"―recuerdos o frases importantes―"

―"pensamientos"

―diálogos ―.

Diálogos externos ―.

―Énfasis en algo ―.

… - Cortes de escena. (Excepto cuando hay recuerdos intermedios)


El contenido del presente especial no influye en la trama original de la historia.


¡Especial del "Día blanco"!

¿S o M? ¡la respuesta la tiene el, Pocky!

"Sabías que cuando dos personas comen juntas un pocky, y se puede saber quién e cuando lo rompen."

N-Naruto-kun… ―.

Hi-Hinata… ¿Q-Qué haces…? ―.

Lo siento, Naruto-kun… pero… no puedo soportarlo más… Te necesito…―.

¡E-Espera! ¡¿Qué… Qué estás diciendo?! ―.

Te necesito… conmigo… Naruto-kun… ―.

Hinata… no podemos hacer esto… aquí… tu aún…―.

¡Al diablo todo! Hinata, yo también te necesito conmigo ―.

Naruto-kun… ―.

Hinata… ―.

― ¡Idiota, despierta! ―.

Un sonoro grito seguido al estruendoso golpe de la puerta al ser abierta.

― ¡AH! ―gritó Naruto.

Fue tal su sobresalto que al levantarse de su cama tan repentinamente, sus piernas se enredaron con las sabanas haciéndolo caer estrepitosamente contra el suelo boca abajo.

―Tsk. ―bufó adolorido al sobar su rostro adolorido― ¿Qué rayos te pasa? ―gruñó Naruto― ¡No ves que estaba teniendo un buen sueño! ―reclamó al girarse hacia Menma con el rostro sonrojado por el golpe, sin embargo no tardo en sudar frio tras analizar sus propias palabras.

―Serás… ―gruñó Menma, dispuesto a golpearlo nuevamente.

―Y a todo esto ¿Por qué me despiertas, tan temprano? ―cuestionó molesto al reincorporarse a medias.

― ¡Que temprano, ni que nada, ya es tarde, levántate de una vez por todas! ―ordenó molesto.

―Pero si apenas si son… ―.

Su rostro palideció de golpe al posar su vista en el reloj sobre su mesa de noche.

7:00 a.m

― ¡Es tarde! ―exclamó asustado, antes de levantarse rápidamente y dirigirse al baño batallando con la sabana en el camino― ¿Por qué no me despertaste antes? ―reclamó desde la puerta del baño frente a su habitación.

Pero tras analizar la situación se detuvo de golpe, antes de asomarse rápidamente hacia el marco de la puerta, observando analíticamente al pelinegro.

―Más bien… ¿Por qué me despertaste? ―cuestionó el rubio inquisitivamente.

― ¡Menma ¿ya despertaste a tu hermano?! ―gruñó la voz de Kushina en el primer nivel, aclarando completamente las dudas del rubio.

―Tsk. ―bufó por lo bajo al cruzarse de brazos, reafirmando la respuesta obvia.

―Así que era eso ―comentó perturbado.

―Solo date prisa, antes de que suba y nos mate a ambos ―dijo un irritado Menma al encaminarse por el pasillo hacia su habitación, después de tanto tiempo compartiendo el mismo cuarto, parecía que Kushina y Minato por fin habían notado que cada uno de ellos necesitaba su propio espacio, lo cual era un verdadero alivio para ambos.

El rubio por su parte se adentro al baño dispuesto a lavarse la cara y los dientes, quiso tomar una ducha, pero sabía que no le quedaba mucho tiempo por lo cual no tendría opción que hacerlo tan pronto regresara de la escuela… Mientras hacía eso reflexionaba su anterior sueño.

―"¡Kami-sama! ¿Cómo pude soñar eso?" ―se reclamaba aun asustado― "Que el cielo me perdone por fantasear así con mi amiga" ―rogaba frustrado dándose de topes contra el espejo.

No era la primera vez que tenía un sueño erótico, de hecho gracias a la influencia de su padrino Jiraiya había tenido cientos de ellos, pero, últimamente estos sueños se repetían constantemente con una misma protagonista… Hyuga Hinata.

¡Santo cielo! ¡¿Por qué con ella?! Se cuestionaba cada vez que despertaba sudando en medio de la noche… Hinata era su amiga, una chica tímida, callada y reservada, pero agradable y gentil con él… Cuando necesito apoyo moral ella estuvo ahí siendo un soporte a su autoestima pese a que ella carecía de autoestima propia, pero aún así era una persona sumamente amable y dulce, tal vez en el pasado no fueron muy cercanos pero ahora que compartían más tiempo juntos, no podía negar la calidez que le embargaba al estar a su lado y la extraña opresión en la boca de su estomago cada vez que ella pasaba un poco de tiempo con sus amigos.

No obstante eso no cambiaba que desde hacía algún tiempo había empezado a fantasear diversas situaciones comprometedoras con ella, solo Kami-sama sabia de la terrible culpa que lo carcomía cada vez que hablaba con Hinata y recordaba el sueño de una noche anterior ¡Ella era su amiga! A-M-I-G-A no una chica con la que pudiera o debiera fantasear ¡Jamás, eso no era de amigos!

― ¡Idiota, deja de admirarte en el espejo como una niña y sal de una vez por todas del baño, es tarde! ―gruño Menma al otro lado de la puerta.

― ¡No me estoy admirando en el espejo, imbécil! ―respondió Naruto al reaccionar con las palabras de su hermano.

La campana de la escuela sonaba anunciando el inicio de una nueva jornada, mientras los estudiantes acudían presurosos a sus salones y otros se acomodaban correctamente ante la entrada de sus respectivos maestros.

Por su parte Hinata organizaba sus libros en su mesa, preparándose para el inicio de clases… Giro levemente su mirada hacia los dos asientos vacios tras ella… Era extraño para ella que Naruto y Menma no hubiesen llegado aún, bueno tal vez lo extraño seria que Menma no hubiese llegado aún ya que Naruto solía llegar un poco tarde o justo cuando la campana sonaba, pero en esta ocasión la campana ya había sonado y ninguno de ellos había aparecido.

―" ¿Les habrá pasado algo?" ―se cuestionaba preocupada.

Sin embargo el sonido de la puerta al correrse de golpe llamo su atención.

― ¡A tiempo! ―exclamaron Naruto y Menma con cansancio.

Un suspiro de alivio escapo de sus labios, al verlos entrar jadeando del cansancio por lo que seguramente fue una larga carrera.

―Idiota, por tu culpa casi no llegamos ―gruño Menma al adentrarse al salón.

― ¿Qué querías que hiciera? Mamá no nos dejo desayunar y tenía hambre ―respondió Naruto.

―Pudiste aguantarte hasta el receso ―contraataco Menma aun molesto al tomar asiento.

― ¿Bromeas? Ni loco ―refunfuño Naruto al sentarse al igual que su hermano.

―B-Buenos días ―.

Ambos miraron desconcertados hacia la dirección de donde provenía aquella vocecilla que intervino en su "conversación".

―Hinata ―identificó alegremente Naruto― Buenos días ―devolvió el saludo sonriente.

―Buen día ―dijo secamente Menma, como siempre.

Las clases transcurrieron con normalidad para los tres, hasta que Kakashi-sensei nombro a Hinata para que resolviese un ejercicio en la pizarra, y algo llamo su atención.

Entonces… ¿Te gusta Hyuga-san? ―.

Ambos abrieron grandemente sus ojos.

Sh… Baja la voz alguien podría escucharte… ―.

Entonces ¿si te gusta? ―.

Por supuesto que sí, pero no se lo digas a nadie ―.

¿y has intentado declarártele? ―.

No, quiero esperar el momento adecuado ―

¿entonces, lo harás? ―.

¡Claro que sí! ―.

Inconscientemente apretaron sus nudillos hasta quedar en blanco.

Tienes suerte si ella te dice que si, Hyuga-san es una chica amable ―.

¿Amable? Amigo no es solo eso ¿Es que no has visto su cuerpo? ―.

―"Ese sujeto…" ―gruño Naruto en sus adentros con una vena palpitando sobre su sien.

―"Es un reverendo imbécil" ―completo Menma en su mente con la mirada afilada, mientras los chicos continuaban platicando detrás de ellos.

¿Su cuerpo? … Tienes razón, sin duda ese cuerpo esta para morirse ―.

Por supuesto que sí, y si logro que diga que si, será solo mío ―.

Eso ultimo fue la gota que derramo el vaso.

Hinata terminaba de hacer pequeños trazos en el pizarrón antes de completar la ecuación y depositar la tiza en el borde de este, antes de girarse hacia Kakashi para anunciarle que ya había terminado.

Pero antes de siquiera poder pronunciar cualquier palabra, el chirriante sonido de un par de sillas atrás llamo su atención, sorprendida y desconcertada observo como Naruto y Menma se habían levantado de golpe en la dirección de a un par de chicos tras ellos.

―Intenta acercártele… ―dijo fríamente Menma.

―Y estás muerto ―completó Naruto en el mismo tono que su hermano.

Ambos chicos palidecieron por la frialdad y el odio puro que destilaban aquellos ojos azules en ambos gemelos.

― ¿Hay algún problema, Naruto, Menma? ―cuestionó Kakashi con voz cansina.

―No es nada, Kakashi-sensei ―respondió Naruto al girarse y mostrar una expresión alegre y despreocupada.

―No hay ningún problema ―apoyó Menma al girarse con rostro serio.

―Bien, entonces dejen de hacer tanto escándalo ―dijo en un tono neutral el peliblanco ― Puedes sentarte Hinata ―dirigiéndose a la aludida.

―Um ―afirmó ella, antes de dirigirse a su pupitre.

Pero antes de tomar asiento observo interrogante a ambos jóvenes, quienes solo le dirigieron una sonrisa despreocupada en el caso de Naruto y una mirada serena antes de girar su rostro hacia otro lado en el caso de Menma.

― ¿Qué les sucedió… en el salón? ¿Paso algo malo? ―cuestionó Hinata con preocupación, mientras les entregaba una caja de obento a cada uno.

―No fue nada, no tienes de que preocuparte, Hinata ―respondió Naruto tranquilamente, mientras recibía su obento con una sonrisa.

Aún no muy convencida dirigió una mirada interrogante a Menma.

―Ya lo escuchaste, no fue nada ―dijo Menma mientras separaba sus palillos dispuesto a empezar su almuerzo.

―Um… de acuerdo… ―dijo aún dubitativa Hinata.

Después de aquella peculiar y corta conversación ahora los tres admiraban el cielo azul en completo silencio, disfrutando de aquella tranquilizadora y relajante paz que les brindaba la compañía mutua… un habito que habían adquirido inconscientemente desde el primer día que decidieron almorzar juntos.

― ¿Pocky? ―dijo un extrañado Naruto al ver la pequeña y rectangular caja que Hinata había sacado.

―Tenten-san, me los regalo hoy en la mañana… ―explicó ella mientras tímidamente abría la caja― ¿Quieren? ―ofreció a ambos.

―Claro, gracias ―afirmó Naruto con una sonrisa.

―Gracias ―dijo Menma mientras tomaba uno.

Ella estuvo a punto de tomar uno, justo cuando la puerta de la azotea fue abierta.

―Ino-san… Sakura-san… ―identificó desconcertada.

― ¿Hinata? ―identificó Ino.

― ¿Naruto, Menma? ―nombró Sakura igual de desconcertada que su amiga.

―Hola, Sakura-chan, Ino ―saludó Naruto.

― ¿Qué hacen aquí? ―cuestionó Sakura con curiosidad.

―Esperamos a que termine el receso… ―respondió tranquilamente Hinata.

― ¿y ustedes? ―cuestionó ahora Naruto.

―Pues, se podría decir que lo mismo ―respondió Sakura― ¿les molesta si nos sentamos con ustedes? ―cuestionó.

―Por mí no hay problema ―dijo Naruto encogiéndose de hombros.

―Está bien… ―afirmó suavemente Hinata― ¿Menma-kun? ―dijo interrogante al dirigirse hacia el pelinegro.

―Da igual ―dijo Menma al girar su mirada hacia otra parte.

―Que bien, gracias chicos ―sonrió Sakura al acercarse a ellos junto con Ino.

― ¿Eso es: pocky? ―.

Fue el cuestionamiento de Ino que desconcertó al resto por aquella extraña emoción oculta.

―S-Si… ―afirmó Hinata― ¿Quieren uno? ―ofreció tímidamente.

―Gracias, Hinata ―dijo Sakura al tomar uno.

― ¡Espera! ―exclamó Ino desconcertándolas― ¡No debes ofrecer un pocky así como así! ―detuvo sorpresivamente.

― ¿De qué estás hablando, Ino-buta? ―cuestionó confundida.

― ¿No lo sabes? ―dijo incrédula, omitiendo el insulto anterior.

Pero por toda respuesta el resto la observo sin entender sus palabras.

―Verán… ―suspiró― Cuando dos personas comen un pocky juntas, al momento de romperlo se determina quién es; S ó M ―explicó con profunda seriedad― Claro que eso aplica más a las parejas ―finalizó con una sonrisa despreocupada.

―"Solo por eso tanto ajetreo" ―pensaron Naruto y Sakura con desanimo.

―Ino-san… ―nombró Hinata, llamando la atención del grupo― ¿Qué es S y M? ―cuestionó inocente.

Un viento frio soplo en aquel gélido ambiente de perturbación.

― ¿N-No, no lo sabes? ―dijo Ino incrédula.

Ella negó.

―Te diré ―sonrió la rubia― eso significa… ―.

― ¡Hinata no necesita saberlo! ―exclamaron Naruto y Sakura al unisonó con desaprobación.

A la vez que el rubio tapaba los oídos de la joven.

― ¿Eh? ¿Por qué no? ―dijo Ino con un mohín en sus mejillas― Bah, tarde o temprano tendrá que saberlo ―negó cruzándose de brazos― Solo me pregunto… ¿Quién será el afortunado en enseñárselo? ―comentó con una maliciosa sonrisa al aire, ignorando el pequeño rubor en las mejillas de Naruto y el leve deje de interés en los ojos de Menma.

Por su parte Hinata solo miraba confundida a sus compañeros al no comprender enteramente la situación y sus palabras, debido a que el rubio aún mantenía sus manos sobre sus oídos impidiéndole escuchar claramente.

La campana sonó anunciando el fin de las clases, Hinata ordenaba tranquilamente sus cuadernos ignorando penetrante mirada azulada de dos personas sobre ella… Estuvo a punto de girarse hacia atrás al percibir algo, hasta que el correr de la puerta llamo su atención.

―Hinata ―escuchó la voz cansina de Shikamaru llamarla.

― ¿Shikamaru-kun? ―musitó desconcertada― ¿ocurre algo? ―dijo al verlo un tanto incomodo.

―Verás… No es mi estilo hacer esto… ―comentó con desgano― si me lo preguntas este tipo de cosas son muy problemáticas para mí, pero… Ten ―dijo entregándole una pequeña caja de chocolate blanco, para sorpresa de ella y de los gemelos detrás― Gracias por el chocolate de san Valentín ―dijo al depositar la caja sobre su mesa.

―S-Shikamaru-kun… no debiste… además… ―.

―Se que fue solo un chocolate de cortesía, pero según Ino es lo menos que puede dársele a una amiga ―comentó con su misma expresión aburrida― Por cierto Chouji, te envía este, se resfrió y no pudo venir hoy ―dijo al depositar otra caja blanca.

―Yo… no fue nada… ―dijo un tanto apenada― Gracias… a ambos ―sonrió ligeramente.

―No hay de que, hasta mañana ―se despidió con una mano a lo lejos.

14 de marzo

Día blanco

Rápidamente ambos se miraron, era cierto, hoy era 14 de marzo, el día blanco, día en que los chicos le regalaban chocolates por lo general blancos a las chicas que les habían regalado un chocolate en el día de san Valentín, era algo así como una retribución por la muestra de afecto…

― ¡Hinata-san! ―exclamó Rock Lee al entrar estrepitosamente al salón― Feliz día blanco ―dijo entregándole un pequeño chocolate blanco― Gracias por el chocolate de San Valentín ―agradeció con una pronunciada reverencia.

―D-De nada, Lee-san ―dijo un tanto abrumada por su habitual energía.

Pero en este caso…Hinata no les había regalado un chocolate el 14 de febrero, pero eso había sido su culpa, ellos eran los que le habían que no querían nada para ese día, fue por eso que ella prefirió no incomodarlos… como siempre. Aunque al final les había dado uno de cortesía el día 15, no era lo mismo pero sus intenciones eran las que contaban ¿no? Lo mínimo que ellos podrían hacer pare retribuir aquella metida de pata era darle algo el día blanco ¿cierto?

―Hinata-sama, es hora de irnos ―intervino repentinamente Neji entre la desbordante energía de su amigo Lee.

―S-Si… ―afirmó Hinata antes de cerrar su bolso y girarse hacia ellos― Hasta mañana ―se despidió con una leve reverencia, antes de encaminarse hacia su primo.

Cierto, Hinata les había mencionado el día anterior que hoy regresaría a casa con su primo Neji y no con ellos como habitualmente lo hacía, si les preguntaban dirían que fue Neji el de la idea y aquella mirada de advertencia y triunfo en los ojos del Hyuga mayor no hacia si no confirmárselos.

El tic-tac de su reloj de noche no hacia si no atormentarlo, estaba dando vueltas en su habitación de un lado a otro como león enjaulado, mientras pasaba sus manos revolviendo aún más sus rubios cabellos, se detuvo a ver el reloj.

4:30 p.m.

No era muy tarde a decir verdad… tal vez tenía tiempo de ir a compararle algo y pasar a dejárselo a su casa, pero… ¿y si salió? ¿A dónde iría? ¿Con quién? Negó rápidamente al ver el rumbo que tomaban sus pensamientos, estaba delirando de más… pero y a todo esto… ¿Por qué tanto interés en darle algo hoy? Cualquier otro chico lo tomaría a la ligera y lo dejaría para mañana, después de todo eran amigos, ella entendería ¿no?

Pero ¿y si no lo hacía? ¿Y si en este momento está triste y llorando porque no había recibido nada de él ni de su hermano? ¡No, eso sí que no! ¡Ella era su amiga y como tal tenía que darle algo! ¡Debía comprarle un chocolate cuanto antes! Pero… y si estaba delirando de nuevo…

―" ¡Rayos! ¡¿Qué debo hacer?!" ―se cuestionaba Naruto al revolverse el cabello con desesperación.

Sin embargo sus divagaciones se esfumaron al escuchar la puerta del cuarto de Menma cerrarse, seguido de sus pasos firmes y presurosos.

Menma ¿A dónde vas? ―.

Le escucho decir a su madre.

Por ahí, luego regreso ―.

Respondió Menma seco.

Bueno, con Menma fuera se iba su idea de consultarle ¿Qué hacer con Hinata? Ahora nuevamente solo, se cuestionaba… ¿ir o no ir? E ahí el gran dilema.

― ¡Mamá, saldré un momento, regreso más tarde! ―.

― ¿Naruto, a donde…? ―.

Sin embargo las palabras de Kushina fueron cortadas con el sonido de la puerta principal cerrarse tras el rubio.

―Increíble ―musitó Naruto sorprendido.

Su mirada se engrandecía al ver aquella tienda abarrotada de gente, comprando diversos tipos de chocolate blanco en todas las formas y tamaños, con distintos tipos de lazos y adornos, en otras tiendas conjuntas se vendían arreglos florales, peluches, adornos todo tipo de objetos para la ocasión, era increíble pero nunca antes había prestado atención al día blanco con tanto detalle como ahora.

―Tsk. ―bufó irritado Menma.

Era la quinta tienda por la que pasaba y como el resto estaba llena de gente, por el amor de Kami-sama ¡¿Por qué tanta gente tenía que emocionarse con ese día tan absurdo que al final no era más que lo mismo que el día de san Valentín?! Bueno, aunque si lo pensaba detenidamente esa era una pregunta de doble filo, después de todo ¿Qué hacia él intentando comprar en un una tienda de regalos?

― ¿Por qué estoy haciendo esto? ―se cuestionaba Menma con una vena sobre su sien― ¡Suficiente, me voy de aquí! ―gruño al darse la vuelta.

"―Lamento no haberles dado nada en San Valentín… creí que no querían nada, sin embargo… de todas formas fui desconsiderada ―.

Aquí tienen, Feliz día de San Valentín, atrasado ―."

―" ¡Maldita sea! ¿Por qué a mí?" ―se cuestionaba Menma al detener abruptamente sus pasos.

Al mismo tiempo que un tic nervioso se instalaba sobre su ceja derecha ante el recuerdo del rostro sonriente de aquella joven de ojos perlados… mismo recuerdo que lo había derrumbado su orgullo y obligado a salir de su casa en busca de retribuir aquel gentil gesto.

―"Voy a arrepentirme por esto" ―suspiró con pesar antes de darse media vuelta y encaminarse hacia una de las tiendas que aparentaba ser la menos concurrida.

Una dulce y suave canción brotaba de sus labios en un cantarín tarareo a medida que batía una mezcla de masa en un pequeño tazón, antes de detenerse para probar el sabor, una ligera sonrisa se dibujaba en sus labios al comprobar el sabor y la consistencia de esta.

―Listo ―afirmó suavemente Hinata.

Coloco el tazón sobre la mesa antes de desplazarse por la cocina y tomar un molde previamente untado con mantequilla, lo coloco junto al tazón y luego vertió cuidadosamente la mezcla en el… tan entretenida se hallaba que difícilmente escucho el sonido del timbre de la puerta.

Desconcertada deposito el tazón a un lado antes de limpiarse con un pequeño limpiador a un lado.

― ¿Quién será? ―musitó desconcertada al encaminarse hacia la entrada― "¿se les habrá olvidado algo a papá y a Neji-onisan?" ―se cuestionaba al abrir la puerta.

Sus parpados se abrieron cuan grandes ante la escena que frente a ella se mostraba… Naruto y Menma parecían discutir y empujarse entre sí diciendo cosas que realmente no llego a entender.

―Idiota, vete de aquí yo vine antes ―gruñía Menma al empujar al rubio por la cabeza y tirar de su mejilla a la vez.

―Tú eres el idiota, ya te dije que no pienso irme, además yo vine antes ―gruño Naruto en respuesta al hacer lo mismo que su hermano.

― ¿Naruto-kun, Menma-kun? ―identificó una sorprendida Hinata.

―A-Ah… hola, Hinata… ―saludo a medias Naruto, mientras se esforzaba en mantener su agarre contra Menma.

―Hola… ―fue el saludo seco de Menma al negarse a ser desplazado por su hermano.

―Que… ¿Qué están haciendo? ―cuestionó desconcertada.

―Na-Nada ―negó el rubio al separarse rápidamente de Menma al sentirse apenado por la situación que ella estaba presenciando― yo… bueno… nosotros ―.

―Solo pasábamos ―cortó Menma.

―Ah… entiendo… ―musitó aún confusa― ¿Por qué no pasan? ―cuestionó con amabilidad.

― ¡Claro, gracias! ―exclamó Naruto al avanzar varios pasos delante de su hermano.

―Con permiso ―dijo Menma una vez estuvieron adentro.

―Adelante ―musitó ella como bienvenida.

― ¿y qué haces? ―cuestionó Menma con inusual interés.

―Pues… preparo un pie ―respondió ella tímidamente al jugar con sus dedos signo habitual de nerviosismo― ¿Por qué… no se sientan? Ya vuelvo… ―musitó aún nerviosa señalando los asientos de la sala aún lado antes de encaminarse hacia la cocina.

Solo ahí ambos fueron conscientes de la ropa que la joven llevaba puesta, una pequeña falda azul marino tableada que parecía moverse al compas de sus caderas mientras caminaba, ese único pensamiento los hizo tragar en seco haciéndolos desviar su mirada en direcciones opuestas con el rostro ligeramente sonrojada, una suerte que debajo de su falda tuviese una pequeña licra de color negro que sobresalía a unos diez centímetros sobre rodilla, pero eso no cambiaba el hecho de que esa licra se apegase a sus piernas delineándolas aún más o que aquella blusa roja de manga larga y cuello de tortuga se apegara a ella gracias al agarre del mandil delineando la ligera y delicada curva de su cintura… si seguían así pronto saldría humo por sus orejas o tendrían un vergonzoso caso de sangra miento nasal.

¡¿Desde cuándo prestaban tanto detalle a la ropa de Hinata?! Se cuestionaban, ignorando que era la misma pregunta en ambos… Curiosamente los dos levantaron la mirada sorprendiéndose por la expresión del otro, tan similar pero a la vez tan diferente… era como si por un momento hubiesen podido leer los pensamientos del otro, algo que solo les había hecho fruncir el seño ante la idea que empezaba a formarse en su cabeza.

―Traje poco de té ―dijo Hinata al regresar― sírvanse ―finalizó colocando una taza de té para cada uno con pequeños pastelillos para acompañar.

―Gracias ―dijeron ambos al unisonó.

― ¡Onee-chan, estoy en casa! ―anunció una voz infantil al cerrar la puerta principal.

― ¡Bienvenida, Hanabi-chan! ―recibió alegremente Hinata.

Ambos se miraron extrañados, pero sus dudas fueron aclaradas al ver entrar a una joven de aproximadamente 12 años, con los mismos ojos que los de Hinata, con la diferencia de que su cabello era castaño a mitad de su espalda y con un pequeño mechón que cruzaba su rostro.

― ¿Cómo te fue? ―cuestionó la mayor.

―Bien, supongo ―dijo Hanabi encogiéndose de hombros al restarle importancia al asunto― ¿y papá? ―cuestionó con inusual seriedad para su edad.

―Fue a una reunión de negocios con Neji-onisan ―respondió Hinata con amabilidad.

―Bien ―suspiró con desgano― ¿Qué cenaremos hoy? ―cuestionó cambiando de tema.

―Oyakodon ―sonrió ella ante la mueca de su hermano menor― y de postre pie de banano con leche ―suavizo su expresión ante la mirada brillante de su hermana.

―Bien ―afirmó con fingida seriedad, pero su expresión rápidamente paso al desconcierto al identificar a dos chicos sumamente parecidos pero con distinto color de cabello― ¿Quiénes son? ―cuestionó retomando su seriedad.

―Ah, disculpa ―dijo un tanto apenada― Ella es mi hermana menor, Hanabi ―presentó al dirigirse hacia los gemelos, antes de girarse hacia la menor― Ellos son mis amigos… ―.

― ¡Hola Hanabi! ―saludó Naruto― ¡Yo me llamo, Namikaze Naruto, de veras! ―se presentó enérgicamente.

―Ruidoso ―pronunció Hanabi con una mirada sombría dejando helado al rubio.

―Eh… H-Hanabi-chan, no debes hablar así de otros ―pidió Hinata avergonzada― Di-Discúlpala, Naruto-kun… no fue su intención… ―intentó aclarar apenada ante la repentina aura oscura que recaía sobre el rubio.

― ¡Je! Tienes una hermana bastante interesante, Hinata ―comentó Menma complacido por la actitud de la menor― Namikaze Menma ―se presentó con una sonrisa ladina.

―Irritante ―cortó nuevamente la menor con la misma mirada sombría.

―Pequeña, mocosa… ―gruñó Menma con una vena saltando sobre su sien.

―L-Lo siento… en verdad… pero… Hanabi, siempre ha sido así… ―dijo Hinata a modo de disculpa, con el rosto sonrojado por la vergüenza y el cuerpo temblando de miedo por la mirada del pelinegro.

―Gracias por la comida ―dijo Hanabi al juntar sus manos― Con permiso ―se despidió respetosamente antes de levantarse de su asiento y juntar sus platos para depositarlos en el lavadero.

―Buen provecho, recuerda que al terminar tus deberes debes lavarte los dientes antes de dormir ―recordó Hinata en un tono tan maternal a su hermana.

―Bien ―dijo secamente Hanabi al salir de la cocina.

Escena que llamó la atención de Naruto y Menma… Después de todo ellos conocían a la Hinata tímida, amable, algunas veces rara, un poco torpe y sumamente inocente, pero que podía alentarlos como la gran amiga que era, así como hacerlos entrar en razón cuando lo creía conveniente, pese a su baja autoestima… pero casi siempre desde el entorno escolar, sin emgargo esta… era una Hinata distinta, una faceta nueva que recién comenzaba a serles debelada, era una Hinata protectora, cariñosa pero a la vez estricta en un sentido suave y sereno, maternal y amoroso… Si alguna vez se preguntaron ¿Cómo sería Hinata al ser mayor o como madre? Quizá empezaban a darse una idea.

―Ah… esto… ¿ocurre algo? ―cuestionó ella cohibida ante la penetrante mirada que ambos le dirigían.

Y ahí estaba… volviendo a ser la misma de siempre… sin duda Hinata nunca dejaría de sorprenderlos.

―No… nada… ―reaccionó un apenado Naruto al desviar su mirada hacia otra parte.

―Gracias por la comida ―intervino Menma al cambiar de tema― Estuvo… deliciosa… ―dijo lo último de forma casi inaudible al ver su orgullo ligeramente magullado.

―Es cierto, estuvo muy rica, gracias, Hinata ―apoyó Naruto con una deslumbrante sonrisa.

―M-Me alegra… que les gustara… ―sonrió ella al bajar la mirada avergonzada.

―Onee-chan ―nombró Hanabi al aparecer por el marco del comedor.

― ¿Qué sucede, Hanabi-chan? ―cuestionó ella al reaccionar de sus propias emociones.

―Olvidé darte esto ―entregándole una pequeña caja rectangular― Es un regalo ―dijo al desviar su mirada con cierto orgullo.

―Gracias, Hanabi-chan ―sonrió dulcemente Hinata.

La menor solo pudo afirmar con una expresión de forzada seriedad pero que el sonrojo en sus mejillas desacreditaba grandemente, antes de marcharse con simple; Buenas noches, como si en verdad nada hubiese pasado.

― ¿pocky? ―dijo extrañada Hinata al ver la caja― Eso me recuerda… ―reaccionó al abrirla― Naruto-kun, Menma-kun… ―les nombró con cierta inseguridad que pareció desconcertarlos― ¿A qué se refería Ino-san, con lo de; S y M? ―cuestionó inocente.

―A-Ah… pues… ―Naruto quedó frio en su lugar.

Como cuando un niño pequeño pregunta a sus padres ¿de dónde vienen los bebés? Simplemente no es algo que cualquiera podría responder con tanta facilidad ¿cierto?

―Sádico y Masoquista ―cortó Menma― S de Sádico, el que domina y M de Masoquista, el que se somete, eso en términos de una pareja, aunque aplica más al ámbito sexual ―explicó fríamente.

El rubio solo pudo sentir como si alguien le hubiese lanzado un balde de agua fría ante aquella rápida, seca, despreocupada e irresponsable respuesta, y más aún al ver el rostro sonrojado de Hinata.

―Oh… ―musitó Hinata con el rostro sonrojado y la mirada baja por la vergüenza― E-Entiendo… ―dijo al desviar su mirada apenada.

―Menma… ―gruño el rubio.

¿Cómo se atrevía ese idiota a corromper la mente inocente de Hinata? ¡Esta vez, si que se había pasado de la raya! Sin embargo la voz de la joven detuvo todo intento de asesinato por parte del rubio.

―Entonces… ese tipo de cosas… se sabe cuando dos personas rompen… ¿un pocky? ―comentó ella al posar su mirada en la caja entre sus manos.

―Algo así… dicen que al romper el pocky con tu pareja, si se rompe hacia arriba en tu dirección eres S pero si se rompe hacia abajo eres M… aunque solo es un rumor ―explicó Menma encogiéndose de hombros, ignorando la creciente ira en su hermano.

Una sonrisa se dibujo en sus labios, ante una repentina y curiosa idea.

― ¿Quieres intentarlo? ―cuestionó con una sonrisa ladina al acercarse peligrosamente a su rostro.

― ¡¿Eh?! ―exclamó ella sonrojada― Yo… Yo… ―balbuceó hiperventilando.

― ¡Ah, Menma, deja de molestar a Hinata! ―gruñó Naruto al tomarlo por el cuello de su playera y retirarlo a fuerza de la excesiva cercanía con Hinata.

―Tsk. Como si tu no quisieses hacer lo mismo ―comentó Menma.

―Eh… bueno, yo… ―titubeó el rubio al tratar de ocultar el sonrojo en sus mejillas, mismo que pareció molestar a Menma.

― ¿y porque no lo hacen los dos? ―.

Rápidamente los tres posaron su mirada en la menor que hacia acto de presencia una vez más en el marco de la puerta.

―Hanabi-chan… ¿de qué…? ―.

―Yo también tengo curiosidad sobre eso ―comentó Hanabi al adentrarse en el lugar― Por ejemplo, si ustedes fueran pareja, hipotéticamente hablando ―aclaró ante la sombría mirada de ambos― ¿Quién sería el S y quien el M? ―cuestionó con profunda seriedad.

―Ja ―bufó Menma― eso sería bastante obvio ¿no? ―sonrió con malicia― Él S… ―.

―Seria yo ―respondieron al unisonó, sorprendiéndose y molestándose a la vez con el otro.

― ¿y por qué mejor no lo averiguan ustedes mismos? ―sonrió con cierta malicia la menor al tomar la caja de las manos de su hermana y tomar un pocky― Adelante ―ofreció la delgada y larga galleta en forma de palillo.

―Tsk. No necesito probar nada ―gruñó Menma― pero si insistes―.

―De todas formas seré yo el que gane ―aseguró Naruto con una sonrisa confiada.

Un tic nervioso se instalo en los ojos de cada uno al verse frente a frente con sus rostros tan próximos uno del otro compartiendo un pequeño pocky en sus labios, pero a la cuenta de tres esa pequeña galleta se rompería y solo uno de los dos ganaría.

Uno

Dos

Tres

¡Pokki!

Fue el sonido de la pequeña galleta al ser quebrada, sus ojos azules se mostraban perturbados hasta incrédulos… ambos miraban sorprendidos la galleta que se había roto… no había subido ni bajado, se mantenía… recta.

― ¡Bah! Entonces todo eso de la galleta era mentira ―comentó Hanabi con desganó.

― ¡Por supuesto que no! ―cortó Naruto― ¡La vez pasada el teme y Sakura-chan lo hicieron, y el lado del teme subió hacia arriba! ―protestó molesto.

―Pero esta vez se quedo igual ―cortó Hanabi― ¿Cómo explicas eso? ―.

― ¡La galleta salió mal! ―declaró el rubio.

―Ah… tal vez sea solo un mito… ―comentó Hinata tratando de aliviar la tensión del ambiente.

―Tal vez lo sea ―apoyó Menma― ¿Qué tal si lo intentas tú? ―cuestionó Menma con una sonrisa ladina al dirigirse a Hinata.

― ¿y porque mi hermana? ―inquirió la menor.

― ¿y por qué no? ―sonrió socarronamente.

―Hn ―bufó por lo bajo antes de tomar un pocky― Entonces lo haremos las dos ―cortó con cierta satisfacción al ver la molestia en los ojos del pelinegro.

Uno, dos… tres

¡Pokki!

Tres pares de ojos se contraían con sorpresa, dibujando una mueca incrédula en sus ojos, un lado de la galleta se elevaba hacia arriba, el otro hacia abajo y con ello un solo pensamiento se formaba en sus mentes…

―"S" ―.

Pronunciaron los tres en un suave murmullo incrédulo.

Por su parte Hinata solo miraba absorta su mitad de la galleta que aún se mantenía elevada hacia arriba, su rostro enrojecido en una mezcla de vergüenza y nerviosismo ante la mirada penetrante de su hermana y amigos que no tardaron en obligarla a bajar el rostro mientras jugaba los pequeños pliegues de su falda entre sus dedos en un vano intento por desviar su atención.

―Quien lo diría ―comentó Menma socarrón al recobrar la compostura― Entonces entre tu hermana y tú, tú eres "M" ―sonrió burlón al dirigirse a la menor.

― ¡N-No es cierto! ―negó la castaña al ver su orgullo herido― ¡La galleta salió mal! ―declaró.

― ¿Enserio? ―sonrió ahora el rubio― Para mí que esa galleta estaba en perfectas condiciones ―comentó burlón.

― ¿a si? ¿Entonces porque no pruebas tú? ―retó ella.

―E-Eh… ¿yo? ―reaccionó rápidamente con un ligero sonroso en sus mejillas.

Poso su mirada en Hinata que lo veía igual de avergonzada pero con un sonrojo ligeramente más pronunciado en sus mejillas.

― ¡Sí, tú! Claro, si te atreves ―sonrió con burla.

―Trae eso ―bramó molesto ante la arrogancia de aquella niña.

Uno, dos… tres

¡Pokki!

El rostro del rubio palidecía mientras que el de Hinata no hacía sino acentuar aún más el sonrojo en sus mejillas… De nuevo la mitad de Hinata hacia arriba y el de Naruto hacia abajo.

―"M" ―sentenció satisfactoriamente Hanabi al posar su mirada sobre el rubio.

Por su parte Menma apoyaba las palabras de la castaña con una sonrisa ladina en sus labios.

―A decir verdad no me sorprende, siempre supe que eras un "M" ―comentó Menma entre risas burlescas.

― ¡No es cierto, la galleta volvió a salir mal! ―se defendió el rubio con un pronunciado sonrojo.

― ¿Enserio? Para mí que esa galleta estaba en perfectas condiciones ―dijo Hanabi al recitar las mismas palabras que el rubio con anterioridad.

― ¡No soy "M" soy "S"! ―reafirmó con su orgullo igual de herido.

― ¡Lo dudo, y que mejor prueba que está! ―rió Menma.

― ¡Entonces prueba tú! ―ordenó el rubio al arrebatar la caja de manos de Hanabi y colocarla enfrente del rubio.

―Si tanto insistes ―sonrió el pelinegro al tomar la galleta de forma petulante.

Uno, dos… tres

¡Pokki!

Un tic nervioso tintineaba constantemente sobre su ojo izquierdo, mientras una vena palpitaba sobre su sien ante las risas burlescas de los otros dos… Mientras Hinata se cohibía en su lugar… una vez más su mitad hacia arriba y la de Menma… hacia abajo.

―Jajaja Así que el cruel y tirano Menma es un "M" ―rió con burla Naruto al sostener su estomago ante la anterior carcajada.

― ¡Silencio! ―bramó iracundo― La… ―.

― ¿La galleta salió mal? ―cortó Hanabi con burla, incrementando la ira del pelinegro.

―Tsk. La caja viene defectuosa ―se excusó al cruzarse de brazos.

―Sí, como no ―dijeron con ironía Hanabi y Naruto.

―Por supuesto que si ―reafirmó Menma con fingida seriedad― si no… ―hizo una breve pausa― ¿Cómo explican que de nosotros cuatro, Hinata sea la única "S"? ―señalando a la aludida que no hacía más que bajar la mirada con vergüenza.

―Vamos, Menma, solo acepta que no eres tan rudo y al final eres un "M" ―dijo el rubio con superioridad.

―Entonces ¿Por qué no aceptas que tú también eres "M"? ―contraataco el pelinegro.

― ¡No lo soy! ―reclamó Naruto.

―Qué extraño la galleta dijo otra cosa ―sonrió Menma victorioso al ver como su hermano perdía la compostura.

―Hn ―bufó Hanabi― para mí que ambos son "M" ―comentó con sorna.

―Yo que tú no hablaría, niña, después de todo tú también tendrías que ser "M" ―dijo Menma sin borrar su sonrisa.

―Tsk… serás un… ―.

―Ha-Hanabi-chan ―cortó Hinata como reprimenda― Bueno… ―musitó― Yo creo… que… Menma-kun tiene razón… ―comentó, llamando la atención de los presentes― T-Tal vez… la caja no era la correcta, para… este tipo de cosas, o tal vez, si era solo un rumor… ―dijo al desviar su mirada avergonzada por la penetrante atención.

Los tres intercambiaron miradas… Hinata tenía razón, estaban haciendo mucho escándalo por tan poca cosa que posiblemente era solo un rumor, suspiraron con derrote al saber que no llegarían a ningún lado si seguían con esto, una última mirada les anuncio una temporal tregua entre ellos.

―Vayan con cuidado ―pidió Hinata

Ella les miraba desde el marco de la puerta principal a ambos Namikaze.

― ¡Descuida, Hinata, lo tendremos! ―sonrió el rubio desbordando confianza.

―Deja de preocuparte, ni que fuéramos tan indefensos ―dijo Menma al cruzarse de brazos, recibiendo una mirada de advertencia por parte de su hermano― Pero lo tendremos ―bufó al ver la preocupación en los ojos de la joven.

― ¡Nos vemos mañana, Hinata! ―se despidió el rubio al iniciar su camino.

―Hasta mañana ―se despidió Menma al caminar junto a su hermano.

―Hasta mañana ―despidió tímidamente la joven.

Ambos Namikaze caminaban tranquilamente, uno cruzando sus brazos tras su cabeza y otro con las manos en los bolsillos.

― ¡Es cierto! ―reaccionó Naruto.

― ¿Qué ocurre? ―cuestionó él con desanimo.

― ¡Ah, nada! adelántate, te alcanzó luego ―exclamó Naruto antes de girarse en dirección contraria dejando a un desconcertado Menma atrás.

Hinata veía aún absorta el lugar por el que vio marchar a sus amigos, al no divisarlos más decidió que lo mejor era entrar a su hogar.

― ¡Hinata! ―.

Respingo en su sitio ante aquel llamado que la detuvo.

― ¿Naruto-kun? ―identificó desconcertada.

―Hinata ―nombró jadeante el rubio― Yo… aguarda… un segundo… ―pidió entre jadeos.

― ¿E-Estas bien? ―cuestionó ella con preocupación.

―S-Si… ―jadeo él― Es solo… ―respiro profundamente para calmar el cansancio― Es solo, que olvide darte esto ―dijo al entregarle una pequeña caja de chocolate blanco.

― ¿E-Eh…? ―musitó ella incrédula, antes de que sus mejillas adquirieran un pronunciado sonrojo― Naruto-kun… no… ―.

―Quise hacerlo ―cortó él con una sonrisa― Feliz día blanco ―acentuó aún más su sonrisa.

―Yo… ―Hinata parpadeó un par de veces aún absorta en su sonrisa― Gracias ―dijo suavemente al tomar la caja entre sus manos y apegarla contra su pecho― Gracias, Naruto-kun ―sonrió dulcemente.

―Bueno, te veo mañana ―se despidió rápidamente en un intento por ocultar el extraño estremecimiento que aquella sonrisa causaba en su pecho.

―Hasta… ―.

No pudo terminar su frase porque el rubio ya había desaparecido de su vista… su mirada una vez más se poso sobre la pequeña caja de chocolate blanco, pero se sorprendió aún más al abrirla y descubrir en ella un pequeño oso de peluche blanco con un moño celeste en su cuello sosteniendo en el centro un pequeño chocolate de envoltura plateada en forma de corazón… no pudo hacer más que detallarlo una y otra vez con una mirada soñadora.

―Gracias… Naruto-kun… ―musitó delicadamente al apegar con dulzura el pequeño peluche contra su rostro.

―"¿Le habrá gustado?" ―se cuestionaba Naruto mientras corría para alcanzar a su hermano― "¿Tal vez debí comprarle uno más grande?" ―se decía al bajar su mirada en la sombra de su cabello en un intento por ocultar el pronunciado sonrojo en sus mejillas― "¡Tonterías! ¿Qué cosas pienso?" ―negó rotundamente antes de incrementar la velocidad de sus trotes.

―Buenas noches, onee-chan ―musitó Hanabi al liberar un infantil bostezo, mientras tallaba sus somnolientos ojos.

―Buenas noches, Hanabi-chan, que descanses ―sonrió maternalmente al verla subir las escaleras, mientras ella cerraba la puerta principal tras de sí.

Sin embargo algo llamo su atención, en el taburete cerca de la entrada, se encontraba una pequeña caja de forma larga y rectangular, curiosa se acerco a ella para tomarla cuando una nota callo a sus pies la cual tomo delicadamente… Una vez más la sorpresa invadió sus ojos al leerla.

Feliz día blanco

Menma

Era corta, pero viniendo de Namikaze Menma eso significaba mucho y ella lo sabía, después de todo Menma no era cursi ni amable o considerado, pero una pequeña nota como esa con una caja de con envoltorio sí que era algo muy grande viniendo de su parte.

Una sonrisa enternecida se dibujo en sus labios al destapar la caja y encontrar en ella una pequeña rosa blanca… Menma no era afectivo, pero cuando regalaba algo podía sorprender y mucho.

―Gracias, a ti también… Menma-kun… ―sonrió con las mejillas ligeramente sonrosadas.

― "¿Tal vez debí comprar un ramo?" ―se decía Menma al bajar el rostro en un intento por ocultar el suave sonroso en sus mejillas― ¡Ah, idioteces! ―negaba al sacudir su cabeza en ambos lados con expresión molesta.

―Si serás… ―gruño Menma.

― ¡Oh, vamos, Menma! ―se quejó Naruto― No es para tanto ―dijo al encogerse de hombros.

―Solo a ti se te ocurre comprar ramen a esta hora ―negó con fastidio.

― ¡Va, como si a ti no te gustara también el ramen! ―comentó Naruto enfurruñado― además ni que fuera tan tarde ―.

― ¡Son casi las 10, imbécil! ―reclamó el pelinegro.

― ¿a quién llamas, imbécil? Imbécil ―se defendió el rubio.

― ¿Acaso ves a otro imbécil por aquí? Imbécil ―contraataco Menma.

― ¡Teme! ―gruño Naruto dispuesto a lanzarse sobre su hermano.

Pero toda disputa fue detenida por el abrupto sonido de la puerta principal de su casa al ser derribada con tal fuerza que se estrello a unos centímetros de sus pies rompiéndose en miles de astillas… Un sudor helado recorrió el cuerpo de ambos ante la oscura y siniestra silueta que se vislumbraba en aquella cortina de humo.

― ¡Naruto, Menma! ―.

Ambos palidecieron al reconocer el ondeante cabello rojizo de su madre y aquella afilada y enardecida mirada en sus ojos violáceos… tragaron en seco al escuchar el retumbante sonido de sus pasos al acercarse.

― ¡¿Qué hora de llegar creen que es esta?! ―bramó iracunda― ¡¿En donde se habían metido?! ―exigió saber.

¡Rayos! Habían estado tan metidos en otros asuntos que lo último que hicieron fue pensar en que llegarían tan tarde a casa si se quedaban a comer en el puesto de Ichiraku Ramen… no solo eso, estaban seguros que su madre se enfadaría aun mas cuando se enterara de que ya habían comido en el casa de Hinata y otro poco más en el camino, y no había nada peor como despertar la ira de Namikaze Kushina por no comer su comida ¡Estaban al borde de la muerte!

― ¡Despídanse de la luz del sol mañana, porque están en problemas! ―.

Era un hecho estaban muertos.


problema arreglado, lamento las molestias -_-

¿Qué les parecio el especial?

o más bien... ¿Hinata es "S" o no? ¿Naruto y Menma realmente son "M"? ¿o tal vez la galleta realmente se equivoco?

¿Ustedes que creen?

Bueno, nos leeremos en el siguiente capítulo!

Cuídense!

Sayo!

Capítulo 8 Todos tenemos un pasado

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