien visto para una Shiffer lucir como una estatua.
—Gracias por su confianza Aizen-sama. — Se inclina con elegancia. — Le prometo traer el alma de Kurosaki Isshin y Zangetsu.
Y no puede decepcionar a su hermano.
Tal como prometió, Stark pudo sacarla del lugar. Si hubiera sido antes del discurso, ella estaría saltando y riendo de la felicidad, pero no, está preocupada y nerviosa.
—¿Estás bien? — Stark nota lo extraña que anda.
—Por supuesto que sí. — Y ahora agrega culpabilidad a la lista por mentirle.
Obviamente no le cree pero apuesta que su estado se debe a los nervios de la boda más la esperanza de Aizen-sama en ella para matar al descendiente de Itori.
Una tiza blanca vuela por la sala y golpea a un estudiante.
—¡Kurosaki, concéntrate en la clase!
Pero no hubo resultado, Isshin sigue perdido y mirando el cielo. Eso no le gusta al profesor y le avienta el libro de Baldor.
—¡Ay! ¡Eso dolió! ¡Me arruinaron mi nariz de modelo!
—¡Kurosaki, al pasillo!
Malhumorado le hace caso, ignorando las miradas de todos, especialmente la de Ryuuken. No necesita verlo para saber que le lanza esa mirada odiosa "estúpido descendiente de ángel, de nuevo pensando en ella".
Porque esa es la verdad. No se ha dado cuenta de cuando empezó, pero no ha parado de pensar en la chica demonio (sigue sin saber su nombre a pesar de llevar dos años conociéndose) y eso le preocupa. No porque los ángeles le ordenan constantemente que la mate (ellos se pueden ir a la mierda), más bien porque no lo entiende. No entiende por qué piensa en ella o lo que siente cuando la ve. Y eso no le gusta.
Su abuelo le habría dado una dura bofetada y le sermonearía del deber de la familia, entonces su madre lo abrazaría y le suplicaría que mate al demonio, que proteja a los humanos y a ellos mismos de los ángeles.
Pero ahora está solo.
Nadie depende de él.
Y desea morir.
Toca el timbre del almuerzo. Espera a que el profesor salga para poder entrar. El hombre no tarda en salir, le regaña una vez más y se marcha a la sala de maestros para comer también.
Por fin puede entrar y maldice en voz baja.
Ryuuken está sentado sobre su pupitre.
No tiene más remedio que soportar el rutinario sermón. No tiene dinero para comprar en el casino y su almuerzo está en su mochila, al lado de su "amigo".
A veces odia ser pobre.
—¿Hasta cuándo vas a estar como un idiota?
—Hasta que ya no tenga ganas de serlo.
—Sólo mátala y asunto resuelto.
—No quiero.
—¿No quieres por la esperanza que Yamamoto te mate o porque en verdad te cae bien? — Por la cara que pone el pelinegro, sabe que le dio en el blanco. — Ella es un demonio.
—¡Eso ya lo sé! — Su grito asusta a los otros alumnos, pero los ignora. No está de humor para mantener su falsa imagen. — Ya no quiero hablar del asunto Ishida.
Pesca su almuerzo y se va. Claro que Ryuuken no le hace caso y lo sigue a medio metro de distancia.
—¿Por qué te importa tanto?
—No me importa, sólo… me atrae.
—A los demonios los debes matar, no llevarlos a comer.
—Pero ella no se comporta como los demonios que he matado antes… es especial.
Ryuuken se detiene bruscamente. Isshin se da la vuelta y le extraña verlo sorprendido. ¿Por qué no hay una cámara? Desea sacarle una foto y tener una evidencia tangible que el "cara de hielo" se puede romper de vez en cuando.
—¿Ishida? ¿Estás enfermo?
—Kurosaki… ¿Te gusta esa demonio?
…
¿…Qué?
La cara de Isshin se torna roja y apunta a su amigo de forma acusadora.
—¡¿Se te ha soltado un tornillo?!
—Dímelo tú. — Ryuuken no pierde la compostura y se sube los lentes. — Estás pensando en ella a cada momento, te niegas a matarla y parece que estas colado por ella.
Bien, admite que todo eso es cierto. Pero eso no quiere decir que está enamorado de aquella mujer demonio como si estuvieran en una película…
¿O sí?
Masaki cree que se va a cometer homicidio si ve otro vestido más.
Ella está bastante segura que se puede abrir dos tiendas con todos los trajes que le han enseñado. Le han mostrado como doscientos y le han obligado a ponerse ya cien de ellos… y eso que ya había elegido al ganador. Es muy cuadrada, si algo le gusta, nada se lo quita de la cabeza y todo lo demás tiene alguna imperfección o los compara con el que le gusto. Pero eso no lo entienden las modistas, ni la organizadora ni sus empleadas; todas le aseguran que tiene que ver todas las opciones para estar bien segura y no se arrepienta luego.
Suspira de agotamiento.
—Ya no quiero ver más. — Se queja viendo por arriba del hombro a su hermano.
—Es tu compromiso. Es tu obligación encargarte de todo.
—¿Encargarme? ¡Llevo como tres horas insistiendo que ya tengo el vestido y me ignoran!
—Es tu deber estar aquí y supervisar.
—El matrimonio es cosa de dos, Stark puede ayudar.
—El matrimonio es patriarcal. — Masaki gruñe por el recordatorio machista. — Es cosa de las mujeres el diseñar el matrimonio y del hombre en mandar toda la vida.
—¡¿Y cómo lo sabes?! — Está furiosa a causa del cansancio y de los estatus quo del género. — ¡Tu prometida murió en cuatro paredes antes siquiera de hacer oficial su compromiso y te has negado a buscar un reemplazo!
El único gesto que hace su hermano es fruncir los labios y es suficiente para Masaki. Se ha pasado. De reojo capta como las demás palidecen de miedo y temen moverse. Un mal movimiento y adiós cabezas.
—Lo siento… no debí sacar a Esmeraude sabiendo cómo te afecta… pero estoy cansada que me digas qué hacer.
Por suerte se apareció Stark para las pobres jóvenes y tomaron su llegada como una señal para retirarse lo más veloz posible. Masaki se siente culpable por ellas pero al menos ya no tienen que forzarla a probar más vestidos.
—Stark, ¿Cierto que nuestra unión es asunto de dos?
—Claro.
—¿Lo ves Ulquiorra?
—Dudo que Stark aguante despierto para las pruebas de pasteles.
Una tregua.
—Pues en estos momentos he venido por otro asunto. — Saca un papel dorado y se lo entrega a Masaki. — Tus nuevas órdenes.
—En realidad…— Ulquiorra está listo para argumentar que su hermana no debe salir a trabajar…
… pero Masaki toma el papel y sale corriendo para escapar de los planes aburridos de organización matrimonial.
Stark sonríe al verla así. Como le gusta su energía, despreocupación, independencia y su fuerte determinación a no darse por vencida.
Mira a Ulquiorra y alza una ceja.
—¿Por qué me llamaste?
—Stark, está es la segunda vez que te pediré algo. — La primera vez le pidió que no lastimase a Masaki en la época en que su padre estaba vivo y anunció a la familia que eligió a Coyote como el marido de su hija. — Quiero que convenzas a Masaki que deje de ser una Recolectora.
Y otro silencio tenso se produce.
Stark frunce el ceño, ¿Está de broma? Ve su cara con cuidado… no, habla en serio.
—Por supuesto que no.
—Stark…
—Ulquiorra, para. — Alza la mano. — Comprendo tus decisiones pero Masaki no es tu madre ni Esmeraude… no voy a privarle su libertad.
Ulquiorra se enoja, no le gusta que las cosas no salgan como quiere… ni mucho menos cuando se muerde el orgullo y pide las cosas. No le gusta que Stark le de tantas alas a su hermana.
Porque si se acerca al sol, se va a quemar.
Como su madre.
Como Esmeraude.
Masaki se siente satisfecha de haber cumplido la lista de almas con satisfacción. Debería volver a casa pero no anda de humor para más preparaciones, por lo que va al bosque con el fin de tomar una siesta en la cima de un árbol… pero primero hay que elaborar un hechizo de protección para que le advierta si un enemigo se va acercando.
Ha dormido igual que un oso, incluso roncaba, en un sueño profundo y con un hilo de baba cayendo por su mentón.
Toda una dama.
Despierta asustada por un inesperado reiatsu y que es bastante poderoso si proviene del otro extremo de la ciudad, pudiendo penetrar su campo y dejarla sin aire un segundo. Se recompone rápidamente y aumenta su poder espiritual para poder analizar lo que ocurre en ese lugar a pesar de los cientos de kilómetros. Al parecer todos los presentes son demonios de nivel bajo…
Excepto dos.
Reconoce el reiatsu de aquel Quincy de lentes y pelo blanco.
Y está con Isshin.
Ninguno de los dos lo están pasando bien. Puede incluso asegurar que están cerca de la muerte.
Se muerde el labio. Son buenas noticias, obtendrá lo que Aizen quiere y sin la necesidad de perder energías.
¿Por qué entonces le inquieta?
Va rumbo a la pelea para ver y asegurarse que el hombre mitad ángel esté muerto… o eso se quiere convencer.
Sus alas de demonio desafían las leyes de gravedad, volando a gran velocidad por los edificios de Karakura para llegar al otro extremo de la ciudad en un tiempo más corto.
Está más cerca y puede percibir mejor la batalla a través de los ojos.
Y no puede creer lo que ve.
Sus ojos se abren desorbitados de conocer a un Vasto Lord haciendo puré a Ryuuken e Isshin.
Ha escuchado de ellos, los Vasto Lord están casi extintos y se dice que son más fuertes que los Espada Élite (o sea, los del Primero al Cuarto Espada). Aizen-sama planeaba traerlos de vuelta y unirlos a sus tropas en la futura guerra contra los ángeles. ¿Acaso el rey lo envió tras el Quincy e Isshin? No… no lleva el uniforme del ejército, así que no es posible. Debe ser uno real que ha vivido siglos escondido y algo debió despertarlo.
Sea como sea, le ha atravesado el pecho a Isshin.
Se tapa la boca para no gritar. Horrorizada contempla la sangre salir en abundancia. Isshin cae desplomado, ignorando como Ryuuken lo llama una y otra vez en gritos. Sus ojos oscuros no muestran alguna señal de tener algo de vida todavía. Tan acostumbrado está Ryuuken de sus diversos gestos estúpidos que le dan ganas de golpearlo, no puede aceptar que posiblemente ya no verá más eso.
El Vasto Lord emite un grito que rompería los tímpanos de los humanos corrientes si éstos pudieran oírlo y verlo. Alza su espada para el golpe de gracia.
—¡Mierda! — Ryuuken se maldice a sí mismo por no poder usar sus flechas a causa que el Vasto Lord le había cortado los tendones del brazo derecho (y fue eso un milagro porque si no se hubiera corrido a tiempo, habría sido cortado por la mitad). — ¡Maldición! — Cierra sus ojos, aceptando a regañadientes la muerte de su compañero de clases y la propia.
No se dio cuenta. Su cuerpo se movió por si solo… pero ya fue demasiado tarde. En un segundo, Masaki terminó detrás del Vasto Lord y, desesperada, lo ataca, cortándole la cabeza (y el pelo al tenerlo largo). Sus pequeñas y blancas manos tiemblan, cosa irónica si ha cobrado muchas vidas sin dudar. Quizás sea porque le arrebato la vida a alguien de su especie, alguien con mayor poder que ella…
O porque salvó a un humano.
A un mitad ángel.
Su enemigo por naturaleza.
El objetivo que debe entregarle a Aizen-sama.
No es la única sorprendida. Ryuuken también no puede creerlo. Un demonio salvó a un ángel (un hibrido). Y no fue cualquier demonio, sino la misma que debe morir por las manos de Isshin, la misma que anda jugando al gato y ratón con él. ¿Cómo paso de odiarlo a salvarlo?
¿Acaso… ella igual?
—¡No! — El grito de Masaki lo saca de sus pensamientos. — ¡Yo no…! ¡Yo soy…!
Asustada, desaparece. De seguro ha vuelto al Infierno.
Lo que ninguno sabía es que Aizen estuvo mirando, siendo invisible gracias a una capucha oscura. Al lado de él está Gin, también con una capucha y sonriendo igual que un zorro de caricatura.
—Vaya que eres todo un casamentero, Aizen-taichou.
Un ruido peculiar llama su atención a pesar de encontrarse dormido.
Stark pestañea varias veces para acostumbrarse a la luz y descubre a Masaki arrinconada en la pared, tapando su cara en las rodillas y llorando.
—¡Masaki! — Se incorpora y corre a su lado, se coloca frente a ella y le acaricia el pelo para llamar su atención. — ¿A quién debo descuartizar?
A la mujer se le escapa una risa a pesar de lo mal que se siente. Al fin aparta su rostro. Su cara está roja de tanto llorar y, como sus ojos hinchados, también está empapada de lágrimas y los mocos le ensucia los labios y mentón.
—Lo siento… no quería llegar a casa así…
—No te disculpes, no has hecho nada para hacerlo.
Pero ese es el problema. Ha cometido traición en el momento que dejo vivo al mitad ángel. ¡Debió tomar su alma! ¡Tomarla para Aizen-sama y mantener el honor de los Shiffer! ¡Probar de una vez por todas que una mujer de la nobleza puede unirse al ejército como un hombre! Si se enteran de su estupidez… humillación total a la familia y Ulquiorra la encerraría hasta su unión con Stark.
—Soy leal… lo soy… — Más se lo dice a sí misma que a su oyente. — Por eso lo siento… no cometeré el mismo error.
Stark empieza a creer que Masaki se encuentra así por haber cometido un error. Suspira de alivio, habría creído que un estúpido la había lastimado, no hay necesidad de ir a cometer un homicidio. Claro que no sabe que su error tiene que ver con Isshin, sólo piensa que es algo pequeño.
La rodea con sus brazos, dejando que apoye la cabeza en su hombro y que entierre su cara en su cuello, sin importarle los mocos o las lágrimas.
—No tienes que preocuparte… todos cometen un error alguna vez. Ni Aizen-sama ni Ulquiorra se van a decepcionar. Y es sólo tu primer error. Estarás bien.
Masaki se muerde el labio.
No puede decírselo.
Debe enmendar su error.
Debe asesinar a Kurosaki Isshin.
Ahora.
Y Kurosaki Isshin está en estos momentos tratando de concentrarse en un programa de comedia.
Pero no puede.
Hace tres horas recuperó el conocimiento. Se encontró en su cama y la capitana Retsu en persona sentada en una silla a su lado, sonriendo maternalmente, contenta de verlo despierto. Le dio de diagnóstico un reposo de tres días (en realidad debe ser una semana pero sabe que Isshin no obedecerá estar quieto tanto tiempo) y que se quede en casa sin escuela ni trabajo "terrenal" (trabaja de mesero) ni de "arriba". Entonces Ryuuken se apareció con una bandeja llena de comida, toda casera, alegando que sólo pillo chatarra y que le deberá devolver todo lo que gastó en el supermercado para conseguirle comida decente (Isshin se quejó de lo injusto porque es todo un millonario mientras él cuenta los yenes para llegar a fin de mes, pero en el fondo le dio las gracias por su atención). Retsu le comentó lo molesto que estuvo Yamamoto por su poca "actividad física" y que planea enviarle alguien para entrenar.
"Dile a ese viejo que se puede meter a su ayudante por el culo"
Y ahora está sentado, tratando de ver televisión y de no pensar en lo que Ryuuken le comentó después de la partida de la capitana. Obviamente no lo dijo delante de ella porque puede que se lo comente al viejo y planee algo para nada bonito.
"Esa chica demonio te salvo".
¿Por qué? Se han pasado dos años como el perro y el gato (independiente que él nunca quiso pelear contra ella) y ahora le salva el pellejo. ¡No lo entiende!
—¿Por qué las mujeres son complicadas?
Como si invocara la muerte mencionando las palabras prohibidas, su puerta se abre y una bola de energía va directo a su cuerpo. Lo golpea y lo lanza a la pared. Parece que sigue vivo y no sabe si es algo bueno o no, sólo tiene claro que no le gusta que lo fastidien en su propia casa.
—Mierda, déjenme descansar un momento.
Alza la vista y se encuentra a una furiosa y determinada "chica demonio" (recuerden que no conoce el nombre de Masaki).
—A llegado tu hora, Kurosaki Isshin.
—¿Qué? Primero me ayudas y ahora me atacas en mi casa… ¡Decídete!
Masaki, de un impulso, se lanza a su presa, quien lo esquiva a tiempo e invoca a Zangetsu. Ella vuelve al ataque y las espadas colisionan.
—¡Esto es tu culpa, así que muérete de una vez!
—¿De qué hablas? ¡No te pedí que me salvaras la vida!
La demonio se enfurece más y le da una patada en el abdomen. Consigue tirarlo al suelo y mueve su espada para cortarle la cabeza…
… pero Isshin detiene el filo con la mano desnuda y, sin preocuparle la sangre que brota de su palma, la jala con fuerza. Con demonio incluida, aprovechando el elemento sorpresa.
Y entonces hizo lo más razonable en aquel momento de adrenalina y con la cabeza confusa… la besó.
Masaki abre los ojos como platos. ¿De verdad esta pasando esto? ¿Está siendo besada por alguien que no es Stark? ¿Por un maldito mestizo?
Ahora Isshin comprende que Ryuuken estaba en lo cierto.
Estaba empezando a sentirse atraído por ella.
De un demonio.
A pesar que no sabe ni su nombre.
Ella lo empuja al fin y con fuerza. Tiene mucha rabia y miedo. Rabia porque esa basura la besó. Y miedo porque su corazón late positivamente por aquel beso.
Definitivamente va a matarlo.
—¡Bastardo! — Con su cara roja, va directo a romperle el cuello con sus manos desnudas.
Isshin le agarra las muñecas y forcejean los dos para ganar (ella para matarlo y él para evitarlo), incluso Masaki usa los pies como si tuviera una pataleta infantil. Le gritaba maldiciones y otras palabras para nada apropiadas.
—¡Te mereces la muerte!
—¡Acepto que eso fue muy grosero de mi parte, lo siento!
—¡Si lo sientes, entonces déjame cortarte el cuello como una prueba!
—¡Por mucho que desee morir y dejar de ser un juguete para los ángeles, estoy bastante seguro que no me darás una muerte bonita!
Aquel comentario pica la curiosidad de Masaki y se detiene, sabiendo que se va a arrepentir luego. No forcejea más, pero mantiene la fuerza en su cuerpo para dejarle bien en claro que al primer movimiento erróneo y se va a repetir el final del titán Urano (N/A: para los que no saben, el titán Cronos castro a su padre al derrotarlo y quedarse con el poder… la familia es hermosa).
—¿Estás diciendo de verdad que cazas demonios porque los ángeles te obligan?
—Soy su juguete las veinticuatro horas al día, los siete días de la semana.
¿Los ángeles tratando como esclavos a humanos para enviarlos a pelear? Bueno… no es una novedad. No es la primera vez que le hacen eso a un humano con poderes sobrenaturales para lanzarlos a matar demonios y mantener su imagen de "seres amables, lindos y puros". Pero, ¿Por qué hacerle eso también a un humano que comparte su sangre de ángel?
—¿Tienes… la marca?
Un asentimiento de cabeza es todo lo que obtiene.
Ahora lo entiende mejor, es normal que actué como un pacifista estúpido en plena batalla si nunca ha tenido la intención de pelear.
Entonces tiene una idea.
—Yo… conozco una manera de quitártela.
Isshin se sorprende. Puede sentir la droga de la esperanza.
¿De verdad puede ser libre?
