Disclamer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, si no al gran Masashi Kishimoto


"―recuerdos o frases importantes―"

"pensamientos"

―diálogos ―.

―Diálogos externos ―.

Palabras* - significado abajo.

—000— Cortes de escena, incluso entre recuerdos. (Excepto cuando los recuerdos son intermedios de escenas)


Capitulo 11

La vida es una montaña rusa

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Soltó un gruñido cuando los molestos rayos del sol tocaron su rostro. ¿En qué estaba pensando cuando olvidó cerrar las cortinas de su ventana anoche? No lo sabía, pero estaba dispuesto a darse la vuelta y arroparse con las sabanas, para evitar la molesta luz o al menos esa era su intención.

— ¿Pero qué…?

Ni siquiera pudo formular la pregunta. En primera, porque sus sabanas estaban casi rozando el suelo, en segunda, porque ni siquiera podía moverse. Sus cejas se fruncieron en una mezcla de enojo y desconcierto al ver un par de piernas y brazos apresar su cuerpo. Intentó liberarse pero el agarre de esas cosas era fuerte, aún así, siguió removiéndose hasta que sintió un pequeño cosquilleo en su barbilla que llamó su atención.

Menma maldijo una y mil veces cuando logró identificar una rubia cabellera en su hombro. ¿Por qué su hermano lo estaba abrazando como si fuese un koala? Más importante aún… ¡¿Qué diablos estaba haciendo ese idiota descerebrado en su cama?!

—Oye, imbécil —gruñó—. Suéltame

Sin embargo, lo único que hizo el rubio fue emitir un sonoro ronquido. Una vena se pronunció en la sien del pelinegro, no solo por la respuesta que recibió a su orden, también lo hacía porque estaba siendo consciente que ese retardado estaba babeando su camisa.

—Maldita sea, suéltame… —volvió a gruñir.

Menma no era débil.

¡Claro que no!

Él había peleado solo con varias pandillas en el pasado, unos cuantos armados pero aún así los había derrotado, incluso le había dado una paliza al idiota de Uchiha Sasuke y a su hermano –aunque eso quedara en empate al final–. Y si no contaba la paliza que aquel pelirrojo les había dado a su hermano y a él en aquella noche. Nadie podía decir que era débil, entonces… ¿Por qué carajos no podía liberarse del simple agarre de ese tarado?

— ¡Deja de abrazarme, inepto! —Rezongó al seguir removiéndose—. ¡Te digo que me sueltes pedazo de adefesio!

Tardó un poco más entre sacudidas, insultos y uno que otro cabezazo que ese tarado le había dado, aún dormido, para por fin ver libre uno de sus brazos, mismo que uso para darle un codazo en la cabeza al rubio, quien ante el dolor aflojo su agarre lo suficiente para que Menma lo empujara con fuerza, haciéndolo estamparse de cara contra el suelo.

— ¡¿Qué demo-?!

— ¡Eso debería de decirlo yo! —Exclamó Menma al pisar la cabeza de su hermano contra el suelo—. ¿Qué demonios estás haciendo en mi cuarto? —bramó, sin dejar de pisar su cabeza.

Pisadas que no tardaron en ser cambiadas por una llave que el pelinegro comenzó a aplicarle al rubio, haciéndole crujir uno que otro hueso de la espalda.

— ¡No estoy aquí porque quiera! —apenas y logró exclamar Naruto.

—Entonces… ¿Qué coño haces aquí? —masculló Menma, aún negando a liberar al rubio.

El rostro de Naruto palideció.

Apenas y comenzaba a ser consciente de donde estaba y el porqué se había infiltrado en la habitación de su hermano.

—Yo, y-yo… yo…

No podía decirlo. Simplemente no podía.

— ¿Qué-coño-haces-aquí? —reitero Menma apretando aún más su agarre.

— ¡Tenía miedo! —Exclamó con frustración.

Por reflejo Menma soltó a Naruto haciendo que su cabeza golpeara una vez más el suelo.

—No podía dormir… —Confesó con pesar—. No pude hacerlo… esos ruidos raros, luego las pisadas…

El cuerpo del rubio temblaba y la expresión de su rostro se hacía cada vez más vacía y perdida.

—Intente ignorarlo, ¡Juro que lo intente! —Agregó—, Pero no puede… ¡¿Cómo querías que aguantara toda una noche con eso?! ¿Cómo?

Si Menma estaba seguro de algo, era que su paciencia había alcanzado un nuevo nivel. Porque de lo contrario, ya tendría al rubio colgando de su ventana con una de sus sabanas.

¿Lo estaba jodiendo?

¡El idiota había invadido su habitación a mitad de la noche solo porque estaba asustado por unos ruidos y unas pisadas!

¿Cuántos años tenía?

—000—

—Menma-baka —masculló Naruto al entrar en su habitación—. No tenía por qué molestarse de esa forma, maldito insensible.

Dos días atrás. Justo en medio de la cena. Minato y Kushina habían tenido una especie de charla con ellos. Algo sobre el espacio personal, la maduración, la edad y algo más que sinceramente ni uno ni otro había prestado atención. Naruto porque se había perdido entre las palabras de sus padres y Menma porque simple y sencillamente no estaba interesado. Pero todo se podía resumir en que: "Era hora de que cada uno tuviese su propia habitación", o al menos eso habían decidió los mayores. Estuvieron tentados a contestar con un: "¿enserio? ¡Hurra! Solo tuvieron que esperar casi 16 años". Claro que ninguno lo dijo en ese momento, porque era una muerte segura a manos de su madre.

Kushina les dijo que ella había limpiado la habitación al fondo del segundo nivel. Eso solo significaba que uno saldría de donde estaban actualmente. Naruto pensó que Menma lo amenazaría para quedarse con su habitación, grande fue su sorpresa al ver que el pelinegro había comenzado a meter sus cosas entre cajas, pasándolas a aquella nueva habitación. Luego descubrió porque, la otra habitación tenía una especie de balcón interior, la que habían tenido hasta ahora solo tenía una simple ventana…

Él y sus cosas raras.

La primera noche que pasó en solitario no fue difícil, de hecho la disfruto bastante y se jacto hasta el cansancio de todo el espacio que tenía. Pero la segunda noche… No fue tan buena como imaginó. Las cosas que sufrió esa noche, no quería ni recordarlas y se negaba fervientemente a aceptar que estuvo pensando que el haberlos separado a él y a Menma había sido una mala idea. Nunca lo admitiría, él no necesitaba de Menma.

Quería que volviesen a forjar su lazo como hermanos, pero eso no significaba que lo necesitara o que le diese miedo dormir sin él cerca. Por supuesto que no.

—000—

Sin el menor pudor del mundo, Naruto soltó un gran bostezo tan pronto Asuma-sensei había salido del salón. Decir que no había dormido bien en lo que llevaba de la semana era poco decir. Era una suerte que no se hubiese dormido en lo que iba de la mañana. Porque enserio quería dormir ahora.

Dobe

Apenas y logró mover su cabeza en dirección a Sasuke.

— ¿Qué quieres, teme? —gruñó.

La falta de sueño nunca era buena.

Sasuke suspiró.

—Es hora del almuerzo

—Ah…

Seca respuesta, pero era lo mejor que podía decir en ese momento.

—Adelántate, te alcanzo luego —bostezó antes de dejar caer su cara contra el pupitre.

Sasuke negó, pero lo dejo ser.

—000—

— ¡Comida, al fin! —exclamó Kiba con júbilo.

—Deberías contenerte un poco, Kiba —dijo Shino, ajustando sus lentes negros.

— ¡Oh, vamos! Apenas y acaban de terminar las vacaciones y ya vienes con tu humor, Shino

—De hecho, ya han pasado dos semanas desde que retomamos clase, Kiba —corrigió.

El castaño solo bufó en respuesta.

Hinata solo podía verlos discutir, mientras sonreía divertida. El segundo semestre apenas y había iniciado hace una semana, pero le alegraba mucho el poder compartir de nuevo con Kiba, Shino, Tenten y claro… también poder ver de nuevo a Naruto y a Menma.

Las cosas con ellos habían estado tranquilas, de alguna forma.

Al menos ya no percibía aquel desbordamiento de tensión cada vez que se veían. Aunque tampoco podía decir que hubiese un ambiente de armonía entre ellos. Más bien, era como si comenzaran estuviesen intentando tolerar la presencia del otro.

Era increíble como las cosas cambiaban tan rápido.

Días atrás había estado agobiada con la situación de Naruto y Menma, el cómo acercarse más a ellos para poder ayudarlos. Pero desde aquel día en el parque de diversiones, se había sentido extrañamente reconfortada. Se había dado cuenta de que no tenía caso querer solucionar todo de un solo, acercarse a ellos y ayudarlos llevaría tiempo, por ello tenía que ser paciente y apoyarlos…

— ¿Esas son croquetas de pollo?

La voz de Kiba la hizo regresar de sus divagaciones, aunque algo tarde, pues cuando fue consciente de la situación su amigo ya se había robado una pieza de su comida.

—Ki-Kiba-kun

Esh-tu-culpha-posh-sher-deshpishtada

—Kiba, no es correcto hablar con la boca llena —le reprendió Shino.

El castaño solo se encogió de hombros, mientras Hinata lamentaba la pérdida de su croqueta de pollo.

—000—

El agua corría, filtrándose entre sus dedos. Esto estaba mal, se dijo antes de juntar un poco de agua en sus palmas y con ella mojar su rostro con fuerza.

El sueño lo estaba venciendo. Afortunadamente era viernes, así que no tenía mucho de qué preocuparse. Debía intentar resistir un par de horas más y una vez libre dormiría todo el día y el resto del fin de semana o al menos eso esperaba poder hacer.

—Al diablo, iré a dormir desde ahora —bufó al salir del baño.

Salir de la escuela desde esa hora sería un suicidio. Al inicio del segundo semestre, la abuela Tsunade le había advertido sobre escapar de la escuela.

Después de lo que había pasado en la azotea con Menma no podía poner muchas objeciones dado que aún debían las reparaciones de aquella malla.

Vieja estafadora, la malla ya estaba vieja y oxidada, eso de enseñarles "lecciones de vida" solo era una treta para que fueran ellos los que pusieran el dinero y no ella. Tacaña.

Tenía que pensar en lugar donde pasar el resto de la mañana antes de que terminara el descanso.

¿Dónde podría dormir sin temor a que lo molestasen?

— ¿Naruto-kun?

Su atención fue captada por aquella voz.

— ¿Hinata?

Desde que el segundo semestre inició, no habían hablado mucho, cruzaron uno que otro saludo pero resultaba extraño encontrarse así después de todo lo que habían pasado.

Aún recordaba claramente el día en el parque de diversiones. Sus palabras.

"Lo que más quiero es que ambos sean felices… es por eso que yo…

¡Estoy realmente feliz de haberlos conocido!"

Siempre que recordaba sus palabras podía sentir una extraña calidez en su interior.

— ¿Qué haces por acá?

—I-Iba de regreso a clases, pero…

Hinata le vio con preocupación, aún cuando Naruto estuviese sonriendo ella podía notar que era una sonrisa cansada. Sus parpados parecían querer cerrarse en cualquier momento y su piel estaba algo pálida.

—Naruto-kun… ¿ocurrió algo?

— ¿De qué hablas? —dijo aparentando demencia— Yo estoy perfec-

No pudo terminar la frase cuando sintió algo tibio en su mejilla.

—Deberíamos ir a la enfermería para que te revisen, parece que tienes un poco de fiebre.

Podía escuchar sus palabras, pero sinceramente no estaba entendiendo absolutamente nada. Estaba paralizado.

¿Desde cuándo Hinata actuaba así?

Bueno, no es como que estuviese siendo atrevida ni nada. Es decir, no era la primera vez que ella tocaba su rostro, lo hizo en una o dos ocasiones atrás, no recordaba bien ahora. Pero en este momento ella no hacía nada malo. Si se le comparaba con él, que invadía siempre el espacio personal de otros, pero…

¿En qué momento Hinata se había acercado a él y le había tocado el rostro? ¿Por qué su cuerpo se había quedado tieso cuando lo hizo? Quería hablar pero ni siquiera sabía que decir.

¿Enfermería? Ella había mencionado algo de eso, pero qué era…

—Naruto-kun… ¡Naruto-kun!

El rubio reaccionó un poco torpe al llamado.

—Vamos, tenemos que ir a la enfermería —le dijo ella con preocupación.

Su mano ya no estaba en su mejilla, ahora sujetaba la tela de su camisa, tirando de ella. Aún no había terminado de entender lo que pasaba pero se dejo guiar por ella. Cuestionándose internamente lo que había pasado hasta hacía unos momentos atrás.

—000—

— ¿Él se encuentra bien?

—Lo estará, solo es cansancio, parece que lleva unos días sin dormir correctamente —explicó Shizune— Bastara con que duerma un rato para que se recupere

—Entiendo

—Te daré un permiso por retraso y otro para él —dijo al firmar unos papeles.

—S-Sí, se lo agradezco —sonrió más tranquila.

Tan pronto habían llegado a la enfermería, Naruto se había desplomado en el suelo y de eso ya habían pasado cerca de unos quince minutos.

Luego de recibir los permisos se dirigió de nuevo hacia su salón de clases. Debía avisarle a Namikaze-san acerca de lo ocurrido con Naruto, aún cuando sabía que él no mostraría gran preocupación, posiblemente lo iría a ver después… o eso esperaba.

—000—

Menma gruñó con frustración al girarse hacia un lado, ¿Quién dijo que usar los escritorios como una cama era buena idea? La madera incomodaba a morir y estaba seguro de que terminaría más cansado y adolorido de lo que ya estaba.

La culpa era de ese idiota. El estúpido que tenía por hermano.

Desde la vez que él había irrumpido en su habitación, decidió colocarle seguro a su puerta todas las noches. La primera noche soporto como si nada los reclamos del rubio a media noche mientras intentaba abrir la puerta. Esperaba que después de eso, aprendiera su lección y dejase de molestarlo, sin embargo…

¡Ese miserable iba todas las noches a lloriquear en su puerta!

Claro que solo lo hacía por una hora y luego se iba pero después de esa hora él se quedaba sin poder dormir casi todo el resto de la noche. ¿Cómo es que sus padres no se habían despertado con ese escándalo todas las noches?

Una hora.

Eso era todo lo que había podido dormir cada noche en lo que iba de la semana.

Estuvo cerca de dormirse en clase en más de una ocasión, así que sobraba decir que no presto atención a ninguna, hasta que se cansó y se escapó una clase antes del receso para dormir en lo que quedaba del día.

No le preocupaba perder clases, para algo servía la grabadora que tenía en su mesa.

—Maldición —masculló.

Luego de bajarse de los escritorios y haber pateado uno que otro en el proceso, revisó el casillero al fondo del salón. En momentos como estos, no sabía si agradecer o no que ese salón de música estuviese abandonado. Rebuscó un poco más en el casillero hasta que encontró un par de toallas empolvadas.

Mejor que nada.

Podía ir a la enfermería, inventarle algo a Shizune y dormir ahí, pero no estaba de ánimos para eso. Quería evitar en la medida de lo posible el tener mucho contacto con otros por ahora. No era porque estuviese de mal humor por la falta de sueño, incluso si estuviese en perfectas condiciones no lo haría por un tiempo. Después de todo lo que había pasado en esas semanas desde la pelea que tuvo con el tarado de su hermano, no se sentía cómodo cuando pasaba demasiado tiempo con otros. Lo del parque de atracciones fue solo un lapsus, una salida en grupo no era algo que el quisiese repetir.

—Tsk. Al menos solo estaban empolvadas —gruñó luego de oler de cerca aquellas toallas.

No era que oliesen bien, ni de broma, pero al menos no olían como la ropa sucia de su hermano, eso era mucho que decir y una razón aceptable para poder usarlas. Si el olor se le prendía solo tomaría un baño en casa. Luego de sacudirlas un poco las acomodó en el suelo. No necesitaba un cobertor o un colchón, le bastaba con tener una almohada.

Solo esperaba que esa tonta Hyuga no llegase ahí a la hora de recesos con otro de sus almuerzos, porque estaba seguro que el mal humor que tenía por la falta de sueño, se descargaría en ella.

Esa rara… ahora que lo pensaba, no había hablado con ella desde ese día en el parque de diversiones y de eso ya habían pasado dos semanas. Extraño, porque se habían visto en clase y no parecía que ella lo evitase. Lo saludaba, aunque él solo le devolvía el saludo de vez en cuando.

Tampoco parecía haber insistido más con su comida. Quizá y al final se había rendido con ellos, era lo más seguro.

"Namikaze-san merece una nueva oportunidad…"

O tal vez no…

"Naruto-kun también lo merece, ambos lo merecen…"

¡Al diablo con ella!

Si se aparecía en su presencia o no, no importaba. Lo importante ahora era dormir, dormiría todo el resto de la jornada y ya luego regresaría a casa.

—000—

— ¿Dónde…?

—Parece que al fin despiertas

Aún desorientado, Naruto giró su cabeza hacia el lugar donde provenía aquella voz.

—"¿La enfermería?"

—Deberías procurar dormir adecuadamente, aún estas en etapa de crecimiento, Naruto-kun —le sonrió ella al pasarle un vaso con agua.

— ¿Qué hago acá, Shizune-neechan? —cuestionó.

La pelinegra sonrió cuando el rubio hizo una mueca al beber el líquido.

— ¿No lo recuerdas?

El rubio hizo otra mueca mientras bebía, ¿por qué el agua sabía tan amarga?

—Viniste acá con Hinata-san, pero tan pronto entraron te desmayaste

—Esto sabe horrible, ¿qué le pusiste al agua?

—Nada, cuando el cuerpo no descansa correctamente empieza a deshidratarse y cuando empieza a beber agua, se siente de esa forma —negó tranquila—. Aunque para algunos sabe bastante bien

—Ya… Entonces, vine aquí con Hinata antes, ¿cierto?

Ella asintió.

No recordaba muy bien lo que había pasado antes de desmayarse. Recordó que estaba buscando un lugar para dormir, luego se topo con Hinata… ella le había preguntado si estaba bien, él le dijo que si y luego…

— ¿ocurre algo? ¿Te sientes mal?

—S-Si… ¿Por qué lo preguntas?

—Tus mejillas están un poco rojas —señaló ella.

Tan pronto lo hizo el rubio se llevó el vaso de agua a la boca y bebió su contenido de un solo.

—E-Estoy bien, no pasa nada —rió torpemente.

—Lo mejor será que descanses, solo queda media hora para que terminen las clases —le sonrió ella.

—De acuerdo —asintió volviendo a acomodarse en la camilla, cubriéndose hasta la cabeza.

Había recordado lo sucedido, Hinata le había dicho que fueran a la enfermería y tan pronto llegaron el colapso, pero… ¿por qué se había sentido tan nervioso cuando ella tocó su rostro?

Definitivamente la falta del sueño lo estaba haciendo desvariar.

Lo mejor era descansar y recuperarse.

—000—

—Puedes adelantarte, Niisan, no es necesario que me esperes

— ¿Está segura?

Neji la veía con preocupación.

—Sí, dile a Ku-Kurama que no se preocupe —sonrió ella, intentando tranquilizarlo.

—Bien, como usted diga —suspiró— Cualquier cosa, llámeme, por favor

—De acuerdo, Niisan.

—Nos vemos, Hinata —despidió Tenten con una sonrisa.

— ¡Qué la llama de la juventud te acompañe, Hinata-san! —expresó Lee con euforia.

—S-Si… gracias… Nos vemos.

Tenten y Neji solo pudieron negar por lo bajo ante la actitud de su amigo. Posterior a eso, se encaminaron hacia la salida.

—Hinata si que ha cambiado

El comentario de Tenten llamó la atención de Neji.

— ¿Por qué lo dices?

— ¿No te has dado cuenta? —Sonrió ella—. Antes siempre esperaba a que terminaras tus prácticas, no lo decía pero era obvio que temía caminar sola de vuelta a casa. Últimamente es ella quien te pide te adelantes, no lo parece, pero Hinata definitivamente está creciendo

El castaño detuvo sus pasos. Su rostro reflejaba sorpresa que lentamente se convertía en entendimiento. Inconscientemente giro su cabeza hacia atrás, al lugar donde se supone habían dejado a su prima.

—Deberías estar orgulloso por ella, Neji

—Sí, creo…

"—Así que esa es tu respuesta

Neji masculló un insulto por lo bajo que Naruto no logró escuchar.

El mismo día que iniciaron las clases del segundo semestre, Neji había encontrado una nota en la taquilla de sus zapatos. La hoja no decía mucho, solo que lo esperaba al final de clases en el patio trasero del edificio este, cuando vio el nombre de: Uzumaki Naruto al final de la hoja supo que no podía esperar que fuese por algo bueno.

Es más, sabía perfectamente la razón del por qué lo citaba en ese lugar. Su prima.

Todo inició como un intento de conversación, culminó con una pelea. No le sorprendía, el rubio idiota que tenía enfrente no era bueno dialogando sin golpes de por medio.

Lo siento, Neji —dijo Naruto limpiando la sangre que resbalaba por la comisura de sus labios.

No, no lo sientes —bufó Neji desde el suelo.

Ambos podían sentir sus músculos palpitar, producto del calor del momento, la respiración cansada y el sabor salado de la sangre.

Sabes que podrías estar cometiendo un error —continuó Neji.

Quizá, pero no pienso arrepentirme por ello —respondió Naruto.

¿Por qué? —Neji respiró profundo, calmando el dolor que comenzaba a hacer mella en él—. ¿Por qué quieres seguir cerca de Hinata-san, sabiendo que solo podrías lastimarla como lo has hecho antes al rechazarla?

Idiota —se burló Naruto al dejarse caer sentado al suelo, cerca del castaño—. De nada sirve que te llamen genio, eres un idiota —rió.

Responde

¿Crees que fue agradable rechazarla? —Sonrió con amargura—, Siempre pensé que Hinata era una chica oscura, tímida y rara, básicamente un bicho raro

Eso no es agradable —reprendió Neji al dirigirle una mirada molesta.

Quizá, pero aún así, me agradan las personas como ella

Neji lo miró como si estuviese loco.

Hinata siempre fue buena conmigo, era amable y me ayudaba cuando lo necesitaba

Una sonrisa nostálgica se dibujo en sus labios.

Incluso ahora sigue haciéndolo

Neji observó en silencio la expresión del rubio.

Siempre me pareció que actuaba raro cuando estaba cerca de mí, incluso una vez pensé que le desagradaba, pero cuando supe que bueno… ya sabes… —dijo mirando hacia otro lado—, que ella me a-amaba…

Naruto suspiró frustrado removiendo su cabello.

Bueno, al inicio me sentí feliz de saberlo, pero… pero a mí…

Pero tú querías a Sakura ¿no?

Nunca quise lastimar sus sentimientos, pero no podía mentirle… Luego de eso nos distanciamos…

Neji suspiró sentándose en el suelo con pesadez. Ese idiota no se había contenido mucho en golpearlo.

¿Tienes idea de lo mierda que me sentía cada vez que la veía? ¡Cuando la miraba ella huía de mí como si fuese la cosa más aterradora del mundo y cuando quería hablarle, las palabras siempre terminaban atoradas en mi garganta! —Exclamó con frustración—. Sabía que la había lastimado pero no sabía cómo tratarla sin tener miedo a empeorar todavía más las cosas ¿sabes lo que se siente eso?

Neji tenía que aceptar que el rubio tenía razón. Él no sabía que se sentía eso.

Ni te imaginas lo difícil que fue eso… para ambos… —suspiró—. Costo demasiado que los dos pudiésemos volver a ser amigos, aún así…

Una sonrisa un triste se dibujo en sus labios.

Quizá quieras volver a golpearme por decir esto, pero… —Neji frunció las cejas—, A pesar de todo lo que pasamos por aquel rechazo, fue gracias a eso que también puede darme cuenta de lo increíblemente genial que es Hinata —rió bajo—. Hay tantas cosas de ella que antes no sabía y ahora puedo ver y que incluso así me sigue sorprendiendo

Era cierto, Neji quería volver a golpear a ese tarado.

Definitivamente eres un idiota —dijo Neji.

El rubio le dirigió una mirada de reproche, pero acepto el insulto, lo merecía, lo sabía.

Quizá y por ello es que no planeo dejar que algo así vuelva a suceder —dijo al retomar parte de la seriedad en su voz—, El separarme de Hinata ahora es impensable

¿Y si la lastimas?

Eso no pasará —dijo con firmeza.

La expresión del rubio se relajo un poco.

Entiendo que quieras protegerla, yo lo haría en tu lugar, de verás que si, sin embargo…

¿Podía hacerlo? Esa era la pregunta que rondaba en la mente del Hyuga.

Neji… estas subestimando a Hinata

Aquellas palabras incomodaron al castaño.

Ni ella ni yo somos los mismos de antes —afirmó con seguridad—. Así que lo diré de nuevo, ¡No pienso alejarme de Hinata!

La mirada llena de determinación que Naruto le dirigía le dejaba en claro que no estaba mintiendo.

Las palabas del rubio no era ni de cerca las más conmovedoras del mundo, al menos no para él. De hecho le parecían bastante toscas y sin sentido, pero así era él. Sin embargo, en parte tenía que considerar lo que había dicho. Quizá él si estaba subestimando a su prima…

Tal vez era por los golpes que el rubio le había proporcionado y que ahora le hacían desvariar al punto de perder el juicio, porque de lo contrario no estaba seguro de que estuviese considerando esa locura.

Haz lo que quieras —suspiró—, pero si lastimas a Hinata-sama, te partiré el rostro

Si eso pasa, ni siquiera intentaré defenderme —rió."

Neji seguía sin creer que aquella decisión que tomó fuese la correcta, pero tampoco creía que estuviese equivocada del todo.

Suspiró internamente antes de seguir a sus amigos, quienes parecían discutir más adelante, o más bien, su amiga era quien parecía regañar a su amigo por haber tirado su mochila en medio de uno de sus arranques de euforia sobre la llama de la juventud.

—000—

Hinata se encaminaba entre los pasillos de la escuela. Debía regresar a la enfermería para comprobar que Naruto estuviese bien. Aunque una parte de ella se cuestionaba el qué había pasado con Menma.

Según escuchó entre sus compañeros, el pelinegro había desaparecido de la clase antes del receso. Eso la hizo sentir un poco mal, pues ella no había logrado percatarse de su ausencia.

Quiso creer que él regresaría al menos a recoger sus cosas, pero no fue así.

Ahora ella llevaba consigo sus cosas, las de Menma y las de Naruto, le costó un poco apañárselas para cargar con los tres pero lo había logrado. Solo esperaba que Menma se encontrase bien, algo le decía que si Naruto estaba mal, él podría estarlo también.

—Tal vez debería llamarlo —meditó.

Era extraño que ella tuviese el número de Menma, sin embargo, si lo pensaba bien, después de haber pasado un tiempo como su esclava, o más bien, como la chica de los recados, era normal que lo terminase guardando en su agenda.

Luego de considerarlo un poco más, decidió guardar de nuevo su teléfono. Menma no era una persona a la que le gustase que lo molestaran con llamadas sin una razón importante, importante para él, claro está. A pocos pasos de la enfermería pudo sentir la pequeña vibración de su celular.

Remitente: Menma

Motivo: Mi mochila

Sala de música, ahora

Algunas cosas nunca cambiaban, suspiró internamente.

Pero le alegraba saber que él estaba bien, de alguna forma. Aunque ahora tenía que entregarle primero sus cosas a Naruto. Se estaba metiendo en problemas si hacía esperar a Menma, lo sabía, pero no podía dejar que Naruto se fuese sin sus cosas.

—Con permiso —dijo al entrar en la enfermería.

—Hinata-san, vienes a ver como esta Naruto, ¿no? —le sonrió Shizune.

—S-Si

—Descuida, él está mejor ahora, puedes verlo por ti misma

La joven dirigió su mirada hacia el lugar, una sonrisa sutil se dibujo en sus labios al ver al rubio levantarse de mala gana de la camilla.

—Es bueno ver que estés mejor, N-Naruto-kun

El rubio reaccionó a su voz, quizá un poco extraño desde el punto de vista de ella pues parecía haber perdido gran rastro del sueño que le quedaba y parecía un tanto pálido al verla.

—H-Hinata, hola

Su sonrisa parecía un tanto incómoda, nada común en él, pero decidió atribuirlo al hecho de que apenas y recobraba el conocimiento.

—Traje tus cosas —dijo mostrando su mochila—. Sakura-san dejo una copia de la tarea entre tus cuadernos

—Oh, gracias, Hinata —dijo recibiendo la mochila.

Shizune solo pudo sonreír en silencio, de cierta forma era una escena un tanto graciosa para ella, pues era obvio que Naruto estaba evitando tener un contacto directo con Hinata y ella no parecía entender bien él porque. Bueno, ella tampoco lo entendía, pero igual le resultaba gracioso.

—Hinata-san, ¿y esa otra mochila? —observó la pelinegra con atención.

—Ah, esto…

— ¿Esa no es la mochila de Menma? —señaló Naruto.

—S-Si, él me pidió que la cuidara por un momento —inconscientemente apretó más la mochila contra ella—. N-Namikaze-san dijo que solo iría por algo que olvido en clase

Estaba mintiendo, Naruto lo sabía. Hinata era tímida pero cuando mentía siempre evitaba ver directamente a su alrededor.

—Bueno, quizá deba ir a buscarlo para darle su mochila

La sonrisa en su rostro solo delataba más su nerviosismo.

—Si quieres puedes dejármela a mí y yo se la doy, igual vivimos juntos ¿no?

Hinata observó con sorpresa al rubio.

¿Estaba hablando enserio?

Una sonrisa se dibujo en sus labios. Le alegraba que Naruto se ofreciese a hacerle un favor a su hermano.

—Esta bi-

—Oye, Shizune, dame algo para el dolor de cabeza

Shizune pudo haber jurado que la temperatura en el ambiente había descendido un par de grados en cuanto Menma había entrado al lugar.

—000—

Naruto suspiró incómodo, removiendo su cabello con una mano.

—Hinata, gra-

—No te pedí que vinieras, así que no planeo agradecerte, Hyuga

Frío, seco, malhumorado y directo, así era Menma la mayor parte del tiempo. Naruto y Hinata lo sabían, aunque el rubio quería golpearlo por su falta de tacto justo ahora.

—Menma

—L-Lo sé, Namikaze-san, lo siento —respondió ella con una sonrisa nerviosa.

El pelinegro solo chasqueó la lengua antes de entrar a su hogar sin despedirse.

Naruto suspiró molesto por ello.

Era cierto que Hinata los había acompañado hasta su casa por voluntad propia, pero no era con mala intención. Aunque hasta él se sintió un tanto incómodo con eso. ¡Vamos! ¡Este tipo de cosas no se supone que pasen así! ¿Desde cuándo una chica acompaña a un chico hasta la puerta de su casa? Eso tenía que ser al revés ¿no?

Cualquier hombre sentiría parte de su orgullo herido.

Pero se trataba de Hinata.

¡Ella solo estaba haciendo amable! ¿Es que acaso el idiota de su hermano no lo entendía? ¿Por qué Menma no podía ser un poco más sensible?

No, no podía. Menma tenía la misma sensibilidad y delicadeza que un grano en el trasero.

—Ah, bueno, yo… creo que me retiro

La voz de Hinata lo sacó de sus divagaciones.

—A-Ah, sí, gracias por, ya sabes, acompañarnos a casa y lo de la enfermería

Decir eso había sido más vergonzoso de lo que Naruto imaginó. Tal vez Menma tuviese un poco de razón, solo tal vez.

—N-No, no fue nada, Naruto-kun, espero que puedas recuperarte pronto

— ¡Qué sorpresa!

La voz de Minato llamó la atención de ambos.

—Ha pasado algo de tiempo, ¿estás de visita?

—Na-Namikaze-sama

—Papá

—Buenas tardes —saludó Hinata con una reverencia— Estaba por retirarme —explicó.

—Ya veo —le sonrió para luego observar a su hijo detenidamente—, Naruto ¿te encuentras bien? Luces cansado

—E-Estoy bien, perfectamente, ¿vas de salida?

—Sí, tengo una reunión con unos socios —explicó—. Puedo llevarte a casa, si gustas, Hinata-san.

—Se lo agradezco, pero no me gustaría ser una molestia

—Para nada, me queda de camino.

—000—

— ¿Cómo ha estado Hiashi? No lo he visto en estos días

—Padre ha estado ocupado con asuntos de la empresa, pero ha estado bien, gracias por preguntar, Namikaze-sama

—No necesitas ser tan formal conmigo, me haces sentir un poco viejo.

—L-Lo siento, Na-, esto, Mi-Minato… ¿san?

—Eso suena mejor —rió él.

Hinata solo pudo enrojecer en respuesta.

Después de haberse despedido de Naruto, ambos habían partido en el auto del Namikaze mayor. El viaje había transcurrido de forma tranquila, aunque ninguno había hablado mucho hasta ese momento. Aquel amable hombre y su padre habían sido amigos de instituto y socios hoy en día, él también era amigo de la infancia de su madre, pero aún así, ella jamás había tenido un contacto directo con él.

Si lo pensaba detenidamente, incluso aunque sus familias tuviesen relaciones amistosas al igual que con la familia Uchiha, desde hace años. Ella no había tenido mucha comunicación con su compañero Sasuke o con los gemelos Namikaze, al menos hasta hace unos meses.

Pero ahora que veía al rubio mayor de cerca, no podía evitar sentir cierta admiración por él. Según lo que había escuchado de su padre, aquel hombre había labrado su propia empresa desde cero, con trabajo duro y esfuerzo, hasta que finalmente logró alcanzarlo. Pero aún con todo aquel éxito, él no desprendía el aura imponente que tenía el padre de Sasuke o el suyo.

Namikaze Minato desprendía una sensación de paz, serenidad y amabilidad tan grandes que hasta alguien como ella podía sentirse en confianza estando cerca de él. Por su parte, Naruto desprendía alegría y energía a donde quiera que fuera, mientras que Menma desprendía misterio y arrogancia. Físicamente aquellos tres hombres eran casi idénticos, aunque los rasgos faciales de los gemelos le recordaban más al rostro de Namikaze Kushina, ella también era diferente de sus hijos. Su cabello rojo como el fuego, sus ojos violetas y un carácter explosivo.

Era increíble que aún siendo familia fuesen tan diferentes entre sí. Pero suponía que debían ser divertido convivir con todos ellos.

— ¿Qué es tan gracioso?

Sus mejillas volvieron a adquirir un tono carmesí al verse descubierta en su observación.

—N-No, no es nada, solo estaba pensando que Naruto-kun y Menma-kun son diferentes de Minato-san —comentó avergonzada, jugando con los tirantes de su bolso.

—Oh, eso —sonrió—. Es porque ellos heredaron más el carácter de su madre

Ella le miró confundida. En lo poco que había convivido con Namikaze Kushina, entendía que Naruto se parecía a su madre en carácter, pero Menma…

—Con Naruto es algo obvio, pero Menma tiene cosas de Kushina también —dijo él, como si hubiese leído su mente—. Kushina es bastante orgullosa, cuando éramos jóvenes también podía ser algo arrogante y mandona, aunque siempre terminaba arrepintiéndose cuando lo hacía y pedía disculpas de forma algo bruscas… Puedes decir que Menma heredo los pequeños detalles de su madre que no muchos ven, aunque los manifiesta de formas un tanto radicales e inusuales

Una sonrisa se dibujo en los labios de Hinata al entender a lo que se refería aquel hombre. Su admiración por él no pudo más que crecer, era obvio que amaba a sus hijos y a su esposa. No había que ser un genio para saber que su esposa y sus hijos también lo querían de igual forma.

Mientras el mayor le relataba alguna de sus anécdotas de juventud, confirmó algo que había estado pensando desde hacía algún tiempo…

—000—

El auto estacionó en la entrada de su hogar cuando el click del seguro se escucho, supo que debía bajar.

—Le agradezco por traerme, Minato-san

Se sentía un poco cohibida por la altura del hombre, no es que fuese exageradamente alto. Pero al estar de frente a él la hacía sentirse más pequeña de lo que era.

—Descuida, fue un placer —sonrió él—. Salúdame a Hiashi

—Lo haré

Dio una pequeña reverencia antes de darse la vuelta para entrar a su hogar.

—Hinata-san

Se giró a verlo, extrañándose por ver como la sonrisa del Namikaze había desaparecido de su rostro.

—Se que debí haberte dicho esto antes —suspiró—. Lamento mucho que Naruto y Menma te hayan puesto en peligro aquel día en la azotea

Hinata le miró con sorpresa.

—P-Pero eso fue…

—No necesitas mentir —le interrumpió—. Sé qué aquello no fue un accidente, nadie tiene esa cantidad de golpes por un accidente

Ella bajo la cabeza. No le gustaba mentir y menos a alguien a quien respetaba como Minato, así que el verse descubierta le hacía sentirse culpable en cierta forma.

—Soy consciente de que existen muchas diferencias entre Naruto y Menma. No las comprendo todas, pero estoy seguro de que eso se debe en gran parte a mi culpa

Hinata apretó el agarré de su bolso cuando Minato dejó escapar un hondo suspiró. Como si con ello dejase salir parte del peso que cargaba en sus hombros y que a pocos dejaba ver.

—Soy feliz de haber construido mi propia empresa y tener conmigo a una familia tan maravillosa. Los amo, podría dar mi vida por ellos. No me arrepiento de haber alcanzado mi sueño, sin embargo, las responsabilidades que vienen con el trabajo me han consumido muchos momentos valiosos que pude haber pasado con ellos.

La mirada distante y dolorosa de aquel hombre tan gentil le había hecho sentir un nudo en la garganta. Cuando era pequeña, su padre no pasaba mucho tiempo en casa. Siempre ocupado con el trabajo. Los pocos momentos que lo veía era cuando tenía tiempo de supervisar la instrucción que su abuela ejercía en ella para hacerla una digna heredera.

Hiashi Hyuga era un hombre de pocas palabras, serio, firme e imponente. Un hombre con honor incuestionable y que ponía las tradiciones y las reglas antes que los sentimientos.

Ella siempre había pensado eso de él. Pero al ver el rostro de Namikaze Minato, con aquella sombra de melancolía en sus ojos, con los hombros ligeramente bajos, solo podía preguntarse si su padre también estaría experimentando aquel tipo de sentimientos. Haber querido pasar más tiempo con su tío, su primo, su hermana y ella. O quizá haber estado más tiempo en casa cuando su madre aún vivía.

—Kushina siempre estuvo al lado de ellos, pero el cuidar un hogar tampoco es fácil

Sus palabras le hicieron recobrar su atención.

—El poco tiempo que pude dedicarles, lo hice de la forma incorrecta. No alcance a entender sus sentimientos, vi como las diferencias entre ellos crecían. Ingenuamente creí que al darles tiempo se solucionaría, pero no fue así… —Una sonrisa amarga se dibujo en sus labios—. Después de todo, creo que he sido un mal padre

—Eso no es cierto —se apresuró a contradecir—. Yo… en estos meses, he estado observando a Naruto-kun y Namikaze-san. Al inicio no entendía sus sentimientos y puede que aún no entienda completamente, pero… pero estoy segura de que ellos no piensan que usted o Kushina-san sean malos padres

Aquella afirmación tomó por sorpresa al rubio.

—Quizá llegaron a molestarse en algún momento, pero jamás han pensado que sus problemas sean culpa de ustedes. Al contrario —negó con una sonrisa—. Naruto-kun y Namikaze-san los aman, ellos han visto lo que ustedes han hecho por ellos y lo que menos desean es causarles problemas.

Lentamente, la sonrisa regresaba a los labios de Minato.

—Justo ahora, ellos están intentando cambiar, a su manera, pero están luchando. Por ellos mismos, pero sobre todo, porque quieren aliviar el dolor que les han causado, estoy segura de ello.

Minato la observó por unos segundos, Naruto tenía buenos amigos, como Uchiha Sasuke y Haruno Sakura. Siempre le preocupo que Menma no pareciese relacionarse con otros. Pero había visto el como aquella joven se había estado acercando poco a poco a sus hijos. Eso lo hacía traer buenos recuerdos de su juventud. Dejó escapar una suave risilla que desconcertó a la joven.

—Realmente te pareces mucho a tu madre

El comentario hizo que la joven se sonrojara.

—Muchas gracias, Hinata-san

—N-No, no tiene que agradecer, y-yo no he dicho nada

—Te equivocas, has dicho mucho —negó sin borrar la sonrisa de sus labios—. Me alegra mucho que Naruto y Menma cuenten con el apoyo de una persona tan amable y cálida como tú, Hinata-san, por favor, sigue a su lado como hasta ahora

Hinata se sintió aún más avergonzada cuando aquel hombre se inclino en una reverencia hacia ella.

—S-Si

—Si ya terminaste de acosar a colegialas inocentes, podemos irnos, ¿cierto?

Un abrumador escalofrío recorrió el cuerpo de ambos. Hinata estuvo cerca de gritar ante el susto y Minato no podía decir que no estuvo tentado a hacerlo también. Ambos giraron su cabeza hacia el lugar de donde habían escuchado aquella voz encontrándose con un malhumorado Kurama, quien parecía fulminarles con la mirada, más específicamente al rubio mayor.

—K-Ku-chan…

—Kurama-san, ¿en qué…?

Kurama bufó.

—El amargado ha estado dando vueltas en la sala desde hace media hora, lo mejor será que vayas a verlo, Hime —dijo señalando con la mirada, la ventana que daba a la sala, ignorando por completo la pregunta que el rubio había intentado hacerle.

Una sonrisa entre divertida y avergonzada se dibujo en los labios de Hinata al ver que su primo estaba dando vueltas en la sala, ingenuo de que ellos estaban afuera.

—La enana salió y dijo que regresaría luego, parece que fue a una tienda de dulces o algo

Hinata observó al pelirrojo con cierta ternura. Parecía que no le importaba lo que los demás hacían en casa, pero no perdía detalle de lo que pasaba a su alrededor.

—El anciano volverá tarde, te veré el lunes

— ¿E-El lunes? —le miró con sorpresa.

— ¿Te preocupa no verme por tres días? —Le miró con una sonrisa ladina—. Tal vez me tope con otras chicas, pero descuida, son solo negocios y ninguna es tan sensual como tú, sabes que siempre te seré fiel, mi querida Mochihime

Minato solo pudo ver apenado como el rostro de Hinata ardía con un tierno color escarlata.

—Y-Yo no lo decía p-por eso, yo… yo…

—Minato, mueve trasero, se me hace tarde

Y sin la menor muestra de respeto, el pelirrojo tiro su maleta en el asiento trasero, abrió la puerta del copiloto y se subió en el auto.

—E-Espera, pero yo tengo una reunión

—Date prisa o le contaré a tu mujer que fingiste estar ocupado con el trabajo solo para no tener que irle a comprar toallas sanitarias a la farmacia.

Esta vez fue el turno del Namikaze para enrojecer.

— ¿C-Cómo es que tú…?

—Rápido —ordenó al presionar el claxon del auto.

—N-Nos vemos, Hinata-san —despidió avergonzado.

—V-Vayan con cuidado —les dijo Hinata, negándose a levantar la cabeza.

—000—

Minato suspiró por lo bajo cuando Kurama le dijo que cruzara en la siguiente intersección.

¿Cómo era posible que un adulto como él estuviese siendo manipulado por alguien quien era apenas unos cinco años mayor que sus hijos?

—Sigue derecho por esta calle —ordenó Kurama.

— ¿Q-Qué pasó con tu auto?

—No tenía ganas de sacarlo

Una discreta y casi imperceptible vena saltó en la sien del mayor. Tenía que conservar la calma, se dijo.

—Es bueno ver que has regresado a vivir a la casa de Hiashi

—La vida de hotel es aburrida y no me gusta tener que pagar a cada semana.

Minato sonrió nervioso, sabía que ese chico era un avaro cuando se trataba de dinero. Incluso de niño.

— ¿Estas feliz de estar de nuevo con Hinata-san?

—Supongo, aunque estaría más feliz si tus crías no rondaran cerca de ella, ¿no has pensado en darlos en adopción?

—Jamás haría eso

—Es una lástima. Gira en la siguiente cuadra a la derecha, ve un poco más rápido, voy retrasado

El Namikaze tuvo que hacer acopio de su fuerza de voluntad para mantener su paciencia. A veces era algo difícil tratar con Kurama.

— ¿Qué me dices del habanero sangriento?

— ¿Te importaría no hablar así de Kushina?

—No me importa, pero igual lo seguiré haciendo

Ese chico…

—No ha podido dormir bien en estos días

— ¿Insomnio?

—Sí, parece que estos días ha estado algo estresada

—Estrés o tal vez su locura innata.

—000—

—Gracias por la comida

Por alguna razón, la cena de esa noche se sentía algo fría.

—Entonces… —Hanabi fue la primera en hablar—. El zorro no vendrá a casa hasta el lunes, ¿cierto?

—Si —respondió Hinata.

—Estará ocupado con algunos asuntos de su agencia, por lo que se —comentó Neji.

Era extraño, pero desde que Kurama había regresado, inconscientemente se habían hecho a la idea de verlo durante las cenas, aunque de vez en cuando se retrasaba por su trabajo, siempre se esforzaba por estar puntual con ellos. Pero ahora no estaba y aunque ninguno de los tres lo dijese abiertamente, se sentía un poco extraño no verlo cenar con ellos, mientras reñía a Neji por arruinarle la cena con "su cara de estreñido".

—Padre no debe tardar en llegar, creo que iré a recalentar su comida

Neji y Hanabi solo asintieron a sus palabras.

—000—

— ¿Seguros que estarán bien sin mi?

—Descuida, Mamá, todo estará bien, de verás —respondió Naruto.

—Solo será un fin de semana —agregó Menma.

—Bien, recuerden que deje comida en el refrigerador. —explicó ella—. Si no es suficiente pueden ir al restaurante de la esquina, la dueña es mi amiga, puede hacerles un descuento. Hay medicinas, algodón y alcohol en el botiquín.

Minato observaba con una sonrisa nerviosa las interminables recomendaciones de su esposa. Era sábado por la mañana, había decidido que lo mejor era llevar a su mujer a descansar y relajarse durante el fin de semana, quizá eso podría ayudarla a controlar sus problemas de insomnio.

La noche anterior se había dado cuenta de que sus hijos no habían dormido porque ella hacía mucho ruido durante las noches. Cuando les dijo la razón de aquellos ruidos ellos lo habían visto como si quisiesen estrangularlo.

—No abran la puerta a extraños, siempre pregunten antes de abrir, ¿de acuerdo?

—Claro que preguntaremos, seguro el tipo que llegue a tocar dirá: "soy un ladrón y quiero llevarme sus cosas, ¿puedo pasar?" —ironizó Menma, recibiendo un codazo de parte de Naruto.

—Esto no será una buena idea. Lo mejor será quedarnos, Minato

— ¡No le hagas caso, Mamá! —Replicó Naruto—, Menma es… bueno, ya sabes, es él.

El pelinegro le fulminó con la mirada.

—Hace tiempo que papá y tu no se dan un fin de semana juntos. No se preocupen por nosotros, de verás

—Bien, pero si algo pasa deberán llamarnos, ¿entendido?

—Si —respondieron ambos, uno de ellos sin mucho afán.

—Vendremos el domingo por la tarde, recuerden que tenemos que celebrar

Ambos le miraron con extrañeza.

—Es increíble que olviden su propio cumpleaños —les sonrió Minato.

—Pórtense bien y coman lo que está en el refrigerador, nada de comida chatarra ni chicas en la casa

Los dos solo rodaron los ojos en respuesta.

—Mamá se preocupa demasiado —suspiró Naruto luego de haberlos visto partir—. Oye, Menma, ¿qué deberíamos…?

Ni siquiera pudo preguntar, porque el pelinegro lo había dejado solo. Escuchó el ruido de la puerta de su cuarto cerrarse a lo lejos. Sin duda sería un fin de semana muy divertido con su hermano.

Amargado.

—000—

— ¡Repite lo que dijiste!

— ¡Eres un idiota!

—Miserable… ¡Tú eres el idiota!

No estaba del todo claro el cómo había comenzado su pelea.

Naruto vagamente recordaba el haberle dicho a Menma que tenían que cenar. Este le había dicho que no tenía hambre, pero igual llegó a la cocina. Grande fue su sorpresa al ver que mucha de la comida que su madre les había dejado estaba dentro de herméticos en los cuales estaba pegada una receta de preparación en la tapa.

Al inicio pensaron que sería una broma, pero cuando abrieron los herméticos supieron que no era así. Ahí solo estaban los ingredientes juntos, pero crudos…

¿Cómo era posible que no hubiesen notado ese pequeño detalle hasta ese momento? ¡Ah! Cierto. Los dos habían comido afuera, cada uno por su lado. Y no podían salir ahora porque había comenzado a llover.

Decir que ambos eran malos en la cocina era poco decir. Naruto lo intentó, pero termino haciendo un desastre. Menma se había molestado y lo había tachado de inútil, en su enojo, el rubio lo reto y el pelinegro terminó haciendo la comida.

En apariencia lucía un tanto aceptable, definitivamente más aceptable que el pedazo de carbón que había preparado Naruto y que se suponía era carne. Al momento de probar el primer bocado… pues, Namikaze Uzumaki Naruto no se caracterizaba exactamente por tener mucho tacto con las palabras.

Primero fueron comentarios irónicos, luego insultos. Finalmente, Menma fue el que alzó el primer plato. Una cosa llevó a la otra. Había platos destrozados en el suelo, los sartenes volaron y uno que otro jarrón había pagado las consecuencias. La mesa estaba volteada, las sillas tiradas y una parecía que tenía la pata quebrada. Lo que había comenzado como una pelea por la comida, había tomado un rumbo completamente diferente.

— ¡Pedazo de mierda!

— ¡Basura!

— ¡Inútil!

— ¡Amargado!

— ¡Retrasado!

Ambos jadeaban, por los gritos y por el cansancio de haberse golpeado y tirado cosas.

—Hubiese preferido que el teme fuese mi hermano

—Ni que yo estuviese agradecido de tener que serlo, solo eres un dolor en el trasero

— ¡Debí haber sido hijo único!

— ¡Ni siquiera debiste haber nacido! ¡Ojala desaparecieras para siempre!

Los parpados de Naruto se abrieron cuan grandes eran ante aquella última frase. No era la primera vez que Menma le decía que desapreciara de su vida. La vez anterior lo había justificado por su falta de razón en aquel momento, pero ahora… Menma estaba completamente lucido.

Y eso había dolido.

El silencio reino por un par de minutos más hasta que el sonido de la puerta principal ser azotada hizo al rubio reaccionar.

Menma se había ido.

—000—

—Luces horrible

—Que te jodan, Samui —gruñó Kurama, sin quitarse la toalla que cubría sus ojos.

— ¿Tan mal te fue?

La rubia se dejo caer en el sillón individual frente al pelirrojo.

—Esa momia es insoportable, no me extraña que su hijo también sea un amargado

—Tu respeto hacia los mayores nunca deja de sorprenderme —comentó al destapar una cerveza como si de una lata de jugo se tratase—, ¿cómo fue que te volviste un idol con esos modales?

— ¿Y tú cómo te haces llamar doctora si vistes como prostituta?

Kurama soltó un gruñido ante la patada que la rubia le había proporcionado en la espinilla con sus finos zapatos de punta.

—No sé qué planees —dijo antes de darle un sorbo a su bebida—, solo te recuerdo que aquellas personas no son tu familia

—Eso ya lo sé, es una suerte que no lo sean, me volvería loco si lo fueran

Samui sonrió con gracia.

— ¿Lo haces por la niña que trajiste el otro día?

—Estas algo curiosa hoy, pechugas rellenas

Kurama se giró sobre el sofá, justo antes de ser víctima de otra de aquellas patadas punzantes.

—000—

Naruto lanzó un improperio más al aire antes de tirar la escoba con la que intentaba limpiar el desastre que había quedado tras su pelea con Menma.

¡Ese idiota!

Había hecho un desastre –igual que él–, en la cocina y el comedor, luego se había salido de la casa, dejándole todo el trabajo de limpieza a él.

Eran cerca de las 10:00 p.m. y el imbécil ese aún no volvía. ¡¿Por qué no lo hacía?! ¿Acaso era una especie de hombre de acero que no le afectaba la horrible lluvia que había afuera?

No era que estuviese preocupado por él, ni de broma. Ese estúpido le había dicho que prefería que él no hubiese nacido y no es como si eso le afectase. A él también le hubiese gustado que Menma no existiera… ¿cierto?

—Demonios —masculló al cerrar con brusquedad la cortina de la ventana que daba hacia la calle—. Menma-baka, ni siquiera se llevó un paraguas. Si se enferma es su culpa

Harto de intentar limpiar los interminables trozos de porcelana rotos en el suelo, dejo todo tirado y se encerró en su habitación.

Aún estaba cansado por las noches que no había logrado dormir en esa semana. Esperaba que con la lluvia al menos pudiese conciliar el sueño.

Cerca de las once de la noche pudo escuchar el sonido de la puerta principal abrirse y cerrarse, seguido de unos pasos y finalmente otra puerta cerrarse.

Con eso, Naruto supo que Menma había regresado a casa.

Al menos ahora ya podría descansar.

—000—

Menma maldijo una y otra vez en su mente. Su cuerpo tiritaba con fuerza, podía sentir el frío calar sus huesos, pero aún así su frente sudaba. Su garganta ardía como el infierno y podía sentir una punzada en sus pulmones con cada respiración.

Tal vez debió haber tomado un baño de agua caliente anoche.

Tosió y su garganta dolió aún más.

La noche anterior blasfemó el haberse salido de la casa sin un paraguas. Pero todo era culpa de ese retrasado que tenía por hermano.

No debió haber nacido.

Se lo había dicho ayer y lo pensaba ahora… Aunque una parte de él, una muy, muy en el fondo le decía que tal vez no debió haberlo dicho porque quizá y solo quizá lo había lastimado.

No.

Él no estaba equivocado. Ese idiota se había ganado que le dijese eso.

Volvió a toser.

—Mi-erda

Tuvo que hacer enorme esfuerzo para levantarse de su cama. Si mal no recordaba, su madre les dijo que había medicina en el botiquín. Aún estaba oscuro, quizá fuesen cerca de las tres de la madrugada.

Genial.

Se arrastró por el pasillo, el rastro de agua que había quedado a su paso hace varias horas aún no terminaba de secarse.

—000—

El sonido de un pitido constante y la luz parpadeante cerca de sus parpados comenzó a molestarle.

Hinata no era una persona perezosa. Pero estaba segura de que aún no era hora de levantarse. Sin embargo, el sonido seguía y cuando no pudo resistir más, abrió con pereza sus parpados, tanteo con su mano el buro junto a su cama esperando encontrar su despertador. Su vista aún estaba borrosa, pero logró identificar el objeto del cual provenía aquella luz y el sonido.

Su celular.

— ¿Diga?

Su voz salió pastosa y ni siquiera se molesto en revisar el identificador de llamadas.

—Hyu-Hyuga

— ¿Si…?

—Medicina… cuál debería… ahora…

Aún desconcertada por aquella áspera voz, retiro el aparato de su oído. Todo rastro de sueño desapareció por completo cuando pudo observar el nombre de "Menma" en la pantalla. ¿En verdad era él? ¿Por qué se escuchaba tan diferente?

— ¿Na-Namikaze-san?

—Hyuga… rápido —seguido a eso se escucho una fuerte tos.

— ¿Se encuentra bien? —era tonto preguntarlo, lo sabía—. ¿Dónde se encuentra ahora?

—Maldi-ción… solo… trae algo de…

— ¿Namikaze-san?

La llamada no se había cortado aún, pero había logrado escuchar el sonido de un golpe, seguido por otros ruidos más. La sangre se le helo por completo.

— ¿Namikaze-san? ¿Namikaze-san? ¡¿Menma?!

—000—

Naruto se removió en su cama, podía escuchar unos ruidos a lo lejos. Si se trataba de un fantasma o un ladrón, esta vez tendrían que esperarlo. Estaba demasiado cansado como para sentirse asustado.

Los ruidos continuaron por unos momentos más, hasta que un ruido más fuerte que el anterior se dejó escuchar, pero no por eso los sonidos se detuvieron. Su madre no estaba en casa para hacer aquellos ruidos, por lo que la teoría de un fantasma o un ladrón ahora si era factible.

Tenía que ser una broma, se dijo Naruto al ver el reloj en su mesa de noche, marcando las 3:33 a.m. Esa hora era mala, muy mala. La infinidad de películas de terror que Sasuke le había obligado a ver, como castigo por fastidiarlo hasta el cansancio, daban fe de ello. Justo cuando por fin estaba logrando dormir una noche entera. ¡Oh, pero no! ¡Esta vez no! Por ningún motivo estaba dispuesto a asustarse y correr al lado de Menma.

Tomó su antiguo bate de beisbol y con paso trémulo salió de su cuarto, bajo las escaleras y se encaminó hacia el lugar donde había escuchado aquellos ruidos. La cocina. Tragó en seco cuando a lo lejos logró escuchar algo parecido a unas voces, pero no lograba entender lo que decían. ¿Sería un fantasma? Su frente sudó cuando escuchó el sonido de algo caer pesadamente y ver una mano en el suelo.

« ¿Namikaze-san? ¿Namikaze-san? »

Su cuerpo se congeló al instante y el bate de beisbol que llevaba en sus manos cayó al suelo.

« ¡¿Menma?!»

— ¡Menma! —Se apresuró a su lado.

Con poca delicadeza giro el cuerpo del pelinegro. El miedo invadió su cuerpo al ver el estado en que su hermano se encontraba. Su cuerpo estaba temblando, pero sus mejillas estaban rojas y el sudor empapaba su rostro.

« ¡Menma! »

Solo hasta ese momento Naruto fue consciente del celular que estaba tirado al suelo. Parecía que Menma había estado hablando con alguien justo cuando se desmayo.

«Responda, por favor»

Él conocía esa voz.

— ¿Hinata?

« ¿Na-Naruto-kun? »

Naruto estuvo a punto de decir algo más, pero Menma se removió entre sus brazos con un jadeo lleno de dolor.

— ¡Menma!

Hinata reaccionó en ese momento.

«Naruto-kun, por favor, dime cómo esta Namikaze-san»

Naruto se colocó el teléfono entre el hombro y la oreja derecha.

— ¡Rayos! Esta ardiendo en fiebre. Hinata, te habló luego, tengo que llevar a Menma a su cuarto

«S-Si»

El rubio ni siquiera respondió a las preguntas de la joven, pero no podía hacerlo en ese momento. Metió el teléfono en su bolsillo trasero, con algo de dificultad coloco el cuerpo del pelinegro en su espalda. Su prioridad ahora era llevar a su hermano a un lugar seguro.

—Necesitas adelgazar, Menma —gruñó el rubio al tambalearse mientras subía las gradas.

Ese no era el momento para hacer bromas, lo sabía. Pero tenía que escuchar su propia voz en ese momento.

Le costó un poco más terminar de subir las gradas, pensaba llevar al pelinegro a su habitación al fondo, pero la suya estaba más cerca. Pateo con fuerza la puerta y como pudo retiro todas sabanas y dejo caer el cuerpo de Menma sobre el colchón.

Este emitió un quejido lastimero, seguido por una tos seca.

—Diablos…

Naruto no era bueno en muchas, quizá demasiadas cosas. No era algo que se atreviese a admitir, pero justo ahora no podía hacer el tonto y decir que si sabía.

Inconscientemente comenzó a andar en vueltas dentro de su habitación. Esto tenía que ser una mala broma, se dijo. ¿Por qué le pasaban estas cosas a él? ¡Todo esto era culpa de Menma! Él se había salido a lo idiota debajo de la lluvia. ¿Por qué tenía que fastidiarlo a él con esto?

La cabeza le estaba comenzando a dar vueltas, por lo que decidió parar y dejarse caer en la silla de su escritorio.

No, eso no era culpa de su hermano.

Menma no era de los que se enfermaban fácilmente. Él lo sabía. También sabía que durante la semana, el pelinegro había dormido tanto como él, es decir, casi nada. Él lo había estado fastidiando durante las noches cuando escuchaba aquellos ruidos, más que por susto, lo estuvo haciendo porque le molestaba que él lo ignorase. Y si se habían peleado fue porque él le había dicho que su comida sabía a estiércol… Eso desato todo. Si él se hubiese callado o hubiese dicho algo diferente, nada de eso estaría pasando…

¡Pero Menma también lo había insultado! ¡Incluso le había dicho que deseaba que no hubiese nacido!

3:43 a.m.

Suspiró. A esa hora ningún doctor lo atendería y el hospital estaba lejos, ni siquiera tenía un auto o permiso de conducir para llevar a Menma hasta allá.

¡Mierda!

Removió su cabello con frustración.

— ¿Qué voy a hacer ahora?

El bolsillo de su pantalón trasero vibro sacándole un pequeño grito por el susto.

— ¿Kowabani?

« ¿N-Naruto-kun? »

—Hinata —suspiró aliviado.

«Namikaze-san… ¿Cómo esta él? » —Podía escuchar la preocupación en su voz.

—No lo sé —respondió—. Escuche unos ruidos y cuando baje lo encontré tirado en la cocina. Hinata, él luce muy mal… No sé qué hacer, a esta hora no hay doctores, el hospital esta a una hora de aquí, nuestros padres no están, ¿Qué se supone que debo hacer?

Hinata podía identificar la preocupación y la frustración en la voz de Naruto. Entendía la preocupación del rubio, ella también estaba preocupada y se sentía impotente por no estar ahí con ellos en ese momento.

«Naruto-kun, tienes que calmarte»

— ¡Eso ya lo sé! Joder, Hinata, tu no lo entiendes, esto no estaría pasando si no fuese por mi culpa, yo comencé la pelea y por eso el se salió de casa a mitad de la lluvia, si yo-

« ¡Tranquilízate! » —Su voz se dejó escuchar con más fuerza—. «Naruto-kun, este no es momento de buscar culpables. Namikaze-san te necesita en este momento, no puedes perder la calma y actuar de forma infantil ahora. Tienes que ser fuerte»

Naruto quedó sin poder hablar en ese momento. Las palabras de ella habían sido como una bofetada con guante blanco en su cara. Hinata nunca le había hablado de esa forma.

—L-Lo siento…

«Lo importante ahora es saber el estado en que Namikaze-san se encuentra» —ella no había perdido la firmeza de su voz—. «Hace un momento, dijiste que él estaba ardiendo en fiebre, ¿cierto? »

—Sí, aún lo está —lo comprobó al acercarse a él y tocar su frente.

« ¿Hay algún botiquín en casa? »

—Hay uno en la cocina.

«Llévalo hasta la habitación y comprueba su temperatura con ayuda del termómetro».

—De acuerdo

Naruto apretó la tecla del altavoz, dejo el móvil sobre la mesa de su escritorio, antes de hacer lo que la joven le había ordenado. En su trayecto maldijo el no haber terminado de recoger el desastre que había dejado la noche anterior en la cocina, pero prefirió ignorarlo. Hinata tenía razón, tenía que mantener la calma y concentrarse en ese momento.

« ¿Cuánto marca el termómetro? »

—40°C.

Hinata apretó sus manos hasta que sus nudillos se tornaron ligeramente blancos. Eso era malo. Menma tenía una fiebre muy alta. Y por lo que sabía, su cuerpo seguía temblando, tosía repetidas veces y al parecer se había quejado en varias ocasiones por el dolor de cabeza.

«Naruto-kun… yo, buscaré una forma de llegar con ustedes ahora, ¿sí? »

— ¿Disculpa?

«Namikaze-san no está bien y tú vas a necesitar ayuda, así que iré ahora mismo».

— ¿Te volviste loca? ¿Has visto la hora?

Hinata se encogió en su lugar, pese a no estar en persona, había sentido el enojo de Naruto al otro lado de la línea.

—Ni hablar, Hinata, tú no vas a salir a esta hora de la madrugada y exponerte de esa forma

«Pero-»

—Sin peros —ahora era el turno del rubio de sonar firme—. Si quieres ayudarme quédate donde estas y dime que tengo que hacer. Suficiente tengo con preocuparme con Menma, no voy a comerme los sesos y el alma imaginando que algo puede pasarte por venir hasta aquí en la madrugada

«S-Si…»

Tal vez lo último que había dicho fue innecesario, pero el rubio estaba determinado a dejar en claro su punto y no iba a aceptar replicas.

—Bien, ¿qué tengo que hacer ahora?

«La fiebre es muy alta, tienes que hacer que baje, busca lo siguiente…»

—000—

—Mierda —gruñó Naruto.

Algunas de sus propias prendas de ropa se habían enredado en sus pies, mientras buscaba ropa limpia que Menma pudiese usar.

— ¡Wow!

Naruto suspiró aliviado al ver que el recipiente de agua que llevaba en manos estaba a salvo, luego de casi tropezar en el último escalón.

—Demonios, Menma, quédate quieto —masculló cuando intentó tapar al pelinegro con una sabana delgada y este se resistía.

—000—

Naruto exprimía con fuerza el paño que había remojado en el recipiente de agua, antes de colocarlo en la frente de Menma, quien seguía jadeando.

—Su cuerpo ya no tiembla como antes.

«Eso es bueno, asegúrate de que este hidratado, si no puede beber agua, usa pequeños trozos de hielo» —explicó—. «Mantén otros paños listos para poder cambiar el que tiene. Hay que cambiarlos a cada diez minutos»

—De acuerdo.

Naruto bajó rápidamente a la cocina y volvió con pequeños trozos de hielo que había quebrado con ayuda de una cosa que había visto usar a su madre para hacer puré.

—Hinata, encontré jarabes para la tos, analgésicos y antibióticos. ¿Cuál debo darle primero?

La joven se asombró por lo rápido que el rubio había concluido el uso de la medicina.

«P-Por ahora usa los analgésicos, eso ayudará a disminuir la fiebre y aliviar los dolores musculares»

—Joder, Menma, no me muerdas

Hinata no pudo evitar soltar una pequeña risilla ante eso último. La situación parecía haberse calmado un poco, así que se permitió relajarse un poco.

Por su parte, Naruto pudo experimentar cierto alivio cuando escuchó la pequeña risa de Hinata a través del teléfono. Era una suerte que ella estuviese ahí ayudándolo.

— ¡37° C! ¡Está bajando! Hinata, la fiebre está bajando

Hinata sonrió ante la noticia.

«Me alegro mucho escuchar eso, Naruto-kun» —exclamó alegre—. «Pero no podemos descuidarnos»

—Claro, ¿qué tengo que hacer ahora, sensei? —preguntó con buen humor.

«Debes cambiar de nuevo su ropa y también el paño en su frente, esta vez puedes dejar una compresa desechable»

—A la orden

Naruto hizo lo que Hinata le había dicho, aunque había batallado un poco en el cambio de ropa, su hermano seguí enfermo e inconsciente, pero no por eso parecía dejar de moverse como un pescado que recién sacaban del agua.

—"Es bueno que seas un hueso duro de roer, ¿eh, Menma?" —sonrió al colocar la compresa en su frente.

«Naruto-kun»

La voz de Hinata lo sacó de sus divagaciones.

«Creo que deberías preparar algo para Namikaze-san, ya que la fiebre ha bajado podrá comer algo liviano»

La sangre de Naruto se detuvo en ese momento. ¿Estaba hablando enserio? Eso tenía que ser una broma… ¡Él no sabía cocinar! Si supiera no habría tostado un pedazo de carne hasta reducirlo al tamaño de una piedra de carbón.

« ¿N-Naruto-kun? »

—A-Ah, si… c-cocinar, ¿cierto? —Soltó nervioso—. ¿Q-Qué debería cocinar?

«Creo que algo de sopa y arroz cocido estaría bien»

—Ah, c-claro… sopa y arroz, ¿no?

« ¿Naruto-kun?»

— ¿C-Cómo se hace eso?

El silencio reino en el lugar.

«Creo que sobró arroz de la cena, llevaré algo ahora, ¿sí? »

— ¿Eh? Pero-

«Y-Ya casi las seis de la mañana, no habrá problema si salgo ahora de la casa, ¿no?»

—S-Supongo…

Hasta ese momento, Naruto fue consciente de la hora. El cielo ya estaba claro y el sol asomaba en el horizonte.

—Intentaré hacer la sopa, creo que vi una receta de mamá en la cocina —dijo al levantarse de su asiento—. No creo que sea muy difícil, ¿cierto?

Hinata dudo en responder.

« ¿Estás seguro? Y-Yo puedo hacerla en cuanto llegue»

— ¡No! —Exclamó, callándose al instante—, quiero decir, ya te he molestado mucho, Hinata, hacer algo de sopa no creo que sea una tarea imposible para mí.

«E-Esta bien. Colgaré ahora, si tienes una duda llámame, ¿está bien?»

—S-Si, seguro

Naruto dejó escapar un fuerte suspiró en cuanto escucho la llamada cortarse.

6:05 a.m.

Esas habían sido las tres horas más intensas de su vida, se dijo al ver a Menma aún descansando en su cama. Al menos ya no estaba tan pálido, su cuerpo había dejado de temblar y ya ni tosía a cada rato. Eso era un alivio.

Su vista volvió al teléfono sobre la mesa de su escritorio. ¿Cuánto tiempo había estado Hinata al teléfono por él?

La respuesta era obvia, pero aún así todavía le costaba asimilar todo lo que ambos habían pasado en esa madrugada.

Era extraño. Una parte de él se arrepentía de haberla hecho desvelarse junto a él. Menma era su hermano, quizá él fuera el menor, pero aún así era su responsabilidad cuidar de él. Sin embargo, había estado a punto de perder la calma en el momento más crítico.

Esa parte contrastaba con la sensación cálida que le embargaba al saber que no estuvo solo, que Hinata había estado con él y lo había apoyado en todo. Tal vez hubo un momento en que ambos entraron en conflicto, pero le alegraba que ella le hubiese dado ese golpe con guante blanco.

Si no fuera por Hinata, él habría estado perdido.

—Ya verás, Menma, te demostrare que si se cocinar y suplicaras por comer más de mi comida —sonrió con energía renovada—. Y luego, vas a disculparte por haberme dicho que no debí nacer

Se aseguro de que el pelinegro estuviese lo suficientemente cubierto, antes de salir del cuarto.

—000—

—Hinata-sama

La aludida quedó estática, con su mano a escasos centímetros de la manija de la puerta principal.

—N-Neji-niisan, yo… te has levantado temprano —le sonrió nerviosa.

—Escuché algunos ruidos

—Lo lamento, no era mi intención despertarte

— ¿Pensaba ir a algún lado? —observó el bolso en su mano.

—S-si, pensaba salir a dar una vuelta.

—Ya veo, deme unos minutos y la acompañare

—N-No es necesario, estaré bien, volveré enseguida

Y sin darle tiempo a replicas, la joven salió apresurada de su hogar. El castaño observó por unos instantes más la puerta.

"Kurama observó con cierta burla al castaño, luego de cerrar la habitación de Hinata.

¿Se te ofrece algo?

¿Qué hacías en el cuarto de Hinata-sama a esta hora?

Cosas

Kurama sonrió aún más al ver como las cejas del castaño se fruncían.

No es correcto que un hombre este en la habitación de una joven a altas horas de la noche.

El pelirrojo rodó los ojos.

Tampoco es correcto que un hombre controle quienes entran a la habitación de una chica y más a estas horas, en especial teniendo en cuenta que esa persona es tu prima. Eso es acoso, pero mira, aquí estas.

Neji gruñó por lo bajo, ese zorro siempre le daba la vuelta a las cosas y se burlaba de todos.

Deja de sobreprotegerla tanto, ella ya no es una niña.

Mira quien lo dice —bufó al cruzarse de brazos.

Sí, mira quien lo dice —sonrió el pelirrojo al encogerse de hombros, antes de seguir su camino— Ve a dormir, los mocosos como tú no deberían estar despiertos hasta tan tarde"

Suspiró, odiaba admitirlo, pero ese zorro tenía razón.

"—Neji… estas subestimando a Hinata"

Igual que aquel tonto que tenía como amigo. Su prima estaba creciendo y era algo difícil de ver para él, ella era como una hermana pequeña a sus ojos, pero tenía que empezar a respetar su espacio.

—000—

— ¡Vaya! No sabe tan mal

Naruto observó con ojos brillantes la olla sobre la estufa. Cocinar no era tan difícil como había pensado al inicio.

No era difícil, si no consideraba el enorme desastre que había detrás de él, con recipientes, platos y ollas tirados, igual que el contenedor de sal que estaba casi desparramado en la mesa, junto con otras cosas que ni él sabía que eran.

—000—

A donde quiera que mirase solo podía vislumbrar aquella interminable oscuridad. No podía sentir sus brazos o piernas, de hecho, no sentía nada exactamente. Sentía que todo daba vueltas. Estaba mareándose, pero no había nada a lo que pudiese aferrarse, ni siquiera sabía si estaba parado o flotando.

"—Mamá, mamá"

¿De quién era esa voz.

"— ¿Qué hacemos, mamá? No parece estar bien"

Una silueta comenzó a vislumbrarse entre aquel lugar. La imagen de un pequeño niño rubio con sus ojos azules cristalizados por las lágrimas.

¿El idiota de su hermano? ¿Qué rayos hacía él ahí?

No, ese no era su hermano.

"—Naru-nii, recupérate, ¿sí?"

Lo recordaba.

Cuando tenían cinco años ese idiota había pescado un resfriado luego de haber caído a un río. Sus padres se habían preocupado mucho, su madre había estado despierta toda la noche velando por los cuidados de su hermano, él se había asomado en varias ocasiones, pero su padre lo había atrapado y le había dicho que no tenía de que preocuparse, que su hermano iba a estar. Pero en ese entonces, él no podía verlo de esa forma.

Naruto jamás habría caído al río si no fuese por él. El menor de los gemelos estuvo buscando por largo rato un peluche que su madre le había regalado a Menma y unos niños de grados más grandes habían tirado cerca del río.

"—Naru-nii, vamos, mamá dice que si comes esto vas a estar mejor."

Vaya idiotez.

Seguía sin creer lo patético que había sido en ese entonces.

Las imágenes que veía, lentamente fueron desapareciendo, dejando que la oscuridad reinase una vez más.

"— ¡Ni siquiera debiste haber nacido! ¡Ojala desaparecieras para siempre!"

Si, ojala lo hiciera.

"― ¡Nunca te dejaría morir! Eres una persona importante para mí… ¡Eres mi hermano! ¡Entiéndelo de una buena vez!"

Ese idiota… ¿Por qué siempre lo hacía sentir tan confundido?

"No hay forma en que el pasado pueda ser cambiado. Pero aún asíNamikaze-san merece una nueva oportunidad…"

Incluso esa Hyuga…

Joder.

La cabeza le estaba doliendo con solo recordar su estúpida cara.

—000—

Los músculos le dolían horrores, su garganta aún ardía, pero al menos no era la sensación asfixiante de antes. Tuvo que hacer un gran esfuerzo por abrir sus parpados y lo primero que divisó fue un techo que no era el de su cuarto, pero era uno que si conocía a la perfección.

¿Qué hacía en la habitación de ese idiota?

Un quejido se ahogó en su garganta cuando intentó sentarse.

Un pedazo de tela, similar al de una gaza, cayó sobre su brazo, llamando su atención. Una compresa fría.

Si mal no recordaba, eso era lo que iba a buscar cuando bajó a la cocina.

Su mirada recorrió la habitación de su hermano. Estaba tan cansado que ni siquiera tenía fuerzas para sentirse frustrado o enojado ante el desorden que había en ese lugar. De todas formas, tampoco era como si pudiese expresar algo de eso luego de ver lo que había esparcido en la habitación.

Había jarabes y pastillas esparcidas en el escritorio. En la mesa de noche había un recipiente con agua y varias toallas a su alrededor, una que otra estaba tirada en el piso, haciendo un pequeño charco por el agua que no le fue exprimido correctamente. La ropa estaba regada por todo el lugar, incluso la ropa que él llevaba puesto el día anterior.

Solo entonces fue consciente que la ropa que llevaba puesta en ese momento, era la de su hermano.

Ese estúpido…

Lamento que tuvieses que hacer estas cosas en un domingo

D-Descuida, yo también estoy preocupada por él

Aquellas voces llamaron su atención, justo cuando la puerta de la habitación se abría.

— ¡¿Na-Namikaze-san?!

Hinata le vio con una mezcla de preocupación y sorpresa. En sus manos llevaba una bandeja, la cual dejo rápidamente en el escritorio antes de acercarse a él. ¿Qué hacía ella ahí?

— ¿Qué estás haciendo, idiota? No deberías levantarte todavía

Quiso dirigirle una mirada fulminante al rubio, pero aún no tenía la fuerza suficiente para hacerlo. Así que tampoco pudo poner resistencia cuando Hinata lo recostó de nuevo en la cama.

— ¿Cómo se siente? —le preguntó ella.

—De maravilla —ironizó, su garganta ardió cuando lo hizo.

—No se esfuerce demasiado, necesita descansar, aún está débil

El pelinegro hizo una mueca ante eso último. El dolor de garganta seguía y sentía su lengua áspera.

—Agua

—Enseguida

Cuando el liquido resbalo por su garganta, pudo haber jurado que esa era la sensación que tenía la gloría misma. Eso debía sentir un hombre que después de haber vagado días por el desierto, por fin probaba algo de agua fresca.

Bebió un par de vasos más de agua antes de quedar completamente dormido.

Cuando volvió a abrir los ojos pudo observar como su hermano y aquella Hyuga recogían el desastre que había en la habitación. Fue solo unos segundos, pero pudo distinguir el momento en que ambos habían volteado a verlo con y le habían sonreído, tal vez solo había sido su imaginación, porque en ese momento había vuelto a dormirse.

—000—

Aún estaba dormido, sin embargo, podía sentir una extraña sensación en su frente. Como la caricia que daba el aleteo un ave. Suave, gentil, dulce y cálido. Quería tocarlo, poder experimentar esa sensación con sus manos, pero estas no parecían responderle.

Sus parpados se abrieron perezosamente, sus ojos azules escanearon de nuevo el lugar, pero esta vez se toparon directamente con unos ojos unos orbes perlados.

—Hyuga

Algo en su interior se removió cuando la joven le sonrío con aquella extraña dulzura que tenía y que le asustaba en ocasiones, pero no supo que fue. Tal vez era porque aún estaba enfermo.

—Gracias al cielo —dijo ella conteniendo la emoción— me alegra que ya se encuentre mejor, Namikaze-san

Cuando la joven retiró la mano de su frente, supo de donde provenía la sensación que había experimentado cuando aún tenía los ojos cerrados.

El cuarto ya no era un desastre como la última vez.

—Anoche…

—Se desmayó, Naruto-kun lo encontró tirado en la cocina —explicó ella.

Recordaba haber estado buscando el botiquín, luego todo empezó a dar vueltas.

— ¿Cómo es que supiste eso?

Su voz aún se salía un tanto rasposa.

—Usted me llamó en la madrugada, justo antes de desmayarse.

No recordaba haberlo hecho.

—Tenía una fiebre muy alta, tal vez fue inconsciente —dijo ella como si adivinase la duda en su rostro.

—Entiendo…

—Vino un doctor hace un momento, él dijo que debía descansar, también dejo algunas medicinas para que pudiese tomarlas después.

Menma la observó por un momento, mientras ella ordenaba las cajas de medicina que asumía, el doctor había dejado.

— ¿Por qué viniste?

Ella le miró desconcertada.

—Porque usted se encontraba enfermo y Naruto-kun…

—Cierto —sonrió él con ironía, interrumpiéndola—. Tú haces de todo por Naruto

El desconcierto acrecentó en el rostro de Hinata, luego se fue convirtiendo en entendimiento.

—No vine porque Naruto-kun me lo haya pedido —le aclaró—. Vine porque usted estaba enfermo

—Te gusta hacer buenas acciones, ¿no?

Los labios de la joven dibujaban una línea recta.

—Namikaze-san

La voz de Hinata no denotaba molestia pero aún así Menma se sintió un tanto intimidado por la seriedad y firmeza que relucían en aquellos ojos perlados.

—No sé que haya pasado entre ustedes anoche para que saliese a mitad de la lluvia —el pelinegro desvió la mirada— Sin embargo, fue algo infantil de su parte salir de esa manera

Menma le observó con enojo. Ella no sabía nada.

—Los síntomas de una enfermedad no se muestran de un momento a otro, eso significaba que usted ya se sentía enfermo cuando regreso a casa y no le aviso a nadie, dejo que el tiempo pasará y empeoro. ¿Acaso intentaba acabar con su vida?

Quería decirle un par de cosas a esa Hyuga, pero por alguna razón su boca se negaba a moverse.

— ¿Qué hubiese pasado si Naruto-kun no se hubiese dado cuenta de que se desmayo?

Las manos de Menma se apretaron con fuerza contra las sabanas. ¿A qué venía ese sermón?

—Su orgullo le ha hecho cometer demasiadas imprudencias en una sola noche

El enojo del pelinegro estaba creciendo.

—Y aún así… —ella escondió su mirada tras su flequillo— Aún así dice que estoy aquí por Naruto-kun o porque intento cumplir una especie de buena acción.

Sus hombros temblaban, seguramente iba a llorar, se dijo Menma.

— ¿Es que acaso no lo entiende?

Menma se sorprendió por aquella mezcla de enojo y llanto contenido en los ojos de Hinata.

—La razón de que Naruto-kun haya pasado toda la noche velando porque usted estuviese bien, cuidándolo y atendiéndolo. Así como la razón por la que estoy aquí justo ahora, esperando a que usted despertase, es la misma.

Hinata inhaló profundo, intentando tranquilizarse.

—Esto no tiene que ver con mis sentimientos por Naruto-kun o por algún acto de caridad. —continuó—. ¿Por qué no puede darse cuenta? Incluso si nos desprecia, seguiríamos queriendo velar por usted, y eso es porque Namikaze-san es una persona valiosa para nosotros

La mandíbula de Menma tembló.

¿Frustración? No, no era eso. ¿Ira? Tampoco. ¿Enojo? Tal vez. ¿Remordimiento…?

—Le traje un poco de comida, es arroz y sopa —dijo ella al levantarse de su asiento y alcanzar la bandeja que estaba sobre el escritorio hacia la mesa de noche—. Naruto-kun, preparó la sopa, su sabor no es el mejor, pero creo que debería probarla

Menma sintió una especie de gancho en el estomago cuando ella le dio la espalda y se encamino hacia la puerta de la habitación.

—Cuando se recuperé, hay pastel en el refrigerador —eso lo desconcertó—. Lamento que tuviesen que ser pedazos de un pastel comprado, pero espero que le guste. Es su cumpleaños y el de Naruto-kun después de todo.

Menma había olvidado eso y asumía que su hermano también.

—Naruto-kun está durmiendo en su habitación, pero si necesita algo solo pídalo, estaré abajo hasta que sus padres regresen

Y sin más salió de ahí.

Hay veces en la vida que ni siquiera nosotros sabemos cómo deberíamos sentirnos, en las que desearíamos tener una especie de manual que nos ayude a interpretar lo que nos pasa para poder dar con la solución inmediata. Pero la vida no funcionaba de esa forma y eso era algo que Menma experimentaba en ese momento.

Aquella chica que antes se paralizaba del miedo ante su presencia, le había metido un par de golpes con solo usar palabras. Le había llamado infantil, imprudente y orgulloso, y luego se había marchado de la habitación sin darle la menor oportunidad de responderle.

Observó la bandeja que estaba sobre la mesa de noche. Tardo un par de minutos antes de tomar la taza que contenía la sopa.

Hizo una mueca al ver los trozos de verdura, mal cortados y algunos aún con cascara. Definitivamente el aspecto no era nada atractivo o apetitoso.

—Esta amargo

Y el sabor menos.

—000—

—El doctor dijo que Namikaze-san debía tomar este jarabe a cada 8 horas

Kushina observaba con preocupación a su esposo y luego a Hinata.

—Sabía que había sido un error irnos durante dos días

—Kushina, tranquilízate

— ¿Cómo quieres que me calme, Minato? ¡Nos fuimos por dos días y mira lo que pasó! Esto es mi culpa…

—N-No lo es —intervino Hinata con temor— No es su culpa… No había forma en que usted pudiese saber que Namikaze-san iba a enfermarse, nadie lo esperaría… é-él doctor nos explicó que Namikaze-san al no enfermarse tan seguido, sus resfríos tienden a presentar síntomas mayores, pero que ahora estaba bien

Había mentido un poco en eso. El doctor dijo si había dicho que el hecho de que Menma no se enfermara tan seguido contribuía a que su resfriado hubiese empeorado, pero lo que más le había afectado fue el hecho de callar sus síntomas y dejarlo pasar hasta que se les salió de las manos. Pero no quería que ellos supieran eso. Le bastaba ver la preocupación en los ojos de Kushina para saber lo mucho que la lastimaría si le contaban toda la historia completa.

El rostro de la pelirroja se relajó un poco. Sin embargo, aún había rastros de preocupación en sus ojos.

—Entiendo, gracias por tu ayuda, Hinata-san —le dijo Minato.

—Y-Yo no hice nada —respondió avergonzada—. Naruto-kun fue quien hizo todo, enserio

—Pero estuviste con ellos —la voz de Kushina los sorprendió a ambos—. Eso es mucho más de lo que te imaginas, gracias

Hinata ahogó una exclamación de sorpresa al sentir como la pelirroja había envuelto sus brazos alrededor de ella. Kushina nunca había mostrado indicios que ella le agradase, se preocupo por ella aquel día durante la ceremonia del té, pero intuía que había sido más por la naturaleza amable que compartía con Naruto. Pero aquella muestra de afecto y gratitud la había tomado desprevenida.

—N-No fue nada…

Tan rápido como la había abrazado, la soltó y se había empezado a subir las gradas, deteniéndose a la mitad.

—Oye, hija de Hitomi

Hinata sonrió avergonzada por la forma en que la pelirroja le llamaba.

—Gracias por ayudar a mis hijos —dijo desviando un poco la mirada—. Pero esto no significa que vaya a permitir que salgas con alguno de ellos. Aún tienes que probarme que eres digna de su amor, ¿entendido?

El rostro de Hinata ardió.

—Y-Yo no, no… s-se equivoca, esa no es mí…

—Iré a ver a los niños —dijo Kushina a Minato, ignorando los balbuceos de la joven.

El rubio solo pudo verla avergonzado. Había ocasiones en las que hasta a él le costaba un poco acostumbrarse a los repentinos cambios de su esposa.

Hinata por su parte seguía balbuceando, aún sabiendo que la pelirroja ya se había marchado.

—Gracias de nuevo, Hinata-san —la voz de Minato la trajo a la realidad.

—N-No necesita decir, enserio, no fue nada —le sonrió aún apenada por lo anterior.

—Mis hijos tal vez lleven mi apellido, pero en ellos corre más la sangre de los Uzumaki

Hinata asumió que se refería al lado de la familia de Kushina.

—Fueron muchas emociones para ti en un solo día, ¿cierto?

Ella asintió apenada.

—Puedo llevarte a casa, si quieres

—Descuide, estaré bien, aún es temprano y podré tomar algún autobús

— ¿Segura?

—Sí, lo mejor será que se quede en casa. Ellos estarán más tranquilos si usted está con ellos

Minato sonrió. En definitiva, aquella niña se parecía cada vez más a su madre.

—Oh, es cierto, olvide decirle a Kushina-san el orden de la medicina

Hizo una pequeña reverencia al rubio, antes de subir las gradas en busca de la pelirroja. La encontró de pie en el pasillo con la vista fija en la habitación de Naruto. Una lágrima resbaló por el rostro de la mujer haciéndole preocupar.

— ¿K-Kushina-san?

La aludida se giró hacia ella, con una seña discreta para que guardase silencio.

A pasos lentos se acercó hasta ella, solo esperaba que a Menma no le hubiese pasado nada.

Sus parpados se abrieron cuan grandes eran y una exclamación de sorpresa se ahogo en sus labios. Entendía bien porque Kushina había derramado aquella lágrima.

En el interior de la habitación, Menma reposaba en la cama, siendo abrazado por Naruto, quien se aferraba a él con brazos y piernas, casi como un koala. Sin embargo, lo que le había dejado sin palabras fue el ver como el pelinegro en un descuido se había girado hacia el rubio e inconscientemente le había pasado un brazo encima, como si aceptase el afecto de su gemelo.

—Naruto-baka… —la voz de Kushina llamó su atención—. Si duerme así con Menma, él también va a enfermarse… esos dos siempre hacen lo mismo…

Al ver como la pelirroja limpiaba las lagrimas de su rostro con una sonrisa, Hinata entendió que Minato no era el único consciente de los problemas que tenían Naruto y Menma. Su madre también lo había visto. En silencio, fingiendo normalidad aunque su corazón se oprimiese cada vez que la distancia entre ellos crecía, sin poder hacer nada por ellos.

Padre y Madre habían sufrido al ver como se formaban grietas oscuras entre sus hijos. Aún así, seguían a su lado, incluso si ellos no lo habían notado. Sus padres seguían creyendo en ellos y apoyándolos. Y la escena que ahora presenciaban, simbolizaba un gran paso para ellos.

—Tengo que tomar una foto de esto

Hinata observó entre sorprendida y avergonzada él como la pelirroja había sacado su móvil y había comenzado a tomar fotos de aquella escena.

En definitiva, ella no podía terminar de acostumbrarse a los cambios de humor de aquella mujer… Pero le alegraba ver que la sonrisa adornaba de nuevo su rostro.

Minato había tenido razón en cuanto dijo que habían sido bastantes emociones para ella en un solo día. Ella también lo creía.

Una buena parte de su infancia había sido un tanto sombría con la muerte de su madre. Pero hoy en día, ya no era así. Emociones como la alegría, el miedo, el enojo, la tristeza, el dolor, la sorpresa. Todos ellos llenaban de color sus días.

Giros, subidas, bajadas. La vida estaba lleno de eso y más. Era casi como una montaña rusa.

—000—

Al día siguiente, tal y como predijo Kushina. Naruto también se enfermó. Su resfriado duro una semana.

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¿Hola?

¿Aún hay alguien por aquí?

Creo que ya no hay nadie… Bueno, seremos mi reflejo y yo.

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Lamento la demora, sobra decir que la universidad me absorbe tiempo, pero también debo asumir mi culpa, pues cuando tengo tiempo libre no he avanzado correctamente a falta de inspiración. Lo siento…

Este capítulo pretendía ser más corto, al final lo he vuelto a hacer largo. Desde ya también me disculpo con aquellas almas inocentes a las que puedan hacer sangrar los ojos.

Aunque ya no quede nadie por estos lares, agradezco infinitamente sus comentarios. Ellos son el motivo del que yo siga aquí, aunque sea en soledad…

Gracias a todos los que se tomaron la molestia de dejarlos.

Anancar: Gracias por tu comentario, lamento tardar tanto. Está bien si me odias ahora.

Eliuska20: Muchas gracias por tu voto al NaruHina. Lamento decir que "Kitsune Paradaisu" está en hiatus, quiero terminar este fic primero, cuando lo haga, me enfocaré de lleno en K.P.

Noelialuna: Gracias por leer y comentar.

Miss Tsuki: Tsuki-chan, aún cuando estuvieses tentada a lanzarme los tomates, no lo harías, porque eso sería considerado como insubordinación y se paga con tortura. Pero me alegra que te haya gustado el capitulo. No estoy segura de que se venga algo a lo harem duro y puro, o trío… Sabes que no soy buena en el romance. Creo que este capítulo da fe de eso XD Kurama-sama siempre confunde (? Pero los guiños KuraHina, creo que si los mantendré XD Gracias otra vez por esperarme (?

Mitsu-chan [Ex-novia de Ursula/Actual Erok profundis]: Mitsu-chan, tus comentarios siempre llegan a lo más profundo de mi corazón, tú lo sabes y yo lo sé. ¡Gracias! No pretendo disculparme por el tiempo de espera, porque tú ya me has dado la bendición para tardarme lo que quiera, igual que Tsuki-chan y Blangel-chan. Volviendo al review, siempre termino fangirleando cada vez que leo un comentario tuyo como no tienes idea! En el capitulo anterior, lo que más disfrute escribir fue el guiño KuraHina y la escena de la rueda de la fortuna. Así que estoy muy feliz de que te hayan gustado~!

Sigo con el debate mental de si meter o no a Kurama-sama en la contienda, si me lo preguntas. De meterlo, él tendría una enorme ventaja sobre los gemelos, sin contar que por su pasado (que quizá revele en algún futuro) no me quedaría más que dejar a Hinata con él (? Nah! Es broma, pero si, sería aún más difícil de decidir (? XD

Akai Tsuki 27: Lamento mucho la demora. Enserio, no sabes cuánto lo lamento, pero me hace muy feliz que la historia te haya gustado hasta el momento. Espero que pueda seguirte gustando conforme avanza.

Hinatauzumakiuchijahyuga: (Tu nickname es algo largo (? XD) Lamento mucho la tardanza, te he hecho que esperaras mucho, de nuevo… Pero muchas gracias por tu comentario y descuida, no eres la única que siente el rechazo del rechazado… Es por eso que hasta a mi me va a costar en el alma elegir a uno…

Akime Maxwell: Gracias por leer, lamento la demora y gracias también por el voto hacia Naruto.

HinataUzumaki: Gracias por leer, lamento la demora, ojala y este capítulo también haya sido de tu agrado. (Si es que llegas a leerlo…)

KattytoNebel: La última vez fue casi un año, esta vez sí fue justo al año… Lamento mucho la demora. Pero agradezco mucho tu comentario, no sabes lo feliz que me hace.

Luli92: -miro el tomate seco tirado en el suelo- Creo que no llegó… Pero me alegra que la historia te haya gustado, no sabes lo mucho que me sorprendía al ver que comentabas cada capítulo. No me malentiendas, eso me gusto mucho y me emocione con cada palabra y teoría que hacías conforme avanzabas. Creo que esta vez si has tenido que esperar junto con los demás y lo lamento. También lamento que esta vez no haya tomates para lanzar. [El tomate esta caro, no debe desperdiciarse, Sasuke-teme también lo dice] Ojala y aún recuerdes esta historia para tomarte la molestia de leer este capítulo.

Alacar neko: Muchas gracias, me hace feliz que la historia te este gustando hasta el momento. Lamento mucho que hayas tenido que esperar tanto.

Monse98: L-Lamento la demora, enserio, lo siento… No pienso abandonar el fic, pero temo que siempre tendrás que esperar entre actualizaciones, no prometeré nada, pero intentaré acelerar un poco el tiempo de actualización…

MiirellAcosta: Gracias por tu comentario, lamento mucho la tardanza.

Mizukimo: Muchas gracias, tu comentario me halaga mucho. Lamento la tardanza.

Andychan: Lamento la demora. No hay día en el que no piense en los lectores, créeme. Pero temo que siempre tardare en actualizar, aunque tratare de reducir un poco el tiempo de espera, pero no prometo nada.

Blanggel: Blangel-chan! :D No sé ni porque me molesto en responder, si igual vas a tardar una infinidad en dejar tu review, ah! Pero descuida, esto no es un reclamo (?

Muchas gracias por tu comentario, sabes que amo tus comentarios. Pero como le dije a Mitsu-chan, ya que ustedes me dieron su bendición para retrasarme todo lo que me venga en gana, no planeo disculparme por la espera XD

Como vez, seguí tu consejo sobre el cumpleaños, aunque no lo hice de la forma tradicional XD

Respondiendo a tu comentario, ahora sí. Gracias por lo de los planes, la verdad es que con ellos a veces solo escribo lo primero que se me viene a la mente (? XD

No sabes la risa que me diste con ese: "A Menma se le da más eso de pensar, pero igual cuando se le van las cabras al monte…" Aún hoy en día, eso sigue haciéndome reír como retrasada. XD Me hiciste sonrojar con eso de ser una de tus escritoras favoritas… aunque luego lo dejo en duda, porque siempre me dejas de último en tus lecturas *snif* [enserio, esto no es un reclamo (?]

Gracias también por las críticas, eso también me ayuda mucho. Con lo de Kurama, bueno, su enojo también era por lo de la azotea, pero lo enfoque más en lo que había pasado en el almacén de deportes, por dos razones, uno tenía que hacer el contraste en la escena de la habitación que había sido de la mamá de Hinata, cuando ella le dice que lo odia. Tengo pensado mostrar la forma en que Kurama se vio afectado por lo de la azotea, pero no aún. La segunda razón, es porque quería variar un poco, todos estaban enfocados en lo de la azotea, quería que uno al menos ventilara un poco eso y dijese, no solo eso afecto. Pero eso último fue un poco más en capricho mío XD

Los cortes de escena… lo considerare, aunque aún no se cómo arreglarlo…

Sigo trabajando con lo de los signos de puntuación, aunque creo que aún sigo sin mejorar mucho. Pero descuida, tus criticas nunca me han molestado!

Ary-chan: Gracias por leer, lamento mucho que hayas tenido que esperar tanto de nuevo… Si es que te apiadaste de mí y volviste a leerme. Sino, lo entiendo perfectamente… No creo ser tan buena en la redacción y mis faltas de ortografía aún son grandes, pero agradezco tu consideración. Respecto a tu pregunta, Kurama-sama sigue aquí, pero ahora ya no me presiona solo con los fics, también lo hace con los estudios… Y bueno, hay veces que me toca prestarle más atención a la universidad que a los fics, lo lamento… ¡Gracias por el chocolate, me encantó!

Miirellinu: Gracias por comentar, lamento la tardanza.

Tenchou-Fliqpy: Muchas gracias por tu comentario, disculpa la tardanza. La ceremonia del té abarca un poco más de lo que escribí, pero no podía detallar mucho todo el proceso. De nuevo, gracias por los halagos y el voto para el MenHina! Y lo sé, te entiendo, Kurama-sama es simplemente genial~

Amaya de Inuzuka: Muchas gracias por tus comentarios, lamento mucho que hayas tenido que esperar tanto. Gracias también por el voto a todas las parejas XD Lo de Sasuke y Sakura… no sé, lo cierto es que nunca he pensado el escribir sobre ellos, no son mi pareja favorita, me gusta uno que otro fanart de ellos, pero en fics… nunca he disfrutado mucho el leer sobre ellos. Y descuida, sin rencores, incluso si no actualizo, ten por seguro que Kurama-sama esta torturándome… Aunque la escena con lo de Hinata… tal vez la considere para otro fic, tal vez XD Yo también siento que he dejado de lado a Kiba y Shino, así que tratare de incluirlos un poco más a futuro. Lamento de nuevo lo que tu novio a tenido que pasar, espero que no se repita…

Leidyhuillca: Gracias por escribir, no estoy segura de escribir sobre Sakura, lo cierto es que hasta el momento sigo sin tener planes de profundizar en ella. Lo siento.

26Kaori-San: ¿eh?

Yue Shirahy: No pienso abandonar el fic, pero temo que siempre tardare en actualizar. Lo siento. Pero gracias por el apoyo al KuraHina! Yo también quisiese KuraHina, pero ya sabes con estos personajes nunca nada es seguro XD No soy exactamente fan del SasuSaku, no me agrada, pero tampoco me desagrada, pero no creo escribir sobre ellos como pareja. Me alegra que te gustaran nuestras conversaciones con Kurama, aunque ahora no podré incluirlas tanto por falta de tiempo… Y si, es un gruñón –se va corriendo porque no quiere ser golpeada de nuevo–.

Hime Uzumaki: Yo tampoco creí actualizar (? Es broma, jamás abandonaría este fic. Lamento la tardanza, pero muchas gracias por comentar!

Fairytear: Gracias

Tobi Uchiha-chan: No morí, andaba de parranda (? XD Lamento la enorme espera, pero me alegra que te hayas hecho una cuenta y hayas comentado aquí~ eso me hace sentir especial (?

19: Descuida, no abandonare el fic. Gracias por comentar y lamento la espera

Esmeralda: Es-chan! Tu hermana me dio permiso de decirte así [No es cierto, pero fingiré que lo hizo y espero que seas buena conmigo y también finjas que aceptas esto]

Me sorprendí cuando leí tu comentario. No creo ser una buena escritora, creo que tu hermana es mejor que yo, en comparación yo realmente soy muy mala. Pero gracias por tu amabilidad.

La historia no es profunda, nunca fue pensada para que lo fuera, de hecho, ni siquiera sabía que algunos pensaban que lo fuera… Eso me hace sentir algo de presión encima. No me gusta sentir presión… Por cierto, ¿a qué te refieres con que tengo buena técnica?

Gracias por tu apoyo al MenHina, pero desde ya advierto que yo no soy buena escribiendo romance, así que el ver como explotar el potencial de esta pareja o el NaruHina será difícil, desde ya me disculpo si no llegó a cumplir tus expectativas. Lo siento.

Y gracias por tu apoyo, lamento la espera que tuviste, aunque no haya sido mucha, pero igual, lo lamento…

¡Wow!

¡Hace tiempo que no respondía comentario por comentario. Solo demore tres horas, pero igual, me siento bien por haberlo hecho, aún sin ya nadie lee esto.

Si hay alguna alma piadosa por ahí que aún me lee. Tengo un par de avisos que hacer:

Número 1:

¡Hay nueva portada!

Por si las dudas, aclaro que yo la dibuje, al igual que la primera portada. No salió bien, pero igual estoy conforme con el resultado.

Número 2:

Esto es otra disculpa, lo cierto es que este capítulo iba a venir con portada, opening y ending nuevos. Pero tuve problemas con mi pc principal, así que el opening y el ending tendrán que esperar…

Número 3:

Esto podría entrar en publicidad y anuncio.

En mi perfil he dejado un enlace a mi página de facebook. No soy muy activa en la página, pero tratare de serlo, al menos para mantenerlos informados sobre el avance de las actualizaciones.

Número 4:

Aquí ya no me recuerdo que iba a escribir, así que solo dejaré un…

¡Hola~!

Eso es todo!

¡Cuídense!

¡Sayo!