¡Lectores hermosos a los que tanto amo! Sé que se estarán preguntando por qué actualicé tan rápido. Bueno, por fin tengo algo de tiempo libre y decidí recompensarlos por el corto y algo simplón capítulo pasado.
¡Capítulo largo! *aplausos*
Antes de empezar quiero agradecer a , AldaParKinson, AnnMalfoyGreengrass, Guest y kittyweasleydian por sus reviews del cap pasado.
En respuesta a Guest— la primera XD—: Aww, linda, gracias por decir que te gusta cómo escribo. No sabes lo feliz que me hace eso :3
Ya saben que nada de esto me pertenece. Todo es propiedad de J.K Rowling. Punto final.
Y ahora sí, ¡a leer se ha dicho! ñ.ñ
Victims of Love.
Now I am thinking of a way that I can make an escape
It's gort me caught up in a web and my hearts the prey
Do you really wanna throw your heart away, away, away?
Lily, sé que sigues molesta conmigo, pero esto ya ha ido demasiado lejos. Yo no fui el único culpable y tú lo sabes muy bien. Así que haz el favor de dejar ese estúpido orgullo a un lado y contestar de una buena vez a alguna de mis cartas. Te extraño.
Te quiere,
Marcus.
Arrugó el pedazo de pergamino y lo dejó apretado fuertemente entre su puño. Respiró hondo para intentar calmarse pero sin obtener resultados. Pasó el dedo pulgar de su mano derecha por una de sus mejillas para limpiar una lágrima que había dejado escapar involuntariamente. Se despreció a sí misma enormemente por esto último.
Sabía que tenía que poner fin a esa relación desde hace meses, pero simplemente no podía y realmente tampoco planeaba hacerlo. Sin embargo, las cosas con Marcus habían ido bastante mal últimamente…
Marcus. ¿En qué momento las cosas habían cambiado tanto entre ellos dos? No lo sabía.
A veces deseaba poder regresar en el tiempo a hace casi un año atrás, cuando recién había iniciado su relación con el Ravenclaw y todo parecía ser color de rosa. En cambio ahora peleaban por cualquier cosa por más insignificante que esta fuese y tardaban semanas en reconciliarse, aunque al final siempre terminaban haciéndolo. Y la historia volvía a repetirse. Era un ciclo sin fin que estaba ahogando a Lily por completo.
— ¡Lily, cariño, saldré un momento a la casa de los Scamander!— le avisó su madre desde la panta de abajo.
— ¡Espera, mamá! ¡Te acompaño!— exclamó la chica mientras se levantaba de la cama en la que había estado sentada y meditando momentos antes. Tomó una chaqueta del respaldo de una silla y se la puso encima para después meter el arrugado pedazo de pergamino que era su carta en uno de los bolsillos.
Necesitaba distraerse un poco y sabía que una visita a la casa de esa peculiar familia le ayudaría.
— ¡Luna!— Ginny Potter saludó efusivamente a su vieja amiga. Ambas mujeres se dieron un cariñoso abrazo. Lily miraba la escena con una sonrisa en el rostro hasta que los ojos claros y saltones de Luna Scamander se posaron en ella.
— Hola, querida. ¿Cómo has estado?— preguntó con tono calmado, casi ausente, y tan típico de ella.
— Muy bien, madrina— respondió Lily a la mujer a la que le debía su segundo nombre—. ¿Qué tal tú?
— Bueno, es época de apareamiento de los torposoplos por lo que han estado un poco inquietos últimamente— contestó la señora Scamander—. Fuera de eso, bastante bien.
La muchacha reprimió una sonrisa ante el comentario de la mujer que lo decía como si del clima estuviese hablando. Su madrina, Luna Scamander, era en verdad única, y estaba orgullosa de ella.
— ¿Por qué no vas con los chicos, Lily?— intervino su madre refiriéndose a los dos hijos de Luna.
— Oh, Lorcan está afuera en el jardín, pero Lysander salió hace un rato y dijo que tardaría en regresar— dijo la rubia mujer señalando a la puerta que daba al jardín trasero de los Scamander. Lily se puso en marcha y salió del lugar, aunque sus pasos eran lentos y silenciosos. Tenía una idea.
Se ocultó rápidamente detrás de un arbusto cercano a la casa y buscó con la mirada la cabellera rubia y despeinada de Lorcan Scamander sin obtener resultados. ¡¿Cómo se supone que le daría asustaría al chico si ni siquiera lo encontraba?
— ¿Buscas a alguien, pelirroja?— habló una voz cerca de su oído, era grave y burlona. Lily dejó escapar un gritillo agudo por la boca y se llevó las manos al pecho intentando calmar así las palpitaciones aceleradas de su corazón.
— ¡Idiota! ¡Casi me matas de un susto!— le ladró Lily a Lorcan, quien torció una media sonrisa socarrona.
— Veo que no es muy agradable cuando te sale el tiro por la culata, ¿no?— respondió Scamander alejándose un poco de la chica. Ambos quedaron uno frente al otro; Lily pudo notar cómo aparecía un brillo placentero en los ojos azules y profundos de Lorcan.
Había ganado esa batalla, pero eso no significaba que hubiese ganado la guerra.
Soltó un bufido con indignación y comenzó a caminar hacía la gran explanada de pasto verde que se extendía frente a ella, no sin antes asegurarse de chocar su hombro hostilmente con el de Lorcan. Este simplemente chasqueó la lengua con fastidio, metió las manos en el bolsillo del pantalón y se dispuso a seguir a la pelirroja.
Una vez que se hubo alejado a una distancia considerable de la casa, la Gryffindor se sentó cuidadosamente sobre la hierba y abrazó sus piernas con sus brazos, recargando su rostro sobre las rodillas. Poco después sintió cómo Lorcan se dejaba caer descuidadamente a su lado dejando escapar una risa que se asemejaba más a una especie de gruñido.
— Y dónde se supone que está tu hermano— soltó Lily después de un rato, y no, no se lo estaba preguntando, le estaba exigiendo más bien.
— ¿Para qué quieres saber?— interrogó Lorcan mirándole por el rabillo del ojo.
— Bueno, él es el único que siempre evita que te arranque la cabeza cada vez que actúas idiota. Así que por el bienestar de tu integridad física más vale que llegue pronto.
— Creo que me las puedo arreglar perfectamente contigo, guapa— se burló el rubio. Al ver la mirada asesina que le mando la chica se apresuró a decir—: Fue a ver a tu prima Roxanne… bueno, yo no diría que la fue a ver; más bien fue a acosar a Roxanne.
— ¿Aun sigue con eso de querer salir con ella?— se extrañó Lily y luego sonrió ligeramente al imaginarse a el gemelo de Lorcan pregonándole su amor a su morena prima mientras esta simplemente le respondía con desprecio.
— Oye, hay que darle algo de reconocimiento por su persistencia— bromeó Lorcan.
Y así continuaron hablando vagamente de un montón de temas: que Hugo seguía en aquel viaje de pesca junto a su abuelo Muggle, que Rose seguía actuando endemoniadamente extraño. Y hablando de personas que actuaban de forma extraña, en ese saco tenía que incluir a su hermano James. No sabía que mosco les había picado a esos dos pero desde que habían regresado de Hogwarts hace un par de semanas habían estado actuando muy raro, casi como si estuviesen ocultando algo. Pero eso carecía por completo de lógica; todo el mundo sabía que James Potter y Rose Weasley no intercambiaban más de dos palabras a menos que estuviesen sumergidos en una acalorada discusión, mucho menos compartirían secretos.
Decidió no seguir pensando más en el tema y continuar disfrutando de la compañía de Lorcan, porque tal vez siempre se estuviesen picando mutuamente y en muchas ocasiones había estado gravemente tentada a propiciarle un fuerte puñetazo, pero Lily seguía considerando al rubio Scamander uno de sus amigos más cercanos. Además, eran contadas las ocasiones en las que había tenido la oportunidad de hablar con él a solas, ya que por lo regular se encontraban Hugo y Lysander de por medio.
— Ahora cuéntame, pelirroja, ¿cómo va todo con Gloss?— Lily se desconcertó bastante ante la pregunta de su amigo. Ella y Lorcan tenían una especie de pacto silencioso: jamás hablaban de Marcus entre ellos. Lily estaba más que consiente que su novio no era para nada del agrado de Lorcan, aunque el chico respetase y hasta cierto punto aceptase su relación. Ella sabía que si necesitaba hablar de Marcus Gloss tendría que recurrir a alguna amiga o, en todo caso, a Hugo.
Casi inconscientemente llevó una de sus manos al bolsillo de su chaqueta donde sabía que se encontraba la carta de Marcus. Tocó con la punta de los dedos el borde rugoso del pergamino y se dedicó a meditar qué podría responder. Decir que todo iba miel sobre hojuelas sería mentir descaradamente, pero si dijese la verdad estaría admitiendo que su relación se estaba yendo al traste, y eso era justo lo que quería evitar.
— Veo que no muy bien— la voz burlona de Lorcan la regresó a la realidad de sopetón y no pudo evitar que un leve sonrojo le cubriese las mejillas.
— Yo nunca he dicho eso, idiota— gruñó Lily a la defensiva.
— No, pero tardaste en contestar. Si todo estuviese yendo bien no habrías tardado ni un segundo en responder— argumentó Lorcan con simpleza.
Ahora iban 2 a 0, favor Lorcan Scamander.
— B-bueno, tal vez Marcus y yo estemos pasando por ciertas dificultades en estos momentos, pero nada que no podamos arreglar— Lily estaba determinada a defender su relación amorosa por sobre todas las cosas, no tanto por la relación en sí, sino porque no estaba dispuesta a ceder frente al muchacho que la acompañaba en esos momentos.
— Ya, Lily, no te enfades. Sólo bromeaba— calmó las cosas Lorcan—. Aunque si te soy sincero, ese tipo nunca me ha agradado en lo absoluto. Creo que te mereces a alguien mejor.
— No me digas. ¿Y cómo quién, si se puede saber?— le retó la chica.
Lo que no se esperaba es que el rubio se le acercase de improvisto de forma que sus rostros por poco se tocasen y sintiese el corazón se le acelerase de forma alarmante.
Lorcan la miró directamente a los ojos de forma increíblemente intensa para después decir—: Como yo, por ejemplo.
¿Era eso normal? ¿Era normal el hecho de soltar un suspiro involuntario por la simple cercanía del muchacho? ¿Era normal que la mano de Lorcan acariciando su mejilla y pasando por su labio inferior se sintiese tan cálida y relajante, que el aroma a tierra mojada y pino que desprendia le embriagase por completo? ¿Era acaso lógico que sintiese sus labios arder sólo por la tentación besar los del chico frente a ella? ¿Tenían sentido todas esas sensaciones que recorrían su cuerpo sin tregua alguna? ¿Acaso la tenia? Pues no lo sabía, tampoco quería hacerlo.
Lorcan fue acercando su boca a la de ella, a un punto en que casi se tocasen y…
— ¡Lily, hija, nos vamos!— el grito de su madre llamándola desde la distancia le sentó como un balde de agua helada. Se separó de Lorcan y se puso de pie como un rayo, poniendo toda la distancia posible entre ella y el muchacho. Él la miraba desde el suelo, con una mirada seria y, hasta cierto punto, decepcionada.
— Te llaman. Ve— masculló girando la cabeza para ver a un punto indefinido del amplio jardín.
— Adiós…— susurró Lily, emprendiendo la carrera al interior de la casa de los Scamander, ahí su madre y su madrina se despedían entre abrazos y promesas de verse pronto. Lily aprovecho para sacar de su bolsillo esa carta que le había estado atormentando desde esa mañana. La abrió y la releyó rápidamente.
Te quiere,
Marcus.
Sólo que esta vez, Lily Potter no estaba segura de poder responder de la misma forma.
Como pueden ver, este fue el turno de la tercera pareja de esta historia: Lily/Lorcan. Espero que les haya gustado porque esta pareja siempre me ha gustado muchísimo. Junto con Rose/Scotrpius y Teddy/Victoire son mis tres parejas favoritas de la tercera generación. Ya he escrito con anterioridad un fic de esta pareja, y planeo hacer más en el futuro.
Antes de irme les recuerdo una cosa: entre más reviews reciba más rápido escribiré y antes de que se den cuenta tendrán nuevo capítulo, y en el próximo volverán a aparecer James y Rose sooo…
REVIEWS! REVIEWS! REVIEWS! ¡PORFAAA, PORFAAA, PORFAAA!
Besos y nos leemos ñ.ñ
Atte,
Pam.
