¿Saben algo? En el cap pasado había puesto un gran, gran saludo— era un "Hola" con muchas a's y o's— pero fanfiction por alguna razón no me dejó ponerla y quedó un simple signo de exclamación en su lugar, ahora me siento muy desmotivada. Lo sé, es muy triste…

Ok, vasta de drama XD

En el capítulo pasado dije que si recibía por lo menos un review iba a subir cap antes del viernes, y soy una persona de palabra aunque no lo crean, so…

Agradezco a AgathaGrace, Ginevra Potter Weasley y Angie Weasley P por sus lindos inspiradores.

Ya les dejé el disclaimer en el capítulo pasado y creo que ya quedó claro que nada me pertenece, excepto la trama.

Sin más los dejo con el segundo capítulo. Disfrútenlo ñ.ñ


Victims of love.

Don't try to fight it, victims of love
You can't decide it, victims of love…

James Sirius Potter estaba seguro de que se sacaría sangre de las palmas de las manos si seguía apretando las uñas con tanta fuerza contra ellas. Pero es que sinceramente estaba de los nervios.

Hacia aproximadamente una hora que había llegado a La Madriguera junto con sus padres y hermanos para una gran comida familiar en la que se reunirían absolutamente todos los miembros del clan Weasley. Ya habían llegado casi todos— incluido tío Charlie, que casi nunca podía asistir a ese tipo de reuniones por su trabajo en Rumania—, sólo faltaban los tíos Ron y Hermione y sus hijos.

Rose aún no llegaba.

Tragó saliva pesadamente y se sentó rígidamente en uno de los sillones de la acogedora salita, en donde se encontraban reunidos sus tíos y algunos de sus primos escuchando las anécdotas que el abuelo Arthur contaba amenamente. Era un ambiente muy alegre y agradable, pero James no se encontraba de esa manera en lo absoluto.

Él sabía que había cometido una reverenda estupidez al besar a Rose aquella tarde en ese compartimento, y ciertamente ni siquiera tenía idea del por qué lo había hecho. En primera instancia había sido para que su encolerizada prima dejase de golpearle— y vaya que había dejado de hacerlo—, pero se mentiría a sí mismo si dijese que fue el único motivo. Es decir, ésa no era la única opción: él era más grande que Rose y mucho más fuerte así que no debería ser muy difícil someterla.

Entonces, ¿por qué había hecho lo que hizo? Tal vez fue el hecho de ver a la chica encima de él, con su desordenado cabello pelirrojo más salvaje de lo usual, a tal punto que se asemejaba a llamas ardiendo; sus pecosas mejillas que estaban completamente enrojecidas y sus azules ojos que brillaban más de lo usual debido al enojo. Todo eso, lejos de resultar amenazador para James, resultaba tremendamente atractivo. Y sí, aunque él supiese que lo que había hecho estaba realmente mal en muchos aspectos, no le había importado y simplemente la besó. Probó los labios rojos y apetecibles de Rose con desesperación y los mordió y chupó hasta la saciedad.

Joder, y vaya que lo disfrutó, como hace mucho tiempo no disfrutaba de un simple beso. Hasta que de pronto la chica entre sus brazos pareció despertar de una especie de trance y se separó de él abruptamente para después propinarle una sonora bofetada que resonó por todo el vacio y lúgubre compartimento. James aun no descubría qué le había dolido más, si el golpe en la mejilla o su orgullo. Aunque estaba seguro de que algo realmente fue doloroso, y fue ver a su prima, a Rosie, que estaba de pie, con los labios hinchados y húmedos, y la mirada que le dedicaba era de completo terror, desesperación, asco y algo más que no supo distinguir. Él trató de decir algo, pero las palabras simplemente no le salían. Ella negó repetidamente con la cabeza y sin más salió corriendo.

Desde ese día no había vuelto a verla, y aunque sólo hubiesen pasado un par de días simplemente James no podía esperar a tenerla de vuelta junto a él, para tocarla, acariciarla, y no lo negaría, para poder besarla. Sabía bien que lo que deseaba estaba mal, pero si no probaba de nuevo los labios cálidos y suaves de su prima se volvería completamente loco.

Resopló por enésima vez y notó cómo su primo, Fred, le miraba atentamente y encaraba una de sus oscuras cejas. Fred sabía que algo andaba mal con él, y era lógico ya que además de su primo era su mejor amigo, ellos se contaban prácticamente todo, aunque lógicamente James no le había mencionado el incidente de hace dos días atrás, y tampoco planeaba hacerlo.

Ocultó su rostro ente sus manos para no tener que seguir soportando las miradas de Fred y se concentró en intentar dejar de pensar en Rose, sin mucho éxito, cabe decir.

— Ron, hijo, estas aquí— la animada voz de su abuelo lo sacó de sus cavilaciones. Levantó la mirada lentamente y ahí estaba, Rose Weasley.

James tuvo que contener el impulso de correr hacía ella, besarla hasta desfallecer y hacerla suya allí mismo. La muchacha llevaba puestos unos jeans ajustados y un sweater azul tejido que le caía por los hombros, dejando su blanca y pecosa piel al descubierto. El cabello lo llevaba atado en un simple moño mal hecho con uno que otro mechón pelirrojo cayendo sobre su rostro de facciones aniñadas. Se veía hermosa, y James la deseaba con desesperación.

La muchacha debió sentir la penetrante e insistente mirada de James ya que se removió incomoda y se apresuró a ir junto a Albus quien la recibió con una gran sonrisa y un cálido abrazo. James sintió una extraña punzada en el pecho al presenciar la escena. Jamás en su vida había experimentado los celos así que no supo reconocerlos en ese instante, pero en definitiva no le era agradable. Antes no le hubiese importado lo que los pequeños Al y Rosie hiciesen, pero ahora le molestaba que su hermano menor tuviese una relación tan cercana con la pelirroja mientras que él no intercambiaba ni media palabra con ella a menos que estuviesen en medio de una discusión.

El tiempo pasó. James no dejó de mandarle miradas a Rose en ningún momento, ni siquiera cuando Teddy— el ahijado de su padre que era considerado parte de la familia y James lo veía como un hermano mayor, además de ser el prometido de su prima Victoire— le invitó a jugar un amistoso partido de Quiddich en el jardín. Él sólo quería seguir mirando la tierna sonrisa que adornaba el rostro de la muchacha sentada en el suelo junto a Albus, mientras hablaban de algo que al parecer sólo ellos dos comprendían.

Pero eso no duró mucho tiempo, porque de un momento a otro, ambos adolecentes se pusieron de pie y se alejaron escaleras arriba junto a Louis y Lucy, ya que al parecer iban a ir a jugar al Snap Explosivo. Por un momento se planteó la posibilidad de subir también, pero la descartó rápidamente ya que Rose ya se notaba lo suficientemente incomoda con James observándole todo el tiempo, y si también la siguiese sólo lo empeoraría.

Se encontraba completamente solo en aquella pequeña sala, así que se limitó a apoyar la cabeza en el respaldo del sillón y a mirar el techo fijamente sin excreción alguna en el rostro.

De pronto sintió como alguien se sentaba a su lado, sospechaba de quién se trataba pero aún así no se movió ni un ápice.

— Tu hermana me envió a preguntarte si en serio no quieres acompañarnos al jardín. Nos hace falta un golpeador— la voz de Fred rompió el silencio que reinaba en el lugar.

James gruñó y ladeó la cabeza. Su primo estaba ahí, con su piel morena y el rizado y oscuro cabello cayéndole sobre la frente.

— Dile a Lily que si su partido se arruina o no, no es mi problema— respondió James de malos modos.

— No hace falta que seas tan rudo, Jimmy— bufó Fred—. ¿Ahora podrías dejar de actuar como una niña y explicarme qué demonios te pasa?

— ¿Y tú querrías dejar de meterte en los asuntos que no te importan?— siseó James molesto. Últimamente se molestaba con demasiada frecuencia.

— James, no sé qué mierda te está pasando pero estas actuando como un imbécil— Fred se puso de pie y comenzó a caminar de regreso al jardín. James volvió a gruñir exasperado, golpeó con rabia un viejo cojín y decidió que necesitaba con urgencia un vaso de agua fría, así que se levantó por primera vez en horas de aquel sillón y se encaminó a la cocina.

El agua helada mojó sus labios y bajó por su garganta, dejando una sensación de frescura a su paso. Miró de reojo por la ventana que daba directo al jardín. Si que era una escena la que se desarrollaba allá afuera. Lily volaba como una bala con su padre pisándole los talones, lo más seguro es que ambos estuviesen persiguiendo una escurridiza snitch; Hugo y Roxane se lanzaban una quaffle los unos a los otros a una altura bastante elevada y cada vez a mayor distancia; Teddy volaba junto a Victoire en una misma escoba y muy abrazados, mientras recibían atentas miradas de tío Bill quien charlaba con su hermana menor, Ginny, ambos en tierra firme; mientras tanto, tío Ron estaba siendo molestado por unos divertidos tío Charlie, tío George y Fred. Sonrió de lado, seguramente no habían logrado organizar los equipos al final.

El sonido de algo cayendo contra el suelo lo regresó abruptamente a la realidad. Se giró rápidamente y descubrió que se trataba de Rose, quien había dejado caer una bandeja llena de tazas que ahora se encontraban hechas añicos.

— Y-yo lo si-siento, se nos acabo el té y yo…— tartamudeó la muchacha y se agachó a intentar recoger los pedazos rotos de porcelana con las manos.

— Déjalo— le interrumpió James sacando su varita del bolsillo de su chaqueta y apuntando con ella hacia la vajilla rota (era la ventaja de ser mayor de edad). En menos de un segundo las tazas estaban como nuevas y acomodadas sobre la bandeja. Rose se puso de pie con la bandeja en sus temblorosas manos y bajó la cabeza, avergonzada.

— Gracias— susurró quedamente mientras se apresuraba a servir el té en cada una de las tazas y a colocar unas cuantas galletas y pastelillos en una canasta.

James se vio tentado a decirle algo pero simplemente se quedó allí parado y viéndola partir tan rápido como había llegado.

Una vez que Rose marchó, James se dejó caer sobre el frio y duro piso de mármol de la cocina y enterró el rostro entre sus rodillas.

No sabía qué le estaba pasando con Rose, pero sabía que lo que sentía por ella era muy fuerte y que la deseaba más de lo que alguna vez había deseado a una mujer en su vida, y no lo entendía, porque él había estado con chicas mucho más atractivas que su prima, pero ella tenía algo que simplemente le atraía muy fuertemente y que aun no lograba identificar. Pero lo había decidido, Rose Weasley sería suya. Así fuese lo último que hiciese en la vida.


Espero que les haya gustado.

Entre más reviews reciba, más rápido actualizaré así que… REVIEWS, REVIEWS, REVIEWS, porfa, porfa, pooorfaaa.

Aunque la próxima semana será mi cumpleaños y mi prima insiste en organizar una fiesta y estaré un poco ocupada con eso. ¿Saben lo difícil que es organizar una fiesta que tú ni siquiera deseas? No me emociona para nada cumplir 17, para mí sólo representa que estoy un año más cerca de ser mayor de edad, lo cual me aterra. Pero bueno, así es la vida.

Sin más me despido.

Besos y nos leemos ñ.ñ

Atte,

Pam.