Ella estaba completamente celosa...Su amiga, no, su mejor amiga, de repente tenía más amigos, otra gente con la que juntarse, menos tiempo para estar juntas...

Un día, sin más, se llevó a su amiga a una sala vacía. "Quiero que compartamos algo especial, algo que nadie más pueda hacer" hablaba, mirándola a los ojos, mientras la otra observaba tímidamente, y en silencio. "Quiero regalarte algo especial que a nadie más puedo regalar".

Con las puertas y ventanas cerradas, todo en completo silencio, y nadie más que pudiera molestarlas, dos íntimas amigas juntaron sus labios y compartieron su primer beso.

Después de una noche de grandioso silencio, el sol por fin decidió hacer su gran aparición, iluminando lentamente el pueblo, mientras los pájaros cataban su dulce melodía para despertar a las almas que dormían plácidamente, y callando a los grillos, que se habían pasado la noche entera cantando nanas.

Ya se distinguía actividad en una de las casas más alejadas.

Una pegaso turquesa se encontraba en un baño que no conocía del todo, más concretamente, en la ducha, disfrutando de cómo las gotas de agua caliente resbalaban por su cuerpo y cansado rostro, intentando borrar las impurezas y la tristeza de su corazón.

Mientras, en la cocina había un erizo negro, preparando un delicioso desayuno para dos personas, con una amplia sonrisa, bastante concentrado en lo que hacía. De repente, el sonido de una moto siendo aparcada justo en frente de su casa hizo que saliera de sus pensamientos instantáneamente. Reconoció de inmediato el casco del motero, lo que hizo que un escalofrío acompañado de un sudor frío recorriera su espalda.

Se trataba de su hermano mayor.

Sí, es el típico hermano borracho que cada semana se trae una piva nueva a casa. Y su hermano pequeño era consciente de ello.

Corrió escaleras arriba hacia el baño sin pensárselo dos veces. Abrió la puerta, haciendo dar un brinco a la pegaso. Recogió la ropa que ella había dejado en el suelo, y la escondió en una cesta. Y, por último, corrió las cortinas de la ducha, y entró con ella.

Esta se sonrojó de golpe, e hizo el intento de gritar, pero él se adelantó y tapó su boca con su mano suavemente, pidiéndole silencio. Ella simplemente obedeció, mirándolo a los ojos con cierto brillo.

Movió las orejas las oír la puerta abrirse de par en par.

-Hola, bro.-Saludó su hermano, entrando al baño.

-Que raro, hoy sólo has estado fuera dos días.-Bromeó con nerviosismo el erizo negro. El otro respondió con una suave risa.

-Sólo he venido a coger dinero, se me han acabado las reservas.

-Drogao.-

-Te veré otro día.-Concluyó, cerrando la puerta entre risas.

El erizo movió sus ojos hacia los de la pegaso, los cuales estaban completamente pegados a él. Él suspiró aliviado, destapándole la boca.

-Lo siento, él es mi hermano, pero no puedo dejar que te vea, le gustan mucho las chicas, ya sabes, seguro que intentaría hacerte algo inapropiado...es un pervertido.

-¿Cómo tú?- Preguntó mirándolo fijamente, con una pizca de picardía y a la vez inocencia, a lo que él rió a modo de respuesta.

-Te dejo ducharte tranquila.-Finalizó guiñándole un ojo, y saliendo de la ducha.

La turquesa corrió las cortinas, cerrándolas, y se apoyó contra la pared. Llevó las manos a su pecho y se mordió el labio. Notaba que se le salía el corazón.

Ya no podría casarse de blanco.

La campana de entrada sonó, y con ella, todos los estudiantes (bueno, a los que les apetecía) se dirigieron a sus respectivas clases.

Entre ellos, se encontraba un erizo azul, al cual llamaban Exe.

Paseó la mirada por el pasillo. No había nada interesante que ver ni nadie a quien saludar.

Lástima.

Entró en clase mientras soltaba un largo suspiro, pero unas personas captaron inmediatamente su atención.

Habían formado un pequeño corrillo, y entre ellos, se oían gritos. Alguien se estaba peleando.

Dejó la mochila en su asiento, y se fijó un poco más en las personas que se estaban peleando.

Pensó que no sería nada importante...

Hasta que vio que el que se peleaba era su queridísimo "amigo".

Michael.

Sintió que se le paraba el corazón cuando el otro chico golpeaba con fuerza su rostro, haciendo que este diera unos pasos atrás, y acto seguido, le devolvió el golpe.

Se acercó rápidamente, con el ceño fruncido, pero en realidad, bastante preocupado...y nervioso.

-¿¡Qué haces Michael!? ¡Deja de hacer estupideces!-Fue lo único que se le ocurrió decir. Pero, con tanto grito proveniente de los demás espectadores, su Mich no pudo oírlo.

El rostro de Exe padeció cuando el muchacho le propinó un fuerte golpe en el mentón, que lo dejó aturdido, y después otro en el estómago, haciendo que el gato se retorciera de dolor y se dejara caer al suelo.

Ningún ladrón ni asesino habría podido en ese momento con el erizo azul, el cuál se abrió paso entre la multitud fácilmente, y se agachó justo al lado de su gatito, intentando hacer que reaccionara.

-¡Mich, maldita sea! ¡Abre los ojos! ¡Mírame joder!-Exclamó, con los ojos húmedos, pero el gato no respondió. Parecía estar inconsciente.

El erizo pasó sus manos temblorosas por las mejillas del gato, ante la mirada atónita de sus compañeros, que no sabían si acercarse a ayudar o mirar los extraños cuidados del azulado ante el gato color crema.

No le importó. Por extraño que parezca, no le importó el sentir el flash de las fotografías de sus compañeros.

Él era más importante ahora. Ahora y siempre.

Apoyó su frente contra la suya, con las lágrimas saltadas, a punto de estallar.

-No me jodas Mich...no me jodas...-Habló con la voz rota.

Abrió los ojos perplejo al ver cómo el gato curvaba sus labios, formando una pícara sonrisa.

-Te pillé.-Dijo antes de robarle un beso al azulado, el cual se había quedado congelado. Inmediatamente se separó.

Ninguna palabra podía explicar la rabia que sentía Exe en ese momento, cuando vio al gato levantarse tranquilamente, como si nada hubiese sucedido, y su enojo fue a más cuando vio cómo chocaba las manos con el que le había golpeado, agradeciéndole, mientras el otro se reía cómplice.

-¿De qué va esto?-Fue lo único que llegó a decir el erizo, antes de levantarse.

-Sólo quería que admitieras que me quieres. Y lo has hecho.-Confesó, mientras le guiñaba el ojo con una sonrisa traviesa.

Exe estuvo a punto de abofetearlo, le dieron unos tics en las manos, pero no, sólo se dio la vuelta, y caminó fuera de la clase. Sintió una cálida mano atrapando la suya, deteniénolo.

-Espera, ¿dónde vas?-Preguntó juguetón Michael, a lo que respondió tirando del brazo, deshaciéndose de su agarre, y saliendo a la calle. El gato se mostró confuso.

-Te has pasado.-Volteó al oír esa voz tras de él. Era una eriza verde de cabello corto, la cuál lo miraba con desaprobación.

Esas palabras lo dijeron todo.

Exe no fue más clase ese día.

La zorrita rubia caminaba por el patio, se había aburrido de estar en clase, y cómo es de esperar, se escapó. Pero no podía salir fuera del centro, había quedado en hablar de algo "muy importante" con "sus superiores" (¡que chiste!)

Sacó el móvil y empezó a mirar en sus redes sociales, por si había algún cotilleo fresco que aún no sabía.

"¡Nueva pelea de gallos!" Visto. "Alguien está dedicándose a vender drogas" Más que visto. "Hanran consigue la medalla de horo." Visto. "Kosoku en el hospital" También visto.

-Jooo, es que no hay nada interesante ni nuevo.-Refunfuñó, hinchando las mejillas.

Levantó la mirada del móvil, y pudo ver, a los pues de un árbol bastante cercano, la figura de dos personas. Decidió acercarse.

Se escondió cuidadosamente tras uno de los árboles, y al fijar la vista, vio que se trataba del erizo rubio, Astro, hablando animadamente con una gata de pelaje azul, la cual no conocía.

No le dio mucha importancia, hasta que vio que, con mucha confianza, el erizo apartó cuidadosamente el cabello de los ojos de la gata, con una dulce sonrisa, la cual esta le devolvió, con un leve rubor.

-Bombazo.-Susurró, mientras ponía la cámara del móvil y tomaba una foto del momento, con una sonrisa juguetona.

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Publicando imagen.

Imagen publicada con éxito.

-Entonces, ¿segura segura que no quieres que veamos una película este fin de semana?-Preguntó por tercera vez el zorro blanco, el cual había estado siguiendo toda la mañana a la chica nueva.

-Si, segura, completamente segura.-Respondió irritada la chica, que se hacía llamar Melody. De forma rápida podría haberse librado de aquel zorro, pero la situación le parecía hasta divertida, además, el blanco era bastante amigable.

-¿Te has enterado?

-No, ¿que pasa?

-Han asesinado a una chica de la clase.

-¡Oh, no! ¿Cuando fue?

Las conversaciones en voz alta de las personas captaron la atención inevitablemente de Melody, la cuál volteó para mirar a Shiro.

-¿Sabes de qué hablan?

-Sólo he escuchado rumores.-Admitió, caminando a su lado.-Según dicen han asesinado a una alumna de tercero B, según he oído tenía cortes por todo el cuerpo, una curiosa forma de matar, la verdad. Pero son sólo rumores.

-Vaya tontería. No me lo creo.- Respondió confiada la eriza, mientras a su lado pasaba otra chica, de cabello gris y pelaje bicolor.

La escuchó, y esbozó una amplia sonrisa, mostrando sus colmillos levemente.

-Ya veremos.-Habló para si misma.

El erizo rubio claro se encontraba fuera del instituto, mirando hacia el interior, mientras fumaba tranquilamente.

-"Soy un adicto"-Pensó.

Volvió a dirigir su mirada hacia el interior. Pudo observar que dentro había un...¿profesor? Charlando animadamente con una alumna, la cuál parecía divertirse con sus chistes.

-Hay gente para todo...-susurró divertido.

Siguió mirando los alrededores. Unos minutos antes de que el timbre sonara, una gata de color crema y cabello azul salió del instituto, pasando delante del erizo, el cual se quedó mirándola. La había visto ya muchas veces. ¿Por qué no saludarla?

-Hola.-Se apresuró a decir con una amplia sonrisa, antes de que ella se fuera.

Ella paró justo delante de él y lo miró. Su mirada lo congeló, le sentó cómo un cubo de agua fría. Era tan seria...y a la vez tan...¿linda?

No le dio tiempo a decir nada más, retomó su camino, tal vez a casa, tal vez a otro lugar. El erizo sintió cómo sus hombros se relajaban y cómo de repente se deshacía la tensión de su cuerpo. ¿Qué acababa de pasar?

La campana por fin sonó, y Sonic salió corriendo del instituto, estaba deseando llegar a casa y comer. ¡Tenía muchísima hambre!

Tal vez por casualidad, o tal vez por destino, chocó contra una chica, la cuál retrocedió unos pasos hacia atrás, se habría caído si Sonic no hubiera sido rápido atrapando su mano.

-¿Estás bien?-Se apresuró a preguntar. Se quedó helado cuando sus ojos chocaron contra los de la eriza rosa.

-Si...gracias, supongo...-Sonrió levemente. Era la primera vez que hablaban. Tales nervios entraron en el cuerpo del erizo azul, que se olvidó de soltar la mano de la chica.

-Emm...-Masculló ella finalmente, cuando ya habían pasado más de 10 segundos tomados de la mano. Él se apresuró a soltarla.

-¡D-Disculpa!-Tartamudeó.-Por esto y por el choque.-Dijo rascándose la cabeza. Ella negó con la cabeza y sonrió.

-Estoy bien, no me he hecho daño. Soy Amy, pero creo que ya lo sabes, ¿no?

-Bueno, me sonaba algo con "A"-Mintió, con una amplia sonrisa, a lo que ella respondió con una suave risa.-Yo soy...

-Sonic, lo sé.-El erizo se sorprendió notablemente.-He oído hablar de ti.

El erizo quería preguntarle un sin fin de cosas, conocerla mejor, quedarse todo el día escuchando su melodiosa voz, envolverse en su suave perfume a rosas...pero, como siempre, el tiempo corre, y nunca para.

-Bueno, me tengo que ir, me esperan.-Dijo ella, dándose la vuelta, para irse.

-¡E-Espera!- Ella volteó a mirarle.-¿Me pasarías tu número de móvil?

-Oh...claro.-Sonrió, y sacó un papelito del bolsillo, donde apuntó su número de móvil con un diminuto lápiz, para después dárselo.-Escríbeme, ¿eh?-Sonrió divertida, para después irse.

Genial Sonic, algo es algo, ¿no?

Un tanto más lejos, la eriza de cabello castaño y pelaje azul, se encontraba paseando tranquilamente...sola. Prometió que no lo haría más, pero se aburría mucho sola en aquella casa, además, ya estaba casi curada del todo. Y, lo más importante, no tenía miedo.

Las calles estaban muy solitarias, y ella echaba de menos ir al instituto y estar con la gente que quería, de hecho, hacía tiempo que su querida amiga Aqua no pasaba por casa, y empezaba a preocuparse por ella, pero su hermano mayor evitaba el tema.

Mientras pensaba en ello, al cruzar por una esquina, se chocó contra alguien.

-Oh, lo siento-Se disculpó inmediatamente, levantando la mirada para mirar a la persona.

-No pasa nada...-Al escuchar su voz se ruborizó instantáneamente, lo reconoció. Era el erizo morado al que vio aquel anochecer.

Recordó cómo estúpidamente se levantó aquel día y se fue corriendo sin mediar palabra con él, realmente pensó que no lo vería más, y ahora que lo tenía delante, la vergüenza la consumía.

Sin decir nada, se dio la vuelta para irse, pero él tomó su mano, haciendo que su corazón se acelerara.

-¿Dónde vas?-Le preguntó. Volteó y lo miró a los ojos.

-Y-Yo...tengo que volver a casa.-

Él simplemente soltó su mano, dedicándole una sonrisa.

-Al menos...dime tu nombre.

-M-Mi nombre...eh...-Ella negó con la cabeza.-¡T-Tengo prohibido hablar con extraños!

Él simplemente rió.

Hacía tiempo que la buscaba, quería verla de nuevo, y no la iba a dejar marchar tan fácilmente...

Sonic, Amy...(c) SEGA

Astro, Sekushi, Arely...(c) Sonamyfanlove

Aqua...(c) BlueRosePegasus

Esmeralda...(c) SweetSilvy

Exe, Michael...(c) sonicx147

Akari...(c) Terai-Pss

Melody...(c) KarinaTiburnom

Shiro...(c) Joey D'Agostino

Shatsu, Mimu, Clau...(c) AmyRoseFanGirl (me)

Estoy pensando en hacer un especial de año nuevo, y también hacer capítulos especiales (y cortos xd) donde aparezcan las conversaciones de los personajes en plan whatssapp.

Gracias por leer, ^^