Holaaaa…. :D
Bueno, primero que nada quiero disculparme por la tardanza. Lo que sucede es que descubrí Los Juegos del Hambre y bueno, qué puedo decir, me leí la saga completa en menos de una semana y debo decir que me encantó, si aún no lo han leído se los recomiendo de verdad. Aunque espero que no se me presenten más distracciones como esa para lograr terminar este fic antes de entrar a clases.
Les agradezco infinitamente a Minni Potter, Guest y Guest —de nuevo— por sus reviews del cap pasado.
En respuesta a Guest: mil gracias por tu review y me alegra mucho que te guste :3 Lo sé, la idea de los amantes prohibidos encontrándose en la oscuridad es taaaaaaan *-*
En respuesta a Guest: ¡Gracias por el review! Qué bueno que te guste. A mí también me encanta el James/Rose, aunque sigo amando con locura el Scorpius/Rose jaja
(La verdad no sé si las dos Guest sean la misma persona pero como me dejaron review en el mismo cap yo contesto dos veces XD).
Como ya todo el mundo sabe y no se cansa de recordarme, nada de esto me pertenece, sino a J.K Rowling, un amor de mujer.
ADVERTENCIA: este capítulo contiene Slash (relación Hombre/Hombre), a quien no le agrade este género absténgase de leer.
Nos leemos abajo y que disfruten la lectura ñ.ñ
Victims of Love.
And here we are now, in the same situation,
you never listen, I never listen
Albus miraba su reflejo en el espejo detenidamente. Sus ojos brillaban cual par de esmeraldas. Pasó un cepillo de gruesas cerdas por su cabello, intentando aplacar esa oscura mata aunque sea un poco. Fracasó, cabe decir.
Resignado, el muchacho bajó las escaleras del No. 12 de Grimmauld Place rápidamente. Su madre y su hermana se encontraban en la cocina, su madre se asomó por la puerta y le dedicó una sonrisa.
— Hijo, ¿vas a salir?— le preguntó.
— Así es, mamá, iré a casa de Scorpius— respondió tomando un puñado de polvos flú de un cuenco cerca de la chimenea—. Regresaré antes de la hora de comer, ¿está bien?
— De acuerdo, cariño— asintió su madre.
— ¡Saluda a Scor de mi parte!— agregó Lily en un grito.
Albus se encaminó hacia la chimenea, posteriormente exclamó a la Malfoy Manor y desapareció entre las llamas verdes.
— ¡Al, llegaste!— lo recibió una vos jovial mientras el muchacho tosía fuertemente e intentaba apartar el hollín de su rostro—. Déjame ayudarte, amigo— dijo un muy alegre Scorpius Malfoy para después tomar a Albus por los hombros y halarlo hacia arriba. Una vez de pie, el moreno quedó frente a frente con su mejor amigo y sus ojos se encontraron con unos grises y profundos que por un momento le hipnotizaron por completo. Se alejó de él lo más rápido que pudo y casi vuelve a caer de espaldas.
— Gracias— susurró un poco avergonzado e intentando que su amigo no notase su bochorno.
Scorpius le miro intensamente por unos cuantos segundos para luego cambiar a su expresión divertida y despreocupada de siempre.
— Ven, acompáñame a mi habitación— le incitó a que lo siguiese.
Albus había estado innumerables veces en la Mansión de los Malfoys, tantas veces que incluso ya no se perdía a la hora de buscar el baño. Al principio no muchos de sus familiares aprobaban que él y Rose mantuviesen una amistad con el hijo de Draco Mallfoy, pero al final, con un poco de persuasión y haberles demostrado que Scorpius era un buen chico, habían cedido. Albus no pensaba poner fin a su relación con el Malfoy, más porque él había sido su mayor sustento de apoyo cuando había sido sorteado para la casa de Slytherin, y Rose no le podía ser de mucha ayuda desde la casa de Gryffindor.
Fijó su mirada en el perfil del rubio y se le quedó mirando sin pensar en nada más que en su afilada nariz y en sus finos labios que le atraían de una manera alarmante…
— Albus— dijo Scorpius devolviendo a Potter a la realidad de golpe—. ¿Qué tal esta Rose?— preguntó tranquilamente mientras metía sus manos en el bolsillo del pantalón.
— B-bien— respondió Albus como pudo, bajando su rostro y haciendo que su pelo azabache le ocultase sus sonrojadas mejillas—. Bueno, aunque últimamente la he notado algo distante— agregó pensando en cómo su prima se quedaba mirando a la nada y suspiraba de vez en cuando, pero cuando él le preguntaba qué le estaba ocurriendo ella simplemente evitaba la pregunta y se ponía extremadamente nerviosa—. Es casi como si estuviese enamorada…
— ¿Enamorada?— se extrañó Scorpius. Abrió una enorme puerta color gris metálico y ambos jóvenes entraron a un dormitorio más grande que la sala de la casa de Albus, además de ostentosamente decorada en colores verde y gris junto con una gran colección de artilugios mágicos de todas las clases—. ¿Rose? ¿Nuestra Rose? ¿La misma chica que decía que no tenía tiempo para ese tipo de nimiedades pues estaba demasiado ocupada con sus estudios?— preguntó el anfitrión dejándose caer en un elegante sofá de cuero negro.
— Por increíble que parezca— rió Albus sentándose junto a su amigo.
— Es que no lo puedo creer. ¡Eso quiere decir que nuestra pequeña Rosie está creciendo!— dramatizó Malfoy provocando que el azabache soltase una sonora carcajada.
— Oh, pues tendrás que aceptarlo y superarlo— le aconsejó Albus limpiándose las lagrimas de los ojos—. Además, aún no estoy seguro si de verdad es eso lo que le ocurre a Rose.
— Tienes razón, podría ser cualquier cosa. Una crisis gastrointestinal, por ejemplo— concordó el rubio muy serio pero no pasó mucho tiempo para que ambos Slytherins comenzaran a reír sin poder parar. Esa era una de las cosas que a Albus le gustaban de Scorpius: su capacidad para reírse de todo y tomarse las cosas por el lado divertido, y esa cualidad, para la familia Weasley, era muy importante.
— Pero ya, en serio, me preocupa un poco— continuó Albus cuando las cosas se calmaron—. Es decir, se supone que ella y yo siempre nos hemos tenido mucha confianza, al igual que contigo— se apresuró a aclarar al ver la cara de indignación que puso Scorpius por sentirse apartado—. El hecho de que me oculte algo me sorprende. Más aún si se trata de sus sentimientos.
— Pues a mí no me sorprende para nada— respondió el rubio cruzando sus piernas con desinterés—. Me refiero a eso de ocultar sus sentimientos, porque creo que va de familia. ¿O tú no lo crees, Albus?— acercó su rostro al del azabache y le miró intensamente.
El muchacho tragó saliva pesadamente y sintió como su corazón comenzaba a latir con violencia. La mente se le nubló por completo, impidiéndole pensar en otra cosa que no fuesen esas obres claras que le miraban directamente.
— Dime, Albus— susurró Malfoy y su aliento chocó de lleno en el rostro del aludido—, ¿por qué es tan jodidamente difícil para ti expresar tus sentimientos si tal vez sean correspondidos?
Pero Albus no respondió a la pregunta de su amigo, y en su lugar colocó una de sus manos en la nuca del chico frente a él y unió sus labios en un beso hambriento, desesperado, apasionado y, sobre todo, lleno de sentimientos que expresar…
Este fue mi primer Slash, tal vez apestó o tal vez no, pero personalmente me gustó cómo quedó. Como dije en el primer capítulo, este fic también contiene dos parejas más, Lily/Lorcan y Albus/Scorpius. Sé que no son las parejas más comunes ni populares del mundo, pero a mí me gustan y este fic me lo he autoimpuesto como reto personal. Eso es todo.
Sólo tengo una cosa más que decir:
REVIEWS! REVIEWS! REVIEWS! ¡POR LO QUE MÁS QUIERAN EN ESTE MUNDO!
A todos esos lectores fantasmas que me agregan a favorito o alerts pero no comentan… lo que hacen me sienta como una patada en el estomago, no sean desgraciados, ¿quieren?
Les juro que yo NO muerdo, un comentario sólo provocará que me ponga feliz, y no creo haber hecho algo tan malo como para que no me quieran ver feliz. Soy una persona buena y agradable, lo juro :3
Sin más me voy, a leer fics de Los Juegos del Hambre *_*
Besos y nos leemos ñ.ñ
Atte,
Pam.
