Hola, mis amados lectores, Mede is back in the house! XDDD
Primero que nada quiero pedir una gran disculpa por la tardanza. He estado un poco ocupada esta última semana; primero por la graduación de mi hermano, luego fue mi cumpleaños. ¿Recuerdan que en el cap pasado dije que no estaba nada emocionada por cumplir 17? Bueno, al final no fue tan terrible, jeje, tuve dos "fiestas", si es que así se les puede llamar, y vi a alguien a quien hace mucho no veía. Además, el comentario de una linda lectora (Ginevra Potter Weasley) me animó mucho, ya que dijo que tal vez aquí en el mundo Muggle yo sea menor de edad, pero al tener 17 en el mundo mágico puedo hacer magia sin restricción alguna. Mejor cuídense si no quieren que les lance un tragababosas XD
Por cierto, a quienes me dejaron review en el cap pasado y nos se los he contestado, lo siento mucho, no he podido. Sepan los leí y se los agradezco mucho. Gracias a panchypotter, Ginevra Potter Weasley, Angie Weasley P, cieloabierto, . De nuevo perdón por no contestar los reviews, lo hare en cuanto pueda =)
Ya no los aburro más y les dejo el cap, que como disculpa por mi tardanza será largo, y digo largo para lo que yo suelo escribir.
Nos leemos abajo ñ.ñ
Victims of love.
It's a game and we are all just victims of love.
— Rosie, ¿estás bien?— una voz preocupada regresó a Rose Weasley abruptamente a la realidad. Dirigió su mirada hacia Lucy, quien la miraba atentamente. Por un momento no supo qué responder y simplemente se quedó mirando atentamente a su pelirroja prima, luego parpadeó un par de veces y por fin pareció reaccionar.
— Claro que sí, Lu. Sólo estaba un poco distraída— contestó con una sonrisa algo falsa.
— Sí, bueno, eso ya lo notamos— dijo Louis sarcásticamente mientras fruncía sus rubias cejas en gesto de extrema concentración. Albus al parecer le estaba ganando indiscutiblemente en un partido de Ajedrez Mágico.
Rose respiro profundamente e intentó despejar su mente de tantas cosas que la tenían tan distraída. O más bien intentar apartar su mente de James Sirius Potter.
Recordó de nuevo su encuentro en la cocina. Esa mirada tan intensa que le mandó con sus profundos ojos marrones que simplemente le hizo sentirse desfallecer. En realidad le había enviado miradas significativas desde el primer instante en que había puesto un pie en La Madriguera, pero en ese momento estaba rodeada de todos sus familiares y aunque había sentido una fuerte tentación por tirarse a sus brazos y volver a probar sus labios una y otra vez— porque ya de nada le serviría negar lo mucho que había disfrutado su beso con James—, en ese momento pudo refugiarse en la compañía de Albus y olvidarse por un momento del chico que desde hace días le robaba el sueño. Sólo por un momento.
Pero luego había tenido la estúpida idea de bajar a la cocina por más té y galletas, ya que Albus se volvería loco si no tenía algo para picar mientras jugaban. Y ella se ofreció, porque realmente necesitaba salir y caminar un poco— estar junto a su mejor amigo y primo favorito le ayudaba mucho, pero no lo suficiente—.
Él estaba ahí, dándole la espalda, con ese remolino de cabello azabache en la nuca que Rose sabia era exactamente igual a la de tío Harry.
Luego hubo un fuerte sonido de porcelana rompiéndose al estrellarse contra el suelo y esos hermosos ojos marrones le miraron sorprendidos…
Se dejó caer sobre el colchón y colocó una de las rosadas almohadas sobre su rostro en un desesperado intento por ocultarse del mundo. Esa habitación no había cambiado absolutamente en nada desde que su tía Ginny la había ocupado hace ya muchos años atrás, seguía repleta de posters de diferentes equipos de Quiddich, y esa cama seguía siendo tan cómoda y, en muchos aspectos, confortable.
— Rose, esto es suficiente— la voz dura de Albus sonó amortiguada, pero aun así fue lo suficientemente clara como para hacerle entender que su primo se estaba exasperando con su actitud.
Fue retirando la almohada poco a poco de su rostro y descubrió Potter parado justo frente a ella, con el rostro duro y escudriñándola cuidadosamente.
— Ponte de pie ahora mismo. Tú y yo teneos que hablar— Rose sabía que su primo le estaba dando una orden directa, y no tenía ninguna intención de desobedecerla. Albus comenzó a caminar y ella le siguió, ambos salieron de la habitación, dejando a unos confundidos Louis y Lucy atrás, para rápidamente entrar a otra, la de tío Ron, para ser más exactos. El azabache cerró la puerta y la aseguró, para que no fuesen escuchados por oídos indiscretos.
El muchacho se giró hacia su prima quien se cohibió en el instante en que ese par de esmeraldas se posaron sobre ella.
Hubo un silencio incomodo— extraño en ellos— en los que Albus se dedico a mirar a Rose de manera analítica y ésta sopesaba las posibilidades de darle alguna explicación meramente creíble a su primo sin ganarse su desprecio, odio y repugnancia de por vida.
— ¿Y bien?— Albus habló con voz firme y clara y Rose deseó que la tierra se la tragase en ese mismo instante.
— Albus, yo… — Rose no tenía idea de qué decir. No le había dicho a absolutamente nadie sobre su incidente en el compartimento, y tampoco planeaba hacerlo. Pero Albus era, más que su primo, su mejor amigo y confidente, una de las personas a las que les podía contar cualquier cosa (la otra era Scorpius Malfoy) y con quien contar para lo que sea. Sin embargo, lo que le iba a contar no era cualquier cosa: planeaba decirle que tenía sentimientos por James Potter, él no era cualquier persona, era primo de Rose y hermano mayor de Albus.
La pelirroja lo tenía difícil, ¿verdad?
—Rose— la voz de Albus se suavizó notablemente mientras se acercaba a la chica y con una de sus manos acariciaba una de sus pecosas mejillas. Ante este gesto, los ojos azules de Rose se aguaron.
— No puedo— Rose dejó escapar un sollozo mientras se alejaba lo más que podía de su primo—. Perdóname, Albus, simplemente no puedo.
— ¿De qué hablas, Rose?— el muchacho miraba a Weasley sin comprender nada, con los brazos colgando a sus costados y una mueca de dolor surcando su rostro—. Tú sabes perfectamente que puedes contar conmigo para lo que sea. ¿Por qué esto habría de ser diferente?
— Créeme, Albus, esto es muy diferente— dijo la muchacha antes de salir corriendo del lugar. Ya no lo soportaba más. Las lágrimas comenzaron a descender por sus mejillas sin atadura alguna y se dejó caer recargada en la pared del vacío pacillo.
— ¿Rose?— al escuchar su nombre, la muchacha alzó el rostro rápidamente. Su prima Lily la miraba desde arriba, con su cabello rojo y despeinado caía por su espalda y rosaba su cintura, sus ojos castaños y enormes— tan parecidos a los de James— la miraban impregnados de preocupación.
— Lily…
Antes de que la aludida pudiese siquiera reaccionar, ya tenía a Rose Weasley aferrada fuertemente a su cuello mientras sollozaba con desesperación sobre su hombro. La menor de los Potter sólo pudo atinar a acariciar la espalda de su prima y a mecerla de un lado a otro, intentando transmitirle con este gesto que la apoyaba, que la quería.
Rose tenía la vista puesta fijamente en la ventana entreabierta de la habitación. La Luna resplandecía en el oscuro cielo, y un poco de su luz grisácea se filtraba por entre las cortinas. Escuchó la leve y acompasada respiración de de Roxanne a su espalda y notó como Lucy se movía levemente, quedando de costado frente a ella. No estaba segura de qué hora era pero estaba segura de que superaba las tantas de la madrugada.
Esa noche su familia, junto a la de tío Percy y tío George, se habían quedado a dormir en La Madriguera. Eso no era algo extraño, ella se había quedado a dormir en casa de sus abuelos paternos innumerables veces, y en todas aquellas ocasiones había conseguido conciliar el sueño inmediatamente. Pero esta vez había algo diferente, alguien más se encontraba en esa vieja pero acogedora casa… James Sirius Potter.
Tragó saliva con algo de dificultad y apretó los puños hasta que los nudillos se le tornaron blanquecinos.
Ese idiota había decidido quedarse a dormir esa noche, con la escusa de querer estar en compañía de Fred. ¡Pero si ni siquiera le había dirigido la palabra en todo el maldito día! Ni a él ni a nadie, sólo se había mantenido callado y ausente, mandándole miradas a Rose de vez en cuando, las cuales no habían sido difíciles de esquivar para ella. Y de pronto, cuando toda la familia se había reunido para la cena, él había decidido cambiar por completo de actitud y regresar a ser el bromista cretino de siempre, y para terminar de poner a Rose de los nervios, también había comenzado coquetear con ella. Así es, le había sonreído todo el tiempo con galantería e incluso hacia rosar sus piernas regularmente con las de ella.
Después de que algunos de sus familiares se despidiesen y se marchasen, incluidos los Potter— menos James, claro—, ella se había marchado casi corriendo a la habitación que compartiría con Lucy y Roxanne esa noche, y no había vuelto a salir de allí desde entonces.
Pero ahora estaba a punto de salir del lugar que le había servido de refugio desde hace horas. No sabía a dónde iba, simplemente dejaba que sus pies la guiasen. Los pasillos estaban oscuros y silenciosos, rosando a lo lúgubre, pero ella no sentía miedo alguno.
De pronto, sintió como una mano tomaba su muñeca y halaba de ella, haciendo que la muchacha entrase a un cuarto completamente vacío. Intento distinguir entre la penumbra a la figura frente a ella. Pudo distinguir que era alta y delgada y le resultó increíblemente familiar.
No necesitó esforzarse más por reconocer la identidad del extraño, ya que éste se encargó de ello por sí solo.
Una luz azulada salía de la punta de la varita de James Potter. Su cabello estaba más despeinado de lo normal y ese estilo desgarbado pero a la vez cool que le caracterizaba se notaba más que nunca. La pelirroja desvió su vista a los brazos del chico, sólo llevaba una camiseta de manga corta, lo cual le permitía apreciarlos en su totalidad. No eran tan delgados como aparentaban ser.
Potter pareció notar la mirada de su prima ya que torció una sonrisa arrogante.
— Tú también estas muy guapa, Rosie— dijo paseando su mirada por todo el cuerpo de Rose de forma lasciva. Ella no tardó mucho en descubrir por qué, ya que sólo llevaba puesto un ligero camisón blanco que apenas lograba cubrir una parte de sus muslos. Instintivamente llevó sus manos hacia su pecho, intentando cubrirse un poco.
James se acercó a ella como un depredador a su indefensa presa. Hizo que su espalda chocase contra la fría pared y al sentir el aliento del joven en su frente se estremeció por completo.
— No lo hagas— susurró él cerca de su oído, retirando con delicadeza sus manos y rosando en el proceso uno de los pechos de la chica con un dedo. Ella no pudo, por más que quiso, reprimir el suspiro que escapó de sus labios.
— James, detente por favor— suplicó Rose, sintiéndose desfallecer ya que el azabache estaba besando el lóbulo de su oreja mientras que acariciaba si cintura por sobre el camisón. Fue descendiendo por su mandíbula hasta llegar a su cuello, donde se quedó más tiempo, besando u chupando la piel sensible, lo cual provocaría seguramente una marca.
— No puedo, Rose— respondió él, haciendo chocar sus frentes—. De verdad lo siento— besó la punta de su pequeña nariz con cariño—. Es simplemente que te necesito decimado— se acercó tanto que sus labios casi se juntaban—. Te deseo…
Y la besó, y este beso era aun más desesperado y exigente que la anterior ves que se habían besado, más apasionado.
Rose decidió una cosa: mandaría todo al demonio y se dejaría llevar. Tomó a James del cuello y lo acercó más hacia sí, abriendo ligeramente la boca para permitir que la lengua de su primo se introdujera en ella. El chico la tomó por las piernas y la alzó y ella las enredó en la cadera de él para ponérselo más fácil.
Y sí, Rose sabía que al sucumbir ante los encantos de James Sirius estaba comenzando a jugar con fuego. Todos sabían que si con fuego jugabas, lo más probable es que al final te quemaras…
¿Qué les pareció? Espero que les haya gustado. Sé que dije que esto sería lime pero ya me estoy arrepintiendo, no tengo mucha experiencia y temo parecer idiota si lo escribo XP
El próximo capítulo será algo diferente y aparecerán más parejas.
Y ahora… ¡¿ME DEJAN UN REVIEW PORFAAAAA? No sean malos *cara de perrito regañado*
Recuerden que reviews es sinónimo de autor feliz, autor feliz es sinónimo de autor inspirado y autor inspirado es sinónimo de autor que escribe rápido. ¿Entendieron? Perfecto =D
Por ahora me retiro pero no por mucho tiempo, lo prometo ;)
Besos y nos leemos ñ.ñ
Atte,
Pam.
