Capítulo 19: Uno de los míos
Como había dicho, a primera hora de la mañana Raphael llevó a Amy al caserón de Fleuret.
La llevó en brazos mientras dormía, ya que despierta hubiera sido demasiado difícil de controlar.
Raphael llamó a la puerta de Fleuret y, a los pocos segundos, éste abrió.
Fleuret tenía cara de cansancio, pero no parecía recién-levantado. Raphael supuso, acertadamente, que había pasado la noche en vela.
- Aquí la tienes. – dijo Raphael colocando a su hija adoptiva sobre los brazos de Fleuret, aunque manteniendo sujeta su mano.
- Vete tranquilo. Cuidaré bien de ella.
- Cuídate tú también. No es necesario que te recuerde por qué hago esto, ¿verdad?
Fleuret negó con la cabeza.
- No sé cuánto tiempo tardaré en volver. Meses probablemente. Quizá más de un año.
Fleuret suspiró.
- Es la última oportunidad, Raphael. ¿Estás completamente seguro de esto?
- Por supuesto. Es por el bien de Amy...y por el mío.
- Suerte, entonces.
Raphael apretó con fuerza la mano de Amy y finalmente la soltó. Fleuret metió a la chica en su casa, dejando a Raphael solo.
Tras contemplar durante unos segundos la puerta por la que acababa de desaparecer su hija adoptiva, Raphael se alejó con paso decidido.
...
Aún no se había perdido de vista el caserón cuando escuchó como alguien lo llamaba.
- ¿Raphael Sorel? – preguntó una voz suave, que hizo que un escalofrío recorriera la espalda de Raphael.
Raphael se dio la vuelta y vio al que le hablaba. Estaba cubierto por una capucha.
- ¿Qué quiere de mí?
- Planeas buscar y destruir Soul Edge, ¿no es así?
Raphael no contestó, sólo miraba al encapuchado con desconfianza.
- No lo conseguirás. – afirmó.
- ¿Y por qué no?
- El poder de la espada es muy fuerte. Sucumbirías ante él.
- Ese poder del que hablas ya está dentro de mí. – replicó Raphael. – Y sé controlarlo.
El encapuchado rió fríamente.
- Lo que hay dentro de ti no es ni un pequeño aperitivo en comparación con lo que hay dentro de la propia espada. Además, al contrario de lo que crees, el estar poseído por la Semilla Maligna no te hará más resistente al poder de Soul Edge. Al contrario, te hará más vulnerable.
- ¿Cómo sabes todo eso? ¿Quién demonios eres? – gritó Raphael, que se estaba poniendo nervioso.
- Si de verdad quieres a la que llamas tu hija, cuidarás de ella y la mantendrás alejada de la espada. Algún día su poder os consumirá, pero si sois fuertes podreis resistir mucho tiempo.
Raphael estaba perplejo.
- Créeme. Lo sé porque eres...uno de los míos.
En ese momento, el encapuchado miró a Raphael a los ojos.
Raphael no alcanzó a ver ninguna otra parte de su rostro, pero en los ojos había algo que se reconocía inconfundiblemente. El brillo de la Semilla Maligna.
De repente, un cuervo pasó volando cerca de la cabeza de Raphael, dando un fuerte graznido.
Raphael se sobresaltó y cayó al suelo.
El cuervo salió volando hacia donde estaba el encapuchado.
Pero cuando Raphael miró, no había rastro de él.
Raphael se levantó, mientras observaba al cuervo alejarse volando.
No tenía ninguna idea de adónde ir, pero entonces tuvo una corazonada.
Ese cuervo debía ser del encapuchado. No podía haber aparecido por casualidad.
Y estaba claro que el encapuchado sabía cosas.
Así que, sin ninguna otra pista que seguir, Raphael se decidió a seguir al cuervo.
