Hola a todos! Ya regrese con otro capitulo de Secretos escondidos, aunque estoy pensando en cambiarle el nombre, porque no me convence mucho pero bueno... ya lo pensaré! Tengo que dar muchas gracias a todos por sus reviews! me hicieron mucha ilusion! No me entretengo mas les dejo el capi a ver que les parece ;)
CAPITULO 2
-¡Kagome! ¿Donde demonios estabas?
-Inuyasha, solo salí a despejarme no podía dormir.-No era una mentira totalmente ya que el frío no la había dejado dormir.-Ya volvía a dentro.
-La próxima vez avisa ¡Irresponsable!
-Esta bien. Perdona.-Ambos regresaron a sus camas y volvieron a dormir.
En la mañana volvieron a ponerse en marcha, lo prepararon todo.
-¿A donde nos dirigiremos?.-Preguntó Sango.
-Probemos hacia el norte, quizás hallemos alguna pista por aquella zona.
-Hace mucho frío para ir hacia al norte.-Respondió Miroku.
-¡Da igual el frío que haga! Debemos matar al desgraciado de Naraku.
Nadie se opuso, todos querían acabar de una vez por todas con el demonio de ojos rojos.
Los días pasaban y el tiempo empeoraba, obligando al grupo a refugiarse en una cueva en la ladera de una montaña. Era húmeda y fría pero les resguardaba del viento helado.
-Menos mal que localizamos esta cueva sino el pobre Shippo se moriría de frío.-Mencionó Sango.
-¡Yo soy fuerte! Un poco de frío no importa.-Dijo el Kitsune con las mejillas levemente sonrosadas.
-No pasa nada Shippo, yo traje mantas de sobra para que nadie pase frío.-Sonrió Kagome sacando varias mantas y acomodándolas alrededor de la hoguera que preparaban los chicos.
Ya entrada la noche todos dormían pero Kagome miraba el techo de la cueva pensando en su familia, si allí haría el frío que hacia en la época feudal.
-¿Que piensas tan concentrada?.-Inuyasha estaba de cuclillas a su lado y la miraba como un niño mira algo misterioso.
-Nada, solo pensaba en mi familia.-Le contestó incorporándose y poniéndose a su altura.-Hace más de dos semanas que no los veo y no se si hace frío allí.
-No te preocupes, en casa tienes la cosa esa que calienta la casa.
-¿La calefacción?
-Si, eso. Con ponerla en marcha ya no tendrán frío.
-Tienes razón.-Le sonrió a veces era un cabeza hueca y luego le recordaba detalles que ella pasaba por alto.
-Ya no tienes que preocuparte por ellos, estarán bien. No como nosotros que nos convertiremos en hombres de nieve con este frío.
Kagome se fijo que no estaba envuelto en ninguna manta.
-¿Donde está la manta que te dí? .-Inuyasha señaló hacia donde dormía Kirara, envuelta en la manta como un rollito.
-No nos acordamos de ella, estaba tiritando pegada a Sango.
-Creí que como era de fuego no le afectaría este frío.
-Pues resulta que si.-Inuyasha se estremeció.
-Ven.-Kagome abrió su saco de dormir y se aparto un poco.- No voy a dejar que pases frío.
-No creo que sea buena idea.-Dijo el hanyou totalmente avergonzado.
-No seas tonto, es como cuando me llevas en tu espalda, tu me ayudas, yo te ayudo.
El peliplateado entró sin mirar a la azabache a la cara y enseguida noto el calor residual de la cama.
-No está nada mal.-Dijo acomodándose mas.
-¿Ves? Anda durmamos un poco que mañana tenemos que seguir.-Estaban de espaldas entre si. Podía sentir su respiración y la cercanía con el le quemaba pero le necesitaba. Sabia que nunca la amaría pero al menos podía tener esos momentos de ellos solos. Solo pensarlo le hacia querer llorar pero lo reprimió para que no se diera cuenta. Quería gritarle que lo amaba, quería girarse, abrazarle y besarlo. Añoraba sus labio desde aquella vez que tuvo que besarlo para impedir que se volviera demonio. Aun tenia cicatrices de las garras que le clavo en los hombros.
Notó como el se revolvía y sintió su mano moverse, buscando la de ella, no dudo en dársela y apretársela. No se acariciaban las manos solo se agarraban como si fueran caminando pero eso le bastaba a ella. Así concilió el sueño.
Cuando despertó estaba sola en el saco de dormir, la cueva estaba vacía y podía oír el suave sonido de risas afuera, se levantó desperezándose. Salió envuelta en la manta, la escena era hermosa, una gruesa capa de nieve adornaba todo el paisaje, el aire frío había desaparecido y no hacia tanto frío, siendo posible jugar con la nieve.
Eso era lo que hacían sus amigos, se tiraban nieve y entre Shippo y Sango hacían figuras de nieve.
-Buenos días.-Dijo en voz alta para hacerse oír entre las carcajadas.
-¡Buenos días Kagome!.-Dijo Shippo saltando hacia ella.-Estamos jugando con la nieve. Juega con nosotros.
Juntos hicieron un ejercito de hombres de nieve y pillaron desprevenidos a Miroku e Inuyasha y empezaron a lanzarles bolas de nieve a diestro y siniestro. Todos reían y jugaban.
Nadie se percató del demonio que arrojo su ataque hacia Kagome lanzándola varios metros.
-¡KAGOME!
Allí lo vieron era una especie de demonio escorpión de color rojo.
-¡Maldita miko! Dame la perla.- Volvía a por ella con el aguijón en alto.
-¡Aléjate de ella! Bastardo... .-Inuyasha mantenía en alto a Tessaiga mientras corría hacia el demonio y lo atravesaba en canal.
Ni siquiera se aseguró de haber matado con seguridad al demonio, soltó a Tessaiga en el suelo y corrió hacia Kagome, que seguía tirada en el suelo, rodeada de sus amigos pero no despertaba y tenia una herida sangrante en la pierna y un morado empezaba a salir en su pómulo izquierdo.
-Kagome, despierta.-Inuyasha la acunaba en sus brazos, la veía respirar tranquila.
-Será mejor llevarla dentro y curarle la pierna. Vamos, Inuyasha, tu la llevaras en brazos.-El Hanyou no soltó su carga ni cuando estaban dentro de la cueva. LA coloco sobre su saco de dormir con la cabeza apoyada en sus piernas acariciándole la cabeza y tomándola de la mano. Sango y Miroku curaron la pierna, era un corte superficial pero que le llegaba del tobillo a la rodilla.
Estaban almorzando bocadillos que habían sacado de la mochila de Kagome, cuando Inuyasha notó que esta se volvía y despertaba.
-¡Eh! Kagome, estas bien.-La vio mirarlo confundida.
-¿Quien eres? ¿Y porque tienes orejas de perro?
Inuyasha la miro con los ojos como platos y Sango lanzo un pequeño grito.
-¿Que dices Kagome?
-¿Kagome? ¿Yo me llamo Kagome?
-¿No nos recuerdas?.-Shippo tenia lagrimas en los ojos.
-Perdona Shippo, solo era una broma.-Dijo Kagome con una risillas.-Perdona si me he pasado, solo estaba jugando.
-¡Estupida Kagome! ¡Llevas horas inconciente!.
-¿Eh? ¿Porque? .-Ella los miró a todos y se dio cuenta de su situación. Tenia un trapo húmedo en la frente y vio su pierna vendada. Se quiso incorporar pero Inuyasha la sujeto de los hombros obligándola a seguir tumbada.
-Un demonio nos atacó, quería la perla. Tienes una brecha en la pierna y un golpe en la cabeza.
-La cabeza no me duele y tengo hambre.-Volvió a incorporarse esta vez con éxito aunque Inuyasha seguía sujetándole con suavidad. Shippo le dio un bocadillo que devoro con gusto.
-Quizás deberíamos volver a la aldea de la venerable Kaede, para que te vea mejor la herida. Sango y yo la curamos con las vendas que tienes en la mochila, señorita Kagome.-Dijo Miroku preocupado.
-No creo que sea necesario, no os preocupéis. Estoy bien y la aldea queda lejos seguro que me curo de camino.
-Lo mejor será que hoy descanses y ya mañana seguimos la búsqueda, mientras tu vas sobre Kirara.-Le dijo Sango sonriente.
El resto del día pasó sin gran novedad salvo que Inuyasha era demasiado protector, no la dejaba sola ni un solo minuto, estuvo a punto de querer darle de comer pero ella no lo consintió.
Al fin se hizo de noche y todos dormían incluso Inuyasha que dormía junto al saco de Kagome.
Ella lo miró estaba agotado y dormía profundamente, ella también tenia sueño pero con el sobre protector de Inuyasha no había podido ir al aseo en todo el día y no quería decírselo, le daba vergüenza, además ella podía caminar siempre que no apoyara todo el peso del cuerpo en la pierna mala.
Despacio sin hacer ruido salio de la cueva, lo que menos le gustaba de la época feudal era aquello, no se acostumbraba a que no hubiera W.C.
No fue muy lejos de la cueva. Hacia frío y empezaba a nevar de nuevo. Vio como los copos de nieve caían lentamente, levantó la mano para recoger algunos copos, la gente decía que no había dos copos iguales y podría ser cierto pero ella los veía todos iguales.
No le oyó, no le vio. Solo lo sintió. Sabia que la observaba, disimuladamente miró a su alrededor pero sabia que no estaba allí abajo.
-Cuanto mas lejos de la nieve menos frío ¿no?.-Miró hacia arriba y allí estaba el apuesto Taiyoukai de pie en la rama gruesa de un árbol.
-¿acaso no ves que sta nevando? Hoy no vale eso.
-Tienes razón.-Dijo sonriendo, eso le dolió, no se había mirado en ningún espejo pero sus amigos le habían dicho que tenia la cara hinchada y morada y le hacia daño sonreír. Se llevó la mano a la cara, notaba el bulto que se formaba en su pómulo.
Como siempre no fue consciente de que el había bajado y le había apartado la mano colocándole un poco de nieve en la mejilla calmándole el dolor.
-No te quitara el morado, pero bajara la hinchazón. -La miraba a los ojos, y ella se fijo que no podrían negar que eran hermanos. Tenían los mismos ojos que Inuyasha, aunque Inuyasha siempre tenia una mirada recelosa y en cambio, esos ojos que ahora la observaban eran seguros pero sin vida en ellos, era como si estuviera ante una estatua esculpida con todo lujo de detalles pero vacía.
Le retiro la nieve y le quito los trocitos de escarcha que se le habían quedado adheridos a la piel de la humana.
-Eso será suficiente.
-Gracias, Sesshomaru.
-No sabia que ese hanyou tuviese la mano larga.
-¿Eh? No, no fue Inuyasha.-Le contestó con el ceño fruncido.-Fue un demonio, que me atacó.-Le mostró la venda de la pierna.-Es lo que tenemos los humanos, que somos débiles ¿no?
El no respondió solo la miraba, en silencio, no estaba cerca, ni tampoco lejos, si ella hubiera querido estirar el brazo podría tocarlo, pero no lo hizo, el no es Inuyasha. El tiene otro espacio personal.
No era un silencio incomodo, y no quería irse su presencia era relajante pero seguro que para el era una molestia.
-Tengo que volver, no quiero resfriarme también.
El asintió pero no se movió del sitio. Kagome juraría que ni siquiera le había visto pestañear en todo aquel momento.
Unas nubes se retiraron y la luna inundo el lugar de luz, Kagome se distrajo y la miró era una luna creciente, la misma que llevaba Sesshomaru en su frente.
-¿Porque la luna?.-La miraba con interés, ya la había visto otras veces pero ahora la comparaba con la verdadera y miraba de una a otra como un espectador de un partido de tenis.
-Por mi madre. Ella la tenia.
-¿Tu madre?.-Lo miro pero el no cambio su expresión al hablar de ella. .-¿Como se llama o... Llamaba? -Preguntó con cautela.
-Se llama Irasue, ella si está viva. Ella no fue tan tonta.
-Como para unirse a los humanos ¿no?
.- El no respondió.
-¿Donde esta?.-Ante toda respuesta el señalo una nube que estaba muy lejos de allí.-¿Allí?
-Su palacio esta en las nubes.
-Debe ser precioso estar allí arriba y verlo todo.-El no respondió de nuevo, se quedo mirando la nube y Kagome pensó que había tocado un tema que el no quería ahondar.- Bueno debería irme.-Pasó al lado del Youkai quien seguía mirando la nube, al pasar junto a el le rozó su mano a propósito.-Buenas noches.
Ella siguió andando sin mirar atrás, pues nada o nadie vería, sabia que el había desaparecido sin hacer ruido.
CONTINUARA...
gracias por sus reviews a...
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Alez Aome moon
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Mangetsu hyuga
kikalderon
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un beso enorme para todos.! gracias por leer!
