Capítulo 24: Un rumbo fijo
Eran las siete de la mañana.
Maxi había reunido a su tripulación, formada por los antiguos miembros y los recientemente reclutados, en el puerto.
El único que estaba ausente era Yoshimitsu, el ninja.
- ¿Dónde se habrá metido? – gruñía Maxi.
- Deberíamos irnos sin él. – opinó uno de los tripulantes más veteranos de Maxi. – No sé si es de fiar.
- De fiar o no, está mucho más preparado para el combate que la mayoría de vosotros. – dijo Maxi con tono hiriente. – Esperaremos.
- ¿Y acaso sabemos adónde ir? – preguntó uno de los nuevos reclutas. - ¿O vamos a navegar sin rumbo fijo?
- No lo sé, ya pensaré en...
- A las ruinas del templo de Kunpaetku. – sugirió alguien que acababa de llegar.
Era Yoshimitsu.
- ¿A las ruinas de qué? – preguntó extrañado Maxi.
- Kunpaetku es el sacerdote que creó a Astaroth. Es él a quien quieres destruir primero, ¿no?
- Sí...
- Kunpaetku realizaba sus experimentos mágicos en un templo. Como ya sabreis, por las historias que se cuentan por aquí, consiguió crear no sólo al gigante Astaroth, sino también una tropa de hombres lagarto.
Todos asintieron.
- Pero la tropa se descontroló. Y comandados por Astaroth, destruyeron el templo en el que habían sido creados, con Kunpaetku dentro. El sacerdote murió. Pero seguro que podemos encontrar allí algo de utilidad.
- ¿Dónde está ese templo? – inquirió Maxi.
- Se dice que en un desierto de la India, cerca de Nepal.
- Eso está muy lejos. – se quejó uno de los tripulantes.
- Y, como es evidente, nos llevará mucho menos tiempo si navegamos al azar sin pista alguna, ¿verdad? – ironizó Yoshimitsu.
Maxi meditó unos segundos.
- Está bien. Iremos hacia allí. Lo primero es cruzar el mar hasta China. Luego ya veremos qué hacemos.
Yoshimitsu asintió y, sin decir nada más, se fue hacia el barco de Maxi.
- ¡Yoshimitsu! – gritó Maxi.
Yoshimitsu se detuvo.
- ¿Cómo sabes todo eso?
Yoshimitsu giró la cabeza y simplemente respondió:
- Me gustan las historias.
Yoshimitsu continuó caminando hacia el barco, dejando al resto de la tripulación pensando de dónde había salido aquel hombre.
