Capítulo 14: Monsieur Fleuret

Monsieur Fleuret era uno de los más reputados maestros de esgrima de Francia.

Era ya un anciano, y a lo largo de su vida había entrenado a grandes espadachines. Entre ellos, Raphael y el señor Sorel, su padre.

Ahora estaba retirado y vivía en un caserón a las afueras de Rouen.

...

Una noche, mientras preparaba la cena alguien llamó a su puerta.

Confuso, ya que no solía recibir visitas, y menos a esas horas, Monsieur Fleuret abrió la puerta.

Se trataba de Raphael, que tenía un brillo en la mirada que nunca le había visto, y llevaba un estoque ensangrentado. No lo veía desde que era un adolescente, pero lo reconoció en cuanto lo vio.

- ¡Raphael! ¡Dichosos los ojos! ¿Qué haces aquí?

- Buenas noches, Monsieur Fleuret. Necesito pedirle un favor.

Raphael entró en la casa sin esperar a que le dieran permiso.

- ¿De qué se trata? – preguntó Fleuret mientras cerraba la puerta con una sonrisa.

- ¿Estamos solos? – inquirió Raphael.

- Sí, sí. – contestó despreocupadamente Fleuret. Entonces se percató de la sangre en el arma de Raphael y su expresión cambió.

- Mejor que sea así. Esto no puede saberse.

- Suéltalo ya. Me estás preocupando. – dijo Fleuret mientras se servía la cena.

- ¿Has oído hablar de Soul Edge?

- ¿La Espada de los Héroes? Sí, claro que sí.

- Si sabes tanto como yo, sabrás que no es una espada cualquiera. Es una espada con voluntad propia. Capaz de doblegar la de las personas.

- Sí, algo he oído acerca de eso.

- Me he documentado. La espada libera un aura llamada "Semilla Maligna", que posee a las personas débiles y las convierte en sanguinarios asesinos.

Fleuret escuchaba con atención.

- Pues bien...tengo una hija. Una hija adoptiva.

- ¿Sí? – exclamó Fleuret, recuperando la sonrisa. – Me gustaría conocerla.

Raphael rió fríamente.

- Tranquilo. La vas a conocer bastante bien.

- ¿Ah, sí? – preguntó Fleuret confuso.

- Se llama Amy. Y...ha sido infectada por la Semilla Maligna.

- ¿Qué?

- Y no ha sido la única. Yo también estoy infectado.

Fleuret dirigió una mirada de preocupación al estoque de Raphael, que aún goteaba sangre.

- Pero tranquilo. – se apresuró a decir Raphael. – Sé controlarme bastante bien.

- ¿Y...qué es lo que quieres de mí?

- Voy a ir en busca de Soul Edge. Para destruirla.

- ¿Qué? – exclamó Fleuret. - ¿Estás loco?

- Sólo así conseguiré librarnos a Amy y a mí de la posesión maligna. Y quiero que tú cuides de ella mientras estoy fuera.

- ¿Yo? ¿Por qué yo? ¿Qué hay de tus padres? ¿Por qué no pueden cuidarla ellos?

Raphael levantó el estoque ensangrentado a la altura de su cara y lo miró con una sonrisa perversa.

- No quieras saberlo. – musitó fríamente.

Fleuret tragó saliva.

- Mañana a primera hora te traeré a Amy y me marcharé. Asegúrate de que no hace daño a nadie y de que está a salvo, ¿de acuerdo?

- Pero...

- Confío en ti. – sentenció Raphael.

Y sin más dilación, se marchó del caserón, dejando a Fleuret aterrorizado.