"―recuerdos o frases importantes―"

―"pensamientos"

―diálogos ―.

Diálogos externos ―.

―Énfasis en algo ―.

… - Cortes de escena. (Excepto cuando hay recuerdos intermedios)


Capitulo 8

Todos tenemos un pasado

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"No me gustan las lagrimas

No soy un chiquillo al cual puedas manipular fácilmente

Yo no necesito ayuda… No necesito a nadie…

No soy ese idiota… ¡No soy Naruto!

Las personas no son tan buenas como imaginas, nadie lo es"

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Parte 1

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Menma

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Su mirada ensombrecida, mientras su cuerpo se desplazaba hábilmente entre aquellas siluetas que se abalanzaban contra él, un golpe en el rostro, otro en el estomago, una patada al costado, otra por la espalda y así consecutivamente se abría paso entre sus contrincantes… Una vez despejado su campo visual, se encamino a paso lento y firme hacia la salida ignorando los quejidos de dolor tras de sí que ahora se perdían en la oscuridad de aquel estrecho callejón.

―Tsk. ―.

Menma, dejo escapar un leve quejido en protesta cuando el molesto resplandor del sol golpeo directamente su rostro, al salir de aquel callejón, parpadeo un par de veces más antes de que sus ojos se acostumbraran a la luz, mientras retomaba su camino.

"― ¿A usted, le gusta Sakura-san? ―.

―… ―.

Una brisa fría removió sus largos cabellos azulados, mientras enfocaba su mirada temerosa en Menma.

―… ―.

Dime una cosa… ―.

Habló con seriedad el pelinegro.

¿S-Si…? ―titubeó insegura.

― ¿A ti te gusta Naruto? ―.

Los parpados de ella se abrieron cuan grandes eran ante aquella pregunta e inevitablemente sus mejillas adquirieron un tono carmín.

Yo… ―intento articular.

Ahí tienes tú respuesta ―cortó Menma al girarse y darle la espalda."

Su vista se posaba con cierta melancolía en la ventana junto a ella, un suave y casi imperceptible suspiro escapo de sus labios al regresar su vista al libro de texto en sus manos, mientras hacía unos apuntes en su cuaderno de lo que Kurenai-sensei explicaba… Era viernes, alguien diría que solo era otro día más como Shino y Shikamaru, otros posiblemente lo festejarían por ser el último día de clases de la semana como era el caso de Naruto, Chouji y Kiba, algunas estarían haciendo planes para el fin de semana como Ino y Sakura, otros tal vez solo lo ignorarían como Sasuke…

En su caso, podría describirlo como una sensación agridulce, en parte, compartía el alivio de Naruto al ser consciente que este sería su último día castigo, por otra… era consciente que si bien su castigo escolar terminaba, su esclavitud aún continuaba, pero lo que más la angustiaba, era…

―Namikaze Menma ―.

Hinata respingó en su sitio ante el nombramiento de la sensei y por inercia al igual que sus compañeros dirigió su vista hacia la entrada trasera del salón en donde el Namikaze hacia acto de presencia.

― ¿Se puede saber, el porqué de su retraso? ―cuestionó Kurenai con mirada seria.

Por toda respuesta Menma se adentro al salón indiferente a todo y todos.

―Namikaze-san ―reprendió Kurenai con la mirada.

Sin embargo basto un movimiento del pelinegro para que la mujer de ojos carmesí se mostrase sorprendida antes de retomar su compostura al pasar unos pocos mechones tras su oreja.

―Muy bien, puede tomar asiento ―suspiro ella con pesar al ver aquel permiso escrito en manos del menor.

Su corazón martillaba angustiado mientras escuchaba el chirrido del asiento tras ella mientras Menma tomaba asiento ¿Qué debía hacer cuando estuviese a solas con Menma?

El sonido de la campana anunciando el receso fue lo que la trajo de vuela a la realidad, el chirrido de sillas a su alrededor no se hizo esperar al instante en que Kurenai abandonaba el salón, automáticamente tomo su bolso en busca de su pequeña caja de almuerzo cuando una voz detuvo sus movimientos en seco.

―Tienes tres minutos, en el lugar de siempre ―.

Un escalofrió recorrió su cuerpo ante la fría orden de Menma… Suavemente dejo escapar el aire atorado en sus pulmones al escuchar la puerta trasera cerrarse… Era un hecho, el pelinegro estaba impaciente… Normalmente él le daría 10 minutos para encontrarse en "el lugar de siempre"… El tiempo se le acababa y aún no sabía que hacer… suspiro con pesar antes de tomar sus cosas.

― ¡Hey, Hinata! ―.

Respingo en su sitio al recién percatarse de la presencia que ahora le miraba con cierto recelo.

―Na-Naruto-kun… ―Identificó nerviosa por su repentina aparición― Ah… Hola… ―saludó en un vano intento por desviar su atención al sentirse repentinamente examinada por esos ojos azules― ¿o-ocurre algo? ―cuestionó.

―No, nada ―respondió el rubio con extraña seriedad― Te estaba hablando antes pero parecías algo distraída ―comentó al cruzarse de brazos.

― ¿Eh? ¿Enserio…? L-Lo siento… No era mi intención ―se disculpó ella con cierto pesar.

― ¡Vamos, no es para tanto! ―dijo Naruto al relajar su postura y retomar su actitud habitual― Solo venía a preguntarte; ¿si querías almorzar con nosotros hoy? ―invitó con una sonrisa al señalar con la mirada a Sasuke y Sakura que le sonreían, en el caso de Sakura, mientras el azabache permanecía indiferente a la situación.

―Ah… bueno… ―titubeó ella.

Decir que por un momento no se sintió la mujer más dichosa del mundo por la invitación del rubio seria mentira, pero debía reconocer que dicho ofrecimiento la había desconcertado completamente… ¿Por qué esa repentina invitación? No lo sabía y deseaba averiguarlo, no obstante antes de si quiera intentar formular su pregunta el melodioso sonido de su celular la saco de sus divagaciones.

―Ah… Disculpa… ―dijo ella, al distanciarse medianamente de él para revisar su teléfono― "¿Un mensaje?" ―se dijo extrañada.

Por su parte el rubio solo esperaba atento mientras ella revisaba su celular, extrañándose por el repentino cambio en la joven, que ahora parecía palidecer con la mirada fija en la pantalla del aparato.

― ¿Ocurre…?―.

―L-Lo siento, Naruto-kun… pero creo que no podré almorzar con ustedes… ―se disculpó con una pronunciada reverencia interrumpiendo al rubio― S-Será en otra ocasión… ―dijo antes de tomar el paquete envuelto sobre su mesa y con una última reverencia salir rápidamente del salón.

―Ah… bien… ―apenas y musito el rubio al verla desaparecer rápidamente por el umbral de la puerta.

― ¿No vendrá con nosotros? ―habló Sakura al acercarse al rubio que negaba con la cabeza― Es una lástima… ―suspiró― Aunque… no es normal verla tan apresurada ¿le habrá ocurrido algo? ―se cuestionaba al dirigir su mirada hacia la puerta por la que la joven había salido con anterioridad.

―Ni idea ―respondió el rubio aún desconcertado.

―Tal vez ya tenía planes ―comentó Sasuke con indiferencia al tomar su caja de almuerzo sobre su escritorio.

― ¿Planes? ―dijo Sakura.

― ¿A qué te refieres? ―cuestionó Naruto

―Llevaba dos cajas de almuerzo ―respondió secamente el azabache antes de salir del salón.

― ¿Dos cajas? ―reaccionó Sakura con extrañeza― Cierto ―afirmó al hacer memoria― Tal vez ya tenía alguien esperándola ―comentó al recordar que la joven había recibido un mensaje antes de salir.

Debía darse prisa, se decía Hinata, al casi correr por los pasillos… Se había distraído tanto con la invitación de Naruto que había olvidado el tiempo límite que Menma le había dado, aún peor casi perdía más tiempo de no ser por el mensaje del pelinegro a su celular.

Llevas cinco minutos

Y te di tres, Hyuga

Ven ahora mismo

O yo personalmente iré a buscarte

Menma

Con la respiración agitada llego frente al… "lugar de siempre"… El viejo salón de música abandonado en el tercer nivel… Tomo un poco de aire antes de dar pequeños y suaves golpes contra la puerta, y solo allí fue consciente de un pequeño detalle que había pasado por alto.

―" ¿Por qué Namikaze-san tiene mi número?" ―.

―Entra de una vez ―bramó Menma al otro lado de la puerta.

―C-Con permiso… ―dijo el temblorosamente al deslizar la puerta y cerrarla tras ella― Disculpe… la demora ―musitó con la mirada baja ante la imponente presencia frente a ella al otro lado del salón.

―Lo que sea, solo dame mi almuerzo ―ordenó él duramente al desviar su mirada hacía el paisaje que se pintaba por la ventana.

―Entendido… ―mustió ella por lo bajo, al encaminarse hacia un escritorio y depositar una pequeña caja envuelta sobre este― Aquí tiene… con permiso ―dijo al hacer una reverencia antes de darse la vuelta dispuesta a salir.

―Alto ahí ―detuvo repentinamente Menma.

― ¿s-si? ―dijo Hinata al girarse tímidamente.

―Acércate ―Ordenó.

Lentamente se encamino hacia el pelinegro, temerosa al sentir aquella intensa mirada azulada.

― ¿ya tienes una respuesta? ―cuestionó directo.

Por su parte ella se limitaba a bajar la mirada con pesar.

"Hinata veía con asombro y a la vez desconcierto al pelinegro tras aquella respuesta, esperaba que la ignorara o simplemente le gritara que no debía entrometerse en su vida… No eso ultimo…

Por cierto… ―habló Menma al detenerse unos paso adelante.

―… ―ella le miro vacilante, tal vez ahora venía el regaño por entrometerse en lo que no debería importarle.

¿Ya te le declaraste al idiota? ―cuestionó el al girar medianamente su rostro a ella con mirada expectante.

Yo… ―titubeó sorprendida, antes de bajar nuevamente su mirada, sabía de quien estaba hablando― S-Si… ―musitó por lo bajo.

Ya veo… Así que te ha rechazado ¿no? ―comentó sin mucho afán.

Mientras ella asentía aún negándose a verlo… Una vez más el silencio parecía invadirlos.

Y dime… ¿te gustaría que te ayudara, para que él se fije en ti? ―."

―Yo… ―musitó ella― N-No estoy segura… ―respondió en voz baja.

―Será mejor que pienses en una respuesta pronto, mi paciencia se acaba ―dijo Menma al cruzarse de brazos.

―Esto… ―intentó decir ella al no ver ninguna otra razón para estar ahí― ¿se le ofrece algo…? ―.

― ¿Tienes planes para mañana? ―cortó él.

Sus parpados se abrieron cuan grandes eran en sorpresa ante la repentina pregunta.

― ¿Di-Disculpe? ―balbuceó aún incrédula.

―Sabes que no me gusta repetir las cosas ―gruñó en respuesta― Solo responde, si o no ―.

―Ah… pues… ―titubeó aún indecisa― etto… si… ―afirmó temerosa.

―Entonces cancélalos ―dijo Menma con seriedad.

―P-Pero… tengo una reunión de estudio con… Naruto-kun… y ―.

―Es una orden ―cortó con cierto enfado.

―P-Pero… ―.

Quiso objetar, pero la mirada del pelinegro tenía un claro mensaje impreso; Desobedeces mis órdenes, y el trato se termina…

―Entendido ―suspiró ella con pesar.

―Ya puedes irte ―dijo al estirar su brazo y tomar la caja de almuerzo en el escritorio adjunto― ¿Qué? ―cuestionó molesto al verla aún de pie frente a él.

―Pues… esto… ―.

―Luego te diré la hora y el lugar ―cortó al intuir su duda.

―Muy bien… ―afirmó con una pequeña reverencia antes de salir.

― ¿Eh? ―articuló con sorpresa― ¿N-No podrás…? ―.

―En serio, no es mi intención quedarte mal, se que ya teníamos planeado estudiar mañana ―dijo― Pero olvide que Sakura-chan me había pedido que la ayudara con unos asuntos, disculpa, Hinata ―explicó apenado.

―Um… ―negó rápidamente ella― Descuida… no hay problema… ―dijo con cierto alivio.

Después de todo, el resto del día estuvo cuestionándose la mejor forma de disculparse con Naruto por tener que cancelar la hora de estudio que tenían programada… Un verdadero alivio que fuese él quien la cancelara… Aunque no podía negar el hecho de sentirse triste porque el rubio cancelara su reunión por ir con la joven de cabello rosa, ya que eso no hacía sino recordarle una vez más la importancia o carencia de ella que tenía su presencia en la vida del rubio…

― ¡P-Pero! ―se apresuró a hablar el rubio al ver el deje de tristeza en los ojos de la joven― ¿Por qué no lo dejamos para el lunes? ―cuestionó― Después de todo hoy terminamos el castigo de la vie- digo; Tsunade, así que tendremos más tiempo ¿Qué dices? ―se explicó.

―Mm… Yo… no se… ―titubeó Hinata.

Después de todo, no podía olvidar que aún cuando su castigo terminara seguía siendo esclava de Menma y a él podría ocurrírsele llamarla en cualquier momento y no es que pudiera negarse…

―" ¿Debería consultárselo…?" ―se cuestionaba.

― ¿Acaso… tienes otros planes para la próxima semana? ―cuestionó él con cierta preocupación al ser consciente de que sus palabras no habían considerado los planes de ella.

― ¡N-No! No te preocupes… yo… creo que si podre… ―se apresuró a responder Hinata.

―Bien, entonces nos vemos ―se despidió el rubio.

―Ah, por cierto, Hinata ―habló nuevamente Naruto al detenerse a unos pasos frente a la puerta.

― ¿sí? ―respondió ella.

Hinata solo veía al rubio expectante ante su repentino e inusual silencio, extrañándose por el deje de seriedad que pudo percibir en aquellos ojos azules.

―Nada ―suspiró el rubio con pesar― Olvídalo, te veo el lunes ―sonrió despreocupado al girarse para deslizar la puerta― Solo… trata de ser cuidadosa… ―.

Absorta veía aún el lugar por el que había salido el rubio, ¿Por qué había dicho eso?

¡Era tarde! La mataría, estaba segura de ello… su respiración era agitada, estaba cansada pero bajo ninguna circunstancia podría detenerse porque de lo contrario el mismo rey de los demonios vendría por ella… Una sonrisa afloro en su rostro al divisar en el horizonte el edificio del centro comercial, más su rostro palideció con miedo al identificar la silueta frente a la entrada.

―Es tarde ―gruñó Menma con los brazos cruzados.

―La-Lamento… la demora… ―se disculpó agitada en una pronunciada reverencia― pero… ―.

―Ahórrate las excusas ―cortó el pelinegro― Sígueme ―ordenó al adentrarse al edificio.

―Si… ―afirmó aún cansada, antes de seguirlo.

Su vista se maravillo con el enorme complejo que se hallaba tras aquellas enormes puertas, pequeñas tiendas de ropa, accesorios, comida, tiendas deportivas, supermercados y muchas otras, todas tan coloridas e inundadas.

― ¿No me digas que es la primera vez que vienes a un centro comercial? ―dijo Menma con cierta burla al verla unos pasos detrás de él.

―B-Bueno… yo… ―balbuceó avergonzada, al verse descubierta― S-Si… ―afirmó con las mejillas sonrosadas.

Fue inevitable que el tono carmesí en su rostro se acentuara ante la carcajada de Menma.

―En verdad… eres rara… ―dijo Menma entre risas― ¿nunca has pisado un centro comercial? ¿Enserio? ¡Pft! ¡jajajaja! ―rio nuevamente.

Su rostro ahora fácilmente podría pasar como un semáforo en rojo debido a la vergüenza que sentía ante los comentarios de Menma ¡No era su culpa nunca haber ido a un centro comercial! Su padre nunca le había dado muchas libertades, de por si el único lugar que conocía aparte de su hogar, era el pequeño distrito comercial a unas cuadras del camino habitual que tomaba de la escuela a su casa y al que pocas veces había podido escapar para comprar los ingredientes de uno que otro platillo que Hanabi le pedía, sin contar el parque… De ahí en más su padre casi no la dejaba salir…

―Eres todo un caso… ―comentó el pelinegro al controlar los vestigios de risa que aún quedaban.

Sin embargo su risa se detuvo de golpe ante el recuerdo del día anterior… cierto, aún seguía molesto con esa niña, sin importar sus extrañas pero curiosas rarezas no debía olvidar su plan inicial.

―Suficiente de risas ―cortó él― Vamos que se nos hace tarde ―dijo al retomar su seriedad.

―Um… ―afirmó ella con pesar.

― ¡Don quijote! ―exclamó un sonriente Naruto.

― ¡Naruto! ―dijo Sakura a modo de reprimenda― ¿Qué te pasa? Ya no eres un niño ―.

Dijo al rubio, mismo que ahora saludaba y jugaba con una persona disfrazada de un enorme y afelpado pingüino azul con el carácter "Donki" bordado en el centro de su estomago y una curiosa gorra roja sobre su cabeza.

―Ni si quiera me está escuchando ―suspiró molesta― Naruto, deja de jugar que se hace tarde ―anunció, pero una vena se hincho sobre su cien al verse una vez más ignorada― suficiente, te quedas solo ―gruñó molesta.

Una vez adentro recorrió con su vista aquel supermercado dentro del centro comercial, hasta que diviso a un empleado del lugar.

―Disculpe ―dijo Sakura al acercarse a él― ¿Dónde se encuentra la sección de pinturas? ―cuestionó.

―Pasillo 5, a la derecha ―respondió el joven.

―Gracias ―agradeció con una ligera sonrisa.

Al encaminarse hacia el lugar indicado distraídamente posaba su vista por las diferentes secciones que encontraba a su paso, asombrándose de vez en cuando por los precios o por la "curiosa" mercancía, sonrió al divisar el letrero en lo alto que indicaba el número de pasillo 5.

―Aquí es ―afirmó al aumentar ligeramente su paso.

Pero tan pronto como se disponía a cruzar por el pasillo choco contra una sombra en su camino y no pudo hacer nada más que cerrar sus ojos en respuesta esperando la caída…

― ¿Sakura-san? ―.

La aludida abrió sus ojos sorprendida al reconocer la voz de la persona que la sostenía por la muñeca evitando su caída.

― ¿Hinata? ―identificó a la joven de cabello azulado.

―D-Disculpa… no veía por donde iba… ―se disculpo la de ojos perla al soltar a su compañera una vez recobrada su postura.

―Descuida, fui yo quien tuvo la culpa, no debí correr sin más ―excusó Sakura apenada ante la reverencia anterior de la joven― y a todo esto ¿Qué haces aquí? ―cuestionó curiosa al ayudarla a recoger las cosas que la joven llevaba entre su canasta.

―Eh… pues… ―titubeó Hinata― Solo… de compras… ―respondió un tanto nerviosa, extrañando a la de cabello rosa― ¿y… usted…? ―intentó cambiar el tema.

― ¡Vamos, Hinata! Sabes que no es necesario tanta formalidad conmigo ―reprendió la pelirrosa suavemente― Puedes tutearme y lo sabes ―sonrió maternalmente.

―Um… ―afirmó un tanto apenada.

―Y pues… Tsunade-sama tiene trabajando al consejo estudiantil con los preparativos para el festival deportivo y como presidenta debo comprar los materiales ―explicó Sakura con cierto cansancio y frustración en la voz.

―Entiendo… ―afirmó Hinata― Debe… ser duro, para us… Para ti ¿cierto? ―dijo con cierta empatía.

―Ni te lo imaginas ―suspiró la pelirrosa agotada― se supone que nuestro tesorero tendría que hacer este tipo de cosas, pero tuvo un resfriado… así que… aquí me tienes ―suspiro―Y para colmo, le pedí a Naruto que me ayudara a llevar las cosas a la escuela ¡Y mira! Se ha distraído a la primera ―sollozó con dramatismo.

―Ya veo ―sonrió comprensiva.

― ¡Pero juro que cuando lo vea…! ―.

― ¡Sakura-chan! ―hablando del rey de roma, se dijo Sakura― Disculpa, pero Donki… ¡Auch! ―exclamó al sentir el golpe de la joven sobre su cabeza― ¿Por qué me golpeas? ―lloriqueo.

― ¡Tarado! ―bufó la pelirrosa al cruzarse de brazos― Mira que ignorarme por un pingüino ―gruñó.

―Pero Donki… ―sin embargo el rubio se abstuvo de hacer cualquier otro comentario al sentir la gélida mirada de la joven― Bien, lo siento ―bufó resignado.

Más sus ojos se sorprendieron al identificar a la joven tras la pelirrosa, que le veía con cierta preocupación y comprensión.

― ¿Hinata? ―identificó sorprendido.

―B-Buen día, Naruto-kun ―saludó cortésmente con una ligera reverencia.

―Hola ―saludó incrédulo― ¿Qué haces aquí? ―cuestionó curioso el rubio.

―Pues… vine a… ―.

― ¡Hey, Hyuga! ―.

Los tres jóvenes se giraron ante la voz que interrumpía las palabras de la joven.

―Namikaze-san… ―identificó Hinata.

―" ¿Menma?" ―identificó Naruto con recelo e intriga.

―Te dije que no te quedarás atrás ―dijo al acercarse a la joven― ¿Eh? Ustedes… ―pronunció al identificar a las otras dos siluetas junto a la joven― ¿Qué hacen…? ―.

― ¡¿Qué haces aquí?! ―exclamó el rubio sorprendido.

―Tsk. ―gruñó Menma al verse interrumpido por su hermano― que te importa ―respondió secamente.

―Teme ―gruñó Naruto.

― ¡Vaya, que sorpresa, Menma! ―dijo Sakura en saludo― ¿No me digas que ustedes dos han venido juntos? ―dijo aun más sorprendida al analizar las anteriores palabras del pelinegro.

―Sí, algo así ―respondió secamente Menma a la pelirrosa― ¿y ustedes? ―dijo al posicionarse a la par de Hinata.

―Vinimos a…―.

― ¡Una cita! ―interrumpió sorpresivamente un sonriente rubio― ¡Auch! ―exclamó adolorido al sentir el golpe de Sakura en su cabeza.

―"Así que es una cita…" ―pensó con cierta melancolía Hinata.

― ¿Y qué los trae por acá? ―habló nuevamente Sakura.

―E-Eh… pues… ―pronuncio Hinata con nerviosismo.

―Lo mismo que ustedes ―habló Menma interrumpiendo a la joven― Una cita ―dijo a secas.

― ¡¿Eh?! ―Exclamaron Naruto y Sakura con gran sorpresa.

Por su parte Hinata solo podía ver con incredulidad a Menma ¿era eso una cita? Se preguntaba, pero tras analizar las palabras de Menma supo que no era así, eso no era una cita… El pelinegro lo había dicho por otra razón y bastaba ver la oscuridad que se acentuaba en los ojos de Menma para entenderlo… aquella respuesta surgió por la misma razón por la que su corazón dolía… rechazo.

―Tenemos que irnos ―cortó Menma, al cansarse de las exclamaciones y palabras incoherentes de los otros dos― Nos vemos, Sakura ―se despidió de la joven, para luego dirigir una mirada fría a su hermano y pasar de él.

―N-Nos vemos, Naruto-kun, Sakura-san ―se despidió Hinata con una leve reverencia antes de seguir a Menma.

―" ¿Qué es lo que pretendes, Menma?" ―se cuestionaba Naruto al verlos desaparecer.

Un golpe sordo hizo eco en aquel estrecho y desolado callejón que la hizo cerrar sus parpados en respuesta.

―"Namikaze-san…" ―miró con melancolía al aludido.

― "¡Maldición! ¡¿Por qué siempre él?!" ―reprochaba internamente Menma al patear un basurero cercano― Camina, Hyuga, es tarde ―bramó al encaminarse a paso firme por aquel callejón.

―Si… ―afirmó antes de seguirlo.

― ¿Namikaze Menma? ―nombró un hombre de mediana edad de estatura baja y un tanto regordete.

―Soy yo ―respondió el aludido.

―Bien, sígueme ―dijo él hombre al adentrarse encaminarse hacia la parte trasera del pequeño local― Debes reparar y pintar aquel cobertizo ―señalando el lugar al fondo del estacionamiento― Avísame cuando acabes ―finalizó al girarse y adentrarse en el local.

―Ya se fue, puedes salir ―habló Menma al aire una vez marchado el hombre.

A los pocos segundos apareció Hinata a su par.

―Lo escuchaste hay que reparar esta cosa ―dijo serio.

― ¿D-Debo hacerlo yo? ―cuestionó angustiada.

―Tonta ―pronunció Menma al darle un pequeño golpe en su frente, sorprendiéndola― Si realmente creyera que puedes hacerlo no estaría aquí ―dijo al tomar las bolsas de pintura de las manos de la joven― Tienes que ayudarme, así que deja de fantasear y trae esa madera ―ordenó al encaminarse al cobertizo.

― ¡S-Si! ―afirmó apresurada al salir de su sorpresa y hacer lo que él decía.

Nunca lo había pensado, pero las tareas industriales como la carpintería eran difíciles… Sin embargo debía admitir que Menma se desenvolvía muy bien en esa área, tenía una gran destreza para el manejo de las cierras y los martillos, muy contrario a ella…

― ¡Hn! ―trató de ahora un sollozo de dolor.

Una vez más se había golpeado los dedos con la cabeza del martillo.

―Tsk. ―suspiró Menma al ver como Hinata intentaba martillar aquella tabla y una vez más… fallaba.

La torpeza de esa niña no tenía límite, de eso estaba seguro, en el tiempo que llevaban trabajando, se había tropezado, había caído con todo y la madera, incluso casi se deja caer un bote de pintura sobre ella de no ser porque él pudo agarrar el bote a tiempo… pero debía reconocer su perseverancia, no era la primera vez que terminaba martillándose los dedos y ya podía ver las marcas rojas acentuándose en la palidez de su piel, sin embargo resistía y volvía a intentarlo, cualquier otra chica ya estaría lloriqueando o maldiciendo la madera para dejarlo todo tirado e irse… Tal vez esa niña no era como el resto…

"―Menma, lo haces muy bien, sigue así ―.

Gracias ―."

No, no debía confundirse, nadie era tan bueno como aparentaba, ni siquiera esa niña… Ella solo estaba ahí porque él se lo había ordenado, no tenía opción de elegir… solo eso… al final todas las personas eran iguales, solo servían a sus propios intereses o necesidades…

Usar o ser usado

Solo esas dos opciones existían y el de ninguna forma podría dejarse manipular.

―"No de nuevo" ―se reafirmaba.

―N-Namikaze-san ―Salió de su ensimismamiento ante la voz de la joven― ¿se encuentra bien? ―cuestionó Hinata angustiada.

― ¿Por qué lo dices? ―dijo secamente.

―Pues… la pintura… ―dijo al bajar la mirada.

―Tsk. Demonios ―gruñó al ver que la pintura se escurría de la cubeta que estaba usando para pintar uno de los lados del cobertizo.

De las pocas veces que habían compartido el almuerzo desde el inicio de su acuerdo, nunca se había sentido tan incómoda como en ese momento… por lo general Menma siempre se limitaba a comer en silencio al igual que ella y esta vez no era diferente, pero el aura oscura que se desprendía de Menma empezaba a abrumarla.

―"Tal vez sigue molesto por lo de Sakura-san" ―se dijo.

Pero tan pronto lo dijo no pudo evitar sentirse una vez más invadida por la melancolía… Naruto había afirmado que lo de ellos era una cita… aunque Sakura le había explicado otra cosa con anterioridad… No la entristecía el hecho de que ellos tuviesen una cita, era el hecho de ver la alegría y entusiasmo con los que el rubio se esforzaba por estar al lado de ella… pero… ¿Por qué se sentía tan triste? Se supone que ella había escogido estar al lado del rubio sin importar que él la viese solo como una amiga, sin amarla, ella estaría ahí con él ¿no? ¿Por qué dolía tanto entonces? ¿Por qué? ¿Sentiría Menma el mismo dolor que ella en este momento?

―N-Namikaze-san… ―.

El aludido le dirigió una mirada en espera de que continuara… solo esperaba que hablara pronto, porque no estaba de humor para sus balbuceos…

―N-No… No era… una cita… ―articuló con nerviosismo al esconder su mirada tras su cabello.

Él arqueo una ceja en respuesta― "¿De qué está hablando?" ―se preguntaba.

―Sakura-san… lo dijo… ―continuó ella.

―… ―Entonces comprendió sus palabras.

―Ella… dijo, que… solo habían ido a comprar materiales… para el festival deportivo… ―explicó al apretar sus manos entre las mangas de su chaqueta― N-No… No tiene por qué preocuparse por ello… ―afirmó aún sin levantar la mirada.

Por su parte Menma se limitaba a distinguir los gestos de la joven, el ligero temblor de sus rodillas, el juego de sus manos entre las mangas de su chaqueta, la forma en que mordía su labio inferior…

― ¿Tratas de convencerme de eso? ―cortó el pelinegro― O buscas convencerte a ti misma… ―.

Los parpados de Hinata se abrieron cuan grandes eran mientras levantaba su mirada hacia el joven… La intensidad de aquellos zafiros que contrastaban grandemente con el negro de su cabello y que ahora se hallaban fijos en ella, la hacían sentir descubierta, transparente, frágil e indefensa… Él la había podido leer en menos de un segundo…

―Yo… ―.

No era la primera vez que se sentía indefensa ante alguien, de hecho ese sentimiento siempre la había acompañado y con el pasar del tiempo se había vuelto algo natural en su vida… Pero si era la primera vez que temía que esa persona la siguiera observando y viese cosas más allá en su alma que ni siquiera ella misma conocía… tenía miedo…

― ¿Aún sigues pensando que no necesitas mi ayuda? ―inquirió Menma con mirada analítica, al ver a la joven respingar en su sitio y desviar rápidamente su mirada.

―Y-yo… no… no puedo hacerlo… ―articuló ella insegura.

―Ya te lo dije, no hay otra forma de hacerlo… ―continuó él, algo le decía que si presionaba más ella cedería.

― ¡Pero…! ―.

―Deja de mentirte a ti misma ―cortó Menma para sorpresa de ella― ¿crees que podrás con la carga de verlo ser feliz con otra? ―protestó.

"― ¿Eh…? ―musitó ella incrédula por las palabras de Menma― ¿Ayu-darme? A que… ¿A qué se refiere…? ―cuestionó insegura.

Por su parte él se limito a dirigirle una sonrisa ladina a sus palabras.

Simple, yo te ayudo con el tonto de Naruto y tú me ayudas con Sakura ―."

―No seas ingenua, por más que trates de convencerte a ti misma, no podrás lograrlo ―aseguró con reproche.

―N-No… Eso, no es cierto… Yo… ―negaba ella.

― ¿lo soportaras? ¿En serio? ―dijo sarcástico― Afronta la realidad, mientras quieras a ese idiota no podrás soportarlo ―continuó secamente― y si intentas llamar su atención siempre serás opacada por Sakura, eso es lo único cierto aquí ―sentenció con frialdad.

Ella ahogo un pequeño gemido de dolor ante sus palabras, sus ojos empezaban a escocerle y su pecho se oprimía… Él tenía razón, ella no podría compararse con Sakura, en ningún momento… Todos sus intentos por querer atraer la mirada del rubio siempre serian opacados por su presencia… Porque esa era la realidad, Sakura era hermosa, inteligente y segura de sí misma, tenía el alma de una guerrera y un corazón noble, siempre preocupándose por aquellos que eran importantes para ella y velando por su seguridad, era una bella flor de cerezo que crecía entre la adversidad y poseía un esplendor tal que hacía desaparecer hasta la más tenebrosa oscuridad…

Y eso era ella, oscuridad, una sombra que buscaba ser acaricida por la calidez del sol, pero siempre opacada los bellos arboles de cerezo que adornaban el paisaje… pero eso es lo que había decidido ¿no? Que importaba ser solo una pequeña rosa blanca debajo de un gran árbol de cerezo anhelante de los rayos del sol, ella seguiría ahí ¿cierto? Estaría ahí para cuando él la necesitara, aún si solo fuese de lejos… Estaría ahí… Entonces… ¿Por qué? ¿Por qué dolían tanto las palabras de Menma? ¿Por qué dudaba?

Por su parte Menma se limitaba a observarla en silencio, aquel rostro de porcelana abstraído en su propia oscuridad… Tal y como lo predijo, esa niña era demasiado frágil e inocente, pero reconocía que en el fondo había algo de valentía y fuerza escondida, aunque por lo que pudo notar su autoestima era tan baja que ella misma la suprimía, pero en este caso… Su amor por el idiota de su hermano se había convertido en su mayor debilidad, solo tenía que verla ahora mismo para saberlo… Bastaría una sola palabra más y estaba seguro que se rompería frente a él… Pero eso no era lo que necesitaba, no… Ya había plantado una pequeña semilla de duda en ella, el resto se daría por sí solo, estaba seguro de eso.

―Oye, viejo ―habló Menma al pequeño hombre regordete tras el mostrador― Ya termine ―anunció.

― ¿Enserio? ―dijo el mayor con sorpresa― bien, supongo que ya puedes irte ―suspiro con resignación al ver por la ventana trasera su cobertizo pintado y arreglado.

Menma se limito a afirmar antes de colgar su mochila al hombro y darse media vuelta dispuesto a marcharse.

―Por cierto, niño ―detuvo el anciano― No era necesario tu novia se escondiera para poder ayudarte ―comentó para sorpresa del pelinegro― Pero deberías tratar de ser más amable con ella, es una buena persona, cuídala ―continuó― ¡Ah! Y tráela por aquí cuando gustes ―sonrió amable.

―Hn ―bufó el ojiazul con una sonrisa antes de darse media vuelta― Claro viejo, lo que tu digas ―dijo al salir del local.

― ¿Por qué tengo que hacer la tarea en un sábado por la noche? ―refunfuñaba Naruto, con la cabeza sobre su cuaderno mientras garabateaba sobre sus apuntes― No es justo ―sollozaba con un mohín en sus mejillas.

―Tsk ―bufaba Menma por lo bajo ante los constantes lloriqueos de su hermano― Quieres dejar de hacer tanto ruido, trato de leer ―bramó al girarse hacia él.

― ¡Pues, disculpa que no sea un cerebrito como tú para que disfrute leer un libro en un sábado por la noche! ―reclamó Naruto.

― ¡Repite lo que dijiste! ―retó Menma.

― ¡Lo que oíste! ¡Eres un…! ―.

Más las palabras del rubio fueron cortadas por el "Bip" proveniente del teléfono del pelinegro, que no tardo en revisar el aparato ignorando completamente al rubio para su enfado… Una sonrisa ladina se dibujo en los labios de Menma al releer la pantalla de su celular.

Kowa bani:

Acepto

Por su parte Naruto veía desconcertado el repentino cambio en la actitud de Menma, un momento peleaba con él y basto un solo mensaje para que se tranquilizara y retomara su lectura con una sonrisa que le daba un mal presentimiento…

―Oye, Menma ―habló de forma más tranquila el rubio para extrañeza de Menma― ¿En verdad tuvieron una cita? ―cuestionó.

El pelinegro no necesito girarse para comprender a lo que se refería el menor― Tal vez ―respondió al encogerse de hombros.

― ¿Qué es lo que pretendes con Hinata? ―inquirió el rubio con seriedad.

―No es de tu incumbencia ―respondió secamente Menma sin abandonar sus apuntes.

―Teme ―bramó Naruto al dar un golpe seco sobre el escritorio de su hermano y verlo directamente a los ojos― Escúchame bien, no me importa lo que estés tramando siempre y cuando no la involucres ―dijo al endurecer su mirada― No te acerques a ella ―amenazó.

― ¿Acaso eres su novio? ―cuestionó Menma al girar su mirada hacia él― porque de lo contrario no veo razón por la cual debas decirme si puedo acercarme a ella o no ―argumentó con seriedad.

―Hinata es mi amiga ―aclaró el rubio― y como tal, mi deber es protegerla ―declaró con seguridad.

Por su parte Menma se mantenía inmutable ante aquella mirada tan parecida a la suya, antes de centrar su atención en su libro de texto

―En verdad, eres un idiota ―aseguró.

― ¡¿Qué dijiste, maldito…?! ―.

¡Naruto, Menma! ―rugió con ferocidad la voz de Kushina desde el primer nivel― ¡Dejen de hacer tanto ruido y pónganse a estudiar! ―bramó con fuerza.

―A partir de mañana comenzaremos con el plan ―sentenció Menma al centrar su mirada en la joven frente a él.

―Muy bien… ―afirmó Hinata por lo bajo.

Y una sola pregunta rondaba su mente… ¿realmente estaba haciendo lo correcto?

― ¡Lo hice! ―exclamó Naruto.

Una pequeña sonrisa se dibujo en sus labios al apreciar la deslumbrante sonrisa en el rostro del rubio al haber realizado con éxito los ejercicios del libro de texto.

― ¡Lo has visto, Hinata! ¡Pude hacerlo! ¡Pude hacerlo! ―festejaba el rubio.

―Felicidades, Naruto-kun ―sonrió Hinata.

― ¡Bien! ¡Kakashi-sensei puede darme con lo que tenga, no tengo miedo! ―declaró con decisión.

―Si ―afirmó ella en apoyo.

―Me alegra que pienses eso Naruto ―intervino una tercera voz, llamando la atención de ambos.

― ¡Kakashi-sensei! ―identificó Naruto con sorpresa― ¿Qué haces aquí? ―cuestionó.

―Solo pasaba por aquí ―sonrió el hombre de cabello plateado tras el cubre boca que ocultaba parte de su rostro― Es bueno verlos estudiando tan duro, en especial a ti Naruto ―felicitó a ambos.

― ¡Ja! Solo obsérvame, Kakashi-sensei, el examen de la próxima semana será pan comido ―sonrió confiado.

―Es bueno verte tan confiado ―comentó Kakashi― porque el examen cubrirá desde la página 35 a la 50 ―sonrió.

― ¡¿Eh?! ―exclamó el rubio con horror― No es justo, apenas si voy en la 15 ―declaró con dramatismo.

―Naruto, comienzo a creer que no pones mucha atención en clase ¿cierto? ―dijo Kakashi para desconcierto del rubio.

―Naruto-kun… ―Intervino Hinata― Las páginas 35 a la 50… las vimos la semana pasada… Los de la 15… son ejercicios básicos ―explicó comprensiva.

― ¡¿Qué?! ―gritó horrorizado― Entonces… ¡¿Me he estado matando con ejercicios básicos?! ―exclamó con frustración― A este paso, volveré a reprobar… ―sollozó al sumergirse en un aura depresiva.

―A-Ánimo, Naruto-kun ―dijo ella― Después de los ejercicios básicos… todo se vuelve más fácil… ya verás, que lo conseguirás… ―intentó alentar.

―Es cierto, mantén los ánimos, Naruto ―apoyó Kakashi― Después de todo, este examen es tu última oportunidad para aprobar el curso ―sonrió.

Un viento helado se paseo entre ellos.

―Kakashi… no ayudas ―cortó Naruto.

El viento soplaba entre sus largos cabellos azulados, mientras sus dedos se entrelazaban con la reja protectora y su mirada se hallaba fija en el paisaje que se pintaba bajo aquella azotea…

¿Estaba haciendo lo correcto?

Era la constante pregunta que había estado azotando su mente… Aunque no lo dijese era consciente que sus actos traerían consecuencias… Pero basto ver el fugaz destello de una cabellera rubia al horizonte quien vitoreaba la anotación de un gol en la cancha de futbol junto a sus amigos… Su sonrisa solo pudo reafirmar su resolución…

Tenía que hacerlo

El sonido de su celular la hizo reaccionar… Un mensaje… Paseo su vista en la pantalla del aparato y lo supo… Ya no había marcha atrás.

Es hora, tienes 5 minutos para ir al lugar de siempre

Unos suaves golpes tras la puerta llamaron su atención y con "adelante" basto para que la puerta se deslizara, una sonrisa casi imperceptible se dibujo en sus labios mientras la silueta de Hinata se hacía presente… Había llegado la hora.

―Es hora de que el juego inicie ―afirmó Menma por lo bajo, al ver que ella afirmaba.

Al levantarse de su asiento se giro hacia la ventana para ver con complicidad los primeros arreglos para el festival deportivo, como el mantenimiento de las canchas deportivas o la construcción de puestos para los eventos… más su mirada azulada se intensifico al vislumbrar una cabellera rosácea resaltar entre las demás y una sonrisa misteriosa se dibujaba en sus labios al verla acercarse a Naruto y Sasuke que jugaban futbol en la cancha.

―Ya sabes lo que tienes que hacer ¿cierto? ―dijo él al girarse una vez más a la joven.

―Si… ―afirmó ella con la mirada baja.

―Sakura-san… ¿Dónde puedo colocar esto? ―cuestionó tímidamente Hinata con una caja en brazos.

―Puedes dejarlo ahí ―respondió Sakura al señalar un conjunto de cajas al fondo― Solo un poco más ―dijo al intentar amarrar las pequeñas banderillas de adorno entre los postes de la pista.

Pero justo antes lograrlo, la escalera que la sostenía se desestabilizo de tal forma que la pelirrosa perdió el equilibrio.

― ¡Kya! ―exclamó al sentirse caer.

Estaba a tres metros de altura, lo sabía, si sobrevivía a esa caída no sería con raspones menores… cerro sus ojos esperando el impacto… más este nunca llegó, por el contrario, solo pudo sentir un par de brazos sostenerla en el aire, al abrir sus parpados aquellas esmeraldas se encontraron directamente con un par de intensos zafiros, su primer pensamiento fue "Naruto" pero tras enfocar correctamente pudo reconocer aquellas hebras azabaches.

―Menma ―musitó sorprendida de verse en brazos del aludido.

― ¿Estás bien? ―cuestionó secamente el pelinegro al colocarla de pie.

―Eh… si… ―artículo aún anonadada.

―Bien, pero deberías de ser más cuidadosa ―dijo antes de girarse y encaminarse hacia otra dirección.

― ¡Ah, Menma! ―detuvo la pelirrosa― Gracias ―sonrió agradecida.

―Claro, te veo luego ―se despidió sin expresión alguna.

― ¡Sakura-kaichou! ―exclamó una joven de cabello castaño al acercarse a la pelirrosa― ¿Se encuentra bien? ―cuestionó angustiada.

―Tranquila, estoy bien ―sonrió Sakura a la joven.

―Creí que la escalera había sido correctamente ajustada ―comentó la castaña.

―Descuida, tal vez solo fue un accidente ―dijo la pelirrosa en respuesta.

Por su parte Hinata veía la escena desde la distancia, antes de bajar la mirada y distanciarse silenciosamente del lugar.

―"Lo siento… Sakura-san… Lo siento…" ―repetía Hinata en su mente.

Antes de que el anuncio de un mensaje a su celular llegara.

Buen comienzo, Hyuga

No obstante, eso solo hacía ensombrecer más su mirada.

― ¿Fuiste tú, Naruto? ―inquirió Sakura con seriedad.

― ¿Eh? ¿Qué cosa, Sakura-chan? ―dijo el rubio desconcertado.

―Namikaze-san, por favor, no mienta ―suplicó una chica de cabello negro, de la cual no recordaba su nombre― Sakura-kaichou, pudo haber salido muy lastimada ―dijo con seriedad.

― ¿De qué están hablando? ―dijo Naruto aún sin entender― ¿Te paso algo, Sakura-chan? ―cuestionó con preocupación al verla.

―Naruto ―suspiró Sakura en un intento por tranquilizarse― Soy consciente de que tú jamás lastimarías a alguien sin razón alguna y realmente no creo que hayas sido capaz de algo así ―dijo al verlo directamente a los ojos― Es por eso que te pido seas completamente sincero conmigo… ¿estuviste ayer en la bodega, si o no? ―cuestionó con seriedad.

―Sigo sin entender de que me hablas, Sakura-chan ―dijo el rubio― Pero si, ayer fui a la bodega ―los ojos de Sakura se ensombrecieron ligeramente― ¿no lo recuerdas? ―eso llamo su atención― Tú me enviaste junto con el teme a buscar martillos, clavos y brochas para el letrero de bienvenida ―recordó.

―"Es cierto… en ese momento yo lo envié a la bodega" ―se recordó ella.

―Namikaze-san ¿de casualidad fue después de ello a la bodega? ―cuestionó una chica castaña a la par de Sakura.

―Por supuesto que no ―negó el rubio― Ese lugar es oscuro y no me gusta ―comentó con expresión zorruna.

―Entiendo… ―dijo Sakura― Gracias, Naruto ―sonrió suavemente.

― ¡Espera, Sakura-chan! ―detuvo el rubio, al tomarla por la muñeca― ¿Qué ocurrió exactamente? ―cuestionó con seriedad.

―Descuida ―respondió ella― No es nada ―sonrió antes de marcharse.

El rubio, solo miraba como Sakura desaparecía por el pasillo acompañada de aquellas dos chicas… Mientras una mirada perlada se cristalizaba ligeramente en las sombras.

―"Naruto-kun…" ―.

Estaba molesto, no furioso, se decía Naruto, no entendía lo que estaba pasando últimamente y eso lo estaba cabreando de sobremanera, durante el transcurso de esa semana habían estado pasando cosas muy extrañas… Primero lo del incidente con Sakura del cual en su momento no supo nada, pero más tarde se entero de su casi caída, así como el supuesto rumor; de que había sido visto entrar en la bodega momentos antes de que las escaleras a utilizar fuesen sacadas y que casualmente en su mayoría habían sido intencionalmente aflojadas, ocasionando varias caídas, afortunadamente nadie había salido lastimado.

Lo siguiente que ocurrió en esa semana fue un extraño altercado con una pandilla de la zona este, que alegaban había sido él quien los había atacado a traición, por lo que habían querido cobrársela al destruir gran parte del mobiliario a utilizar en el festival deportivo, el cual tuvo que ser reelaborado… Después fue algo extraño, pero por alguna razón los lugares en los que él estuvo ayudando a reparar los daños no tardaban más de una hora en caerse o desmoronarse…

Desde entonces la gran mayoría de sus compañeros parecían querer distanciarse de él, algunos hasta lo veían con aquella mirada… esa mirada que tanto daño, dolor y enojo le causaba… Esa mirada de desprecio e indiferencia, como si solo fuese un estorbo o una molestia… Odiaba esa mirada…

Las bombas explotaban en lo alto del cielo anunciando el inicio del festival deportivo, los grupos se reunían y el bullicio de la multitud se dejaba oír, aclamando a sus respectivos representantes, debido a que el primer evento iniciaba y eran… Relevos…

Los representantes para la carrera de relevos del primer año, favor de reunirse en la pista ―.

Anunciaba la voz de Kato Shizune por los parlantes, al instante en que varios chicos se hacían presentes en la pista.

―Tsk ―bufó Naruto― "¿Por qué tenía que tocarme en el mismo equipo que él?" ―se cuestionaba, al ver de reojo a su compañero.

―He ―bufó despectivamente Menma― "¡Demonios ¿Por qué tengo que estar en el mismo equipo que estos dos?!" ―gruñía internamente.

―Hn ―suspiró con pesar y resignación, Sasuke al verse en medio de Naruto y Menma… ¿Cómo fue que terminaron en el mismo equipo?

A todos los participantes colocarse en sus puestos ―.

Pidió una vez más la voz de Shizune en el parlante.

―En sus marcas… ―anunció la voz de unos de los estudiantes― Listos ―continuó― ¡Fuera! ―.

El disparo que acompaño a sus palabras fue el detonante para que los participantes salieran en una aguerrida carrera, la pista de atletismo se dividía en tres zonas de 15 metros entre cada relevo hasta la meta… Por su parte, Sasuke mantenía un ritmo estable y constante, la indiferencia en su rostro solo era la prueba de que aquella carrera no representaba reto alguno para su condición física.

¡Kya! ¡Sasuke-kun, es el mejor! ¡Tú puedes hacerlo, Sasuke! ―eran las exclamaciones que se dejaban escuchar entre las espectadoras y admiradoras del azabache.

―" ¡Demonios! ¡Teme corre más rápido!" ―gruñía un impaciente rubio al último de la pista.

―Hmp ―bufó Sasuke por lo bajo al ser de los primeros en llegar y entregarle el bastón a su segundo relevo… Menma.

Los parpados de Sasuke se abrieron ligeramente al ver como Menma solo apretaba el bastón en su mano antes de salir corriendo a gran velocidad, como una flecha al ser disparada hacia su blanco.

―" ¿Es… más veloz que Naruto?" ―se cuestionaba con asombro, al igual que Sakura que veía con sorpresa al Namikaze.

―"Namikaze-san… es rápido" ―pensó Hinata con asombro.

―"Ese imbécil…" ―pensaba Naruto al verlo correr a la distancia― "Pero no pienso perder ante él" ―se dijo con convicción.

Por su parte Menma sonreía ladino ante las ahora exclamaciones de victoria, entre otras que escuchaba de los espectadores, era bastante obvio que estaban sorprendidos por su velocidad ¿pensaban esos tontos que su hermano era el más veloz de todos? Vaya ilusos, después de todo fue él quien en su niñez le enseño al rubio idiota la manera correcta de correr a gran velocidad… Pero eso era cosa del pasado, ahora demostraría que él era mejor, siempre lo había sido y siempre lo seria, de eso estaba seguro.

Solo faltaban unos pocos metros para entregar el bastón al último relevo y ante la considerable distancia que le llevaba a sus demás contrincantes, la victoria era segura, aún si el idiota de su hermano se retrasaba, lo vio avanzar unos cuantos pasos en espera del bastón, pero una perversa idea pasó por su mente… Después de todo, la razón de que su cabello se arruinara de aquella forma había sido principalmente por su culpa… ¿y el trato con Hyuga? Bueno, la chica siempre había sido ingenua si pensaba que cumpliría enteramente aquello… Era hora que su hermanito pagara aquella pequeña broma.

Mientras Naruto avanzaba unos cuantos pasos en espera del relevo, su vista regreso fugazmente a su hermano… aquella mirada… no lo sabía pero de alguna forma le daba un muy mal presentimiento… ¿Qué estaría tramando? Se dijo, pero entonces, en un par de segundos todo quedo claro para él, al mismo tiempo que un dolor punzante se incrustaba en lo más profundo de su ser.

― ¡WAA! ―.

Un estruendoso grito se dejo escuchar en todo el campo… Una mirada de dolor y pena era la más adecuada en momentos como esos, pero un pensamiento de condolencia era el compartido entre los espectadores ante la escena que se proyectaba ante ellos.

―Naruto-kun… ―musitó Hinata en condolencia.

―Dobe… ―suspiró Sasuke fingiendo indiferencia pero compadeciéndolo con la mirada.

―Eso debe doler ―comentó Sakura, al verlo con un ligero tic en el ojo.

―" ¡Menma, tú maldito…!" ―profesaba Naruto con furor en su interior, al ver la burla en la mirada de su hermano desde lo alto― "¡Esta me la pagas!" ―juró con dolor al retirar el bastón de su parte trasera e intentar levantarse.

―He, si no te apresuras te quedaras atrás ―comentó socarrón el pelinegro al darse la vuelta.

―" ¡Juro que te voy a…!" ―pero antes de terminar su amenaza pudo ver de reojo como Chouji lo rebasaba… bien, eso sí era mucho, se dijo al tragarse todo el dolor que consumía su alma y hacer brotar su orgullo al correr lo más rápido que pudo.

Naruto sonrió de forma ladina a Menma desde la distancia al ver como este fruncía el ceño al ser expectante de que en menos de un segundo había igualado la velocidad que él había mostrado con anterioridad… De ninguna forma se dejaría vencer por él.

Después del evento de relevos, Hinata estaba segura de que eso ya no era un simple festival deportivo… Por lo visto, se había declarado de forma silenciosa una batalla entre Naruto y Menma por ver quién era el mejor… Todos se habían dividió en equipos para el resto de los eventos… Ella había quedado en el equipo rojo y de cierta forma eso la había hecho sentir un poco triste ya que Naruto estaba en el equipo blanco al igual que el pelinegro, pero Menma se las había ingeniado para que ella quedara en el equipo blanco y él en el rojo.

El segundo evento fue el de Polo, trepar aquel molesto poste hacia lo alto… aún le daba un poco de vértigo de solo recordarlo, pero ambos Namikaze estaban tan metidos en su competencia que lo habían hecho en tiempo record, según Shizune, pero fue un empate… Lo siguiente fue el encesto de balones… Debía reconocer que el furor y determinación por ganar en ambos era admirable, pero… Había algo más entre ellos que llamo su atención, no era solo una simple competencia era distinto… pero no podía saber con exactitud de que se trataba… Aunque al final de ese evento todo parecía indicar otro empate, hasta que un vencedor salió a relucir… El equipo azul, en pocas palabras… Uchiha Sasuke.

Los aeróbicos, fueron divertidos, pero el vencedor para sorpresa de muchos, resulto ser el equipo verde, Nara Shikamaru… La carrera de comida fue intensa y muchos aseguraban que Chouji saldría victorioso aún pese a su falta de condición física, pero muchos lo apoyaban, después de todo Chouji era capaz de hacer verdaderas proezas si había comida de por medio… Pero el orgullo de los Namikaze ya había sido pisoteado dos veces por Sasuke y Shikamaru, una tercera derrota no era aceptable… al final, Naruto había ganado…

El marcador estaba de la siguiente forma: El equipo blanco a la cabeza con 520pts. Seguido por el equipo rojo con 490pts. En tercer lugar el equipo azul empatado con el equipo verde con 400pts. Y así consecutivamente… sin embargo, el evento de la carrera de caballos premiaba con 300pts. Los suficientes como para que el tercer lugar se coronara como el primero o que el primero obtuviera una victoria aplastante sobre sus contrincantes… Y estaba segura que Menma no desperdiciaría esa oportunidad.

Hinata trago en seco, al verse en esa situación tan… incomoda… Aún recordaba cuando todos los estudiantes se agruparon para formar pequeños subgrupos para los caballos, ella quiso mantenerse al margen y todo parecía que lograría pasar desapercibida… Pero Naruto se hizo presente frente a ella pidiéndole que se uniera a su grupo, aquella deslumbrante sonrisa basto para que aceptara su petición, después de todo ¿Qué tan malo sería ayudar a Naruto? Después de todo Neji y Lee también estaban ahí, todo parecía indicar que ellos harían el trabajo duro y ella solo sería un apoyo… Eso pensó, hasta que sin ser consciente de como se desarrollaron los eventos… Ella termino siendo el jinete y Naruto el caballo, mientras que su primo y Lee serian el apoyo…

―Tranquila, todo saldrá bien ―le había dicho Naruto.

Y ojala eso pudiera tranquilizarla, pero no… el disparo de inicio resonó en el aire y todo comenzó, gritos, empujones, caídas… el miedo consumía su cuerpo y no pudo hacer más que aferrar su mano derecha al hombro del rubio con desesperación, mientras la otra se alzaba al aire sin saber muy bien qué hacer.

―Hinata-sama, nosotros la protegeremos ―escuchó en una ocasión que había dicho su primo Neji.

― ¡Hinata-san, solo concentrarte en atrapar todas las bandas que puedas! ―había dicho Lee.

No supo cómo ni cuándo, pero cuando pudo abrir los parpados sin temor a ver la cruenta batalla que seguramente se había desatado en aquel campo… fue consciente que en su mano ya se hallaba una gran cantidad de bandas de diversos colores ¿en qué momento logro obtenerlas? Ni ella sabía, pero tampoco quiso saberlo.

―Bien, ya solo queda uno ―dijo Naruto con seriedad al sacarla de sus pensamientos.

Pero tan pronto pudo enfocar aquello que Naruto veía con tanta atención, su sangre se helo completamente… Frente a ellos en medio de aquel campo de batalla a la distancia solo un caballo quedaba en pie, con la misma cantidad de bandas en mano, el equipo rojo con un caballo formidable conformado por Aburame Shino como caballo, Inuzuka Kiba y Hozuki Suigetsu como soportes y como jinete… Namikaze Menma.

―Na-Naruto-kun… ―intentó advertirle― Yo… yo no creo… ―.

―Tranquila, Hinata ―dijo el rubio al verla― Hasta ahora lo has hecho bien, se que podrás lograrlo ―alentó― creo en ti ―sonrió.

¿Cómo era posible? se preguntaba Hinata, frente a ella tenía a aquel que consideraba el mayor de sus temores hecho persona, debería estar asustada no aterrada… Pero bastaba una sonrisa del rubio debajo de ella para que todo miedo se dispersara, una sonrisa que la llenaba de valor y seguridad, que la hacía pensar que no todo era imposible… Entonces, lo termino de confirmar… Lo que había accedido a hacer y lo que estaba por realizarse… era lo correcto…

―Descuide, Hinata-sama, mientras estemos con usted no tiene nada que temer ―aseguró Neji al verla.

―Niisan… ―musitó sorprendida.

―Hinata-san, se que puedes lograrlo, en ti veo la llama de la juventud ―apoyó Lee.

―Lee-san… ―.

Una pequeña sonrisa se dibujo en sus labios, era cierto… No estaba sola, contaba con el apoyo de Naruto, Neji y Lee, no podía defraudarlos… Suavemente asintió en dirección de Naruto quien solo sonrió ante la confirmación de sus palabras.

―Esto será fácil ―comentó Menma al cruzarse de brazos.

Había presenciado toda la escena desde la distancia… Si ese día su plan se efectuaría… y aquella niña a la que Naruto tanto se esmeraba en proteger seria el detonante de todo, se dijo con una sonrisa maliciosa.

―Oye, Menma ―habló Kiba― Accedí a formar equipo contigo porque no me agrada la idea de perder ante Naruto ―continuó―Pero, más te vale no hacerle nada a Hinata, me oíste ―amenazó.

En respuesta el Namikaze solo elevo arqueo una ceja sin comprender bien el porqué de aquella repentina amenaza.

―Hinata, es nuestra amiga, si resultara lastimada, nuestro deber como sus amigos seria golpearte ―aclaró Shino con aquella parsimonia y seriedad que le caracterizaba.

―Ah… eso… ―dijo el Namikaze sin mucho afán.

―Es cierto, Menma, no debes lastimar a la chica ―apoyó Suigetsu desconcertando al aludido― Quedaríamos muy mal si golpeas a una niña ―sonrió burlonamente.

―Tsk ―sonrió el rubio― Como si yo fuese a hacerle algo a esa chiquilla ―bufó ladino― solo encárguense de llevarme hasta allá y yo me encargo del resto ―aseguró.

Los últimos dos caballos en pie se prepararon, el viento soplo como anunciando la batalla final entre dos acérrimos rivales, la tensión en el ambiente era casi palpable, una hoja cayo entre el viento y al tocar el suelo ambos salieron disparados contra el otro, los espectadores esperaban atentos el choque entre ambos, Hyuga o Namikaze ¿Quién de los dos obtendría la banda del otro?

―Lo siento mucho… ―se disculpó Hinata en una pronunciada reverencia.

―N-No fue tu culpa, Hinata ―dijo un maltratado Naruto, al limpiarse los raspones y moretones del rostro con una toalla húmeda― si lo ves bien… creo… que fue la mía… ―comentó apenado, al desviar ligeramente la mirada intentando ocultar el suave sonroso que se posaba en sus mejillas al sentir la mirada de la joven sobre él.

"La convicción y el deseo de ganar en ambos era grande, Menma elevo ligeramente su brazo derecho preparándose para tomar aquella cinta en el primer descuido, mientras Hinata trataba de controlar sus nervios y analizar los movimientos de Menma para encontrar aunque sea una mínima abertura.

Debía reconocerlo, aquella mirada llena de convicción en los ojos de la Hyuga había llamado la atención del Namikaze, no era la primera vez que la veía, también la había visto la primera vez que ella había elevado la voz contra él para ayudar a aquellos chicos en aquella ocasión, también la vio cuando se lanzo contra aquellos maleantes para defenderlo o cuando lo hizo para ayudar al regordete de Chouji… Esa niña tenía valor en el fondo, pero por lo que pudo notar, despertaba con mayor intensidad cuando estaba cerca de Naruto… vaya ironía se dijo.

Pero no tardo en maldecirse al percatarse que aquella niña había aprovechado su pequeña distracción encontrando una pequeña abertura, pero no se lo haría fácil, esquivaría su agarre y la desestabilizaría al mismo tiempo…

No obstante, nada salió como Menma lo tenía planeado… todo ocurrido tan rápido, pero el hecho era que en su mano ya se hallaba la cinta blanca de su contrincante… Misma que ahora se hallaba en el suelo, en, cómo decirlo… una situación bastante inusual, ya que por lo visto el idiota de su hermano se había resbalado estrepitosamente con una piedra en el camino y en su último intento por mantenerse en pie se había girado cayendo boca arriba antes de que su rostro fuese aplastado por la "delantera" de Hinata, que ahora estaba al borde del colapso nervioso y aún lado un notablemente enfurecido Neji tronaba sus nudillos."

―D-Descuida… yo… ah… solo fue un accidente… ―dijo atropelladamente Hinata, al desviar su mirada hacia otra dirección mientras efectuaba aquel juego de dedos para distraer su atención― B-Bueno… yo… creo que debo irme… ―comentó nerviosa.

―A-Ah… si… yo igual… ―afirmó el rubio igual de nervioso, antes de marcharse apresuradamente en direcciones contrarias.

―Ya fue suficiente de juegos ¿no crees? ―habló Menma al apoyar su espalda contra la ventana del salón y ver a la joven frente a él― Es hora ―sentenció al encaminarse hacia la puerta.

―Si… ―afirmó Hinata por lo bajo al seguirlo de cerca.

Una sonrisa se dibujaba en los labios de Menma al enfocar su vista en su obra… Estaba seguro, después de esto, Naruto nunca más se entrometería en sus planes… Ahora solo faltaba que Hinata cumpliera su parte y el rubio no podría volver a acercarse a Sakura.

― ¿Hinata? ―dijo un extrañado rubio al ver a la aludida frente a él― ¿Qué ocurre, de que querías que habláramos? ―cuestionó con cierta angustia al ver la expresión sombría en su rostro.

―Naruto-kun… ―musitó ella por lo bajo― Yo… ―debía hacerlo, se dijo, pero por alguna razón las palabras se atoraban en su garganta― Yo… Tú… ―.

― ¿Qué sucede? ―dijo él con más seriedad, al ver su nerviosismo.

Ella elevo su mirada, aguantando el dolor… Ya no había marcha atrás, se dijo.

La maratón de 100 metros comenzara, en pocos minutos ―hablaba Shizune por el parlante― Todos los participantes, estén listos ―continuaba― La trayectoria iniciara desde la entrada del instituto, recorrerá la tercera calle darán vuelta a todo el distrito 5, habrán 8 puestos para la colocación de los sellos, el primero en obtener los 8 sellos y regresar ganara la carrera y con ello los últimos 500 puntos ―.

― ¡En sus marcas! ―anunció Asuma-sensei― Listos ―hiso una breve pausa― ¡Fuera! ―.

La bomba de inicio se dejo escuchar y al instante en que aquella multitud de estudiantes salió disparada del lugar… Algunos más rápidos que otros, mientras el bullicio de los espectadores vitoreaban a sus respectivos representantes.

Menma se desplazaba rápidamente entre sus contrincantes, deteniéndose por breves instantes para recolectar sellos, ya tenía cuatro, solo faltaban otros cuatro y ese juego terminaría… La meta estaba a pocos metros, al ritmo que llevaba la victoria sería fácil, pero eso no era lo que realmente le importaba, una vez cruzada la meta el reloj empezaría a caminar y solo sería cuestión de tiempo para que las piezas de domino empezaran a caer lentamente hasta el final.

¡El ganador; Namikaze Menma! ―anunciaba Shizune con emoción.

Al instante en que las exclamación de victoria del equipo rojo se dejaban escuchar.

Pero un estruendoso sonido capto la atención de todos, ignorando aquella sonrisa maliciosa que se dibujaba en la oscuridad… La parte final de su plan daba inicio… Las exclamaciones de sus compañeros se dejaban escuchar al momento en que se dirigían curiosos al lugar.

En el horizonte una pequeña hilera de humo sobresalía, indicando el lugar del que había provenido dicho estruendo… Todo indicaba que una de las tarimas que se habían armado para marcar el recorrido de la pista se había desmoronado completamente obstruyendo completamente la calle.

¡Todos los estudiantes, por favor aléjense del área y reagrúpense en la escuela! ―ordenaba Shizune por los parlantes.

― ¿Qué fue lo que pasó? ―se cuestionaba Tenten al ver el ajetreo entre sus compañeros.

―Parece que una tarima se vino abajo en medio de la calle ―comentó Neji al escuchar los murmullos entre sus compañeros.

― ¿Creen que alguien saldría herido? ―cuestionaba Ino al unirse a su grupo.

―Espero que no ―respondió Tenten.

―Creo que deberíamos ir a ayudar ―dijo Lee.

―Tranquilo, Lee ―detuvo Neji― Lo mejor es quedarnos y esperar las indicaciones de Tsunade-sama, si corremos a la primera solo ocasionaremos más problemas ―argumentó sabiamente.

―Pero… ―.

―Lee, Neji tiene razón ―apoyo Tenten al dirigirse al chico con corte de tazón― Es mejor esperar ―dijo al posar su mano sobre su hombro en un gesto silencioso por tranquilizarlo.

―Está bien… ―suspiró Lee con derrote.

―Por cierto… ¿Dónde está Hinata? ―cuestionó la castaña al no hallarla con la mirada.

Al cabo de varios minutos, aquel ajetreo parecía haber mermado un poco y ahora la atención de todos se hallaba en aquella pequeña e improvisada tarima al frente de la escuela.

―"Es hora de la segunda fase" ―se dijo Menma al ver a Tsunade subir la tarima.

― ¡Escuchen, todos! ―bramó la rubia con seriedad― Al parecer el armazón de la tarima 5 cerca del área comercial se vino abajo, afortunadamente nadie salió herido ―comunicó con más tranquilidad― Por lo visto la base estaba un poco floja y no resistió el peso ―explicó.

¡Fue Namikaze! ―.

Declaró sorpresivamente uno de ellos a viva voz, llamando la atención del resto.

¡Namikaze Naruto, es el responsable! ―.

Reafirmó convencido.

¡Él era el encargado de armar la base de esa tarima, fue su culpa! ―.

Y a esas acusaciones siguieron muchas otras, como; "Desde que empezó a ayudar, las cosas en el festival terminan destruyéndose" "Fue su culpa que aquellos delincuentes destruyeran el mobiliario y tuviéramos que rearmar todo" "También fue visto en la bodega el día en que las escaleras fallaron" "Siempre lo arruina todo" "No debería estar aquí" "Merece ser castigado" "No, mejor que lo expulsen, siempre trae problemas" "Ni siquiera está aquí para asumir su responsabilidad, es un cobarde" y muchas más que Uchiha Sasuke presenciaba en silencio.

― ¡Silencio! ―exclamó una enardecida voz en lo alto de la tarima callando al instante toda palabra― ¡Yo no soy ningún cobarde y tampoco tuve que ver con esto! ―declaró Naruto.

― ¿A sí? ¡Entonces ¿Dónde estabas cuando la tarima se vino abajo?! ―dijo uno.

― ¡Es cierto! Seguramente tú fuiste personalmente a aflojar la base ―acusó otro.

― ¡No podemos confiar en ti! ―exclamó un tercero.

―Tsk ―gruño el rubio con impotencia al ver como todos sus compañeros se ponían en su contra.

Todos con aquella mirada llena de resentimiento y frialdad… Odiaba esa mirada, la odiaba…

― ¡Silenció todos! ―Rugió con fuerza Tsunade, llamando la atención de todos― ¡Si alguno tiene pruebas de que fue Naruto quien aflojo la base, entonces muéstrenmelas! ―exigió con autoridad.

El silencio rápidamente reino el lugar, mientras el rubio veía con sorpresa y agradecimiento a la rubia mayor, mientras Sasuke, Shikamaru y Kiba sonreían por lo bajo ante la duda y nerviosismo en el rostro del resto de sus compañeros.

― ¡Naruto, no tuvo nada que ver con el incidente!… Él estaba conmigo, cuando la tarima cayó, por lo que no pudo estar ahí cuando se vino abajo ―declaró con firmeza para sorpresa de todos.

―Si ya no tienen más que decir… ¡Regresen a sus salones, ahora mismo! ―bramó con fiereza para temor del resto.

― ¡Tsunade-sama! ―intervino repentinamente una voz en la lejanía, captando la atención de todos

―" ¿Sakura-chan?" ―le miró con preocupación el rubio ante el estado fatigado de la joven.

― ¡Rápido! ―suplicó jadeante la pelirrosa― ¡E-Es… Hinata…! ―.

Los parpados del rubio se abrieron lentamente cuan grandes eran, ante las palabras de la joven.

―" ¡Despreciable, Hyuga!" ―rugía Menma en su interior al correr entre las calles― "¡Juro que esta vez no tendré compasión de ti!" ―sentenciaba con furor.

Al ver que los insultos y la desconfianza contra su hermano se acrecentaban decidió salir cautelosamente de ahí, ya solo faltaba la tercera fase de su plan… Pero antes de poder colocar un pie afuera, la voz de su hermano sobre la tarima lo había desconcertado completamente ¿Qué hacia ese idiota ahí?

Tan pronto como lo pensó, salió corriendo de ahí, no podía perder el tiempo… Se supone que él torpe de su hermano debería estar atrapado entre la tarima junto con Sakura, pero ahí estaba como si nada… Lo que lo llevo a creer que posiblemente la joven Haruno estaba sola… o eso se dijo hasta que la vio correr hacia él en la lejanía, incrédulo la ayudo a ponerse en pie al ver que había tropezado y caído frente a él, y entre jadeos ella le había suplicado ayudar a Hinata que había quedado atrapada entre las vigas de la estructura que sostenían la tarima.

Entonces todo cayó en su lugar… Aquella chiquilla lo había engañado completamente… había obedecido sus ordenes hasta el momento o eso ingenuamente había creído él, porque al final había movido todo de tal forma que Naruto seguramente seria exhumado de culpas, Sakura no intentara alejarse de él y posiblemente lo defendería si escuchase aquellas acusaciones en su contra… Y él… quedaría como un completo tonto si terminaba la fase final de su plan.

La odiaba, ese pequeña mocosa, se había burlado de él completamente… y ahora pagaría por ello… ¡Al diablo; con lo de no dañar a una chica indefensa como ella! ¡Esa detestable impostora, no era más que un lobo disfrazado de oveja! ¡Pero ahora si había roto el delgado hilo de su cordura!

Un pequeño quejido escapo de sus labios ante el dolor de su espalda, podía sentir el peso de una viga aplastando su cuerpo contra el suelo, afortunadamente no era tan grande o de lo contrario ya ni siquiera seguiría consciente, si era cuidadosa podría salir de ahí, o eso pensó hasta que intento moverse y con gran dolor pudo percatarse de que una de las vigas junto a ella posiblemente le habría fracturado un par de costillas.

Al menos, algo bueno había salido de todo esto, se dijo Hinata, Sakura había podido salir ilesa y eso era un gran alivio y seguramente Naruto no sería culpado del accidente… Una sonrisa triste se dibujaba en sus labios, seguramente en estos momentos Menma la estaría odiando y maldiciendo hasta la muerte, no lo culpaba… Lo había engañado al aceptar el trato y hacerle creer que estaba obedeciendo ciegamente sus ordenes… Solo esperaba que Naruto y Sakura no se enteraran de todo, seria doloroso si supieran lo que realmente pudo haber ocurrido sin contar el hecho de que posiblemente la odiarían, bueno, aunque eso no era tan malo… pero sería triste que también Menma fuese despreciado, aún cuando había hecho todo aquello no deseaba que los demás lo culparan o despreciaran… En el fondo, ella creía que él era una buena persona, aún cuando muchos dijesen lo contrario.

Una pequeña capa de humo llego a su nariz, desconcertada giro levemente su rostro… pequeñas y chispeantes llamas parecían avanzar en su dirección fortaleciéndose a cada paso… un incendio… Sakura posiblemente iría en busca de ayuda, pero dudaba mucho que alguien llegase a tiempo… El humo cada vez se hacía más denso adentrándose en sus pulmones, su vista estaba empezando a nublarse, no tardaría en perder el conocimiento, estaba segura de eso…

― ¡Maldición, Hinata! ―exclamaba Naruto con gran preocupación.

Estaba corriendo a gran velocidad, pero sabía que no era suficiente, debía ser aún más rápido si quería ayudarla… Hinata lo había ayudado a él, fue ella la que le había pedido que no participara en la carrera y la dejara tomar su lugar, le había dicho que era porque quería redimirse por lo de la carrera a caballo, pero estaba seguro que eso no era del todo cierto, sus ojos se lo decían, pero sospecho aun más cuando ella le había suplicado ir con Tsunade con la supuesta excusa de que ella se había comprometido a ayudarle con algunas cosas, en su momento no le había parecido extraño… Pero ahora era obvio que todo había sido una mentira.

Tsunade no necesitaba ayuda con nada, mucho menos ella se había mostrado con la rubia, pero cuando todo el ajetreo comenzó por lo de la viga y muchos empezaron a inculparlo no cabía en su desconcierto ¿Qué rayos pasaba ahí? ¿Por qué todos lo culpaban? Pero todo dio un giro cuando Sakura se apareció frente a ellos y había dicho que Hinata estaba atrapada entre la tarima… Ella sabía que esto pasaría.

Al llegar al lugar Menma pudo apreciar la delgada capa de humo que cubría la tarima, acompañada de aquellas llamas que parecían crecer más y más a cada segundo… Esa niña estaría ahí adentro y si alguien no la ayudaba podía ser consumida por el fuego… Irónico pensó, hasta hace unos segundos estaba planeando la mejor forma de deshacerse de esa molesta chiquilla y ahora… ahí tenía la respuesta…

El fuego podía consumirla y acabar con ella, eliminarla de una vez por todas y ahorrarle todo el trabajo, lo único que tenía que hacer era darse media vuelta y esperar atento, si esa sin duda seria una excelente venganza…

La mirada de Naruto se contrajo de la impresión al llegar al lugar y ver que la tarima era consumida rápidamente por el fuego, algunos vecinos trataban de apaciguar el fuego con agua, pero este parecía no querer ceder… el miedo rápidamente se apodero de él.

― ¡Hinata! ―gritó antes de salir corriendo hacia el lugar.

¡Debía sacarla de ahí!

Hinata sentía que su respiración era cada vez más forzada, el denso calor la asfixiaba y estaba a punto de perder la consciencia… Al parecer ya no quedaba más esperanza, nadie había podido llegar a tiempo…

Sus parpados empezaron a cerrarse, este sería su fin… O eso creyó hasta que escuchó que alguien la llamaba… con gran esfuerzo trato de centrar su mirada entre el espesor del humo, una sombra se abría paso entre las vigas y el fuego, pero no podía enfocarla con claridad… fue entonces que sintió las vigas a su alrededor empezar a moverse una a una liberándola de su prisión… Los rayos del sol a lo lejos dieron de lleno contra su rostro encegueciéndola por unos segundos… Su corazón se detuvo por unos segundos y las palabras se atoraron en su garganta al ver aquellos intensos ojos azules al momento en que aquella sombra la elevaba en brazos y solo pudo articular torpemente una cosa, antes de caer inconsciente.

―N-Na… ―.

― ¿Cómo se encuentra, Hinata? ―cuestionó Sakura con preocupación al momento en que Shizune y Tsunade salían de la enfermería.

―Pues… ―titubeó Shizune.

― ¿Tsunade-sama, ella está bien, cierto? ―habló esta vez Tenten.

― Directora ¿Cómo esta, Hinata-sama? ―irrumpió Neji al llegar rápidamente al lugar, seguido de Kiba y Shino.

―Por ahora, Hinata se encuentra estable ―respondió Tsunade con seriedad― Pero tiene un par de costillas fracturadas, inhalo bastante humo, pero con algo de reposo podrá recuperarse ―explicó con neutralidad.

― ¿podemos pasar a verla? ―dijo Naruto, que hasta ahora se había mantenido al margen.

―Le aplicamos algunos sedantes, así que por ahora no creo que sea posible ―explicó Shizune.

―Lo mejor será que llames a Hiashi y le digas que venga a traerla ―dijo la rubia a Neji.

―Hiashi-sama, está en un viaje de negocios ―explicó el con pesar― Sin embargo, yo me hare cargo de llevarla ―afirmó con seguridad.

―Bien ―afirmó Tsunade― El resto será mejor que regresen a casa por hoy ―ordenó antes de marcharse seguida por la pelinegra.

Mientras los demás se veían entre sí, compartiendo la preocupación por la joven dentro de aquella sala de enfermería.

Sus parpados se abrieron con pesadez, le resulto un poco difícil acostumbrarse a la luz que se filtraba por la ventana pero al cabo de unos segundos logro hacerlo…

― ¿D-Dónde…? ―.

―Estas en la enfermería ―cortó una segunda voz.

―Na-Namikaze… san… ―identificó Hinata con cierta dificultad y sorpresa― ¿C-Cómo… es que…? ―.

―Quedaste inconsciente y te trajeron acá ―interrumpió él nuevamente con seriedad.

―Yo… ―articuló ella.

Estaba molesto, no, posiblemente estaría furioso con ella, se dijo al entrecerrar la mirada.

―L-Lo siento… mucho… ―musitó con pesar― En verdad… lo ―.

― ¿Crees que un "lo siento" arregla las cosas, Hyuga? ―cortó Menma con frialdad.

En respuesta, ella solo pudo encogerse en la camilla.

―Yo… ―articulo con dificultad.

―Te atreviste a engañarme, no solo eso, me utilizaste ―continuó él al endurecer su mirada sobre ella.

―P-Perdón… ―Dijo en un suave murmullo, tan triste y frágil…

El silencio reino por un momento.

―No importa, fue mi culpa ―suspiró el pelinegro, para sorpresa de ella ¿había escuchado bien?― No debí confiar en ti… Por un momento pensé que podías ser diferente del resto y baje la guardia… fue mi error ―confesó al tomar asiento en una silla junto a la joven― Olvide que las personas como tú… son las más peligrosas ―.

La mirada de ella se contrajo ligeramente ante las palabras del Namikaze mientras que una suave brisa se filtraba entre las cortinas… sus pupilas se dilataron ligeramente conjuntamente con la fuerte punzada en su pecho al punto en que solo pudo morder su labio inferior en respuesta al dolor… Culpa… eso era lo que ella sentía.

―Perdón… ―suplicó Hinata una vez más al cerrar los parpados con fuerza.

―Y lo más gracioso de todo… ―dijo él con ironía, ignorando las disculpas de ella― Es que fue precisamente por ese idiota ―rió― No puedo creerlo ―continuó― Utilizado para el bien de ese imbécil ―su risa cesó― En verdad… la vida no podría ser más irónica ―dijo con la mirada ensombrecida.

―Namikaze-san… yo… ―intentó decir ella al tratar de levantarse de la camilla― Yo… ―.

― ¿Por qué siempre es él? ¿Por qué todo tiene que ser por él? ―su voz parecía endurecerse a cada palabra― Lo odio ―admito con resentimiento.

― ¿A qué… se refiere? ―articuló al ver aquella mirada oscurecida.

―Desearía que jamás hubiese nacido ―dijo al fin― Detesto esa sonrisa de idiota que tiene, no es más que un incompetente y retrasado, una verdadera molestia que siempre se interpone en mi camino, una piedra en el zapato, una miserable basura que… ―.

¡Plaff!

Antes de siquiera poder terminar su frase, solo pudo ser consciente que su rostro se había girado hacia un lado y ahora su mejilla palpitaba adolorida… Aún en shock llevó su mirada hacia la joven que le veía con una mezcla de enojo y dolor.

―Namikaze-san ―habló ella― Por favor, no se referirá a Naruto-kun de esa forma ―pidió con seriedad, tratando de contener el punzante dolor de sus costillas por el sobreesfuerzo de su cuerpo― Él no es como usted lo describe ―declaró con seguridad.

―Tsk ―bufó al reaccionar― ¿A sí? ―dijo al levantarse de su asiento.

La mirada de Hinata se contrajo, haciendo un esfuerzo sobrehumano para contener el quejido de dolor que buscaba escapar de sus labios al caer bruscamente contra la camilla con el Namikaze sobre ella aprisionándola por las muñecas.

― ¿Entonces, como se supone que es él? ―cuestionó con seriedad― ¿Una buena persona? ¿Un chico perseverante? ¿Amable? ―continuó al apretar ligeramente las muñecas de ella― No me hagas reír, ya te lo había dicho antes… Las personas no son tan buenas como te imaginas, nadie lo es ―aseguró.

―N-No… No es cierto… él… él… ―intentó articular, más el dolor en sus mejillas y sus costillas le frenaban.

― ¿Quieres oír una historia, Hyuga? ―dijo con repentina tranquilidad para sorpresa de la joven puesto que también su agarre se había hecho más ligero.

Hace mucho tiempo, había un niño… él tenía una vida a la que podrías llamar perfecta, una buena familia

"―Menma-ni, Menma-ni ―llamaba un pequeño niño rubio de ocho años― ¡Pásala, estoy libre! ―exclamaba, mientras se abría paso en aquella cancha de futbol.

¡Ahí va! ―anunciaba otro pequeño rubio de la misma edad y físico casi idéntico al pasarle el balón.

¡Gol!

¡Bien hecho, Naruto, Menma! ―exclamaba una mujer de largo cabello rojo entre los espectadores que también festejaban.

¡Los dos hicieron un buen trabajo en equipo! ―felicitó un hombre de cabello rubio y ojos azules a los menores una vez se acercaron a él al termino del partido."

Amigos

"― ¡Increíble, Menma-san, has vuelto a quedar en el primer lugar! ―exclamó un chico castaño al dirigirle una sonrisa.

¡Menma-san, eso es grandioso! ―apoyó otra chica de cabello negro.

¡Es cierto, Menma-san, es el mejor! ―dijo otro de cabello negro.

Por su parte el pequeño rubio de ojos azules reía ligeramente avergonzado por los halagos de sus amigos."

Era inteligente y bueno en los deportes, así que muchos decían que tendría un futuro prometedor

"― ¿Una beca? ―dijo Minato en sorpresa.

Así es, Minato-san, el promedio de Menma-kun es excelente, si usted lo desea incluso podría optar por una beca al extranjero ―afirmó la maestra frente a ellos.

―"Al extranjero…" ―se decía aún en shock el pequeño rubio― "suena interesante…" ―sonrió risueño al cabo de varios segundos."

Pero todo no era más que una mentira

"― ¡Mamá, Papá! ―exclamó un entusiasmado Menma al adentrarse en su hogar― ¡Miren lo que hice! ―sonrió al mostrarles una hoja de papel.

Ahora no Menma ―habló Minato con seriedad sin despegar su vista del monitor de la computadora.

Menma, tú padre está ocupado, dinos luego ―cortó Kushina desde la cocina.

Está bien ―aceptó desilusionado antes de darse media vuelta y subir los escalones hacia su habitación.

¡Papá, Mamá! ―dijo Naruto al entrar, deteniendo los pasos de su hermano― ¡Miren! ―exclamó ― ¡Es un retrato de ero-senin! ―sonrió al mostrar su dibujo.

Los parpados de Menma se abrieron ligeramente sorprendidos, al escuchar la risa de sus padres y hermano…

Es un gran dibujo, hijo ―felicitó Minato al acariciar la cabeza del menor.

Buen trabajo, Naruto ―sonrió Kushina al tomar el dibujo y pegarlo a la puerta del refrigerador con un imán.

Por su parte el pequeño Menma veía con cierta melancolía el dibujo entre sus manos… era su familia, todos tomados de la mano y sonriendo…

¡Oye, Menma! ―llamó Naruto al acercarse los escalones hacia su habitación, pero con extrañeza observó pequeños pedazos de papel tirados en el suelo."

Hasta sus supuestos amigos

"―Diablos, otra vez quedó en primer lugar ―gruñó un chico castaño al posar su vista en la tabla de notas en la pared.

No tiene caso estudiar si el siempre va a quedar en primer lugar, es un fastidio ―dijo otra chica de cabello negro.

Los profesores siempre lo felicitan, si es tan inteligente porque no simplemente se marcha y nos deja a nosotros que nos esforzamos mucho más que él ―bufó un tercero de cabello negro.

Los comentarios continuaron entre ellos ignorando que tras una pared cercana un pequeño niño rubio de ojos azules escuchaba atento antes de marcharse."

Pero él niño era optimista y creyó que al viajar a un nuevo mundo todo sería diferente, que podría cambiarse a sí mismo y encontrar ese "algo" que le faltaba

"― ¿Te irás? ―habló una incrédula Kushina al dejar su comida a un lado para ver a su esposo.

¿Realmente estas seguro de esto, Menma? ―cuestionó esta vez Minato al ver con preocupación al menor.

Así es, creo que esto sería una buena oportunidad para conocer como es el mundo allá afuera ―afirmó Menma con notable seguridad aún para su edad― Los estudios aquí son buenos, pero me gustaría aprender algo nuevo, por eso quiero optar por la beca ―explicó en el mismo tono.

Pero… tu solo… ―titubearon los mayores al verse entre sí.

¡Entonces, yo iré también! ―exclamó Naruto, para sorpresa del resto― Si vamos los dos, no habrá de que preocuparse, porque no estaremos juntos ―sonrió confiado.

La mirada de Menma brilló ligeramente, pero basto ver la angustia en el rostro de sus padres para traerlo a la realidad.

No ―negó Menma, para sorpresa de Naruto― Iré solo ―afirmó con seguridad.

Pero, Menma… ―.

Si tú vas, papá y mamá se quedarán solos ―cortó con seriedad las palabras de su hermano― Si me voy, deberás ser tú el que los cuide ―sonrió de forma zorruna."

El nuevo mundo era muy distinto a lo que había imaginado, era tan grande… y el tan pequeño… Aún así no quiso darse por vencido, encontraría lo que le buscaba

"― ¡Este lugar sí que es grande! ―exclamó Menma al posar su vista con gran emoción en la ventana de aquel taxi.

Ya llegamos, pequeño ―habló el conductor con otro idioma, tan distinto al propio.

Ah, sí, gracias ―respondió él menor con un acento casi perfecto al del hombre.

¡Impresionante! ―dijo con los parpados abiertos al ver la enorme estructura frente a él.

¿Menma Namikaze? ―dijo una mujer rubia y ojos verdes desde la entrada.

Soy yo, un placer ―se presentó al extender su mano.

Según había leído en un libro, al parecer los extranjeros tendían a presentarse de esa forma… Lo que le parecía realmente extraño, ya que ese tipo de gestos al menos según lo que él había aprendido hasta ahora no eran más que una forma de cerrar un trato o pacto de negocios entre dos personas.

Igualmente ―dijo ella al apretar su mano, antes de acercarse al joven y besar su mejilla, para desconcierto del rubio.

Ah, cierto, ahora lo recordaba, el libro también decía que algunos acostumbraban a saludar con un beso en la mejilla.

Sígueme ―dijo la rubia al girarse y adentrarse en el salón.

Todo parecía indicar que este un nuevo comienzo en su vida, en la vida de Namikaze Menma, y con una sonrisa llena de esperanza hacia el futuro se adentro en aquel recinto."

Comenzó desde cero, conoció gente nueva, aprendió cosas nuevas que nunca imaginó, hizo nuevos amigos, la felicidad regresaba poco a poco a su vida

"―Oye, Menma ¿te importaría prestarme algo de dinero? ―habló un chico castaño de ojos azules, al recargarse contra el rubio en un amistoso abrazo.

¿Y qué hay del tuyo, Rick? ―Rió amistoso.

Lo olvide en casa ―rió él― Anda, luego te pago ―suplicó.

De acuerdo ―suspiró Menma con una pequeña sonrisa― Pero solo por esta vez ―dijo al entregarle un par de billetes.

Claro ―sonrió Rick― Te veo en mañana en el partido ―dijo antes de marcharse.

Ahí estaré ―aseguró con una sonrisa."

Incluso parecía que se acercaba cada vez más a lo que estaba buscando

"―Menma, lo haces muy bien, sigue así ―habló una mujer pelirroja con rizos, mientras sonreía al rubio frente a ella.

Gracias ―dijo Menma al tocar la última nota de aquel piano.

¿Es una nueva composición? ―cuestionó ella.

Así es, aunque aún no me he decidido por un nombre ―respondió él con serenidad.

Aquella maestra de música era realmente buena, se dijo desde que la escuchó por primera vez tocar el piano, de hecho fue tanta su admiración por ella que empezó a practicar cada vez más hasta que finalmente se armo de valor para empezar a escribir música, aunque hasta ahora ninguna lo había hecho sentir satisfecho en su totalidad a ella parecía gustarle.

Sin duda eres un chico especial, estudiantes tan dedicados como tú, me hacen realmente feliz ―sonrió ella― Puedes pedirme lo que quieras, te ayudaré en lo que necesites, Menma ―.

La mirada del rubio se iluminó, inconscientemente sonrió al ocultar su mirada tras su cabello, aquellas palabras le habían conmovido.

Eres un chico especial

¿era eso lo que estaba buscando? No lo sabía… pero le hacía sentir muy bien…"

Pero con el tiempo, ese mundo también se había convertido en una farsa

"― ¡Maldita sea, ábrete! ―gruñía un chico por lo bajo en la oscuridad de una habitación.

De pronto las luces se encendieron.

¿Qué haces aquí, Rick? ―cuestionó un desconcertado Menma al ver al castaño en su habitación.

Pero tan pronto vio aquellos alambres de metal en sus manos y al chico junto a su escritorio su rostro se torno serio.

Ah, Menma ―dijo Rick― Solo vine a pedirte prestados unos libros ―comentó― Pero como no estabas, no creí que te importara ―sonrió como siempre solía hacer.

Solo debiste llamarme a mi teléfono, como siempre ―dijo Menma con seriedad.

Hizo un rápido estudio a su cuarto, a simple vista cualquiera diría que todo estaba igual, pero no era así… Al parecer Rick había estado esculcando entre sus cosas ¿Por qué?

Rick, ¿ya la encontraste, cari…? ―por las palabras de aquella mujer de cabello rizado quedaron en el aire al ver con horror al chico frente a ella.

La mirada de Menma se contrajo de la impresión al identificar a aquella mujer como su maestra de música ¿Qué hacia ella ahí? …Pero antes de siquiera poder articular cualquier cosa, un fuerte golpe contra su cabeza le hizo perder lentamente el conocimiento.

No sin antes ver por última vez como aquella mujer aferraba el brazo del chico con una sonrisa tan fría y arrogante como la de su amigo."

Descubrió que aquellas personas que aparentaban ser amables y buenas… eran las más peligrosas.

"Al despertar lo único que supo fue que aquella mujer había escapado de la escuela, junto con su supuesto amigo, llevándose consigo su dinero y las partituras que compuso con tanto esmero."

Él niño cayó en depresión ante los golpes de la vida una vez más repetidos… Pero el recuerdo de su familia lo ayudo a mantenerse en pie, ellos eran todo lo que le quedaba…

"Tras aquel incidente las cosas parecían haber cambiado para Menma, el mundo exterior no era tan maravilloso como creyó, se había dado cuenta que las personas solo se utilizaban unas a otras en busca de satisfacer sus propios beneficios y necesidades, siempre era por ellos…

Aún así… su familia era la excepción, estaba seguro de ello.

¡Hola cariño! ―escuchó la voz de su madre tras el auricular― ¿Cómo has estado? ―.

Hola, mamá, bien gracias ―aunque su voz se escuchara seria, en el fondo su corazón palpitaba de alegría al escuchar la voz de su progenitora― ¿Cómo están ustedes? ―cuestionó.

Muy bien, cariño, Minato ha logrado una nueva sucursal en China ¿no es fantástico? ―dijo ella emocionada.

Lo es ―afirmó con una pequeña sonrisa― ¿y Naruto? ―dijo ahora con cierta curiosidad.

Ah… ―la escuchó suspirar― Ni te lo imaginas ―dijo ella con voz cansina― Últimamente se ha metido estado metiendo en tantos problemas, incluso tuvo una pelea con una pandilla ―explicó con tristeza.

Tranquila, tal vez es una faceta, solo necesita algo de tiempo ―dijo él en busca de reconfortarla, ante la risa de la mujer supo que lo había logrado.

Menma, suenas como si ya fueses un adulto ―comentó ella entre risas― Si sigues tan serio envejecerás antes que yo ―rió aún más.

¡Mamá! ―dijo él en protesta, aliviado de que no pudiese ver sus mejillas sonrojadas, pero otra carcajada departe de ella lo hizo sentirse aún más avergonzado― Olvídalo, no te vuelvo a llamar ―declaró al hacer un mohín con sus mejillas.

Ya, ya ―dijo ella más tranquila― No volveré a decirlo ―el rubio sonrió suavemente.

Un momento de silencio se hizo entre ellos… lo sabían, el tiempo de la llamada se terminaba.

Debo irme ―habló tristemente Menma, pero al no recibir respuesta supo que era hora de despedirse― Te llamó otro día ―estuvo a punto de despegarse el auricular del oído cuando la escucho nuevamente.

Menma ―llamó ella.

¿sí? ―.

Cuídate mucho ―suplicó ella.

Lo hare ―sonrió reconfortado― Salúdame a papá y a Naruto ―dijo con melancolía.

De acuerdo ―dijo ella.

Mamá ―llamó ahora él.

¿Si? ―dijo ella.

Te quiero ―sonrió con tristeza.

y yo a ti ―dijo ella antes de que la llamada se cortase."

Pero el destino quiso burlarse una vez más de él

"― ¿Hola? ―escuchó la voz de su madre al otro lado.

Mamá, hola ―dijo Menma en respuesta.

Ah, Menma ―identificó ella con seriedad para desconcierto de él.

¿Cómo has…? ―.

Lo siento, Menma, pero en este momento estoy un poco ocupada ―cortó ella para sorpresa del rubio.

¡Ya llegue! ―escuchó la voz de su hermano al otro lado de la línea.

¡Ah, Naruto! ―los parpados de Menma se abrieron ante el repentino cambió de su madre, así como la voz de su padre que parecía contener la misma euforia, estuvo a punto de decir algo más, cuando la llamada fue cortada.

Su vista aún impresionada se poso en el teléfono entre sus manos… ¿Qué… significaba aquello? Se preguntaba una pequeña punzada en el corazón.

Era 10 de octubre, el viento era frio y las hojas secas caían de los arboles creando una vista agradable a sus ojos… Una sonrisa triste se dibujo en sus labios al regresar su vista al cuaderno sobre su escritorio… Estudiar en su propio cumpleaños no era algo que realmente le agradara, pero no tenía opción, los exámenes estaban próximos y debía prepararse para ellos.

Cuando la campana sonó anunciando el fin de las clases, fue el primero en salir corriendo del salón… Después del tiempo que llevaba en aquel lugar, los golpes le habían enseñado a no confiar en nadie… nadie que no fuese su familia, aún cuando habían tenido unas que otras discusiones con su hermano Naruto, aun cuando las cosas no parecían ir bien últimamente, seguía teniendo la esperanza de que todo se arreglara ese día, porque ellos eran su familia…

Rápidamente marco aquel número que ya sabía de memoria… Escuchó el pitido entre las líneas, ansioso de escuchar la voz al otro lado de la línea, uno, dos, tres, cuatro… cinco… "bip, bip, bip" escuchó una vez la llamada llegó a su fin.

Tal vez no escucharon, se dijo, al intentar marcar una vez más, pero nada… Tal vez salieron, pensó… Una vez llegada la noche, intentó llamar una vez más, el resultado fue el mismo, nada… ¿Les habría ocurrido algo? Se preguntó angustiado.

Intentó marcar una última vez… justo cuando pensaba cortar, la línea se abrió.

¿Diga? ―escuchó la voz de su padre al otro lado.

Papá, soy yo ―respondió Menma con gran alivio.

Hola hijo ―saludó él― ¿Cómo ha ido todo por allá? ―preguntó con amabilidad.

Bien, tranquilo ―afirmó con alegría contenida― ¿Qué hay de ustedes? ―dijo para tratar de alentar la conversación.

Bien, es bueno escuchar que todo esté bien por haya ―comentó Minato.

Sí, bueno… ―titubeó él, al no recibir más palabras de su parte― Yo… me preguntaba ―él no era tímido, pero hasta para Namikaze Menma había ciertos temas que le resultaban vergonzosos de tratar― Yo… ―.

Pero las palabras del rubio quedaron al aire, cuando escuchó varias exclamaciones de alegría, entre ellas la de su hermano y madre.

¿Qué sucede, papá? ―quiso saber.

Pues… ―.

¡Qué gran fiesta! ―las palabras de Minato fueron cortadas por la exclamación de Kushina.

¡La mejor fiesta del ramen de cumpleaños del mundo! ―apoyó Naruto, antes de que ambos riesen.

Sintió que algo en su interior se había terminado de quebrar… Dejo caer el teléfono al suelo de su habitación ocultando sus ojos tras su cabello… Una vez más había sido olvidado… Fue dejado de lado… por él… Siempre por él…

Ah, por cierto, Menma, feliz… ―pero las palabras de Minato quedaron al aire cuando escucho el pitido del teléfono ¿se habrá cortado? Se pregunto ingenuamente.

Ignorante de una pequeña lagrima que se perdía en la oscuridad de una habitación… Aquel rayo de esperanza… se había roto…"

Su familia también le había olvidado…

Cuando él volvió a su mundo… Había cambiado…

"La lluvia arreciaba con fuerza, los arboles se mecían frágiles ante el viento que le acompañaba… En medio de aquella tormenta una silueta se abría paso…

El timbre sonó un par de veces, un extrañado Naruto se encaminó hacia la puerta.

¡En medio de esta lluvia! ¿Quién podrá ser? ―se preguntaba desconcertado.

El timbre sonó una vez más.

Ya voy ―se quejó, consciente de que esa persona no le escuchaba.

Pero antes de siquiera poder tocar la perilla, esta se abrió lentamente… Sus parpados se abrieron cuan grandes ante la silueta que se mostraba frente a él…

¿M-Menma…? ―identificó impresionado.

Aquellos ojos azules que una vez mostraron sinceridad y calidez… habían perdido su brillo, el tiempo y los golpes se habían encargado de ello… ahora eran solo reflejaban dureza y frialdad…"

Aprendió que no podía confiar en nadie, que las personas no son tan buenas como crees, que solo se usan unos a otros por sus propios beneficios… Los golpes le enseñaron que debía valerse por sí mismo, las lagrimas que alguna vez derramo habían sido la promesa de nunca más cometer los mismos errores…

―Ahora lo entiendes ―musitó Menma al soltarla y moverse de encima suyo― ¿Entiendes porque lo odio tanto? ―cuestionó con seriedad.

Ella entrecerró su mirada con melancolía al reincorporarse a medias… Esa había sido su historia, la historia de Namikaze Menma… Un niño que solo buscaba felicidad y que el egoísmo de las personas había golpeado una y otra vez, hasta convertirlo en lo que era hoy en día…

―Mientras yo me fui intentando cambiar, intentando encontrar lo que me hacía falta… Él lentamente me robó lo único que lograba mantenerme en pie… ―cortó él sus pensamientos.

―Naruto-kun… él… ―musitó ella con voz frágil― él… ―.

― ¿Él no haría tal cosa? ―completó con sorna― Claro que lo haría ―afirmó al verla― ¿Y sabes que es lo más indignante de eso? ―cuestionó al tomarla por el mentón y acercarse a unos escasos centímetros de su rostro― Qué el imbécil lo hace sin siquiera ser consciente de ello ―sonrió con amargura― Siempre lo ha hecho, le gusta llamar la atención, porque busca ser reconocido… Se empeña tanto en ello que ni siquiera es capaz de notar lo que está a su alrededor, esta tan preocupado por proteger su mundo que no se da cuenta que destruye el de otros ―.

La mirada de ella se cristalizo… Dolía… Dolía ver a aquel al que una vez catalogó como; "el rey demonio", en apariencia: fuerte, seguro de sí mismo, valiente, impetuoso, inteligente, frio, calculador e inquebrantable… Dolía verlo sin aquella mascara de frialdad y seguridad, era triste verlo tan frágil aún cuando su rostro no mostrase emoción alguna o sin lagrimas que delataran su dolor… su mirada se lo decía… El dolor y sufrimiento en aquellos ojos azules golpeaban hondamente en su interior.

¿Por qué?

Porque sus acciones eran las que habían hecho que aquella frágil alma recordara todo aquello que le había llevado a levantar esa pared de hierro contra el mundo… Fue ella la causante, de que ese dolor regresara a él… Aún así…

―Deja de llorar, quieres ―ordenó él.

Sus parpados se abrieron ligeramente, solo hasta ese momento fue consciente de aquellas gotas cristalinas que resbalaban por sus mejillas.

―No me gustan las lagrimas ―la mirada de él se endureció nuevamente.

Ella seco sus lágrimas con el dorso de su mano una vez el pelinegro se giró dándole la espalda… Ahora entendía que él no era una persona fría y déspota, no era un tirano que gustaba de hacer sufrir a otros por su propio beneficio… no era así en lo más mínimo…

Su mirada se posaba en la ventana junto a su cama, Tsunade-sama, le había dicho que Neji no tardaría en ir a traerla, que tendría que guardar reposo por lo menos una semana en lo que su cuerpo se recuperaba, sus costillas tardarían por lo menos un mes y no debía apresurarse o hacer movimientos bruscos que alteraran su recuperación… Al menos nadie más había salido herido, se dijo con alivió.

El sonido de la puerta al deslizarse la trajo de vuelta a la realidad… seguramente Neji ya había llegado.

―Neji… ―

Pero sus palabras fueron cortadas por la sorpresa de verlo ahí.

―N-Naruto-kun… ―identificó desconcertada.

Después de todo eran casi las cinco de la tarde, todo el mundo ya se había ido a casa, pero lo que más la extraño fue aquel semblante lleno de seriedad.

―Hinata ―nombró él de tal forma que por un momento pensó que ese no era el Naruto que ella conocía.

― ¿Ocurre…? ―.

―No quiero que vuelvas a acercarte a Menma, nunca más ―.


¡Hola a todos!

Primero que nada agradezco infinitamente sus comentarios!

Kya! Nunca me imagine que llegaría a tantos!

En segunda… Lamento muchísimo la demora, se que las excusas no lo valen… Aún así espero que este capítulo sea de su agrado y si los he defraudado por favor háganmelo saber, y bueno que más resta decir…

Ah! Cierto, este capítulo originalmente seria único, sin embargo y como se han podido dar cuenta se mi hizo tan largo (42 páginas, ni yo me lo creo aún) que no me quedo más que dividirlo en tres partes, esta primera es de Menma en las otras veremos el pasado de Naruto y Hinata, disculpen que la trama vaya tan lento y aún no nos metamos de lleno en el aspecto sentimental y la confrontación entre mis queridos Naruto y Menma por la linda Hinata, pero considero importante que ellos pueda conocerse y entenderse mutuamente para poder empezar a desarrollar sus sentimientos entre sí.

Solo me resta decir, que a partir de ahora ya no prometer actualizar en una fecha definida (los estudios, trabajo y que hacer del hogar me tienen hasta el límite) Aún cuando ya estoy de vacaciones, no prometo nada… Más bien, depende de cuando la ingrata de mi musa se apiade de mí y me deje escribir algo, continuare, pero tratare de no tardar tanto.

Sin más respondo a sus comentarios:

Jess: Gracias por tu comentario, y pues bueno… con lo de Sakura creo que queda aclarado en este capítulo ¿o será que no? Jajajajajaja quien sabe, puede que aunque Menma diga lo que diga las cosas no siempre son lo que parecen jajaja, y pues si supongo que aún falta para el verdadero triángulo ¿Cuántos capítulos? No puedo decir con exactitud, pero espero que no muchos, sin embargo, quiero que estos tres se lleven bien y se comprendan mutuamente para poder empezar a desarrollarlos sentimentalmente, lamento que el capitulo anterior haya sido tan ligero, pero creo que en este me quedo bastante largo (lamento mucho si te cansa la vista tanta lectura) igual espero que haya sido de tu agrado.

Kiky san: Gracias por el comentario, ya lo arregle y espero que te hayan gustado tanto el capitulo como el especial anteriores, asi como este nuevo capítulo.

Noelialuna: ¡Muchísimas gracias por tu comentario! No sabes lo feliz que me hacen tus halagos, aunque aún no me considero tan buena, pero me alegra mucho que puedas disfrutar de mis historias, y descuida no abandonare: "un ángel perdido en la oscuridad" de hecho estoy escribiendo la continuación y decidiendo el rumbo que tomara la historia, pero quiero tomarme un poco más de tiempo, posiblemente me meta de lleno en ella una vez termine este, de nuevo gracias por el comentario y ojala esta capitulo también haya sido de tu agrado.

LigthDanica: Gracias por el comentario, me alegra mucho que te gustaran el capitulo y especial anteriores, y bueno algo me dice que te sentirás mejor ahora que ya he dicho el porqué del cambió de Menma, lamento mucho lo de Sakura, así como la demora, pero espero que este capítulo haya sido de tu agrado.

Aairi: Gracias por el comentario, me alegra que te gustara el anterior, así como también agradezco tus palabras de aliento y el beso sabor a yogurt de durazno jejeje me hacen feliz y me impulsa a seguir adelante, espero que este capítulo haya sido de tu agrado y disculpa mucho la demora.

Lady Mitzuki: ¡Mitzu-chan! Muchísimas gracias por tu comentario, no sabes lo feliz que me hace que te hayan gustado el especial y capítulos anteriores, espero que este no te haya defraudado (si es así, entrare en depresión… T-T) y comparto la idea ¡Menma es sexy con el cabello negro! Disculpa también la demora y muchas gracias de nuevo por el apoyo emocional, significa mucho para mí… Ojala te guste este capitulo

Blangel48: Muchas gracias por tu comentario, me alegra mucho que te haya gustado el capitulo anterior y si comparto tu opinión los chicos con cabello negro y ojos azules son lindos, pero sin duda ¡Menma-sama es realmente sexy con el cabello negro! Y me hace feliz saber que te guste como progresa la relación entre Naruto y Hinata… con lo de la mamá de Hinata y Kushina… tal vez haga un especial en el futuro para explicar eso, de hecho quería hacer un especial por el día de la madre e incluir ese detalle pero al final ya no lo hice por falta de tiempo… Espero que este capítulo también haya sido de tu agrado y lamento mucho la demora

Bella Lestrange: Gracias por tu comentario, me alegra que te haya gustado el capitulo anterior, lamento si te he decepcionado con este… pero descuida ya en el futuro habrá NaruHinaMen/MenHinaNaru

Rosihyuuga: Muchísimas gracias por tu comentario, me hace sumamente feliz que te haya gustado el fic, y pues bueno no me considero una experta en asuntos del corazón (de hecho mi experiencia en ese campo deja mucho que desear jejejejeje) se podría decir que mi mayor experiencia en el campo son los rechazos jajajajaja pero en fin, no sabes la emoción que sentí cuando dijiste que habías leído todos los capítulos en un día! De nuevo muchas gracias por el comentario y apoyo, disculpa la demora y ojala que este capítulo sea de tu agrado

Haruhi: Te agradezco el comentario, ojala este capítulo también haya sido de tu agrado.

Ruby Namikaze: ¡Ruby-chan! Muchas gracias por tu comentario, y también ¡Muchísimas gracias por comprender mis sufrir con los estudios T-T! espero no haberte defraudado con este capítulo y me alegra mucho que por fin te hayas hecho una cuenta aquí, cuando publiques tus historias me pasare gustosa por ellas!

aliZzhyUga: Muchas gracias por tu comentario, me hace feliz saber que te he causado emoción y espero de corazón que este capítulo también haya sido de tu agrado.

: Gracias por los comentarios, y pues… tengo pensado que sean 22 capítulos, sin contar especiales, aunque en esta ocasión el capitulo se me ha dividido en tres partes debido a la trama que quiero manejar con ellos y siendo sincera… no a decir verdad no tengo ni la menor idea de con quien se quedara Hinata… de hecho cuando pensé en la trama solo tenía en mente el triángulo amoroso de estos tres, poco a poco decidí que lo mejor era mostrar su acercamiento y luego desarrollar la parte sentimental entre ellos, pero no, aún no decido con quien se quedará Hinata, puede que se quedo con Naruto o con Menma… ¿o con ambos? Nah! Ni yo se, jejejejeje solo veremos cómo se desarrollan las cosas y supongo que en ello tendría que darse naturalmente, ojala este capítulo también haya sido de tu agrado y disculpa la demora.

Tasha: Gracias por el comentario, ojala este capítulo también te haya gustado.

Michelitaalmazan: Gracias por comentar, espero que este capítulo sea de tu agrado.

MissTsuki01: ¡Gracias por tu comentario! No sabes la emoción que me da que hayas leído el fic en un solo día ¡Soy feliz! Aunque lamento mucho que hayas dejado de estudiar por leerlo, en verdad lo siento, y ojala este capítulo también haya sido de tu agrado! (disculpa la demora)

Ro-chan: Te agradezco el comentario, ojala y este capítulo también haya sido de tu agrado!

De nuevo muchas gracias a todos por sus comentarios, ustedes son los que me impulsan a seguir!

Cuídense!

Sayo!

P.D. Los invito a ver el opening que he creado para el fic! Ojala que les guste!

Aquí el link: youtu . be / cmujNzmidvE (sin espacios)

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Capítulo 8: Todos tenemos un pasado – parte 2 – Naruto

¿Merezco siquiera un review?