Capítulo 5: La fragua de Hefestos

Hefestos, dios griego del fuego y de la forja.

En la actual Atenas, había un templo dedicado a este dios, donde se forjaban poderosas armas y otras piezas de herrería.

Este templo era dirigido por Rothion, herrero.

Pero las que más culto ofrecían al dios eran su mujer, Sophitia, y la hermana menor de ésta, Cassandra.

Rothion y Sophitia eran padres de dos hijos y llevaban una vida bastante feliz. A pesar de que en su templo creaban armas, apenas las usaban. Solamente las vendían o las utilizaban como adorno.

Sin embargo, el padre de Sophitia y Cassandra había sido un poderoso guerrero, y sus hijas habían sido entrenadas por él, por lo que tenían capacidades para la lucha.

Su vida era tranquila hasta que una mañana, un encapuchado llegó a su templo.

...

- Oiga, ¿puedo ayudarle en algo? – preguntó Rothion.

- Quisiera...- dijo el encapuchado con una suave y siniestra voz. – Quisiera un arma capaz de derrotar a Soul Edge.

- ¿Soul Edge? – preguntó Rothion confuso. - ¿Qué demonios es eso?

- No importa. Si tan poderoso es ese dios al que adoras, él te dará la capacidad de crear un arma más poderosa que la que te digo.

- Pero...

- Es extremadamente importante. – interrumpió el encapuchado. – Pero tengo tiempo y entiendo la dificultad de mi petición, así que le daré un plazo de un año. Si no lo cumple…

El encapuchado dirigió la mirada hacia el exterior del templo, donde los niños de Rothion jugaban despreocupadamente.

- ...algo malo pasará. – concluyó el encapuchado.

- Como se atreva a tocar a mis hijos...

Pero antes de que terminara la frase, el encapuchado salió del templo sin mediar palabra.

...

Esa noche, Rothion le contó a Sophitia lo ocurrido, sentados en un banco en el exterior del templo.

- ¿Soul Edge? – exclamó Sophitia angustiada al oír esas palabras. - ¡Oh, no! ¡Otra vez no!

- ¿Qué ocurre? – preguntó preocupado Rothion.

- Soul Edge es la espada más poderosa del mundo. Durante siglos, la gente la ha buscado en vano. Mi padre... – sus ojos se llenaron de lágrimas. – Mi padre murió buscándola.

Rothion, arrepentido, abrazó a Sophitia con fuerza.

- Lo siento, Sophitia. Lo siento de verdad.

- No te preocupes. Es algo que creía haber superado, pero...Bueno, da igual.

- Pero, Sophitia...eso no es lo peor. Aquel hombre amenazó con que, si no hacía lo que pedía... Amenazó con...hacer daño a nuestros hijos.

El gesto de Sophitia cambió ante esa afirmación.

- ¡No puede ser!

- Tranquila, cariño...Hefestos nos ayudará.

- No, Rothion. – dijo Sophitia asustada. – Las armas de Hefestos son muy poderosas, pero Soul Edge es demasiado.

Rothion enmudeció.

- Entonces...¿qué hacemos? – preguntó.

- Hay una manera. – contestó Sophitia. – Existe una espada capaz de doblegar a Soul Edge. Al igual que ésta, tampoco nadie sabe dónde está. Pero encontrarla...es nuestra única esperanza.

- ¿Qué espada es esa?

Se llama...Soul Calibur.