Capítulo 3: El pirata de Ryukyu Ryukyu era una aldea situada en la actual Okinawa, en Japón.

Era un pueblo de pescadores, donde todo el mundo vivía apaciblemente, con una vida rutinaria y aburrida, pero tranquila.

Sin embargo, había un hombre que no se conformaba con la paz de la aldea.

Maxi, un joven de 28 años, tenía un espíritu aventurero incapaz de ser saciado en un pueblo como aquel.

Así que un día decidió hacerse a la mar en busca de aventuras, acompañado de su hermano Kyam y una tripulación de hombres que también querían escapar de la rutina.

El dinero era escaso, por lo que decidió dedicarse a la piratería.

Pero Maxi, que pronto sería conocido como "El pirata de Ryukyu", no era el típico pirata.

Maxi era un pirata pacífico, que solamente empleaba la fuerza necesaria para hacerse con los tesoros de los barcos que asaltaba, pero nunca mataba a nadie ni hundía ninguna nave.

Maxi era un experto en manejar el nunchaku, un arma tradicional japonesa consistente en dos palos cortos y gruesos de hierro unidos por una cadena. Además, se manejaba con soltura en cuatro artes marciales diferentes.

...

Un día, surgió un rumor en la aldea de Ryukyu.

Se hablaba de un monstruo gigante con apariencia humana, que portaba un enorme hacha y que arrasaba ciudades enteras. Era conocido como Astaroth, y decían que había sido creado por un sacerdote malvado, utilizando el poder de Soul Edge. Los relatos más siniestros decían que iba escoltado por una tropa de seres mitad hombre mitad lagarto que no dejaban ser con vida allá por donde pisaban.

Pero Maxi no creía en monstruos, gigantes, ni hombres lagarto. Siempre había considerado que esos relatos habían sido inventados por alguien del pueblo para intentar acabar con el aburrimiento que reinaba en la aldea.

O al menos, eso consideraba hasta cierta noche, al volver de uno de sus viajes.

...

Maxi y su tripulación desembarcaron en el puerto de Ryukyu de madrugada, cuando toda la aldea estaba ya durmiendo.

Maxi ordenó a sus hombres que llevaran todos los tesoros que habían conseguido durante su viaje hasta el sótano secreto que sólo ellos conocían.

Mientras ellos lo hacían, Maxi se sentó en la playa mirando hacia el océano, y su hermano lo acompañó. Esta escena se repetía todas las noches que desembarcaban en su aldea natal.

Llevaban unos minutos sentados en la costa, sintiendo la refrescante brisa del mar, cuando escucharon un grito aterrador proveniente de la aldea.

Se giraron a tiempo para ver como un hombre enfundado en una armadura prendía fuego a una de las humildes cabañas de la aldea, y otros muchos empezaron a saquear la ciudad.

Maxi y Kyam no tardaron en reaccionar. Ordenaron a sus hombres que abandonaran lo que llevaran encima y lucharan contra los invasores.

Durante las siguientes horas, la aldea fue un auténtico caos.

Las casas ardían, la gente corría, los invasores los perseguían...

Ryukyu no contaba con un ejército, así que sus únicos efectivos eran Maxi, Kyam y su tripulación.

En un momento determinado de la batalla, varios de los invasores encontraron, en uno de sus saqueos, el sótano secreto de los hermanos.

Kyam los vio entrar en él y decidió seguirlos para evitar que robaran los tesoros que allí tenían almacenados.

Mientras, Maxi y su tripulación continuaban luchando contra el resto de invasores.

Finalmente, y gracias a las habilidades de Maxi, consiguieron salir victoriosos. Los pocos invasores que quedaban con vida huyeron, sin llevarse nada, cuando ya estaba amaneciendo. Muchos de los habitantes de la aldea habían perecido en la batalla, pero por fortuna, todo había acabado.

Maxi se acercó al cadáver de uno de los invasores y le quitó el casco. Lo que vio le hizo apartarse rápidamente.

Aquel guerrero tenía cabeza de lagarto. Y después pudo comprobar que todos los invasores la tenían.

Así que los rumores eran ciertos. Esos invasores eran parte de las tropas de Astaroth.

Aunque se decía que nunca dejaban supervivientes, Maxi supuso que esa parte de la historia había sido exagerada por los que la contaban.

Maxi decidió que si quería acabar con las invasiones que llevaban a cabo los hombres lagarto, tenía que ir directamente a por su jefe, el gigante Astaroth. Y después de acabar con él, debería destruir Soul Edge, la que se decía era la fuente de poder del gigante.

Para ello, necesitaría reunir una nueva tripulación poderosa, con la ayuda de Kyam.

Entonces, se dio cuenta. No había visto a su hermano desde la batalla.

Con el corazón en un puño, preguntó a los aldeanos que se deshacían de los restos de la batalla si lo habían visto.

Uno de sus tripulantes le dijo que en mitad de todo el caos lo había visto meterse en su sótano secreto.

Maxi se dirigió allí apresuradamente, temiéndose lo peor.

Llegó corriendo hasta la entrada secreta, y el miedo lo invadió al ver que se encontraba abierta. Kyam no la hubiera dejado así.

Entró en el sótano y lo que vio dentro le dolió más que todos los golpes que había recibido durante la batalla.

Allí, en el interior del sótano, rodeado de tesoros desperdigados y de cadáveres de invasores, yacía el cuerpo sin vida de Kyam.

Maxi corrió hasta él y lo abrazó con fuerza, conteniendo las lágrimas.

Había pensado en acabar con Astaroth y Soul Edge para librar al mundo de sus invasiones.

Pero Maxi sabía que en pocos días, la aldea de Ryukyu volvería a su monótona normalidad.

Ahora, al descubrir el cadáver de su hermano, Maxi cambió su manera de pensar.

No iba a acabar con Astaroth por precaución. Iba a acabar con él en venganza. Se había convertido en algo personal.