Capítulo 15: Una advertencia
Edge Master había decidido que, antes de partir en busca de Soul Edge, Kilik necesitaba un poco más de entrenamiento.
Durante casi un mes, Kilik fue entrenado por el maestro en las ruinas del templo. Sólo descansaban a la hora de comer y ocho horas por la noche para dormir.
Edge Master siempre había tenido un aprecio especial por Kilik, pero durante ese mes, ese aprecio se convirtió en amor. Un amor parecido al de un padre por su hijo.
Edge Master sólo tenía a Kilik, y Kilik sólo tenía a Edge Master. Pero con el tiempo se dieron cuenta de que eso era suficiente para ambos.
...
Una mañana, mientras Kilik se ejercitaba con su vara, Edge Master lo observaba desde la distancia.
Si Kilik ya era antes un alumno aventajado, los progresos que había realizado en las últimas semanas eran asombrosos.
Edge Master estaba ensimismado en sus pensamientos cuando oyó una suave, pero siniestra voz a su espalda.
- Lo quiere mucho, ¿verdad?
Edge Master se giró sobresaltado. El que había hablado era un hombre encapuchado.
- ¿Qué?
- Al chico. Lo quiere mucho.
- ¿Quién es usted?
- Eso no importa. Lo que importa es que sé que tienen planeado salir en busca de Soul Edge.
- ¿Cómo...?
- No importa. Sólo estoy aquí para advertirle. Ya ha perdido suficientes alumnos. Perderlo a él por una absurda venganza sería horrible, ¿no es así?
- Lo protegeré con mi vida. No permitiré que le pase nada.
- Puede seguir mi consejo o puede ignorarlo. Pero piénselo con la cabeza, no con el corazón. Sólo es una advertencia.
- ¡Maestro! – se escuchó la voz de Kilik.
Edge Master se dio la vuelta para atender a su alumno.
- ¿Con quién estaba hablando?
- Con... – Edge Master volvió a girarse para señalar al encapuchado, pero éste había desaparecido.
Edge Master estaba perplejo.
- No importa. Vuelve al entrenamiento. La comida estará lista en una hora, más o menos.
- Sí, maestro.
Kilik se retiró a seguir entrenando y Edge Master escudriñó los alrededores, con el ceño fruncido, intentando encontrar cualquier rastro del misterioso encapuchado.
No lo logró.
