Capítulo 16: La anciana de la mansión
Ivy había decidido que la mejor manera de encontrar Soul Edge era, como para todo, conseguir información.
Así que decidió buscarla en libros. Probó en la biblioteca de la ciudad, pero no encontró nada sobre armas.
Entonces tuvo una idea. Si su padre había pasado tanto tiempo buscando Soul Edge, debía guardar la información en alguna parte.
Registró todos los rincones de la mansión Valentine, y aunque no encontró gran cosa, sí tuvo un hilo del que tirar. Encontró un pequeño trozo de pergamino en el que estaba escrita una dirección, con la letra de su padre, y al lado ponía "Soul Edge".
Ivy decidió acudir a aquel lugar.
...
Cuando Ivy llegó a la dirección que ponía en el pergamino se sintió extrañamente incómoda.
Era una calle de las afueras, aislada, sucia y desierta; sin viviendas en ella. Excepto una.
Al fondo había una enorme mansión, pero por su aspecto parecía abandonada.
Aquella mansión era el lugar que había escrito su padre.
Inquieta, pero decidida, Ivy se dirigió hacia el portón y llamó, utilizando para ello la aldaba que colgaba.
Tras unos segundos de espera, la puerta se abrió.
La persona que la había abierto era una mujer muy mayor, que no tenía pinta de saber nada de armas.
- ¿Quién es usted? – preguntó la anciana.
- Me llamo Isabella Valentine. Quisiera...
- ¿Valentine? ¿Eres hija de Lord Valentine?
- Sí. Verá, quisiera...
- Lo siento, pero no puedo ayudarte. Tu padre ya nos metió en suficientes líos mientras vivía. Ahora que está muerto quisiera olvidarme para siempre de todo el tema de la espada ésa.
- Pero...
- Buenas tardes.
Y la anciana cerró la puerta bruscamente.
Ivy no sabía qué hacer. No podía quedarse sin saber lo que aquella mujer tenía que ver con Soul Edge, pero la anciana no parecía muy dispuesta a colaborar.
Ivy decidió volver a casa y hacer lo que mejor se le daba: Pensar.
Ivy pasó horas despierta esa noche, pensando cómo conseguir información de aquella anciana.
Al final, decidió que perder horas de sueño no la ayudaría a pensar, así que dejó que el sueño se apoderara de ella para seguir pensando al día siguiente.
Pero algo ocurrió que mandaría al traste todos los pensamientos de Ivy.
...
A la mañana siguiente, Ivy decidió volver a la mansión de la anciana e intentar hablar con ella.
Sin embargo, era demasiado tarde.
Cuando llegó a la calle en la que se encontraba la vivienda de la anciana, vio algo que la sorprendió.
A diferencia del día anterior, la calle no estaba desierta. Al contrario, había un tumulto de gente que se agrupaba...alrededor de la mansión de la anciana.
Ivy se abrió paso entre la multitud para ver qué ocurría.
Cuando por fin consiguió verlo, un escalofrío recorrió su cuerpo.
Las autoridades de la ciudad estaban sacando de la mansión una camilla.
Y sobre ella, el cadáver ensangrentado de la anciana.
