"―recuerdos o frases importantes―"
―"pensamientos" ―
―diálogos ―.
―Diálogos externos ―.
―Énfasis en algo ―.
El siguiente especial no tiene ninguna relación con la trama de la historia.
¡Especial por el día del cariño!
El Día de San Valentín no siempre es el favorito
La tensión en el aire era palpable para aquellos corazones que ahora martillaban ansiosos de lo que pronto iniciaría, una batalla ancestral que inicio desde tiempos remotos, una guerra implacable en la que pocos resultaban victoriosos… Un día ansiado por muchos y aterrador para otros, un día tan brillante como oscuro…
…San Valentín…
Un gruñido seco escapo de sus labios al adentrarse a la escuela tratando de hacer caso omiso al resonar de aquellos molestos sonidos… Tanto ajetreo no hacía más que recordarle que día era hoy.
14 de febrero
"San Valentín" como odiaba ese día… chicas molestas y escandalosas de un lado para otro, chicos tontos que apostaban por quién recibiría más chocolates y eso no era lo peor… no, por lo visto aquellos que ya tenían pareja para ese día no hacían más que hacer muestras públicas de su "amor eterno" ¡Idioteces! al fin de año apostaría que la mayoría ya tendría una nueva pareja… Eso que ellos llamaban amor no era más que palabras dulces que el viento tarde o temprano se llevaba porque al final los tontos solo confundían el amor con el placer.
A él no le gustaban esos adornos rojos o rosas, obsequios, peluches, globos, rosas y chocolates, ¡pura cursilería! Lo único que él quería era haberse quedado en casa y saltarse ese horrendo día, jugar algún que otro videojuego que su hermano tuviese al alcance, comer golosinas y beber una que otra gaseosa, alquilar películas de acción o de terror… ¡Pero no! Su madre tuvo que hacerle levantarse ese día con otra de sus "angelicales" palabras… aún sentía vibrar sus tímpanos con semejante grito… bufo irritado ante el grupo de chicas que pasaba discutiendo sobre los "afortunados" a quienes les darían su chocolate.
Negó por lo bajo antes de abrir de golpe su clase y dirigirse a paso recio a su asiento junto a la ventana, no saludo a nadie no tenía por qué hacerlo, solo tiro sus cosas en su mesa antes de dejarse caer sobre su asiento esperando que ese horrendo día acabase o más pronto posible.
Un suspiro escapo de su boca, antes de entrar a la escuela, su vista se paseó por los diversos grupos formados por mujeres ansiosas con chocolates cuidadosamente envueltos en cajas o bolsas coloridas… 14 de febrero… se dijo con pesar.
Cualquiera que lo conociera diría que a él le gustaba esa fecha, pero lo cierto es que estaban muy lejos de la realidad… A él no le gustaba esa día, razones tenía muchas… Podría decirse que él no era un hombre que pudiera considerarse… romántico… Tanto amor y tan "colorido" no era su estilo, bueno no negaría que le gustaría recibir una palabra amorosa, comida o un obsequio hecho a mano, digo ¿a quién no le gustaba eso? El problema es que ese día parecer "excesivo" que con el tiempo llego a empalagarlo, no es que él recibiera mucho "cariño" de hecho en su vida unas cuantas mujeres le habían entregado un chocolate en ese día incluyendo a su madre… Pero aun así no podía evitar tener ese sentimiento "empalagoso" hacia ese día.
A decir verdad pensó saltarse la escuela e ir a jugar a alguna tienda de videojuegos… sin embargo, y como siempre su madre fue tan "gentil" en pedirle que se fuera directo a la escuela, aún le dolía la cabeza por el fuerte golpe que le dio su madre por tratar de engañarla. Entro a su salón sin mucho afán a lo lejos observo a su hermano sentado en su lugar… Bufo con cierta burla ante la expresión irritada de él, al menos no era el único que estaba en desacuerdo con ese día.
Saber eso de cierta forma le reconfortaba, era cierto que al ser gemelos su relación supondría ser "amena" algo que no era ni de cerca, siempre discutiendo por todo hasta lo más absurdo, compitiendo por quien era el mejor hasta que la vida los separo gracias al trabajo de su padre y los volvió a reunir años más tarde, tiempo en el que se distanciaron a tal punto que no parecían hermanos, solo dos personas desconocidas que compartían un mismo techo, cada uno por su propio camino con sus propios ideales y cicatrices que los habían marcado y determinado gran parte de su personalidad… Pero ahora… todo parecía distinto, como si el tiempo regresara a la época en que ambos eran pequeños y se cuidaban el uno al otro… bueno tal vez no tanto a si pero al menos existían ocasiones en las que concordaban en algo… como en esta ocasión.
―Tampoco pudiste escapar ¿cierto? ―comento al tomar asiento al lado de su hermano.
―Tsk. ―bufo él en respuesta.
No había que ser genio para saber que eso significaba un "no"… Otro suspiro escapo de sus labios antes de dejarse caer sobre su mesa.
― ¿Por qué mamá tuvo que obligarnos a venir? ―se quejó.
―Tsk. ―.
En términos simples eso era un sí.
―Oye, Menma ―llamo él― al menos podrías decir otra cosa que no sea "Tsk." Si sigues con tus monosílabos vas a terminar igual de amargado que Sasuke-teme ―comento con fingida seriedad.
―Hmp ―.
― ¡Lo ves, ya vas por el mismo camino! ―exclamo escandaloso― Ya tienes su mismo color de pelo, estas comenzando con su típico "Hmp" ―enumero― ¡Solo falta que uses lentes de contacto negro y serás su vivo retrato! ―acuso dramáticamente.
― ¡Suficiente! ―.
Fue la exclamación de Menma que siguió al golpe seco que dio en la cabeza del rubio con una vena marcada sobre su sien… Pero de cierta forma su hermano tenía razón… Namikaze Menma y Namikaze Naruto, ambos eran gemelos casi idénticos, rubios de ojos azules con tres pequeñas marcas en cada una de sus mejillas o al menos así eran hasta cierto "incidente" en el cual Menma tuvo que terminar tiñendo su cabello de negro y aunque no lo aceptara en voz alta ese color le gustaba más, pero de ahí a tener que ser comparado con el "Teme" de Sasuke ¡Jamás! Ellos eran muy diferentes, el otro podía ser conocido como un "cubo de hielo" pero lo cierto es que él bien sabía que en el pasado era todo un "playboy"
¿Cómo lo supo? Simple, muchas de las mujeres que estuvieron con Sasuke primero estuvieron con él, pero lo cierto es que muchas de esas mujeres estuvieron con Sasuke por despecho una vez que él se hubo cansado de ellas al resultarles "aburridas" pero eso era algo que lo tenía sin cuidado…
―B-Buenos días ―.
Fue una vocecilla casi inaudible para cualquier persona, sin embargo tuvo el efecto de llamar la atención de ambos… Se encogió en su lugar al sentir la mirada penetrante de los dos… ¿pero cómo evitarlo? Hyuga Hinata era una chica a su parecer humilde de gustos simples, con su largo cabello negro-azulado rozando su cintura por lo general suelto sin embargo… en esta ocasión parecía haberlo recogido en un pequeño moño al lado dejando caer sus habituales mechones a cada lado de su rostro al igual que su típico flequillo al frente, sus mejillas sonrosadas en combinación con aquellos tímidos ojos perlados le daban un aire de inocencia.
―A-Ano… ―.
Fue un suave murmullo pero logro traerlos a la realidad de aquel escaneo visual.
―Buen día ―.
Menma fue el primero en devolver el saludo mientras dirigía su mirada hacia un lado.
―Buenos días, Hinata ―.
Saludo más enérgicamente Naruto.
―Te ves muy bonita con ese nuevo peinado ―alago el rubio con una sonrisa.
―M-Muchas gracias, Naruto-kun ―agradeció con las mejillas sonrojadas, bajando ligeramente su mirada avergonzada al tratar de controlar la aceleración de su pulso, una vez logrado al poco tiempo desvió ligeramente su mirada hacia Menma en una pregunta muda que por lo visto solo él pudo captar.
―No está mal ―comento secamente.
Bajo un poco la mirada, realmente no esperaba que él le dijese algo halagador pero aún le costaba asimilar la sequedad y en algunas ocasiones la frialdad con la que él solía expresarse, sin embargo eso era parte de su personalidad y ella no era nadie para cuestionar su actitud o esperar un cambio de su parte… Menma tenía sus razones para ser como era, al igual que Naruto las suyas para ser quien es y ella lo sabía perfectamente, sonrió borrar todo rastro de decepción antes de acomodar sus cosas al frente de Naruto y tomar asiento… Por su parte el rubio miraba con reproche a su hermano por aquel comentario tan poco halagador que había parecido entristecer a su amiga.
―"Menma-teme" ―.
―Hinata ―.
Salió de su ensoñación al escuchar la voz de Menma llamarla.
― ¿S-Si? ―.
―Te ves bien ―.
Fue un comentario seco y un poco forzado para su orgullo ya que Namikaze Menma nunca alagaba a una chica, por el contrario con las que estuvo siempre tendían a llenarlo de halagos y propuestas indecorosas, incluso aquella de la que alguna vez estuvo enamorado tampoco llego a decirle algún comentario "halagador".
―G-Gracias ―.
En un principio sus palabras la tomaron por sorpresa y no fue la única hasta Naruto por lo que ella pudo notar también se sorprendió, sin embargo al poco tiempo un sentimiento de calidez la embargo y con una sonrisa le agradeció… Por su parte el rubio aun cuando tardo un poco en salir de su estupefacción ante las palabras de su hermano no pudo evitar apretar sus nudillos al sentir una desagradable desazón en la boca de su estómago al ver la sonrisa cálida y dulce que Hinata le daba a Menma.
― ¡Feliz San Valentín, Sasuke-kun! ―.
La alegre voz de una joven al fondo del salón fue lo que llamo la atención de los tres… No era extraño ver a una chica entregarle chocolates, obsequios o cartas de confesión a Uchiha Sasuke, sin embargo desde que este parecía haberse puesto "las riendas" al aceptar un noviazgo oficial y público con Haruno Sakura estas parecían haber cesado en gran medida… por lo cual ahora lo común parecía ser que Sakura le entregara obsequios o comida hecha a mano al azabache que muchos se cuestionaban ¿Cómo lograba ingerirla? Sin duda un gran misterio sin resolver hasta ahora.
―Gracias ―.
Fue la respuesta seca de Sasuke, él no era una persona romántica o expresiva, pero eso no negaba que de vez en cuando podía tener sus momentos, pero el San Valentín por lo visto tampoco parecía ser una fecha que fuera de su agrado sin embargo se notaba que hacia lo suyo para sobrellevarlo al lado de una muy entusiasta Sakura en especial este día… desde su asiento era notorio el suspiro cansino del azabache pero que por lo visto Sakura en su ensoñación parecía ignorar o quizás si lo notaba pero hacia lo posible por no derrumbarse manteniéndose fuerte y alegre, porque su amor era tan grande que ella hacia lo imposible porque no muriese aun si Sasuke no fuese tan expresivo tenía la certeza que él confiaba y quería mucho a la joven o al menos eso era desde el punto de vista de Hinata.
Por su parte Naruto no podía hacer si no mirar con un pequeño deje de melancolía a la que alguna vez fue su gran amor, mentiría si dijese que ya no sentía nada por ello… las heridas tardan en sanar en especial las del corazón… sin embargo, poso su vista distraídamente en la joven frente a él, sonrió levemente, de no ser por Hinata las heridas en su corazón no estarían sanando tan bien, desde que empezaron a hacerse más cercanos ella había empezado volverse cada vez más indispensable para él, era una gran amiga que lo apoyaba y alentaba cuando más lo necesitaba, siempre preocupándose por él… incluso hasta se tomaba la molestia de prepararle el almuerzo o atender sus heridas después de una que otra pelea en clases.
El chirrido del asiento de Menma saco a ambos de su ensoñación.
―Voy al baño ―fue la respuesta seca a la incógnita en la mirada de ambos.
―Pero la clase está a punto de… ―.
Sin embargo Naruto no pudo terminar su frase ya que su hermano se había marchado.
―"Menma" ―.
Hinata se limitó a observar el lugar por el cual se había marchado el pelinegro.
Las clases pasaron sin mayor inconveniente, el sonido de la campana anuncio la hora de almuerzo, tiempo que parecía haberse convertido en la hora ideal para muchas chicas de entregar sus preciados "chocolates" a ese ser querido… Ambos se miraron a los ojos con el mismo sentimiento de complicidad.
"La azotea"
Fue el pensamiento unísono de ambos al escuchar la campana sonar, al menos lo fue hasta que…
― ¡Hinata! ―.
La alegre y entusiasta voz de Tenten fue lo que llamo su atención.
―Tenten-san ―dijo a modo de saludo.
― ¿Almuerzas conmigo? ―cuestiono sonriente la castaña.
―C-Cla―.
―No ―.
La mirada sorprendida de Tenten ahora se posaba en aquellos dos de quienes había ignorado su presencia, Naruto y Menma.
― ¿eh? ―fue la suave reacción de Hinata.
― ¿De qué están hablando ustedes dos? ―cuestiono Tenten al imaginar un malentendido.
―Hinata no almorzara contigo ―corto Menma para sorpresa y disgusto de la castaña.
― ¿Por qué, no? ―dio ahora molesta.
―Lo siento, Tenten, pero Hinata almorzara con nosotros ―fue Naruto el que respondió serio― ¿no es así, Hinata? ―dirigiéndose a la aludida con la misma seriedad que antes.
―A-Ah… pues yo… ―dijo aún contrariada por la repentina intervención de ambos hermanos.
―Vendrás con nosotros ¿cierto, Hyuga? ―.
Menma se refería a ella por su apellido solo cuando estaba molesto o ansioso y realmente en esta ocasión no sabría decir el porqué de ello, sin contar el nerviosismo que le nacía ante su penetrante mirada y que a esta se sumaba también la de Naruto.
― ¿con quién vas a almorzar, Hinata? ―cuestiono Tenten que parecía sumarse a ese juego de miradas.
―Y-Yo… ―musito nerviosa al sentir aquella gran presión.
Reflexiono un poco… Desde hacía un tiempo que almorzar juntos no era de extrañar para ella, venían haciéndolo desde un tiempo atrás y de cierta forma se había vuelto en algo parecido a una "tradición", después de pasar diversos acontecimientos dolorosos y alegres la amistad entre los tres había surgido y el compartir el almuerzo juntos era algo así como reafirmar esos lazos, sin embargo a veces hasta a ella le gustaría compartir un poco más con sus viejos amigos y darles algo más de espacio a ellos para que hiciesen lo mismo… Tal vez en el fondo ellos querían su espacio pero por consideración u obligación no lo habían hecho, de solo pensarlo se sintió culpable y triste… realmente no quería ser una carga para ellos.
―L-Lo siento ―dijo con pesar― Pero… hoy almorzare con Tenten-san ―dirigiendo una mirada apenada hacia ambos Namikaze― Sin embargo… ―se apresuró a sacar un par de cajas envueltas de su bolso― L-Les prepare el almuerzo a ambos ―colocando ambas cajas en cada uno de sus asientos― L-Lo siento… pero… podemos almorzar juntos mañana ―sonrió en una muda disculpa antes de salir acompañada de Tenten que discretamente les sonreía victoriosa.
Los ojos de ambos no podrían estar más abiertos que en aquella ocasión ¿habían escuchado bien? ¿Hinata les había dicho, que lo sentía? Los dos se vieron aún estupefactos ¿Realmente se había negado a almorzar con ambos? Su vista en aquellas dos cajas de ben-to se los confirmaba ¿Cómo fue que sucedió eso? Más bien… ¿Por qué fue que pasó?
―Tsk. Como sea, me largo de aquí ―.
Menma fue el primero en salir de su estupefacción.
―O-Oye ¡No me dejes, aquí! ―.
Fue la rápida respuesta de Naruto al ver a su hermano salir.
No lo comprendía, ¿desde cuándo esa niña osaba rechazar almorzar con ambos? más bien… ¿Por qué eso parecía afectarlo tanto? No lo entendía, pero no estaba dispuesto a demostrar que eso lo afectaba… Aunque si se ponía a pensarlo detenidamente esa niña desde que empezaron a relacionarse, sin un muy buen comienzo cabe resaltar, ella siempre parecía sorprenderlo actuando fuera de sus expectativas, en un principio la creyó débil y cobarde luego le demostró lo contario, creyó que su actitud inocente y gentil era falsa vaya sorpresa que se dio al conocerla un poco más, la creyó frágil pero sí que lo había sorprendió al demostrarle la fortaleza sentimental que podía llegar a tener, ahora se había hecho a la idea de que siempre se mantendría con ellos siempre tímida y sumisa… ¡Y ahora sale con esto!
"―L-Lo siento… Pero… hoy almorzare con Tenten-san ―."
El almuerzo no supo tan bien como siempre y era algo que aún les costaba entender porque, ya que por lo general Hinata siempre era la que lo preparaba y era imposible negar que su comida tenía una sazón celestial… ¿entonces, porque no sabía tan bien como siempre? Ambos se miraron el uno al otro, los recipientes de comida estaban vacíos pero sus expresiones no demostraban satisfacción alguna ¿Por qué?
Sus pasos los guiaron de nuevo por los pasillos, pero la expresión confusa en sus rostros permanecía hasta que un pequeño grupo de chicas llamo su atención.
― ¿Ustedes creen que se le esté declarando? ―.
―No para mí que le está pidiendo una cita ―.
― ¿Una cita? ―.
― Nunca me imaginé eso de su parte ―.
― ¿Sakura-chan, qué ocurre? ―.
Tanto Naruto como Menma veían desconcertados al grupo que en aquella esquina se formaba para "observar" sigilosamente algo y más aún que este estuviese conformado por Yamanaka Ino, Haruno Sakura y Ama Tenten.
― ¡Sh! ―.
Fue el rápido intento de las tres por acallar la sonora y curiosa voz de Naruto mientras realizaban señas con las manos para indicarles que se acercaran al lugar donde ellas estaban.
― ¿y qué me dices, Hinata? ―.
La mirada de ambos se centró primeramente en la aludida para luego dirigirla al joven castaño frente a ella.
―Pues yo… ―titubeo un momento― Am… De acuerdo, Kiba-kun ―acepto con una sonrisa tímida.
― ¡¿Enserio?! ―exclamo él― ¡Te lo agradezco Hinata! ―sonrió abiertamente― Te veré a la salida ―se despidió sin borrar su sonrisa a lo que ella se limitó a despedirse con un movimiento de mano.
Los parpados de ambos estaban abiertos ante la sorpresa… No lo entendía pero cuando Naruto escucho las últimas palabras de Hinata de alguna forma sintió su pecho ser ligeramente oprimido ante aquella sonrisa tímida en los labios de ella y la sonrisa abierta de él… Por su parte Menma no pudo más que fruncir ligeramente su expresión ante aquel extraño enojo que empezaba a crecer dentro de sí, apretando su puño dentro de su bolsillo tratando de mermar aquel impulso por querer golpear al castaño que se perdía a lo lejos.
― ¡Hinata, quien lo diría! ―.
El comentario de Ino los saco de sus pensamientos.
― ¡En lo personal no me extraña, pero si me impresione que fuera Kiba! ―hablo ahora Sakura.
―Yo tampoco me espere eso de Kiba ―apoyo Tenten.
― ¿A qué se refieren? ―cuestiono Hinata desconcertada.
― ¿iras con él? ―indago Ino con una sonrisa traviesa.
―Uhm… Pues… ―.
― ¿es enserio? ―dijo Tenten.
―Yo… ―.
―Oigan dejen de hostigar tanto a Hinata ―intervino Sakura con seriedad― ¿pero enserio saldrás hoy con Kiba? ¿A dónde? ―cuestiono ahora curiosa.
―Ah… yo ―trato de responder ante el repentino acoso de sus compañeras― Yo… ―titubeo ante su intensa mirada― S-Si… Kiba-kun y yo… iremos al centro… después de clases… ―respondió nerviosa aún sin entender el porqué de tanto ajetreo― P-Por… ―.
Sin embargo el sonido de la campana que indicaba el fin del receso fue lo que corto cualquier palabra que ella pudiese decir.
― ¡Oigan ustedes, dejen tanto parloteo que ya empiezan las clases! ―.
Ahora la mirada del pequeño grupo se posaba en Menma y Naruto por la práctica orden del primero que les veía con seriedad y enojo.
―Es cierto, hay que ir al salón ―.
Sus parpados se abrieron ligeramente, pocas veces por no decir prácticamente nulas eran las ocasiones en las que Naruto estaba de acuerdo con Menma.
―Ah… si ―dijo Hinata un tanto confundida por el repentino cambio de ambos y más por aquellas extrañas miradas indescifrables que le dirigían.
La otra mitad de las clases diría que fueron normales si no es porque a penas y pudo prestar atención a alguna de ellas… Estaba nerviosa y confundida, no entendía porque pero desde la hora de almuerzo tanto Naruto como Menma no dejaban de verla de esa forma que le parecía casi imposible de descifrar… No lo entendía ¿es que acaso había hecho algo malo? ¿Estarían molestos porque se negó a almorzar con ellos? Negó tratándose de convencer que tal vez solo estaba imaginando de más.
Una vez más el sonido de la campana anunciaba el final de las clases, muchos suspiraban aliviados, otros salían apresurados de sus salones, otros conversaban y hacían planes para después o para futuros fines de semana, pero en su mayoría muchos presumían la cantidad de chocolates recibidos, otras comentaban alegres el cómo habían entregado los suyos, otros entristecidos no decían nada al no recibir ninguno y otras pocas guardaban silencio al no ser correspondidas o correspondidos.
― ¡Gracias por el chocolate, Hinata! ―dijo Ino llamando la atención de la aludida.
―Es cierto, estuvo delicioso ―sonrió Sakura.
―N-No hay de que ―respondió avergonzada.
―Nos vemos mañana ―se despidieron ambas antes de salir.
Ambos Namikaze se vieron confusos ante aquello por lo que intentaron exponer sus dudas.
― ¡Ey, Hinata! ―ambos se frenaron ante la voz de Chouji a lo lejos― Gracias por el chocolate y feliz día del cariño, te veo mañana ―se despidió el robusto chico.
―Ah… esto es problemático pero… También te agradezco el chocolate ―esta vez fue la voz cansina de Shikamaru la que los detuvo― Hasta mañana ―se despidió desde fuera del salón puesto que él no pertenecía a esa sección.
―Hasta mañana ―fue la suave despedida que Hinata les dirigió a ambos mientras terminaba de acomodar sus cosas en su bolso y levantarse de su asiento.
―Esto… ―titubeo al ver que ambos hermanos parecían absortos en la puerta del salón― Yo… bueno… hoy iré a casa con Kiba-kun ―dijo nerviosa al ver que ahora ambos la veían fijamente― los veré mañana ―se despidió con una reverencia antes de salir ella también del salón.
― ¡Espera Hina-! ―.
― ¡Hinata-san! ―la estruendosa voz de Rock Lee fue quien interrumpió las palabras del rubio― ¡Muchas gracias por el chocolate! ―agradeció con una pronunciada reverencia.
―L-Lee-san… n-no es necesario ―dijo un tanto avergonzada.
―Al contrario ―negó el joven con corte de tazón y cejas pronunciadas― Hinata-san, es una persona y lo menos que puedo hacer es agradecer esta gran muestra de amistad ―explico con exagerada seriedad― En especial si Hinata-san se ha tomado la molestia de prepararlo a mano ¡Muchas gracias! ―agradeció nuevamente con otra pronunciada reverencia.
―N-No hay de que… Lee-san ―sonrió apenada.
Los dos se miraron de golpe y luego volvieron a dirigir su mirada hacia la puerta por la cual Hinata trataba de escapar a los exagerados agradecimientos de Rock Lee… Para comenzar ¿Por qué todos parecían darle las gracias a Hinata? ¿Ella estuvo regalando chocolates por san Valentín? Bueno eso no era de extrañar ya que muchos regalaban chocolates a los amigos y familiares pero… ¿Los preparo a mano? Entonces… ¿Por qué ellos no recibieron nada? ¡¿Dónde estaba su chocolate?! ¿Por qué se molestaban de no recibir uno? ¡¿Y porque querían uno… de ella?!
―L-Lo siento… Lee-san, pero debo irme… Kiba-kun debe estar esperándome… ―comento en un último intento por salir.
― ¡Oh, lo siento! ―se disculpó con otra gran reverencia antes de despedirse y abrir paso para ella.
Y ahora más importante… ¿Por qué les estaba afectando tanto que ella se negara a estar con ellos? ¿Por qué querían golpear a Kiba? ¿Y desde cuando se preguntaban tantas cosas?
―Gracias de nuevo, Hinata ―dijo Kiba mientras ambos caminaban por las calles del centro― Enserio, no sabes lo que significa para mí que hayas aceptado venir conmigo ―sonrió él.
―N-No tienes que agradecer, Kiba-kun ―negó tímidamente Hinata.
Sus pasos se movían sigilosos mientras se refugiaba en cada lugar que pudiese brindarle un buen escondite ignorando las miradas curiosas de muchos que pasaban junto a él, una suerte que tuviese ese atuendo tan "poco" llamativo se decía… sus ojos azulados ocultos tras unos lentes oscuros seguían cada uno de sus pasos mientras el resto de su rostro era oculto por un libro y su cabello escondido bajo una gorra de color azul al caminar a cierta distancia de ambos.
―Hinata ¿Qué te parece si comemos un helado antes? ―propuso Kiba.
―Claro ―acepto ella.
Su seño se frunció ligeramente al ver que ambos se detenían a comprar un helado y parecían probar el del otro como si nada.
―Ah, mira Hinata una florería ―señalo Kiba.
―Se ven muy hermosas ―comento Hinata al posar su vista en la ventana al frente donde se podían apreciar los estantes llenos de diversos tipos de rosas entre las cuales destacaban las rojas, rosas y blancas.
―Ven, vayamos a ver ―.
Apretó fuertemente su mandíbula al ver como el castaño tomaba de la mano a Hinata.
―Creo que fue una buena elección ―dijo Kiba mientras salían del local.
―Tienes razón ―sonrió Hinata al sostener el ramo de rosas rojas y blancas entre sus brazos.
Tuvo que aferrarse al borde de la pared en la que se escondía para no saltar sobre el chico… El libro en sus manos se aboyo "ligeramente" al ver como ella le sonreía… lo sabía no aguantaría mucho tiempo aquello que sus ojos presenciaban, pero debía continuar.
― ¿Qué te parece si ahora vamos por algún obsequio? ―sonrió Kiba.
―Bien ―asintió ella― ¿Qué tal esos? ―señalo suavemente una tienda de peluches.
―Claro ―afirmo Kiba al encaminarse junto a ella.
―Kiba-kun… ¿no crees… que es un poco grande? ―cuestiono ella con cierta dificultad al salir con un enorme oso de peluche de color blanco con detalles en las patas y orejas en café que casi la cubría por completo.
―Para nada ―sonrió Kiba al tomar el oso y pasarle el ramo de rosas para luego revolver tiernamente la cabeza de ella ante el mohín en sus mejillas que ahora se coloreaban de un tono cereza.
Bien, eso último había colmado toda su paciencia… Estaba decidido la cara de ese perro pulgoso pronto seria "arreglada"… Tan inmerso en sus pensamientos y deseos de sangre se hallaba que lo último que vio fue una sombra impactarse a su lado…
Sus parpados se abrieron cuan grandes eran al identificar al idiota con el que había chocado.
― ¡Tú! ―.
Se señalaron al mismo tiempo. El primero un rubio de ojos azules con tres marcas en cada mejilla vestido con una gabardina café oscura, una gorra Ascot del mismo color sobre su uniforme escolar y lentes negros que ahora estaban tirados en el suelo. El segundo un chico de cabello negro, ojos azules y las mismas tres marcas en cada mejilla vestido con un traje deportivo negro una gorra azul y lentes negros que también estaban tirados en el suelo.
―Naruto-kun… Menma-kun… ―.
Ambos saltaron en sus lugares ante la voz de Hinata desviando ligeramente su mirada hacia ellos.
― ¿Qué hacen ustedes acá? ―.
Una mirada de reproche y enojo fueron las que Kiba recibió a modo de respuesta.
―Que te importa ―fue la respuesta unísona de los gemelos.
―Serán… ―trato de objetar un molesto Kiba.
― ¿Qué hacen aquí? ―.
Fue la suave pregunta de Hinata.
―Nada ―negaron ambos.
―Uhm… D-De acuerdo… ―dijo aun confundida por sus acciones.
―Lo mejor será seguir ¿no crees, Hinata? ―dijo Kiba al no ver que esa conversación fuese a algún lado.
―S-Si… ―afirmo ella― B-Bueno… adiós ―se despidió tímidamente de ellos.
― ¡Esperen! ―exclamo Naruto haciéndolos detener.
― ¿Qué? ―fue el cuestionamiento seco de Kiba.
― ¿A dónde van? ―cuestiono curioso tratando de no sonar muy molesto.
―A comprar chocolates ―respondió secamente Kiba para sorpresa y disgusto de ambos.
― ¿enserio? ―arqueo una ceja Menma en una mueca divertida pero a la vez sombría― no sabía que ustedes ya fueran pareja ―comento― ¿Acaso es una cita? ―dijo con una sonrisa retorcida entre el enojo y la gracia.
― ¡¿P-Pareja… cita?! ―fue la exclamación sorprendida y avergonzada de Hinata― K-Kiba-kun y yo… él y yo… no… ―había comenzado a hiperventilar.
― ¿De qué rayos estás hablando? ―dijo Kiba igual de confundido y avergonzado que su amiga.
―De lo que están haciendo ahora misma ―Acuso serio Naruto.
― ¿O no es esto una cita? ―apoyo Menma con sarcasmo.
―S-Se equivocan… ―intervino Hinata llamando la atención de ambos― K-Kiba-kun y yo… n-no somos pareja… ―apenas y musito lo último debido al gran nerviosismo que la invadía― T-Tampoco es una cita… Él… s-solo me pidió que lo acompañara… a comparar… obsequios… ―intento explicar al distraerse con su habitual juego de dedos.
― ¿y eso no se considera una cita? ―acuso Menma con una vena saltando sobre su sien.
―No seas ingenua, Hinata ―dijo Naruto en el mismo tono sarcástico que su hermano― ¿Qué no ves las intenciones de Kiba? ―.
― ¡Idiotas! ―exclamo un molesto Kiba― Hinata dice la verdad ¡esto no es una cita! ―declaro iracundo― ¡Hinata y yo solo somos amigos! ¡A-mi-gos! ―deletreo al final.
Sus miradas se posaban recelosas en ellos aun sin creer del todo sus palabras.
―Y si no es una cita ¿para que los obsequios? ―dijo Naruto.
― ¡Para mi novia! ―Respondió irritado el castaño.
― ¿Novia? ―repitieron ambos incrédulos.
― ¡Si, mi novia! ―afirmo― Solo quise darle una sorpresa por ser San Valentín y le pedí a Hinata que me ayudara a escoger los regalos ―explico con una vena palpitando en su cabeza.
― ¿es cierto? ―dijo Menma al dirigir su mirada a Hinata.
―Um… ―afirmo ella con la mirada baja.
―Ah… pues… jeje ―rio Naruto avergonzado al rascar su nuca― lo lamento Kiba, es que… jeje no creí que tu tuvieras… ya sabes… una novia… ―rio otro poco más.
―Serán unos… ―.
Más todo insulto fue acallado por el sonido del teléfono en los pantalones de Kiba.
― ¿diga? ―contesto molesto, sin embargo su expresión pronto cambio a la sorpresa y vergüenza― A-Azami, hola ―saludo avergonzado antes de tomar cierta distancia de ellos y continuar con su plática.
―Entonces no era una cita ―.
Por primera vez en su vida Menma no sabía si sentirse el idiota más grande del mundo, después de su hermano claro, o sentirse extrañamente aliviado porque aquello no fuera lo que tenían pensado…
―L-Lo sentimos, Hinata ―.
Por su parte Naruto solo quería darse de topes contra una pared al sentir la mirada opaca de Hinata sobre ellos, realmente se sentía un gran tonto en este momento por haber armado tanto escándalo por algo que realmente no tenía importancia.
―Uhm… ―musito ella al bajar con tristeza la mirada― No importa ―negó renuente.
― ¡Oye, Hinata! ―llamo Kiba al acercarse después de haber colgado su celular― Azami dice que no podremos vernos más tarde así que adelanto nuestra cita ¿te parece si te voy a dejar y luego regreso? ―cuestiono.
―N-No tienes que hacerlo, Kiba-kun ―negó ella― Ve tranquilo… yo me iré en un autobús ―sonrió amable.
― ¿estas segura? ―cuestiono preocupado.
―S-Si… No tienes que preocuparte ―afirmo con una sonrisa tranquila.
―De acuerdo ―suspiro el castaño― Pero ten cuidado ―suplico― Y gracias de nuevo por acompañarme ―sonrió amistoso.
―Uhm ―afirmo ella.
―Te veo mañana ―se despidió el castaño antes de tomar el ramo de rosas en los brazos de Hinata y el "pequeño" peluche en el suelo para después encaminarse en dirección contraria.
―Hasta mañana ―se despidió ella antes de reafirmar el agarre en su bolso y pasar de largo de ambos Namikaze.
― ¡Ah, por cierto, Hinata! ―hablo Kiba en la distancia― ¡Cocinas de maravilla! ¡Gracias por el chocolate, estuvo delicioso! ―exclamo a viva voz antes de salir corriendo.
Sus pasos eran calmados y silenciosos… Sin embargo en ellos no hacía más que incrementar la tensión del ambiente ¿estaba molesta? Era su pregunta, pero por más que intentaron hablar ninguna palabra parecía brotar de su boca, finalmente ella se detuvo en la parada de autobuses aún sin dirigirles la mirada o siquiera hablar.
―Hinata… ―nombro Naruto― ¿estas enojada? ―.
Se pregunta era inocente y hasta sobrante dadas las circunstancias, pero realmente estaba cansado de ese tortuoso silencio… aun así ella no dijo nada…
― ¡Lo sentimos, de veras! ―dijo desesperado― No era nuestra intención haber armado tanto escándalo ¿verdad, Menma? ―dirigiéndose ahora al aludido.
―Tsk. ―bufo él al dirigir su mirada hacia un lado.
― ¡Idiota, deja de ser tan orgulloso y discúlpate! ―ordeno Naruto.
―No tengo porque disculparme, fue su culpa por no decirnos a donde iba ―argumento al cruzarse de brazos.
Por primera vez ella les miro con tanta profundidad y melancolía que una fuerte opresión se ubicó en su pecho.
―Lo lamento ―musito ella al bajar su mirada.
Eso fue mucho peor para ellos, era como colocar un dedo sobre la herida abierta para su propio orgullo.
―No, Hinata, no tienes que disculparte, fuimos nosotros los que ocasionamos tanto alboroto y te hicimos sentir mal ―objeto rápidamente el rubio.
―N-No… lo siento… también fue mi culpa ―se disculpó ella aun con la mirada baja.
―Tonta ―bufo Menma con el orgullo herido y para sorpresa de ambos.
―Menma quieres… ―.
―Si estas molesta solo dínoslo, grítanos si quieres o golpéanos ¡Pero has algo! ―declaro molesto― ¡Tienes derecho a estar enojada con nosotros así que deja de hacerte la santa disculpándote y enfádate! ―Realmente no sabía porque le estaba diciendo todo eso.
Bueno si lo sabía, realmente le molestaba su actitud ¿Por qué no se enfadaba y les gritaba? Cualquier otra chica en su lugar lo hubiese hecho ¡Pero ella no! Ella en vez de enojarse ¡solo se disculpa! ¿Qué rayos pasaba por su cabeza?
― ¡Eres un imbécil, Menma! ―.
Esta vez fue la voz de Naruto la que rugió en ira antes de golpearlo en pleno rostro.
― ¡¿Cómo te atreves a hablarle así a Hinata?! ―.
―Idiota ―.
Murmuro Menma antes de lanzarse sobre su hermano.
― ¡Lo ves, hasta el idiota de Naruto se enfada! ¿Por qué tú, no? ―.
Ella miraba sorprendida como es que ahora ambos se golpeaban el uno al otro en medio de la calle… Es cierto estaba enfadada, ambos la habían acusado de estar saliendo con Kiba como si eso fuese un gran crimen… pero no intentaba hacerse la "santa" como decía Menma ella también estaba triste porque de cierta forma sus palabras solo le decían que fue ella quien tuvo la culpa por alejarse de ellos… Solo quería darles espacio… pero también estaba molesta porque ella quería su espacio y ellos se lo negaban ¿Por qué? ¿Qué no se supone que eran amigos?
― ¡Basta! ―.
Hinata nunca elevaba la voz pero ahora no… Ambos se detuvieron de golpe solo para abrir grandemente sus parpados ante el rostro sonrojado de ella en una expresión molesta sumándole pequeñas y cristalinas lágrimas que brotaban de sus parpados.
―Suficiente ―repitió apenas audiblemente― S-Si estoy molesta… E-Estoy molesta porque ustedes solo parecían atacarme una y otra vez con lo de Kiba-kun… Aún si no era una cita… ¿es tan malo que yo salga con un amigo? ―argumento limpiando sus lágrimas― No es justo… ―sollozó.
―No Hina… ―.
Con el corazón oprimido en dolor Naruto se acercó a ella a limpiar sus lágrimas.
―Fue nuestra culpa, de verdad ―argumento al limpiar cuidadosamente sus lágrimas― No llores ―suplico.
Por su parte Menma se limitaba a verlos desde la distancia apretando sus nudillos por lo bajo… Él también se sentía culpable, pero no era algo que fuese a admitir de buenas a primeras… sin embargo… El verla ahí con el rostro bañado en lágrimas… aún no lo entendía pero era algo que le causaba gran dolor en su pecho.
―Es cierto ―hablo serio llamando la atención de ambos― Fue nuestra culpa ―dijo al desviar su mirada― Lo sentimos ―acepto al cerrar sus ojos, en espera de cualquier palabra o reclamo.
Tanto Naruto como Hinata miraban sorprendidos al pelinegro, el jamás se disculpaba o admitía un error… Pero ahora… Sin duda Menma estaba cambiando…
―S-Si… ―musito entrecortadamente ella al terminar de limpiar sus lágrimas y dejarse consolar por las caricias de Naruto sobre su cabello y dirigirle una sonrisa dulce a Menma y otra más al rubio.
El camino a casa se les hizo largo mas no incomodo pese al silencio que reinaba en aquel autobús… sin embargo una sonrisa afloraba en sus labios al compartir ese agradable silencio, de alguna forma sentía que estaba más cerca de ambos no sabía cómo o a que se refería en verdad, pero… los sentía cerca de ella… y eso le hacia sumamente feliz…
―Por cierto… ―.
La mirada de Hinata y Menma se posaba ahora en Naruto mientras caminaban de la parada del autobús a casa.
―Ah… Hinata ―titubeo.
― ¿S-Si, Naruto-kun? ―dijo ella desconcertada.
―Pues… veras, muchos estaban diciéndote lo bien que te quedaron… ya sabes… ―miro hacia otro lado al sentir sus mejillas arder ante la pena.
―Habla de una buena vez, tarado ―ordeno Menma al cansarse de tanto titubeo.
― ¡Ah, no molestes, Menma! ―se cruzó de brazos molesto.
― ¿a qué te refieres, Naruto-kun? ―cuestiono suavemente para calmar su enojo.
―Pues… ―titubeo nuevamente al verla― De… los chocolates ―musito tan bajo que Hinata no pudo entender, sin embargo Menma sí.
―Ah… disculpa, Naruto-kun pero… no te escuche bien ―dijo ella.
―Se refiere al; ¿Por qué le diste chocolates a todos menos a nosotros? ―cuestiono Menma tan directo como siempre.
Pero lo cierto es que él también tenía curiosidad por saber, la diferencia es que a él no le gustaba estarse con rodeos como a su hermano y ahora ambos esperaban ansiosos una respuesta…
―Ah… eso… ―dijo ella tímidamente para el desespero de ambos― Pues… ―ambos centraron su entera atención en ella― Es que ustedes… ―.
― ¡Dilo de una vez! ―ordeno Menma exasperado por tanta inquietud.
― ¡S-Si! ―exclamo ella al brincar en su sitio― Es que… ―musito― Ustedes fueron los que me pidieron no darles ningún chocolate hoy… ¿recuerdan? ―.
― ¿Eh? ―.
"Una semana antes
Naruto, Hinata y Menma almorzaban tranquilamente en la azotea, ese lugar al que muy pocos por no decir casi nadie subía se había convertido en su pequeño refugio alejado del mundo en el cual podía compartir aquel momento.
― ¡Esto esta delicioso, Hinata! ―comento Naruto tan enérgico como siempre.
―M-Me alegra escucharlo ―dijo ella con las mejillas sonrojadas.
―Supongo que serás una buena esposa ―comento Menma con una sonrisa traviesa acentuando el sonrojo en ella ante su repentina proximidad.
― ¿E-Enserio? ―dijo ella nerviosa.
― ¡Claro, serás la mejor esposa de todas! ―apoyo Naruto ingenuamente sin saber que dicho comentario no había sino avergonzar aún más a la joven.
Todo transcurría normalmente, hasta que el pitido de un celular hiciera acto de presencia.
―Ah, lo siento, es el mío ―se disculpó Hinata al revisar su celular― ¿un mensaje? ―dijo al ver la pantalla desconcertando a ambos chicos.
― ¿Un mensaje, de quién? ―cuestiono Naruto un tanto curioso.
― Ah… es de Tenten-san ―concluyo al leerlo.
― ¿La amiga de tu primo y el cejotas? ―hablo Menma― ¿Qué quiere? ―cuestiono disimulando perfectamente su curiosidad.
―Pues… dice que quiere que le enseñe a preparar chocolate para "San Valentín" ―contesto ignorando lo referente a su primo y su amigo Rock Lee.
― ¿San Valentín? ―hablaron con desgano los dos.
― ¿Qué ocurre? ¿Hay algo malo con ese día? ―cuestiono ella desconcertada al repentino cambio en la actitud de ambos.
―Pues… es solo que… ―.
―No nos gusta ese día ―corto Menma.
― ¿P-Por qué? ―.
―Demasiado cursi ―dijo Menma.
―Aunque me gusta el chocolate, el cariño se me hace algo excesivo ―explico Naruto.
―Ah… entonces… ¿no les gustaría recibir chocolate ese día? ―cuestiono tímidamente.
―No ―respondieron al unísono.
―Prefiero quedarme en casa ―hablo Menma.
―Yo tal vez me fugue a jugar videojuegos ―dijo Naruto.
―Oh… entiendo… ―dijo Hinata un tanto desilusionada."
―Ustedes… dijeron que no les gustaba ese día… y no querían recibir ningún chocolate… ―explico Hinata.
Aho~ Aho~ Aho~
De piedra, esa era la frase correcta a la expresión que ahora ambos Namikaze tenían, al recordar ellos mismos sus propias palabras… Mismas que ahora eran las responsables de no haber recibido ningún chocolate por parte de Hinata y lo que era aún peor chocolates hechos a mano… hechos por la única persona que ellos podrían jurar tenía el sazón de los mismos dioses.
Aho~ Aho~ Aho~
Sin duda "San Valentín" no era el día favorito para los hermanos Namikaze.
¡Hola a todos!
Primero que nada quiero agradecer infinitamente sus comentarios, no saben lo feliz que me hacen, en segunda esta vez solo subiré este especial por el día de San Valentín, algo retrasado del mero día (mucho diría yo) pero bueno, los estudios y otros inconvenientes me han dejado muy abrumada ¡en fin! ¡espero que les haya gustado!
Cuídense!
Sayo!
P.D. dedicado a todos mis fieles lectores que me siguen capitulo a capitulo, pero hago mención especial a mi querida amiga Lady Mitzuki. Mitzu-chan espero que te haya gustado este especial
