"―recuerdos o frases importantes―"

―"pensamientos"

―diálogos ―.

Diálogos externos ―.

―Énfasis en algo ―.

… - Cortes de escena, incluso entre recuerdos. (Excepto cuando los recuerdos son intermedios de escenas)


Capitulo 8

Todos tenemos un pasado

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No soy "ese chico", soy Namikaze Uzumaki Naruto ¡Recuérdenlo!

¡¿Por qué no pueden confiar en mí?!

Menma, Menma, Menma ¡¿Por qué siempre debe ser; Menma?!

Un día todos dejaran de tratarme así y tendrán que verme hacia arriba

¡Esperen y verán!

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Parte 2

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Naruto

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El atardecer teñía todo desde el horizonte de un vivaz tono naranja… Sin embargo, su mirada azulada se intensificaba a cada paso que daba, sus rubios cabellos encubrían parte de aquella sombría expresión que se dibujaba en su rostro, misma que se endurecía al vislumbrar una oscura silueta encaminarse en su dirección, cruzando sus caminos con aquella silueta tan similar a la propia pero a la vez tan diferente.

"― ¡Maldita sea, suéltenme! ―rugía Naruto a los hombres que lo apresaban.

¡Niño, no seas tonto, es muy peligroso! ―dijo uno de ellos.

¡¿Qué no ven, Hinata está ahí adentro?! ―forcejeaba alterado― ¡Tengo que salvarla! ―exclamó al ver que aquellos hombres habían perdido un poco el equilibrio aprovechando para zafarse completamente.

Pero tan pronto como lo hizo la tarima termino de desmoronarse… su sangre se helo y el miedo y la desesperación estallaron en su interior.

¡Hinata! ―gritó atemorizado.

Estuvo a punto de lanzarse al fuego… Cuando una silueta emergió desde su interior, su corazón parecía que volvía a moverse en su interior cuando distinguió unas hebras azuladas moverse con el viento… Hinata… pero poco duro su alegría al ver que su hermano Menma era quien aparecía con la joven entre sus brazos.

¿Qué hacía Menma ahí?

¡Menma! ―exclamó Naruto al verlo― ¿Qué haces aquí? ―cuestionó con enfado, al acercarse pero él le ignoro.

La mirada del pelinegro se hallaba oculta tras su cabello mientras avanzaba entre las personas ignorando los constantes llamados de su hermano.

¡Hinata! ―.

Intento tomarla entre sus brazos, pero Menma se lo impidió al continuar con su camino y pasar de él… ¿Qué era lo que le pasaba a Menma? ¿Por qué alejaba a Hinata de él? ¿Por qué estaba ahí? Y ¿Cómo fue que llegó tan rápido? ¿Cómo? Si no había forma que él hubiese llegado mucho antes que él, no era posible ¿o sí? Tal vez si la había, pero… ¿Cómo pudo enterarse Menma de que Hinata había sido atrapada por la tarima, antes que él?… Fue entonces que los recuerdos golpearon su mente con fuerza… Las palabras de Hinata, los accidentes… Todo este tiempo… No, no podía ser cierto…

¿Menma… había sido el responsable?…

Aún más importante

Hinata…

¿Acaso ella lo sabía…? Si era así, entonces… ¿Por qué nunca le dijo nada…?

¿Por qué?"

Sus parpados se hallaban abiertos grandemente con las pupilas tintineantes de incredulidad pero fijas en el joven rubio frente a ella… Sus palabras aún hacían eco en su mente…

"―No quiero que vuelvas a acercarte a Menma, nunca más ―."

No obstante aquella intensa mirada azulina aún se mantenía fija sobre la joven frente a él reflejando así la seriedad de sus palabras.

― ¿D-De que… hablas…? ―se atrevió a preguntar ella al salir de su impresión.

―Lo que escuchaste, Hinata ―cortó él con seriedad― No quiero que te acerques más a Menma ―reiteró.

―Pero… ―.

―Es por tu bien ―aclaró.

―Tú lo sabías ¿cierto? ―dijo Naruto después de unos instantes de silencio.

―… ―.

―Sabías que era Menma quien estaba detrás de esos incidentes ¿verdad? ―los parpados de ella se abrieron nuevamente en sorpresa ante tal afirmación― ¿Por qué, Hinata? ―la mirada de él se entrecerró con enojo― ¿Por qué no dijiste nada? ―automáticamente ella bajo la mirada al suelo― Ni si quiera a mí… Cuando se supone que somos amigos… ―sus manos se apretaron contra el pantalón de su uniforme deportivo ante el reproche en su voz― Preferiste callar, que confiar en mí… ¿Por qué? ¿Por qué, Hinata? ―.

―Yo… ―musitó indecisa al elevar su mirada hacia él.

Su pecho se oprimió ante aquellos ojos azules que le veían con dolor y reproche, no le gustaba… esa mirada dolía, porque de alguna forma le hacía sentir que la confianza que alguna vez él le tuvo, se desvanecía… Aunque si lo pensaba detenidamente, tenía razón en no confiar en ella, después de todo aún cuando sus intenciones al final habían sido buenas al querer remediar su error no cambiaba el hecho de que había sido una cómplice silenciosa o que en el fondo, por un momento que ahora lamentaba, había deseado realmente contribuir con los planes de Menma…

―L-Lo siento… ―dijo ella en voz baja, al contener su dolor en un silencioso abrazo― Yo… ― ¿no quise hacerlo? No, eso no era algo que realmente pudiese decir.

―Solo quiero que me digas; ¿Por qué, Hinata? ―insistió nuevamente él al acortar la distancia que los separaba― ¿Por qué no me dijiste nada? ―ella mordió su labio inferior en respuesta ante aquellos cristalinos ojos azulados.

― Lo siento mucho… ―se disculpó ella nuevamente.

Últimamente eso era lo mejor que podía hacer, se dijo, después de todo… No podía decirle que la verdadera razón por la que no le dijo nada, era porque tenía miedo, miedo a que él se alejara de ella por haber accedido a cooperar en algo que podía frustrar su felicidad, en algo que implicaba alejarlo de la persona que él quería, aún cuando doliese admitirlo, Naruto amaba a Sakura, por eso era más difícil decirle que Menma, su propio hermano, planeaba separarlos al hacer que todo el mundo dejara de confiar en él y por consiguiente Sakura también lo hiciese, para que él se acercaba lentamente a la joven de cabello rosa… Mientras ella, la misma persona que había declarado amarlo, la misma persona que le había prometido que estaría a su lado aún cuando él no la amara… ella, Hyuga Hinata, al sentirse vulnerable de nunca sentir el amor que él le tenía a Haruno Sakura… En su frustración había accedido a cooperar con Menma para tal fin…

― Dime algo, Hinata… ¿no confías en mí? ―.

No, no era eso, quiso decirle ella, pero el nudo en su garganta se lo impedía.

―N-No… yo… si… ―fueron apenas unos cortos y susurrantes balbuceos que lograron salir de su garganta.

― ¿O acaso, Menma te amenazó para que no dijeses nada? ―preguntó con seriedad al intuir la razón de su nerviosismo.

―No ―se apresuró ella a responder― Namikaze-san… no… ―.

―Hinata… si no es eso, entonces… ¿Por qué tratas de protegerlo? ―.

Su cuerpo se encogió ligeramente ante su última pregunta, tampoco ayudaba mucho el hecho de que él estuviese a pocos centímetros de ella… pero lo cierto es que estaba en lo correcto… La otra razón de su silencio se debía a que no creía conveniente que él supiese las razones de Menma por querer llevar acabo aquel plan… si Naruto supiese que el pelinegro también gustaba de Sakura… ¿Cómo lo tomaría?

―Hinata ―llamó él al sacarla de sus pensamientos― mírame ―pidió al tomarla suavemente por el mentón.

Las mejillas de ella automáticamente adquirieron un suave sonroso al verse reflejada en aquellos orbes azulinos, estremeciéndose con aquella suave y a la vez masculina fragancia que se desprendía del rubio, no pudiendo evitar apoyarse sus manos suavemente contra su pecho.

―Menma no es una persona en la que puedas confiar ―sus palabras la trajeron devuelta a la realidad― Solo mira cómo ha terminado en esta ocasión ―dijo al posar su mirada en los pequeños cortes y heridas cubiertas con banditas― No quiero que vuelvas a salir herida ―el corazón de ella nuevamente se oprimió ante el dolor que se reflejaba en aquellos ojos azules.

Naruto tenía razón, en esta ocasión había salido herida, pero Menma no había tenido nada que ver en ello… al contrario… no obstante fue ella quien escogió tomar el lugar del rubio y de Sakura al quedar atrapada bajo la tarima y si lo pensaba de esa forma, no quería imaginar cómo estaría Naruto si hubiese sido Sakura la afectada… probablemente no estaría siendo tan considerado o de lo contrario ya estaría golpeando a Menma por lastimar a la pelirrosa.

―Hinata, prométeme que te alejaras de él ―pidió con seriedad.

Ella desvió su mirada… Incluso cuando fuese el mismo Naruto quien se lo pidiese… ahora, que empezaba a entender un poco más a fondo a Menma… quería ayudar aunque fuese un poco al pelinegro, después de todo fueron sus acciones las que le hicieron recobrar el dolor y la amargura, debía ayudarlo… o al menos intentar redimir sus actos, aún cuando no se arrepintiese realmente de haber frustrado los planes de Menma, pero quería redimirse con él por haberlo engañado y hasta en palabras de él… utilizado… Menma también sufría y ella no podía simplemente ignorarlo y callar… pero… ¿Por qué deseaba tanto ayudar a Menma?

―Naruto-kun… y-yo… lo ―.

Pero las palabras de Hinata se vieron interrumpidas por el sonido de la puerta al deslizarse nuevamente tras ellos.

―Hinata-sama, disculpe la demora, es hora de irnos ―anunció Neji al entrar.

Sin embargo, el castaño se detuvo en seco al ver al rubio frente a él sujetar a su prima por el mentón a escasos centímetros de su rostro y con su otra mano atraerla un poco más por la cintura, mientras ella apoyaba sus manos contra él… como si se tratasen de… una pareja… aparentemente…

―Neji-niisan… ―.

―¿…? ―.

― ¡Na-ru-to! ―.

El rubio respingo en su lugar ante aquella repentina aura oscura que parecía rodear al castaño… solo en ese momento fue consciente de la posición en la que se encontraba junto a la joven.

― ¡E-Espera, Neji! ―exclamó Naruto al soltarla― ¡No es lo que piensas! ―se apresuró a decir alarmado.

― ¿Cómo te atreves a intentar sobrepasarte con Hinata-sama, ahora que se encuentra herida? ―el rubio trago en seco ante esas palabras.

― ¡Ni-Niisan! ―llamó una avergonzada Hinata al tomar cierta distancia del rubio― No… No es lo que parece ―intentó calmarle al ver como aquella aura oscura se acrecentaba.

Pero el Hyuga mayor no parecía escucharla, pues ahora acortaba la distancia entre ellos con pasos recios que podría jurar estaban dejando grietas en su camino, para terror principalmente del rubio, al imaginar que toda esa ira acumulada pronto se descargaría en su contra… ¡Kami-sama, ni si quiera había hecho algo malo! ¡Todo era un malentendido! ¡¿Por qué siempre le pasaban este tipo de cosas a él?!

― ¡Ne-Neji, cálmate, deja que te explique! ―suplicó al retroceder varios pasos.

Pero él continuaba avanzando y su sangre se helo completamente al sentir la fría pared contra su espalda… Aquellos ojos perlados enardecidos por la ira se lo decían… ¡Estaba perdido!

― ¡Voy a matarte, Namikaze! ―.

El tic-tac del reloj empezaba a irritarlo, sus dedos repiqueteaban inquietos contra la superficie de su mesa, la explicación del profesor había pasado a convertirse en un murmuro lejano para él ¡Demonios! ¿Por qué estaba tan irritado? Se preguntaba Naruto… ni el mismo lo sabía, pero la goma de mascar entre sus dientes no ayudaba a calmar esa desesperante ansiedad.

O tal vez si lo sabía…

"―Hinata, Prométeme que te alejaras de él ―.

Naruto-kun… y-yo… lo ―."

Sus azulinos ojos se ensombrecieron… "lo siento" esa habría sido su respuesta de no haber aparecido Neji en ese momento, estaba seguro de ello o al menos lo presentía… y lo cierto era que no le gustaba en lo más mínimo, era como una amarga desazón en la boca del estomago, pero… ¿Por qué? …Simple, Hinata era su amiga, su deber era protegerla, aún cuando Menma fuese su hermano, él no era de fiar, estaba seguro que aquel incidente con la tarima iba dirigido a él pero fue Hinata la que cargo con todo el peso, claro que al final parecía que el pelinegro había reaccionado y la había salvado… no obstante eso no cambiaba el hecho de que la había puesto en un gran peligro y eso no podía perdonárselo, así como tampoco podía permitir que Hinata se acercase más a él.

―Oye, Dobe ―.

Naruto reaccionó ante el llamado del azabache a su par, dirigiéndole una mirada en reproche ante el mote utilizado.

―Si sigues haciendo eso, juro que te golpeare ―sentenció Sasuke, refiriéndose al constante repiqueteo de sus dedos contra su mesa.

―Tsk ―bufó Naruto― No molestes, teme ―gruño al apoyar su rostro sobre su mano y desviar su mirada en dirección opuesta al azabache.

―Hmp ―bufó Sasuke al regresar su mirada a su cuaderno, no sin antes pasar una fugaz mirada a la expresión molesta del rubio.

―y ahora ¿Qué te pasa, dobe? ―cuestionó Sasuke una vez llegado el receso.

―Nada ―gruño Naruto.

Por su parte Sasuke se limito a estudiarlo con la mirada… En el transcurso de esa semana, ese tonto, llevaba la misma expresión todos los días y no parecía que su humor mejorase… pero… ¿a qué se debía ese cambio de humor?

― ¡Oigan! ―.

Una voz femenina llamó su atención.

― ¿Qué ocurre? ―cuestionó Sasuke sin mucho afán ante lo presurosa de la joven.

― ¡Necesito que me hagan un favor! ―exclamó al juntar sus manos al frente con mirada suplicante para desconcierto de ambos.

― ¿Qué sucede, Sakura-chan? ―preguntó el rubio aún desconcertado.

―Verán, se supone que la delegada de la clase, en este caso; yo ―.

― ¿A dónde quieres llegar? ―cortó el Uchiha al divisar una larga explicación, para molestia de la joven.

―Como decía ―continuo Sakura al omitir la interrupción del azabache― Al ser delegada también soy la encargada de llevar las tareas a los estudiantes que por alguna razón han faltado a clases de forma justificada ―.

―Solo ve al punto ―cortó una vez más Sasuke.

―Bien ―bufó Sakura al cruzarse de brazos― Se supone que debo llevarle los apuntes de hoy a Hinata, pero Ino contrajo un fuerte resfriado así que también debo ir con ella, el problema es que Tsunade-sama me ha enviado a arreglar un problema en; Suna Gakuen Den y no creo poder ir con ninguna de ellas ―explicó con pesar.

―Entonces, quieres que nosotros vayamos con ellas mientras estas en Suna ¿cierto? ―completó una vez más Sasuke.

Sakura afirmó en respuesta.

―Tengo cosas… ―.

― ¡Lo haremos! ―cortó Naruto, para sorpresa del azabache.

― ¿Enserio? ―sonrió Sakura ignorando la expresión irritada del Uchiha.

― ¡Por supuesto, Sakura-chan! ―afirmó el rubio― ¡Déjanoslo a nosotros! ―sonrió.

―Gracias, sabía que podía contar con ustedes ―suspiró con alivio la pelirrosa antes de despedirse de ellos.

―Oye, dobe ―llamó Sasuke con seriedad.

― ¡Auch! ―exclamó Naruto al sentir su cabeza arder en dolor― ¿Por qué me golpeas? ―protestó.

― ¿Quién te dio el derecho a comprometerme en eso? ―reclamó el Uchiha.

― ¡Oh, vamos, Sasuke! ―dijo el rubio― Lo haremos como un favor para Sakura-chan ―sonrió, haciendo que una vena sobresaltase la sien de su amigo… pero tras unos segundos de analizar la conversación anterior su expresión pareció relajarse.

―Bien ―suspiró para alegría del rubio― Pero nos dividiremos; yo iré a casa de Hyuga y tú a la de Yamanaka ―.

― ¡¿Eh?! ―reaccionó Naruto― No, no, no, no ―negó rápidamente― Digo ―frenó al sentir la mirada de Sasuke sobre él, había dado en el clavo― ¿Por qué no vas tú a casa de Ino y yo voy con Hinata? ―propuso con nerviosismo― Así… Así no tendrás que caminar tanto ―intentó convencer.

― ¿Caminar tanto? ―dijo Sasuke al arquear una ceja― ¿Bromeas, cierto? ―el rubio trago en seco, Uchiha tenía que ser― La casa de Hyuga no queda muy lejos de la mía ¿Por qué habría de caminar tanto, entonces? ―una fugaz y casi imperceptible sonrisa se dibujo en los labios del Uchiha al captar de nueva cuenta el nerviosismo en su amigo.

―Pero… ―titubeó el rubio― Ino, se sentiría mucho mejor si tú la visitas ―argumentó.

― ¿Y dejar que se la pase colgada de mí todo el rato? Ni lo sueñes ―cortó Sasuke con el entrecejo fruncido.

― ¡Oh, vamos, teme! ―protestó Naruto― No es como si no estuvieses acostumbrado ―se cruzó de brazos con un mohín en sus mejillas.

―Entonces ve tu solo con ambas ―bufó el pelinegro al levantarse de su asiento.

― ¡¿Eh?! ―exclamó Naruto― ¡Pero la casa de Ino queda muy lejos a la de Hinata! Tendría que caminar mucho ―se quejó al seguirlo.

―No es mi problema ―sentenció con indiferencia.

―Pero… ―.

Sus palabras fueron cortadas por la puerta al cerrarse en su rostro.

― ¡Teme! ―bramó el de ojos azules al reaccionar, abriendo la puerta y seguirlo en protesta.

Sus dedos acariciaron con suma delicadeza la cubierta caoba de aquel teclado, antes de poder retirarla… lentamente su dedo índice cayó sobre una de las frías teclas dejando escapar el sonido de una nota suave y tintineante que se perdió en el vacio de aquel salón… ¿hacia cuanto no había escuchado la nota de un piano de su propia mano?

Mucho tiempo quizás, se dijo Menma al contemplar con detenimiento el piano de cola frente a él… sus ojos azules se volvían turbios al sumergirse en sus recuerdos… aquellos que en su inicio eran felices y como todo en su vida… se volvían inmundos desechos de basura… Un sonido fuerte y sordo escapo del piano cuando golpeo las teclas con frustración… ¡Suficiente de esas idioteces!

Los golpes le habían enseñado lo dura que podía ser la vida, no necesitaba recordárselo a cada instante… ¡Todo esto era su culpa! Bramó su interior, ¡Claro que lo era! Si no hubiese confiado en esa Hyuga en primer lugar jamás habría pasado todo esto y no estaría recordando aquellas tonterías.

"No necesitaba girarse para saber que aquella niña en este momento estaría secando sus lagrimas, era tan predecible… no, tal vez no lo era… si lo fuese jamás lo hubiese utilizado de aquella forma, pero eso ya no importaba… ya no.

Namikaze… san… ―la escuchó llamarle, no obstante el no se movió ni un centímetro de su postura― Yo… lo siento mucho… ―sus puños se apretaron.

Ya te dije que un "lo siento" no arregla nada, Hyuga ―cortó él, al tratar de contener su ira.

S-Si… lo sé… ―afirmó Hinata con la mirada baja― Aún así… creo que debo disculparme con usted… ―.

¿Qué, acaso ahora te arrepientes de lo que hiciste? ―sonrió con burla al dirigirle una mirada en reproche.

De hecho… Es por eso mismo… ―.

El entrecejo del pelinegro se frunció un poco más ante sus palabras y la sonrisa en sus labios se transformo en una línea recta.

Yo… ―titubeó ella―…no estoy arrepentida… ―confesó al cerrar los parpados.

Ahora él se giro completamente hacia ella― Explícate ―ordenó.

En un inicio… admito que pensé en colaborar con usted… en aquel momento, sentí tanto dolor y creí que si lo ayudaba… yo… ―no era necesario que completara la frase, ambos entendían a lo que se refería― …pero… luego me di cuenta, de que no era la manera correcta de hacerlo… ―por primera vez ella abrió lentamente sus parpados― No era justo para Naruto-kun, ni para Sakura-san… ellos… no merecían ser engañados… por eso, no me arrepiento… porque se que era lo correcto… ―afirmó con seguridad al verlo.

Lo vio darle una vez más la espalda dispuesto a marcharse.

Además… ―continuó― Tampoco hubiese sido lo correcto para usted… ―él se detuvo― Creo que…. si Sakura-san, se hubiese sentido atraída por usted después de eso… en el fondo también sería un engaño… y no creo que usted lo hubiese querido de esa forma… ¿o me equivoco, Namikaze-san? ―ella mantuvo la mirada fija en su espalda.

Una vez más el silencio pareció apoderarse del lugar.

Creo que eso ya no importa ahora, de todas formas ―.

Ella le miro con sorpresa e intriga, al ver que ahora Menma giraba su rostro para verla fijamente.

Lo que yo piense o no, ya no es de tu incumbencia, el trato termino, igual que nuestro acuerdo ―cortó Menma ― Desde hoy cada uno seguirá por su lado ―continuo al darse la vuelta y encaminarse hacia la salida― Pero te advierto, que si alguna vez vuelves a intentar cruzarte por mi camino… conocerás de lo que realmente soy capaz ―sentenció al dirigirle una gélida mirada y luego salir."

Recostó delicadamente su lápiz aun lado, retirando los restos de borrador sobre su hoja… No mentía cuando le había dicho a Menma que no estaba arrepentida por haber frustrado sus planes… pero seria cruel de su parte decir que estaba satisfecha con ello, contradictorio ¿no? Pero así era, ella no deseaba lastimar a Naruto ni a Sakura, mucho menos que estos se separasen por un engaño, independientemente de lo que Naruto sintiese por Sakura no era justo para la amistad que había entre ambos, por otro lado… Menma tampoco merecía ser engañado, si desde un principio se hubiese negado a ayudarlo, posiblemente nunca hubiese pasado todo eso…

Si lo analizaba de esa forma, todo había ocurrido por su culpa, sus decisiones no habían sido las correctas, lo aceptaba… el problema ahora era que no sabía realmente que hacer para arreglarlo todo… ya que por un lado, Menma no quería que ella se le acercase más… por otro… Naruto le había pedido que se alejara de él… sin embargo… No entendía porque no deseaba hacer eso, pero tampoco deseaba ver aquella mirada triste y llena de decepción en los ojos del rubio… Una delicada y melancólica sonrisa se dibujo en sus labios al contemplar su dibujo terminado…

―"Como desearía que estuvieses aquí… mamá…" ―se dijo Hinata al contemplar su dibujo― "seguramente tu si sabrías que hacer" ―.

―Hinata-sama ―escuchó una voz masculina.

― ¿Si? ―.

―Han venido a visitarla de la preparatoria ―informó― ¿Desea que pasen? ―.

―A-Ah… si, por favor ―afirmó― gracias… ―.

Seguramente se trataba de Sakura, se dijo, después de todo en estos últimos dos días había sido ella la que había ido a visitarla al igual que Tenten y les estaba agradecida pero a la vez le resultaba difícil ver a Sakura después de lo que había pasado… pero no tardo en regresar a la realidad en el instante en que la puerta se abrió y al girar su mirada al marco de la puerta… la sorpresa la embargo… ¿Qué hacia él ahí?

Un tic nervioso brincaba sobre su ojo ¡¿Cómo demonios había terminado ahí?! Se cuestionaba Naruto al ver como una rubia de ojos azul turquesa se paseaba frente a él de un lado a otro como león enjaulado soltando insultos a diestra y siniestra contra Sasuke por haberse negado a llegar, pera luego cambiar a una pose pensativa cuestionándose el porqué del fallo en "su plan" para atraer al azabache a su casa y luego repetir el mismo recorrido reiniciando con sus insultos.

Sus piernas comenzaban a dolerle por la incómoda posición y una vena palpitaba sobre su sien… ¡Maldito Sasuke-teme, lo había engañado vilmente! Él muy imbécil se había dado el lujo de que le rogase hasta el cansancio para que lo dejara ir con Hinata y él se fuera a casa de Ino hasta que al fin acepto… o algo así… ¡pero no! Ese amargado lo había engatusado con "hay un camino más rápido para llegar a casa de Hinata" ¡y si, dijo él! Había aceptado ingenuamente le mapa y aunque le había costado horrores llegar debido a su falta de orientación, una que jamás se atrevería a aceptar, pero al final de aquel largo camino… terminó ahí… en casa de Yamanaka Ino.

―" ¡Teme! ¡Juro que me vengare por esta!" ―aseguraba Naruto al escuchar un nuevo grito de la rubia que ahora lo acusaba de ser el culpable del fallo de su plan.

―Uchiha-san ―identificó Hinata con desconcierto al ver al azabache en el marco de su puerta.

―Hyuga ―dijo secamente él a modo de saludo.

― ¿Qué lo trae por…? ―.

―Sakura no podrá venir hoy y me pidió que te trajera esto ―cortó Sasuke al entregarle un cuaderno de apuntes.

―Yo… ―ella aún le miraba sorprendida tratando de asimilar la información del azabache― G-Gracias… ―musitó al tomar el cuaderno.

Una vez más el silencio pareció inundar la habitación, el Uchiha parecía estarla estudiando con la mirada y eso la hacía sentir incomoda por lo que opto por ojear los apuntes del cuaderno para distraer su atención.

―Hyuga ―habló nuevamente Sasuke.

― ¿S-Si… Uchiha-san? ―.

― ¿Qué relación tienes con Menma? ―siempre directo.

Los parpados de ella se abrieron cuan grandes eran ante su pregunta…

―Yo… bueno… ¿a qué se refiere, Uchiha-san? ―se atrevió a preguntar aún desconcertada.

―Solo responde ―cortó una vez más el azabache sin abandonar su seriedad.

―Pues… ―titubeó.

Ahora que lo pensaba… ¿Cuál era la relación entre ella y Menma? No eran amigos, eso estaba claro ¿Aliados? En que, ya no había ninguna alianza probablemente nunca la hubo porque ella no deseaba colaborar con sus plantes, tal vez en un fugaz momento si lo deseo, pero fue en el momento en que acepto su trato, tan pronto como envió el mensaje las dudas asaltaron su mente y se lo reprocho día a día… por tanto esa alianza no se había dado realmente y estaba segura que Menma pensaba lo mismo, entonces…

―Namikaze-san… ―volvió a removerse un tanto inquieta en su asiento.

¿Qué era lo que la unía a Menma para que deseara ayudarlo a superar aquella tristeza que vio en sus ojos, a querer redimirse por causarle dolor? ¿Qué?

"Aquel niño prendió que no podía confiar en nadie, que las personas no son tan buenas como crees, que solo se usan unos a otros por sus propios beneficios… Los golpes le enseñaron que debía valerse por sí mismo, las lagrimas que alguna vez derramo habían sido la promesa de nunca más cometer los mismos errores…"

Solo entonces lo entendió… la razón por la que deseaba ayudar a Menma era simple…

"―No puedes simplemente ver a alguien en problemas y abandonarlo como si nada, eso es inhumano―."

En el fondo, Menma aún sufría y ella no podía abandonarlo, por sus principios, sus ideales, su naturaleza en sí se lo impedía… estaba segura de que sus actuales sentimientos eran…

Empatía

Ella podía ver su dolor y deseaba poder comprenderlo en su totalidad.

Comprensión

Porque ahora de cierta forma era capaz de entender el porqué de sus acciones.

Aflicción

En ver como aquel niño que le había narrado su historia aún seguían en el interior de Menma… triste y solo… pero a la vez rodeándose más y más por la oscuridad…

Tristeza

Porque por un momento ella también se vio reflejada en él ante el olvido de su familia…

Incertidumbre

Por no saber cómo ayudarlo… o más bien… si era correcto ayudarlo… nada garantizaba que su ayuda fuese requerida o deseada, mucho menos si sería efectiva o terminaría generando más caos y dolor…

Pero

Había algo más, algo que la hacía verlo y querer apoyarlo para salir de su oscuridad… no solo sus principios… era algo distinto… difícil de explicar y comprender… pero fue ahí mismo cuando se esforzaba por comprender esa razón que logro entenderlo… la razón por la que deseaba ayudar a Menma…

Por su parte el Uchiha la observaba atento, en espera de su respuesta… No porque realmente le interesase saberlo, no… pero estaba seguro que esa niña tenía que ver con el repentino cambio de humor de su rubio amigo…

―Namikaze-san y yo… ―el suave murmullo que escapo de sus labios lo trajo de nueva cuenta a la realidad― No tenemos ningún tipo de relación… ―afirmó con pesar― pero, yo, en el fondo… desearía poder convertirme en su camarada, en su amiga… ―.

Los parpados de Sasuke se abrieron ligeramente ante aquella afirmación… la seguridad en su rostro, en su mirada perlada… Es niña…

"― ¡¿Ya fue suficiente, Naruto?! ―bramó Sasuke iracundo― ¡¿Quién demonios te crees para interferir en mi camino?! ―.

Ya te lo dije… Sasuke ―dijo entrecortadamente Naruto― yo soy… ¡Tu amigo! ―.

Aquellas palabras resonaron en la mente del Uchiha mientras veía a aquel rubio intentar reincorporarse, pese a los golpes, pese al dolor o a la sangre que brotaba de sus heridas… esa confianza que desbordaba su mirada… lo hacía sentir pequeño, aún cuando fuese él quien estuviese en pie y en mejores condiciones que aquel idiota… se sentía inferior a él…

Aunque intentes alejarme… seguiré siendo… tu camarada, tu amigo ―sonrió el rubio."

Una fugaz y casi imperceptible sonrisa se dibujo en los labios de Sasuke… Es niña, se parecía mucho a ese idiota… Siempre queriendo ayudar a otros, demasiado ingenuos e incapaces de abandonar a alguien que los necesitara, bastaba verla a los ojos para darse cuenta de eso… Pero eso solo hacía que otra pregunta rondara su mente ¿Qué había llamado la atención de Hinata para querer ser amiga de alguien como Menma?

―Interesante ―comentó Sasuke.

Ella le miro sin entender, al ver como el azabache se levantaba de la silla que había ocupado junto a su cama momentos antes.

―Sakura vendrá mañana para darte una copia de los temas a estudiar sobre los exámenes ―comentó él secamente al dirigirse a la puerta.

―Eh… entiendo… ―afirmó torpemente Hinata― Gracias, de nuevo… Uchiha-san ―musitó.

Por enésima vez bufó molesto… ¿Qué hacia ese Uchiha en su casa? No más bien ¿Qué hacía en su cuarto? Se preguntaba Menma al pasar una mirada fugaz e irritada hacia un costado… Sasuke se encontraba recargado en el escritorio de su hermano desde hacia una hora más o menos y lo único que le había dicho cuando llego, fue:

"―solo espero al dobe ―."

¡¿Y a él que le importaba si lo esperaba o no?! ¡¿Por qué no lo hacia afuera, en la sala o en la cocina?! ¡Le irritaba su presencia y su silencio! Corrección ¡Le exasperaba el maldito hecho que desde entonces no le había quitado la vista de encima!

―" ¡¿Qué se trae este tipo?!" ―se preguntaba Menma con una vena palpitando sobre su cien… su paciencia era escasa y no creía aguantar esa desagradable mirada por siempre.

Sin embargo e indiferente a la molestia de Menma, Sasuke se mantenía inmerso en su propias divagaciones… más bien en la situación que envolvía a su tonto amigo, al principio pensó que sus cambios de humor se debían a aquellos incidentes, pero lo descarto al ver que ni siquiera prestaba atención a los aun rumores y murmullos en su contra… entonces ¿Cuál era la razón? …Empezó a sospechar, cuando pudo notar las fugaces miradas que el rubio daba al asiento vacío de aquella chica Hyuga antes de volver a divagar en su mente un tanto melancólico y a veces molesto pero poco a poco todo empezó a tomar cierto sentido cuando noto el aumento considerable de tensión entre los gemelos Namikaze… cada vez que se veían era como si el infierno fuese a ser desatado en cualquier instante… Una suerte que no hubiese pasado ya…

Incluso que su rubio amigo se hubiese pasado todo el fin de semana en su casa tomaba sentido… aún lo recordaba, era viernes por la noche cuando ese idiota se apareció en su caza lleno de golpes y moretones, con el labio partido y una ceja sangrante, sin contar esa expresión que le decía: "solo cállate y déjame quedarme" al día siguiente intento preguntarle o más bien… su hermano Itachi le pregunto directamente y lo único que obtuvieron por respuesta fue: "Solo me pelee con un imbécil"

Pero ahora que veía al Namikaze mayor, había podido constatar su teoría… la pelea del dobe fue con Menma… ¿Cómo lo sabía? Naruto aún conservaba golpes, menores, de aquella pelea por tanto asumía que su oponente también y si conocía bien a ese tarado, siempre tendía a golpear más con la izquierda que con la derecha, pese a ser diestro… y los golpes menores que aún se marcaban en el rostro de Menma prevalecían más en el lado izquierdo del rostro que del derecho… Y todo eso ocurrió el mismo día en que la tarima cayó sobre Hyuga, mismo día en que Menma se apareció con una Hinata inconsciente en brazos acompañado de un Naruto extrañamente serio, bastaba con atar cabos para saber que su pelea fue por Hyuga Hinata… la pregunta era ¿Por qué?

―Oye, Uchiha ―.

Bajo su mirada ante el llamado del Namikaze… ni siquiera se inmuto cuando este lo tomo por las solapas de su camisa con fuerza…

―Me estas irritando, si tanto te gusto toma una foto y largo de mi habitación ―siseó molesto.

Menma podía ser listo y muy astuto cuando se lo proponía, tan frío y calculador como un demonio…

―Hmp ―bufó Sasuke― Siento decepcionarte, pero no eres mi tipo ―respondió secamente molestando aún más a Menma― Y aún así… prefería a Naruto ―.

Un tic palpitaba en su ojo, ante aquella mediana sonrisa… Ese Uchiha malnacido ¡Se estaba burlando de él!

Si, Namikaze Menma podía ser un astuto tirano, cruel y despiadado… pero si alguien lograba mover un poco su compostura podía ser igual de impulsivo e ingenuo como su hermano, y eso era porque aún cuando fuesen Namikaze, no significaba que no fueran Uzumaki.

―Teme ―bramó Menma dispuesto a golpearlo.

No obstante antes de siquiera acertar el primer golpe su puño se detuvo en el aire, no porque la puerta de su casa se haya abierto y el idiota de su hermano haya anunciado su llegada, no… aquel cuaderno que lo separaba del rostro de ese antipático y aunque lo negase, play boy Uchiha se lo impedía ¿Por qué? Tal vez por el pequeño detalle que en la portada se escribía;

"Para: Namikaze Menma"

―" ¿pero qué rayos…?" ―se dijo desconcertado, pero no tardo en reconocer aquella escritura.

Era la misma caligrafía que se había encargado de sus tareas en días anteriores, cuando no estaba de humor para hacerla, esa letra era de… Hyuga… y justo cuando intento protestar ese mismo cuaderno se estampaba en su rostro y el Uchiha lo apartaba de su lado.

―Te lo envían ―dijo Sasuke al girarse hacia la puerta.

―Olvídalo ―gruñó Menma al recobrar la compostura― Ve y regrésaselo, no lo quiero ―ordenó con seriedad.

―No tengo porque obedecer tus ordenes ―contradijo Sasuke al dirigirse a la salida― Si quieres devolvérselo hazlo por tu cuenta, no soy tu mensajero ―.

―Hn ―bufó Menma― Tienes razón ―dijo para desconcierto de Sasuke.

Pero antes de siquiera poder girarse hacia el Namikaze, un fuerte golpe se estrello contra su mejilla derecha y sin darle tiempo a reaccionar lo pateo impulsando su cuerpo hacia afuera de la habitación, un gruñido escapo de sus labios al ver a Menma en el marco de la puerta con una sonrisa ladina en sus labios.

―No eres mi mensajero, pero si lo eres de una niñita ―sonrió aún más― Ah, por cierto, tampoco eres mi tipo y en todo caso preferiría por mucho a Itachi ―dijo altivo antes de cerrar la puerta con fuerza.

Ahora era él quien tenía un tic nervioso en su ojo al ver su orgullo herido… Ese Namikaze…

― ¿Eh, Sasuke? ―identificó Naruto con sorpresa al verlo bajar por las gradas de su hogar― ¿Qué haces acá a esta hora? ―.

―Hmp ―bufó Sasuke en respuesta― Ten ―masculló al apoyar un cuaderno contra su amigo.

― ¿Eh? ―reaccionó él con desconcierto al ver aquel pequeño cuaderno de notas con su nombre.

"Para: Namikaze Naruto"

Y hasta abajo otra pequeña nota

"Esfuérzate, Naruto-kun"

Entonces supo de quién era ese cuaderno… esa letra también la reconocía después de todo en las horas que habían pasado estudiando juntos, ella también le había escrito pequeños ejercicios o explicaciones para que revisara en casa… Hinata… una suave sonrisa se dibujo en sus labios al pensar en ella… siempre amable y gentil con él, aún estando en reposo no lo olvidaba y eso lo hacía sentirse bien, pleno, aliviado y con una gran calidez en su interior.

―Si ya dejaste de fantasear, me largo ―gruñó el azabache al pasar por su lado.

― ¡¿Eh?! ¡Ah, no estaba fantaseando, teme! ―respondió Naruto al reaccionar― Te veo mañana ―se despidió con un mohín en sus mejillas.

Recibiendo un bufido en respuesta por parte del Uchiha que abría la puerta de su casa.

― ¡Por cierto, teme! ―escuchó que Naruto lo llamaba.

― ¿y ahora, que…? ―.

Pero su pregunta fue interrumpida por el impacto del golpe que su rubio amigo había asestado contra su mejilla izquierda.

―Gracias por el atajo ―sonrió irónico el rubio antes de cerrarle la puerta en plena cara.

―Sabía que algo como esto pasaría ―bufó Sasuke al salir de aquella casa― Hermanos tenían que ser ―gruñó con una vena palpitando sobre su sien.

"―Eh… entiendo… ―afirmó torpemente Hinata― Gracias, de nuevo… Uchiha-san ―musitó.

En respuesta él se limito a encogerse de hombros y abrir la puerta, justo cuando salía la voz de la joven lo detuvo.

¡U-Uchiha-san! ―se atrevió a llamarlo.

Él la miro en espera de sus palabras.

Yo… ―titubeó ella.

Sasuke arqueo una ceja desconcertado al verla removerse inquieta en su cama antes de levantarse.

Yo… entiendo que tiene cosas que hacer ―divagó y él por un momento casi suspira en agradecimiento, casi.

Porque al menos alguien si era consciente de que tenía otras cosas por hacer como cualquier otro ser humano y no como sus amigos que solo lo comprometían sin siquiera consultarle.

Pero… ―habló nuevamente― si no fuera mucha molestia… ―continuo al acercarse a su escritorio― ¿podría darle esto a Naruto-kun y a Namikaze-san? Por favor ―suplicó al mostrarle un par de cuadernos.

Un suspiró escapo con pesar de sus labios, a él no le gustaba hacer favores y mucho menos con alguien con quien apenas y había cruzado unas cuantas palabras más allá del "buenos días" pero no podía negar que al menos esa niña tenía la delicadeza de pedir las cosas como debía ser y no era tan desconsiderada o molesta como aquellos otros dos… sin embargo, debía admitir que también le intrigaba su petición.

En el caso de Naruto lo entendía, ya que ella lo amaba y aún se preguntaba ¿Qué le había visto a ese tarado, para fijarse en él? No obstante ese no era su asunto… pero en el caso de Menma… bueno, ella misma admitió que deseaba ser su amiga… seguramente solo intentaba ser amable para poder acercarse a él.

Supongo ―bufó sin mucho afán al tomar aquellos dos cuadernos.

Muchas gracias, Uchiha-san ―sonrió ella en agradecimiento.

Aunque en el fondo algo le decía al azabache que no obtendría nada bueno de hacerle ese favor."

Por cosas como esas, era que odiaba hacer favores ¡lo odiaba! Y estaba decidió ¡Nunca más volvería ha hacerle un favor a alguien! ¡Nunca! Se juro al encaminarse a paso recio por las oscuras y aun habitadas calles.

―Espero… que mis apuntes puedan ayudar aunque sea un poco a Naruto-kun y a Namikaze-san… ―se decía Hinata al posar la mirada en la ventana de su habitación, perdiéndose en aquel basto paisaje nocturno que se pintaba en el horizonte, más específicamente entre las montañas donde la luna alumbraba en todo su esplendor― En verdad lo espero… ―.

―" ¿y ahora que le pasa a este?" ―se cuestionaba un extrañado Menma.

¿Pero cómo no? Si después de todo, Naruto no era un aficionado a los estudios, de hecho aún se preguntaba ¿Cómo pudo haber llegado hasta la preparatoria? Sus notas siempre fueron las más bajas y difícilmente llegaba al promedio, de no ser por los exámenes de nivelación, los cuales apenas y lograba aprobar, no estaría ahí… por tanto, el verlo ahí en su escritorio, enteramente centrado en algo que no fuese un manga o un videojuego, era extraño… muy extraño.

―" ¡Increíble, es la primera vez que entiendo este tipo de cosas a la primera! Sin duda los apuntes de Hinata son los mejores" ―se decía Naruto al pasar la hoja de aquel cuaderno― "¡Si logro memorizar esto, el examen de mañana será pan comido!" ―aseguraba con una radiante sonrisa al hacer unos cuantos apuntes en su cuaderno.

―Tsk ―bufó Menma por lo bajo.

Que su hermano de repente estudiara con tanta seriedad era inusual, si, pero no era algo que le interesara… la vida de ese idiota le era tan interesante como ver secar la pintura fresca, no tenía nada relevante y mucho menos provechoso, lo único que importaba realmente para él era alcanzar el éxito, ser el mejor, punto.

―"Un perdedor, siempre será un perdedor" ―se decía el pelinegro al regresar la mirada a sus apuntes ignorando las exclamaciones de triunfo del rubio― "No importa los esfuerzos que haga, mientras otros luchan por avanzar hacia adelante, yo ya tengo la victoria asegurada" ―aseguraba al pasar la hoja― "Y no necesito ayuda de nadie para ello" ―dirigiendo una fugaz mirada con desdén a la libreta de apuntes en un extremo de su escritorio.

―"Estaba preocupado porque el examen de hoy estuvo horrible, ni que decir de los que se vendrían mañana, pero con esto… seguro que lo lograre" ―se decía con renovado animo― "Hinata… si no fuera por ti, estaría perdido" ―la mirada del rubio se poso detenidamente en aquellos apuntes― "Gracias" ―y con suma delicadeza acaricio aquellos trazos en la hoja de papel.

Al momento en que la imagen de aquella joven de largo cabello negro-azulado como la noche y ojos perlados, con una dulce sonrisa en sus labios y sus mejillas sonrojadas, aparecía en su mente un sentimiento de paz y tranquilidad lo invadía e inconscientemente una suave sonrisa se dibujaba en sus labios antes de seguir en su ardua labor, sin borrar aquella sonrisa.

¿Qué significaba eso? Namikaze Menma siempre obtenía una puntuación perfecta en todas sus materias, exceptuando música ya que aún se negaba fervientemente a volver a tocar el piano, pero quitando eso, él nunca estuvo por debajo de ello… nunca… entonces ¿Cómo era posible que hubiese sacado un 90 de 100? ¡¿Cómo?!

― ¡Imposible! ―la sonora exclamación de Ino llamó su atención.

―No puede creerlo ―musitó Sakura anonadada.

Ambas se encontraban en shock, de pie frente al escritorio de su hermano que reía a carcajadas.

― ¡Pues créanlo! ―sonrió el rubio entre risas― ¡Tengo un 90 con Asuma-sensei! ―declaró victorioso.

Sus parpados se abrieron cuan grandes eran, aún desde su lugar podía apreciar el 90 escrito en rojo sobre aquel examen… Eso… ¡Eso no podía ser cierto! ¡Ese idiota no pudo haber obtenido la misma nota que él! ¡De ninguna forma! …la hoja de papel se arrugo entre sus manos y su expresión se lleno de ira.

Hinata se removía inquieta en su cama, estaba nerviosa, era viernes y según lo que le había dicho Sakura el día anterior hoy se darían los resultados de todos los exámenes.

―" ¿Cómo les habrá ido?" ―se cuestionaba preocupada al posar su mirada en la ventana.

―Ese idiota ―gruñó Menma al golpear la palma de su mano contra el escritorio.

Al final del día había salido de clases más rápido de lo usual ¿Por qué? Aún no se tragaba el cuento de que el retrasado de su hermano hubiese sacado aquellas notas, que si bien no se comparaban con las de él, no eran normales en alguien tan tonto como Naruto, pero lo que más le alteraba era el hecho de casi haberlo alcanzado en una… casi, ya que cuando habló con Asuma inconforme por su baja calificación, este había rectificado sus respuestas y al final su nota había sido de 95… alta para algunos, pero no lo suficiente para él, sin contar que esta no se alejaba mucho de la nota de su hermano y eso no era aceptable para él.

―"Así que fue por esto" ―se dijo con seriedad.

Al llegar a su casa, intuyendo que su hermano llegaría más tarde de lo usual por estar tonteando con aquel Uchiha se encerró en su habitación y sin importarle nada tomo el cuaderno que ese inútil había estado leyendo en esa semana… y ahí pudo confirmarlo, esa caligrafía era inconfundible para él.

Hyuga Hinata

Esa torpe niña por lo visto también había hecho un cuaderno de apuntes para el rubio y por lo que pudo constatar su explicación era tan simple pero a la vez tan clara que hasta alguien como ese idiota la entendería… solo entonces se atrevió a tomar aquellos apuntes que ella le había enviado y él arrumbo en una esquina de sus cosas… la misma caligrafía, en su contenido general eran las misas, pero la explicación era diferente, con Naruto era detallada y bastante ejemplificativa sin embargo con él, era fluida en vocabulario pero concreta y exacta pero no por ello menos entendible. Eso sin contar, que también había notado pequeños espacios o frases al aire que ella dejaba en ambos cuadernos, como si les diese la oportunidad de sacar sus propias conclusiones o dar sus aportes y construir algo nuevo… Ambas similares y diferentes a la vez, pero cada una se adaptaba a su propio estilo de aprendizaje…

Su mandíbula se tenso ante aquel descubrimiento… En verdad odiaba a esa Hyuga, su sola existencia empezaba a hacerle revolver el estomago… ¿Por qué? Porque no solo se había entrometido en su camino, lo había utilizado dándose el lujo de haber removido aquellos recuerdos que él mismo había sellado y ahora… La muy despreciable le tiraba en cara que su forma de estudio no era tan complicada y que ella fácilmente la había entendido, como si él fuese un maldito libro abierto… y al igual que con su detestable hermano, seguramente ni era consciente de eso…

― ¡Ya llegue! ―anunció Naruto al entrar en su hogar.

Sin embargo no obtuvo respuesta alguna, paso por la cocina y ahí encontró una nota de su madre pegada al refrigerador.

"Tú padre y yo llegaremos hasta la noche"

No sabía porque, pero ese "hasta la noche" le decía que sería alrededor de la media noche o la madrugada y preferiría no pensar en el porqué de eso.

―Bueno, al menos así podré salir más tranquilo ―se dijo al subir las gradas hacia el segundo piso.

Puesto que no había escuchado ningún otro ruido en casa supuso que su hermano Menma estaría afuera… mejor así, lo que menos deseaba era pasar tiempo con ese imbécil y sin más se adentró a su cuarto, solo pasaría por un poco de dinero y luego se iría, no quería perder mucho tiempo.

"―Aún sigo sin creer que hayas sacado esas notas ―comentó Sakura al rubio.

Ambos se encaminaban junto con Sasuke por los pasillos de la escuela.

Me ofendes, Sakura-chan, yo soy muy inteligente ―aseguró el rubio con una expresión de aparente sabiduría.

Tan inteligente, que en el segundo año de secundaria quedaste atrapado en el baño de mujeres ―comentó Sasuke.

El rubio respingo en su sitio y fue inevitable que una vena empezara a marcarse en su sien, ese día fue porque las ganas le habían ganado y se metió al primer baño que vio.

Tan inteligente, que el primer día de clases terminaste perdido todo el medio día en el modulo C por no poder seguir indicaciones ―Esta vez fue Sakura.

Las mejillas del rubio se tornaron ligeramente sonrosadas ante aquel recuerdo ¡No era su culpa que aquellos pasillos fuesen tan parecidos! Era culpa de Kakashi por no saber guiarlo adecuadamente.

Tan inteligente, que hace tres meses terminaste con la cabeza atascada entre la reja de entrada por querer saltarte las clases ―Sasuke una vez más.

Ahora un aura oscura lo rodeo, ese día la vieja Tsunade le grito hasta el cansancio, sin contar que tuvieron que bañarlo con una especie de gelatina para que su cabeza pudiese salir de entre los barandales, ni que decir de lo mucho que le costó que esa cosa verde y viscosa se le quitara del cabello o el sermón de su madre…

Tan inteligente, que… ―.

¡Bien, ya entendí! ―exclamó el rubio molesto.

Y ambos se limitaron a dirigirle una sonrisa al rubio en respuesta, mientras este inflaba las mejillas en reproche.

Nos vemos el lunes ―dijo Sakura al despedirse de ambos.

Como sea ―bufó Sasuke al tomar su propio rumbo.

¡Ah, Sakura-chan, espera! ―el rubio le detuvo al alcanzarla repentinamente.

¿Qué sucede, Naruto? ―dijo ella desconcertada.

Bueno, es que yo, me preguntaba ―titubeó nervioso― pues… ―.

Habla ―cortó Sakura.

Bien, bien ―intentó calmarla― solo quería pedirte un favor ―."

―Qué raro, creí que lo había dejado entre el cajón ―comentó desconcertado al ver un cuaderno de apuntes sobre su mesa― Mejor lo guardo ―sonrió al abrir el primer cajón del lado derecho de su escritorio.

Él no era muy cuidadoso con las cosas, eso era cierto, pero ese cuaderno era diferente, Hinata se había tomado la molestia de escribir aquellos apuntes aún cuando él era consciente que debía estar guardando reposo y le estaba muy agradecido por ello, ya que de no ser por sus apuntes, jamás habría alcanzado aquellas notas que en su vida imagino tener, estaba seguro que con aquellos resultados su promedio subiría lo suficiente para aprobar el semestre sin tener que preocuparse tanto por los exámenes finales y lo menos que podía hacer era tratar de ser lo más cuidadoso posible con aquel valioso objeto y agradecerle apropiadamente.

"― ¿Qué clase de favor? ―dijo Sakura al cruzarse de brazos.

Pues… ―titubeó inseguro― Es que… Hinata me prestó unos apuntes el otro día, para los exámenes ―explicó con cierto nerviosismo al sentir la mirada asombrada de su amiga― y pues… yo… solo quiero darle las gracias ―se apresuró a decir al revolver su cabello incomodo por aquella situación.

Ya… ―sonrió Sakura― Pero no entiendo ¿Por qué me lo dices? ―dijo ingenua― Si quieres ir a ver a Hinata ¿Por qué no vas, simplemente? ―cuestionó desconcertada.

T-Tu no lo entiendes ―se apresuró a decir, pero al ver como el desconcierto se acentuaba en ella― Si voy haya sin algo que me justifique realmente ―miró hacia ambos lados con precaución― Neji me decapitara ―susurró y gritó atemorizado.

¿Eh? ¿Por qué haría algo así, Neji-san? ―preguntó extrañada.

¡Ya, no me sigas preguntado y solo di que si! ―suplicó nervioso al ver que a lo lejos el castaño se asomaba.

Bien, bien ―suspiró Sakura al negar con la cabeza― Pero más te vale, explicarme después ―advirtió al entregarle un cuaderno de apuntes.

¡Tal vez lo haga! ―exclamó al tomar el cuaderno y salir huyendo con una sonrisa.

¡Naruto! ¡Tienes que contármelo, te lo advierto! ―exclamó Sakura inconforme al verlo alejarse rápidamente."

Metió el cuaderno entre el cajón aún lado y removió un poco más al fondo, no tenía mucho tiempo que perder, se dijo al seguir buscando en el lugar donde solía guardar a su querido Gama-chan, una pequeña cartera en forma de rana que su padrino Jiraiya le regaló cuando cumplió seis años, que buenos tiempos se dijo con nostalgia al tenerla entre sus manos… pero accidentalmente dejo caer el cuaderno de Hinata y se apresuró a recogerlo… justo antes de tomarlo, su vista se pasó distraídamente en el escritorio frente al suyo… Menma a diferencia de él, no era una persona desordenada, pero tampoco era un obsesionado por la limpieza como lo era su amigo Sasuke, no obstante era muy inusual que el dejase arrumbado en la papelera un cuaderno que parecía estar en perfectas condiciones… curioso por naturaleza se acercó a tomarlo.

Sus parpados se abrieron cuán grandes eran al reconocer la perfecta y estilizada caligrafía en la portada, aún incrédulo ojeo un poco más los apuntes… todo, todo, absolutamente todo…

¡Fue escrito por ella!

Sintió su pecho estrujarse y un sabor amargo emerger de la boca de su estomago… después de haberle pedido ¡No! De prácticamente haberle suplicado a Hinata que no se acercara más a Menma, ella…

Al principio debía aceptar que estuvo realmente inquieto y desesperado por la posible negativa a su petición de alejarse de su hermano, pero cuando Sasuke le entrego aquel cuaderno de apuntes… se había sentido tan feliz, tan dichoso… porque eso significaba que ella aún seguía preocupándose por él y llámenlo egoísta o soberbio, pero eso de cierta forma lo reconfortaba, le daba esperanzas de que ella confiaría en él y se alejaría de Menma y así podría estar más tranquilo porque eso significaba que estaría a salvo… ¡Pero no! ¡Ella se empeñaba en querer acercarse a él! Y esos apuntes eran una prueba clara ¡¿Por qué?! ¡Maldita sea! ¡¿Es que no entendía lo peligroso que su hermano podía llegar a ser?!

―Maldición… Hinata ¿Por qué me haces esto? ―soltó al aire mientras su cabello hacía sombra sobre sus ojos.

No, claro que no podía entenderlo, se dijo, después de todo Hinata era amable, comprensiva y pura, ella siempre veía bondad en donde nadie más lo hacía, esa era la clase de persona que era por naturaleza… ¡Pero con un demonio! ¡Este no era el caso! ¡Menma no era una persona en la que se pudiese confiar! ¡Él mejor que nadie lo sabía! Y por eso debía proteger a Hinata, ella menos que nadie debería salir lastimada… aunque resultaba irónico que él lo dijese ¿no? Después de todo él también le había ocasionado un terrible daño al herir sus sentimientos… pero en esa ocasión comprendió que de no haber ocurrido eso, jamás se abría dado cuenta de lo importante que Hinata era para él… Fue por eso que ni siquiera se tentó la consciencia cuando golpeo a Menma.

"―Oye, Menma ―llamó el rubio con seriedad al verlo caminar a lo lejos.

El pelinegro no detuvo y continuo con su camino… no estaba de humor ahora mismo.

Tú fuiste el que planeo todos esos incidentes, cierto ―no fue una pregunta, claramente se lo estaba afirmando.

Solo entonces Menma detuvo su andar, escuchando el seco eco de los pasos de su hermano…

¿Y que si fue así? ―habló al fin.

La mandíbula del rubio se tensó y la ira se marco clara mente en su rostro en una expresión de frialdad y desprecio ante la sonrisa burlona en labios de su hermano… Un sonoro golpe resonó en aquella calle desierta… Pero no tardo en ser seguido por otros más, en donde los golpes iban a diestra y siniestra contra el otro mientras la noche se cernía lentamente sobre ellos…

Imbécil ―escupió un agitado Naruto al limpiar los rastros de sangre que brotaba por la comisura de sus labios con el dorso de su mano― Te advertí que si volvías a hacerle algo no me contendría ni porque fueses mi hermano ―continuó al tratar de recuperar el aliento al igual que el pelinegro.

Tsk ―bufó Menma al escupir un poco de sangre.

Una mueca se dibujo en su rostro ante el dolor de su cuerpo, la cual disfrazó al instante como un gesto para tomar aire, ese idiota decía la verdad no se estaba conteniendo en sus golpes como muchas veces antes y el dolor en sus costillas y rostro no más bien en casi todo su cuerpo se lo decía… pero aceptar eso sería darle una clara ventaja y eso era algo que no haría bajo ninguna circunstancia, por lo que se limito a limpiar con el dorso de su mano los rastros de sangre que bajaban por un costado de su rostro y tragándose su dolor curvo una sonrisa burlona en sus labios.

¿enserio? ―sonrió el pelinegro― Porque yo no veo la diferencia entre tus golpes, así que… no creo que esa niña signifique tanto para ti ―comentó acentuando aquella sonrisa burlona en sus labios― bueno aunque supongo que lo entendería, no es una persona que realmente tenga algo que se destaque, si ves bien, ella solo es una más del montón, simple, absurda y con el tiempo aburrida ¿cierto? ―.

Teme ―gruñó Naruto antes de volver a lanzarse sobre él― Tú no sabes nada acerca de Hinata ―bramó al golpear su rostro y caer juntos al suelo― Ella es una persona amable, gentil y bondadosa ―continuó al defenderse de sus golpes― Siempre se preocupa por los demás, anteponiendo las necesidades de otros antes que las suyas ―una mueca se dibujo en su rostro, el cansancio comenzaba a hacer mella en su cuerpo, no obstante así volvió a rodar con el pelinegro ahora quedando sobre él― Puede que no se destaque mucho… ―jadeo ante el dolor de los golpes recibidos― Pero se esfuerza por salir adelante y aún así no pierde la pureza de su esencia… ―tragó duró antes de volver a golpearlo― y eso… ¡La hace más especial que cualquiera! ―declaró con gran seguridad al asestar un último golpe de llenó contra su rostro con todas las fuerzas que le quedaban.

El rubio se separó del pelinegro antes de dejarse caer agotado hacia atrás… sus músculos gritaban por el dolor y el cansancio.

Porque… ¿Por qué haces esto? ―cuestionó cortadamente Menma, después de todo el dolor que ahora palpaba su cuerpo era insoportable y dudaba poder volverse a levantar ahora mismo.

Porque… ―jadeo el rubio con dolor― Porque pusiste a Hinata en peligro, maldito imbécil ―gruñó entrecortadamente― Y lo de la tarima, era para mí ¿no? ―quiso saber.

Puede ser ―Menma ahogó un gemido de dolor.

Ya veo… ―habló con dificultad― no me importa lo que me hagas a mí… pero no dejare que vuelvas a lastimar a Hinata… ella es… una persona muy importante para mí… ―."

La puerta se cerró tras él, dejando aquella habitación en completo silencio, en donde una pequeña brisa se filtraba por la ventana pasando las hojas de papel de un pequeño cuaderno sobre un escritorio.

Su vista se mantenía perdida en algún punto perdido en el espacio de aquella pequeña fuente en medio del parque frente a él, aunque su expresión aparentase indiferencia… en su interior giraba con fuerza un remolino de emociones… ¿Por qué? Eso mismo se preguntaba Menma…

"―Desearía que jamás hubiese nacido ―dijo al fin― Detesto esa sonrisa de idiota que tiene, no es más que un incompetente y retrasado, una verdadera molestia que siempre se interpone en mi camino, una piedra en el zapato, una miserable basura que… ―.

¡Plaff!

Antes de siquiera poder terminar su frase, solo pudo ser consciente que su rostro se había girado hacia un lado y ahora su mejilla palpitaba adolorida…

Namikaze-san ―habló ella― Por favor, no se referirá a Naruto-kun de esa forma ―pidió con seriedad, tratando de contener el punzante dolor de sus costillas por el sobreesfuerzo de su cuerpo― Él no es como usted lo describe ―declaró con seguridad."

Su mandíbula se tensó ante ese recuerdo y sus nudillos se apretaron hasta volverse blancos.

"―Yo no veo la diferencia entre tus golpes, así que… no creo que esa niña signifique tanto para ti… bueno aunque supongo que lo entendería, no es una persona que realmente tenga algo que se destaque, si ves bien, ella solo es una más del montón, simple, absurda y con el tiempo aburrida ¿cierto? ―.

Teme ―gruñó Naruto antes de volver a lanzarse sobre él― Tú no sabes nada acerca de Hinata… Ella es una persona amable, gentil y bondadosa, siempre se preocupa por los demás, anteponiendo las necesidades de otros antes que las suyas, puede que no se destaque mucho… ―jadeo ante el dolor de los golpes recibidos― Pero se esfuerza por salir adelante y aún así no pierde la pureza de su esencia… y eso… ¡La hace más especial que cualquiera! ―declaró con gran seguridad al asestar un último golpe de llenó contra su rostro con todas las fuerzas que le quedaban."

―"Idiotas… ninguno de ustedes es lo que dice ser…" ―Su mirada ahora se ocultaba tras la sombra de su cabello― "Las personas no son tan buenas como aparentan y ustedes son iguales al resto…" ―.

―Vaya ¿Por qué tan solo? ―.

Respingo casi imperceptiblemente en su lugar al sentir a alguien sentarse a su lado.

― ¿Ocurrió algo? Luces inquieto ―.

Quiso gritarle que; no era asunto suyo, pero solo pudo suspirar con pesar antes de recomponer su postura y recargarse contra el respaldo de aquella banca.

― ¿Qué haces acá, Sakura? ―le cuestionó sin mucho afán, Menma.

―Dando un paseo ―respondió con simpleza la ojijade― ¿Qué hay de ti? ―.

― ¿Importa? ―bufó con una sonrisa al dirigir su mirada hacia otro extremo del parque.

―Tal vez si, tal vez no ―dijo ella encogiéndose de hombros― ¿me dirás que te pasa? ―preguntó intentando ocultar su curiosidad.

―He ―negó el pelinegro entre risas silenciosas― Quien sabe ―suspiró― Tal vez y solo quería ver el paisaje ―sonrió a la joven.

―Aja… y Naruto es un genio que se convertirá en el científico numero del mundo ―comentó ella con ironía.

―Tal vez lo haga ―dijo él siguiéndole el juego al regresar su mirada a la fuente.

―Y cuando eso pase, tú serás el okama más sexy de todo Japón ―rio ella.

El Namikaze no tardo en liberar una pequeña risilla, antes de añadir― Claro, tan sexy que tendré a todos los hombres del mundo a mis pies en especial a la familia Uchiha, con Sasuke encabezando la fila ―.

Ella no tardo en acrecentar su risa ante la idea…

Pasó su vista fugazmente por el rabillo del ojo sobre la joven, debía admitir que a su parecer todas las personas eran seres despreciables que se usaban entre sí por sus propios fines, eso era cierto… pero de entre todas… Sakura no le parecía tan desagradable, claro que no siempre fue así, pero con el tiempo eso cambio y él…

―Entonces… ¿Por qué luces tan pensativo, Menma? ―.

El salió de su ensoñación ante la pregunta reiterada de la joven… Sin embargo no respondió… Sakura era muy diferente a Hinata, ella era segura de sí misma, fuerte y determinada que difícilmente pasaba desapercibida, inteligente y hermosa, ella era la mejor opción para él de eso estaba seguro.

―Ne, Sakura ―le llamó y ella le miro en espera― ¿Quieres tener una cita conmigo? ―.

El sonido del timbre hizo un cantarín eco, al poco tiempo escuchó unos pasos acercarse antes de que la puerta fuese abierta, dando paso a una joven castaña con ojos de un color café-chocolate.

― ¿Naruto? ―identificó con sorpresa, al ver al rubio parado en el umbral― ¿Qué haces acá? ―cuestionó extrañada.

―Ah, hola, Tenten ―sonrió el rubio en respuesta― ¿está Hinata? ―.

―Eh… ―musitó aún extrañada― Si, esta, pero… ―.

Las palabras de la castaña fueron cortadas por un estruendoso sonido en el interior, llamando la atención del rubio y ocasionando una pequeña risilla nerviosa en Tenten.

¡Hinata-sama! ―.

El rubio pudo identificar la voz de Neji, al fondo.

¡Ne-Neji-nissan! ―.

Se sorprendió aun más al reconocer ese pequeño gritillo como la voz de Hinata.

― ¿Qué ocurre ahí adentro? ―cuestionó con curiosidad el rubio al tratar de asomar la mirada por un lado.

―Eh, pues… ―rio Tenten apenada al regresar su mirada al rubio― Ah… ―se cortó al no saber que más agregar― Estas buscando a Hinata ¿cierto? ―el reaccionó a sus palabras y afirmó aún intrigado― Adelante ―suspiró al escuchar más ruidos en el interior.

Ambos se adentraron en el lugar, el rubio no pudo evitar un par de exclamaciones al ver aquellas antiguas pinturas, jarrones y muebles que decoraban la sala, los cuales aseguraba valían mucho más que el automóvil que su padre les compro a Menma y a él para que lo compartiesen… pero sin duda lo que más llamó su atención fue el gran tamaño de aquella residencia, podría decir que ocupaba tres veces el espacio de su casa, que si bien no era tan pequeña tampoco era tan grande y eso era porque a sus padres jamás les gustaron los lujos.

―Por favor… Neji-niisan ―.

La voz suplicante de Hinata, lo trajo de vuelta a la realidad… Una gota bajo por su sien, perturbado por lo que ahora veía… Hinata se mantenía apoyada en encimera de la cocina con un saco de harina fuertemente agarrado como si su vida dependiese de ello, mientras Neji intentaba acercarle para quitárselo, ella se movía un paso hacia un lado para mantener la distancia… una pequeña sonrisa afloro de sus labios, divertido por la situación debido a que ella llevaba puesto un pijama rosa compuesto por dos piezas, el pantalón de tela y la camisa de manga larga pero ambos bastante holgados que la hacían parecer una pequeña niña con un mandil blanco encima y en especial por sus mejillas sonrojadas y aquellos ojos brillantes y asustados.

―Ya hemos hablado de esto, Hinata-sama ―la seria voz de Neji, lo trajo a la realidad― Usted debe estar guardando reposo ―.

―Neji-niisan… ―ella apretó un poco más el saco de harina entre sus brazos― Solo es un pastel… no tiene nada de malo ―.

―Lo siento, Hinata-sama ―negó el Hyuga― Usted debe presentarse el día lunes a clases, por tanto debe guardar reposo lo más que se pueda ―argumentó con seriedad al avanzar un paso.

Ella se alejo un paso más―Pero… El doctor dijo que no había nada de malo… con que caminara un poco… ―musitó un tanto cohibida por su mirada― además… no me gusta estar todo el día en cama ―intentó persuadirlo.

―Es por su bien ―reitero Neji.

―Pero, Neji-niisan… ―.

― ¿Esto es chocolate? ―.

Ambos Hyugas reaccionaron ante la tercera voz que irrumpía en aquella cocina.

― ¿Naruto… kun…? ―musitó Hinata desconcertada.

―Hinata, no sabía que podías hacer pasteles ―comentó el rubio despreocupadamente― Eres increíble ―sonrió.

Sin embargo ella aún se hallaba impresionada en su propio mundo, su corazón bombeaba fuertemente en su pecho y cientos de preguntas asaltaban su mente, pero ni una sola palabra era capaz de brotar de su garganta.

― ¿Qué haces acá, Naruto? ―cuestionó Neji con receló.

― ¿Eh? Pues, Sakura-chan me pidió que viniera ―respondió despreocupadamente el rubio.

Pero Neji empezaba a fruncir su ceño y la ira lentamente crecía en su interior al recordar la última vez que encontró al rubio con su prima en la enfermería, de esa forma tan… tan…

― ¿Crees que me voy a tragar ese cuento, Naruto? ―bramó al encaminarse hacia el rubio.

―Es cierto, Neji ―cortó Tenten, para sorpresa de los presentes― Sakura me llamó hace un rato, dijo que no podía venir así que Naruto vendría en su lugar ―explicó con tranquilidad.

Casi mordiendo sus labios al ver el exagerado agradecimiento en los ojos del rubio, una suerte que Neji haya volteado a verla de lo contrario ya estaría sobre él, por su parte el castaño refunfuñó un par de incoherencias antes de liberar un pesado suspiro.

―Muy bien ―aceptó al final― Pero más te vale mantener una distancia prudente de Hinata-sama ―advirtió con frialdad.

― ¿Di-Distancia prudente? ―dijo un descolocado Naruto― ¿y cuanto es eso? ―continuó aún negándose a creer lo neurótico que podía llegar a ser el Hyuga.

―15 metros ―cortó Neji.

― ¡¿Quince qué?! ―Exclamó el rubio― ¿Bromeas? ¡Eso es de aquí a la puerta! ¡¿Y qué pasa si estamos en la escuela, eh?! ¡Ni modo que me salga de la clase! ―estalló con histeria.

―Siempre puedes cambiarte de clase ―.

― ¡Estás loco, Neji! ¡¿Y porque tendría que cambiarme de clase?! ¡¿Por qué tú lo dices?! ¡Ni hablar! ―.

―Entonces cámbiate de escuela, sería lo mejor ―.

― ¿Dije; loco? ¡Olvídalo! ¡Eres un demente, con aires de grandeza! ―.

Hinata veía de un lado a otro nerviosa por el rumbo que había tomado aquella conversación preguntándose si sería correcto interceder o no, por su parte Tenten reía con un tanto divertida por los reclamos de Naruto, mientras Neji mantenía su postura… Esos dos… desde otro punto de vista, parecía que se llevaban bien… o algo así…

―Esto… ―musitó Hinata en un intento por cortar aquella batalla de miradas.

Pero ambos estaban se hallaban tan inmersos por no dar su brazo a torcer, que poca atención habían prestado a sus palabras, quien desviara la mirada primero, perdía… más que una confrontación visual era cuestión de orgullo y ambos eran demasiado orgullosos como para dejarse vencer por el otro… hasta eran prácticamente visibles las chispas que entre ellos chocaban y las llamas que mantenían ese encuentro.

No paso mucho para que una paleta de madera golpeara la cabeza de ambos rompiendo aquella guerra visual, ambos molestos se giraron hacia el causante, encontrándose con una Tenten cruzada de brazos y con paleta en mano.

― ¿Por qué hiciste eso? ―chilló Naruto aún adolorido.

―Porque si siguen con eso, esto se convertirá en una batalla campal y Hinata no necesita malgastar su energía preocupándose por ustedes ―regañó Tenten a ambos, quienes suspiraron con resignación al ver que ella estaba en lo correcto― y Neji ―dirigiéndose ahora al ojiperla― ¿Qué es eso de 15 metros? ¿Te has vuelto loco? ―.

―Tú no lo entiendes, Tenten ―habló con seriedad él al recobrar la compostura― Este miserable ―siseó, haciendo respingar al rubio.

― ¡¿A quién le dices miserable?! ―bramó Naruto.

― ¡A ti, idiota! ―estalló Neji― ¿o acaso, olvidas que tú intentaste sobrepasarte con Hinata-sama? ―reclamó, haciendo que el rostro de Naruto y Hinata se sonrojara de forma más pronunciada en la segunda.

― ¡No es cierto! ―contradijo aún sonrojado el rubio.

―Ne-Neji-niisan, eso fue… un malentendido… ―se apresuró a decir una avergonzada Hinata, que pese a la situación aún mantenía aquel saco de harina entre sus brazos.

―Ah… ―suspiró Tenten con pesar, al ver que una nueva confrontación se avecinaba.

Una vena palpito en la sien de la castaña al ver que ya habían comenzado a insultarse nuevamente… Un sonoro golpe retumbo en la cocina, ahora ambos con un par de chinchones en la cabeza observaban a Tenten que había cambiado la paleta por un sartén.

―Nos vemos, Hinata ―se despidió Tenten con una sonrisa en el marco de la puerta.

―Hasta pronto ―dijo Hinata con una pequeña reverencia― Y gracias por venir, Tenten-san ―sonrió amablemente.

―Claro ―sonrió la castaña en respuesta.

―Inaceptable ―cortó Neji la despedida― Me niego a dejar a Hinata-sama sola con semejante pervertido ―negó molesto.

― ¡No soy un pervertido! ―reprochó Naruto detrás de Hinata.

―Suficiente, Neji ―cortó ahora Tenten― Recuerda que prometiste ayudar a Gai-sensei y a Lee en su práctica de combate y vamos retrasados, camina ―regaño al empujarlo hacia afuera.

―Pero, Hinata-sama… ―.

―Hinata, estará bien ―contradijo ella al continuar empujándolo contra su voluntad.

―Hinata-sama, Hinata-sama… ¡Hinata-sama! ―.

―V-Vayan… con cuidado… ―se despidió a medias al verlos desaparecer.

Solo cuando la puerta se cerró fueron plenamente conscientes de algo… Estaban solos… Hinata tragó en seco antes de siquiera atreverse a mirar al rubio a la par de ella… Tal vez hubiese sido mejor que Neji o Tenten se quedaran en casa, eso sería de mucha ayuda ahora.

―Ah… esto… ―titubeó Hinata, sin saber cómo iniciar una conversación.

―Eh… pues… ―titubeó ahora Naruto― Supongo que ahora puedes preparar el pastel que querías hacer ¿no, Hinata? ―comentó un tanto incomodo al no saber qué otra cosa decirle.

―Um… tienes razón ―afirmó ella un poco más tranquila, al encaminarse hacia adentro― ¿Quieres tomar un poco de té? ―ofreció al verlo.

―Ah, sí, está bien, gracias ―sonrió más tranquilo al seguirla.

No pasó mucho para que ambos llegasen hasta el comedor, en donde el rubio tomo asiento en una de las sillas de aquella gran mesa y al poco tiempo Hinata se encamino hacia él con una bandeja de té y algunos dulces.

―Aquí tienes ―dijo ella al servirle té y acercarle los bocadillos.

―Gracias ―sonrió el rubio al beber el té― Y Hinata… ―titubeó un segundo, extrañando a la joven― Ya… ¿Ya te sientes mejor? ―.

Ella bajo la mirada hacia su taza de té― S-si, ya estoy mejor… Gracias, Naruto-kun… ―afirmó aún sin verlo.

"―No quiero que vuelvas a acercarte a Menma, nunca más ―."

Se cohibió ligeramente en su lugar ante el recuerdo de aquellas palabras… ¿seguiría pensando de la misma forma, Naruto? Se preguntaba, pero algo le decía que era mejor no saberlo.

― ¿Segura? ―insistió él con preocupación― Neji, no parecía muy convencido de eso ―.

―No, estoy bien, enserio ―afirmó Hinata al verlo― Lo que sucede… es que a veces, Neji-niisan, puede ser, muy… ―.

― ¿Neurótico? ―completó él con una sonrisa.

―Eh… pues… ―un sonrojo se apodero de sus mejillas al no poder negarlo― solo es un poco sobreprotector ―comentó con una sonrisa apenada.

―Demasiado diría yo ―rió el rubio― Pero lo entiendo ―.

Ella le miro sin entender― ¿Por qué lo dices? ―cuestionó desconcertada.

―Nada, no me hagas caso ―negó con una sonrisa― Y dime, Hinata ¿Has estado durmiendo hasta esta hora? ―cuestionó con una sonrisa traviesa.

― ¿Eh? Porque lo… ―pero su voz fue acallada al seguir la dirección de aquella mirada divertida en el rubio, al instante sus mejillas se encendieron avergonzadas― No, no, yo… yo solo… ―negó torpemente.

Pero la risa del rubio solo acentuó más su sonrojo― Creo que a partir de ahora tratare de enfermarme más seguido, así podré dormir todo el día ¿no crees Hinata? ―comentó entre risas.

El rostro de la joven ahora bien podría pasar como un tomate o una manzana madura, pero no paso mucho para que las risas del rubio también se le contagiasen y riera en menor medida junto a él… Al menos ahora ya no se sentía tan incómoda como al inicio y le estaba muy agradecida por ello.

La puerta de entrada se cerró tras él, sin mucho afán retiro sus zapatos, antes de adentrarse a su hogar, su vista se posó en el reloj de pared en uno de los muros de la sala.

6:00 p.m.

No le dio mucha importancia y subió a su habitación, la casa aún permanecía a oscuras, sus padres volverían hasta la media noche, si no es que hasta la madrugada, su hermano… le daba igual lo que hiciera, así que sin más se adentro a su cuarto y encendió el pequeño interruptor a un lado de la puerta.

Sus parpados se abrieron ligeramente al ver aquel cuaderno sobre su escritorio, no necesitaba preguntar quién lo había puesto ahí, un gruñido escapo de sus labios al ser consciente que ese idiota revisó su basura, pero bufó, al saber que él también reviso entre sus cosas, así que de una u otra estaban iguales, claro que eso él no lo sabía y prefería que fuese mejor así, tomo el cuaderno y sin delicadeza alguna lo arrumbo en una esquina con la esperanza de que volviese a terminar en el bote de basura.

Se dejo caer en su cama, antes de sacar el celular de su bolsillo… lo observó por largo rato, antes de decidirse a abrir la pantalla y buscar entre su directorio hasta encontrar lo que buscaba… y sin más apretó el botón de llamada, esperando en la línea.

― ¡Esto sabe a gloría! ―Exclamó Naruto con ojos brillantes y una sonrisa soñadora al llevar un trozo más de aquel pastel de chocolate a su boca― ¡Hinata, a este paso me enamorare de este pastel y tendrás que llamar a la policía o juro que lo robare! ¡Eres sorprendente! ―.

―Gra-Gracias, Naruto-kun ―sonrió apenada por los halagos del rubio―Si quieres… puedes, llevarte la mitad a casa, Neji-niisan y Hanabi-chan no suelen comer mucho y mi padre no vendrá si no hasta la próxima semana… Así que… no creo que pueda comerlo sola ―comentó distraídamente.

Pero al no recibir respuesta, elevo su mirada hasta ahora fija en su rebanada de pastel… su piel se erizo ligeramente al encontrarse con aquellos ojos brillantes y esa sonrisa soñadora en sus labios, como la de un niño al que le han dicho que debe comer helado por una semana entera o que las verduras en realidad eran dañinas y no podrá comerlas más.

― ¿Na-Naruto-kun…? ―.

―Hinata ―le llamó― Tú en verdad no eras una persona real ¿cierto? ―ella le miro con sorpresa― Eres, un ángel que ha caído del cielo ¿verdad? ―sus mejillas se sonrojaron ante eso ultimo― En verdad, eres un ángel, Hinata ―lloriqueó infantilmente.

―No, no creo que… sea un ángel… Naruto-kun… ―comentó apenada, pero el rubio parecía inmerso en su propio mundo.

Pero antes de siquiera continuar, el melodioso sonido de su celular, llamo su atención, por lo que se levantó de la mesa al ver que el rubio aún fantaseaba, diciéndole palabras de amor a su pastel.

― ¿Si, diga? ―habló ella, revisar la pantalla― Ah, si… ¿mañana? Sí, creo que si puedo… pero debo hablar primero con Neji-niisan… ―el rubio detuvo sus halagos al pastel ante las últimas palabras de la joven― Bien… ¿a qué hora? …muy bien, entonces… a esa hora… feliz noche ―.

Naruto siempre lo había pensado y lo seguiría pensando, la compañía de Hinata era sumamente refrescante, lo hacía sentirse en paz, relajado, tranquilo, en confianza porque sabía que sin importa de lo que hablara, Hinata lo escucharía atentamente y eso era lo que más le agradaba de ella, ambos continuaron conversando ignorando el momento en que el sol llegó al ocaso y empezó a ocultarse entre las sombras, hasta que el "Dong" del enorme reloj de cuerda en medio de la sala, llamo la atención de ambos.

― ¡Ya es tarde, tan rápido! ―exclamó con notable sorpresa el rubio al ver la hora.

8:00 p.m.

―Disculpa, Naruto-kun… te he entretenido demasiado ― se disculpó Hinata al levantarse del sofá.

―No tienes que disculparte, Hinata ―negó él― A mí me gusta mucho tu compañía ―las mejillas de ella se sonrosaron suavemente ante su sonrisa― Por cierto… ―titubeó el repentinamente, desconcertándola.

― ¿Qué ocurre, Naruto-kun? ―cuestionó tímidamente.

―Yo… ―musitó al acercarse a ella.

― ¿S-Si? ―.

Los parpados de ella se abrieron cuan grandes eran y juraría que su corazón se detuvo un instante… Su cuerpo se estremeció al sentirse atrapada entre los brazos del rubio, en un abrazo, pero lo que su mente aún era incapaz de procesar era el hecho de que él, Namikaze Naruto tuviese sus labios impresos en su frente en un cálido beso… solo hasta que él se alejo lentamente de ella, su corazón pareció recobrar consciencia y ahora latía desenfrenadamente al momento en que sus mejillas ardían fuertemente ante aquella sonrisa en sus labios.

El rubio tuvo que sostenerla otro momento más al ver que sus rodillas temblaban, tal vez se había excedido un poco con lo del beso en la frente…

― ¿P-Por… qué…? ―apenas y logro articular ella al borde del colapso emocional.

―Bueno, yo… ―musitó con un mohín en las mejillas al sentirse apenado por sus acciones, por lo que en un movimiento rápido la libero de su abrazo antes de darle la espalda― So-Solo intentaba darte las gracias ―cortó atropelladamente, agradeciendo que ella no pudiese ver su rostro ligeramente sonrojado.

― ¿Gra-Gracias? ―dijo ella sin entender, antes de tomar un poco de aire para tranquilizarse― ¿D-De que…? ―continuó más tranquila.

―Ya sabes, por lo del cuaderno de apuntes y eso… yo… no podría haber aprobado los exámenes sin tu ayuda ―se removió aún dándole la espalda― "¿Por qué rayos, estoy nervioso?" ―se cuestionaba en una mezcla de enfado e incomodidad.

Tomo un poco de aire, tal vez si se excedió con lo del beso, pero no era la primera vez que besaba a alguien, aunque claro, estos no eran experiencias que deseara recordar comenzando con su primer beso, uno que preferiría se mantuviera en el olvido, después de unas niñas locas que lo habían besado a la fuerza pensando que era Menma, otras malas experiencias, pero tal vez si había tenido uno que otro beso decente por tanto no era algo que debiese hacerlo sentir de esa forma si consideraba la diferencia, ya que este fue en la frente y los otros… ah, había algunos que era mejor no mencionar, pero… en comparación este era el más inocente, inofensivo y hasta amistoso que podría haber dado… ni siquiera con Sakura, porque también la había besado antes, claro que después lo golpeo por pararse junto a ella debajo de aquel muérdago en una fiesta de navidad que Ino organizo, aunque si lo pensaba bien, tal vez era el hecho de que fuese a Hinata quien se lo hubiese dado, después de todo ella era una persona tímida e inocente, demasiado pura, tal vez no era nerviosismo, tal vez solo se sintió raro e incomodo, si eso debía ser.

―Tú sabes que nunca se me han dado bien los estudios y menos los exámenes ―dijo al girarse a ella con más tranquilidad― Pero desde que empezamos con lo de la tutoría, bueno al menos he mejorado y de no ser por los apuntes que me diste… estaría perdido… ―explicó― Muchas gracias por tu ayuda, Hinata ―sonrió.

Ella por su parte aún se hallaba un tanto abrumada por la infinidad de emociones, después de todo era la primera vez que alguien tenía ese tipo de gestos con ella y si a ello se sumaba el hecho de que fuese principalmente Naruto… las palabras difícilmente salían de su boca, pero tras aquella declaración de agradecimiento del rubio, su corazón aún brincaba de alegría, ella… ella había podido ayudar a Naruto.

―Yo… ―musitó Hinata― Me alegra mucho… haberte sido de ayuda, Naruto-kun ―sonrió con dulzura.

―Bueno, creo que ahora si debo irme ―comentó el rubio después de unos minutos de silencio entre ambos― Gracias de nuevo, por lo del pastel ―sonrió al abrir la puerta.

―N-No hay de qué ―negó suavemente.

―Claro que si, hasta pronto, Hinata ―sonrió al abrir ahora el enorme portón de rejas.

Ella lo encamino hasta el portón― Hasta pronto ―se despidió con una sonrisa.

―Por cierto, Hinata ―.

La peliazul le miro con desconcierto al verlo detenerse tan repentinamente a mitad del camino, dándole la espalda.

―No deberías ser tan considerada con aquellos que no valoran tus esfuerzos ―.

Sus parpados se abrieron con sorpresa ante sus palabras… ¿Qué significaba eso?

―Te veo el lunes ―.

Antes de que ella pudiera reaccionar, él rubio ya se había marchado.

―Naruto-kun… ―musitó al aire― ¿Acaso tú…? ―.

No era necesario que le preguntara el porqué de sus palabras, él sabía que también le había enviado un cuaderno de apuntes a Menma… un viento frio removió ligeramente su cabello… Era por eso que lo había notado tan raro una vez se quedaron solos, aun cuando su plática fuera tan fluida y amena como siempre, sus ojos siempre parecían querer decir algo que no llegaba a comprender, como si se estuviese conteniendo a decir algo, incluso su sonrisa que siempre se mostraba alegre por momentos se hacía forzada… ¿Estaría molesto con ella? Posiblemente, sin embargo… Menma necesitaba ayuda, no podía abandonarlo…

No obstante, había algo que la intrigaba demasiado… Menma le había dicho que odiaba a su hermano y prácticamente le dijo las razones del porque lo hacía… Pero ¿Por qué Naruto también parecía odiar a su hermano? ¿Por qué no confiaba en él? Y ¿Por qué algo le decía que no solo era odio entre ambos?

― ¡Esto está delicioso! ―Exclamó Kushina al llevarse a la boca otra rebanada de pastel.

―Es cierto ―apoyó Minato en menor entusiasmo― ¿Dónde compraste este pastel, Naruto? ―cuestionó curioso al dirigirse al menor.

―No lo compre ―negó el rubio al tragar el pedazo de pastel en su boca― Hinata, me lo regaló ayer ―comentó sonriente al tomar otra pequeña rebanada.

― ¿Hinata? ―dijo un desconcertado.

―Si, Hyuga Hinata ―continuó al dar un gran trago a su vaso de leche.

―Ah, es la hija de Hiashi ¿cierto? ―el menor asintió al llevarse el pequeño adorno de fresas a la boca― Vaya, los Hyuga deben tener un excelente cocinero y repostero ―comentó al seguir comiendo.

―Te equivocas ―dijo Naruto, llamando la atención del mayor― Esto lo preparo Hinata ―afirmó― ¿A que no es la mejor cocinera del mundo? ―dijo con una sonrisa orgullosa.

― ¿Eh? ¿Enserio? ―dijo Minato con sorpresa― Vaya, sin duda tiene un gran talento ―apoyó con una sonrisa― Creo que eso lo heredo de Hitomi ―comento al cortar otro trozo de pastel.

Al rubio ese nombre se le hacía conocido, pero no recordaba de donde… eso fue hasta que un sonido seco retumbara en la mesa, llamando la atención de ambos rubios… Un escalofrío los recorrió de pies a cabeza ante el aura asesina que emanaba del cuerpo de Kushina, dándoles la impresión de que su cabello empezaba a flotar dividiéndose en 9 partes.

―Ya perdí el apetito ―masculló al levantarse de la mesa.

― ¿E-Eh? ―musitó entrecortadamente el menor al no entender la razón de su ira.

―K-Kushina ―intentó llamarle el mayor― ¿Qué te…? ―.

―A partir de ahora si quieren comer algo, pueden írselo a pedir a la hija de Hitomi ―cortó Kushina― ¡Yo no les preparare nada! ―chilló al salir a paso recio del lugar.

Ambos respingaron en su sitio, ante el sonido de los trastos chocar entre sí en la cocina… ahora el menor ya recordaba donde había escuchado ese nombre.

―O-Oye, papá ―llamó Naruto con cierta incomodidad al escuchar mas ruidos en la cocina― ¿Qué paso entre mamá y la madre de Hinata? ―cuestionó por lo bajo.

―E-Eh… pues… ―musitó por lo bajo el mayor― Es una larga historia ―suspiró con pesar― Pero, resumiendo, creo que Kushina malentendió algunas cosas entre nosotros y aunque lo aclaramos… creo que aún le molesta el tipo de relación que yo tenía con Hitomi ―comentó nervioso al verla salir de la cocina y dirigirse a ellos.

― ¡Me llevo esto! ―bramó Kushina al tomar los platos de cada uno.

―Eh… ―apenas y pudo reaccionar cuando su madre había levantado su plato― ¡¿Eh?! ¡Oye! ¡Aún no acabo! ―exclamó Naruto al seguir a su madre intentando quitarle el resto del pastel que había aún sobre su plato― ¡Mi pastel! ―chilló.

Por su parte Minato negó por lo bajo, siempre era la misma historia cuando alguien mencionaba a Hitomi y a él en una misma oración o cuando él hablaba de su amiga.

― ¡Donki! ―Exclamó un entusiasmado Naruto al dirigirse al pingüino.

―Ahora no, dobe ―cortó Sasuke al jalarlo por el cuello de su camisa.

Siempre era lo mismo cada vez que venían al centro comercial, el primer lugar al que el rubio iba era a esa tienda departamental: "don quijote" se quedaba un gran rato jugando con ese desagradable pingüino azul y cuando recordaba la existencia de los que lo acompañaban se dignaba a intentar buscarlos o los llamaba para ver en donde se encontraba… siempre igual.

―Te llame porque necesito que me ayudes a cargar unas cosas, no para que vengas a jugar con Donki ―bufó al arrastrarlo.

―Oh, vamos, teme, solo será un minuto ―pidió de forma infantil.

―Tus minutos se vuelven horas, así que camina ―ordenó.

Aún le quedaban cinco minutos, se dijo Menma al tomar asiento en una pequeña banca junto a un mapa del lugar, no tenía prisa, pero tampoco ánimos para esperar sentado.

Su mirada se posaba sorprendida en los diversos locales, ese lugar parecía aún más grande que la última vez que estuvo ahí, se dijo Hinata al encaminarse por aquellos grandes corredores, después de todo está era la segunda vez que visitaba dicho lugar pero no por eso le parecía menos sorprendente, aunque debía admitir que le costaba un poco ubicarse entre tanta gente sin sentirse mareada en el intento por lo que opto por buscar un mapa del lugar, afortunadamente divisó uno en el centro del lugar.

―Demonios, Naruto, ¿Por qué cada vez que tienes la brillante idea de un atajo, terminamos más perdidos que en el inicio? ―gruñó Sasuke al ver hacia ambos lados.

―Vamos, teme, no es para tanto, ya verás que si seguimos de frente encontraremos el camino ―dijo Naruto al seguir hacia adelante.

―Olvídalo, mejor vamos para haya ―señalando un pasillo estrecho pasillo.

― ¿Eh? Si vamos por ahí nos perderemos ―cortó Naruto.

―Idiota, mira bien ―dijo al colocar su mano contra la nuca del rubio y acercarla en esa dirección.

― ¿Qué hay con ese puesto de rosquillas? Creí que odiabas los dulces ―comentó inocente.

― ¡No eso, imbécil! ―bramó el Uchiha― Lo que está atrás de ese puesto, es un mapa ―.

―Ah, eso ―.

―Sí, eso ―masculló reteniendo la poca paciencia que le quedaba― Ahora camina ―ordenó al empujarlo.

No tardaron en aproximarse, sin embargo… los parpados del rubio se abrieron con sorpresa antes de detener sus pasos a mitad del camino, extrañando a su amigo.

― ¿y ahora qué te pasa, dobe? ―cuestionó Sasuke.

―Ve tú, te espero aquí ―cortó un irritado Naruto al desviar su mirada con seriedad.

El azabache arqueo una ceja extrañado, pero basto con dirigir una mirada hacia el lugar donde se hallaba el mapa que buscaban para entender aquel cambio de humor, sentado en una pequeña banca junto al mapa se hallaba él… Namikaze Menma, bufó por lo bajo al ver que no podría obligarlo a ir, pero era lo mejor.

―Como quieras ―dijo al encogerse de hombros y encaminarse hacia el lugar.

― ¿Uchiha? ―identificó con cierta extrañeza, Menma.

―Namikaze ―nombró secamente Sasuke.

Ninguno dijo más, pero ojiazul no tardo en identificar a su hermano a lo lejos, mostrando una expresión irritada al instante andes de desviar su mirada en sentido contrario al rubio.

¿Qué hacia el idiota de Menma en el centro comercial? Se preguntaba Naruto, bueno, no era que fuera malo, pero… ¡¿Por qué tenía que encontrárselo hasta en ese lugar?! ¡Suficiente tenía con que compartieran el mismo techo todos los días! ¿También tenía que encontrárselo afuera?

Y pudo haber seguido con sus divagaciones de no ser porque su mirada capto un pequeño destello azulado entre la multitud… sus parpados se abrieron sorprendidos al identificar a lo lejos una larga cabellera de un color negro azulado como la noche, intentando abrirse paso entre las personas que parecían ignorarla.

―" ¿Hinata?" ―identificaba impresionado.

"― ¿Si, diga? ―habló ella, revisar la pantalla― Ah, si… ¿mañana? Sí, creo que si puedo… pero debo hablar primero con Neji-niisan… ―el rubio detuvo sus halagos al pastel ante las últimas palabras de la joven― Bien… ¿a qué hora? …muy bien, entonces… a esa hora… feliz noche ―."

No, no podía ser lo que estaba pensando.

"― ¿Y qué los trae por acá? ―habló nuevamente Sakura.

E-Eh… pues… ―pronuncio Hinata con nerviosismo.

Lo mismo que ustedes ―habló Menma interrumpiendo a la joven― Una cita ―dijo a secas."

Sus piernas se movieron por si solas… Hinata aún luchaba por abrirse paso entre las personas sin tener que incomodarlas, no estaba muy acostumbrada a lidiar con tanta gente y el ambiente se le hacia un tanto sofocante, pero aún así lograba sobrellevarlo, faltaba poco y lograría llegar al mapa entonces estaría mejor o eso pensó cuando alguien apreso su muñeca tirando de ella con fuerza.

El miedo rápidamente se apodero de su cuerpo al sentirse llevada en contra de su voluntad y estuvo a punto de gritar de no ser porque hubo un momento en que esa persona se detuvo que logro observarla… sus parpados se abrieron cuan grandes eran al identificar a aquel rubio de ojos azules que tiraba de ella, pero aun cuando su corazón logro tranquilizarse el desconcierto seguía latente.

― ¿Qué haces aquí, Hinata? ―cuestionó el rubio con seriedad, al apresarla con los brazos a cada lado de la joven a la altura de su rostro, una vez llegaron a un pequeño y reducido espacio entre unos locales del lugar.

―Yo… ―musitó aun en shock por aquel repentino encuentro y aquella pequeña carrera― Yo… vine a buscar a alguien ―apenas y logro articular al recobrar un poco la consciencia de lo que pasaba.

―No me refiero a eso, Hinata ―cortó él, desconcertándola― Te pedí que no te acercaras más a Menma ¿Por qué sigues haciéndolo? ―.

Ella reaccionó ante sus palabras, comprendiendo el porqué de su pregunta― Yo… Lo siento… ―musitó débilmente― pero… no puedo alejarme de Namikaze-san, él… ―.

―Él no es una persona en la que puedas confiar ―declaró al apretar sus puños contra la pared tras ella.

―No… Namikaze-san… en el fondo es una buena persona ―intentó objetar ella.

―Hinata, no seas tan inocente ―dijo con seriedad― Menma puede parecerte una buena persona pero no lo es, si te acercas mucho a él saldrás lastimada ¿no recuerdas lo de la tarima? ―reclamó al posar sus manos sobre los hombros de ella― Cuando más lo necesites no dudara en abandonarte, tienes que alejarte de él desde ahora, Hinata, confía en mí por favor ―suplicó con la mirada.

Por su parte Hinata veía absorta aquellos ojos azules, debía admitir que en un inicio se había sentido culpable por el recordatorio de aquel incidente, pero… ahora que veía al rubio suplicarle alejarse de Menma… su corazón se oprimía ante el dolor que se veía reflejado en aquellos ojos azules… entonces comprendió que no solo Menma sufría…

―Naruto-kun… ―musitó débilmente, llamando la atención de Naruto― ¿Por qué quieres que me aleje tanto de Namikaze-san? ―.

―Ya te lo dije, no quiero que él te haga daño ―reafirmó con seguridad.

―No ―negó ella― Me refiero a… ¿Cómo estas tan seguro de que él me hará daño? ―aclaró.

―Lo sé, Hinata, solo lo sé ―respondió él al desviar su mirada― Yo ya pase por eso ―.

Ella le miro con sorpresa ante aquella declaración más no dijo nada, en espera que él dijese algo más.

― ¿De verdad quieres saberlo? ―cuestionó al regresar su mirada hacia la joven.

Ella asintió suavemente en respuesta.

Hubo una época en la que Menma y yo éramos inseparables.

"―Men-ni, Men-ni ―exclamó un pequeño niño rubio ojiazul de seis años al subirse a la cama.

¿Naru-ni? ―dijo otro niño rubio físicamente casi igual al otro en un tono adormilado al sentir su peso junto a él.

¿Puedo dormir contigo? ―pidió aún asustado el pequeño Naruto.

¿Qué pasa, no puedes dormir? ―cuestionó Menma al restregar sus ojos― ¿Tuviste una pesadilla? ―.

El menor asintió en respuesta.

Solo asegúrate de encender la lámpara antes de meterte, así no tendrás pesadillas ―sonrió al arrimarse para darle espacio al menor.

El pequeño Naruto no tardo en meterse en la cama, no sin antes encender la pequeña lámpara en forma de rana junto a la cama de su hermano… no paso mucho para que ambos niños se quedasen dormidos con las manos entrelazadas en el medio."

Menma al ser el mayor siempre cuido de mí.

"Los golpes resonaban en aquel parque infantil, en donde un grupo de niños parecía golpear a un pequeño niño, el cual se hallaba hecho un ovillo en el suelo.

¡¿Qué creen que le están haciendo a mi hermano?! ―exclamó una voz al irrumpir en aquel parque.

Pero el grupo de pequeños solo le ignoro al seguir golpeando al pequeño rubio, Menma no tardo en abalanzarse sobre aquellos chicos iniciando una pequeña pelea, claro que al ser mayores no solo en tamaño y número no tardaron en tomarle ventaja… al final del día aquellos niños habían huido asustados al escuchar la voz de un hombre adulto.

Oigan, niños ¿están bien? ―le escucharon decir.

Si ―afirmó un adolorido Menma de siete años al levantarse.

Puesto que al ver que perdía la pelea en un último intento por defender a su hermano, se había abalanzado sobre él para recibir los golpes de aquellos chicos.

Ne, Naru-ni ―le llamó suavemente― ¿Estás bien? ―preguntó angustiado al no verlo moverse.

Poco a poco el pequeño rubio empezó a moverse, Menma se sorprendió al ver la razón del porque su hermano se había hecho un ovillo en vez de escapar, debajo de su cuerpo se hallaba un pequeño conejo con la pata herida el cual intuía había sido herido por aquellos niños y por eso su hermano se había interpuesto.

Aquel hombre que los había salvado en el último por lo visto era veterinario y había ayudado a sanar la pata del conejo, ahora ambos se encaminaban a casa con unos cuantos raspones y moretones en el cuerpo.

¿Qué ocurre, Naruto-ni? ―dijo Menma al girarse hacia su hermano al verlo detenerse en medio de la calle.

Pero se extraño aún más al verlo tratando de ahogar los sollozos que brotaban de sus labios y unas rebeldes lagrimas brotaban de sus ojos.

Menma-ni, gracias ―sollozo el pequeño Naruto― Yo… yo… ―.

El mayor se acerco a él, no necesitaba que se lo dijera, el lo entendía perfectamente, después de todo eran gemelos.

Todo estará bien ahora, Naruto-ni ―dijo Menma al posar su mano sobre la cabeza― Estando juntos no hay nada que temer ―sonrió."

Aunque a veces solía molestarme porque él siempre se destacaba en todo lo que hacía, estudios, deportes, todos lo querían y reconocían sin que tuviese que esforzarse por lograrlo y yo siempre terminaba por un lado.

"― ¡Muy bien, Menma-chan! ―exclamó una maestra a un Menma de ocho años.

Los aplausos del resto de la clase no tardaron en escucharse, Namikaze Menma obtenía una vez más el mejor promedio de su clase.

Por su parte Naruto se limitaba a ver su tarjeta de notas, su promedio una vez más había sido el peor de la clase… seguramente su madre volvería a reprenderlo."

"― ¿Qué ocurre? ―cuestionó Naruto, curioso al ver a un grupo de niños junto al muro de anuncios.

Parece que ya están los resultados de las pruebas del equipo de futbol ―respondió otro chico a su par.

¿Enserio? ―sonrió con ilusión, antes de dirigirse al muro de anuncios.

Resulto un poco difícil el poder escabullirse entre sus compañeros, pero finalmente lo logro… con una sonrisa risueña busco su nombre… sus labios se convirtieron en una línea recta sin expresión alguna al encontrar su nombre y el de su hermano.

"Centro delantero: Namikaze Menma"

Y un poco más alejado.

"Primer suplente: Namikaze Naruto"

"― ¡Oigan! ―exclamó Naruto, al correr hacia un grupo de chicos al frente.

Ah, Naruto ―saludó sin mucho afán el grupo.

¿Qué pasa? ―cuestionó uno de ellos.

¿Qué les parece ir a jugar en mi casa hoy? ―propuso entusiasta.

No, gracias, tengo que llegar temprano a casa ―respondió uno.

Yo tengo que hacer tarea ―dijo otro.

No puedo, lo siento―.

Ah… está bien, descuiden, será en otra ocasión ―sonrió forzadamente el rubio.

Y sin más el grupo se marchó dejándolo solo… Estuvo a punto de irse, de no ser porque divisó a su hermano a lo lejos, por lo que decidió acercarse a él… pero se detuvo en seco al ver que aquel grupo de chicos con los que había hablado se acercaban a él.

¡Menma! ―exclamó uno de ellos a modo de saludo.

¿Quieres ir a jugar a mi casa? Mis padres compraron un nuevo videojuego que de seguro te gustara ―dijo uno.

No, ven a la mía, mi madre cocina delicioso ―dijo otro.

¿Por qué no juegas un partido con nosotros en el parque? ―propuso otro más.

El rubio solo veía con asombro aquella escena, masculló un par de cosas acerca de su hermano que ni el mismo entendió, luego se dio la vuelta dispuesto a regresar a casa."

Siendo comparado una y otra vez por no ser tan bueno como él, odiaba eso.

"― ¿Cómo que otra vez has reprobado? ―exclamó una molesta Kushina.

No es mi culpa, si el sensei lo explicara bien, no reprobaría ―refunfuñó Naruto al cruzarse de brazos.

¡Naruto, deja de dar excusas y concéntrate más en tus estudios! ―bramó la pelirroja― Mira a tu hermano, él siempre aprueba y con las mejores notas ―el entrecejo del menor se frunció ligeramente― ¿Por qué no puedes parecerte un poco más a Menma en eso? ―.

Pero el rubio se limito a bufar, antes de que Kushina continuase con aquella reprimenda.

¡Naruto! ―.

Por su parte, Naruto reía a grandes carcajadas desde el árbol en el que se hallaba escondido mientras veía a aquel maestro con una mezcla de harina y huevo en la cara, el cual ahora lo buscaba de un lado a otro, por su pequeña travesura.

Es ese chico otra vez ―dijo una maestra no muy lejos de donde se encontraba.

Sí, siempre está causando problemas ―apoyó otra maestra.

Hn, es increíble que él pueda ser hermano de alguien tan inteligente y aplicado como Menma-chan ―bufó despectivamente la anterior.

Ese chico, debe ser una decepción muy grande para sus padres ―.

Pobre de ellos, mira que lidiar con un hijo tan problemático ―.

¡Yo no soy "ese chico"! ―.

Ambas maestras liberaron pequeños gritillos de horror al sentir como una nube de polvo las cubría desde lo alto.

¡Soy Namikaze Uzumaki Naruto! ¡Recuérdenlo! ―declaró al bajar de un salto y salir corriendo.

Dejando a ambas mujeres gritando intentando quitarse aquel polvo pica-pica de encima."

Pero en el fondo… deseaba ser tan genial como él y me prometí esforzarme para lograr superarlo algún día.

"―Debes enfocar tu peso en las caderas, de esta forma ―explicaba Menma― luego apóyate en tus manos, así ―.

Naruto asentía con seriedad al repetir sus movimientos de su hermano.

Luego eleva el cuerpo para tomar impulso… ―continuó Menma― Y luego debes salir disparado con un gran paso ―.

Los parpados del rubio menor se abrieron sorprendidos al ver el fuerte impulso con el que había salido disparado Menma, recorriendo velozmente aquel desolado parque en donde se encontraban.

―"Increíble" ―se dijo Naruto al ver aquella agilidad y destreza en su hermano.

Recuerda que el primer paso siempre es el más importante ―explicó Menma al regresar junto a su hermano― Si logras darlo correctamente podrás tener una gran ventaja y el resto solo es cuestión de practica ―.

¡Bien! ―afirmó con una gran sonrisa el menor― ¡Es mi turno! ―dijo al posicionarse.

Paso a paso siguió cada una de sus indicaciones, elevo el cuerpo tomando impulso…

¡Ahora!

Se dijo, más en el primer paso su pie se desvió cayendo estrepitosamente de frente contra el suelo.

No debes tensar tanto las piernas, por eso tropiezas ―corrigió Menma tras varios intentos fallidos por parte del menor.

Tras un par de días con varios intentos fallidos, el rubio sonreía al empezar a entender cómo funcionaba aquello y aun cuando Menma le dijo que descansara el siguió intentándolo…

― "Creo que ya comienzo a dominarlo" ―se decía Naruto al ganar un poco más de impulso y avanzar una pequeña vuelta más antes de regresar al punto de inicio junto a la banca de aquel parque.

Parece que ya has progresado bastante, Naruto-ni ―comentó Menma con una sonrisa.

¡jejeje! ―rio Naruto al picar su mejilla avergonzado.

Ya casi es hora de la cena, hay que volver a casa ―dijo el Namikaze mayor al girarse.

Adelántate, tú, yo me quedo un par de vueltas más ―dijo el menor.

De acuerdo, pero no tardes o mamá se enfadara ―recordó.

Bien ―afirmó sonriente― "Menma-ni, ya verás que algún día podre alcanzarte" ―se decía al posicionarse una vez más como su hermano le había enseñado, antes de salir corriendo a gran velocidad."

Sin embargo, cuando Menma se marcho al extranjero, mi vida empezó a cambiar, las personas empezaban a acercarse a mí y eso me hacia feliz.

"―Este lugar se ha vuelto aburrido desde que Menma no está ―refunfuñaba Naruto con un mohín en las mejillas al balancearse en aquel columpio debajo del árbol al fondo del patio trasero de la escuela.

Oye, eres Namikaze Naruto ¿cierto? ―escuchó una voz dirigirse a él.

Si ¿Por qué? ―dijo sin mucho afán.

¿Quieres jugar con nosotros? ―cuestiono otro chico a su par.

¡El ganador: Namikaze Naruto! ―.

¡Yaho! ―exclamó Naruto poco después de haber cruzado la línea de meta― ¡Lo hice! ―sonrió alegre, al dar pequeños saltos.

Muy bien, Naruto ―escuchó que un par de chicos se le acercaban.

Fue una gran carrera ―felicitó el otro― ¿Qué te parece si lo celebramos? ―.

Oye, Naruto ―.

¿Qué ocurre, Uchiha? ―.

Uchiha Sasuke, un chico de pocas muy pocas palabras, siempre con una expresión fría y seria en el rostro, se conocían desde la primaria pero no eran exactamente amigos o cercanos, el azabache era demasiado engreído y eso era algo que lo irritaba de sobremanera por lo que prefería mantenerse alejado de él, así que el que él lo llamara era demasiado inusual.

No deberías ser tan ingenuo ―.

Estuvo a punto de replicar, sin embargo el Uchiha ya se había marchado."

No obstante, el poco reconocimiento que pensé había logrado en realidad no era nada y cada vez me sentía más vacio, como si solo fuese un adorno o una plaqueta que todos ven pero que a nadie le importa lo que le pase.

"―No ¿enserio? Tienen que estar bromeando ―dijo un chico.

Claro que no, somos amigos del hijo de Namikaze Minato ¿pueden creerlo? ―sonrió un chico de cabello negro.

¿y cómo es él? ―dijo otra chica.

Es increíble, nos llevamos muy bien, hasta casi somos de la familia ―sonrió otro chico de cabello castaño.

Vaya, increíble ―sonrió la chica― ¿es cierto que tienen un hijo que está estudiando en el extranjero? ―.

Por supuesto ―afirmó uno de ellos.

De hecho hablamos con él todo el tiempo ¿no es así? ―dirigiéndose a su amigo.

Así es ―afirmó el otro.

¿Y cómo es su otro hijo? ―.

¿Naruto? ―ambos se miraron entre sí― Es infantil y problemático ―.

Pero lo compensa al invitarnos a comer y jugar videojuegos ―.

Pero igual puede ser bastante latoso ―.

Y así continuaron hablando entre ellos… ignorando a un chico rubio de ojos azules que estaba cerca del grupo, el cual ahora se giraba dispuesto a regresar a su salón de clases."

Todo empeoro cuando accidentalmente me involucre en una pelea con una pandilla, yo solo quería ayudar a aquellas personas.

"― ¡Por favor, ayúdenme! ―.

Naruto corría de vuelta a casa, eran cerca de las diez de la noche, se le había hecho tarde por ayudar al viejo Teuchi a cerrar el puesto de ramen, ya le faltaba poco para llegar a casa, solo faltaba cruzar un par de calles y llegaría, no obstante una exclamación de ayuda lo detuvo en seco.

¡Que alguien nos ayude! ―.

Sin dudarlo se acerco al lugar del cual provenían los gritos… grande fue su sorpresa al ver a una familia acorralada por un grupo de chicos.

Lo haremos sencillo, nos dan el dinero y nadie sale herido ―dijo el aparente líder.

Por favor, déjennos ir ―suplicó la mujer tras aquel hombre.

Mamá, tengo miedo ―tembló un pequeño niño tras ella.

Les daré lo que piden, pero no le hagan daño a mi familia ―dijo el hombre al frente de su esposa e hijo.

Todo empeoro cuando uno de ellos quiso tomar por la fuerza a aquella mujer y su esposo decidió intervenir para defenderla… golpe resonó en las calles, la pareja se abrazo entre cubriendo a su hijo esperando lo peor.

Se escucharon golpes, gritos, más golpes y luego pasos apresurados que se alejaban… al final todo quedo en silencio… Poco a poco la familia fue separándose al no percibir nada más que silencio…

Los padres jadearon en seco, al ver a un joven frente a ellos con el rostro cubierto de sangre y golpes, con barrote de metal en manos.

¿Se encuentran bien? ―cuestionó Naruto al dirigirse a ellos.

No paso mucho para que los vecinos saliesen rodeando completamente el lugar.

¡Es él! ―exclamó alguien, para sorpresa del rubio.

¡Es cierto, miren sus manos! ―acusó otro.

¡Esperen, dejen que les explique, no es lo que parece! ―se apresuró a decir Naruto al levantar ambas manos a la altura de la cabeza no sin antes dejar el barrote en el suelo.

¡No hay que dejarlo escapar! ―.

Pero nadie parecía escucharlo, todos lo miraban con desconfianza, con repudio y frialdad… acorralándolo lentamente…"

Aún cuando les explique lo que paso, nadie confió en mí, todos me dieron la espalda, incluso mi familia.

"― ¡Demonios déjenme salir de aquí! ―exclamó Naruto al apoyarse en el barandal de aquella celda― ¡Yo no hice nada! ―.

No paso mucho para que su familia apareciera en aquella estación de policías… Se sintió aliviado al ver que sus padres aparecían frente a él y la puerta de la celda era abierta indicándole que era libre… pero tan pronto puso un pie fuera de aquel lugar su rostro se giro con fuerza ante la bofetada que su madre le había dado…

¡¿Qué demonios estabas pensando al haber intentado asaltar a una familia?! ―exclamó Kushina.

Mamá ―él le miraba impresionado― ¡Espera, esto no es lo que parece! ―se apresuro a decir.

¡¿Es que acaso no te hemos dado todo lo necesario?! ¡¿No te hemos enseñado que está bien y que está mal?! ―Reclamó la pelirroja.

¡Yo no hice nada de eso, mamá, tienes que creerme! ―suplicó Naruto.

Pero la pelirroja estaba cegada por el dolor y pequeñas lágrimas no tardaron en brotar de sus ojos, antes de que le diese la espalda y se adentrara en un auto negro.

Papá, yo no lo hice, créeme ―rogó al dirigirse a su progenitor― Tienen que escucharme ―.

Hablaremos de esto, después Naruto ―cortó Minato con seriedad.

El rubio veía incrédulo como su padre le daba la espalda al dirigirse hacia el auto… pudo sentir como algo se quebraba en su interior al momento en que un par de lagrimas escapaban de sus ojos… apretó sus puños en un vano intento por contener el dolor que carcomía en su interior.

Porque… ―su voz tembló― ¡¿Por qué no pueden confiar en mí?! ―."

"―Hola cariño ¿Cómo has estado? ―.

Escuchó que su madre hablaba por el teléfono, seguramente con su hermano se dijo… Espero atento a que ella terminara de hablar pero si era sincero no escucho ni la mitad de lo que ella decía, estaba sumergido en su propio mundo… Desde aquel incidente sus padres ya no confiaban en él, aún cuando intento explicarles lo que había pasado en realidad ellos solo negaban con la cabeza incapaces de creerle y eso era algo que dolía y mucho, porque cada vez que ellos lo veían de esa forma se sentía roto por dentro, vacio…

¿Cómo está Menma? ―escuchó a su padre hablar, sacándolo de su ensoñación.

Bien, me dijo que le fue muy bien en los exámenes del último trimestre y actualmente se ha metido a un curso de administración, aunque creo que es muy joven para algo como eso, pero ¿no es maravilloso? ―habló risueña la pelirroja.

Claro, es bueno saber que sea tan responsable y aplicado ―sonrió Minato con orgullo.

Una vez más sintió su pechó oprimirse…

Ojala y Naruto pudiera aprender un poco más de Menma… madurar y ser mas responsable… ―.

Su mandíbula se tenso ante las palabras de su madre.

"Menma, Menma, Menma ¡¿Por qué siempre debe ser; Menma?!" ―."

Entonces comencé a obsesionarme con ganar el reconocimiento de todos, ya no me importaba la forma en que lo obtuviera, solo quería que la gente me viera hacia arriba y se arrepintieran por no verme.

"― ¿Es él? ―.

Sí, escuché que hace unos meses intento asaltar a una familia ―.

No me sorprende, el siempre ha sido muy conflictivo ―.

Es increíble que él sea el hermano de Namikaze Menma ―.

Seguramente la familia Namikaze debe estar muy decepcionada de tener que cargar con alguien tan problemático ―.

Los rumores ya no eran algo que le molestaran, estaba acostumbrado a ellos, solo era un día más en esa desagradable escuela… ya no tenía amigos, estaba solo… siempre lo estuvo… porque él no era más que la oveja negra en su familia, el hijo problemático que manchaba el nombre de su padre, Namikaze Minato.

La sombra fracasada de su hermano, Namikaze Menma… no era más que un perdedor… así que ¿Qué caso tenía preocuparse por ello?"

"Ya habían pasado unos meses desde aquel incidente con aquella familia, un par de semanas después aquella pandilla había comenzado a fastidiarlo y aunque los había vuelto a vencer, no parecían cansarse y poco a poco otras pandillas también comenzaron a desafiarlo, así que no era extraño verlo en medio de una pelea callejera como ahora."

"― ¡Naruto, otra vez estuviste en una pelea! ―.

Un bufido escapo de su boca ante los reclamos de su madre.

Ellos me desafiaron ―dijo Naruto al cruzarse de brazos."

"Las peleas con su hermano por teléfono comenzaban a hacerse más frecuentes, pero eso también estaba perdiendo importancia para él… ¡Estaba harto de que él lo sermoneara! ¡¿Como si no tuviera suficiente con tener que vivir bajo su sombra siempre?! ¡Él no podía ser como Menma, no era Menma! ¡¿Por qué nadie podía ver eso?!

¡Estoy harto! ―bramó al golpear la pared de su cuarto.

Los reclamos de su madre no se hicieron esperar, pero no el ya no escuchaba sus palabras.

Un día todos dejaran de tratarme así y tendrán que verme hacia arriba

¡Esperen y verán! ―."

Hasta que alguien me hizo reaccionar… ese fue, Iruka-sensei, él a diferencia de otros me reconocía por quien era, Naruto, no por ser el hermano de Menma o el hijo de Namikaze Minato.

Me enseño que el reconocimiento de las personas no valía nada si no era capaz de reconocerme a mí mismo.

"― ¡Naruto, es la sexta vez que te peleas en lo que va de la semana! ―.

Tsk ―bufó el rubio.

¿Qué paso esta vez? ―cuestionó un hombre castaño frente a él al masajear sus sienes, buscando clama.

Esos tipos dijeron que era un perdedor y yo solo quise mostrarles lo contrario ―respondió al cruzarse de brazos.

Naruto, no puedes ir peleando por ahí, cada vez que alguien te llame "perdedor" ―reprendió el mayor― Piensa las cosas antes de actuar ―.

Lo que yo haga no es de tu incumbencia, Iruka-sensei ―gruñó Naruto al darle la espalda.

Mascullo un par de cosas por lo bajo esperando el sermón de su maestro, ya sabía lo que se vendría… Eres hijo de Namikaze Minato un gran empresario que… bla, bla, bla… Tú tienes un hermano estudiando en el extranjero, porque no… y más bla, bla, bla… siempre era lo mismo.

Por su parte Iruka se limitaba a negar con la cabeza al saber que no llegaría a nada a este paso, Naruto no lo escucharía aunque intentara hacerlo entrar en razón, así era él.

Naruto ―el rubio se encogió de hombros ante el llamado, aquí venía el sermón― Te gusta el ramen ¿cierto? ―.

El rubio rápidamente se giro extrañado ante su pregunta ¿Qué significaba eso?

Si quieres podemos ir a comer al centro después de clases, conozco un buen lugar ―sonrió despreocupadamente el castaño― Yo invitó ―.

Bien, aquí había algo raro, se dijo Naruto ¿Qué pasó con el sermón de siempre?"

"―Iruka-san ¿Cómo puede soportar a ese chico? ―dijo una maestra junto al castaño.

Es cierto, el siempre causa problemas ―apoyó otro maestro.

Naruto, no es tan malo ―sonrió Iruka al dar un sorbo a su café.

Claro que lo es, siempre esta metiéndose en peleas callejeras, no es más que un delincuente ―.

Aún no entiendo cómo es que puede ser hijo de un gran empresario como Namikaze Minato, escuché que tiene un hermano estudiando en el extranjero, sin embargo él siempre reprueba sus materias de no ser por los exámenes de nivelación ―.

Así es y su promedio es el más bajo de todos ―.

¡Suficiente! ―.

La voz de Iruka resonó silenciando todos aquellos comentarios.

¡El que Naruto sea el hijo de un empresario o tenga un hermano brillante, no significa que el tenga que ser como ellos! ―los demás maestros lo veían con asombro ― Él es un chico alegre y entusiasta, puede que sea un poco problemático pero no significa que sea un delincuente ―Continuó con seriedad― Además él es Naruto, no el hijo de Namikaze Minato o hermano de Namikaze Menma, solo Naruto ―.

Y sin más que decir se marcho dejando aquella sala en silencio… Iruka bufó por lo bajo antes de negar por ambos lados, había perdido la compostura, pero no le gustaba que las personas juzgaran a otras sin conocerlas realmente… Pero su rostro rápidamente cambio al asombro al ver a Naruto recargado contra la pared junto a la puerta.

Naruto ―dijo con asombro, al intuir que había estado escuchando.

Solo vine a dejar la tarea extra que me dejaste, Iruka-sensei ―dijo el rubio al entregarle unas cuantas hojas― Me voy ―cortó una vez el maestro había tomado las hojas.

Iruka intento detenerlo, pero el rubio se había ido, ignorando que una vez nadie lo había visto una solitaria lagrima resbalo por su mejilla acompañada de una sutil sonrisa… Por primera vez alguien lo reconocía por quién era."

"―Ne, Iruka-sensei ―nombró Naruto con cierta incomodidad al jugar con los palillos entre sus manos― ¿puedo hacerte una pregunta? ―.

Ya la estás haciendo ―sonrió divertido el mayor al probar un poco más de ramen― Si quieres otro plato, que no te de pena pedirlo ―.

No, no es eso ―se removió inquieto en su lugar― Solo… ¿Por qué me defendiste en aquella ocasión con esos maestros? ―cuestionó al verlo.

¿Um? ―reaccionó Iruka extrañado― Pues simple, no está bien juzgar a otros cuando no los conoces realmente ―respondió con simpleza.

Pero, ellos tienen razón ―dijo el rubio con repentina seriedad― Siempre causo problemas o me involucro en peleas callejeras y mi promedio no es el mejor, tal vez si soy un fracasado… ―.

Si, tal vez si eres un fracasado ―el rubio apretó sus manos debajo de la barra ante sus palabras― Si no eres capaz de reconocerte a ti mismo y aceptarte, el resto tampoco lo hará y entonces realmente serás un fracasado ―.

El rubio veía con asombro aquellas palabras, era como si aquel vacio en su pecho fuese llenado lentamente."

Las cosas parecían mejorar poco a poco e incluso Menma volvió a casa.

"―Teme ¿Qué tal si nos unimos al equipo de beisbol? ―cuestionó un entusiasmado Naruto.

Olvídalo ―cortó secamente Sasuke.

¿Pero porque? ―chilló el rubio.

Porque no me gusta ―tan explicativo como siempre.

Después de las palabras de Iruka, Naruto entendió que el reconocimiento empieza por uno mismo, poco a poco su mundo empezó a expandirse al acercarse a personas como Sasuke que si bien en el pasado nunca fueron cercanos era de las pocas personas que no lo veía o trataba como si fuese un estorbo más, también conoció a otros como Shikamaru, Kiba, Chouji y hasta un tipo raro amante de los insectos el cual siempre olvidaba su nombre… Ellos eran de las pocas personas que lo reconocían por quién era."

"Ese día estaba especialmente feliz, las cosas parecían mejorar, el mes anterior la policía y aquella familia a la que intento ayudar en aquella ocasión con esa pandilla habían llegado a su casa, ofreciendo disculpas por las acusaciones… claro que el en un principio se negó a darle esas disculpas ya que había pasado más de un año desde aquello, pero al parecer las investigaciones habían demorado más de lo que pensaron y la pandilla ahora estaba en prisión.

Cuando sus padres se enteraron de aquello intentaron hablar con él, pero realmente no estaba de humor para eso… paso más de una semana encerrado en su habitación sin querer ver a alguien… ¿Por qué? Estaba molesto. Con aquella familia por abandonarlo a su suerte esa noche pese a que los ayudo, con sus padres porque tuvo que hacer falta que la policía y aquellas personas fuesen directamente a su casa a disculparse y aclarar lo sucedido para que ellos pudieran confiar en él… Pero al cabo de otra semana más de encierro, salió de su cuarto… No podía guardar rencor por siempre aún cuando lo quisiera, ellos eran sus padres después de todo y aunque aun estuviese molesto con ellos no los odiaba.

Ese día era 10 de octubre, se levanto desde temprano, pasando ocasionalmente junto al teléfono una y otra vez… Estuvo reflexionando por mucho tiempo y se dio cuenta que tampoco tenía caso culpar a Menma por lo que había pasado y aunque la última vez que hablaron no quedaron en los mejores términos, esperaba que ese día todo pudiese volver a la normalidad. Llegado el medio día aún no recibía la tarde aún no recibía llamada alguna, quiso llamar pero sus padres dijeron que posiblemente estaba estudiando y con resignación siguió dando vueltas por la casa hasta que sus padres se cansaron de ello, más bien, su madre y decidieron salir a dar un paseo para quitar el estrés… Nada como ir al centro por un poco de ramen, al regreso vio a su padre responder una llamada y se acerco rápidamente a él para ver si era su hermano… el mayor le dijo que si era, pero que al parecer la llamada se había cortado.

Al cabo de un par de meses más, la preocupación empezaba a ser mella en él, su hermano no había llamado en lo absoluto y eso le preocupaba, deseaba arreglar todo con él y temía que algo le hubiese pasado… pero un día en medio de una tormenta el timbre de su casa sonó.

¡En medio de esta lluvia! ¿Quién podrá ser? ―se preguntaba desconcertado.

El timbre sonó una vez más.

Ya voy ―se quejó, consciente de que esa persona no le escuchaba.

Pero antes de siquiera poder tocar la perilla, esta se abrió lentamente… Sus parpados se abrieron cuan grandes ante la silueta que se mostraba frente a él…

¿M-Menma…? ―identificó impresionado."

Pero me di cuenta que él ya no era el mismo Menma que yo conocía.

"― ¿Dónde se metió ahora, Menma? ―se preguntaba Naruto al buscar por ambos lados de la calle.

Ese día habían ido al centro a comprar unas cosas que su madre les había ordenado, pero de un momento a otro su hermano se había separado de él dejándolo con todas las cosas… Camino un par de cuadras más buscándolo, pero nada… Hasta que escuchó unos extraños sonidos provenientes de un callejón.

¡Maldito Kyubi, pagaras por esto! ―gruño un chico.

¿Kyubi? Lo siento, pero no se dé que me hablas ―cortó su atacante antes de esquivar a otros dos y golpearlos sin mucho esfuerzo.

¡Deja de hacer el tonto, Naruto-kyubi! ―bramó otro al abalanzarse sobre él.

¿Naruto? ―el se detuvo― jajaja ―dejo escapar una risa seca acompañada por una oscura sonrisa que cruzo sus labios.

Los parpados de Naruto se abrían incrédulos― ¿Me-Menma? ―apenas y logro articular.

Frente a él su hermano se desplazaba ágilmente entre sus contrincantes golpeándolos sin compasión alguna, sin importarles lo heridos que estuviesen el seguía… tan frío y despiadado… ¿ese era el mimo Menma que él conocía? No, no lo era… Desde que regresó en medio de aquella tormenta algo le había dicho que él había cambiado pero se negó a creerlo… hasta ahora.

Yo no soy Naruto ―las palabras de Menma lo trajeron de vuelta a la realidad.

Aquella pandilla ahora yacía inconsciente y malherida en el suelo.

Soy Menma ―.

Un escalofrío recorrió se cuerpo ante aquella oscura mirada… ¿Qué le había pasado a su hermano?"

Menma se había transformado en alguien tan frio y despiadado… pero aún así seguí creyendo en él…

"Después de aquel día, había recurrido a Sasuke, Menma era su hermano y así como él lo ayudo en el pasado ahora era su turno de ayudarlo, así que decidió mantener oculto aquel incidente de sus padres, estaba seguro que algo había pasado con Menma, él no era así y se aseguraría de saber que le pasaba.

Tal vez, algo le paso en el extranjero ―.

Recordó que le había dicho Sasuke y si el teme, tenía razón, entonces debía averiguar que paso… sin embargo cuando le pregunto a Menma, este simplemente lo dejo encerrado en el baño toda la noche hasta que su padre lo encontró ahí al día siguiente, excusándose de que se había atorado la cerradura y por eso quedo atrapado.

Entonces opto por hacer algo distinto, si Menma no estaba dispuesto a contarle nada tal vez era porque no confiaba en él, entonces decidió que lo mejor era volverse cercano una vez más a él… pero Menma se rehusaba fervientemente a querer pasar tiempo con él y sus peleas se hacían cada vez más frecuentes, al punto en que sus padres empezaron a discutir con él por su actitud… Y en una de aquellas discusiones logro ver algo en su mirada, ahora estaba ensombrecida por el odio, renegando todo a su alrededor y alejándose de todos… Tal y como había hecho él en el pasado… Entonces decidió que si no podía descubrir lo que ocurría con su hermano, al menos estaría a su lado hasta que el decidiese abrirse con él."

Pero nada salió como esperaba

"Una sonrisa se dibujaba en su rostro, se encontraba feliz ya que las cosas con Menma parecían mejorar poco a poco o al menos eso creía él, ya que aún cuando el continuase entre aquellas peleas callejeras ahora él también solía unírsele convirtiéndose así en un dúo formidable, hasta les habían puesto un sobrenombre: "Doble remolino Kitsune"

Si le preguntaban, la persona que les puso eso tal vez pudo ser más creativa en el sobrenombre, pero tampoco estaba tan mal… pero a cambio ahora ambos eran considerados unos delincuentes y no era que eso le importara ya estaba acostumbrado, sin embargo sus padres parecían perder cada vez más la paciencia con ellos y Menma aún seguía renuente a querer relacionarse con él."

"―Tsk ―bufó Naruto al tensar la mandíbula.

Esos malditos lo habían acorralado… Al salir de la escuela se había encaminado tranquilamente a casa hasta que un grupo de chicos se apareció frente a él, había suspirado con desgano al saber lo que significaba, no era que estuviese realmente preocupado por otra pelea pero hoy quería volver a casa temprano ya que pasarían un avance exclusivo de una película que deseaba ver con ansias, pero ni modo…

Su error fue bajar la guardia una vez había acabado con la mitad de ellos, ya que al poco tiempo, otros 10 más se habían asomado por un lado, suspiró con desgano al ver que tal vez no sería tan fácil… pero un golpe a un costado del rostro lo tomo desprevenido, escupió un poco de sangre maldiciendo a aquellos chicos al saber que esta vez usarían aquellos garrotes de metal, pero grande fue su sorpresa al ver a otros 10 en el extremo contrario y unos cuantos más por el otro extremo de aquel entrecruce de callejones… Estaba acorralado y a juzgar por la diferencia de vestimentas y estilo, todos ellos eran de pandillas distintas.

Malditos ―gruñó al ser consciente de aquella trampa en la que había caído.

No paso mucho para que aquella pelea se desatara, había podido derrotar a varios de ellos… pero aún así lo superaban en número… no paso mucho para que ellos tomaran ventaja y ahora él se hallara apresado por unos cuantos por la espalda mientras otros lo golpeaban por el frente… Su rostro estaba manchado por su propia sangre y estaba seguro que tenía varias costillas fracturadas sin contar las contusiones en gran parte de su cuerpo y estaba seguro que muy pronto perdería la consciencia.

Este es tu fin, Kyubi ―rió uno de ellos dispuesto a darle el golpe de gracia con aquella vara de metal.

Detente ―el rubio se extraño porque uno de ellos detuviera a aquel sujeto.

¿Intentas defenderlo? ―rezongó el otro.

Idiota, el golpe de gracia debe darlo otro ―respondió.

¿Quién otro? ―.

Él ―.

Al poco tiempo escuchó vagamente el eco de unos pasos acercarse a él, seguramente debía ser el líder de ellos, pensó…

Dark Kyubi ―.

Los parpados del rubio se abrieron de golpe ante el nombramiento de aquel hombre, aún incrédulo elevo lentamente la mirada hacia arriba… su corazón se detuvo al ver un rostro exactamente igual al suyo en lo alto, ahora ensombrecido por la capucha negra que cubría por su cabeza.

¿Me-Menma? ―su voz tembló incapaz de poder creer reconocer a la persona frente a él.

Creo que el que debe tener el placer de dar el último golpe eres tú, Dark Kyubi ―escuchó decir a uno de ellos a lo lejos.

Es cierto, después de todo fuiste tú el de la idea de esto en primer lugar ―comentó otro.

No, no puede ser… Menma… tú… tú no harías eso… ¿cierto? ―dijo aferrándose a sus últimas esperanzas.

Que ingenuo ―rió otro― Claro que es cierto ―respondió antes de volver a reírse junto al resto por la ingenuidad del chico.

Tsk ―bufó Menma― Que escandalosos son ustedes ―continuó― Que yo recuerde solo les dije; que no lograrían vencerlo si actuaban por cuenta propia ―.

La mirada de Naruto se abrió de la impresión y estaba seguro que su corazón se había detenido también… eso que estaba escuchando no era cierto… no podía ser cierto…

No, no ¡No es cierto! ―exclamó― ¡Tu no harías algo como eso, Menma! ¡Vamos, dilo! ¡Yo sé que no serias capaz de hacer esto! ―.

Pobre diablo, mira que verlo aquí y aún no lo cree ―se burló otro.

Tú sí que eres cruel, Dark Kyubi ―comentó otro― Mira que traicionar a tu propio hermano ―sonrió.

No sé de qué me hablas ―dijo Menma al encogerse de hombros― Yo solo veo a un estorbo ―.

La sangre del rubio se heló ante aquellas palabras, el vació que tanto le había costado volver a llenar parecía que una vez más se había abierto y esta vez con mucha más fuerza al ver como su hermano le daba la espalda, no sin antes dirigirle una mirada tan gélida y desprovista de sentimiento alguno… Ese ya no era su hermano"

Menma me había apuñalado por la espalda, me había traicionado a mí, su hermano… A lo largo de esos dos años lejos de Menma, aprendí; que sin importar las sombras que me acechasen, yo era quien era, que el reconocimiento solo se obtiene cuando eres capaz de reconocerte a ti mismo, pero también tuve que aprender de la forma más difícil; que el Menma que yo había conocido había desaparecido, ya no era mi hermano, era alguien que no le importaba lastimar a otros por alcanzar sus propios objetivos.

―Hinata… ¿Entiendes porque no quiero que te involucres con Menma? ―cuestionó Naruto.

Ella bajo la mirada… El dolor en aquella mirada azulada calaba hondo en su pecho, no podía imaginar el sufrimiento por el que había pasado Naruto y entendía que ese dolor que aún seguía latente en su interior, heridas que no lograban sanar… igual que con Menma… Porque si, ahora entendía porque Naruto no deseaba que ella estuviese cerca de Menma pero también entendía el porqué del cambio de este…

Aunque ninguno de ellos lo dijesen, en el fondo ambos aún sufrían por los golpes de la vida, ambos intentando sobrellevarlo a su propia manera, cargando con su propia aflicción… No obstante, ellos aún seguían sufriendo a causa del otro, porque los dos se habían hecho daño y aun seguían haciéndolo sin ser plenamente conscientes de ello y eso solo la hacía sentir aún más triste.

―Naruto-kun… ―le nombró después de un prolongado silencio.

Él la miro, esperando pacientemente a que continuara.

― ¿Qué es lo que sientes por Namikaze-san, ahora? ―cuestionó al elevar su mirada hacia él.

―… ―el rubio tomó un poco de aire antes de continuar― Él Menma que yo conocía era un chico tranquilo y serio, a veces podía ser un poco impulsivo pero siempre era responsable y lograba el reconocimiento de todos sin tener que esforzarse por ello y eso me hacía sentirme celoso por ser inferior a él ―.

Guardo silencio como si estuviese reflexionando el pasado y el presente antes de continuar.

―Él Menma de ahora es alguien frío y déspota, arrogante y presuntuoso, no le importa nada ni nadie y está dispuesto a todo con tal de alcanzar sus ideales sin importarle el daño que pueda ocasionarle a otros ―.

Hinata le miraba fijamente, escuchando con atención y esperando pacientemente cada una de sus palabras.

―Al Menma de antes el que yo conocí, lo admiraba… pero al Menma de ahora… lo detestó ―.


¡Hola a todos!

Bueno sé que muchos estarán molestos porque una vez me he retrasado… ¡Pero esta vez tengo una razón! Bueno, varias de hecho, ya que en primer lugar mi inspiración se había ido dejándome botada como perro en la calle… -.- pero al cabo de un tiempo regreso jejejeje pero la otra razón por la que me he retrasado creo que ahora es bastante obvia, ya que este capítulo me ha quedado… un poquito, más largo que los anteriores…

¡¿Un poco?! ¡Fueron 54 páginas! ¡54, mocosa! ―.

Bien, bien, Kurama-sama tiene razón, ahora fueron 54 páginas y lo sé, muchos querrán matarme por cansarles tanto la vista y me disculpo mucho por eso, de hecho iban a ser más, pero corte varias escenas que me parecieron innecesarias y al final esto fue lo que quedo, no me dio tiempo de revisar la ortografía así que me disculpo por las múltiples faltas que han de encontrar… Ahora volviendo al capítulo, ya sé que muchas están molestas por qué a Menma también le guste Sakura (Y lo más seguro es que intenten colgarme después de este capítulo) pero como dije al final de mis series de drabbles; Gothika (la cual los invitó a leer si no lo han hecho) "Lo que parece no siempre es" jejejeje y pues… supongo que no me resta más que decir;

¡Ojala que les haya gustado el capítulo!

Agradezco a:

Jess

Jack Morgans

Lady Mitzuki

LightDanica

Noelialuna

Rosihyuuga

sakura tsukiyomi lefey

MissTsuki01

Ro-chan

Yuri-Chan43

Akira-Shizuka

kiky san

Rubi Namikaze

¡Muchisisisimas gracias por sus comentarios!

Disculpen que no pueda responder a ello, pero en esta ocasión el tiempo no me lo ha permitido, pero prometo que en el siguiente responderé a todos ellos sin falta, una vez más gracias por su apoyo, sin ustedes no sería nada

¡Ah y pronto subiré el one-shot de regalo para el review numero 50, así como haré otro para el numero 100! (solo faltan 4 para llegar! Que emoción!) Así que el review numero 100 puede pedir la pareja que desee que yo la escribiré y las subiré ambos one-shots juntos.

¡Cuídense!

¡Sayo!

Capitulo 8 – Todos tenemos un pasado – parte 3 – Hinata

¿alguien me regala un review?