"―recuerdos o frases importantes―"

"pensamientos"

―diálogos ―.

―Diálogos externos ―.

Énfasis en algo ―.


Capítulo 6

Dar no significa recibir

Su mirada se entrecerraba irritada a medida que escaneaba cada rincón de aquel lugar… ¿Cómo fue que paso eso? Se cuestionaba ¿Cómo? Si su sentido de la orientación era perfecto, a lo largo de su vida el perderse ¡era imposible! ¡Namikaze Menma, nunca se perdía! Ni siquiera en el bosque como cuando era pequeño y solía acampar con su familia jamás se logró perder incluso en las múltiples expediciones a los que su hermano lo "aventuraba" aunque al final el terminara perdiéndolos, fue él quien fácilmente logro encontrar el camino de regreso…

Pero ahora… Esa en definitiva no podía ser la sala de arte dramático, no, no, y ¡No! Entonces… ¿Cómo fue que termino en ese lugar?

¡Muy bien muchachos, una vez más! ―.

¡S-Si! ―.

¡Vamos, no los escucho! ¡Dejen que la llama de la juventud arda en ustedes! ―.

¡Sí!

Uno, dos, uno, dos, uno, dos ¡Con entusiasmo! ―.

Su seño temblaba con un tic nervioso ante la situación que presenciaba… Al frente del salón con gran entusiasmo un hombre alto de cabello negro con corte de tazón y pobladas cejas mejor conocido como Maito Gai exclamaba al aire cientos de frases sobre el poder de la juventud y cosas por el estilo al lado de otro igual de entusiasta chico llamado; Rock Lee que obedecía ciegamente sus órdenes argumentando algo como; "Gai-sensei tiene razón no hay nada como el poder de la llama de la juventud" y quien sabe que más tonterías a su parecer, mientras los "alegres" estudiantes hacían flexiones como si fuese parte de una escuela militar, una muy poco convencional escuela militar si tomaba en cuenta los "inusuales" disfraces de animales que llevaban puestos.

―" ¿Qué demonios es todo esto?" ―.

Era la constante pregunta que retumbaba en su mente ante la falta de cordura en esas personas.

―Me largo ―masculló por lo bajo.

Se giró dispuesto a irse cuando la puerta corrediza del salón se abrió frente a él.

―L-Lamento la tardanza ―.

Escucho una pequeña voz que se disculpó al abrir la puerta.

― ¿Namikaze-san? ―identificó Hinata desconcertada al verlo frente a la puerta.

―Hyuga ―reconoció sin mucho afán.

¡Vamos! ¡Que el poder de la juventud explote! ―.

¡Si, Gai-sensei! ―.

―Quítate ―ordenó irritado― me voy de aquí ―dijo al apartar a la chica de la puerta con una mano sobre su cabeza.

―P-Pero… ―.

Sin embargo una tercera voz lo hizo detenerse.

―Hinata-san que bueno que… ―más sus palabras se cortaron al verse de frente con un joven rubio de ojos azules y tres marcas en cada mejilla― Naruto-san ―nombro.

―S-Sara-san… ―intento intervenir Hinata al ver la expresión sombría en Menma.

―Naruto-san ¿Qué te paso en la frente? ―cuestionó al ver la pequeña curita sobre su frente.

―Yo, no soy… ¡Que no soy Naruto! ―explotó molesto.

Dio un paso adelante dispuesto a lanzarle cualquier improperio para recalcar su punto… pero todo esfuerzo se vio en vano al sentir un fuerte brazo apresarlo por el cuello jalándolo hacia atrás.

― ¡Miren nada más que tenemos aquí! ―exclamó un entusiasmado Gai al apegar con gran fervor al rubio contra sí mismo en un agarre despreocupado y firme a su cuello― ¡Jóvenes entusiastas por explotar el poder de su juventud! ¿No es así? ―sonrió entusiasta ignorando la expresión de completo enfado en el rostro de Menma.

―G-Gai-sensei… ―reconocieron ambas con cierto nerviosismo al verlo aparecer de improvisto.

― ¿Q-Qué hace aquí? ―cuestionó un tanto incomoda Sara tratando de desviar su atención de la mirada fulminante que Menma le dirigía a Gai como si con eso quisiese hacerlo desaparecer de la forma más cruel posible.

― ¿Pues, que parece? ―Sonrió altivo apretando inconscientemente más el agarre sobre Menma― ¡Ayudo a los estudiantes a explotar el poder de su juventud! ―proclamó.

―Eh… ―.

Por su parte Hinata solo veía abrumada las muestras exageradas de energía por parte de Gai-sensei, para luego pasar su vista en el joven cautivo por el fuerte agarre de Gai inquietándola entre intervenir o no… aunque pese a los nervios que aquel hombre le ocasionaba también estaba un tanto preocupada por Menma… ¿era su imaginación o su rostro estaba comenzando a ponerse azul? Tal vez solo lo estaba imaginando ya que el rubio se limitaba a dirigirle miradas mortales al hombre, aunque también por momentos parecía batallar desesperadamente por zafarse de su brazo… No estaba segura si era conveniente ayudar o no… Tal vez era mejor no hacerlo… Menma podría enfadarse con ella, además si quisiese ayuda la pediría ¿no? Aun así parecía que empezaba a ponerse rojo… o morado… no lo sabía con certeza, tal vez si era solo era su imaginación…

Por su parte Menma batallaba por librarse de aquel "apreso" que Gai ejercía sobre su cuello ¡Quería matarlo! ¡El muy imbécil solo lo había apresado como si nada! Y si ese hombre no lo soltaba pronto ¡Iba a conocer quién era realmente! Batallo por soltarse de su agarre para así poder darle su merecido ¡Que importaba si era un maestro o no! ¡Nadie tocaba a Namikaze Menma sin sufrir las consecuencias! Aún así… ¡Rayos, ese hombre sí que tenía fuerza! Se decía al sentir que el poco aire que le quedaba comenzaba a escaparse de sus pulmones por lo que empezó a batallar un poco más desesperadamente por salir de su brazo y lo que era un peor ni siquiera podía pronunciar palabra alguna, el aire no era suficiente…Lo escucho decir una sarta de tonterías sobre la juventud que realmente no hacían más que incrementar su deseo por querer molerlo a golpes, y eso no era todo… ¡Él muy…! Estaba dando su discurso con tanta payasada ¡Y lo estaba jugando como si fuera un muñeco de trapo! ¡¿Es que acaso nadie podía callarlo y decirle que lo estaba asfixiando?!

―Y como les iba diciendo, ante la ausencia de su sensei ¡yo me hare cargo el día de hoy del club de teatro! ―declaró victorioso.

―E-Entonces… Yugao-sensei ¿no vendrá? ―cuestionó Sara temerosa al pasar su vista en sus demás compañeros que ahora le dirigían una mirada sepulcral a la joven.

―No, me temo que no ―negó Gai al cruzarse de brazos ignorando el rostro moribundo de Menma entre su agarre.

―S-Solo es hoy… ¿cierto? ―cuestiono esperanzada.

―No, Yugao-sensei pidió un permiso para el resto de la semana ―respondió serio― ¡Pero no teman! ¡Porque hasta que Uzuki vuelva yo me hare cargo del club de teatro! ―proclamó con renovada convicción.

― ¿El resto de la semana? ― hoy era martes, Sara al igual que el resto del salón palidecieron ante tal afirmación, exceptuando a Rock Lee que se mantenía centrado en sus ejercicios.

― ¡Oigan, lamento mucho la demora, pero tuve que pasar antes al baño! ―.

Exclamó vivas una nueva voz al entrar en el salón.

― ¿Eh? ¿Qué paso aquí? ―cuestionó Naruto― ¿Por qué todos tienen cara de haber visto un fantasma? ―dijo al ver el rostro pálido y abstraído de casi todos los del salón.

― ¡Naruto-kun! ―exclamó Lee a modo de saludo.

― ¿Eh? ¿Qué haces aquí, cejotas? ―cuestionó ingenuo y aún mas sorprendido de verlo con ese disfraz de perro.

― ¡Entrenando, por supuesto! ―afirmó con gran convicción.

― ¿entrenan-? ―.

― ¡Ah, Naruto, otro espíritu joven! ¡Qué bien que te nos unas! ―sonrió Gai al acercarse.

― ¿Cejotas-sensei? ―dijo aun sin entender la situación, sin embargo su mirada se pasó distraída hacia un lado― ¿Menma? ―reconoció al instante.

Sin embargo no pudo evitar que sus ojos se abrieran como platos para luego inflar sus mejillas en un intento por apaciguar su risa al detallar el estado casi cadavérico de su hermano al ser apresado por el fuerte agarre de Gai.

― ¡Pft! Jajaja ¿Qué te paso, Menma? ―dijo fallando cada vez más en su intento por calmar su risa.

Sin embargo sus palabras fueron suficientes para hacer reaccionar a Gai de sus acciones.

―Ah, perdona pero te había olvidado ―se disculpó Gai entre risas avergonzadas al soltarlo, ingenuo del esfuerzo que Naruto hacía por no burlarse.

―T-Tú… ―trató de hablar Menma al señalar a Gai con gran dificultad ante la fatiga por falta de aire― Eres… un… ―jadeó con cierta dificultad― M-Maldito… imbécil… ―apenas y logro completar.

―Eh, no te escuche, sabes aún eres joven ¡deberías hablar más fuerte! ―sonrió Gai al palmear la espalda de Menma y por lo visto con demasiada fuerza porque casi pierde el equilibrio― Te ves un poco débil, pero descuida ahora mismo te daré algo para que te sientas mejor ―dijo.

La sorpresa se plasmaba en el rostro de casi todos en el salón al ver como Gai cargaba a un todavía fatigado Menma sobre su hombro como si se tratase de un costal de papas pese a sus intentos por soltarse, era como ver a un pequeño niño siendo cargado contra su voluntad por un adulto…

― ¡Jajaja! ―.

No pudo evitarlo aun cuando Naruto trato de no reírse, no pudo más y finalmente sus intentos estallaron en una sonora carcajada ¿pero cómo evitarlo? No todos los días podías ver al "gran" Menma terminar en semejante situación… ¡Sin duda Gai-sensei sí que era todo un personaje! ¡Mira nada más que llegarle a ponerle ese atuendo a Menma! Una ola de carcajadas emergían de su boca, le dolía el estómago y sus ojos comenzaban a lagrimar mientras se retorcía entre risas en el suelo al detallar a su hermano vestido con… ¡Por todos los cielos! No podía ser más gracioso ¿o sí?…

― ¡Te ves ridículo, Menma! ―exclamó Naruto entre sonoras risas.

Menma por su parte mostraba una mirada fulminante sobre aquel presente dentro del salón de teatro quienes se debatían entre reírse o temblar de miedo… ¿Por qué? Simple él siempre orgulloso y aterrador Namikaze Menma había sido forzosamente disfrazado de… ¡Un conejo! Corrección ¡Una linda conejita rosa! Con moño en una de sus orejas y un gran corazón bordado en el centro.

― ¡Suficiente, imbécil! ―bramó iracundo Menma, dispuesto a golpear a su hermano.

― ¡Chicos, ustedes también deben ponerse esto! ―dijo Gai interrumpiendo el deseo asesino de Menma.

― ¡¿Eh?! ―exclamó Naruto al detener su risa en seco.

―Pero… ―trató de decir Hinata al ver otros tres trajes más.

El rostro de Naruto se mostraba sonrojado por la vergüenza de verse ahora con un traje también de conejo, la diferencia es que el suyo era de color azul pastel con un pequeño gorro negro cocido a la cabeza y el bordado de una corbata roja en su cuello y pecho, sin embargo también se mostraba molesto ante la risa de Menma aun cuando no era tan sonora como lo fue la suya no cambiaba el hecho de que ahora lo viese con esa mirada triunfante y esa sonrisa socarrona en sus labios… sin embargo la confrontación visual de ambos fue interrumpida por el sonido de la cortina de los otros dos vestidores en los cuales se encontraban Hinata y Sara.

Sus parpados se abrieron ligeramente ante los trajes de ambas… el de Sara era un vestido de cuerpo completo de corte ingles que le llagaba unos centímetros debajo de su rodilla dejando ver unas medias blancas y zapatillas negras que les recordaba a esos cuentos infantiles occidentales como; "Alicia en el país de las maravillas" o al de; "Ricitos de oro y los tres osos" que lejos de hacerlos sentir alegres solo les producía un extraño sentimiento de envidia por tener una vestimenta "decente" al representar a una persona contrario a ellos con… eso

Pero sin duda lo que más llamo su atención fue el de Hinata… que tras detallarla unos instantes fue inevitable que una pequeña risilla escapara de sus labios teniendo que morder sus labios antes de que esta se convirtiera en una sonora carcajada… Su disfraz era el de un aparente "lobo feroz" pero por lo visto era más grande que ella, ya que varias pliegues de tela se abultaban en sus pantorrillas y los brazos caían hasta la un poco más abajo de sus rodillas que a cada momento debía ajustarlos a sus manos con gran dificultas y eso sin contar parte de la cabeza del disfraz prácticamente le ocultaba la mitad del rostro, era como ver a una pequeña niña en un disfraz para adulto.

―G-Gai-sensei… ―nombró tímidamente Hinata― El disfraz… me queda un poco grande ―argumento tratando de levantar la cabeza del lobo para poder ver.

―Sí, tienes razón ―reflexionó serio― Mejor pruébate este ―dándole otra vestimenta doblada.

―S-Si… ―afirmó al tomarlo.

Naruto cubría sus rostros con sus manos por no mostrar signos de risa alguna contrario a Menma que dejaba escapar una que otra pequeña risilla al ver como ella Hinata tropezaba repetidas veces con la tela de su disfraz tratando de caminar hacia los vestidores sin contar las numerosas veces que choco contra alguna caja o silla en el camino.

―L-Listo… Gai-sensei… ―dijo Hinata al regresar.

―"Injusticia" ―.

Fue el pensamiento unísono de los gemelos, al ver el nuevo atuendo de Hinata que a diferencia del anterior este parecía quedarle a la medida, su disfraz al igual que el de ellos era el de un conejo en el caso de ella era uno blanco con pequeños detalles en las orejas y patas de un color café y con un moño de cinta al frente… Pero el disfraz en si no era el problema, contrario a ellos el disfraz parecía quedarle ¡como anillo al dedo! Aunque si lo pensaban con detenimiento no era tan extraño, después de todo Hinata era una chica y por lo general y en su mayoría ellas tendían a verse "lindas" en ese tipo de disfraces, sin embargo… ¡Ellos no! Esos disfraces ¡Eran un insulto a su orgullo! Y bien podrían haberse consolado en el hecho de que Lee también se veía gracioso con su disfraz de perro, sin embargo cuando Gai lo envió a ponerse el disfraz que a Hinata le había quedado grande ¡Hasta él se veía bien! ¡Ah! Sin duda estaban empezando a creer que Gai lo estaba haciendo a propósito.

― ¿P-Por qué debemos usar los disfraces? ―se atrevió a preguntar Sara.

― ¡Ah, es cierto! Olvide decirles ―rió apenado― Por orden de Tsunade-sama el club de teatro deberá presentar una obra infantil en la academia "Genin" este viernes ―explicó― ¡Así que hay que dar nuestro mayor esfuerzo en ella! ¡no tenemos tiempo que perder! ―proclamó con una radiante sonrisa.

―Eto… Gai-sensei ―musitó Hinata llamando la atención del aludido.

― ¿Qué ocurre, Hinata? ―cuestiono curioso y entusiasta.

―Pues… ―titubeó.

―Nosotros no pertenecemos al club de teatro ―completó Menma al adivinar sus palabras.

― ¡Es cierto! ―apoyó Naruto.

―Si… algo así me dijo Tsunade-sama ―reflexionó― ¡Pero descuiden, ella dio su autorización para que tengan completa participación en la obra! ―sonrió enérgico.

Los tres le miraban sorprendidos, antes de que Menma y Naruto intercambiasen fugaces miradas.

―"Vieja bruja, lo tenía planeado" ―concluyeron ambos disgustados.

― ¡Bien, hay que empezar a trabajar! ―exclamó Gai, para desgano de muchos.

¡Gai era un demente! Era el pensamiento unísono de todo el club de teatro ¿y cómo no pensar eso? Si el hombre de cejas pronunciadas los había hecho realizar una sarta de ejercicios como; "calentamiento" ¡Con el disfraz puesto! Excusándose con el hecho de que eso los ayudaría a entrar en "contacto" con el personaje ¡Ni siquiera había explicado la obra! ¡¿Cómo rayos se suponían que entraran en contacto con un personaje al que ni siquiera le conocían el papel?! Eso sin contar las sátiras que los obligo hacer como "ejercicios" y tal vez lo serían si no fuera por el hecho de sus métodos poco convencionales, tan extraños que ni siquiera hallaban palabras para describirlos.

―Gai-sensei… ¿no cree que es hora de que nos explique acerca de la obra? ―dijo Sara al borde del colapso.

― ¿Eh, que no se los había dicho ya? ―cuestionó ingenuo Gai.

El único sonido que retumbo en el salón fue el de un viento sepulcral que entro por la ventana.

― ¡Por supuesto que no! ―.

Fue el grito unísono que siguió.

Un suspiro cansino escapo de sus labios cuando tras varios intentos por fin logro alcanzar el cierre del traje del que se consideraba "preso" solo había sido una hora pero sienta su cuerpo tan cansado como si hubiese hecho ejercicio por décadas sin descanso, después de tantas locuras cortesía de Gai-sensei y Rock Lee por fin podía dar por concluido ese día, sin embargo su humor no mejoro tras recordad que aún le quedaban otros tres días más de sufrimiento con Gai-sensei y otra semana aparte del castigo… Y lo que era peor ¡Ni siquiera pudo lograr hablar con Hinata! Era algo que se había propuesto tras hablar con Sasuke y cada que hacia uno que otro intento por hablarle ¡El idiota de Lee aparecía! Diciéndole cosas como; "¡Naruto-kun, hay que competir por quien puede hacer más sentadillas! ¡Naruto-kun, una revancha, por favor! ¡Otra revancha! ¡Naruto-kun no perderé esta vez, ven conmigo!" y aun contra su voluntad siempre terminaba compitiendo con él si mucho lo único que posiblemente pudo decirle a Hinata fue: "Hina-, Oye-, Ah-" ¡Kami-sama! Si mucho lo único que posiblemente ella escucho fue lo primero ¡Lee-Baka! ¡Este sin duda no había sido su día! Aunque si lo pensaba detenidamente… de cierta forma tal vez había sido mejor de esa forma, después de todo aunque estuviese decidido a hablar con ella no tenía ni la menor idea de cómo iniciar una conversación "decente" mucho menos como abordar el tema.

―Hinata-san ―nombró Sara al encontrarla.

― ¿Sara-san? ―dijo a modo de pregunta al girarse a verla mientras terminaba de acomodar su disfraz en el perchero.

―Qué bueno que pude encontrarte ―suspiro con cierto alivio―Veras, es que necesito tu ayuda ―dijo apenada.

― ¿Qué sucede? ―.

Azoto con fuerza la puerta del armario de limpieza ¡Maldición! Ese lugar sí que era estrecho se dijo Menma al colocar irritado el disfraz en uno de los percheros, sin embargo no había tenido más opción que meterse en ese lugar ya que todos los vestidores estaban ocupados tras haber terminado la hora de los club's escolares ¡y ni loco esperaba a que uno de ellos se desocupara! ¡Tenía que quitarse ese disfraz cuanto antes! Y el único lugar que encontró fue ese pequeño armario… Ahora más que nunca debía encontrar una forma de librarse de ese absurdo castigo ¡Ni de broma iba soportar otro día con ese imbécil de Gai! Pero la "bromita" de hoy con esos disfraces iba a pagárselas ¡Y muy caro! Se juró con una oscura y flameante aura a su alrededor.

― ¡Maldito seas cejotas! ―.

Bramó iracundo al golpear con fuerza una mesa frente a él.

― ¡¿Ah?! ―.

― ¿Hyuga? ―.

Su aura iracunda se esfumo al escuchar aquella vocecilla y rápidamente paso al desconcierto al ver a una asustada Hinata que temblaba del otro lado de la mesa.

― ¿Qué haces aquí todavía? ―cuestionó extrañado al recomponer su compostura.

―Y-Yo… Em… ―pasó un poco de saliva por su garganta y se tomó unos segundos para tranquilizar los latidos de su corazón tras el susto que le había dado aquel golpe contra la mesa que había realizado Menma― S-Sara-san… me pidió que le hiciera… un favor… ―trató de explicarse ante aquella incomoda mirada.

―Ah ―dijo indiferente al comprender su mensaje― Bien, como sea, entonces me voy ―continuo al tomar su mochila y colocársela al hombro antes de rodear la mesa― por cierto ―se detuvo tras ella llamando su atención― Te veías bien con ese disfraz de conejo, te queda ―comentó encogiéndose de hombros.

― Ano… ―fue apenas el suave sonido de su voz al sentir que se quedaba sin palabras, sus mejillas adquirían un suave y ligero sonroso mientras su mirada se posaba con gran incredulidad en Menma que se encogía de hombros en una expresión relajada― G-Gra-.

―Eres igual de cobarde que un pequeño conejo asustado ―sonrió con malicia al verla.

― ¡¿Eh?! ―.

―Te veré mañana "Kowai banī" (conejito asustadizo) ―dijo antes de salir.

Su expresión se desencajo completamente sonrojándose ante la vergüenza por tal comparación mientras escuchaba el lejano eco de la puerta corrediza al cerrarse.

Un sonrisa cansina y aliviada se formaba en sus labios al colocar su traje en un perchero cerca de unas filas de cajas acomodadas que le habían servido como vestidor para quitarse ese disfraz, paso su vista por el resto del salón y sí mucho quedaban como cinco personas contándolo, no veía a Hinata o a Menma bueno aunque pensándolo bien su hermano debió ser uno de los primero en abandonar el salón y más aún después de todo lo que cejotas-sensei le había hecho durante esa hora, fue inevitable que una sonrisa burlona escapara de sus labios de solo recordar como Gai había llamado al personaje de su hermano… "Señora conejo" quien lo viera lo tacharía de loco por estarse riendo solo pero ¿Cómo evitarlo? Cualquiera en su posición lo haría y más al recordar el rostro de Menma ante tal declaración.

― ¿Te encuentras bien, Naruto-san? ―cuestionó Sara al verlo sostenerse del estómago temblando por momentos.

―A-Ah, Sara, sí, estoy bien ―sonrió en una mezcla de vergüenza y burla por sus pensamientos tratando de contener su risa.

―Que bien ―sonrió― ¿Puedo pedirte un favor? ―cuestionó.

―Claro ―afirmó.

De sus labios escapo un leve quejido mientras hacía esfuerzos por levantar aquellos botes de pintura que Sara le había pedido traer del salón de arte hacia el club de teatro para pintar los escenarios, coloco ambos botes en el suelo para tomarse un respiro y secar el sudor de su frente con el dorso de su mano… Distraídamente poso su vista en una de las ventanas del pasillo que daban hacia una de las áreas verdes del instituto, su mirada oscureció con melancolía al posarse sobre un único árbol al fondo sobre una pequeña colina en medio de todo.

"Caminaba distraída buscando un lugar donde poder almorzar, con trece años era su primer año de secundaria y aunque ya habían pasado dos meses desde el inicio de clases aún no había podido hablar mucho menos hacer amistad con alguien… Lo había intentado pero a veces pensaba que su voz no era lo suficientemente audible para sus demás compañeros era por eso es que durante el receso prefería almorzar por su cuenta, una pequeña e imperceptible sonrisa se dibujaba en sus labios al ver un árbol sobre una pequeña colina, tan solitario y apartado… como ella.

Y-Ya casi… ―.

Desconcertaba miro hacia ambos lados ante la extrañeza que le producía escuchar haber escuchado una voz en la lejanía… tal vez era solo su imaginación, se dijo al buscar el lugar adecuado para acomodarse.

S-Solo… un poco más… ―.

Estaba por sentarse a la sombra del árbol cuando escucho el ruido de una rama al moverse y de nuevo aquella voz, un nuevo crujido que la hizo levantar la vista. Sus ojos se abrieron como platos al ver como las ramas empezaban a quebrarse y una sombra caía sorpresivamente sobre ella.

¡Kya! ―.

¡Ah! ―.

Fueron gritos que se escucharon seguidos por un golpe sordo contra el suelo… Un pequeño quejido escapo de sus labios ante el dolor que le producía el intentar levantarse, sus parpados se abrían con cierta dificultad al sentir un peso extra sobre su cuerpo… Lo primero que vio fueron unas hebras doradas ¿el sol? No, el sol no estaba tan cerca, trato de enfocar su vista un poco más.

D-Dolió ―se quejó.

¿Y cómo no? Esa caída fue horrible, se había subido a aquel árbol con la intención de regresar aquel pequeño pájaro a su nido ni olvidar los horrores que le costó subir con una sola mano y justo cuando estaba por depositarlo en el nido la rama a la par del nido empezó a crujir y ¡Bam! Cayó como no sin antes quebrar otro par de ramas en su camino, recordó haber escuchado un pequeño grito pero no estaba seguro con el crujir de las ramas debajo de su cuerpo y después… todo se había vuelto negro.

¡Eh! ―.

Sus parpados se abrieron de golpe mientras intentaba reincorporarse al escuchar un nuevo gritillo ahogado… se quedó estático ante la sorpresa que le producía el detallar a una chica de su edad con el cabello corto de un color negro-azulado que le recordaba a la noche y unos ojos perlados como los de la luna llena en primavera… Por su parte fue inevitable que un pequeño grito escapara de sus labios al verse debajo del cuerpo de un chico rubio que ahora le veía sorprendido y confundido con ese par de ojos azules como el cielo.

A-Ano… Y-Yo… U-Usted… podría… podría… ―trató de explicarse, pero las palabras se atoraban en su garganta ante el nerviosismo que se había apoderado de su cuerpo que fue inevitable que su rostro se tiñera de un fuerte color carmín mientras desviaba su mirada.

Por su parte el rubio la veía extrañado por sus inusuales acciones, hasta que su vista paso distraídamente en la situación en la que se encontraban.

Ah, disculpa ―dijo mientras se retiraba y la ayudaba a levantarse― Lamento haberte caído encima, pero la rama no era tan gruesa como creí ―rió apenado mientras rascaba su nuca― Eso me recuerda ―reaccionó― ¿Dónde está? ―cuestionó al levantarse de golpe y buscar por todos lados con desesperación.

Por su parte ella le miraba confundida y aún avergonzada por la situación pasada, sin embargo debía admitir que le desconcertaba totalmente su última pregunta y más al ver como empezaba a buscar como obseso "algo" que no entendía bien… tal vez su teléfono o algún objeto de valor, se dijo pero un nuevo grito de su parte la saco de sus cavilaciones.

¡Ahí está! ―señalo a lo alto del árbol.

Sus ojos miraban con una curiosa sorpresa una de las ramas en lo alto del árbol un pequeño nido de aves del cual emergían pequeños pitidos seguramente de un pequeño pájaro y fue ahí que entendió él porque de su anterior explicación sobre su caída.

¡Uf! Por un momento pensé lo peor ―suspiro él con gran alivio, centrando al poco tiempo su atención en la chica frente a él― Es que él bebe pájaro había caído del nido y no podía dejarlo tirado como si nada ―explicó sonriente al deducir la duda en su mirada.

Por su parte ella se limitó a dirigirle una pequeña sonrisa.

Me llamo: Namikaze Naruto ¿y tú? ―se presentó sin abandonar su sonrisa.

H-Hyuga… Hinata… ―fue apenas un suave murmullo.

Pero a juzgar por la mirada confundida de él era obvio que sus palabras difícilmente llegaron a sus oídos motivo por el cual bajo su mirada, seguramente él también se quejaría de lo bajo que hablaba y con el tiempo solo buscaría una excusa para alejarse de ella al parecerle aburrida.

Por su parte el la miraba con una expresión zorruna, a decir verdad no le había escuchado absolutamente nada, era obvio que esa chica era bastante tímida pero el ver sus ojos ensombrecidos no hizo más que hacerle sentir remordimiento… Debía arreglarlo ¿pero cómo? Miro a su alrededor y una sonrisa se dibujó en sus labios.

Oye ¿es tu almuerzo? ―cuestiono curioso al tomar el pequeño paquete envuelto en un pañuelo verde pastel, ella asintió― Sé que te sonara extraño, pero… ―rasco distraídamente su mejilla― Olvide mi almuerzo en casa ¿me regalas un poco? ―pidió avergonzado rascando su nuca como gesto habitual en ese tipo de situaciones.

E-Esta… bien… ―afirmo confundida por el repentino cambio de tema y de actitud de él, pero tras escuchar el gruñir del estómago del chico no pudo dudar más de sus palabras― S-Si quieres… puedes comerlo todo… no tengo mucha hambre ―desvió su mirada al sentir la de él sobre ella.

¿Enserio? ―cuestionó sorprendido― ¡Gracias, Hyuga Hinata! ―agradeció con una gran sonrisa resplandeciente.

No obstante ella le miraba con gran sorpresa al ver que realmente le había escuchado y fue inevitable que una sonrisa suave y un poco más marcada se dibujara en sus labios."

Una ligera sonrisa se dibujaba en sus labios ante aquel curioso recuerdo mientras su vista se posaba en aquel árbol sobre la colina no muy lejos de donde él estaba guardando unas herramientas utilizadas para cortar los pliegos de cartón y madera para algunos escenarios que se usarían en la obra, cerró la puerta del pequeño cuarto antes de encaminarse al salón de teatro sin borrar aquella nostálgica sonrisa.

―"y pensar que esa vez realmente no escuche su nombre" ―se dijo― "que suerte que estaba escrito en una pequeña esquina de esa cajita" ―rió por lo bajo― "sin embargo… valió la pena mentir un poco" ―recordó con nostalgia aquella sonrisa en sus labios― "si, valió la pena" ―volvió a sonreír.

―Gracias por tu arduo trabajo, Hinata-san ―dijo Sara a modo de despedida mientras veía como ella se disponía a cerrar la puerta corrediza.

―Hasta mañana ―se despidió Hinata antes de cerrar la puerta y marcharse por el sentido contrario a Sara, pero sus pasos se detuvieron en seco al igual que su corazón al toparse de frente con unos ojos azules.

―Hinata ―identificó el con gran sorpresa.

―N-Naruto-kun ―dijo en un tono más opaco al desviar su mirada para tristeza del rubio― H-Hasta mañana… C-Con permiso ―mustió después de unos segundos de silencio con una pequeña sonrisa mal impresa al pasar por un lado del joven y retirarse con la cabeza baja.

Quería hablarle, no quería seguir con esta tortura… necesitaba aclarar todo.

―Hi-Hina-.

― ¡Naruto! ―.

―S-Sakura-chan… ―.

Normalmente la presencia de Sakura le haría sentir feliz y más aún si ella lo llamaba, pero ahora no… Por alguna razón sentía que tal vez y solo tal vez debía ignorarla por esta vez y correr hacia Hinata para poder hablar, pero… Sakura también era su amiga, no podía ignorarla como si nada.

― ¿Qué sucede? ―cuestionó al girarse hacia ella fingiendo tranquilidad.

―Supuse que ya habías terminado tu castigo y creí que sería buena idea regresar juntos ―dijo― Esa Ino-cerda dijo que me esperaría pero la traidora se fue al poco tiempo que entre a la reunión del consejo estudiantil ―refunfuñó― Y no creo que sea correcto que una chica se valla sola a casa a esta hora ―aseguró.

―Um… ―afirmó el por lo bajo.

Pero por toda respuesta o afirmaciones a sus palabras se limitó a fingir atención sin embargo la realidad era que sus pensamientos ahora estaban en otra parte mientras con disimulo dirigía su vista hacia el pasillo tras él mismo por el cual la vio marchar.

― ¿Naruto, me estas escuchando? ―cuestionó un tanto molesta al verse ignorada.

―A-Ah ¡S-Si! Por supuesto que te estoy escuchando, Sakura-chan ―respondió apresurado.

Una mirada irritada se posaba sobre el rubio frente a él, podía sentir una vena palpitando sobre su cien al ver aquella aura deprimente rodear al chico.

― ¡¿Nada?! ―exclamó molesto― Me vas a decir que han pasado casi tres días desde que dijiste que hablarías con ella… ¡¿Y no le has dicho nada?! ―cuestionó iracundo.

―No… ―respondió el rubio deprimente.

―Si serás… ―gruñó el azabache― ¿Si quiera lo has intentado? ―cuestionó tratando de contenerse para no molerlo a golpes ahí mismo.

― ¡Por supuesto que sí! ―exclamó― Pero… ―hizo una pausa― Cada vez que lo he intentado ―bajando su mirada― ¡Alguien aparece y lo hecha a perder! ―sollozó al hundir su rostro en la paleta de su escritorio y golpearlo repetidas veces.

Habían pasado dos días y medio desde que le había dicho a Sasuke su resolución de hablar con Hinata y hasta ahora ¡Nada! No habían podido cruzar más allá del buenos días o el hasta mañana ¿la razón? Cada que intentaba hablar con ella siempre ¡Siempre! Aparecía alguien que los interrumpía, durante los recesos eran Kiba y Shino o a veces era Tenten si no era Lee por alguna tonta competencia o consulta "extraña" como la vez que se dirigió a preguntarle si quería aprender técnicas de caza ninja que lo serían si no fuera por ese absurdo disfraz de perros con un tuto de pato ¡pato! Sinceramente el cejotas estaba probando su paciencia, diría que su esperanza radicaba en el castigo pero ¡No! Con Gai-sensei rodando por todo el lugar siquiera hablar con alguien que no fuese él era una fortuna y al término del castigo bien podría hacerlo con la excusa de acompañarla a casa, sin embargo… ¡Neji era el que tenía que hacer acto de presencia! Finalmente creyó encontrar una luz de esperanza en el proyecto para la clase de Kurenai ¿Qué paso? ¡Kami-sama lo odiaba, estaba seguro de eso! Ya que Hinata propuso que se dividieran el trabajo por el escaso tiempo que quedaba con los castigos ¿Y la tutoría? ¡Ah, lo había olvidado! Ella dijo que podrían hacerla un par de horas los fines de semana…

¡No podía esperar el fin de semana para hablar con ella! Más bien ¡No quería esperar hasta el fin de semana! Aunque si lo veía bien era pasado mañana, pero desde su punto de vista… ¡Era mucho tiempo!

―Dobe ―negó Sasuke con resignación al ver que su amigo nuevamente se hundía en su aura depresiva.

― ¿Por qué me pasa esto a mí? ―se lamentaba.

―Quieres que te diga la verdad o seguimos siendo amigos ―respondió.

―Olvídalo ―.

―Pero al menos ya sabes que vas a decirle ¿no? ―dijo Sasuke en un lejano intento por reconfortarlo.

―A-Ah… pues… jeje… como te digo ―titubeo nervioso para irritación de azabache― No… ―confesó.

― ¡Idiota! ―exploto al fin Sasuke al golpearlo en la cabeza― ¿Cómo se supone que vas a hablar con ella, si ni siquiera sabes que decirle? ―reclamó.

―Duele ―se quejó al sobar su cabeza al mismo momento en que un abultado chinchón hacia acto de presencia en ella― ¿pero qué caso tiene que lo piense? ―cuestionó molesto por el golpe― Además tu bien sabes que eso de pensar las cosas antes no se me da bien ―argumentó al cruzarse de brazos― Es mejor si todo sale espontaneo ―se convenció.

―Sí, claro ―dijo Sasuke al rodar los ojos― como sea, entonces al menos deberías pensar en una forma de iniciar la conversación con ella, después de todo ese es tu problema ¿no? ―.

―Ni me lo recuerdes ―.

―Oye Ino ―.

La voz cansina de Shikamaru fuera del salón junto con la aludida logrando captar la atención de ambos.

― ¿Qué ocurre? ―cuestiono la rubia a su parecer molesta.

―Ten ―dijo entregándole un pequeño vaso de pudin.

― ¡Pudin! ―exclamo ahora sonriente.

―Esto es problemático… pero… ―suspiró― Lamento lo de la vez pasada con Chouji ―dijo sin mucho afán, pero tratando de sonar serio.

―Um… ―ella lo miro inquisitivamente― Bien, no tienes que disculparte, también tuve algo de culpa ―suspiró con lejana resignación y un tanto orgullosa― por cierto ¿Dónde está Chouji? ―.

Sus ojos se abrieron como platos.

― ¡Eso es! ―exclamó el rubio sonriente.

Su mirada se posaba en los diversos títulos que figuraban en cada uno de los libros ubicados en aquellas enormes estanterías, suavizo su mirada al encontrar el que buscaba y luego retirarlo de su lugar con delicadeza.

― ¡Deja de comer y pon atención! ―.

Brinco en su sitio asustada ante tan estruendoso grito, podría jurar que todos dentro de la biblioteca lo hicieron pero por lo visto muchos incluyendo a la encargada preferían no comentar nada al respecto.

― ¡Lo siento, pero tengo hambre! ―se quejaba Chouji.

― ¡No me importa si tienes hambre o no, hay que terminar este trabajo! ―gruñó el chico frente a él.

―Pero… ―.

― ¡Sin peros, gordo! ―.

Los ojos de Hinata se abrieron cuan grandes eran al ver a los causantes de tanto ajetreo en la biblioteca; Menma y Chouji pero aún más sorprendida por las últimas palabras del rubio, le había dicho a Chouji la palabra prohibida.

― ¡No soy gordo, solo estoy un poco llenito! ―exclamó Chouji al levantarse de su asiento con una mirada iracunda.

―Me importa un comino si estas gordo o llenito, Chouji ―dijo Menma al apretar su mano contra la cabeza del aludido con una mirada gélida, tan maligna y oscura que pareció inhibir completamente la ira de su compañero― Estamos retrasados con el proyecto y eso es gracias a ti ―continuó haciéndolo encogerse ante su presencia― Así que si no terminamos esto hoy, nunca volverás a comer nada en tu vida ¿Quedo claro? ―sentenció para temor del castaño que ahora se limitaba a asentir obedientemente.

― ¡Sé que estás ahí, Hyuga! ―gruñó Menma.

―K-Kya ―tembló asustada en su sitio.

― ¡Sal de una buena vez! ―ordenó al soltar a Chouji y girarse hacia la estantería detrás de ellos.

―" ¿C-Cómo lo supo?" ―se cuestionaba― N-Namikaze-san ―intento decir a modo de saludo al asomarse por un lado de la estantería.

― ¿Qué hacías ahí escondida? ―cuestionó serio― No tiene caso que quieras espiar nuestro proyecto porque si lo haces, te mato ―sentenció aún molesto.

― ¡N-No, no! ―negó rápidamente― Y-Yo, no haría tal cosa ―declaró.

― ¿entonces que hacías ahí escondida? ―cuestionó aun no muy convencido.

―S-Solo vine… por este libro ―dijo al mostrar el libro entre sus brazos.

Un suspiro de alivio casi escapa de sus labios al ver como su mirada se relajaba ligeramente, pero trato de mantener su compostura.

―Bien, entonces siéntate ―dijo un poco más tranquilo.

―N-No creo que sea… ―.

― ¡Que te sientes! ―ordenó.

― ¡S-Si! ―respondió automáticamente―"Namikaze-san… da mucho miedo cuando se enoja" ―concluía Hinata al sentarse en el extremo más alejado de la mesa.

El tortuoso tic-tac del reloj no hacia si no incrementar la tensión que se respiraba en aquella biblioteca, algunos abrumados por aquella aura oscura que se despedía de una mesa al fondo empezaban a marcharse en busca de aire puro y tranquilo al exterior, otros se mantenían estáticos temiendo que el menor ruido despertara la ira del "demonio" otros solo temblaban sin saber que hacer… Hinata y Chouji solo guardaban silencio mientras escribían tratando de enfocarse en sus libros de texto pese al miedo que los invadía ni se diga de siquiera atreverse a levantar la mirada temiendo encontrarse con el filo de aquella mirada azulada.

― ¿Terminaste? ―cuestionó Menma.

― ¡A-Aún no! ―respondieron asustados Chouji y Hinata al unísono.

Arqueó una ceja extrañado ante la respuesta de Hinata, después de todo él se lo estaba preguntado a Chouji, una sonrisa ladina se dibujó en sus labios al ver a ambos chicos que se negaban a mirarlo "Cobardes" pensó con burla, pero no podía negar que esa sensación de poder y miedo que tenía sobre otros le agradaba de sobremanera, llámenlo tirano que era divertido ver el rostro asustado y sumiso de otros, pero desde el día en que esa niña se atrevió a insultarlo tenía una curiosa satisfacción cada que la veía asustada.

―Entonces apresúrate y termina ―ordenó con seriedad.

― ¡S-Si! ―dijeron al unísono.

Si, sin duda esa chica era graciosa, pero también le resultaban "interesantes" aquellos cambios de humor, con su presencia su rostro era una mezcla de pánico, vergüenza, y por lo visto su torpeza parecía duplicarse, con sus amigos era una expresión de completa tranquilidad, sola como pudo notar hacia un par de días era una expresión de lejana aflicción y confusión… sin embargo cuando estaba cerca del tonto de su hermano su mirada era triste aunque su rostro era una extraña mezcla de felicidad y dolor, no había que ser un genio para darse cuenta que a ella le gustaba su hermano aunque sinceramente se preguntaba si estaba tonta o algo por el estilo para fijarse en ese retrasado, aún así… por lo que pudo notar su hermano también cambia cuando estaba con ella o cuando la veía, era su hermano le gustara o no lo conocía y sabía que la mirada que él tenía cuando estaba cerca de esa niña era… extraña… no diría que era una mirada de amor, no pero tampoco era la que el le daría a cualquier otro amigo, no, solo era, distinta… aunque eso era algo que realmente no entendía y a decir verdad poco le importaba.

―"Pero… Si a esta niña le gusta ese idiota… Tal vez pueda serme útil" ―sonrió con malicia en sus adentros al ver como ella escribía y leía como si su vida dependiese de ello.

― ¿Dónde estará? ―se cuestionaba Naruto al ver por ambos lados del pasillo.

― ¡Que hay, Naruto! ―saludó una voz masculina llamando su atención.

― ¡Kiba! ―devolvió el saludo con una sonrisa― Oye―.

―Oye ¿no te has visto a Hinata? ―cuestionó el castaño.

―Eh, no ―negó un tanto apenado al ver que su pregunta era la misma, pero ni loco lo diría.

―Bien, entonces probare con Shino ―se encogió de hombros― te veo luego ―se despidió.

―Claro ―sonrió forzoso― "¡Rayos! ¿Ya ahora a quien le pregunto?" ―se cuestionaba.

¡Eso estuvo cerca! ―.

Tienes razón, por un momento sentí que moriría ahí dentro ―.

¿Por qué lo dicen? ―.

¡¿No sabes?! ¡Del demonio en la biblioteca! ―.

¿Demonio? ¿De qué hablan? ―.

¡Pues de Namikaze Menma! ―.

¿Na-Namikaze Menma, está en la biblioteca? ―.

Sí, esta con un ese chico obeso y una chica… ¿Cómo era que se llamaba? ―.

Es la prima de Hyuga-san ―.

¡¿La prima de Hyuga Neji y Namikaze Menma?! ¿Hablas enserio? ―.

Sí, pero me compadezco de ella, mira que tener que quedarse atrapada en sus garras ―.

―"¡¿Qué Hinata, qué?!" ―se cuestionaba un sorprendido rubio― "si ese imbécil de Menma le hace algo ¡juro que voy a matarlo!" ―se dijo antes de salir corriendo.

― ¡Idiota! ¡¿Quieres que te mate aquí mismo?! ―bramó un iracundo Menma, mientras Hinata se encogía en su sitio― ¡Te dije que lo hicieras bien! ¡Repítelo! ―ordenó molesto mientras estampaba el cuaderno en el rostro de un maltrecho Chouji.

―S-Si… ―apenas si pudo responder Chouji mientras repetía sus notas con pulso tembloroso y cansino tratando de ignorar el ruido que su estómago emitía.

―"Chouji-kun…" ―pensó Hinata con profunda pena al ver de reojo al castaño― N-Namikaze-san ―nombró para llamar su atención.

― ¿Qué quieres? ―cuestiono aun molesto.

―Ah… ¿N-No cree que lo mejor… es que Chouji-kun tome un descanso? ―cuestionó tímidamente― S-Se ve muy cansado ―comentó con pena.

―Olvídalo ―corto serio.

―Pero… ―.

―Sin peros, llevamos casi toda la semana en este proyecto y gracias a su incompetencia no hemos podido pasar más allá de la mitad ―declaró con dureza.

Por su parte Chouji se limitaba a bajar la mirada ante sus argumentos.

―Aun así… ―habló nuevamente ella― C-Chouji-kun hace su mejor esfuerzo ―defendió― Tal vez… si le da tiempo y lo deja descansar un poco… ―.

― ¡Por supuesto que no! ―cortó molesto― ¡El proyecto es para el lunes y ya perdí mucho tiempo en este tonto! ¡No pienso perder ni un día más! ―contradijo.

―Pero, Chouji-kun… ―.

― ¡Silencio Hyuga! ―exclamó― ¡Para comenzar este ni siquiera es tu grupo, no tienes por qué entrometerte! ¡Solo ocúpate de tus asuntos! ―ordenó.

― ¡Pero Chouji también merece descansar! ―declaró Hinata al levantar la voz y colocarse de pie para sorpresa del rubio y el castaño― Él se ha esforzado por cumplir sus exigencias como mínimo usted debería de darle un poco del respeto que se merece ―argumento con gran seriedad.

―Hinata-san… ―le miró Chouji conmovido.

― ¿Acaso estas tratando de retarme, Hyuga? ―cuestionó con una mirada amenazante.

―N-No ―negó tratando de mantener su compostura― S-Solo le pido, le pido que por favor deje descansar un poco a Chouji-kun, él también lo merece ―suplicó con la mirada.

― ¿él lo merece? ―cuestionó irónico― ¿y qué hay de mí? ―esa pregunta la tomó por sorpresa― A lo largo de esta semana me la he pasado aguantando sus estúpidas quejas porque tiene hambre, me he quebrado la cabeza tratando de llevar el proyecto lo mejor que se pueda y de haberme tocado solo lo haría, pero no es así ―sonrió burlesco― y no tengo pensado partirme el lomo yo solo y este regordete ―señalando a Chouji― …se lleve casi todo el crédito cuando el trabajo es de dos, yo no soy como tú que haría todo el trabajo solo porque me ha tocado un inútil como mi hermano que a la larga ambos sabemos jamás trabajaría si no está bajo la suficiente presión para hacerlo ―declaró con frialdad.

―S-Se equivoca… ―dijo al bajar el rostro― C-Chouji-kun no haría eso, y tampoco Naruto-kun…él… no intentaría llevarse el crédito de algo que no ha hecho ―defendió con seguridad― Él es una gran persona… y jamás haría algo así ―.

―No deberías ser tan ingenua, Hyuga ―hablo Menma― Las personas no son tan buenas como tú te imaginas, nadie lo es, ni siquiera tú ―declaró.

Los ojos de Hinata le miraban sorprendidos por tales palabras, bajo lentamente su mirada… Tal vez Menma tenía razón… Después de todo cuando le dijo a Naruto que si se dividían el trabajo el no puso mayor objeción, de cierta forma le daba la razón, a lo mejor él tampoco quería trabajar con ella, al menos no con la chica tímida y rara que se le declaro y que por lastima intentaba llevarse bien con ella, pero… Naruto no era así ¿verdad? Él nunca le mentiría a un amigo, si quería llevarse bien con alguien lo hacía porque en verdad le agradaba esa persona ¿no? Sin embargo… eso mismo la hacía dudar… seria cierto ¿Qué nadie podía llegar a ser una buena persona?

―Hn ―suspiró Menma por lo bajo al ver que la joven no dijo nada mas― Bien, estoy cansado ―comentó con desgano para sorpresa de Chouji― iré por algo de tomar ―dijo mientras se levantaba de su asiento y salía de la biblioteca llamando la atención de Hinata.

O ¿tal vez hasta las personas que aparentaban ser crueles, también podían ser buenas? Se cuestionaba al verlo salir mientras Chouji suspiraba con gran alivio al poder dejar de escribir un momento.

― ¿Estas bien, Chouji-kun? ―preguntó con gentileza al acercarse al castaño.

―Sí, estoy bien ―suspiro aliviado Chouji― Gracias por defenderme, Hinata-san ―sonrió conmovido.

―No tienes que agradecer, solo hice lo que creí correcto ―sonrió a medias― Tienes hambre ¿cierto? ―dijo al escuchar el gruñido del estómago del chico― No traigo comida… ―hizo una breve pausa al buscar en uno de los bolsillos de su falda escolar― pero… Tenten-san me regalo unos dulces en el primer receso, si quieres puedes comértelos ―ofreció con amabilidad.

―Gracias, Hinata-san ―agradeció al borde de las lágrimas mientras tomaba los dulces en su mano.

Por su parte Menma se limitaba a observar la escena en la distancia ocultándose en la sombre de uno de los estantes.

―"Esa niña se atrevió a retarme solo por ayudarlo" ―se dijo― "Pero no importan sus razones, nadie puede ser tan amable y ella no es la excepción" ―se convenció antes de salir de la biblioteca.

―" yo…no soy una buena persona… eso lo sé…" ―reflexionó con tristeza Hinata mientras veía como Chouji empezaba nuevamente su labor tras haber terminado sus dulces― "Pero… creo que si hay muchas personas que sí lo son" ―se convenció.

― ¡Menma! ―exclamó Naruto al verlo a lo lejos en una maquina dispensadora― ¡Tú! ¡¿Qué le hiciste a Hinata?! ―rugió iracundo.

―Tsk. ¿De que estas hablando, imbécil? ―cuestionó molesto y estresado por sus ruidosos gritos.

― ¡Sabes de lo que hablo! ¡Te lo advertí, te dije que no volvieras a hacerle algo ¿recuerdas?! ―bramó.

"Salió del cuarto de baño secándose el cabello con una toalla cuando escucho la puerta de entrada abrirse y luego unos pasos presurosos adentrarse.

¡Menma! ―escuchó una voz alzarse.

Tsk. ―bufó por lo bajo al reconocer la inconfundible voz de su hermano.

¿Dónde estás, Menma? ―gruñó Naruto― ¡Muéstrate cobarde! ―una suerte que sus padres les dijesen por la mañana que llegarían tarde a casa de lo contrario Namikaze Kushina ya habría hecho acto de presencia por semejantes gritos.

Vuelves a llamarme cobarde y juro que te pateare hasta el cansancio ―declaró Menma desde arriba de los escalones hacia el segundo nivel― ¿Qué quieres? ―cuestionó molesto al ver que había captado su atención.

¡¿Qué le hiciste esta vez a Hinata?! ―bramó molesto.

¿De qué rayos hablas? ―cuestionó desconcertado sin abandonar su seriedad, ya que fuera de haberla llamado "Kowai banī" y de haberle jugado una que otra broma sobre su amistad con Tenten no había hecho algo que realmente ameritara escándalo.

¡Imbécil, no mientas! ―exclamó molesto.

¡Ya te dije que no sé de qué me hablas! ¡Y deja de llamarme imbécil, imbécil! ―exclamó Menma.

¡La hiciste llorar y eso no pienso perdonártelo! ―declaró iracundo.

¿Qué…? ―dijo Menma en Shock― ¡Estás loco! ¡¿Por quién fregados me tomas para hacer llorar a una niña sin razón alguna?! ―exclamo contrariado.

¡Deja de hacerte el inocente! Desde el lunes que te traes algo en su contra ¡Pero escúchame bien! ―continuo al subir las escaleras a gran velocidad tomándolo por el cuello de su playera― Si le vuelves a hacer algo no tendré compasión de ti ni porque seas mi hermano ―amenazó con frialdad, sin embargo Menma no daba su brazo a torcer ante sus palabras y mucho menos se dejaría intimidar por aquella mirada.

Eso me gustaría verlo ―dijo al dirigirle una mirada fría e igual de intensa que la de su hermano."

―Ya te lo dije; no sé de qué me hablas ―reiteró Menma.

― ¡y yo te digo que dejes de mentirme! ―exclamó con fuerza― Deja de intimidar a Hinata ―ordenó― Sea lo que sea que tengas contra ella, no me importa, pero no permitiré que la retengas contra su voluntad ―declaró.

―" ¡¿Qué?!" ―Menma miraba a su hermano― "¿Intimidar? ¿Algo en su contra? Y ¿retenerla contra su voluntad?" ―se cuestionaba incrédulo por tales afirmaciones, aunque tal vez lo de intimidar se aplicaba un poco a lo de hacía unos momentos ¿pero el resto?― "¿De qué demonios está hablando este idiota? Pero… si lo que quiere es pelear, eso le daré" ―se convenció.

― ¿y que te asegura que ella no está conmigo por qué quiere? ―cuestionó Menma con una sonrisa desafiante para sorpresa del rubio.

― ¡Ella jamás estaría contigo por voluntad propia! ―argumentó rápidamente.

― ¿enserio? ―sonrió burlesco― no creo que ella piense lo mismo que tú… ―continuó para enfado de Naruto― Además ¿Por qué te importaría que ella este conmigo? ―él apretó sus puños― no es como si fuera tu novia ¿o, si? ―.

― ¡Idiota ¿de qué estás hablando?! ―esta vez fue el turno de Naruto para desconcertarse por sus palabras― Hinata es mi amiga ―declaró con seguridad.

― ¿Tú amiga? ―dijo con sorna― ¿enserio? ―.

― ¡Por supuesto que sí! ―aseguró él.

―Entonces no creo que haya problema con que yo "este" con ella ―ensanchó más aquella maliciosa sonrisa al saber que su hermano entendía aquel doble significado.

― ¡Ya te dije; que no permitiré que le hagas nada a Hinata! ―exclamó molesto.

― ¡Vaya! Eso significa que te gusta ¿no? ―cuestionó divertido.

― ¿Qué? ―dijo contrariado― ¡Estás loco! Ya te dije que Hinata es solo una amiga, no podría ser algo más ―aseguró― ¡Además tu bien sabes que la que me gusta es Sakura-chan! ―declaró.

―N-Namikaze-san… ―.

Fue apenas un suave llamado pero que tuvo el efecto de detener cualquier otra palabra por parte de ambos rubios que ahora la miraba sorprendidos, uno más que otro. Naruto solo la veía incrédulo y hasta asustado, juraría que su corazón se detuvo por un momento al escucharla hablar, pero ahora verla ahí de pie con la mirada nublada y fija en él era como sentir una llaga enterrarse en lo más profundo de su ser, peor que cualquier golpe o paliza que en su vida hubiese recibido

―"Hinata… ¿Acaso tú…?" ―se cuestionaba a medias, imaginando que aquella alma frágil se rompería en llanto en cualquier momento.

―C-Chouji-kun… ya termino sus apuntes… y quiere que usted los revise… ―dijo en un tono neutro dirigiéndose a Menma.

―Bien, iré enseguida ―suspiró Menma advirtiendo lo que posiblemente representaba aquella mirada en ojos de la joven.

―Yo… también ya termine lo que tenía que hacer… así que… con permiso ―dijo haciendo una pequeña reverencia antes de marcharse.

―Hina-.

―N-Naruto-kun… ―corto a modo de despedida mientras hacia una pequeña reverencia antes de marcharse.

Quiso detenerla pero las palabras parecían atorarse en un cruel nudo en su garganta, quería gritarle ¡Que le dejara explicarse! ¿Pero había algo que explicar? Sería demasiado cínico de su parte decir; "no es lo que piensas" además no había razón para hacerlo después de todo él ya la había rechazado con anterioridad ¿no? Esto era algo que tarde o temprano ella tendrá que afrontar ¿cierto? Entonces… ¿Por qué la idea de que ella sufra por sus acciones, dolía tanto?

― ¡Maldición! ―exclamó con frustración al golpear la maquina dispensadora.

Menma por su parte se había adentrado nuevamente a la biblioteca, escucho el último grito de su hermano y luego aquel golpe seco, pero realmente no le importó… Una vez más esa niña le había mostrado otras facetas; la primera era aquel aspecto fuerte y seguro de defender a un compañero en apuros, la segunda esa imagen frágil a punto de quebrarse en llanto por lo que estaba seguro era la afirmación que había hecho su hermano y la otra aquel aspecto resistente y reacio a llorar frente a ellos, admitía que era un poco fuerte pero no dudaría que en este momento estuviese llorando.

Sin embargo, para que su hermano también reaccionara de esa forma…

―" ¿Es que acaso ella ya le dijo lo que siente?" ―se cuestionaba, porque estaba seguro que su hermano no se percataría de los sentimientos de una chica por más obvios que fuesen, era demasiado despistado para eso.

Sentía su labio inferior temblar, lo sabía después de haber escuchado aquella conversación, esa afirmación llena de seguridad que hizo Naruto y aun cuando ya lo sabía no cambiaba el hecho de que fuese menos doloroso, todo lo contrario era aún peor haberlo escuchado de sus labios y ahora lo único que quería era llorar, pero no, se convenció al sacudir su cabeza por ambos lados, no debía llorar, no quería hacerlo más, ya no… pero… el no llorar no cambiaba el dolor que oprimía su pecho.

― ¡Muy bien! ―exclamó Gai-sensei― ¡Mis queridos pupilos, ha llegado el gran día! ―anunció con emoción― ¡Muéstrenme la fuerza que arde en su llama de la juventud! ―finalizo con una posé exagerada al señalar el escenario de aquel auditorio.

― ¡Si, Gai-sensei! ―apoyó un enardecido Rock Lee.

―Si… ―respondieron al unísono y sin mucho afán los estudiantes.

Finalmente era viernes, 8:00 a.m. la mayoría de los integrantes del club de teatro se preparaban para la función mientras revisaban el escenario, los fondos, luces, sonido y demás utilería, otros se vestían o preparaban sus líneas, Tsunade había dado un permiso especial por el resto del día a todos aquellos estudiantes involucrados en la obra.

A las 9:30 a.m. los estudiantes de la academia "Genin" empezaron a ser acto de presencia y a las 10:00 a.m. el auditorio estaba lleno, las luces apagadas mientras Gai-sensei anunciaba el título de la obra, el telón se abrió y la función inicio al momento en que una voz al fondo narraba el cuento. Tras bambalinas Menma fruncía el entrecejo mientras terminaba de ajustarse aquel disfraz de lobo, si bien en un inicio su disfraz era el de la; "señora conejo" razón por la cual busco mil y un maneras de escapar de su castigo gracias a Tsunade termino aceptándolo, claro que él puso sus condiciones y aun cuando la rubia le dijo que aceptaba solo si Gai lo hacía utilizo ciertos métodos con los cuales logro "convencer" a Gai de utilizar otro disfraz. Por sinceramente prefería ese disfraz mil veces antes que ese de conejo.

Sonrió burlesco al ver a su hermano entrar en escena con absurdos diálogos en su papel de; "señor conejo" y un tan notorio nerviosismo que hasta los niños de las primeras filas lo veían con pena ajena cuando entro: "la señora conejo" disfraz que ahora utilizaba nada más y nada menos que Rock Lee, casi se retuerce de la risa al ver la escena como la "señora conejo" hacia muestras de afecto al "señor conejo" pero su mirada se suavizo con un ligero interés al ver entrar en escena al "pequeño conejo" hijo o hija en este caso del señor y la señora conejo, su estómago se contrajo por la gracia que le produjo que la narradora explicase eso último, pero se contuvo al ver lo bien que parecía manejar Hinata la situación pese a su gran timidez ahora en el disfraz del pequeño conejo su talento era curioso porque si recordaba los ensayos siempre tartamudeaba y se desmayaba ante la presión de hablar en público.

La obra continúo y finalmente fue su turno de entrar en escena para atemorizar a la niña humana y al pequeño conejo en su viaje una papel que a decir verdad le gusto bastante, claro hasta el momento en que era "vencido" por el pequeño conejo con su "zanahoria mágica" por no decir que fueron los momentos más humillantes de su vida al tener que fingir pánico e inclinarse repetidas veces suplicando piedad al pequeño conejo, estaba seguro que la risa que escucho mezclarse entre la de aquellos niños era la de su hermano, pero luego se desquitaría con él.

El telón se cerró en la escena final donde la niña humana se despide con un abrazo del pequeño conejo y juran ser amigos por siempre antes de que ella regrese a su mundo, los aplausos inundaron el auditorio al igual que las ovaciones, finalmente Tsunade subió al estrado para presentar una vez más al elenco antes de continuar con sus palabras de agradecimiento a la academia "Genin".

Tras el escenario los integrantes del club de teatro se reunían para comentar el éxito de la obra pese a la adversidad de los pronósticos con tan peculiar director, sin embargo hasta la actuación de Lee que muchos tachaban de exagerada y desencajada había quedado como una de las mejor aceptadas por el público. Por su parte Hinata se mantenía ajena a ellos simplemente esperando su turno en los vestidores para cambiarse el disfraz, una vez cambiada se ubicó junto a Gai-sensei y Sara a esperar las últimas indicaciones de este, sin embargo algo llamo su atención.

―Y con esto quiero dar gracias a los estudiantes del club de teatro por su contribución en la realización de la obra, así como a su representante Yugao Uzuki ―declaró Tsunade a viva voz.

― ¿Eh? Pero… ―trato de decir al dirigir su mirada hacia su sensei.

― ¿Qué le pasa a Tsunade-sama? ―habló Sara a su lado― ¿olvido mencionar a Gai-sensei? ―cuestionó al aire, después de todo aunque fuese un inicio casi desesperante debía admitir que Gai había sido un buen líder y por él habían presentado a tiempo la obra es más hasta tuvieron tiempo de sobra cuando normalmente tenían que reunirse tres o cuatro horas antes de las obras para terminar los arreglos, ahora no.

―Gai-sensei… ―Hinata por su parte se sintió mal por el hombre a su par, ella al igual que Sara pensaba que era injusto no haberlo mencionado.

―Iré a hablar con Tsunade-sama ―declaró Sara al dirigirse a la rubia que aún hablaba sobre el estrado.

―No lo hagas ―paró Gai para sorpresa de ambas chicas.

―Pero, Gai-sensei… no creo que sea… justo… ―intentó decir Hinata.

―No importa si es justo o no ―negó el hombre de cejas pobladas para desconcierto de ambas― yo me ofrecí en cubrir a Yugao-sensei durante su ausencia ―confesó con seriedad― ¡Y cuando una persona ofrece algo no debe esperar nada a cambio! ―declaró con convicción para sorpresa de ellas.

―Gai-sensei… ―dijo Sara al verle con cierta compasión― aun así… se esforzó en ayudarnos, lo menos que podríamos hacer es… ―.

―Haber intentado seguir mis órdenes ―cortó Gai― Pero lo mejor que han podido hacer por mi ¡Es haberse esforzado al máximo y haber hecho un éxito de esta obra! ―proclamó con espíritu fuerte― y estoy orgulloso de ustedes, eso es más que suficiente ―aseguró con una resplandeciente sonrisa mientras extendía su pulgar hacia arriba apoyando sus palabras.

Por su parte Hinata le miraba asombrada, su convicción y aquel espíritu inquebrantable solo eran una de las razones, aquella frase aún retumbaba en sus pensamientos; "¡Y cuando una persona ofrece algo no debe esperar nada a cambio!" sin embargo salió de sus pensamientos al escuchar las palabras de despedida por parte de Tsunade.

―Sin más que decir agradezco de nuevo por la asistencia de la academia "Genin" recordándoles que el instituto Konoha Gakuen Den siempre tendrá sus puertas abiertas para todos aquellos que deseen ingresar al terminar su ciclo escolar presente ―sonrió Tsunade― Solo una cosa más ―hizo una breve pausa para sorpresa de todos― Me gustaría hacer una mención especial a uno de nuestros profesores quien por diversos motivos en esta ocasión se ha hecho cargo de dirigir la obra presente, y ese es; Maito Gai ―declaró con una gran sonrisa, haciendo alusión a su presencia requerida en el escenario.

Los parpados de Hinata y Sara se abrían con sorpresa, antes de que una sonrisa se extendiese en sus labios al ver que Tsunade no había olvidado la mención de Gai-sensei.

―Lo ven ―dijo Gai al levantarse de la mesa en la que se había apoyado― Cuando no esperas nada siempre existe la posibilidad de ser sorprendido por algo ―aseguró con una de sus típicas poses antes de dirigirse con total y renovada energía al centro del escenario.

―Fue una extraña semana, pero me alegra que todo resultara bien al final ―comentó Sara con una sonrisa mientras caminaban por los pasillos a retomar las últimas horas de clase que les faltaban.

―S-Si ―apoyo Hinata con una sonrisa un poco más pequeña que la de Sara pero igual de satisfecha al final, al menos en el sentido de los sucesos ocurridos en el club de teatro.

―Aunque es una lástima que Tsunade-sama no nos diera el resto del día libre ―se quejó con cierta resignación.

―Es cierto… pero… de todas formas terminamos antes de las doce… creo que era un poco predecible que no nos daría el día libre… ―comentó.

―Tienes razón ―suspiro Sara― Hinata-san, yo me iré por acá, te veo después de clases ―se despidió Sara al subir por las gradas al tercer nivel.

―Hasta luego ―se despidió Hinata mientras retomaba su camino hacia su salón.

Estaban en la segunda hora de receso, el almuerzo para ser más específicos, pero después de todo el curry que Gai-sensei les hizo comer estaba más que satisfecha, deposito su bolso en su escritorio y comenzó a buscar sus libros para empezar a prepararse para la siguiente clase, sin embargo algo la desconcertó completamente.

―"Que extraño… recuerdo que lo había metido" ―se dijo al buscar su libreta de apuntes― "Tal vez se me cayó cuando saque la crema para remover el maquillaje" ―dedujo con desanimo― "Supongo que no tengo más opción que ir por ella" ―concluyó al levantarse de su asiento.

Con cuidado abrió la puerta del auditorio, observo por ambos lados comprobando así que no había nadie, suspiro aliviada sería demasiado vergonzoso si alguien más se percataba de que se había olvidado su libreta de notas, con pasos suaves se dirigió hacia los camerinos de las mujeres, los cuales eran separados por pequeños entrepaños de madera que dividían el área de cada una, el suyo había sido el tercero cerca de la puerta puesto que era de las primera en aparecer, se dirigió a este, pero no encontró nada, sin embargo una nota sobre el espejo capto su atención.

Si quieres recuperar tu libreta, ven al área verde del lado sur de la escuela.

Atentamente: N.

―"¿Secuestro?" ―se cuestionó sorprendida, bien podría dejarlo pasar como una mala broma y olvidarse de su libreta, pero…― "No puedo ignorar esta nota, esa libreta… Me la regalo Hanabi" ―pensó con cierta nostalgia y frustración pero lo que era aún pero, esa hora era de su libreta noto con sorpresa― "debo ir por ella" ―se dijo.

Sus parpados se abrían sorprendidos al estar al pie de aquella pequeña área verde, solo ahí fue consciente de que aquella nota no especificaba ningún lugar, pero toda duda desapareció al ver una nueva nota en el tronco de un árbol y al igual que la anterior también era una de las hojas de su libreta.

Si has venido hasta acá; continua hacia la izquierda 30 pasos y luego al frente otros 40 más.

Eso si quieres recuperar la libreta.

N.

P.D. Tienes buenos dibujos.

Arrugo ligeramente la nota con cierta frustración, no solo estaban rompiendo las hojas de su libreta ¡También había vistos sus dibujos! Esos que no le había mostrado a nadie y que había hecho en momentos de ocio sin contar que tampoco estaba entendiendo bien el punto de aquel juego, pero sí quería recuperar su libreta tenía que seguir sus instrucciones. Y así lo hizo aunque era algo confuso el camino pero finalmente llego a otro árbol con otra nota.

¡Felicidades! Ya casi llegas, ahora solo debes darte la vuelta y caminar 20 pasos hacia atrás.

Cuando lo hayas hecho quédate parada y cuenta hasta diez luego date la vuelta.

N.

P.D. Debes tener los ojos cerrados hasta el final.

Con un suspiro resignado se dispuso a realizar lo que parecía ser su última petición, se dio la vuelta cerro los ojos desde antes y con pasos torpes camino hacia atrás, cuando termino conto hasta diez antes de darse la vuelta.

Sus parpados se abrieron ligeramente sorprendidos al verse frente al tronco de otro árbol, lo sabía bien no era cualquier árbol pero al sentir un ligero peso sobre su cabeza dio un paso hacia atrás elevando la mirada… Sus parpados se abrieron cuan grandes eran, su corazón se detuvo por un instante y aunque por unos segundos sintió su pecho oprimirse el detallar aquella deslumbrante sonrisa zorruna ser acariciada por los rayos del sol fue el detonante para la aguerrida carrera que emprendían sus latidos mientras sus mejillas se teñían de un color carmín al sentir aquellos radiantes zafiros posarse sobre ella al momento en que el viento parecía acariciar aquellas hebras doradas.

―N-Naruto… kun… ―.

Apenas y pudo completar su nombre ante el huracán de emociones que se despertaba en ella al verlo sentado en una de las ramas del árbol con lo que parecía ser una pequeña caña de pescar improvisada con ramas secas sujetando lo que parecía ser una pequeña caja con su libreta encima.

―Hinata ―.

No lo entendía, pero sintió sus ojos cristalizarse en menos de un segundo al escucharlo nombrarla con tanta suavidad era como si acariciara su nombre con tal delicadeza que hasta le daba la sensación que era su corazón lo que acariciaba.

―Tómalo es un regalo ―sonrió él con ternura al ver aquellos ojos cristalinos y sus mejillas sonrojadas.

Con cuidado desato la pequeña y delgada cuerda, coloco su libreta bajo la caja la cual sostuvo con tal cuidado como si se tratase de una pieza irremplazable de, su corazón se conmovió grandemente al ver que se trataba de un pequeño empaque de rollos de canela.

― ¿N-Naru-? ―.

Sin embargo la expresión de ambos cambio rápidamente al escuchar el "crack" bajo la rama en la cual estaba recostado el rubio.

― ¡Ah! ―.

Ambos exclamaron espantados para luego ser seguidos por el sonido de estrepitoso golpe que tuvo el efecto de espantar algunas aves en arboles cercanos.

―E-Eso… dolió ―se quejó el rubio― H-Hinata… ¿estás bien? ―cuestionó aún adolorido al intentar reincorporarse.

―S-Si ―afirmó Hinata en un pequeño quejido ante el dolor en su espalda y la falta de oxígeno al sentir el peso del rubio sobre ella, abrió ligeramente sus parpados al sentir como él retiraba su cuerpo lentamente.

―Q-Que bien ―suspiró aliviado al levantarse y apoyar su cuerpo en sus brazos a ambos lados del cuerpo de Hinata― Lamento haberte caído encima… de nuevo ―rio un tanto apenado.

Una ligera sonrisa se dibujó en sus labios al detallar a la joven debajo de él, era curioso, la primera vez que la vio su cabello era sumamente corto de un color negro-azulado un tanto opaco pero ahora era tan largo y lleno de vida que se esparcía debajo de ella como un manto nocturno, su piel seguía siendo blanca como la nieve al igual que sus mejillas seguían tiñéndose de un suave color carmín pero sus ojos… en un inicio estaban opacos y asustados, con el tiempo los vio brillar y revelar la inocencia ocultos en ellos, pero ahora esa inocencia y ternura nuevamente estaban ensombrecidos por el dolor y él sabía bien que era por su causa.

―N-No tienes… de que preocuparte… ―musitó entrecortadamente Hinata.

Sus pupilas se cristalizaron levemente ante el recuerdo de aquel pequeño rubio de ojos azules que le veía con sorpresa y desconcierto y ahora… era un joven apuesto, sus rubios cabellos brillaban con tanta intensidad y vida, sus azules ojos le recordaban al cielo en la primavera tan alegres y armoniosos que le hacían disipar todo el dolor y la oscuridad del mundo, pero ahora estaban ligeramente ensombrecidos por la culpa y el arrepentimiento que ella había causado en él.

―Am… N-Naruto-kun… ―desvió su mirada― Podrías… ―.

―Nos vimos por primera vez en esta misma posición ¿recuerdas? ―comentó Naruto cortando sus palabras logrando que ahora le mirara con sorpresa― También fue en este mismo lugar ―sonrió con nostalgia al ver sus mejillas sonrojarse nuevamente.

―S-Si… ―afirmó Hinata al desviar su mirada hacia un punto muerto detrás del joven― P-Por favor… ―dijo al posar su manos sobre el pecho del rubio― podrías… quitarte de encima… ―suplicó cerrando sus ojos al ejercer cierta presión en retirarlo.

―No ―corto con seriedad.

Lentamente se dejó caer sobre ella teniendo el cuidado de no aplastarla con su peso, la escucho emitir un pequeño quejido ahogado ante la sorpresa, sintió su cuerpo estremecerse debajo del suyo pero se abnegó a retirarse, con cuidado aferró sus manos a sus hombros mientras apoyaba su frente a su hombro izquierdo, se tomó su tiempo para aspirar aquel dulce delicado aroma que emanaba de su cuerpo.

"Vainilla"

No lo entendía ¿Por qué Naruto estaba haciendo eso? Es que acaso ¿no era suficiente con haberla rechazado? Acaso… ¿Quería reiterarle de frente que nunca la vería como ella a él? ¿Qué amaba a Sakura y a nadie más? ¿Qué sus sentimientos por él solo eran una molestia? ¿Qué por favor lo olvidara y nunca más se acercara a él? O ¿Qué fue un error el haberse conocido? ¿Qué pretendía? Sus ojos empezaron a nublarse por las lágrimas que se agolpaban en sus pupilas ante todas las emociones tan contradictorias en su interior, por un lado su corazón latía con fuerza al sentir el calor de su cuerpo sobre el de ella, estaba nerviosa y avergonzada al aspirar aquel aroma masculino inundando sus pulmones, dolor y desesperación porque su sola presencia era el recuerdo intangible de aquellos sentimientos no correspondidos.

― ¿Recuerdas cuando Ibiki-sensei nos hizo aquel examen en secundaria? ―cuestionó de repente.

Sus parpados se abrieron con cierto desconcierto ante sus palabras.

"―Muy bien niñitos, guarden silencio y escuchen con atención ―ordenó un hombre alto y calvo de rasgos gruesos y definidos, Morino Ibiki― Esté examen representara el 50% de la calificación final, si fallan olvídense de una segunda oportunidad porque repetirán el año completamente ―explicó con severidad a todos los estudiantes dentro de aquel salón― ¡Comiencen! ―.

Los pasos de Ibiki al frente retumbaba en todo el auditorio, mismo que ahora era utilizado en la realización de aquel examen a todos los estudiantes del segundo año de preparatoria… El tic-tac del reloj acompañado por el sonido de los múltiples trazos de lápices al escribir o de las hojas al darles la vuelta solo conseguían desesperarlo aún más.

Como bien había dicho Ibiki ese examen representaba el 50% de la calificación y lo sabía por eso se matado estudiando toda la semana, el problema era que no había logrado entender una sola palabra de lo que aparecía en ese examen multi materia ¿Pi? ¿Qué rayos era eso? Vagamente recordaba que lo había visto hace unos días pero ¿Qué era? ¡Kami-sama! ¡Estaba perdido! Si reprobaba ese examen ¡su madre lo mataría por tener que repetir el año! ¿Qué iba a hacer?

N-Naruto-kun… ―fue un suave susurro que apenas y logro llegar a sus oídos, desconcertado se giró hacia aquella vocecilla.

¿Hinata? ―reconoció confundido.

Después de haberse conocido de aquella forma tan peculiar, descubrió que aquella chica estaba en su mismo grado pero en diferentes secciones sin embargo debía admitir que pese a considerarla una chica bastante extraña le agradaba porque era amable con él, sin embargo no era que se consideraran amigos exactamente, tal vez solo buenos compañeros.

Ah… yo… bueno… tú… ―titubeo tímidamente mientras jugaba con el lápiz entre sus manos.

Una expresión zorruna llena de confusión se dibujó en su rostro al no entender sus balbuceos.

¿Qué ocurre? ―preguntó entre susurros para evitar ser descubiertos.

Yo… S-Si quieres… puedes copiar… mi examen… ―completó al fin con las mejillas sonrojadas mientras asomaba su examen por debajo de sus brazos de forma discreta.

Sus parpados se abrieron con gran sorpresa ante tal ofrecimiento ¿Había oído bien? ¿Ella le daría copia de su examen? ¡Perfecto! Sabía que Hinata pese a ser tan tímida era una buena estudiante, si copiaba su examen era un hecho que pasaba, pero… ¿era correcto? ¿Por qué ella le hacía tal ofrecimiento si apenas y se conocían? ¿Acaso era una trampa? No, ella no era así, podía ser tímida pero nunca tramposa de eso estaba seguro… Aun así…

Hinata… ¿Por qué me dejarías copiar tu examen? ―cuestionó con seriedad fingiendo atención en su examen al darse cuenta que Ibiki los miraba.

¿Eh? ―reaccionó ella sorprendida sin apartar su vista de su pupitre― P-Pues… yo… yo… ―titubeó un instante como si tratara de escoger las palabras correctas― N-No quiero… que tengamos que separarnos… ―aceptó avergonzada― Y-Ya sabes… ―continuó al sentir su mirada sobre ella― S-Somos compañeros… y… pienso que sería bueno… que todos continuemos juntos… ―explicó al evadir su mirada― Por eso… ―.

Ah, ya veo ―sonrió él al entender sus razones.

Y estuvo a punto de hacerlo de no ser porque detrás de ellos asomaba Ibiki rompiendo uno de los exámenes de uno de los estudiantes al intentar copiar y luego ser retirado del salón, no quería que eso también les pasara a ellos y menos a Hinata después de volver a mostrar otro gesto de amabilidad con él, se negó a hacerlo aun cuando ella intento convencerlo, si iba a perder lo haría con la cabeza en alto y el orgullo intacto."

―L-Lo recuerdo… ―dijo después de unos momentos de silencio― P-Por un momento… pensé que realmente reprobarías… ―comento con cierta nostalgia.

―Yo también lo pensé ―aceptó― Una suerte que Tsunade al final anulara los resultados de los exámenes ―sonrió― Pero sabes… ―dijo retomando su seriedad― Lamento no haberte dado las gracias cuando todo termino ―confesó.

―E-Está bien… no tenías por qué hacerlo, de todas formas… ni siquiera pude ayudarte ―recordó con tristeza.

―Eso no es cierto, tú fuiste muy amable conmigo ―dijo recostando su rostro de un lado sobre su hombro― Siempre lo has sido… ―dijo con la mirada perdida en sus recuerdos.

"Su estómago dolía, tenía hambre y sus parpados estaban sumamente pesados por la falta de sueño… hacia un par de semanas que su hermano Mema había vuelto de estudiar en el extranjero pero basto una sola mirada para que se diese cuenta que había cambiado y mucho, apenas si hablaba y últimamente se la pasaba en pelea tras pelea, sus padres estaban tan preocupados en qué hacer con él que difícilmente le ponían la atención debida y no era que se quejara estaba acostumbrado, pero…

Las confrontaciones con sus padres eran cada vez más airosas y él en un intento por calmarlos terminaba envuelto en ellas o terminaban peleando hasta que su madre los separaba o golpeaba para tranquilizarlos, la noche anterior hasta lo dejo afuera de su cuarto pero para evitar cualquier tipo de confrontación decidió no contarle nada a sus padres y prefirió dormir en el ático… Muy mala idea… apenas y logro pegar el ojo en toda la noche, siempre le habían dado miedo los fantasmas, de hecho toda historia de terror tendía a ponerle los pelos de punta no entendía cómo es que a otros les gustaban esas cosas, eran aterradoras y pasar toda la noche en un ático oscuro frio y empolvado no hacia si no recordarle uno de esos escenarios tétricos en donde el ente espectral esperaba a que sus víctimas estuviesen profundamente dormidas para atacar y el sonido del viento golpear el cristal de la ventana en el otro lado tampoco ayudaba… Al final paso una muy mala noche y apenas y logro dormir por lo menos dos horas, por tanto se levantó tarde, no desayuno, olvido su almuerzo y dudaba seriamente que Menma le convidara del suyo.

Tengo hambre, de verás… ―lloriqueo al dejarse caer sobre su asiento y hundir su rostro sobre su mesa al escuchar el rugir de su estómago.

N-Naruto-kun… ―Escucho un suave llamado a un lado pero apenas y se atrevió a levantar su rostro completamente.

¿Qué ocurre, Hinata? ―cuestionó con voz rasposa y cansina.

Yo… ―titubó ella― Esto… me preguntaba… ―desvió su mirada.

Estaba agotado y los titubeos nunca le habían gustado, pero Hinata era su amiga, una extraña y tímida amiga pero estaba seguro que si no habla pronto la poca cordura y paciencia que le quedaban se irían al caño y sinceramente suplicaba porque eso no fuera así.

Me preguntaba… ―volvió a tomar aire― ¿T-Tienes hambre? ―cuestionó tímidamente.

Era algo obvio, pero sinceramente no estaba de ánimos para discutir y aun si lo estuviera eso era algo que mucho menos haría con Hinata.

S-Si… ―afirmó al borde del colapso.

Ah… Pues… Yo… Si quieres, puedes… comer mi almuerzo ―ofreció tímidamente para sorpresa del joven.

¡¿Enserio?! ―exclamó aún sin creerlo, por toda respuesta ella se limitó a afirmar avergonzada― ¡Gracias, Hinata! ―sonrió con renovado ánimo.

Casi llora de alegría al probar aquel manjar celestial, era la primera vez que probaba algo que no fuera preparado por su madre, desde hacía unos años sabía que la familia de Hinata era dueña de las empresas de exportaciones "Byakugan" y aún más sorprendente era que su padre fuera el presidente de todo ese imperio y además un gran amigo de su padre lo cual si fue realmente sorprendente por ello estaba seguro que Hinata tenía cocineros de primera que le preparaban su almuerzo… Grande fue su sorpresa al enterarse de que no era así y aún más impresionante que fuese ella la que se preparase su almuerzo todos los días, sin duda Hinata no solo era amable y gentil, era agradable, inteligente y ahora también una gran cocinera."

―Y pese a todo lo que has hecho, por mí… ―su voz se quebró ligeramente― Yo… Nunca he podido hacer nada por ti… ―sus parpados se cerraron en frustración― Ni siquiera fui consciente de que tú… me querías… ―era difícil admitirlo.

Había hablado con Sasuke el otro día y él le había dicho que no le sorprendía realmente que ella estuviera interesada en él de hecho ya tenía la idea desde hacía algún tiempo y posiblemente otros también lo habían notado… meno él… La había lastimado ingenuamente con sus acciones, le había tenido lastima a Hinata y eso era aún peor que haberla rechazado pero estaba tan cegado por la culpa que jamás tuvo el tacto o la delicadeza de haber pensado un poco más en sus sentimientos y como seria afectada por sus imprudencias.

―Tampoco soy capaz de poder corresponderte… No he hecho más que lastimarte una y otra vez… ¡Rayos, soy un idiota! ―gruñó frustrado por lo bajo al apretar ligeramente sus hombros― Seguramente para este momento realmente has de odiarme ―sonrió amargamente.

Su corazón se oprimía dolorosamente al escucharlo decir nuevamente que no podía corresponderla, dolía recordar cada momento a su lado porque solo le hacía ver una y otra vez que él jamás la vio de la misma forma que ella, dolía recordar todo el amor que le tenía… ¿en verdad, no había espacio en el corazón del rubio para ella? ¿Ni siquiera un pequeño fragmento?

"¡Cuando una persona ofrece algo no debe esperar nada a cambio!"

Sus parpados se abrieron ligeramente al recordar las palabras de Gai-sensei… Cierto… Ella se había confesado y aunque no lo hubiese admitido en el fondo realmente esperaba que él la correspondiera, desde un inicio espero recibir algo de su parte ese fue el problema… lo que desato toda esta tortuosa situación… Había llorado y lamentado su dolor una y otra vez, siempre compadeciéndose de sí misma ignorando que él también estaba haciéndose daño a si mismo porque ella no era capaz de salir adelante por si misma… Hasta lo había hecho pensar que lo odiaba y eso era impensable para ella… Pero ya no más…

―Hinata… yo… ―.

―Lo siento… ―.

Sus parpados se abrieron sorprendidos ante aquella frágil voz quebrarse junto a su oído.

―L-Lo siento… ―musitó con la voz quebrada con el rostro bañado en lágrimas que ahora se perdían entre la oscuridad de su cabello― Lo s-siento… ―repitió apretando con fuerza sus parpados.

―Hinata… no…―murmuró sorprendido al reincorporarse.

Pero el verla ahí con las mejillas sonrojadas y las lágrimas desbordándose entre los pliegues de sus parpados cerrados, repitiendo una y otra vez ese "lo siento" tan cargado de sentimientos no hizo sino quebrarle una parte dentro de su ser.

―Y-yo… yo también te he hecho… mucho daño… L-Lo siento… Lo siento mucho…―dijo entre sollozos.

―N-No… ―negó él al levantarse y apoyar su frente contra ella― Es mi culpa… ―dijo con la voz quebrada― Soy un verdadero imbécil… perdóname tú a mí… perdóname… ―suplicó.

Los parpados de ella se abrieron ligeramente al sentir unas frías gotas caer sobre su rostro, su mirada se contrajo ante la sorpresa de ver aquellas gemas azules acuosas por las lágrimas, sintió un leve cosquilleo en su frente y solo ahí fue consciente de que él las había unido entre aquellas suplicas de perdón y lamento de ambos… y entonces se dio cuenta de algo… Tal vez y solo tal vez Naruto la quería, no como ella a él, pero una pequeña parte de él era suya… su amistad tal vez no era lo que quería, pero el verse reflejada en aquel par de orbes azules aunque sea por unos momentos era una dicha tan grande que no sabía cómo describirla.

Tal vez era egoísmo o idiotez, pero estar reflejada en sus ojos siendo quien era, siendo Hinata y nadie más… daba igual si era solo como su amiga… no importaba que él no la amara, ella lo amaba y eso es lo único que importaba…

―Perdóname… ―suplicó una vez más Naruto.

―N-No… ―negaba Hinata para sorpresa del rubio.

― ¿N-No? ―dijo asustado antes de que sus ojos volviesen a ensombrecerse comprendiendo que todo había llegado a su fin.

―N-No tengo… porque perdonarte… ―habló nuevamente Hinata, desconcertando al rubio― N-No es tu culpa ―dijo suavemente mientras posaba su mano en el rostro en una suave caricia un consuelo mudo que solo ellos entendían.

"―No puedes forzar a alguien a sentir lo mismo que tú ―."

Tenten tenía razón, los sentimientos no podían ser forzados, ella podía forzar a Naruto a sentir amor hacia ella, ni él podía forzarla a sentir únicamente amistad por él.

―No es tu culpa ―repitió suavemente― E-Está bien si no me amas… ―dijo triste― N-No importa… ―sonrió secando los últimos rastros de lágrimas en aquellos ojos azules― Está bien… ―musitó dulcemente.

Sus pupilas brillaban conmovidos ante aquella joven debajo de él, tan frágil… pero tan fuerte y fue ahí que por fin pudo ser consciente de algo que hasta el momento había pasado por alto.

―"Hinata realmente es hermosa" ―se dijo mientras sus mejillas adquirían un suave sonroso.

―Pero… tú… ―trato de decir― Tú has sufrido mucho… porque yo… ―.

―Está bien ―acalló ella sin quitar su mano de su rostro― N-No tienes por qué sentir lo mismo por mí… ―hizo una breve pausa―… para que yo sea feliz… soy feliz ahora ―sonrío.

Eso lo tomo por sorpresa.

―Que Naruto-kun haya hecho tanto por disculparse conmigo… Me hace pensar que me aprecias, aunque sea un poco… No importa si es solo como una buena amiga ―dijo sincera.

―Hinata… ―nombró con seriedad― Estas equivocada ―dijo desconcertándola― Yo no te aprecio ―cortó.

―A-Ah… ―al instante retiro su mano de su rostro y bajo la mirada cuando sintió un nudo ahogare en su garganta.

―Es mucho más que solo eso ―admitió.

Ahora era él quien posaba su mano en el rostro de ella en una caricia muda.

―Te quiero ―confesó― No solo eres una buena amiga, más que eso, eres una amiga indispensable para mí ―continuó disfrutando el ver sonrojo que se pronunciaba entre sus dedos― Eres importante para mí… ―sonrió.

"―Es cierto ahora el corazón duele, pero un día alguien llegara a tu vida y curara esas heridas con su propio amor… quien sabe si es hasta él mismo Naruto o no…―"

¿Era importante para él? ¿Lo era? Aún no terminaba de creer lo que sus oídos escuchaban, pero de algo estaba segura… Tenten tuvo razón desde el inicio y en todo lo que había dicho… Su pecho aún dolía, pero en este mismo instante era la calidez de Naruto la que empezaba a sanar sus heridas, su sonrisa y aquellos ojos azules que la veían con cariño eran como un bálsamo a su corazón, puede que sus sentimientos no fuesen correspondidos pero… quien sabe y algún día, ella también podría encontrar la felicidad con alguien más, alguien que llegara a cautivar su corazón y terminara de sanar sus heridas aunque estaba segura que no lo amaría como a Naruto, no amaría a nadie como a él porque él era su primer amor, modelo a seguir y siempre tendría un lugar imprescindible en su corazón… o tal vez algún día en un remoto futuro… tal vez él podría llegar a verla de la misma forma que ella a él.

―"Hasta entonces… quiero mantener mi corazón abierto…" ―.

―"Por ahora quiero seguir amándote, estar a tu lado si me necesitas aun desde la distancia… pero también quiero mantener la esperanza en el día en que pueda ver a alguien más que a ti…" ―.

No sabía lo que era, pero lo sentía, algo nuevo y cálido nacía en su interior… tal vez era la resolución de seguir amando pero sin perder la esperanza de llegar a querer a alguien más… puede que estuviese empezando a madurar o puede que fuera la esperanza de algún día encontrar lo que tanto buscaba, aun así por ahora… era feliz.

Por su parte Naruto no podía asegurarlo a ciencia cierta pero tenía la sensación de que algo cálido se despertaba en su interior… tal vez era la dicha de haber no solo recuperado aquel lazo que temió perder si no que hasta podría decir se había reforzado no lo sabía pero era una agradable sensación… no obstante no tuvo mucho tiempo para reflexionarlo cuando escucho la voz de Hinata.

―Ah… Naruto-kun… ―habló Hinata después de un momento.

― ¿Si? ―dijo desconcertado por la vergüenza que se reflejaba en su rostro.

―Creo que… se me ha entumecido el cuerpo… ―dijo avergonzada― Podrías… ―desvió su mirada.

― ¿Eh? ―en un principio no entendió pero tras unos segundos de reflexión, reacciono de golpe― ¡Ah, disculpa! ―dijo apenado tratando de levantarse.

― ¿S-Sucede algo? ―cuestionó ella al verlo detenerse a unos centímetros de su cuerpo― ¡¿Na-Naruto-kun?! ―exclamó sonrojada al sentir el cuerpo de Naruto nuevamente sobre el de ella.

―Lo siento, pero este lugar es más cómodo ―comentó al dibujar una sonrisa burlona por lo bajo mientras escondía su rostro en el espacio entre su cuello y hombro del lado izquierdo― Además, estoy cansado no dormí bien anoche ―dijo con una voz enfurruñada como la de un niño que no quiere que le quiten un juguete.

―P-Pero… Naruto-kun… ―trató de objetar Hinata― ¿Q-Que hay de las clases? ―cuestionó en un intento por tratarlo de hacer entrar en razón, pero nada― ¿N-Naruto-kun…? ―llamó al no recibir respuesta, pero al escuchar su respiración acompasada se sorprendió grandemente― N-No te duermas… sobre mí… ―pidió sonrojada, pero igual que antes, nada― "¿y ahora, que hago?" ―se preguntó― Descansa Naruto-kun ―musitó con una sonrisa al escabullir sus brazos debajo del cuerpo del rubio y posarlos sobre su espalda.

El rubio solo sonrió triunfante y satisfecho al ser consciente de que ella le había creído, pero no había mentido del todo, a decir verdad no había dormido casi nada pensando en un buen plan para hablar con Hinata, cuando Menma se cansó de escuchar el rechinido de su cama cada que se giraba de un lado a otro lo terminó sacando a patadas del cuarto y tuvo que pasar la noche en el cuarto de baño porque ni loco se volvía a quedar en el ático… Así que, si Hinata le daba permiso no sería malo tomarse una pequeña siesta ahí se dijo al dejarse caer dormido.

Tuvo que hacer uso de todo su auto control cuando salió de la dirección para no regresarse y decirle unas cuantas palabras a la vieja Tsunade, pero ella lo había sentenciado, todo porque de alguna forma se había colado el rumor de que él tenía "cautivos" a al gordo de Chouji y a la cobarde de Hinata el día anterior ¡Santo cielo! El discurso que tuvo que aguantarle hasta que ello lo dejo hablar para contar su versión de los hechos y aunque no parecía haber quedado convencida del todo lo dejo ir solo con la advertencia de que si volvía a ocasionar más problemas sería expulsado y eso significaría que su madre lo mataría de la forma más cruel posible.

Sin embargo en su regreso a clase algo pareció llamar su atención, desconcertado veía como a lo lejos su hermano hacía gestos exagerados y alegres mientras parecía decirle algo a una animada Hinata que le veía con tanta adoración la sola escena logro hacerle sentir una empalagosa sensación dibujando una mueca de repulsión ante la escena, no obstante al ver a esa niña sonrojarse por las bromas de su hermano.

―"Sin duda esa niña me será útil" ―se dijo con una sonrisa maliciosa antes de retomar su camino.

―Naruto-kun… ¿está bien que estemos en este lugar? ―cuestionó una preocupada Hinata mientras ambos entraban al salón del club de teatro.

―Claro que si ―aseguró él― Después de todo teníamos que venir acá al termino de las clases y no falta mucho para eso ―comentó mientras cerraba la puerta corrediza tras ellos.

―Pero… ¿y si nos reprenden por haber faltado a clases? ―dijo aun insegura.

― ¡Nah! Descuida, le pedí al Teme que nos cubriera ―respondió relajado al husmear entre el mobiliario que habían utilizado por la mañana.

― ¿a Uchiha-san? ―decía sorprendida al deducir lo que aquello significaba― "Después de esto no creo que sea capaz de ver a Uchiha-san a la cara" ―concluyó con las mejillas rojas.

―Hinata, ayúdame con esto ―pidió el rubio al intentar sacar algo de algunas cajas.

― ¿Qué haces, Naruto-kun? ―preguntó al acercarse y ver como tomaba varios botes de pintura en spray.

―Por lo general el cejotas y cejotas-sensei son los primeros en venir ¿recuerdas? ―habló animado.

―S-Si pero… ―dijo aún sin entender.

―Simple les jugaremos una pequeña broma de despedida ―sonrió travieso.

― ¡¿Eh?! ―reaccionó al comprender al fin la situación― Pero Naruto-kun, no creo que este bien hacer eso ―dijo en un intento por hacerlo recapacitar.

―Descuida ―intercedió al adivinar su preocupación― Mira ―señalando la etiqueta en la parte trasera― Esta pintura es para el cabello, se quita fácilmente ―sonrió para tranquilizarla.

―Pero… ―dijo aún no muy convencida al ver que el abría los botes de pintura y vertía su contenido en una pequeña cubeta y la colocaba sobre la puerta corrediza por la cual habitualmente ellos entraban.

―No tienes de que preocuparte ―sonrió él― Bien, espera un momento aquí, Hinata, iré a prestarle su cámara a Sai ―pidió antes de salir por la otra puerta.

―Um… ―apenas y si pudo afirmar― "No sé porque, pero tengo un mal presentimiento de esto" ―se dijo Hinata al ver la cubeta sobre la puerta.

Un bufido escapo de sus labios, este en definitiva no parecía ser su día, no solo por todas las ridiculeces que tuvo que hacer en la obra, el discurso de Tsunade y ahora la loca Anko lo había sacado de su clase por haber faltado a su primera hora de clase ¿Qué no se suponía que Tsunade ya había arreglado eso? ¡Demonios! Anko era una esquizofrénica… y en vista que no tenía nada más que hacer para que perder su tiempo lo mejor era ir al salón de teatro y tratar de tomar una siesta.

Estaba preocupada, Naruto aún no volvía y las clases pronto terminarían pero lo que más nerviosa le ponía era aquella "inocente" broma que el rubio había ideado ¿y si mejor quitaba la cubeta sobre la puerta? Naruto tal vez se molestaría, pero su consciencia estaría más tranquila se convenció, colocando una silla para ayudarse a quitar aquella cubeta, con un poco de trabajo pero al final suspiro más tranquila al tener el objeto en manos ya solo faltaba bajar de la silla.

Aún estaba molesto, pero no había nadie con quien desquitar su ira, sin embargo al estar frente a la puerta del club de teatro le hizo saber que tal vez esa puerta le quitaría un poco de su enojo…

― ¡Ah! ―bramó Menma enfadado al abrir la puerta de un solo azote.

― ¡Kya! ―exclamó Hinata asustada.

Trataba de bajar de la silla cuando la puerta se abrió estruendosamente por lo que perdió el poco equilibrio que tenía lanzando al aire la cubeta mientras ella caía hacia atrás, el golpe fue fuerte, pero sus parpados ahora se abrían asustados al ver que la cubeta se elevaba al aire y en cámara lenta giraba, era un hecho que la pintura le caería encima.

― ¿Hyuga? ―reconoció extrañado Menma al dar un par de pasos hacia dentro― ¿Qué haces…? ―.

¡Splash!

Ese sonido retumbo en todo el salón, seguido por el sonido de un golpe más suave una vez la cubeta cayó al suelo esparciendo un poco de su espeso contenido… fucsia. Los ojos de Hinata se abrían sorprendidos, su corazón se detuvo y estaba segura que el de Menma también porque sus ojos estaban completamente abiertos, pequeñas gotas de pintura fucsia caían por los mechones de su cabello del lado izquierdo, mientras que el lado derecho se mostraba intacto.

Menma por su parte aún no terminaba de entender la situación, hasta que sintió el espeso liquido descender entre su cabello hasta su rostro, aún desconcertado lo palpo… Con gran horror confirmo sus más grandes temores… Ahora su mirada se escondía tras la sombra de su cabello, Hinata sintió miedo, no terror al como el cuerpo del joven temblaba ligeramente.

―N-Na-Namikaze-san… ¿s-se encuentra bien…? Yo…l-lo siento… fue un accidente… ―intentó hablar mientras el musitaba en lo bajo palabras inentendibles.

―muerta… ―brincó en su sitio al escuchar eso último.

― ¿Q-Qué? ―intentó preguntar al imaginar haber escuchado mal.

― ¡Estas muerta, Hyuga! ―exclamó iracundo Menma.

Su rostro palideció ante aquella mirada enardecida en ira… Había despertado al demonio.

― ¡Hinata, volví! Disculpa la demora pero Sai… ―las palabras del rubio quedaron al aire al no ver a nadie dentro del salón.

Pero su mirada se posó con sorpresa en la cubeta ahora tirada esparciendo la pintura fucsia en el suelo ¿acaso había llegado tarde? No, de ser así Gai y Lee estarían lloriqueando a todo pulmón… Entonces… ¿Dónde estaba, Hinata? Se preguntó.

― ¿Naruto-san? ―nombró Sara al entrar tras el rubio por la otra puerta― ¿Qué sucede? ―preguntó al verlo estático asomando su rostro.

Sus ojos se abrieron sorprendidos al ver pintura fucsia regada por el salón, un par de sillas tiradas y unos botes de pintura en spray abiertas no muy lejos… su rostro palideció.

―Naruto-san… no me digas ¿Qué…? ―pero basto ver la expresión de "atrapado" del rubio para comprender la situación.

―S-Solo era una pequeña broma… como despedida a Gai-sensei y Lee por su trabajo ―intentó explicarse.

―E-Entiendo, pero… Naruto-san… esa no es la cuestión… ―dijo Sara preocupada.

― ¡Lo siento! ―.

― ¡Te voy a matar, Hinata! ―.

Los ojos de ambos se abrieron con sorpresa ante aquellos gritos dirigiéndose hacia una de las ventanas del salón… Grande fue la impresión de ver a Hinata correr como si su vida dependiera de ello a pocos metros un iracundo rubio, casi rubio, ya que la mitad de su cabello ahora era de un tono fucsia y la otra era rubia.

― ¿E-Eh? ¿M-Menma fue el que cayó en la broma? ―dijo el rubio al borde de la risa― ¡Que tonto! ―exclamó al empezar a reírse.

―Naruto-san, no creo que deba reírse por eso ―comentó Sara desconcertándolo― Esto es serio ―dijo preocupada.

― ¿Por qué lo dices? ―cuestionó preocupado, bueno él también creía que era algo serio, seguramente cuando Menma cayó en la broma al ver únicamente a Hinata en el salón la inculpo, así que si eso era un poco serio― bueno, yo también estoy preocupado de que Menma persiga a Hinata ―dijo serio.

―No ese no es el problema ―negó Sara para sorpresa del rubio― Naruto-san ¿no lo entiendes? ―el negó― Esa no era pintura para el cabello ―confesó.

Su rostro palideció ahora si estaban muertos.


Lamento mucho no haberlo mencionado antes (el cansancio y desvelo son malos para la coordinación) pero este capitulo me coto compeltarlo, pero lo hice gracias a la grandiosa ayuda de: Lady Mitzuki (Mitzu-chan! gracias por la idea de la escena de los rollos de canela, la modifique un poco bueno mucho pero espero que te gustara) y a Kurugane Taichou (Hentai-san si no fuera por ti creo que no hubiese despertado tanto mi imaginación) Muchisimas gracias a ambos!

¡Hola a todos!

Pues primero que nada y como siempre agradezco infinitamente sus comentarios no saben lo inmensamente feliz que me hacen, ustedes son mi razón de ser y en segundo lugar de nuevo lamento la tardanza, pero el capítulo de esta semana se me ha alargado -_-

¡36 hojas! ¡Es el capítulo más largo que he escrito en mi vida!

Y disculpen si soy breve en responder sus comentarios, es casi media noche y aún sigo aquí atorada en el pc con tarea y hasta pense no responder reviews esta semana, pero la sola idea me hizo sentir mal por eso disculparan las faltas ortograficas

Jess: Gracias por tu comentario, me alegra que te gustara el anterior y si como puedes ver Naruto sufrió un poco en este capítulo pero más adelante volverá a sufrir, Menma tal vez revele unos cuantos secretos en el siguiente capítulo, espero que el capítulo de esta semana también te haya gustado y solo pido paciencia con el NaruHinaMen/MenHinaNaru pero primero debo acercarlos un poco antes de desatar todo lo que les espera.

Lady Mitzuki: Mitzu-chan! Agradezco infinitamente tu comentario y como siempre me alegra haberte hecho reír y bueno como siempre pido paciencia al pasado de Menma, espero que este capítulo haya sido de tu agrado y gracias por el voto al MenHina! y muchas gracias por la idea con la escena de los rollos de canela, espero que te gustara como la modifique jejeje

LightDanica: Gracias por tu comentario y disculpa la demora y bueno con este último evento ya veremos a nuestro Menma con aquel negro que le queda tan bien y bueno yo creo que el luto de Hinata ya acabo con esto último ¿o tal vez no? Quien sabe jajajajaj espero que te haya gustado el capitulo

Tomoe: como siempre gracias por tus comentarios, lamento de nuevo la demora y espero que te haya gustado el capítulo de esta semana, y si Sakura por lo general es agradable en mis fics, no me gusta pintarla de mala porque a decir verdad es uno de mis personajes favoritos jejejeje

Haruhi: Gracias por el comentario, si Sakura es de las buenas, gracias por tu opinión sobre los personajes me alegra la aceptación que reciben y creo que con este capítulo Menma mostro un poco su lado Uzumaki y temo decirte que el distanciamiento entre Naru y Hina acabo, pero descuida igual se acercara a Menma y si pensé en el Host Club cuando hice esa facilidad de diferencia en Hinata espero que te haya gustado el capítulo.

Lallamaquellama: nani?! Si es un juego, pues me parto el lomo en terminar mis tareas y adelantar capítulos, si no, pues no tengo ni la menor idea de que me hablas jejejeje

Aairí: Gracias por comentar pero temo decirte que eres el número 44, pero aún hay oportunidad (de tres, en uno, pero la hay) aun así considerare la idea de hacer un MinaKushi, me alegra que te guste la historia y espero no decepcionarte con este capítulo.

LuuLuuu: Gracias por el comentario y espero que este capítulo haya sido de tu agrado, a mí también se me hacía feo verlos así y espero haberlo arreglado la situación de la manera correcta.

Ruby Namikaze: Gracias por el review, lamento el susto y la demora, me alegra que te gustara el capítulo anterior y solo espero que este capítulo no se haya hecho aburrido por lo largo, eres el comentario 46 aún hay oportunidad, no tengo nada en contra del KakaRin, hasta haría un NaruSaku si el comentario 50 así lo pide, pero considerare la idea del KakaRin.

Bella Lestrange: Gracias por tu comentario y también dale las gracias a tu amiga de mi parte por habértelo recomendado, me alegra que te haya gustado el capítulo y espero que este no te haya decepcionado, si es así házmelo saber que tratare de mejorar en el siguiente.

Eso es todo por ahora, gracias de nuevo por los comentarios y aquellos que quieran ser el número 50, estamos en el review 47 faltan 3 para el siguiente, aún tienen oportunidad!

Bueno sin más que decir, espero que les haya gustado el capítulo de esta semana, lamento si se me alargo, pensé en cortarlo en dos pero sé que eso alimentaria mi pereza y tardaría más en actualizar así que aunque largo aquí está!

Nos leeremos en el siguiente capítulo!

Cuídense!

Sayo!

Capítulo 7 Un libro no se juzga por su portada

¿Alguién me regala un review?