Los personajes de Samurai X pertenecen a su autor y este fic es sólo para divertirse un rato…

Los términos japonés usados, están al final del fic ^_^

CICATRICES.

Por: Nary_Mont

Capítulo 2 La Geisha.

- Harás una presentación para Shishio-Sama en su casa esta noche – le informó Yuri-San mientras supervisaba a las dos mujeres mayores que con toda ceremonia colocaban capa a capa el elegante kimono blanco y negro. Al final quedó perfecto sobre el cuerpo de Yumi amoldando sus formas agraciadas y rellenas en los lugares correctos – Espero, por tu bien, que él no quedé decepcionado, es alguien muy importante, además dejará buenas ganancias a esta casa.

- Tengo mucho tiempo sin practicar con el Shamisen, he perdido la práctica – Yumi ni siquiera recordaba la última vez que había tocado un instrumento, algunas canciones estaban en su mente pero temía equivocarse.

Una de las mujeres colocó un prendedor en forma de mariposa sobre el lado derecho de su peinado. Yuri-San también le extendió a Yumi un precioso abanico con mariposas en su diseño, ella lo colocó en su obi dando por terminado su arreglo.

- Siempre presumes que eres muy buena en tus artes, así que no creo que tengas problema alguno, además esta noche sólo danzarás. – Comentó con sarcasmo - Quiero que él quede muy complacido, así visitarás esa casa con frecuencia, pero recuerda que si esta noche fallas no dudaré en traspasar tu deuda a otra casa menos favorecida que esta.

Los ojos de Yumi se abrieron sin ocultar el temor que la amenaza le causó, sabía a qué tipo de casa quería venderla Yuri-San desde hace tiempo, de hecho se preguntaba por qué aún no lo hacía si era claro que no la soportaba.

- Haré lo mejor – susurró agachando la cabeza.

-Prepara todo, saldrás en unos minutos – ordenó la mujer y la dejó sumida en sus propios pensamientos.

Yuri-San sonrió con malicia, Makoto Shishio no gustaba de mujeres de la edad de Yumi, siempre le pedía chicas mucho más jóvenes, aunque lo curioso es que nunca las tomaba, bueno ella no era nadie para juzgar los gustos particulares de sus clientes siempre y cuando dejaran buenas ganancias.

La intención principal de esa noche era que podría deshacerse de esa odiosa mujer para siempre, su socio no iba a perdonar que le hicieran perder un cliente como ese hombre poderoso y al pasar la deuda de Yumi a una casa del sector más bajo de Kyoto podría fácilmente obtener ganancias, pobre Yumi en esos lugares no eran señores, Yakusas acaudalados o políticos los que las frecuentaban, sino tipos de la más baja calaña de toda la ciudad.

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El carruaje se detuvo enfrente de una elegante propiedad, luego de pasar por una entrada llena de guardias armados, Yumi por fin pudo ver parte de la fachada de piedra de estilo occidental de la mansión, otros dos carruajes estaban ahí también, al parecer no sería la única chica que esa noche era llamada a ese lugar. Junto a ella llevaba una acompañante, Shiro-San una mujer madura que era de las pocas que podía tocar el shamisen de manera correcta, la ayudaría en su presentación de esa noche. No habían conversado casi nada durante el camino, esa mujer siempre se comportaba con ella con una cortesía indiferente, Yumi sabía de su devoción hacia Yuri-San.

Fue recibida por los sirvientes de la casa que condujeron a ambas mujeres por un largo corredor elegantemente diseñado y con adornos en las paredes que lucían bastante costosos. Conforme se acercaban a una de las habitaciones las voces y ruidos de una celebración se hacían cada vez más fuertes.

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Dentro de una de las habitaciones más amplias de la casa, la fiesta estaba en su apogeo, cinco hombres e igual número de chicas comían, reían, conversaban y tomaban sake frío y caliente. Las mujeres estaban atentas que las copas de ellos nunca estuvieran vacías y hasta los alimentaban con los manjares que estaban sobre sus bandejas.

Makoto Shishio estaba sentado en el centro de todos, Hoji a su izquierda Soujiro a su derecha, luego estaba Shou "el cazador de espadas" y por ultimo Hyobe Takemura, capitán de toda la guardia de su organización. Cada uno de ellos con hermosas chicas risueñas a su lado.

-¡Que delicia de sake! – Comentó Shou apurando su trago para ver como de inmediato era vuelto a llenar por la joven a su lado – Deberías cumplir años más seguido Soujiro – dijo volteando hacia el joven risueño que estaba a su lado.

El muchacho todavía no probaba el sake pero asintió con la cabeza, prefería el té, tal vez con la edad le tomaría el gusto al licor, pero esa noche no, aun así jamás despreciaría la celebración que su mentor le ofrecía. Tomó un trago de su copa y de inmediato el sabor fuerte hizo que comenzara a toser.

- Ja, ja, parece que la habilidad con la espada de Seta-San está peleada con su habilidad para beber sake – comentó Hyobe apurando su propio trago. Las risas no se hicieron esperar.

-Esta celebración es en tu honor Soujiro-Kun - dijo Shishio - por lo tanto podrás escoger a cualquiera de las chicas aquí presentes para ti esta noche – afirmó con voz profunda seguida de una carcajada generalizada al ver las mejillas ruborizadas del joven.

-Sí, Shishio-sama – respondió Soujiro con un dejo de nervios en su voz y haciendo una inclinación hacia el hombre que más que un maestro o mentor veía como un padre.

-Pero antes, aquí mi fiel Hoji me dijo que debemos "refinarnos" un poco y sugirió algo de entretenimiento más "clásico", aunque sé qué entretenimiento deseamos los presentes de inmediato – dijo Shishio al tiempo que acariciaba las piernas de la muchacha a su lado.

Los hombres asintieron riendo de nuevo, luego hizo una señal al sirviente que estaba en la puerta.

Un minuto después, Shiro-San entró a la habitación seguida de Yumi. La mujer madura se sentó a un costado del entarimado pequeño en el salón, y colocó el shamisen en posición. Yumi se descalzó y subió con pasos cortos al reducido escenario que estaba dispuesto para ella. Se hincó sobre el tatami en un saludo ceremonial para iniciar su danza, inclinó totalmente la cabeza y luego de manera grácil se giró hasta quedar de espaldas a su audiencia, estaba muerta de nervios y podía escuchar claramente que las voces no se habían detenido, tampoco las risas, lo sorbos de sake llegaban ruidosamente hasta sus oídos, estaba aterrada; esas personas no parecían el público adecuado para el tipo de arte que ella quería presentar, pero aun así tenía que concentrarse. La primera nota del shamisen se escuchó y ella comenzó con su danza, simplemente se relajó, y siguió la melodía moviendo sus piernas con gracia, apretando sus muslos, bajando y subiendo las caderas acompasadamente. Hacía inclinaciones, girando sutilmente su largo cuello, batiendo sus manos con movimientos estudiados creando formas armoniosas hasta con el más pequeño de sus dedos. Mostraba sus muñecas sólo en ciertos momentos, cerraba y abría los ojos en el momento adecuado, girando su nuca de manera que la audiencia se quedara con ganas de mirar más allá que lo que su Kimono mostraba. Poco a poco el público cayó en el hechizo de aquellos movimientos gráciles y en ocasiones hasta etéreos. El silencio era total, las risas de callaron, nadie hablaba y en uno de sus giros miró que algunos de los presentes se habían quedado con su trago de sake a medio camino. Se sintió feliz, volvía a ser una Geisha verdadera al menos por unos minutos.

A mitad de la danza un abanico pareció materializarse en sus manos y con éste tapaba su rostro, luego lo giraba y lo cambiaba de mano a mano con perfección, sin siquiera mirarlo lo lanzaba al aire y lo atrapaba sin error alguno. En ese momento fue cuando pudo verle con total libertad, pudo observar como la mirada más atenta y que parecía traspasarla era del personaje en el centro de la habitación, supo que ese era Makoto Shishio, no sólo por las vendas que parecían cubrir todo su cuerpo, sino porque irradiaba una energía que sólo alguien que se sabe poderosos puede transmitir. Algo que no logró entender en ese momento, una fuerza extraña, la hizo dirigir toda su atención a él, dedicar cada giro, cada gesto, cada leve movimiento a él. Aquellos ojos oscuros llenos de autoridad la fascinaron, parecía que deseaba dominarla sólo con sus brillos llenos de una inteligencia superior, pero ella no se dejó hacer, porque la que estaba para hechizar ahí era ella. El abanico se movía hábilmente en sus manos y su Onee-San, habría estado orgullosa, porque tal vez fue por un segundo, pero el hombre se dejó dominar al renunciar la batalla de miradas para seguir el camino del abanico hasta que desapareció en el interior de su obi. Una tenue sonrisa se dibujó en los labios de la joven y un ligero estremecimiento le recorrió la espalda al ver que él le devolvía el gesto con una mueca de gracioso cinismo. No burlándose, sino como si compartieran una broma secreta.

Las notas finales murieron en el silencio sepulcral de la habitación, Yumi volvió a hincarse sobre el tatami, inclinó su cabeza en una reverencia profunda y así finalizó su presentación. Aplausos siguieron a esto y ella se levantó de nuevo grácilmente y dirigiendo una fugaz mirada hacia aquel hombre que la hacía sentir esa extraña fascinación, salió con pasos cortos de aquel sitio.

Al verse sola en el pasillo suspiró con fuerza, las piernas le temblaban más que cuando empezara su baile. Y un calor le subía por la cara, estaba segura que bajo el maquillaje blanco sus mejillas estaban rojas. ¿Qué demonios le acababa de suceder? Su corazón latía con fuerza, con una emoción y sentimiento desconocido. Sentía que su pecho saltaba como nunca antes…

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Simplemente había dejado de prestar atención a la conversación de todos y el deseo de beber más sake quedaba en segundo término. No podía dejar de posar sus ojos en aquella hermosa aparición que danzaba frente a sus ojos, la presencia de aquella mujer irradiaba una energía que lo tenía atrapado. Se deleitó con la forma armoniosa de aquel cuerpo que se contoneaba como si una brisa invisible lo moviera. Aun con los metros de tela del obi que rodeaba su talle, podía adivinarse una ligera curva a sus costados, lo que indicaba una cintura muy estrecha. Bajo las diversas capas del kimono se dibujaban unas piernas largas, unas caderas redondeadas y unos senos perfectos. Toda esa anatomía coronada con un rostro delgado pero de rasgos armoniosos, una boca pequeña de un rojo que competía con la sangre y unos enormes ojos que lucían misteriosos y algo melancólicos.

Y de repente sucedió, ella sostuvo su mirada. Supo de inmediato que no lo miraba con grotesca curiosidad, con temor o con repugnancia alguna, al contrario, distinguió… admiración y luego aquella mujer, desplegando todos sus dotes de atracción, lo incitó, lo retó con aquellos ojos negros llenos de secretos, gustoso acepto el desafío de aquella criatura que en su posición debía ser humilde y bajar los ojos al suelo, pero que en esos momentos sencillamente lo estaba seduciendo con una sola mirada.

El combate silencioso continuó hasta que ella llevó el abanico hasta su obi, él siguió el viaje del objeto que quedó oculto bajo la tela muy cerca de su corazón y por un segundo olvido su batalla de miradas. Sabiéndose ganadora sonrió muy ligeramente, él concediéndole el triunfo le sonrió de vuelta, una sonrisa que sorprendiéndose a sí mismo, supo era totalmente verdadera y lo divertía.

Notas de la autora:

Espero que alguien este leyendo esto, sino, pues la verdad es que en lo particular me estoy divirtiendo como enana escribiendo y sinceramente, tenía mucho, pero mucho tiempo sin hacerlo! Por cierto gracias a mi esposito que al estar ensayando con la guitarra una canción lenta (extraño en él, porque prefiere las más moviditas) me inspiró para que el cap 2 estuviera listo antes de lo esperado… el 3 en proceso! Espero sus comentarios, críticas constructivas y tomatazos!. Hasta la próxima! ^^! 17 de Marzo, 2016.

Términos Japoneses:

Tatami: Son rectángulos hechos con paja de arroz que hacen función de piso en las casas tradicionales japonesas.

Futón: Cama japonesa tradicional

Shoji: especie de biombo japonés, son de muchos tipo, pero todo elaborados con papel opaco.

Yukata: Prenda de vestir que es una especie de bata ligera, se utiliza bajo el kimono o Haori.

Obi: Cinto con el que se amarra la Yukata o el Kimono, el de los hombres es más delgado que el de las mujeres.

Kimono: Prenda de vestir por excelencia en Japón, es usado por hombres y mujeres. Sus diseños son variados y pueden indicar hasta el estado civil de las mujeres según el largo de sus mangas.

Yakusa: Miembro de la mafia japonesa.

Geisha: es una artista tradicional japonesa.

Sake: Licor japonés.

Shamisen: Instrumento de cuerdas tradicional. Especie de pequeña guitarra.

Shakuhachi: Flauta de bambú.

Okiya: Casa de Geishas, es donde ellas viven y reciben toda su educación y preparación.

Onee-San: Hermana mayor. En el caso de las Geishas es una especie de mentora o maestra para una joven que pretende ser Geisha, es la que le enseña todo lo que debe saber.