¡Soy una pervertida! Lo advierto, este capítulo me ha quedado algo subido de tono, por lo menos para lo que yo suelo escribir. Ya están advertidos.
Quiero agradecer a cieloabierto, AnnMalfoyGreengrass, Lui. Nott y Angie Weasley P por dejarme esos reviews que me hacen tan feliz. Ya llevo 23 comentarios, jamás imaginé que este fic fuese a tener esa aceptación. Mil gracias :3
Nada de esto me pertenece y eso me jode la vida de sobremanera, bláh, bláh, bláh…
Y ahora sí, ¡a leer se ha dicho!
Victims of Love.
Everybody's hurt somebody before
Everybodys been hurt by somebody before
Los rayos del Sol mañanero se filtraban por entre las cortinas, molestando los ojos aún cerrados de la joven muchacha pelirroja que descansaba cómodamente en su lecho. Los fuertes pero delgados brazos de una segunda persona le abrazaban por detrás de manera que la espalda de la chica se apoyase en su pecho. Ambos jóvenes se encontraban completamente desnudos y únicamente cubiertos por una delgada sabana rosada.
Rose Weasley no soportó más la molestia que la luz representaba y fue abriendo sus ojos azules lentamente. Se quedó quieta un momento y entonces sintió esos brazos que se ceñían a su cuerpo sin intención alguna de soltarle. Sonrió inconscientemente y entonces llevó una de sus pálidas y delicadas manos hacia otra grande y morena que se hallaba cerca de su estomago.
No pudo evitar que los recuerdos de lo sucedido la noche anterior inundaran su mente poco a poco.
James Potter entrando por su ventana a las tantas de la madrugada, sonriéndole a Rose de forma seductora y haciendo que las piernas de la chica temblasen. El muchacho prosiguió sacar su barita y a comenzar a pronunciar un montón de hechizos que Rose supo identificar de inmediato como conjuros aislantes, indetectables, protectores— incluso ese hechizo que hacía que quién quiera que se acercase a la habitación olvidase por completo por qué estaba ahí y regresase por donde había venido—. Para que se entienda mejor: ellos podrían hacer lo que les diese la gana en aquella habitación y ningún miembro de la familia de la Weasley se enteraría en absoluto.
Y así lo hicieron. James no perdió el tiempo y se apresuró a tirar a la pelirroja sobre la cama quedando él encima de ella, para inmediatamente comenzar a besarla con desesperación. Entonces Rose se dejó llevar, como cada vez que estaba a merced de su primo, y permitió que él hiciese lo que le diese la gana con su cuerpo. Él se dedicó a besar, morder y chupar cada porción de piel que iba descubriendo, lo cual le arrancaba a Rose gemidos placenteros y la obligaba a clavar las uñas de las manos en la espalda y hombros del muchacho hasta el punto de hacerle daño.
Porque Rose lo admitía, amaba tener sexo con su primo. Aunque admitía que su primera vez (en aquella habitación vacía de La Madriguera) había sido un completo fiasco, con un James desesperado e impaciente y ella completamente llena de dudas y remordimientos al ser consciente de que lo que estaban haciendo estaba jodidamente mal. Pero al final había sucedido, y aunque sintiese un dolor de los mil demonios y el placer hubiese durado poco, no podía negar lo que había sucedido, y que hasta cierto punto le había gustado. Tal vez eso fue lo que la llevó a intentarlo una segunda vez con James, un par de días después de su primer encuentro y hartos de sólo mantener miradas cómplices y besos robados en rincones solitarios. Vaya que había sido una buena decisión, ese segundo encuentro sexual había sido cien veces mejor que el primero, ni hablar del tercero, cuarto y los que le siguieron.
Particularmente a Rose le había gustado el de la noche anterior, en la que ambos se habían dejado llevar por completo. La muchacha gritó como una desquiciada mientras se aferraba a las sabanas con desesperación y Potter le miraba con ojos llenos de lujuria mientras mordisqueaba sus senos con vehemencia. Y la cama seguía balanceándose en un frenético vaivén hasta que los dos adolecentes se dejaron caer uno sobre el otro, tranquilos e increíblemente satisfechos. La pelirroja acariciaba cariñosamente los cabellos azabaches de su primo mientras este recuperaba la respiración sobre el pecho de ella, fue saliendo poco a poco y con cuidado del interior de la chica y se recostó bocarriba, incitándola a que se acurrucase entre sus brazos y una vez que lo hizo ambos se quedaron dormidos con una sonrisa en los labios.
Rose estaba consciente de que la relación que mantenía con James no era más que puramente sexual, lo aceptaba perfectamente. Pero en el fondo deseaba que esas noches de reuniones secretas no fueran para tener sólo sexo, sino que fueran más profundas: que ella y James hicieran el amor. El problema es que para que eso sucediera las dos personas implicabas tenían que profesarse amor mutuamente. Ella estaba más que consiente de que lo que sentía por su primo era amor, pero también sabía que él no le correspondía de la misma forma. Eso realmente no le importaba, aunque sabía que lo que había entre ellos dos sólo duraría hasta que las vacaciones de Navidad terminasen, que sólo era una especie de entretenimiento momentáneo para James, pero aún así ella era feliz de esa forma, entre sus brazos, y planeaba disfrutarlo mientras durase.
Fue estirándose poco a poco y zafándose lentamente del abrazo de James. Se incorporó lentamente quedando sentada sobre la cama cubriéndose el torso con la manta rosada y se dispuso a encontrar de entre el montón de ropa esparcida por el suelo algo con lo cual vestirse, pero cuando estaba a punto de ponerse de pie para tomar la camiseta color azul oscuro que en algún punto de la noche anterior había arrancado del cuerpo de su amante con fiereza, una mano le tomó por la muñeca y la haló hasta obligarle a caer recostada en la cama de nuevo.
— ¡James, suéltame ya!— protestó la chica quien se removía entre los brazos de el joven mientras este le llenaba la mejilla y el cuello de cariñosos besos.
— Buenos días a ti también, pecosa— respondió James utilizando ese apodo cariñoso que le había dado a su prima mientras acariciaba cada parte de su cuerpo desnudo.
Rose se giró hasta quedar de costado y poder mirar al chico de frente. Sonrió cálidamente y dijo—: Buenos días.
Se acercó a él y le besó en los labios. No era uno de esos besos salvajez y pasionales que se habían dado en su encuentro de esa noche; este era dulce y lento, dedicándose simplemente a acariciar los labios del otro mientras Rose sostenía el rostro de James entre sus manos y él masajeaba la espalda de ella con ternura.
Estuvieron así un rato hasta que la falta de aire se hizo presente. Se separaron lentamente entre besos más cortos y la Gryffindor sonrió con satisfacción.
— Dime, ¿dormiste bien?— preguntó ella, comenzando a intentar levantarse de nueva cuenta. Pero otra vez el chico se lo impidió, tumbándola de nuevo, colocándose sobre ella e inmovilizándola tomando ambas muñecas entre sus grandes manos.
— Pues si te soy sincero, bastante bien. ¿Pero cómo no hacerlo? Si me dejaste agotado— contestó él, sonriendo burlón—. Pero ahora tengo ganas de más.
Antes de que Rose pudiese si quiera reaccionar, James ya le estaba besando salvajemente. El chico mordía de forma hambrienta los labios de ella hasta el punto de hacerle daño, por fin la hizo ceder haciendo que abriese la boca e introduciendo su lengua por completo, sacando barios sonidos guturales de la garganta de ambos.
Se separó bruscamente de ella y un hilo de baba salió conectado de las bocas de ambos hasta ir descendiendo por la barbilla de Rose. Soltó una de sus muñecas sólo para poder limpiar su tierno rostro con delicadeza, luego fue acariciando con esa mano la cintura de la muchacha, pasando por sus caderas para finalmente posarla en su muslo, donde apretó tan fuerte que seguro dejaría una marca.
Rose, por su parte, se encontraba en un limbo. Su rostro estaba completamente enrojecido, sus labios hinchados y húmedos, los ojos entrecerrados mientras su pecho subía y bajaba intentando recuperar la respiración normal.
James le dio un corto beso en los labios y fue bajando por su cuello hasta llegar a su pecho, donde se entretuvo más rato.
— J-james— logró articular Rose entre la bruma del placer—. Para… por favor. M-mis padres podrían… despertar e-en cualquier momento…— soltó un fuerte gemido al sentir cómo el chico mordía una parte sensible de su pecho— ¡James!— con la mano que tenía libre logró empujar a su primo por un hombro—. Tienes que irte, ya tendremos tiempo para esto después— dijo con toda la firmeza que le fue posible.
— Este bien— aceptó él a regañadientes, como si fuese un niño pequeño al que le estuviesen negando un delicioso dulce—. Pero que sea pronto. ¿Lo prometes?— rió juguetón dándole uno de esos besos en la punta de la nariz que a la chica tanto le encantaban.
— Lo prometo, tonto— respondió Rose, se incorporó un poco para poder darle un casto beso. Sus ojos se conectaron en ese instante y ella pudo notar que sin esos gruesos anteojos los ojos del primogénito de los Potter brillaban aún más. Ahora que se fijaba no eran marrones, como los de Lily, sino color miel con una que otra mota verdosa por ahí. Eran hermosos, y ella los amaba. En realidad, ella amaba todo lo que tuviese que ver con James Sirius Potter—. Te amo…
Ya estaba, lo había dicho, no podía hacer nada para cambiarlo. Había salido de lo más profundo de su ser y había sido completamente sincera.
Con lo que no contaba era con que aquellos hermosos ojos la mirasen de esa forma: desconcertados, confundidos, aterrados…
Como dije… soy una pervertida XD Pero simplemente no pude evitar escribirlo. Al fin y al cabo, el chiste del James/Rose es la idea de los amantes pasionales y prohibidos. Aun así no quise propasarme demasiado, considero que existe una gran diferencia entre lo grafico y lo porno e intenté no cruzar esa línea. Aun así no estoy muy segura si debería cambiar el Rated por uno M. ¿Ustedes qué creen?
Espero que les haya gustado la reaparición de Jimmy y Rosie e.e Prometo que en el próximo cap habrá más de ellos, y de todas las parejas. De hecho, el próximo capítulo será el más largo que escribiré, porque tengo planeadas muchas cosas *tono de misterio*
El problema es que tal vez tarde un poco. ¿Aunque saben cuál es la manera de darme mucha inspiración y hacer que escriba mucho muchísimo muy rápido? Exacto… REVIEWS! REVIEWS! REVIEWS! PORFAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
Por cierto, esto supuestamente iba a contar con sólo 6 capítulos y ya creo que voy a llegar a los 10 XP
Bueno, pues sin más me despido.
Un beso y nos leemos ñ.ñ
Atte,
Pam.
